Cowgirl, de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens

LA VAQUERA Y SUS CIRCUNSTANCIAS.     

“Cada momento es un nuevo comienzo”.

T. S. Elliot

Es muy raro ver en el cine actual historias sencillas y cotidianas. Historias que nos hablen de personas maduras tan cercanas como las que podamos ser nosotros. Historias que se ambientan en espacios alejados del mundanal ruido, donde la vida tiene otro tiempo, quizás, un tiempo más de verdad y sincero. Como la película Cowgirl, el segundo trabajo del tándem valenciano Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, protagonizada por Empar, un mujer de sesenta años que viven en un pueblo rodeado de montañas en la provincia de Castellón con su inseparable Tona, una vaca que quiere embarazar para seguir con su vida y su trabajo. La oportunidad, porque esta película va de eso, de aprovechar las circunstancias para seguir hacia adelante, la tiene Bernat, el vaquero más caudaloso del lugar. La cosa se complica con una idea mercantilista del alcalde ambicioso de turno, además, de la llegada de Riqui, un joven que oculta muchas cosas. Estamos ante una trama sobre personajes que son personas de carne y hueso, y a los que les suceden cosas sencillas pero altamente emocionales y dificultosas.

Después de Coses a fer abans de morir (2020), el dúo creativo Pintado y Llorens dejan la juventud y la despedida de un gran amigo, para adentrarse en el otoño crepuscular de unos personajes como Empar y Bernat que registra el magnífico guion de Rafa Albert coescrito junto a los directores, en esta curiosa mezcla de western y drama social y rural, en el que todo fluye sin necesidad de aspavientos ni grandes sucesos, todo gira en torno a tres personajes y la vaca. Una mujer madura en pleno duelo y necesitada de un nuevo ternero para su existencia, para seguir creyendo y no vencerse ante las hostias de la vida. Un maduro de larga estancia en las Américas que regresa al pueblo, a sus raíces y quizás, a tantas cosas que dejó para irse o huir. Y finalmente, el joven Riqui, un náufrago que desea echar alguna raíz y dejar tanta negrura que ha habido en su vida. Los directores no hacen gala de condescendencia ni nada que se le parezca, porque andan por otros lares, los de construir personajes que transmiten verdad, que se alegran y se entristecen, que patalean y que intentan vivir a pesar de los pesares, porque estamos ante una cinta que no se aleja de lo humano, sino que lo observa, se acerca de forma honesta y sobre todo, lo refleja de la forma más profunda y sensible.  

Un equipo técnico sobresaliente empezando por la excelente música de Clara Peya, que ya descubrimos su gran talento en documentales como EnFemme, y con cineastas como Laura Jou y Javier Ruiz Caldera, y más recientemente en Un altre home, de David Moragas. La música de Palafrugell construye una soundtrack llena de poesía, cercanía y ambiental, que se difumina con los quehaceres diarios y los diversos conflictos que van brotando en la trama. La transparente y precisa cinematografía que firma uno de los codirectores Miguel Llorens, con una amplia carrera como cinematógrafo al lado de grandes nombres como Marc Recha, con el que hizo sus dos de sus primeras películas El cielo sube y L’arbre de les cireres, amén de Pau Durà y Pedro Pérez-Rosado, entre otros. La luz se muestra natural y nada embellecedora, sino capturando los grises que desprende cada encuadre. El gran trabajo de montaje de Alfons Suárez, que trabajó en la miniserie Mítics 70 (2024), del mencionado Llorens, que consigue dotar de equilibrio y elegancia a una trama que se va a los 109 minutos de metraje, en el que nunca tenemos la sensación de cansancio y mucho menos de derivas innecesarias, sino de un ritmo latente dentro de un entramado de miradas, gestos y silencios.

Un gran reparto encabezado por la excelente Isabel Rocatti que, después de medio siglo dedicada a la interpretación le llega el primer protagonismo con Empar, una mujer a la que la gran actriz le da misterio, grandeza y resistencia. Le acompañan un estupendo Pep Munné, otro de los rostros más conocidos de nuestro panorama, ahora metido en la piel de Bernat, el Mitchum de The Lusty Men, el tipo que retorna a sus raíces, a su anterior vida, a sí mismo. El tercero en discordia es Carlos Cuevas, un joven actor que hace del fugitivo que se hace amigo de un personaje en concreto. Después tenemos una retahíla de buenos actores valencianos como el eficiente veterinario Joaquín Climent, el pelotazo alcalde Carles Sanjaime, el impertinente ovejero Àngel Fígols, que ya estaba en Coses a fer abans de morir, entre otros. La película Cowgirl, de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens tiene esa autenticidad de una historia bien contada, con sencillez, alejada de moderneces del momento, y mostrando unos personajes de verdad, de esos que hablan y callan sus cosas, las de antes y las de ahora, y siguen como pueden en un lugar vaciado pero sigue resistiendo los embates del mal llamado progreso y la especulación emocional y física en la que existimos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Ernesto Martínez Bucio

Entrevista a Ernesto Martínez Bucio, director de la película «El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)», en el marco del D’A Film Festival, en su habitación del Hotel Catalonia Plaza en Barcelona, el jueves 3 de abril de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ernesto Martínez Bucio, por su tiempo, sabiduría y generosidad, a Óscar Fernández Orengo, por facilitarme el encuentro con el director, y al equipo del festival, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Rondallas, de Daniel Sánchez Arévalo

TODOS JUNTOS AHORA. 

“La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio”. 

Víctor Hugo

El universo cinematográfico de Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970), se compone a partir de un hecho doloroso que define, no sólo a los personajes que tiran del carro, sino que estructuran a todo un grupo, sin olvidar el humor que ayuda a tragar toda la dura situación. Después de un buen puñado de cortometrajes que lo pusieron en primer plano, debutó con la muy estimable Azul Oscuro Casi Negro (2006), le siguieron Gordos (2009), Primos (2011), y La gran familia española (2013), Diecisiete (2019), que junto a la citada Primos agrupan una especie de díptico sobre los jóvenes parientes en busca de un imposible a través de un viaje por la provincia de Santander (lugar de nacimiento del padre del cineasta que no es otro que José Ramón Sánchez, famoso ilustrador que amenizó en el inolvidable “Sabadabadá” las mañanas ochenteras de muchos de nosotros) que les ayuda a superar dramas pasados. En Las de la última fila (2022), también la travesía ayudaba a unas amigas a enfrentarse a la enfermedad. 

En Rondallas no deja el norte, porque se traslada un poco más a la izquierda, más concretamente, a la ría de Vigo, a uno de sus pueblos y a sus gentes, en el epicentro de la rondalla “Gran Sol” (como la famosa novela de Ignacio Aldecoa, que relata las duras condiciones de los pescadores santanderinos), en la que conocemos a Luis que, junto a Yayo, son los supervivientes de un barco pesquero que naufragó hace 2 años dejando viuda a muchas de las mujeres, entre ellas, a Carmen, que mantiene una relación con el citado Luis, y mantiene una relación difícil con sus dos hijas, la adolescente Noa y la pequeña Noa. En ese estado de duelo y depresión en el que pasan los días duros entre percebes y otros trabajos recordando a los que no están y esperando que aparezca el barco perdido. La “Rondalla” es el viaje en esta película, agrupaciones de música a partir de gaitas, carracas y demás objetos que continúan vivo el folklore y la tradición en un concurso que elige la mejor de la provincia. Una rondalla que revive como terapia para recordar a los ausentes y volver a vivir para los que sí están, enfrentada a las dificultades de unos y otros, donde seremos testigos de los problemas internos con los que lidia cada uno de los personajes.   

La parte técnica de la película brilla con intensidad capturando ese cielo plomizo tan característico del norte, que le viene como anillo al dedo a los atribulados personajes que arrastran su particular tragedia, como evidencia su estupendo prólogo. La cinematografía concisa de Rafa García, del que hemos visto comedias como Mala persona y los dramas Escape, y la reciente de La tregua. La estupenda música que interpreta la rondalla, tan potente y enérgica es compartida con la magnífica soundtrack que ayuda a situarnos en el estado emocional lleno de altibajos por el que pasan los diferentes personajes, que firma el argentino Federico Jusid, con más de 130 trabajos en su filmografía junto a Campanella, León de Aranoa, Larraín, Borensztein, Erice y la reciente serie El eternauta. El montaje corre a cargo de Miguel Sanz, del que hemos visto Canallas, de Daniel Guzmán, en su segunda colaboración con el director después de la mencionada Diecisiete. El montaje es sobrio y nada complaciente, y describe con detalle y precisión las situaciones emocionales y sobre todo, las relaciones que se van generando en sus casi dos horas de metraje. 

Un reparto muy bien escogido y mejor interpretado, como suele ser marca de la casa en el cine del madrileño-cántabro, sino recuerden los ya citados. Aquí tenemos a un tótem como Javier Gutiérrez, un asturiano metido en Vigo, dando vida a Luis, un tipo que debe vivir contra un fantasma que era su mejor amigo y además, es el alma mater de este grupo y de la dichosa rondalla que usa como acicate para levantar muchas cosas. A su lado, están los gallegos empezando por María Vázquez, una actriz que mira muy bien. Su Carmen es una mujer rota que quiere salir del pozo, poco a poco, eso sin miedo. Están los jóvenes Judith Fernández, que la vimos en La casa entre los cactus, y Fer Fraga, visto en la serie Rapa, que tienen sus cosas entre gaitas y egos y secretos. Otra pareja, esta vez de hermanos, que interpretan los fabulosos Tamar Novas, en un personaje que crecerá mucho durante la película, y Xosé A. Tourián, en un rol muy alejado del que hacía en las dos comedias sobre Cuñados. También está Marta Larralde, una actriz que maneja muy bien los registros de sus personajes, y el veterano Carlos Blanco, visto en mil y una, en uno de esos personajes lobo de mar que escenifica mucho el sentimiento de derrota y dignidad de la existencia. 

Los espectadores no deberían acercarse a ver Rondallas como un mero entretenimiento sin más, porque se perderían las estupendas virtudes que atesoran sus imágenes como la fusión entre cine con vocación comercial que cuenta una historia social y de verdad, llena de personajes de carne y hueso y de tramas duras pero no condescendientes. También, encontramos esa mezcla entre el drama cotidiano que se remueve entre las paredes de casa enfrentado a la alegría, la emoción y la vitalidad que desprenden los ensayos de la rondalla, cogiendo el tono y la atmósfera que desprende cierto tipo cine británico como Tocando el viento y Full Monty, entre otras. Una música llena de fuerza y pasión, y la idea de conjuntar una comunidad azotada por la tragedia, en que la música actúa como terapia reveladora para sacar los dramas personajes y exponerlos a través del arte y la forma de transmitir que tiene cada uno. Seguramente estamos ante la película más conseguida de Daniel Sánchez Arévalo y no lo digo porque se acaba de estrenar, sino porque la la energía que desprende cada fotograma contagia de energía, pasión y emoción desbordante en los momentos donde los personajes se difumina y aparece la rondalla, o lo que es lo mismo. la comunidad todos a uno viviendo, danzando y disfrutando la música y todo lo que llevan en el interior sale con fuerza y las cosas se ven menos duras y jodidas. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Singular, de Alberto Gastesi

DOCE AÑOS DESPUÉS… 

“Aceptamos la realidad tan fácilmente, tal vez porque sentimos que nada es real…”

Jorge Luis Borges 

Hace tres años del estreno de La inquietud de la tormenta (“Gelditasuna ekaitzen”), la ópera prima de Alberto Gastesi. Un extraño y absorbente relato de amour fou sobre dos personajes, Laura y Daniel que se conocen por casualidad en Donosti, o quizás no, tal vez se conocieron tiempo atrás. A partir de un imponente y cálido blanco y negro, la cinta transitaba entre dos tiempos, pasado y presente en la que elaboraba un interesante y peculiar relato sobre las infinitas posibilidades de lo que podía haber ocurrido, o quizás no. En Singular, otra vez escrita junto a Alex Merino, Gastesi vuelve a explorar los límites del tiempo, en el que ahora la pareja protagonista son Diana y Martín, dos personas que en el pasado una tragedia los sumió en la pérdida de su hijo de 6 años. Ahora, en el presente, vuelven a juntarse y acuden a la casa junto al lago, al lugar de los hechos, al lugar al que vuelven en la memoria, al lugar que los unió para siempre, o quizás, vuelven a lo que fueron, a lo que podían haber sido, a todas esas posibilidades que imaginaron.

El director guipuzcoano construye un cuento sobre el pasado y el dolor que arrastramos, y lo hace vistiendo su película de drama, pero rasgando el arquetipo alejándose hacia algo mucho más tenebroso sin ser explícito, sino a través de la sutileza y lo que no se ve. También, encontramos un sencillo y elegante cuento de terror, no del susto chabacano, sino de aquel que nos sujeta y no nos suelta, el que explora de forma admirable lo psicológico, como hacía Hitchcock y Polanski, donde lo cotidiano y lo más cercano va adquiriendo de forma pausada un tono sombrío, con una atmósfera que pesa y muy alejado de los lugares comunes tan denostados del género. Y por si fuera poco, coexisten en la trama elementos de ciencia-ficción que, en la línea del drama y el terror, van apareciendo como cuerdas que van tensando el principal argumento de la historia: la de una antigua pareja que vuelve a enfrentarse con su dolor, sus miedos y con todo aquello que creían haber dejado en el pasado. El director vasco nos envuelve en un ambiente de bosque, donde aísla a sus personajes, dejándolos despojados de todo y todos, sólo con sus reflexiones y emociones expuestas ante el abismo, esa cosa de la que, por mucho que se empeñen, son incapaces de huir. Una propuesta que recuerda en algunos tramos a la magnífica Los cronocrímenes (2007), de Nacho Vigalondo, con bosque, bucles temporales y tragedia. 

El aspecto técnico de la película sigue en la misma senda que tenía la mencionada La inquietud de la tormenta, en la que se juega con muy pocos elementos, en los que cada gesto, mirada y detalle resultan cruciales para el devenir de la trama. Si el guionista antes citado vuelve a repetir, lo mismo ocurre con el cinematógrafo Esteban Ramos que, tras envolver de misterio y tensión cada encuadre de la primera película de Gastesi, en Singular vuelve a construir una luz natural nada artificial que ayuda a tensionar a los personajes y sus conductas ante las circunstancias de forma sutil, nada enrevesada y sobre todo, generando esa idea de oscuridad que lo va envolviendo todo. Una trama de estas características huye de la noche y nos atrapa mediante el día, una luz plomiza muy del norte donde la intriga se apodera de todo. La excelente música del dúo Jon Agirrezabalaga y Ana Arsuaga se erige como el complemento perfecto para unas imágenes que nos van sujetando casi sin darnos cuenta. En tareas de montaje encontramos a Javi Frutos, un editor del que conocemos sus trabajos junto a Félix Viscarret, Calparsono, Segundo premio, de Isaki lacuesta y Pol Rodríguez y la reciente serie Yakarta, en un magnífico edición en el que mantiene sin estridencias una trama sutil nada complaciente donde en forma de bucle se va contando el despertar que sufre cierto personaje, en unos sólidos 100 minutos de metraje. 

La pareja protagonista no podía ser más potente con las presencias de Patricia López de Arnaiz, qué puedo decir de una actriz tan versátil, tan fuerte y que sabe transmitir desde el lado que la sitúes, como deja claro en la recién estrenada Los domingos que hacía de tía mala oponiéndose por completo a la decisión de su sobrina. Aquí, es una madre rota, una madre sin hijo, alguien que debe sumergirse en el dolor para salir de él. Alguien que, en la piel de la actriz vitoriana, todo se mueve entre las brumas del no tiempo. A su lado, tenemos a Javier Rey, que muestra todo su poderío para la gestión de las emociones y expresarlo todo con la mirada y el gesto. El gallego muestra toda una serie de matices de transmitir sin necesidad de palabras. Les acompañan el debutante Miguel Iriarte en un personaje vital para la trama, así que, es mejor no desvelar más detalles para de esa forma contribuir a la exploración de los futuros espectadores, que ellos mismos lo descubran. Iñigo Gastesi que fue el chico de La inquietud de la tormenta tiene aquí un papel breve pero importante para la historia como técnico de IA, sí, de Inteligencia Artificial y ahí lo dejo, para no levantar más sospechas de cara a lo que se cuenta.

Después de dos películas de Alberto Gastesi en el que nos sumerge en dilemas de la existencia como por ejemplo, todo aquello que fuimos o que creíamos ser y cómo el tiempo ha vapuleado lo que somos, y sobre todo, cómo gestionamos el dolor y el peso del pasado y todo lo que arrastramos, esas cicatrices que no cesan de volver y demás, sólo nos queda celebrar con entusiasmo para el panorama del cine español la aparición de una cineasta que a partir de relatos sencillos y directos, nos sumerge en tramas donde lo mezcla todo, cogiendo de aquí y de allá, y además, creando un sólido, extraño y extraordinario lenguaje nada enrevesado en el que se atreve con todo, donde hay espacio para todo, del que beben los Sci-fi domésticos de los setenta que tanto furor tuvieron los países del este y en EE. UU. Un cine que a través de la fusión de varios géneros advertía de la deriva ultra consumista y tecnológica que ya se imponía hace medio siglo. Me gustaría que Singular encontrase su público porque la película seguro que gusta, porque a pesar de su aparente extrañeza, oculta uno de los mejores títulos de la temporada, y si no me creen, corran a verla, y si ya lo han hecho, podemos hablarlo cuando gusten. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Lilja Ingolfsdottir

Entrevista a Lila Ingolfsdottir, directora de la película «Adorable», en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el miércoles 30 de abril de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Lila Ingolfsdottir, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Miguel de Ribot de Comunicación de A Contracorriente Films, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Alberto Morais

Entrevista a Alberto Morais, director de la película «La terra negra», en la cafetería de los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 27 de agosto de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alberto Morais, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Eva Herrero de Madavenue, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Jurado Nº 2, de Clint Eastwood

UN DILEMA MORAL. 

“La moral y la ética cambian con el tiempo, pero siempre deben ser guiadas por la búsqueda de la verdad y la justicia”. 

Noah Chomsky

Desconocemos en qué momento la carrera como director Clint Eastwood (San Francisco, EE.UU. 1930), empezó a ser reconocida, como ya lo era su trabajo como actor que, a día de hoy tiene más de 120 títulos. Quizás podríamos situar ese reconocimiento a finales de los ochenta y principios de los noventa cuando filmó la extraordinaria fábula sobre periféricos veteranos que fue Sin perdón (1992), que revitalizó el olvidado género del western, acompañado de grandes críticas, gran respaldo de público, y numerosos premios. Después vinieron otros magníficos títulos como Los puentes de Madison (1995), Medianoche en el jardín del bien y el mal y Poder absoluto, ambas de 1997, Ejecución inminente (1998), y ya en el siglo XXI, siguió la estela con maravillosas películas como Mystic River (2003), Million Dollar Baby (2004), su díptico sobre la Segunda Guerra Mundial con Banderas de nuestros padre, desde el lado estadounidense y Cartas desde Iwo Jima, el lado japonés, producidas en 2006, y otras hasta llegar a los 40 trabajos, de las que ha compuesto la música en 7 de ellas, siempre a partir de guiones de otros como Boaz Yakin, John Lee Hancock, William Goldman, Paul Haggis hasta Jonathan Abrams, que firma Juror#2, el original de Jurado Nº 2

Su película número 40 nos sitúa en Savannah, en Georgia, una de esas pequeñas ciudades de la costa este estadounidense, donde conocemos a Justin Kemp, un miembro del jurado, el número 2, que debe decidir si James Sythe mató a su novia Kendall Carter en un juicio muy mediático. La cosa empieza a ennegrecerse cuando Justin tiene una implicación en el caso, ya que la noche del suceso, tropezó con algo mientras conducía. Con los hechos encima de la mesa, Eastwood, como tan bien sabe, echa mano al gran cine clásico, a los Preminger, Lumet, y demás, y a sus grandes thrillers judiciales para generar una atmósfera tensa y agobiante en un lugar muy tranquilo y donde parece no ocurrir grandes acontecimientos. Nos quedamos en la mirada y el gesto del protagonista, además, arrastra un pasado algo turbio mientras espera su primer hijo junto a su joven mujer. La trama transcurre sin sobresaltos, con ese tempo tan medido y a la vez, tan pausado, donde vamos conociendo no sólo las circunstancias del juicio, al que, aparentemente, parece tener claro su resolución, aunque Justin, sometido a un dilema moral de aúpa, irá inclinando el veredicto hacia otro lado, en continua lucha interna y externa frente a los hechos que lo inquietan.

La natural y cercana cinematografía del canadiense Yves Bélanger, que transmite toda esa intimidad y la vez negrura e invisibilidad que hay entre el protagonista y los otros, que ha trabajado con sus paisanos como Xavier Dolan y Jean-Marc Vallée, entre otros, en su tercer trabajo con Eastwood, después de Mula (2028) y Richard Jewell (2019), no juega al misterio, sino a la relación con unos hechos y qué hacer ante ellos. Lo mismo que la música de Marck Mancina, que ha trabajado mucho en el cine comercial y en estupendos policíacos como Training Day (2001), de Facqua, amén de hacer la soundtrack de Cry Macho (2018), que no juega a anticipar la trama, ni mucho menos, sino que acompaña a las imágenes, a los rostros y gestos tanto del citado protagonista como los otros intérpretes que ayudan a crear la asfixiante duda que experimenta Justin. El gran trabajo de montaje de Joel Cox, que lleva junto a Eastwood 33 películas desde Ruta suicida (1977), y David S. Cox, que componen una película con un in crescendo alucinante, que te coge desde el primer minuto y no te suelta hasta su gran final, y dejémoslo ahí, generando ese ambiente de duda e inquietud que tiene toda la trama, con esa marca de la casa de Eastwood de situar a un protagonista frente a todos, con sus conflictos y dilemas morales. 

Resulta ejemplar el talento y trabajo de Eastwood para confeccionar sus repartos, nada está al azar, todo está muy supervisado, como vemos en Jurado Nº 2, con la presencia de Nicolas Holt, que empezó de niño su carrera y ha pasado por películas de Bryan Singer, George Miller, Yorgos Lanthimos, y muchos más, siendo el actor perfecto para encarnar las dudas, los dilemas y la angustia que sufre Justin Kemp, intentan huir de su pasado y construyendo, o al menos eso desea, una vida mejor, tranquilo con su mujer y su futuro hijo, aunque la vida, como siempre ocurre, tiene otros planes. Le acompañan Toni Collete que encarna a la fiscal, rol fundamental porque ella también pasará por sus dilemas morales que tienen que ver con la verdad y su carrera política. Y luego, están los intérpretes de reparto, que son más cortos pero no por eso menos interesantes, como J. K. Simmons, curtido en mil batallas, otro miembro del jurado que también debe callar, y otros como Kiefer Sutherland, una especie de guía del protagonista, Joey Deutch, la esposa que está ahí, Chris Messina como abogado defensor, y otros miembros del jurado como Leslie Bibb como la portavoz, y Cedric Yarbrough, que tiene clara la culpabilidad del acusado. 

Desconocemos en absoluto si Jurado Nº 2 es la última película de Clint Eastwood, cuando se estrenó Cry Macho en 2021 si que se pronunció explicando que era su retiro. Por eso, guardamos prudencia y dejamos en el aire la decisión del maduro cineasta, cumplió 94 castañas el pasado 31 de mayo, aunque si nos preguntará a nosotros no tendríamos ninguna duda, le rogaríamos que seguiría haciendo cine, porque directores como Eastwood son los que continúan diciéndonos que el cine, a pesar de tanta tecnología que provoca alucinantes y vacíos impactos visuales, siempre quedan los maestros que capturan con la cámara las cuestiones de la condición humana, a través de la preocupación de un rostro, en una noche aciaga de tormenta donde todo puede cambiar, y nos van situando en el interior del personaje principal, y mostrando los diferentes puntos de vista, tanto emocionales como morales, que van construyendo los diferentes dilemas que se van produciendo. Es es gran cine, es el gran cine que hicieron tantos cineastas y han sido referentes para los otros y otras que han venido después, creyendo en la herramienta cinematográfica para ver todo lo que vemos de los demás y lo que no. Larga vida al cine y al cine de Clint Eastwood, al que ha hecho y al que quizás haga. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Simple como Sylvain, de Monia Chokri

SOPHIA Y ESO QUE LLAMAMOS AMOR.  

“El amor vive más de lo que da que de lo que recibe”. 

Concepción Arenal

La historia de Sophia y Xavier es la historia de muchas parejas. Una historia cómoda, tranquila, sin apenas sobresaltos, de comidas familiares, algo de sexo de tanto en tanto y una existencia aburguesada, de viajes y casas en el campo, y poco más. A su modo se quieren o creen que sí, porque con el tiempo se han convertido en dos personas que comparten muchas cosas pero no lo esencial, es decir, el amor que alguna vez puede que sintieran. Las circunstancias, por mucho que nos empeñemos en hacernos infelices, siempre hacen lo imposible para conducirnos, o al menos, pegarnos una torta para que despertemos y cambiemos nuestra rutina aburrida. En el caso de Sophia es Sylvain, un tipo que hará la reforma de su casa rural, alguien muy alejado de ella, básico y elemental, pero irresistible para alguien como ella, en una vida en suspenso, esperando su puesto de profesora de filosofía que no llega y un novio que ya no le pone nada. Sylvain es la antítesis de Xavier, una bomba sexual, un tipo normal pero alguien para sentirse deseada como hace tiempo no sentía. 

A Monia Chokri (Quebec, Canadá, 1982), la conocíamos por su exitosa carrera como actriz que le ha llevado a trabajar con lo más top de la cinematografía canadiense como Denys Arcand, Xavier Dolan y en películas como Falcon Lake (2022), de Charlotte Le Bon, entre otras, que compagina con sus trabajos como directora en La femme de mon frère (2019), Babysitter (2022), sendas comedias donde aborda la familia y sus peculiares circunstancias. En su tercer trabajo Simple como Sylvain aborda el amor, o quizás, podríamos decir el deseo y la pasión desbordada a través de la mencionada Sophia, una mujer que encuentra en Sylvain la historia sexual que tanto necesita. El tono sigue en la comedia, con algunos toques dramáticos, y nuevamente, la familia de unos y otros y los de más allá, como reflejo distorsionado de nuestros orígenes, de quiénes somos y porqué actuamos como lo hacemos. También se reflexiona sobre la condena de la convivencia y la cotidianidad como enemiga del amor, de la pasión, el sexo y todo lo demás. Una idea sobre los tiempos actuales, donde prima el éxito individual en lo profesional en contra de lo personal y el otro. La película habla de temas que nos tocan mucho, pero de forma ligera y sin dramatizar, aunque hay momentos muy complejos. 

Un relato contado con un ritmo acorde con la pasión sexual que vive la protagonista, a partir de una cinematografía precisa y transparente de André Turpin, que aparte de director ha trabajado en más de la treintena de títulos con nombres tan importantes como Denis Villeneuve, Louise Archambault y Xavier Dolan. Un gran montaje en una película nada fácil que se va a casi las dos horas de metraje, en la que sigue el amor frenético de Sophia, que firma la francesa Pauline Gaillard, que tiene una filmografía con grandes como Raymond Depardon, Valérie Donzelli y Audrey Diwan. Sin olvidar la música de Emile Sornin, que ya trabajó con Chokri en Babysitter, compone una música que contribuye a la maraña de experiencias y sentimientos que vive Sophia, una mujer que quiere dejarse llevar por la vida y lo que siente, y dejar tanta vida insulsa y ya. La actriz Magalie Lépine-Blondeau, que ya estuvo en la citada La mare de mon frère, también con una destacada carrera al lado de los grandes del cine canadiense anteriormente mencionados, es el alma matter de la película, componiendo de forma ejemplar las alegrías y tristezas de una mujer que ha dejado su “zona” para experimentar. Su Sophie es adorable, inquieta, que se lanza al abismo para disfrutar del amor pero sobre todo, del sexo, de lo que siente sin importar que pasará y venciendo sus prejuicios de apariencias y demás. 

Un buen plantel de intérpretes acompañan a la actriz como Pierre Yves-Cardinal, un actor que a los Villeneuve y Dolan, añade Philippe Lioret, entre otros, es el Sylvain del título, el hombre sexo que satisface a Sophia, y vive con ella una historia de amor en libertad, de pura pasión y deseo, entre ella y el hombre simple. Francis-William Rhéaume es Xavier, el novio perfecto, quizás demasiado, con poca pasión y demás. La propia directora se reserva el rol de Françoise, una amiga agotada de su marido e hijos. Un marido que hace Steve Laplante, que ya aparecía en la citada Babysitter, entre otros. Simple como Sylvain se sitúa en el ambiente de las películas de John Cassavetes y Woody Allen, donde somos testigos de diferentes parejas y formas de amar, no entenderse e interpretar el amor y sus cosas, entre las que destacan nuestra manera de mentir y de mentirnos, y sobre todo, de equivocarnos constantemente, pero si por el camino somos algo felices ya estará bien, porque llevarlo todo a la razón será un error, o quizás no, no lo sé, nunca lo sabremos, pero una cosa sabe Sophia que si te apetece romper con todo y lanzarte al amor, o quizás, al sexo, debes hacerlo aunque sepas o no que te estás metiendo en la boca del lobo. El amor es un lío porque convergen demasiados aspectos y elementos, perdón, eso que llamamos amor. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Li Yue

Entrevista a Li Yue, directora de la película «Yangzi’s Confusion», en el marco del Asian Film Festival Barcelona, en el hall de los Cinemes Girona el martes 24 de octubre de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Li Yue, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Josep Casaus de comunicación del festival, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Víctor Iriarte

Entrevista a Víctor Iriarte, director de la película «Sobre todo de noche», en el Hotel Catalonia Eixample 1864 en Barcelona, el martes 28 de noviembre de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Víctor Iriarte, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA