L’ALTERNATIVA 25: QUE SIGA LA FIESTA.

El pasado domingo 18 de noviembre finalizaron las proyecciones y actividades de la edición número 25 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes y en la resistencia y disidencia, alejado de un entramado cinematográfico, casi un coto cerrado, demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’Alternativa propone cine resistente, cine furioso, cine complejo, cine guerrillero, cine abierto a todas las miradas inquietas y curiosas, lleno de energía. Un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza, un cine que nos mira y propone nuevos caminos vistos desde infinidad de puntos de vista, cine próximo e íntimo, un cine que nos acerca y nos transporta a universos imperceptibles e invisibles, mundos que buscan miradas que los miren con atención y reposo. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos y sentimentalismos y, construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. Este año el  certamen cumple 25 ediciones, casi nada, 25 batallas a favor de otro cine, de aquel que apenas tiene visibilidad, aquel que triunfa en festivales internacionales, el que grita sin que se lo oiga, aquel que sorprende y deja huella, 25 citas que iluminan el otoño de la ciudad, que alumbran con cine los primeros fríos y lluvias.

El lunes 12, a media tarde, como suele ser habitual, arrancó la nueva edición con ENTRE DOS AGUAS, de Isaki Lacuesta. Una de las películas más esperadas de la nueva temporada, después de su Concha de Oro en San Sebastián, y acompañada de tantos elogios. La película cumplió sus expectativas, y con creces, el público llenó el Teatre CCCB e Isaki presentó la película, y al acabar la proyección, mantuvo un interesante coloquio. La película vuelve, 12 años después de La leyenda del tiempo, a filmar a Isra y Cheito, los hermanos gitanos de la Isla de San Fernando. Isaki captura con naturalidad e intimidad una dura realidad de un paisaje complejo y difícil, y las pocas oportunidades de futuro que existen en la zona. Con un marcado acento al Accattone, de Pasolini, el cineasta gerundense filma a los dos hermanos de manera sencilla y conmovedora, huyendo de sentimentalismos, y atrapando todo su pasado y presente, retratando unos rostros en mitad de un paisaje bello y áspero, donde la vida se hace difícil, donde los recursos naturales y emocionales son explotados sin descanso, donde Isra se mueve como un fantasma en su propio hogar, debatiéndose entre dos frentes, la vida fácil del trapicheo o la vida convencional en familia que no encuentra por mucho que la busque. El segundo día de festival me acerqué a una película que compone la sección oficial. La elegida fue TEATRO DE GUERRA, de Lola Arias. La directora argentina convoca a seis veteranos de la guerra de las Malvinas, que allá por el año 1982 enfrentó al Reino Unido y Argentina, y a medio camino entre los recuerdos y las vivencias de unos y otros en la guerra, escenifican de manera reflexiva y directa todos los momentos horribles que les tocó vivir. Arias captura la memoria de todos ellos, en una forma de terapia cinematográfica para ayudar y ayudarlos en recordar desde la distancia, desde lo más íntimo y haciéndolo de manera honesta y cercana, hablando de todos sus miedos, inseguridades y (des) ilusiones de su juventud en la guerra, de aquellos años que tuvieron que matar a otro, y sobre todo, las secuelas psicológicas y la reintegración a la vida después de vivir todo aquel disparate de horror y muerte.

El mismo día también tuvo la oportunidad de ver TROTE, de Xacio Baño. Estrenada en Locarno y vista también en San Sebastián, el gallego vuelve a L’Alternativa con su primer largo, después de un buen puñado de exitosos cortometrajes, y lo hace adentrándose en el mundo rural gallego a través del personaje de Carmen, una mujer que por diferentes motivos ha permanecido en el pueblo cuando su alma le pide salir de allí. Convive con su padre, y durante un fin de semana que se celebra la fiesta tradicional de la “Rapa das Bestas”, reciben la visita del hermano y su novia. El ambiente opresivo, el pasado como prisión y la falta de oportunidades, condensan toda la atmósfera asfixiante que provoca la película a través de una forma dura e íntima, consiguiendo una película donde se explora la batalla interior entre razón e instinto. De la misma sección, también vi BLACK MOTHER, de Khalik Allah. El fotógrafo y cineasta establecido en Nueva York, nos sumerge en un caleidoscopio muy elaborado y rompedor sobre Jamaica y sus gentes, echando mano de Super8, 16mm y video, donde penetramos a través de un ritmo frenético y nocturno, en la idiosincrasia de sus gentes, en la que se profundiza en su historia, en su terrible pasado colonial, y su presente, vivo y colorido, siguiendo una catarsis de testimonios que dialogan con las imágenes y el sonido. La película me interesó por momentos, dejándome otros fuera, con serias dificultades para entrar en ese universo de imágenes, sonidos y demás, llevándome sin descanso a ese mundo onírico, mágico y sensorial que propone la película, aunque entré en ella, en su discurso hipnótico, sólo a medias.

Todo lo contrario me sucedió con otra película que vi en la misma sección, me refiero a AMÉRICA, de Erick Stoll y Chase Whiteside. La historia de tres hermanos mexicanos mal avenidos que se enfrentan a la tesitura de cuidar de su abuela de 93 años, les sirve a los cineastas estadounidenses para hacer un retrato contemporáneo sobre las necesidades de la juventud en dura batalla contra las obligaciones adultas, en un documento cotidiano e íntimo, en el que presenciamos de manera honesta y sencilla los problemas cotidianos de estos tres hermanos, sus diferentes puntos de vista y las discusiones y enfrentamientos que van teniendo a lo largo de los tres años que retrata la película. Una historia conmovedora y sensible sobre el tramo final de la vida, y los vínculos familiares, que huye del sentimentalismo de cartón, para adentrarnos en un retrato delicado y brutal sobre la vez y el amor a los mayores. Quizás una de las películas más inquietantes y brutales del festival de este año podríamos encontrarla en la propuesta de LA CASA LOBO, de Cristóbal León y Joaquín Cociña. Procedente de Chile y firmada por dos de los artistas jóvenes más importantes en las artes visuales, nos llega una película insólita, en su forma y fondo, una historia que ha dejado buenas sensaciones en los prestigiosos festivales de la Berlinale y Annecy, para hablarnos de María, una joven huida de una secta que llega a una casa en mitad del bosque habitada por dos cerdos que se transformarán en personas. Con la técnica de la stop-motion, llena de imaginación y creatividad, donde vemos como se construyen y deconstruyen todos los elementos de la película, en un terrorífico y fascinante cuento de hadas, que mezcla en folklore chileno y el caso horrible de la secta Colonia Dignidad que asoló en Chile. La película se convierte en un magnífico puzle de múltiples capas donde nos adentramos en un laberinto brutal de sombras, ánimas y malvados que no cesan de acecharnos.

En THE IMAGE YOU MISSED, de Donal Foreman. El cineasta irlandés nos convoca en un retrato sobre el legado de su padre, Arthur MacCaig, un documentalista que retrató durante 30 años el conflicto de Irlanda del Norte, y lo hace a través de sus imágenes en contraposición con las imágenes contemporáneas, y además, construye un impresionante retrato de la relación complicada con su padre, donde memoria colectiva y personal se fusionan en una película que nos devuelve los duros años del conflicto irlandés, y aquellos años de plomo donde la vida no valía nada, en los que en cada esquinas de las ciudades se mantenía el pulso contra el Reino Unido. Un fascinante documento sobre la historia, y sobre aquellos testigos que la filmaron, mezclándolo de manera brillante con las relaciones paterno-filiales, no siempre fáciles y sinceras. Otro de los títulos interesantes de la sección oficial lo encontré en la propuesta de UNA VEZ LA NOCHE, de Antonia Rossi. La directora ítalo-chilena, afincada en Barcelona, construye un relato sensorial y enigmático, a través de más de mil ilustraciones fijas, sobre las vidas de cuatro personas en la que nos sumergimos en su memoria personal e íntima, dando buena cuenta de su mundo onírico, donde sueños y pesadillas se mezclarán en una fábula en que el tiempo se convierte casi en un estado hipnótico y borroso, donde las cosas cambian sus formas y sus definiciones. Sus 73 minutos se agarran a nuestras mentes y nos propone un viaje fascinante a lo más profundo de la condición humana, con la compañía de los magníficos dibujos de forman forma, textura y colores, consiguiendo así una aventura hipnótica, fascinante y tenebrosa.

También tuvo la ocasión de ver un trabajo muy esperado, conociendo la filmografía de su directora y su premio en Locarno, la película LOS QUE DESEAN, de Elena López Riera. Vieja conocida del certamen, la directora alicantina, vuelve a su pueblo natal, Orihuela, para hablarnos esta vez del mundo del palomo deportivo y los hombres que hay detrás de esta afición. El estilo observacional e íntimo de la cineasta, vuelve a adentrarnos en la cotidianidad más cercana y brutal, sin excesivos formalismos ni experimentos dramáticos, siguiendo una de las competiciones y explicándonos todos los por menores que se suceden en esa jornada, siguiendo el camino trazado en sus anteriores y celebrados trabajos en Pueblo y Las vísceras, donde retrataba el alma y las inquietudes de las gentes de su pueblo. De las sesiones especiales, hubo hueco para EL SILENCIO DE OTROS, de Almudena Carracedo y Roberto Bahar. https://242peliculasdespues.com/2018/11/17/el-silencio-de-otros-de-almudena-carracedo-y-roberto-bahar/ Y también, para la película COMANDANTE ARIAN, de Alba Sotorra. https://242peliculasdespues.com/2018/11/09/comandante-arian-de-alba-sotorra/ En las secciones paralelas del festival, siempre interesantes y seductoras, se dedico a uno de los cineastas outsiders del panorama europeo, Boris Lehman (Lausana, Suiza, 1944) ofreciendo algunos de sus películas, retratos sobre sí mismo, sus amigos, su casa y su más ferviente cotidianidad, que lleva filmando desde los años 60, en una filmografía que abarca la friolera de casi 400 títulos.

Tuve la oportunidad de ver FUNÉRAILLER (De l’art de mourir) del año 2016, el último episodio de su obra BABEL, que lleva filmando hace 30 años, retratando la vida personal e íntima de este cineasta rompedor, cautivador y personal. En la película, a través de un tono ligero y cómico (muy al estilo de los documentales de Agnès Varda) nos sumerge en una despedida, en su propia muerte, desde los preparativos funerarios hasta la despedida de sus cosas, reflexionando sobre el tiempo, el pasado, el cine, la amistad, los amores, la política, y demás cuestiones sobre la vida y la sociedad, a través de una sinceridad que asombra por su delicadeza y su sobriedad ante la pantalla, consiguiendo divertirnos con lo más sencillo y también, haciéndonos reflexionar sobre los problemas sociales, políticos, culturales y económicos. Una de las grandes sorpresas de este año en la L’Alternativa, el descubrimiento de un cineasta peculiar y significativo en ese cine que reivindica tanto el festival, un cine para descubrir, reflexionar y sobre todo, vivir a lo grande. Este año, uno de  los grandes aciertos del festival ha sido el ciclo ELLES TALLEN, dedicado a las mujeres montadoras, en el que ha habido encuentros con montadoras como Ana Pfaff, Ariadna Ribas, Diana Toucedo, entre otras, que han hablado de sus métodos, formas y acercamientos al arte del montaje, teniendo una cita de esas que cualquier amante del cine no puedo dejar de aprovechar como la mesa redonda que tuvo lugar en la Filmoteca de Catalunya, bajo el nombre de “4 Camins”, donde asistí a ver a Nelly Quettier (responsable de títulos para Léos Carax, Claire Denis o la última Lazzaro Feliz, de Alice Rohrwacher) Julia Juaniz (habitual del cine de Carlos Saura ) y Núria Esquerra (reputada montadora de cine documental y de José Luis Guerín). Las tres hablaron de su trabajo con sinceridad y aplomo, abriéndonos un universo lleno de texturas, materia y colores, donde explicaron con detalle y sinceridad los problemas a los que se enfrentan, los directores con los que trabajaron y alguna que otra reivindicación sobre su condición de mujeres, su trabajo y sus múltiples experiencias y enseñanzas.

Hasta aquí mi camino por L’Alternativa 25, que ha ofrecido una gran programación en esta edición, con un nivel altísimo de gran cine, de ese cine reflexivo, auténtico, sincero, duro, inquieto y sobre todo, cine imperdible y sensible, lleno de retratos de personas de toda condición y lugar, dejando el listón muy alto para la próxima edición, que desde esperamos con expectación y contentos por haber vivido la experiencia de esta, porque L’Alternativa sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y, caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 25, muchísimas felicidades por el cumpleaños, y nos vemos el año que viene…

Presentación L’ALTERNATIVA 2018

Presentación de L’ALTERNATIVA 25 Festival de Cinema Independent de Barcelona, con la presencia de Cristina Riera y Tess Renaudo (Directoras del Festival) Judit Carrera (Directora CCCB) y Francisco Vargas (Responsable de la Área de Audiovisuales del ICEC) en el CCCB en Barcelona, el miércoles 7 de noviembre de 2018.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Riera, Tess Renaudo, Judit Carrera y Francisco Vargas, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño,  y a Anna Fernández de La Costa Comunicació, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

FIRE!! 23a Mostra Internacional de Cinema Gai i Lesbià 2018

El pasado domingo 17 de junio se cerró el telón del FIRE!! 23 Mostra Internacional de Cinema Gai i Lesbià, en su sede habitual del Instituto Francés en Barcelona. Este año el tema central del festival se ha centrado en la adolescencia, en ese período capital donde, tanto niños como niñas, experimentan su propia intimidad, en el descubrimiento sexual, el rechazo y estigma social, y los conflictos propios de la edad. Las películas que han formado parte de las diferentes secciones, de procedencias diversas y formatos, han incidido en el deber de mostrar a cada uno como se siente, y en trabajar para la aceptación, tanto a nivel personal como a nivel social. Mi primera aventura en el FIRE!! Arrancó con la película MA VIE AVEC JAMES DEAN, de Dominique Choisy. La primera película del director francés es un hermoso y divertido cruce entre el cine de Eric Rohmer y Wes Anderson, en el que Géraud, un joven cineasta independiente presenta su película (que da nombre al título de la película) en lugares costeros donde el cineclub se mantiene gracias a la voluntariedad de algunos románticos. Una cinta donde el amor se presenta como algo que choca con la libertad individual, las ansías de ser uno mismo, en un relato lleno de ironía, donde en que el amor abierto y sincero, se mueve entre contradicciones, pasados revueltos y situaciones rocambolescas, y más propias del cine cómico de antaño. Choisy nos hace pasar un rato agradable, mezclando paisajes bellos, personajes solitarios y amores difíciles, en una película donde se habla de amor libre, de personas que no lo son tanto, más por sus propios miedos, y el rechazo de los suyos.

Continúe con la película 1:54, de Yan England. La cinta se centra en Tim, un adolescente que siente el rechazo y la presión social de su instituto por el hecho de ser diferente. El cineasta canadiense muestra el acoso escolar, la soledad que provoca y la fascinación de las redes sociales como herramienta para provocar dolor en los demás, y lo hace en un relato que muestra crudeza y violencia, pero de un modo sincero y directo, sin caer en la condescendencia  o el discurso fácil, sino en ahondar en las violencias adolescentes y en los conflictos que todo eso provoca en un joven, que encontrará en el deporte un aliciente para combatir tanta crueldad y hostilidad, planteando una historia donde la falta de comunicación deviene en un conflicto de compleja solución. La poderosa interpretación de Antoine Olivier ayuda a convencernos de la amarga situación que viven muchos adolescentes en su cotidianidad en sus institutos. La siguiente película que tuve oportunidad de ver fue LOVE, CECIL, de Lisa Immordino Vreeland. Documento didáctico e interesante sobre Cecil Beaton, uno de los fotógrafos, escritores y pintores más influyentes del siglo XX, que se codeó con artistas de toda índole y la realeza europea. Su controvertida personalidad queda patente a lo largo de su vida, sus aires de dandi, su amor por la belleza y el glamur, y su pasión por la vida y el arte, le llevó a amar a hombres y mujeres, siempre con esa pasión que le caracterizaba. Vreeland, una experta en la biografía, traza una película que recorre la vida de Beaton, desde muchos ángulos, desde la complejidad del personaje, y sin ningún atisbo de endiosamiento, dejando entrever todas sus caras y facetas, desde lo íntimo hasta lo más abierto y social, presentando a un hombre marcado por su infancia, amante de la poesía, de la clase y la extravagancia, que siempre deseó capturar la belleza, aunque sólo durase un suspiro.

Después me acerqué a EVA + CANDELA, de Ruth Caudeli. La ópera prima de la directora española afincada en Colombia, es un retrato sobre el amor, arrancando con la pasión devoradora de los primeros momentos, continuando con la convivencia y los proyectos en común, y finalmente, el desgaste de la relación y el distanciamiento por intereses diferentes. Todo contado desde el mundo del cine, ya que una de ellas es directora, y la otra, actriz, capturando la intimidad del hogar, los sueños comunes y como estos se van resquebrajando con el inevitable paso del tiempo y las diferentes circunstancias a las que tienen que enfrentarse. Caudell nos habla de amor, de pasión, pero también, de la difícil vida en común, de compartir sueños y de los conflictos que se van generando por el cariz diferente que van adquiriendo las respectivas carreras profesionales, en un relato íntimo y natural, en el que destacan la interpretación de su maravilloso dúo protagonista. Después, le tocó el turno a LOS MODERNOS, de Marcela Matta y Mauro Sarser. La primera película que dirigen conjuntamente los cineastas uruguayos, es una película fresca, inteligente y sencilla, en la que con un primoroso blando y negro, nos retratan la vida de tres parejas y sus conflictos sobre la paternidad, la realización personal a través de una profesión artística, y la libertad sexual, creando situaciones divertidas, dramáticas y surrealistas, en una película que crítica con ironía la impostura del arte, sus excesos y miserias, a través de unos personajes íntimos, contradictorios y perdidos, dejando entrever el mundo moderno, donde las relaciones siempre penden de un hilo muy frágil, la vulnerabilidad de las emociones, y la incertidumbre de una sociedad cada vez más superficial, en el que las personas se mueven casi a tientas y con un excesivo temor a los cambios personales y profesionales.

Seguí con la película THEY, de Anahita Ghazvinizadeh. La directora iraní nos sitúa en los suburbios de Chicago para hablarnos de J, adolescente que se encuentra en un tiempo de transición, en el que ha dejado el tratamiento hormonal, para decidir sobre su identidad de género. La realizadora nos habla de un período corto, un fin de semana donde J recibirá la visita de su hermana mayor y el mejor amigo de ésta, en un instante, en el que los tres personajes se encuentran en la tesitura de tomar decisiones, de encaminar una vida hacía un lugar u otro. Una película contada de manera cadente e íntima, como si fuera una leve brisa, donde el tiempo pesa y las situaciones mezclan conflictos emocionales, la incertidumbre profesional, el desarraigo del inmigrante, y demás problemas a los que los personajes saben que tarde o temprano deberán enfrentarse. Mención especial a la interpretación de Rhys Fehrenbacher, que encarna con sutilidad y honestidad los conflictos del adolescente en ese trance de decidir su género. Finalmente, vi la película MARVIN OU LA BELLE ÉDUCATION, de Anne Fontaine. La experimentada cineasta francesa retrata en dos tiempos la vida de Marvin, inspirada en una experiencia real, donde vemos la dura y conflictiva infancia de un adolescente con su familia en su pueblo, y luego, en su juventud, cuando se prepara como actor de teatro. Fontaine, con su estilo naturalista y cercano, huye de cualquier atisbo de panfleto y sentimentalismo, retratando a un chaval solitario y acosado, que encontrará en el teatro una vía de escape y una oportunidad para salir de ese ambiente opresivo, tanto en el instituto como familiar. En la ciudad, con más edad, también, se topará con un ambiente sofisticado, pero también no carente de miseria emocional e hipocresía. Un titulo estupendo y profundo que maneja con soltura e intimidad temas complejos y dolorosos, pero lo hace desde muchos prismas posibles, y dejando libertad a los espectadores, en la que podemos disfrutar de la maravillosa presencia de Isabelle Hupert interpretándose a sí misma. Hasta aquí mi aventura en la 23 edición del FIRE!! un festival interesante, muy concurrido y cercano, que nos acerca un cine que nos habla de primera mano y con honestidad sobre los problemas del colectivo LGTBI, que no sólo afectan a las personas que los sufren en carne viva, sino a toda una sociedad que necesita imperiosamente mirar al otro, sin prejuicios ni convencionalismos, y dejándose llevar por el amor y la educación. LARGA VIDA AL FIRE Y HASTA EL AÑO PRÓXIMO!!!

 

DOCSBARCELONA 2018: Miradas inquietas.

El pasado 27 de mayo, después de diez intensos de cine, se cerraba la XXI edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Adoptando el título de MIRADAS INQUIETAS, el festival arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llegan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas, y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social y los conflictos humanos, y el análisis de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El jueves 17 de mayo con la película Petitet, de Carles Bosch, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Díez días intensos de cine, en las que se contó con innumerable presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente sólido y necesario en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, los diferentes jurados formados entre otros, por destacados cineastas y profesionales del campo documental como Óscar Pérez, Paco Poch, Montse Armengou, Laura Ferrés, etc. Hicieron públicos sus veredictos. El máximo galardón recayó en la película The Distant Barking of Dogs, de Simon Lereng Wilmont, también, hubo mención especial del jurado a Miss Kiet’s Children, de Petra Lataster-Czisch y Peter Pataster, el premio Nou Talent, recayó en la película El espanto, de Martin Benchimol y Pablo Aparo, el premio Latitud se lo llevó Robar a Rodin, de Cristóbal Valenzuela. El premio What the Doc recayó en The Prince and The Dybbuk, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. El premio Amnistia Internacional de Cataluña a The Congo Tribunal, de Milo Rau, y finalmente, el premio del público lo conquistó Petitet, de Carles Bosch.

Mi camino por el festival arrancó en la Sección Oficial PANORAMA con WONDERFUL LOSERS, A DIFFERENT WORLD, de Arünas Matelis. El cineasta lituano, consagrado en el ámbito documental a través de cortometrajes que han gozado de gran prestigio internacional, filma su primera película mostrando a los “gregarios” del ciclismo, esos corredores invisibles, alejados de la primera línea, ciclistas aguerridos, doloridos y fuertes que trabajan para otros, para el líder de su equipo, aquel que tiene reservada la gloria. Matelis construye un trabajo riguroso e íntimo sobre la cotidianidad de esos trabajadores del deporte, su labor diaria en las carreras, sus caídas, sus recuperaciones y pone voz a aquellos que no la tienen, a los que trabajan incansablemente por el bien del grupo, concienciados de su cometido, en un trabajo exhaustivo y serio sobre la parte que no vemos del ciclismo, dando visibilidad a todos aquellos que viven de su pasión, pero nunca serán portadas de ningún diario, ni tampoco se llevarán los laureles de la victoria. Seguí con la película BOBBI JENE, de Elvira Lind. La segunda película de la cineasta danesa es un retrato íntimo y sincero sobre una bailarina de danza que, después de diez años de éxito en una compañía de Israel, emprende su aventura en solitario en EE.UU., dejando su vida y su amor, un joven bailarín diez años menor. La película traza un magnífico y valiente retrato sobre la fisicidad y las emociones de una mujer valiente, decidida y fuerte, que deberá enfrentarse a aquello que ha dejado con la incertidumbre del momento, tanto en su vida profesional como personal. La cinta nos habla sobre nuestra pasión, nuestros sueños, y cómo estos chocan con la realidad de nuestro entorno, y las posiciones que optamos cuando parece que todo se vuelve en nuestra contra. Una película sobre el interior de cada uno de nosotros, nuestros sentimientos, y la valentía de afrontar nuestro propio camino, sin puntos de apoyo, lanzándose al vacío emocional, aunque para ello, quizás, tengamos que dejar aquello que más queremos.

EL ESPANTO, de Martin Benchimol y Pablo Aparo. Los artífices de La gente del río, vuelven a la Argentina rural para denunciar las carencias del sistema sanitario del país que olvida a las comunidades más pequeñas y alejadas, pero lo hacen a través del sentido del humor de unas gentes que palian el abandono sanitario con curas y remedios caseros, y una idiosincrasia muy peculiar. Los cineastas argentinos nos muestran el pueblo como si fuera un western, con una forma exquisita, capturando su luz y su paisaje, y nos cuentan, a través de un buen número de entrevistas las diferentes posiciones que existen en el lugar, y la enfermedad llamada “El espanto”, que da título al film, y el personaje quijotesco de Jorge, que según los aldeanos es el único que lo cura, uno de los habitantes del pueblo más misteriosos y complejos que vive a las afueras, alejado de todos. LAST DAYS IN SHIBATI, de Hendrick Dusollier. A través de las figuras de un niño, un barbero y una anciana, el director francés nos sitúa en un barrio en China a punto de desaparecer, filmándolo en distintos tiempos. Los tres personajes nos muestran sus hogares, sus enseres, sus calles laberínticas y sus gentes, en una película íntima que nos habla de la destrucción de lo antiguo por lo nuevo, en un sistema de crecimiento desorbitado y brutal que elimina sistemáticamente el legado de las ciudades, los barrios populares e históricos para construir grandes edificios de diseño y centros comerciales que hipnoticen a los consumidores. La película es humanista y necesaria, en un mundo cada vez más globalizado e idéntico, que pierde su identidad y su historia en pro a una economía sangrante que deja fuera del progreso a los más desfavorecidos.

OF FATHERS AND SONS, de Talal Derki. El cineasta sirio vuelve a su país para situarnos en la intimidad de una familia donde el padre es miembro de Al-Qaeda. La cámara captura la cotidianidad de este soldado de la Jihad y sus hijos, que son entrenados para seguir los pasos del padre. Derki nos muestra la complejidad de la situación de Siria, la guerra, las decisiones, y el nivel de politización y religiosidad que muestra la película. Una película durísima, sin concesiones y brutal sobre lo íntimo de la guerra, del fanatismo y la lucha armada para salvar a la patria. Derki muestra las consecuencias de la lucha jihadista, mezclado con los juegos infantiles de los niños y sus pensamientos, en un entorno devastado, desolador y podríamos decir con un futuro muy incierto. OVER THE LIMIT, de Marta Prus. La película sigue la cotidianidad de los entrenamientos de Margarita Mamun, una gimnasta rítmica del equipo ruso, en el año de preparación de los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Las exigencias y los duros entrenamientos de la entrenadora y coordinadora, convierten en una especie de vía crucis la existencia de la joven gimnasta en el final de su carrera deportiva. La directora polaca filma un retrato íntimo y diario sobre la parte que no vemos del deporte, la cara amarga y dolorida de un objetivo, y las diferentes formas que tienen los responsables de convertir en campeones a sus pupilos. Una película honesta y brutal, que nos habla de nuestros propios límites, de hasta dónde somos capaces de llegar para convertir nuestro sueño en realidad, y sobre todo, cómo nos afecta en nuestra vida personal nuestra carrera deportiva.

Para finalizar la Sección PANORAMA, me acerqué a SILVANA, de Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis. La película de las tres cineastas suecas, que debutan con este trabajo, en el que siguen de forma íntima y sincera a Silvana, una cantante rap reivindicativa, lesbiana y feminista, desde sus primeros pasos hasta convertirse en un icono contemporáneo en los países escandinavos. La cinta captura su intimidad, sus orígenes humildes, su familia, y su historia de amor con una cantante pop, y lo hace a partir de un ritmo endiablado, cercano y musical, donde entramos en el backstage de la vida de Silvana, su entorno y sus reflexiones ante la vida, el amor, el racismo y demás conflictos, tanto personales como profesionales, como el tiempo que dejó su carrera para retirarse y volverse a reconstruir, agobiada por su fulgurante éxito. Un documento magnífico y honesto sobre nuestra fuerza, valentía y dedicación a nuestra pasión como vehículo para denunciar las injusticas y humillaciones que vivimos en nuestra vida. De la Sección Oficial LATITUD, arranqué con la película EXPERIMENTO STUKA, de Pepe Andreu y Rafa Molés. Tercera película de los directores valencianos, donde se centran en un caso histórico, cuando en plena Guerra Civil Española, unos aviones nazis bombardearon cuatro pueblos de Castellón dejando 38 muertos. La película abre muchos frentes, desde la investigación de los hechos viajando a distintos lugares de España como de Alemania, por parte del Grupo de memoria de uno de los pueblos, hasta entrevistar a los supervivientes, y filmar los lugares en la actualidad, en un estupendo documento sobre la memoria histórica, sobre lo humano y sobre lo que hemos sido y hacía adónde vamos. Una película necesaria, didáctica y valiente que da voz y sobre todo, visibilidad, a uno de los casos olvidados en el tiempo y que desgraciadamente, afectó a tantas personas inocentes.

HAYATI (MY LIFE), de Sofi Escudé y Liliana Torres. La película es un retrato íntimo de una de las familias de refugiados de la guerra de Siria. La imagen de Ossamah y su hijo zancadilleados por una reportera en la frontera húngara, lo convirtió en uno de los momentos más espantosos de la huida, aunque le permitió venir a España y entrenar a un equipo de fútbol. A través del propio Ossamah, y el resto de su familia atrapada en Turquía, y algunos de los futbolistas que entrenaba en Siria, la película hace un retrato de las calamidades y humillaciones que viven los refugiados, y los problemas personales a los que deben enfrentarse en su cotidianidad. Una película que huye del sensacionalismo o de cualquier tipo de posición política, centrándose de forma sencilla y honesta en la humanidad de los personajes, en lo que no vemos de los refugiados, a los que los medios de comunicación olvidan una vez pasó el suceso. LADRONES DE TIEMPO (TIME THIEVES), de Cosima Dannoritzer. La prestigiosa documentalista alemana nos sumerge en un elemento sumamente importante en nuestras vidas cotidianas y al que quizás, no teníamos tan presente: el tiempo. Ese espacio enormemente valioso, pero que las grandes empresas nos lo roban realizando tareas que antes hacían empleados suyos. Dannoritzer viaja por el mundo, investigando y reflexionando con expertos en la materia, para construir un magnífico documento sobre el tiempo convertido en pura mercancía, en un saco de dinero. Desde las tareas más cotidianas hasta las maratonianas jornadas de trabajo en Japón para ganar más dinero y conseguir los objetivos que exige la empresa, pasando desde lo más banal a lo más complejo, en una película que denuncia casos de robo del tiempo, y nos interpela a los espectadores a reflexionar profundamente sobre el valor de nuestro tiempo y cómo sacarle el máximo rendimiento para mejorar nuestra vida.

Cerré la Sección LATITUD con la película ROBAR A RODIN, de Cristóbal Valenzuela. A través del robo de una estatua de Rodin, sucedido diez años atrás en Chile, el cineasta chileno traza un caleidoscopio donde habla con el ladrón de la pieza y algunos implicados en el caso, para hablarnos de los límites y contradicciones del arte contemporáneo, todo ello contado como si fuese una trama detectivesca, al más puro estilo de cine negro, donde lo absurdo y lo ridículo entran en escena, en una película divertida y didáctica, sobre la naturaleza del arte, su impostura y su posición en la sociedad actual, y cómo todo esto dialoga con el público, aquel que se acerca al mundo del arte desde una perspectiva ignorante y curiosa, sin conocer realmente la profundidad o no de la obra, sea expuesta o su ausencia. En la Sección Oficial WHAT THE DOC, la que el festival dedica a las propuestas más personales, arriesgadas y diferentes, me acerqué a THE CONGO TRIBUNAL, de Milo Rau. El director suizo con una gran experiencia en ámbitos como el documental, el teatro o la literatura, nos sumerge en una película diferente, en un experimento, en formar un tribunal ficticio, pero real,  en el que intervienen investigadores, analistas, verdugos y víctimas de la guerra civil del Congo, una de las regiones que alberga grandísimas cantidades de materias primas necesarias para construir la alta tecnología del mundo occidental. Rau da voz a todos, y consigue sumergirnos y sobre todo, visibilizar y abrir puertas sobre el conflicto que tantas vidas se ha llevado por delante. Es una película sobre África, sobre las actividades de terror de grandes empresas extranjeras para colonizar países y empobrecerlos extrayendo sus materias primas y expulsando a los lugareños, siempre con el beneplácito de gobiernos corruptos. Una cinta necesaria y valiente, que denuncia los abusos de siempre, y al parecer, por desgracia, abusos que continuaran produciéndose, ya que la comunidad internacional mira hace oídos sordos.

THE PRINCE AND THE DYBBUK, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. Los dos directores polacos rescatan la figura de Michael Waszynski, fallecido a mediados de los cincuenta como príncipe, en una película caleidoscópica que se mueve por diferentes tiempos y lugares, desde los inicios humildes en Ucrania, luego convertido en un aristócrata polaco, hasta convertirse en un cineasta que llegó a ser uno de los grandes productores de Hollywood. Un fascinante documento sobre la realidad y la ficción, la identidad, la mentira, y la construcción de una vida diferente, extraña y peculiar para esconder su verdadera identidad y ser otro, alguien que amaba el lujo, las formas antiguas, era homosexual y además, fue marido de una condesa italiana, algo así como una versión de La condesa descalza, pero en masculino, en el que la propia vida se convierte en una gran obra de ficción, donde no sabemos qué parte es real o ficticia. THE WHITE WORLD ACCORDING TO DALIBOREK, de Vít Klusák. El director checo construye un retrato sobre Daliborek, un tipo de casi de cuarenta años, soltero, que trabaja como pintor industrial, vive con su madre Vera, y se declara nazi, con un odio enfermizo y brutal hacía lo diferente. Klusák plantea un documental muy ficcionado, en el que a través de una serie de actividades, juega con la tragicomedia para explorar los sentimientos y reacciones de Daliborek. Quizás la película abusa de la caricatura, y convierte a Daliborek y los suyos, en meros personajes más allá de lo ridículo,  en el que echamos en falta más complejidad emocional y una exploración del mundo interior de todos ellos. En la parte final de la película con el viaje a Auschwitz, la película adquiere una dimensión interesante, enfrentando las ideas fascistas de Daliborek con una superviviente del horror nazi, y es ahí donde la película adquiere todo su sentido.

Cerré la Sección con TREBLINKA, de Sérgio Tréfaut. El experimentado documentalista brasileño se basa en las memorias de Chil Rajchman Treblinka: la memoria de un superviviente, un judío polaco que logró escapar del horror nazi, para construir un interesante y necesario ensayo en el que convergen varios elementos, donde el pasado del holocausto remite al presente de los refugiados, en el que a través de una forma, en ocasiones abstracta, en la que utiliza cuerpos desnudos, o las miradas y gestos cotidianos de una anciana, mientras viajan en tren por Europa con destino a Treblinka, en el que el director juega con los espacios interiores, y el exterior hibernal y lleno de niebla, en el que los errores se repiten en bucle, y la memoria nos viene a rendir cuentas de un continente a la deriva y sin futuro. Mi viaje por el certamen finalizó con la película MIES ON SCENE. BARCELONA EN DOS ACTES, de Pep Martín y Xavi Campreciós. Un documento interesante y magnífico sobre el pabellón Mies van der hoe de Barcelona, explorando su construcción original en 1929 para la Exposición Universal, y su posterior reconstrucción en 1986, en la que expertos en arquitectura mundiales, participantes en la reconstrucción y estudiantes, dialogan sobre la complejidad del pabellón, su creación, su construcción y demás peculiaridades que la han transformado en una obra única y además, en un símbolo para la arquitectura moderna, un lugar donde el tiempo parece detenerse, debido a sus estructuras, diseño y espacio, donde nada está al azar, en el que cada objeto e idea significa algo, o así lo piensan los diferentes testimonios que lo atestiguan. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades inquietas, arraigadas, doloridas, reivindicativas, amargas, feministas, cotidianas, ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, y conocer esas realidades nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, nos despierta y nos devuelve la mirada del otro, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.

D’A 2018: Un impulso colectivo, Clausura y Extras (y 2)

Seguimos con los comentarios y reflexiones de lo visto durante los diez días en la VIII Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Toca el turno de UN IMPULSO COLECTIVO, una de las secciones más queridas por el que suscribe, una sección que nació hace cinco años, con la intención de dar visibilidad a ese cine inquieto y curioso que nace desde la vocación más absoluta, movido por la necesidad de contar esas historias, en palabras de Carlos Losilla, mentor y propulsor de esta sección: “Se trata de proyectos movidos por la pasión, que se niegan a aceptar etiquetas. Donde tienen cabida la radicalidad y la experimentación, pero también las ganas de innovar desde el cine narrativo, desde la ficción –sólo en apariencia- más convencional”. Mi viaje por UN IMPULSO COLECTIVO arrancó con la película CON EL VIENTO, de Meritxell Colell. La directora barcelonesa nos sitúa en su primera película en un viaje emocional intenso, en el que nos habla de la crónica de una reconciliación familiar, donde una de las hijas (bailarina de danza) vuelve al pueblo de su infancia, después de romper el contacto durante dos décadas. Allí se encontrará a un padre fallecido, y a su madre, su hermana y su sobrina. Una cinta que nos habla del retrato de una forma de vivir que se extingue, situada en un pueblo castellano lleno de recuerdos y experiencias pasadas. Una cinta familiar, de reencuentros imposibles, de tiempos pasados, de objetos que marcan una vida, y todo ello contado a través de la sensibilidad del que se acerca con delicadeza a aquello que resiste el paso del tiempo, aquello que permanece inalterable, en una cinta que recuerda al cine de Carlos Saura, por su capacidad para capturar el paso del tiempo en los ambientes rurales, sus estados de ánimo, y su especial registro de la familia con sus relaciones y conflictos.

Continué con CASA DE NINGÚ, de Ingrid Guardiola. La puesta de largo de la profesora, ensayista y realizadora nace de un encargo del CCCB para hablar del envejecimiento en las sociedades contemporáneas. Guardiola traza una trama de espejos donde convergen una residencia geriátrica en Barcelona con una colonia minera de Ciñera (León) para describirnos a través de una tragicomedia fascinante y demoledora, sobre los mecanismos horribles del capitalismo que utiliza a los humanos como máquinas de productividad, y una vez se acabó ese período de producción, los arrincona y los extingue, como si fuesen objetos olvidados y rotos. La directora de Girona estable un implacable y brutal diálogo entre los dos espacios, escuchando a sus gentes, y capturando la cotidianidad de los dos lugares, en una especie de cuento de fantasmas y espectros que luchan por no desaparecer, para seguir dando vida a unos espacios que la deshumanización del sistema hace extinguirse enviándolos al abismo del olvido. También tuvo la oportunidad de ver DHOGS, de Andrés Goteira. Una ópera prima diferente, arriesgada y con ese aroma del mejor cine setentero estadounidense, que nos sitúa en una atmósfera sucia y asfixiante, tanto urbana como rural, donde tres historias se entrelazan para describirnos la manipulación de unos a otros, y la pasividad de otros, con la inclusión del público, de esa cuarta pared que observa y permanece inalterable ante lo que está sucediendo. Un taxista silencioso conduce como si fuese un jinete perdido, un ejecutivo agobiado por su vida, una chica con ganas de pasarlo bien, un violador en busca de presas, una gasolinera regentada por madre e hijo en mitad de la nada, y un tipo solitario que tiene a su perro como su única compañía, son los personajes extraños, silenciosos y amargados que transitan por la película de Andrés Goteira, que deslumbra por su inquietante y grasienta atmósfera, sus peculiares personajes, y un ambiente de thriller que atrapa con sus relatos que nos devuelven lo mejor y lo peor de los seres humanos.

Después fue el turno de AINHOA, YO NO SOY ESA, de Carolina Astudillo Muñoz. Después de su extraordinaria ópera prima El gran vuelo (2015) Astudillo Muñoz vuelve a recurrir al material de archivo o found footage para sumergirnos en un documento fascinante y demoledor sobre una chica llamada Ainhoa y su familia, a través del súper 8, vídeo, fotografías, diarios, grabaciones orales, etc… En un magnífico caleidoscopio lleno de sensibilidad y fascinación en el que se registra tres décadas de la vida de Ainhoa y su familia, desde los años setenta al nuevo siglo, haciendo una línea de asociación fantástica con la vida de la propia directora y los diarios de escritoras, para retratar una época de amores frustrados, de ilusiones deshechas y de conflictos internos, desde la perspectiva femenina, donde una joven rebelde y perdida, con problemas de identidad y de no encontrar su sitio, se erige como una heroína cotidiana de un tiempo, un lugar y un estado de ánimo de una generación que deambulaba sin ir a ningún lugar, sin encontrarse a sí misma. PENÈLOPE, de Eva Vila. La tercera película de la directora Barcelonesa, después de la fantástica Bajarí (2013) donde recreaba la figura mítica de Carmen Amaya a través de las jóvenes generaciones, es una recreación del mito de Ulises y Penélope, pero desde la mirada femenina, a través de una Penélope anciana que espera a alguien que vuelva, y lo hace con su cotidianidad, mientras cose, habla con las vecinas y demás, envolviéndonos en la atmósfera de un pequeño pueblo entre montañas, con su tiempo, sus espacios, y su quietud, en el que la tierra del lugar devienen un tiempo que fue, un pasado escrito en cada objeto y espacio, en el que Ulises, el hombre que vuelve representa ese pasado que fue, ese tiempo borrado sólo vislumbrado en algunas huellas y objetos olvidados. Una cinta donde la forma adquiere todo su significado, en el que la abuela centenaria a través de su cotidianidad nos explica ese tiempo que ya no está, que ya no volverá, que la llegada del que está por venir, posiblemente no recuperé, pero quizás haya algo de ese tiempo impregnado en él.

QUIERO LO ETERNO, de Miguel Ángel Blanca. La quinta película de Blanca adopta diferentes capas que van desde el thriller más salvaje, la ciencia-ficción existencialista, el terror doméstico o la pérdida de valores de la sociedad, para hablarnos de una juventud perdida y sin problemas que pasan su tiempo de manera vacía y hablando banalidades, como si no hubiese futuro. Por otro lado, seguiremos a dos tipos que intentan captar sonidos de otra galaxia, en una película fascinante por su forma, y su argumento, que no deja indiferente, en un viaje psicótico y angustioso a la deshumanización de una sociedad perdida, superficial y que no encuentra nada en su entorno. Blanca nos sitúa en un ambiente desolado, nocturno, y vacío, por un tiempo sin tiempo, por estructuras abandonadas y olvidadas, en un juego brutal de espejos donde nunca se juzga lo que vemos, sólo se captura, a través de las pantallas de móviles, de forma que deambulemos por ese mundo no mundo que está ahí sin estar, en una cinta que atrapa por su extrañeza, su intimidad y su irreverencia. YO LA BUSCO, de Sara Gutiérrez Galve. Otra perla surgida de la UPF, la primera película de Gutiérrez Galve es una road movie urbana y nocturna, al estilo de la mítica After Hours, de Scorsese, donde un joven al enterarse que su compañera de piso se va a vivir con su novio, le asaltan las dudas y los conflictos internos, y se lanza en una búsqueda de sí mismo vagando por las calles de una ciudad cualquiera con la excusa de devolver un diario que encontró olvidado en un bar. La directora barcelonesa nos habla de las relaciones y los sentimientos de una juventud que pretende ser libre, pero que nos e ha enfrentado a sus miedos e inseguridades, que vive cada día sin preocuparse de aquello que sienten, y sobre todo, que desean en su vida, en una película divertida, amarga e inquieta, que nos habla de las complejas relaciones de la actualidad, y los conflictos internos de aquello que nos negamos a visibilizar y los problemas que acarrea la huida de nosotros mismos.

Me acerqué a TRINTA LUMES, de Diana Toucedo. La primera película de Toucedo (montadora de Isaki Lacuesta, y de películas como Bugarach, Julia Ist, Los desheredados, entre muchos otros) es un fascinante hibrido entre documental y cuento de terror, ambientado en un pueblo de Galicia rodeado de montañas. El juego que plantea Toucedo es por un lado, filmar las costumbres ancestrales de los aldeanos y sus cotidianidades, y por otro lado, Alba, una niña inquieta que siente una extraña fascinación por los muertos, emprende una aventura cotidiana por los espacios abandonados para encontrarse con esas almas que conviven con los vivos. Toucedo filma esos espacios en período de extinción con los habitantes del pueblo, capturando el paso del tiempo, en una película donde los tiempos se mezclan, y se filma ese estado de ánimo latente en cada hogar, conjuntamente con la fábula de terror que nos acerca al cine de Erice o más concretamente la mirada de Gutiérrez Aragón, donde pueblos, bosques y secretos compartidos nos hacen viajar hacia lo profundo de nuestro ser a través de los que ya no están. También estuve viendo una de las Sesiones Especiales con la película I HATE NEW YORK, de Gustavo Sánchez. La primera película de Sánchez le ha llevado durante diez años a filmar la escena queer y trans más underground de la ciudad de Nueva York, capturando las vidas de cuatro personajes, tan diferentes entre sí, en un documento fascinante sobre esa parte menos amable y más cotidiana de Nueva York, donde a través de su cámara Hi8 filma la intimidad y la cotidianidad de las vidas y las experiencias pasadas y presentes de estas mujeres y un hombre con vidas lujosas, precarias y extraordinarias, donde la noche de la gran ciudad se convierte en su mejor aliada, donde las fiestas se amontonan, y donde la vida se escapa a cada segundo y el tiempo solo es una excusa para seguir hacia adelante. Sánchez ha construido un hermoso canto a la diversidad, la diferencia, a la identidad, a la feminidad, y a ser uno mismo, y a sus sueños, a pesar de todos y todo.

Y finalmente, tenía especial interés en ver los dos primeros episodios de MATAR AL PADRE, la serie que ha dirigido Mar Coll para Movistar, que ha contado con la propia Coll, Diego Vega y Valentina Viso (su coguionista habitual) como creadores. Las dos primeras entregas nos cuentan dos tiempos, el año 1996 y el año 2004, centrándose en los conflictos y (des) encuentros de un padre autoritario e imbécil y su hijo que lo odia. El humor irreverente, surrealista y transgresor que destila la obra es su mujer arma, y el buen hacer de la interpretación de Gonzalo de Castro como ese padre gilipollas y estúpido, en la que Marcel Borràs como hijo intenta no morir en el intento. El ambiente burgués que reinaban en los anteriores trabajos de Coll sigue aquí, aunque su mirada se ha vuelto más incisiva y su humor se ha disparado en una tragicomedia familiar, donde las difíciles relaciones de un padre y un hijo se convierten no sólo en el centro de la trama, sino en la espiral de pesadilla que envuelve la trama de la serie. La clausura de este año recayó en ANA DE DÍA, de Andrea Jaurrieta. Primera película de la navarresa que plantea una cinta que mezcla varios géneros, desde el thriller agobiante, la ciencia-ficción existencialista, y el drama social sórdido y nocturno, donde una joven descubre que hay una doble idéntica a ella, y decide huir y empezar una nueva vida como bailarina en un cabaret de poca monta. La trama se desenvuelve con acierto haciendo preguntas que van desde las dificultades de elegir una vida propia, seguir nuestro camino, y ser uno mismo, en una sociedad demasiado convencional, donde toda nuestra vida parece estar ya escrita y ejecutada pro alguien que no somos nosotros. Destaca la naturalidad y la eficencia de Ingrid García-Jonsson como la protagonista, la inquietante presencia de Álvaro Ogalla, y el descubrimiento de Mona Martínez como portera, en una cinta de forma y argumento extraño, terrorífico y muy cotidiano. Y hasta aquí mi paso por la la VIII Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Un festival convertido en un referente magnífico para todos aquellos que amamos el cine, sus buenas historias, reflexivas, comprometidas y valientes, que nos hablan con personalidad y carácter de los problemas más cotidianos, políticos, sociales, económicos y culturales, un certamen que enriquece de manera extraordinaria la primavera cinéfila de Barcelona, y la edición de este año ha ofrecido un nivel cinematográfico altísimo, donde han brillado películas de diferentes lugares del mundo, y las de aquí, se han convertido en un referente dentro del Festival, convirtiendo las sesiones de UN IMPULSO COLECTIVO, y sus posteriores coloquios en una fiesta del cine, de la pasión que lo envuelve y la fascinación intrínseca del ser humano por contar historias y otros, por verlas y apreciarlas. Hasta la edición del año que viene!!! Muchas Gracias por todo D’A FILM FESTIVAL 2018!!!

D’A 2018: Focus, Talents, Direccions y Transicions (1)

El pasado domingo 6 de mayo, cerró sus puertas la VIII Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Después de 10 intensos días de cine, presentaciones, mesas redondas, jornadas profesionales y demás actividades relacionadas con el mundo cinematográfico. La retrospectiva de este año estuvo dedicada al cineasta japonés Nobuhiro Suwa, las secciones, como vienen siendo habituales, se dividieron en Direccions, Talents, Transicions y Un impulso colectivo, comisariado por Carlos Losilla, y se volvió a apostar en un par de sesiones compuestas de cortometrajes. Como ocurrió el año pasado, el D’A volvió a hacer el Tour donde algunas películas del festival se podrán ver  fuera del epicentro Barcelona. La noche del sábado, en el Teatre CCCB, antes de la película de clausura, se entregaron los galardones: El Premio Talents recayó en Village Rockstars, de Rima Das, y Con el viento, de Meritxell Colell, y 3/4, de Ilian Meleve, se llevaron sendas menciones especiales.  El Premio de la Crítica fue a parar a Trinta Lumes¸ de Diana Toucedo, y Ava, de Sadaf Foroughi, se llevó una mención especial. La Sala Jove, novedad de este año, dirigido especialmente para un público de 16 a 25 años, desarrollado por la asociación A Bao A Qu (los impulsores de Cinema en Curs) y Moving Cinema, en la que hubo talleres, otorgó su premio a Night is Short Walk on Girl, de Masaaki Yuasa, y finalmente, el Premio del Público recayó en A Ciambra, de Jonas Carpignano. Premios que dieron carpetazo a un sinfín de actividades para todos los paladares, en un festival que después de 8 años, viene dedicándose al cine resistente, diferente, reflexivo y contundente, consolidándose en una ciudad en la que existe un público interesado por este cine, y ha hecho de esta cita, a comienzos de primavera, una concentración del cine que ha dejado huella en los festivales más prestigiosos de todo el mundo.

Mi aventura en el D’A arrancó con la retrospectiva dedicada a Nobuhiro Suwa, viendo en la Filmoteca de Cataluña, EL LEÓN DUERME ESTA NOCHE, de Nobuhiro Suwa. https://242peliculasdespues.com/2018/04/27/el-leon-duerme-esta-noche-de-nobuhiro-suwa/. Continuó con INVISIBLE, de Pablo Giorgelli. Después de la estupenda Las acacias (2011) que se alzó con la Cámara de Oro de Cannes, el director argentino nos vuelve a asombrar con un delicado y formalista retrato de una adolescente y su deambular por una sociedad en la que se siente desamparada y muy sola, la depresión de su madre no ayuda, y su trabajo palian en cierta manera su subsistencia. Todo se complicará con su embarazo que escenificará su soledad y vacío, en una película que ahonda en los problemas sociales, en las injusticias legales, haciendo un retrato sincero y alejado de los cánones de la sensiblería, haciendo hincapié en a la situación que se enfrentan tantos jóvenes que deben hacer frente a un sistema demasiado ensimismado en las cifras económicas y alejado de los problemas reales de su ciudadanía, en una película sencilla, a la que seguimos el caminar y el silencio de Ely (maravillosa la interpretación de la debutante Mora Arenillas) arrastrando su indefensión, su culpa y su falta de apoyos. Dentro de la misma sección de TALENTS, me acerqué a ARÁBIA, de Affonso Uchôa y Joâo Dumans. Desde Brasil, y muy alejada de los estereotipos que nos venden desde el país sudamericano, nos llega un retrato desolador y demoledor de las existencias de las clases más desfavorecidas del país, pero sus directores, que dirigen conjuntamente por primera vez, no lo hacen desde la condescendía ni la compasión, sino desde una película que está contada a través de un diario personal de uno de estos hombres que se ganan la vida trabajando en empleos durísimos y precarios, en una sucia y oscura road movie que, durante 8 años nos lleva por diferentes lugares del entorno rural y más desprotegido, donde veremos también una historia de amor bella y frustrada, que le da un aire de luz, aunque sea mínimo a esta crudísima cinta sobre las condiciones miserables que tienen que soportar tantos trabajados en Brasil.

Seguí con PERSON TO PERSON, de Dustin Guy Defa. La segunda película del cineasta estadounidense recoge lo mejor del indie norteamericano, proponiendo una película muy creativa, libre y divertida que situándonos en Nueva York durante una jornada, nos explica las desventuras de un grupo de personajes en un retrato humano y sensible (cercano al cine de Altman) que van desde un mitómano de los vinilos, una joven becaria que entra a trabajar en un diario, su jefe que quiere impresionarla, un señor mayor relojero que, muy a su pesar, está involucrado en un caso de asesinato. Guy Defa nos habla desde la intimidad y la comedia las diferentes almas que pululan por su relato, sus problemas existenciales, y escenificando los diferentes tipos de caracteres y posiciones ante las situaciones que se van generando. Quizás, este cine independiente de EE.UU. que nos llega suelen parecerse mucho unas películas a otras, como si se hubiese generado una plantilla, aunque siempre resulta estimulante, bien construido y contienen críticas feroces al establishment yanqui. TIEMPO COMPARTIDO, de Sebastián Hoffmann. La segunda película del realizador mexicano nos sitúa en un gran hotel, uno de estos resorts de ciudad de vacaciones, donde a partir de una premisa kafkiana, una familia deberá compartir espacio con otra, además de plantearnos un relato donde también conoceremos a una pareja de empleados que sufrieron una tragedia en el pasado. Hoffmann crítica con dureza y comedia negra las miserias y artimañas del capitalismo y el colonialismo estadounidense, en una cinta sorprendente, divertidísima y desgarradora, que divierte y asusta a partes iguales, en los que sus personajes se mueven entre lo trágico, lo complaciente y la energía en este paraíso que oculta un miserable negocio donde, tanto empleados como clientes, son alimañas entre las fauces de estos monstruos sin escrúpulos que hacen lo posible para engatusar y alimentar de falsas ideas a todos.

VILLAGE ROCKSTARS, de Rima Das. La segunda película de la india es una hermosa y terapéutica historia sobre Dhunu, una adolescente que sueña con tener una banda de rock, pero su entorno no se lo permite, ya que vive en una zona rural de la India, pero hará de sus carencias la mejor manera de supervivencia en un espacio en el que las posibilidades de vida están marcadas por las tradiciones ancestrales. A partir de una mirada sensible y llena de esperanza, Das, nos muestra las condiciones de vida de esta zona rural y los cambios naturales contra los que tienen que batallar diariamente, mezclándolo con la sutil y delicada exploración de ese tiempo de cambios, de transición entre la infancia y el mundo de los adultos, a través de una adolescente que se reivindica como un canto a la vida, a ser uno mismo, y a trabajar por tus sueños por muy inverosímiles y extraños que parezcan, y ante todos los condicionamientos posibles. A CIAMBRA, de Jonas Carpignano. Como ya hiciera en su debut, el director estadounidense afincada en Italia, vuelve a centrarse en una etnia que habita en el extrarradio, contándonos un tremendo y sucio relato de iniciación en el que conoceremos a Pio, un chaval gitano de 14 años que pertenece a una familia anclada en la tradición y el estatismo que viven del hurto. Cuando los cabezas familiares acaban en prisión, Pio, deambulará de un lugar a otro delinquiendo y demostrando a todos que ya no es un niño. Martin Scorsese es uno de sus productores ejecutivos, en un retrato contundente y brutal, con un ritmo endiablado y de gran factura formal que, además de mostrar las condiciones infrahumanas que viven tantos marginados , centrándose en ese tiempo de dejar de ser un niño para convertirse en un adulto, siguiendo la mirada inquieta y curiosa de un chaval que ayuda a mostrar un submundo que habita en los márgenes de la sociedad, y desgraciadamente, suelen traspasar tan a menudo teniendo consecuencias irreparables.

PRINCESITA, de Marialy Rivas. Con un tono muy alejado del que mostraba en su debut, el segundo largo de la chilena es una fábula oscura y brutal sobre la educación y la identidad femenina, en el que una adolescente (espectacular interpretación de Sara Caballero) vive sujeta por los dominios y obligaciones de una secta donde su señor quiere tener un hijo. Rivas nos propone un cuento de princesas y lobos, donde a partir de una forma naturalista e introspectiva, nos acerca a una realidad tremenda donde tantas jóvenes crecen y experimentan la sexualidad desde el abuso y el miedo, construyendo una fascinante película que atrapa con su intimidad y extrañeza, en la que ahonda en zonas oscuras de nuestro interior, a partir de una propuesta valiente, sencilla y transgresora, que no dejará indiferente a ninguno de los espectadores que se acerquen a ella. De la sección de DIRECCIONS, tuvo la oportunidad de ver MRS. FANG, de Wang Bing. Como ya ocurriera la edición anterior, el D’A vuelve a ofrecernos una  película de uno de los grandes cineastas de nuestro tiempo. Bing hace documentales sobre China y sus gentes, desde la sencillez y sobriedad con las que captura la intimidad de sus personajes, desde su trabajo, su condición social o sus formas de vida diferentes. Ahora, nos habla de una enferma terminal de Alzheimer, de sus últimos días, pero no lo hace desde la sensiblería o la condescendencia, todo lo contrario, sino desde el punto de vista de familiares y amigos, y casi situándonos en la habitación donde se encuentra la enferma, y también, como es habitual en el cine de Bing, mostrándonos el entorno rural y la forma de subsistencia de sus personajes, sin emitir ningún juicio moral ni nada por el estilo. La mirada de Bing es observadora, íntima y sencilla, valores de los que mucho cine convencional carece. Un cine libre, valiente e inmenso, desde su sobria e inteligente mise en scene, capturando el dolor y los momentos alegres que mantienen sus personajes, acercándonos a una realidad cotidiana a la que todos seremos testigos de una forma u otra. De la misma sección, tuvo la oportunidad de conocer MADEMOISELLE PARADIS, de Barbara Albert. Las heridas del pasado son el detonante de mucho del cine de la austriaca, que ahora se centra en aquella Viena de 1777 para hablarnos de la joven Maria Theresia von Paradis, prodigio del piano y ciega desde muy pequeña. Albert hace una película de época, con sus vestidos largos y levitas de colores, rodeados de suntuosos espacios, en un ambiente oscuro y opresivo, donde realiza una implacable y demoledora mirada sobre la burguesía de aquel momento que puede verse como una lectura contemporánea de los abusos de poder y jerarquía de nuestro tiempo. Además, explorando la relación entre lo viejo y lo moderno, planteado en las nuevos estudios del “Doctor Miracle” que logra devolver la vista a madame von Paradis, cosa que la joven pierde virtuosismo con el piano, y entrando en conflicto con sus padres, y toda esa burguesía más centrada en el entretenimiento vacío que en la capacidad de análisis. Cuenta con la extraordinaria interpretación de Maria Dragus como la desdichada ciega.

De la sección TRANSICIONS, me acerqué a CLÉO & PAUL, de Stéphane Demoustier. El director francés coge a sus dos hijos gemelos de tres años en un día en el parque, para capturar su inocencia en contraposición con el mundo de los adultos, y ese París después de los ataques terroristas. Una road movie infantil por el inmenso parque, después que los dos niños se separen y Cléo desaparezca, viviremos sus respectivas aventuras cotidianas, conociendo nuevas personas, entre ellas, una chica que se hará cargo de ella y emprenderá la búsqueda de sus padres. Demoustier captura a sus personajes-hijos desde el punto de vista infantil, colocando la cámara a la altura de sus ojos, en un mundo incierto y novedoso para ellos, para ofrecer un retrato inocente y a la vez brusco, lleno de aventuras, incertidumbre, conocimiento y descubrimiento en un relato sencillo, naturalista y conmovedor. También, me sorprendió gratamente la película NADIE NOS MIRA, de Julia Solomonoff. La directora argentina, afincada en Nueva York, directora de las estimulantes Hermanas (2005) y El último verano de la Boyita (2009) nos ofrece el retrato de Nico (grandísima interpretación del actor Guillermo Pfening) un actor que malvive en Nueva York, como canguro y esperando su gran oportunidad que se resiste. El retrato fantasmal y opresivo de la ciudad es un reflejo del estado de ánimo de alguien extraño en un lugar extraño, un tipo perdido que escapa de su realidad, de sí mismo y no encuentra refugio en una ciudad extraña, donde es inmigrante, donde no acaba e instalarse, una especie de nómada, alguien que espera y ya no sabe porqué, en una película íntima, implacablemente bien resulta, mostrando el caleidoscopio de una ciudad que nunca se detiene, que encuentra en el éxito personal como un ideal, y donde los contrastes son tan bestias y sobrecogedores, en un retrato sobre los ausentes, los que echan raíces a costa de renunciar a ellos, y el dilema de quiénes somos realmente.

Presentación CRAFT FILM FEST BCN

Presentación del Craft Film Fest Bcn con la presencia de su equipo directivo. El acto tuvo lugar el martes 20 de marzo de 2018 en los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vanessa Pérez de Somacarrera (directora del festival) y su equipo, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Toni Espinosa de los Cinemes Girona, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.