Entrevista a Joan Frank Charansonnet

Entrevista a Joan Frank Caharansonnet, actor y director de la película “Terra de telers (Memoria de telares)”, en la Antiga Fàbrica Damm en Barcelona, el jueves 3 de diciembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Joan Frank Charansonnet, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su amabilidad, paciencia y cariño.

Entrevista a Ramon Térmens

Entrevista a Ramon Térmens, director de la película “La mujer ilegal”, en el Cinesa Diagonal en Barcelona, el lunes 30 de noviembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ramon Térmens, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su amabilidad, paciencia y cariño.

Entrevista a Miquel Sitjar

Entrevista a Miquel Sitjar, actor de la película “Terra de telers (Memoria de telares)”, de Joan Frank Charansonnet, en la Antiga Fàbrica Damm en Barcelona, el jueves 3 de diciembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miquel Sitjar, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su amabilidad, paciencia y cariño.

Entrevista a Alba López, Laia Díaz y Montse Ribadellas

Entrevista a Alba López, Laia Díaz y Montse Ribadellas, actrices de la película “Terra de telers (Memoria de telares)”, de Joan Frank Charansonnet, en la Antiga Fàbrica Damm en Barcelona, el jueves 3 de diciembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alba López, Laia Díaz y Montse Ribadellas, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su amabilidad, paciencia y cariño.

Un cuento de tres hermanas, de Emin Alper

EN UNA REMOTA ALDEA DE LAS MONTAÑAS…

“La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz”

Antón Chéjov

El plano subjetivo de un automóvil circulando por una empinada carretera, que lleva a una pequeña aldea encerrada entre montañas en la Anatolia Central, en los años ochenta, se convierte en la secuencia que abre la tercera película de Emin Alper (Ermenek, Karaman, Turquía, 1974), del que conocíamos Beyond the Hill (2012), también ambientada en la zona rural, en la que un granjero y su familia se ven amenazados por la llegada de unos nómadas, en Frenzy (2015), el thriller social era el foco de atención en un apocalíptico Estambul. En Un cuento de tres hermanas, se centra en el fenómeno del “Besleme”, una práctica muy usada entre las gentes necesitadas y señores, consistente en que los hijos son “adoptados”, dejando el pueblo y hacerse un provenir en las ciudades con familias acomodadas, a modo de trabajar a su servicio en el hogar y la familia. El cineasta turco nos habla de tres hermanas que por diferentes circunstancias han sido expulsadas de la ciudad, o sea del “paraíso”, y han vuelto al pueblo junto a su padre, ya que madre falleció. Reyhan, la mayor volvió embarazada, y el padre para remendar el honor, la casa con Veysel, un pobre diablo pastor con deseos de abandonar esa mísera existencia. Havva, la pequeña, vuelve en el coche del principio, ya que ha muerto su “madre” adoptiva, y más tarde, volverá Nurhan, la mediana, ya que el Sr. Necati ya no la quiere.

El relato se mueve entre el cuento de hadas y el realismo social, aunque también hay tiempo, poco, en que las tres hermanas comparten esos sueños de dejar la aldea y labrarse una vida digna en la ciudad, entre las tres jóvenes existe una rivalidad durísima para conseguir ser las elegidas en detrimento de las otras. Alper no ahonda en la terrible miseria en la viven estas gentes, y en concreto, la familia, sino que a través de sus relaciones personales y la frustración que hay en cada uno de sus actos, damos buena cuenta en la opresión y aislamiento, tanto físico como emocional, en el que existen. Y no menos, indicar el aberrante patriarcado que existe en el lugar, donde las cuestiones las deciden los hombres, y las mujeres están para servir, obedecer y callar. Con la llegada del Sr. Necati, que trae de vuelta a Nurhan, la película se desata narrativamente, en la que se destaparán muchas verdades que arrecian en las circunstancias que han obligado a expulsar a las hermanas, dejando clara la tremenda servidumbre de estas personas ante Necati, esa especie de amo y señor de sus vidas.

El director turco se aleja del manido recurso de buenos y malos, en su película no hay nada de eso, solo personas que muestran varios rostros, que se benefician o aceptan una posición que les perjudica o les favorece, según la situación, unos seres humanos y complejos que muestran sensibilidad y vulnerabilidad, solamente seres humanos que viven bajo unas condiciones difíciles y que intentan lo imposible para salir de ella, aunque sea implorar al señor que les pude sacar de esa miseria moral y física. Las relaciones personales de la película son durísimas y ásperas, hay poco aliento para la esperanza o la compasión, si bien vemos alguna, pero la tónica general es la dureza y las miradas rotas y que atacan. La película también funciona como reflejo realista y fiel de unas condiciones de vida rurales llenas de dificultades, ya no solo atmosféricas, como los días helados, o esa incesante nieve que los aísla en invierno, sino las sociales, con las pocas posibilidades de trabajo, o pastoreo o sacar algo de la mina derrumbada, vislumbran un provenir muy oscuro y triste para los habitantes del lugar, como en el revelador instante, cuando Nurhan se detiene en mitad de la noche, y pasan frente a ella, por el camino, unos que vienen apesadumbrados por no sacar nada de la mina.

Alper ha construido una película a fuego lento, ejecutado a través de las miradas, los gestos y los cuerpos de sus tres protagonistas, auténticas almas de esta película sencilla y honesta, pero muy gran en su aparato emocional, tres mujeres a las que dan vida tres actrices dotadas para la interpretación, como son Cemre Ebüzziya como Reyhan, Ece Yüksel como Nurhan y finalmente, Helín Kandemir como Havva, tres seres que evidencian toda el marco opresivo y complejo en el que viven. Un retrato honesto y sensible, con esa carga humanista de los Rossellini o Kiarostami, con un entorno que moldea el carácter interno de sus habitantes, que va del documento social, casi etnográfico, como los que planteaba Rouch, o el universo del Delibes de “Los santos inocentes”, algo del realismo poético, con esos sueños que muestran una vida interior rica que manejan las tres hermanas, y el drama familiar, con ecos del drama de Chéjov, con esas tres hermanas, que después de muchos años sin contacto, se conocerán y entenderán muchas cosas que las separan y sobre todo, las que las unen, víctimas de su condición femenina, por un lado, en un mundo que dirigen los hombres, y sobre todo, de la miseria en la que viven. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Xavier Martínez

Entrevista a Xavier Martínez, director de la película “Un trabajo y una película”, en el parque Sant Jordi en Terrassa, el viernes 25 de septiembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Xavier Martínez, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Silvia García Palacios de Aved Producciones, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Monumental, de Rosa Berned

PERSONAS COMO NOSOTROS.

“Sabemos lo que somos, peor aún no sabemos lo que podemos llegar a ser”

William Shakespeare

En Monos como Becky (1999), fascinante y hermosísimo documento del maestro Joaquim Jordá, exponía la enfermedad mental desde las personas, dese sus sueños e inquietudes, desde sus más profundos anhelos y existencias, enterrando tantos prejuicios, miedos y barreras que la sociedad ha impuesto a los enfermos de salud mental. Una película que ayudó a mirar a los enfermos como personas, huyendo de la compasión y el victimismo, y sobre todo, situándolas en un marco humanista. Un proceso parecido es el que ha emprendido la directora Rosa Berned (Madrid, 1981), que ya había tratado de una manera diferente la inmigración a través de interesantes cortometrajes, debutando con un relato desde el alma, desde la mirada, desde la cercanía, desde la espontaneidad de un grupo de personas de salud mental, que asisten a un taller de teatro, donde cine y teatro se funden, donde cada uno de ellos empieza a soltar amarras, a bucear en sus dolorosos recuerdos del pasado, y sobre todo, a cambiar, a convertirse en personas diferentes, en esta película catártica, en este proceso único y honesto, que convierte a estas personas en seres que miran al presente con otros ojos, donde el miedo empieza a doler menos y la vida se viste de amor, amistad y abrazos.

Una película nacida de la experiencia de Pilar Durante, productora de la cinta, con más de tres décadas trabajando como terapeuta ocupacional con personas con enfermedad mental, y el incondicional apoyo de Rosa García, la integradora social, y asistente de dirección, y la propia directora, que crearon talleres de fotografía y de teatro, y durante el proceso se encontraron con un grupo de siete personas que sufren de enfermedad mental: María Jesús Rodríguez, Pedro Lara, Silvia Jiménez, Nieves Rojo, Emilio Garagorri, Manuel Jiménez y Julia Vera. Siete personas adultas que a través del taller van experimentando sus propias enfermedades, sus existencias, sus pasados, y su identidad, y la cámara de Berned, con la ayuda del rítmico y naturalista montaje de Amaya Villar Navascués, registra la vida, todos esos momentos en los que asistimos como testigos de excepción a sus aperturas emocionales, donde se muestran lo que son, con sus rupturas emocionales, sus pasados de maltratos y abusos por parte de sus progenitores, sus trastornos, sus intentos de suicidio, sus manifestaciones reivindicativas a ser tratados como personas y no como niños u objetos, a sus luchas para acabar con el estigma de la salud mental, sus presentes, donde se van abriendo a los demás, y sobre todo, compartiendo su dolor y sus alegrías, donde reivindican los abrazos y la vida, en contraposición a tanta pastilla e invisibilidad.

Descubrimos a siete seres maravillosos, con sus luces y sombras, con sus pesadillas y alegrías, llenos de bondad y gratitud, en un relato honesto e íntimo, que apenas habla de salud mental, lo necesario, el resto lo dedica a descubrirnos el interior de esas personas, unas personas que podríamos ser nosotros, si hubiéramos pasado por situaciones parecidas a las de ellos. Berned ha construido una ópera prima de gran calado emocional, llena de sabiduría e inteligencia, una conmovedora y nada compasiva lección de humanismo, rescatando todas las bondades y herramientas del arte, en este caso del teatro y el cine, como terapias catárticas que ayudan de forma profunda y personal a aliviar y reconducir los males emocionales, extrayendo todo aquello que daña y reparándolo, a través de lo que sentimos y como lo extraemos, del proceso para sentirse bien, mirando de frente nuestros dolores, miedos e inseguridades, pasando del aislamiento emocional a el espacio de compartir, de explicar, de hablar, de sacar todo aquello que nos hace mal, para convertirlo en algo que podamos compartir con los demás, y de esa manera, sentirnos más ligeros y aliviados.

La película no solo documenta el taller de teatro, sino que entra en sus hogares, en las relaciones familiares y personales, los acompaña en sus profundas reflexiones sobre la vida, la muerte, la existencia, el tiempo, etc…Un documento honesto y sensible, que trata la enfermedad mental sin condescendencia ni sentimentalismo, sino de forma sincera y personal, de frente, sin miedos ni atajos, cara a cara, mostrándola en toda su crueldad, pero también, el otro lado, ese que proyecta el taller de teatro, que ayuda a curar heridas, siendo otros, expresando lo que tanto cuesta en la realidad, atreviéndose a sentir lo que tanto duele, a trabajar cada día en ser lo que otros tanto tiempo le negaron, a aceptarse para que los demás acepten, a sentirse libres, independientes y seguros, a sobrellevar la enfermedad y a no sentirse solos y vacíos, a saber compartir la alegría y el dolor, en fin, a vivir con todo lo que ello conlleva, pero con menos miedo. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/408473182″>MONUMENTAL_TRAILER#1</a&gt; from <a href=”https://vimeo.com/user68631998″>Producciones As&iacute; es la Vida</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

 

Sense sostre, de Xesc Cabot y Pep Garrido

JOAN VIVE EN LA CALLE.

“La calle forma un tejido en que se entrecruzan miradas de deseo, de envidia, de desdén, de compasión, de amor, de odio, viejas palabras cuyo espíritu quedó cristalizado, pensamientos, anhelos, toda una tela misteriosa que envuelve las almas de los que pasan”

(Fragmento de Niebla, de Miguel de Unamuno)

La película se abre con un cuadro completamente negro. Un sonido afilado, de lija, industrial, difícil de reconocer, se va apoderando del plano. Lentamente, comenzamos a ver la silueta de un rostro humano, entre sombras y con algún resquicio de luz, alguien se mueve, su respiración es profunda y gutural. Reconocemos a un hombre de mediana edad, resguardándose del frío e intentando pasar la noche al raso. Luego, lo conoceremos un poco más, se llama Joan, vive en la calle, empuja un carrito lleno de trastos y le sigue fielmente su perro negro Tuc. Xesc Cabot (Vilassar de Mar, 1979) y Pep Garrido (Barcelona, 1979) llevan haciendo cine desde que se conocieron cuando estudiaban en la universidad. En el 2013 debutaron en el documental con Bustamante Perkins, en el que retrataban a Julio Bustamante, un músico outsider ajeno a modas, corrientes y demás.

Ahora, vuelven a ponerse tras la cámara para construir otro retrato, esta vez en el terreno de la ficción, aunque muy anclada en el campo del documento, ya que la película se basa en muchas historias de personas que han vivido en la calle. La cinta sigue a Joan, uno de tantos que vive en la calle, alguien que desconocemos su pasado y las circunstancias que le han llevado a esa situación, quizás en eso la película destaca entre otras sobre el mismo tema, en situarnos en el rostro y la mirada d Joan, alejándose de las consecuencias y centrándose en la cotidianidad de alguien que busca comida, algún lugar donde dormir, unas cuantos euros para comprar vino, y sobrevivir a pesar de la calle. Veremos su devenir diario sin más, sin respuestas, solo con hechos, como hacían los neorrealistas, explicando una realidad, visibilizando unas vidas ocultas, invisibles, ajenas a la sociedad, pero que están ahí, esas que nos cruzamos diariamente, convertidas en meras sombras por la indiferencia del resto.

Sense sostre pone cara y cuerpo a estas personas, las convierte en el centro de la acción, y en ningún caso, las convierte en víctimas, ni en sentimentalismos, ni nada que se tercie de ese estilo, sino que las mira, las retrata y las sigue, explicándonos sus existencias, su intimidad, sus momentos con ellos mismos y con los demás, todo aquello que viven en la calle, sin mirar al pasado, ni al futuro, solo con ese presente continuo que no tiene ni tiempo ni espacio, solo sus movimientos y su quehacer diario o nocturno, eso sí, iremos descubriendo, muy sutilmente, ese pasado a través de ese encuentro frío y distante, como dos desconocidos, entre Joan y su padre, casi dos meras figuras fantasmales que fueron algo o tuvieron algo, y ahora, simplemente, comparten un café, un cigarro y apenas se miran. La película tiene dos partes diferenciadas, en la primera, Joan se mueve por la ciudad, con su perro Tuc, una guía y una razón para continuar, una parte donde la película sigue más los postulados neorrealistas, donde la ciudad se convierte en el espacio de Joan, la maldita calle, los albergues, el compadreo con otros habitantes de la calle, y demás penurias en ese espacio donde eres vulnerable, te angustia la soledad, y lo peor de todo, casi nunca nadie te ve, y cuando te ven, te ignoran.

En la segunda mitad, Joan abandona la ciudad y emprende un viaje, en que la película se convierte en una road movie, situándose en el western, como aquellos vaqueros errantes volviendo a un lugar del que pertenecieron, como una forma de volver a las raíces, que en el caso de Joan iremos descubriendo de qué se trata. Cabot y Garrido enmarcan su relato en una forma apenas perceptible donde abundan los planos muy cercanos continuos, con cortes bruscos, con esa luz sombría y entre tinieblas, obra de Aitor Echevarría, autor de María (y los demás), entre otras, que en muchos momentos parece una película de terror puro, cotidiano, del que da más miedo y pavor, o el montaje preciso y seco de Meritxell Colell (directora de la interesante Con el viento) y esa música que rasga y duele, obra de Lucrecia Dalt y Adrián de Alfonso, que envuelve la película en esa existencia que siempre pende de un hilo, donde Joan arrastra su pasado, su alcoholismo, sus frustraciones, desilusiones y demás.

Enric Molina, que vivió 8 años en la calle, protagoniza la película, dotante de humanismo y presencia a un hombre roto, que apenas habla, un espectro que se mueve por inercia, alguien que iremos descubriendo quién es a medida que avanza el metraje, alguien igual que nosotros, alguien que quizás todavía está a tiempo. A su lado, en breves pero intensos roles nos encontramos con José María Blanco, actor habitual de José María Nunes, haciendo el personaje de padre, Laia Manzanares, una de las actrices jóvenes más extraordinarias del momento, con ese rostro brutal y esa mirada que traspasa, y Teresa Vallicrosa, evidenciando todas esas vidas difíciles y duras que viven algunos. Cabot y Garrido han hecho una película intensa y magnífica, que duele y hace daño por la realidad miserable que cuenta, e interpela directamente a los espectadores, sumergiéndolos en unas vidas con las que se cruzan a diario y giramos la mirada, mostrando indiferencia a unas personas que podríamos ser nosotros. Sense sostre es una película valiente, necesaria y magnífica, evidenciando la célebre frase de Paul Éluard: “Hay otros mundos, pero están en éste”, esos mundos que la película muestra con toda su crudeza, intimidad y humanismo. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Claire Simon

Entrevista a Claire Simon, directora de la película “Primeras soledades”, en el marco de la 27a Mostra Internacional de Films de Dones. El encuentro tuvo lugar el viernes 7 de junio de 2019 en la cafetería del Hotel Ibis Style BCN Centre en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Claire Simon, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Anne Pasek y Teresa Pascual de Good Movies comunicació, por su tiempo, paciencia, generosidad y trabajo.

Entrevista a Lluís Soler

Entrevista a LLuís Soler, actor en la película “Maleïda 1882”, de Albert Naudín, en  los Cinemes Girona en Barcelona, el lunes 1 de julio de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Lluís Soler, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Ana Sánchez y Tariq Porter de Trafalgar Comunicació, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.