Sesión salvaje, de Paco Limón y Julio César Sánchez

CUANDO EL CINE ESPAÑOL SE LIBERÓ.

“Demostrar que se puede ser a la vez un icono cultural de primer orden y el apóstol del trash”

(En referencia al cineasta John Waters)

Cine comercial, cine popular, cine industrial, cine de serie B español, cine de barrio, cine taquillero, cine de género o cine de explotación, solo son algunos de los calificativos que los expertos y aficionados  han utilizado para denominar a un cine español que nació en los 60 y llegó hasta los 80. Un cine en el que cabía de todo: desde spaguettis western, las denominadas películas de acción donde había films de guerra, de aventuras y cosas por el estilo, cine de terror. Después, con la muerte del dictador, apareció el cine del destape, comedias donde las señoritas aparecían ligeras de ropa, y cine quinqui, donde se hablaba sin tapujos de sexo y drogas. Películas que gustaban al público, convirtiéndose algunas en fenómenos sociales del momento, con vocacion internacional e intérpretes foráneos de renombre mediante las famosas coproducciones que, además de sortear a la temible censura, exportaban el cine fuera de nuestras fronteras. Un cine que ayudó y de qué manera al despertar social, sexual y moderno de muchísimos espectadores, después del oscuro pozo de la dictadura, y que visto desde la distancia se ha convertido en una crónica social y cultural de aquella España franquista, por un lado, y por otro, en aquella otra España que empezaba a caminar en la reciente democracia.

Los directores españoles Paco Limón, que algunos recordarán por dirigir una cinta de terror Doctor Infierno  (2007) y guionista de cómics, y Julio César Sánchez, periodista, realizador de televisión y productor asociado, juntan fuerzas para dirigir una película que no es solo un documento donde se hace una crónica sobre los hechos, las películas y las personas, sino que también, es una interesante reflexión de aquellas circunstancias desde la actualidad, con la ayuda de intérpretes y cineastas de antes y ahora, que no solo reivindican aquel cine con el que crecieron, sino que reivindican su autoría y su relevancia en la educación cinematográfica del público español. En la película escucharemos testimonios de gentes como  Alex de la Iglesia, Nacho Vigalondo, los recientemente desparecidos Javier Aguirre, Álavaro de Luna y Jorge Grau, Eugenio Martín, Simón Andreu, Fernando Esteso, Lone Fleming, Emilio Linder, Enrique López Lavigne (uno de los productores del documental)  Antonio Mayans , Esperanza Roy, Loreta Tovar, José Lifante, Fernando Guillén Cuervo o Mariano Ozores, entre muchos otros. Testigos de un tiempo donde el cine más popular gozaba de la atención del público, en el que algunos explicarán aquellas ilusiones de chaval disfrutando con estas películas, y los profesionales que las hicieron, los que están y los que no.

La película a pesar de la cantidad de testimonios e imágenes no resulta en absoluto extenuante, sino todo lo contrario, emociona, es vibrante, y reflexiona sobre aquel cine de género y el que se hace hoy en día, haciendo un recorrido, deteniéndose en todos y todo, a veces cronológico y otros no, donde se repasan entre muchos otros títulos inolvidables como Condenados a vivir, de Romero Marchent, El bueno, el feo y el malo, de Leone, El diputado, de Eloy de la Iglesia, No profanar el sueño de los muertos, de Jorge Grau, La noche del terror ciego, de Armando de Ossorio, Pánico en el Transiberiano, de Eugenio Martín, las películas de Chico Ibáñez Serrador, de Juan Piquer Simón, Carne apaleada, de Javier Aguirre, el cine de Paul Naschy, el de Jess Franco, el de Mariano Ozores, el de José A. de la Loma, o aquellas películas del destape con títulos imposibles donde prevalecía el humor del distribuidor. En la película también se hace mención del Videoclub, aquel lugar de barrio donde rebuscabas, recuperabas o descubrías películas que se acumulaban en aquellas estanterías, o preguntabas incesantemente por aquel título que ardías en deseo de ver.

Limón y Sánchez han construido una película con un grandísimo ritmo y energía, que combina a la perfección los testimonios, con cineastas actuales con aquellos profesionales que hicieron las películas, amén de los fragmentos de las películas de las que se hablaba, y ciertos aspectos de la historia del país muy significativos como los terribles problemas con la censura, donde el cine de terror gozaba de cierta libertad, siendo uno de los primeros en mostrar desnudos y demás, o el cine quinqui que mostró drogas, sexo o violencia, o indagó en temas de actualidad invisibles hasta entonces, y las relaciones con los intérpretes y profesionales extranjeros, y un sinfín de anécdotas que hacen de Sesión salvaje, uno de los grandes documentos no solo del cine más popular o comercial, sino una oda extraordinaria al cine en general, un grandioso a todos aquellos profesionales que hicieron este cine, y sobre todo, y esto es lo que eleva la película y su contenido, es la reivindicación sincera y veraz de muchos títulos denostados por muchos profesionales en su tiempo por el simple hecho de convertirse en taquilleros, o recibir durísimas críticas por desplazarse del cine de autor, muy duro con el franquismo, y de encaminarse por un cine de desahogo que a la postre muchas películas realizan una crítica igual o más que muchas películas, del franquismo y el sentir de los españoles de entonces. Limón y Sánchez consiguen hacer disfrutar al respetable con la película, en este viaje en el tiempo que evoca aquel cine y aquel tiempo, sino que lo recoloca en la actualidad, su legado en muchos profesionales de ahora, y sobre todo, en todas las virtudes, carencias y formas en las que se hizo y queda. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Galder Gaztelu-Urrutia

Entrevista a Galder Gaztelu-Urrutia, director de la película “El Hoyo”. El encuentro tuvo lugar el martes 5 de noviembre de 2019 en el Soho House en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Galder Gaztelu-Urrutia, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Virus tropical, de Santiago Caicedo

PAOLA (Y LOS DEMÁS).

La voz en off de Paola, que todavía no ha nacido, nos explica su propia historia, a modo de narradora, para darnos la bienvenida a la película que arranca con el prólogo del embarazo de su madre, que algún que otro médico demasiado “Avispado” lo diagnostica como “Virus Tropical”, ahí es nada, entre lo esperpéntico y absurdo del comienzo se inicia la película, con ese magnífico plano que tras las nubes encuadra aquel Quito (Ecuador) de 1976, cuando Paola, la protagonista dará a luz, y conocerá, primero a su madre, Hilda, que se gana la vida como vidente, a su padre, Uriel, que fue sacerdote y en muchas ocasiones, ejerce como tal en su casa. Y sus hermanas mayores, Claudia, que pronto despertará su rebeldía y su coqueteo con las drogas, amén de su independencia y alejamiento de su familia, y por último, Claudia, reacia, en primera instancia a la recién llegada, peor con el tiempo se convertirán en una especie de madre-hija no declaradas. La novela gráfica Virus Tropical vio la luz en 2011 de la mano de Paola Gaviria, alias “Powerpaola” (Quito, Ecuador, 1977) donde hablaba de primera mano su vida en la capital ecuatoriana, infancia, adolescencia y el traslado a Cali (Colombia) a través de las relaciones familiares, propias, personales, amores y descubrimiento de un entorno en ocasiones demasiado hostil y extraño.

El director caleño Santiago Caicedo (Cali, Colombia, 1976) autor de varios cortometrajes de animación, y uno de ellos, Uyuyui¡ (2011) donde trabajó mano a mano con Powerpaola. Después de aquella experiencia fructífera arrancaron el proyecto de llevar al cine Virus Tropial, escrita por Enrique Lozano, que también estuvo en el cortometraje, en forma de un largometraje de animación de 96 minutos, donde han optado por una animación inocente y cálida, llena de matices y formas, y en blanco y negro, muy artesanal y directa, donde seguimos los pasos de Paola desde su nacimiento, sus años de descubrimiento, tanto en su entorno como en el personal, su adolescencia y primeros amores en Cali, y su llegada a la edad adulta. Caicedo nos cuenta un relato agridulce sobre la vida, con sus sinsabores y alegrías, eso sí, con humor perspicaz, inteligente e irónico, donde nos habla de una familia muy disfuncional, familia que podría recordar a las que retrata Wes Anderson, con sus peculiaridades, sus formas diversas de abordar la cotidianidad y la extrañeza de su vida y demás, y sobre todo, la idiosincrasia tan diferente de abordar sus problemas.

Todo se nos cuenta a través de la mirada inquieta y curiosa de Paola, entre la extrañeza propia de cuando eres niño, y poco a poco, se irá abriendo a ese mundo desconocido, superficial en muchos momentos y divertido en otros, en una versión femenina de Antoine Doinel, muy cercana a la adolescencia que experimentaba la Lady Bird, de Greta Gerwig, sintiendo o sufriendo las primeras salidas nocturnas con sus colegas, los primeros canutos, los besos robados o no, su primera vez y esa forma peculiar y rara de enfrentarse al mundo, a su entorno, y a todo aquello que siente por primera vez, sabiéndose alguien que encaja poco o nada en esa sociedad que parece ir muy deprisa, y en otros momentos, pareciendo todo de una vulgaridad y vacío enormes. Caicedo nos implica de forma natural y savia en su película y en las sensaciones diversas y extrañas de su personaje Paola, vivirá una infancia solitaria, en un principio, para luego verse protegida y guiada por su hermana Patricia, en una relación en la que sentirá el amor y la pérdida cuando la hermana abandona el hogar familiar para irse a Cali, y luego, el reencuentro con la Patricia, y una nueva vida, ya de adolescente en el Cali de finales de los 80 y sobre todo, en los 90, un mundo diferente, con otro acento y otras formas de vida, como se sentirá Paola, como una extraterrestre recién llegada, donde todo vuelve a empezar, donde todo nunca termina de acomodarse.

La película está envuelta en un fuerte ritmo, donde no dejan de suceder cosas, con idas y venidas en el seno familiar, como la separación de los padres, las continuas huidas y pérdidas de Claudia, de mal asiento, que proporcionará tantos disgustos a la madre, una mujer que deberá reinventar su vida constantemente, intentando vivir su vida o lo que queda de ella. La narración está llena de humor, ese humor corrosivo, genial y cínico, que se adapta al relato de forma natural, sin forzarlo ni utilizarlo de forma insustancial, sino todo lo contrario, donde convive de forma sencilla y honesta con el drama, incluso en muchos momentos, pasando de uno a otro, o mezclándolos, en la misma conversación o en los múltiples detalles y capas que abundan en todo el metraje, como ese padre ex sacerdote, esa madre vidente, esa hermana rebelde, o la otra, agria y luego amorosa, o la actitud de Chavela, la criada ecuatoriana, que parece una más o no.

Una adaptación magnífica y ejemplar de la novela de Powerpaola, donde ya se evidenciaban los temas y argumentos que exploraba con sabiduría y sencillez como la sexualidad, el feminismo, la familia o la identidad personal, en que recoge aquel aroma que ya residía con fuerza y magnetismo en Persépolis, de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, otra novela gráfica que ya siguió el mismo camino ahora trazado por Virus Tropical, donde también nos explicaban con todo lujo de detalles la infancia y adolescencia de una niña en el Irán de los 80 dominado por los Ayatolás, la misma mirada irreverente y personal de la que hace gala Paola, eso sí, en un mundo diferente, pero también, intransigente con aquellos que piensan diferente al resto, en una sociedad que Paola descubrirá desde muchos puntos de vista diferentes y formas extrañas, creciendo en el Quito de los 80 y haciéndose persona y mujer en el Cali de los 90, una mujer independiente, sencilla, audaz en el dibujo, y enérgica en sus decisiones, en sus amistades, en el sexo, y en las relaciones con su peculiar familia, sus amigos, y con ella misma. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/240558114″>Virus Tropical – Trailer</a> from <a href=”https://vimeo.com/timboestudio”>Timbo</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Pere Marzo

Entrevista a Pere Marzo, director de la película “Goodbye Ringo”, en los Colibri Studio en Barcelona, el miércoles 13 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pere Marzo, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Francina Verdés, miembro del equipo, por las gestiones realizadas y su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Hugo Silva

Entrevista a Hugo Silva, actor de la película “70 binlandens”, de Koldo Serra, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Hugo Silva, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Emma Suárez

Entrevista a Emma Suárez, actriz de la película “70 binlandens”, de Koldo Serra, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Emma Suárez, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Koldo Serra

Entrevista a Koldo Serra, director de la película “70 binlandens”, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Koldo Serra, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.