Entrevista a Alan Stivelman

Entrevista a Alan Stivelman, director de la película “Testigo de otro mundo”. El encuentro tuvo lugar el miércoles 12 de septiembre de 2018 en el hall de los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alan Stivelman, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Toni Espinosa, distribuidor y responsable de los Cinemes Girona, por su tiempo, generosidad, paciencia y cariño, y a Carles Lairini de Madavenue, por su tiempo, generosidad y paciencia.

Testigo de otro mundo, de Alan Stivelman

UN ENCUENTRO CERCANO.

“Nunca estarás completamente sólo, si conectas con tus orígenes”

Juan tenía 12 años cuando una mañana muy temprano su vida cambió. Juan montando su caballo, en mitad del campo, haciendo unos quehaceres que le había enviado su padre, se topó con una luz muy brillante que resultó ser una nave de origen extraterrestre, el niño se introdujo en el interior del artefacto y todo aquello que presenció aquel amanecer de 1978, le ha condicionado toda su existencia, provocándole terribles pesadillas, las burlas de propios y extraños, y su aislamiento total recluido en el campo con sus animales. Casi 40 años después, el director bonaerense Alan Stivelman, que convenció a los más escépticos con su primer trabajo, Humano (2013) donde seguía la peripecia de un joven que se lanzaba a recorrer las montañas andinas en busca de respuestas. El cineasta argentino vuelve a un relato existencial, protagonizado por un hombre sencillo y tranquilo, alguien que disfrutaba de una apacible existencia junto a su familia y enriqueciéndose de la sabiduría de su abuelo sobre el campo y su alrededor. Aunque, Stivelman se centra en los grandes enigmas de la vida, esta vez, las consecuencias nacen en un caso diferente, en las consecuencias terribles de un tipo enorme peor bonachón, un ser incomprendido, un ser aislado, alguien que se encuentra sólo y triste.

Stivelman se convierte en narrador y guía de la película, mostrándonos a Juan, su casa, su vida y trabajo, y abordando aquello que lo angustia, y para ello, nos invita a un viaje hacia lo más profundo de Juan, a sus orígenes, a través de la sabiduría ancestral de los chamanes guaraníes de Paraguay, que nos descubrirán una manera completamente diferente de afrontar el suceso Ovni, estudiando sus entrañas desde lo trascendente, de aquello que no podemos ver, de aquello intangible, de todo ese mundo que sabemos que hay pero no podemos descifrar, en la ayuda a Juan, también participará el Dr. Jacques Vallée, un astrofísico experto en el fenómeno Ovni y gran defensor en la hipótesis extraterrestre e interdimensional (que conoció a Juan cuando éste vivió su encuentro). Stivelman construye una película-terapia donde el dispositivo cinematográfico se erige como medio para ayudar a Juan, abrir su mente, a través de hipnosis, y su cuerpo, para conocer sus traumas y miedos, y batallar contra ellos, de un modo frontal y con todas las herramientas científicas y espirituales que le van ofreciendo los implicados en esta historia.

El director argentino nos habla del fenómeno Ovni como estudio científico, y todo aquello que el cine, la literatura o la sabiduría popular ha creado a través del fenómeno, pero no se queda ahí, la película se sumerge en un viaje, el de Juan, y el nuestro propio, donde descubriremos otros mundos, otros estados, y sobre todo, otras percepciones de nuestro entorno y aquello que sentimos, en una especie de viaje metafísico que abarca todo nuestro ser, aquello que nos rodea, y lo más lejano, otros seres, otras vidas y otras ideas y maneras de pensar. La película no toma partido, muestra el viaje de Juan, sus encuentros mágicos, sus emociones, temores, y demás, siendo testigos de la sanación que va experimentando, a través de  lo trascendente, encontrando a seres que lo escuchan, lo entienden y sobre todo, le ayudan a encontrar las herramientas que le ayuden a superar su trauma, a dejar de sentirse solo y a aprovechar todo aquello que vivió con su encuentro con ese otro mundo desconocido.

El cineasta argentino ha construido una película sincera y magnífica, que deja la épica y la espectacularidad tan inherente al fenómeno Ovni, para adentrarse en otro terreno, un espacio donde el humanismo es el protagonista, donde la noticia fabulosa que un niño tuvo un encuentro con extraterrestre hace 40 años, que sorprendió a tantos, pasa a convertirse en que fue de aquel niño, ahora, convertido en un gaucho en la cincuentena que vive del campo y de sus animales completamente aislado, preguntándose las causas que le han llevado a ese estado, filmándolo en su entorno, mirando a su rostro, explicándonos todo lo que sucedió después, aquello que a la actualidad no le interesa, ¿Cómo creció después de su encuentro? ¿Cómo ha vivido todos estos años? ¿Qué siente ahora mismo? ¿Cómo le afectó anímicamente aquel encuentro?

Stivelman ha creado la película preguntándose por todo eso, y mucho más, llevando a Juan a otro mundo, aquel en el que alma consigue la paz, y descubre que hay otros mundos mucho más cercano de lo que imaginamos, contándolo desde la intimidad de Juan, desde el descubrimiento de esos mundos desconocidos, y acercándose a realidades diferentes, mágicas y extrañas. Un documento sobre lo invisible, en el que se pondrán a pruebas nuestras creencias sobre lo que nos rodea y aquello más allá, aquello que no sabemos contar, lo que se escapa de nuestro entendimiento, en un viaje para no solamente respondernos algunos enigmas, sino a abrazar lo que nos produce miedo a través de lo más ancestral de nuestros antepasados.

Over The Limit, de Marta Prus

DOLOR Y GLORIA.  

“¡No eres un ser humano, eres un atleta!”

La película arranca con la mirada concentrada y seria de Margarita Mamun, una atleta de élite rusa en la disciplina de gimnasia rítmica, una mirada desprovista de cualquier expresión, una mirada fija y ausente de emoción, encerrada en su único objetivo: ser campeón olímpica. A su lado, Amina Zaripova, ex campeona mundial y su entrenadora personal, y más allá, no muy lejos de las dos, con ojo avizor, a cual mirada impertérrita de general, algo así como un “Gran Hermano”, Irina Viner, la famosa presidenta de la Federación Rusa de Gimnasia Rítmica, fabricante de grandes campeonas rusas. Durante un año, seremos testigos de los durísimos entrenamientos a los que someten a Rita, a un nivel altísimo de exigencia tanto a nivel mental como físico, como si se tratara de un soldado en régimen de acuartelamiento, una exigencia deportiva heredada de los métodos soviéticos, donde los deportistas son tratados como máquinas de trabajo, en la que no hay tiempo para las emociones, en el que cada movimiento debe ser perfecto e impecable, para conseguir ser la mejor en los diferentes campeonatos en los que participará. Rita será sometida a toda clase de insultos y desprecios por parte de Irina y Amina, situaciones que la joven atleta de 20 años aguanta estoicamente y firme, enfrascada en su objetivo.

 La puesta de largo de Marta Prus (Varsovia, Polonia, 1987) después de un tiempo de aprendizaje en el campo documental, se sitúa en el centro de la Gimnasia Rítmica, disciplina que experimentó durante 7 años en la selección de Polonia, y nos habla desde la intimidad, desde el pilar de todo, en esos espacios de entrenamientos donde se labra todo, donde se construye todo, donde se cometen errores tras otros, donde se pulen los diferentes ejercicios, donde se trabaja sin descanso para llegar a esa perfección endiablada que las llevará a los altares de los laureados. Prus enmarca su película en unos exiguos 74 minutos, donde nos habla de los entresijos de la preparación de un deportista de élite, que no trabaja para su gloria, sino la gloria de su país, de toda una nación que la mira, la observa y la juzga, cualquier error por mínimo que sea. Apenas vemos los mínimos momentos de descanso de que disfruta Rita, con las llamadas que se realiza con su novio (otro deportista de élite) y las leves visitas en casa de sus padres, donde vemos a la deportista más relajada, pero sin dejar de lado su objetivo primordial.

Prus filma con precisión y observación todos los momentos que se producen frente a su cámara, a través de una cercanía que emociona, con los mínimos detalles, sin aspavientos ni sensiblerías, tomando el pulso a cada momento, y teniendo la valentía de filmar el lado oscuro de los entrenamientos y los métodos terroríficos a los que someten a los deportistas, siendo paciente y capturando todas esas miradas y gestos que se reparten entre las entrenadoras y Rita, que asume su condición de subordinado, como un soldado obediente y callado que tiene que emplearse a nivel mental y físico de manera brutal para contentar no sólo a sus jefes, sino a su país, porque la imagen de la nación está expuesta en cada uno de sus movimientos y ejercicios. La película mantiene un ritmo pausado, pero a la que no dejan de ocurrir situaciones, cada vez más in crescendo, donde todo parece que vaya a estallar en cualquier momento, pero Rita se mantiene al igual que una estatua de piedra, tragándose todo lo que le echan, incluso cuando su padre cae gravemente enfermo, y la gimnasta sigue trabajando con la misma exigencia que se le requiere.

La cineasta polaca ha construido un retrato intimo y profundo sobre las emociones soterradas de tantos atletas rusos o soviéticos sometidos a los estrictos entrenamientos, donde no hay tiempo de respirar y sí para seguir entrenando día y noche hasta que los ejercicios provoquen la admiración de los jueces por su perfección y calidad. Una mirada hacia el deporte y los métodos que se emplean para alcanzar la gloria, una gloria solo destinada a los más fuertes, física como mentalmente, unos pocos privilegiados que deben solventar las durísimas pruebas a las que serán sometidos por sus exigentes entrenadores y preparadores, porque no todos somos capaces de enfrentarnos a nuestros propios límites e inseguridades, por mucho que nuestra pasión sea el único camino que hayamos elegido y Margarita Mamun, que esta ante su último gran competición, sabe muy bien que quizás todo no valga por un sueño, aunque ella está preparada para asumir este camino de sangre, sudor y lágrimas a la que le someten los durísimos entrenamientos de la Federación Rusa de Gimnasia Rítmica, a la que sólo le vale ganar para demostrar al mundo que sus métodos son los más eficientes.

Entrevista a María Ruido

Entrevista a la cineasta María Ruido en el marco de la 26a Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona. El encuentro tuvo lugar el jueves 7 de junio de 2018 en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a María Ruido, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, al equipo humano que hace posible la Mostra, por su cariño y generosidad, y a Teresa Pascual y Anne Pasek de Good Movies Comunicació, por su tiempo, generosidad, paciencia y cariño.

78/52. La escena que cambió el cine, de Alexandre O. Philippe

LA SOMBRA DE HITCHCOCK ES ALARGADA.

Todo buen aficionado al cine que se precie, conoce o ha oído hablar del director Alfred Hitchcock (1899-1980) un cineasta con más de medio siglo de  carrera, desde sus comienzos, en los años 20, en su Inglaterra natal, escribiendo guiones y filmando películas. Después en EE.UU., abriendo su carrera con Rebeca (1940) a las que continuaron películas que forman parte de la historia del cine como Sospecha, La sombra de una duda, Recuerda, Encadenados, La soga, Extraños en un tren, La ventana indiscreta o Vértigo, por citar algunas de las más representativas. En el año 1960, Hitchcock está considerado uno de los grandes del cine y se ha convertido en el mago del suspense y terror, y goza de un gran éxito debido a su última película Con la muerte en los talones, y el público goza la noche de los domingos con su serie televisiva Alfred Hitchcock presenta que se emite desde 1953. La nueva obsesión del cineasta es una novela que se llama Psycho, escrita por Robert Bloch, un escritor sensacionalista que trata de manera morbosa los crímenes de Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin. La negativa de Paramount de financiar la película, obliga a Don Alfred ha recurrir a sus ingresos de la serie y su equipo en la misma, para filmar la adaptación.

La película tendrá el mismo espíritu de La soga, todo sucederá en un mismo escenario, en unos decorados construidos en los estudios Paramount, y se rodará en blanco y negro, un color que sólo ha utilizado en dos ocasiones (Yo, confieso y Falso culpable) en los últimos 7 años. Aunque, Hitchcock, como viene siendo habitual, y con la ayuda del guionista Joseph Stefano, le dará un nuevo tratamiento al relato que cuenta la novela, y lo convertirá en una trama muy personal y sobria,  muy alejada de la novela, donde, entre otros aspectos, la protagonista morirá a los 40 minutos de la película, y no por el asesino que creen los espectadores, y la identidad del asesino, no se desvelará hasta el final, una nueva herramienta que se alejaba del cine de Hitchcock. La secuencia más recordada de la película será la escena de la ducha, donde Marion Crane, el personaje que interpreta Janet Leigh, morirá acuchillada por una extraña señora a la que no veremos su rostro.

Contados los antecedentes, nos centramos en la película 78/52 La escena que cambió el cine, de Alexandre O. Philippe. Un cineasta suizo con experiencia en el campo documental cinematográfico, ya que ha que hecho películas sobre el fanatismo de Star Wars y su creador en The people vs. George Lucas (2010) sobre la construcción de los mitos, centrándose en el caso del cefalópodo Paul que adivinaba los resultados del Mundial de 2010, en The Life and Times of Paul the Pychic Octopus (2012) y finalmente, la resurrección del fenómeno zombie en Doc of the Dead (2014). Ahora, se centra en otra de sus obsesiones, la escena de la ducha de Psicosis, ya desde su propio título, haciendo referencia a esos 78 planos y 52 cortes que tiene, todo un inmenso trabajo que llevó siete días de filmación (desde el 17 al 23 de diciembre de 1959) para un duración en pantalla de sólo 45 segundos. Philippe convoca en su película a varios expertos en el asunto como Walter Murch (editor de Coppola, entre otros) que además de desvelarnos que en La conversación, de Coppola, hay una secuencia que copia la escena de la ducha, nos disecciona minuciosamente la secuencia, explicando con detalle de cirujano cada uno de sus planos, sus cortes, sus puntos de vista, la música de Bernard Herrmann (habitual de Hitchock) y cada elemento desde todas las posiciones y visiones, redescubriendo para muchos nuevas herramientas de ese instante, como si lo viéramos por primera vez, dejándonos llevar por los innumerables detalles que se condensan en la secuencia.

También, escucharemos a otros cineastas como Guillermo del Toro, Peter Bogdanovich, Danny Elfman, escritores como Bret Easton Ellis, Jamie Lee Curtis (hija de Janet Leigh) que realizó una parodia de la escena, incluso Marli Renfro (chica playboy que actuó como doble de cuerpo en la escena) pasaran por delante nuestro el propio Hitchcock en material de archivo, y otros componentes de la película, así como expertos en el cine de Hitchcock, biógrafos, cineastas actuales del género de terror, y fans de Hitchock. Philippe también nos muestra algunas escenas de la película filmadas por él mismo, que copia algunos momentos de la película, que protagoniza Janet Leigh, amén de ver secuencias de la memorable película, eso sí, nunca veremos en su totalidad la famosa escena de la ducha, Philippe nos la mostrará fragmentada, como si nuestra imaginación tuviese que reconstruirla en nuestra cabeza, dejando espacio para la fábula y la inventiva, para acercarnos con intimidad a ese instante que cambió la historia del cine.

El director suizo nos descubre todos aquellos autores que se vieron influenciados por Hitchcock y la mítica escena, que supuso un antes y después en los parámetros narrativos cinematográficos, dejando una huella imborrable que llega hasta nuestros días, sesenta años después, su legión de admiradores sigue creciendo, incluso, descubriremos que el propio Scorsese también fue hechizado por la sombra del cineasta, desvelándonos que para una escena de Toro salvaje, se tuvo muy presente el asesinato de la ducha, como inagotable fuente de inspiración para tantos, y como no, para otros cineastas como De Palma y otras películas que han homenajeado o copiado el recurso de la ducha para sus películas, a nivel dramático como cómico. Philippe no sólo ha construido una película desde la fascinación al maestro, sino que nos reinventa la secuencia, mostrándola desde infinitos puntos de vista, donde la escena vuelve a reconstruirse en bucle, donde cada espectador que se acerca la (re) descubre y se queda fascinado por su maestría, modernidad y extraordinaria visión.

Singled (Out), de Mariona Guiu y Ariadna Relea

EL ESTIGMA DE LA SOLTERA.

“Los hombres buscan una mujer que ya no existe. Las mujeres buscan un hombre que aún no existe. En otras palabras, los hombres buscan una mujer del pasado y las mujeres buscan un hombre del futuro”

Albert Esteve, Centro de Estudios Demográficos de la UAB

En el mundo actual, la soltería todavía arrastra convenciones y prejuicios sociales, y sigue viéndose como algo negativo y perjudicial para la vida de las personas. En el caso de las mujeres, los problemas y las miradas juiciosas aumentan considerablemente, ya que la mujer es vista como un ser indefenso y maternal, que necesita la protección masculina o cualquier tipo de ayuda en su cotidianidad. Aunque todavía hay mucha tela que cortar, la película se centra en el caso de cinco mujeres y su soltería. Las directoras Mariona Guiu (Barcelona, 1980) y Ariadna Relea (Barcelona, 1977) tienen amplia experiencia en el campo documental, en los que han trabajado en proyectos sociales preocupándose por la situación de los más desfavorecidos de Cuba, Guatemala o el Sahara, o la memoria histórica, centrándose en la mujer, y sus entornos y contextos, para su primera película juntas, han viajado a cuatro lugares del mundo, muy distintos entre sí, donde ser mujer y soltera es toda una odisea, en una sociedad cada vez más preocupada del individualismo y el éxito económico y olvidada completamente de las emociones.

Todas las mujeres que conoceremos y miraremos son mujeres independientes económicamente, con empleos que les permiten unas comodidades y un estilo de vida moderna, y viven su vida conforme a sus valores y principios. La película viaja a diferentes lugares y entornos, donde nos explican sus singularidades sociales y culturales. En Melbourne, nos presentan a Jules, que tiene las páginas de contactos para encontrar pareja, aunque sin mucha fortuna, donde la película se centra en la falta de hombres en el país. Nos trasladaremos a Barcelona a conocer a Manu, de casi 40 años, también con la idea de la pareja, pero añadiendo el objetivo de ser madre. En Estambul, estaremos con Melek, una joven que quiere estudiar en el extranjero, y olvidarse de una sociedad que se mueve entre la modernidad y las tradiciones más arcaicas, y finalmente, en Shanghái, descubriremos a dos mujeres, a Shu y Yang, en un país donde la tasa de hombres es muchísimo menor que el de las mujeres, y eso ha provocado que muchas mujeres sean consideradas “sobrantes”.

La película sigue de forma honesta e íntima la cotidianidad de estas mujeres, entrando en sus viviendas, sus familias, y sus conversaciones, reflexiones y declaraciones sobre su presente y su futuro, sin entrar en ningún juicio de valores ni nada parecido, dejando que ellas comuniquen su vida y sus miedos e ilusiones, filmándolas desde el respecto y capturando su esencia, mujeres todas ellas, sinceras e inteligentes, que desnudan su alma delante de la cámara, en el que exploramos su vida desde una posición privilegiada, conociendo diferentes formas de soltería, aceptada o no, pero siendo consecuentes con sus actos y sobre todo, manteniéndose firme en un entorno hostil y juicioso, más preocupado de las apariencias que de los verdaderos sentimientos. Pero, la película no sólo muestra cinco solteras y sus modos de vida, sino que también, escuchamos a varios expertos en sociología, derecho y demografía, que nos explican las diferentes situaciones políticas, económicas, sociales y culturales de los diferentes países que visitamos, además, de reflexionar sobre el individuo, las diferentes formas de vida, y la decisión de estar solo, y las múltiples formas de aceptación personal, de vida y sociabilidad de los diferentes entornos.

Guiu y Relea, a través de su mirada inquieta y curiosa, nos descubren su película a través de la sencillez y la intimidad, como si estuviéramos mirándola a través de una agujero en la pared sin ser nunca descubiertos, con la libertad del que mira, adentrándonos en otras vidas, en otras formas de vida y valores, moviéndose por una sociedad que al igual que sucede en Turquía, se presenta como moderna, pero todavía, en lo más profundo, alberga raíces muy conservadoras sobre cómo vivir y sobre todo, con quién vivir, arrastrando convenciones y conductas sociales oscuras y medievales, que se niegan a aceptar que como dice la canción: “Que los tiempos están cambiando”, y existen tantas formas de vida como personas existen en el planeta, ni mejores ni peores, solamente diferentes, vidas que merecen ser escuchadas y comprendidas, vidas que viajaban libres, a pesar de las dificultades sociales, y ese estigma que las sigue como una sombra culpabilizadora, que las sigue sin descanso, aunque ellas, estas mujeres seguirán confiando en sí mismas, y dejándose llevar por sus vidas, sus sueños, sus miedos y hacía adelante.


<p><a href=”https://vimeo.com/227864197″>SINGLED [OUT] – TRAILER VO CAST</a> from <a href=”https://vimeo.com/singledoutthefilm”>SINGLED OUT FILM</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Caras y lugares, de Agnès Varda y JR

¡VIVA EL CINE! ¡VIVA LA VIDA!

Hay películas que sólo el mero hecho de verlas, uno se reconcilia, aunque sea un poco, con la humanidad, con aquello que nos hace peculiares, únicos y diferentes a todo aquello que nos rodea, eso sí, mirándolas sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, y sobre todo, dejándose llevar por su interior, por aquello que la obra muestra, por aquel viaje que nos lleva a conocer personas, lugares y estados de ánimo. Visages, Villages es una de esas películas, que nos atrapa y nos hipnotiza con sus imágenes cotidianas, con gentes corrientes, y situaciones sencillas. De sus autores podríamos decir que tenemos a JR (París, Francia, 1983) un fotógrafo urbano especializado en murales y por el otro, nada más y nada menos que Agnès Varda (Ixelles, Bélgica, 1928) una de las grandes cineastas de todos los tiempos, que lleva más de medio siglo construyendo cortometrajes, documentales y ficción, en los que ha hablado de su contexto político, social, económico y cultural de su tiempo, desde aquel maravilloso debut La pointe courte (1954) donde siguiendo los postulados Rossellinianos avanzaba lo que será la Nouvelle Vague.

El cine de varda se caracteriza, tanto en sus celebradas obras de ficción como Cleo de 5 a 7 (1962) o Sin techo ni ley (1985) en un cine híbrido que tiene un fondo de documento, de filmar lo más frágil y aquello invisible, un cine sobre la memoria, lleno de cotidianidad, de personas cercanas, y de lugares a tiro de piedra, con especial dedicación a lo femenino, a lo oculto, y a aquello que la frenética sociedad deja de lado, con especial dedicación al trabajo de las clases obreras y a lo popular de la cultura francesa, como así lo muestran títulos como Daguerréotypes (1976) en la que filmaba las personas de la calle donde vivía, o Mur Murs (1980) donde mostraba los murales de la ciudad de Los Ángeles, desde sus autores, sus reivindicaciones y vidas. En el nuevo milenio, son my celebrados trabajos como Los espigadores y la espigadora (2000) y su secuela Dos años después (2002), en la que registraba con su cámara de video, el mundo oculto de aquellos que vivían de lo que tiraba el resto, a través de un canto a la vida, capturando a las gentes anónimas, sus casas y sus vidas particulares. En Las playas de Agnès (2008) hacía un recorrido de su propia vida como cineasta, siempre con delicadeza y un gran sentido del humor que recorre toda su filmografía.

Ahora, Agnès, junto a la compañía de JR y su furgoneta-estudio fotográfica, emprenden un viaje por la Francia rural, acercándose a las vidas de aquellas personas anónimas y sencillas, con el propósito de hacerles un retrato de sus rostros, expresiones y miradas, imprimirlo y luego, colgarlo en alguna de las paredes, ya sea su casa o algo que tenga que ver con su persona. De esa manera, llegan a un pueblo de mineros ya abandonado, donde encuentran algunos familiares y a la única mujer, una hija de minero que sigue en su casa. Luego, irán a otro pueblo y así sucesivamente, por su cámara posan trabajadores de todo tipo: camareras, estibadores y estibadoras, agricultores, ganaderos y toda una serie de aldeanos del mundo rural, en el que la película rescata un muestrario de vidas anónimas, sencillas e invisibles, a las que Varda y JR, se acercan a ellas, les preguntan y las retratan para que decoren las paredes y muros de su pueblo. Tanto Varda y Jr, reflexionan de aquello que ven, y dialogan, en un viaje donde vida y cine se dan la mano, se mezclan, y se alimentan, donde la imagen fija y la imagen en movimiento se fusionan, se entremezclan y disfrutan una de la otra, en una perfecta simbiosis, en el que las vidas de los cineastas y su trabajo se convierten en uno sólo, donde la vida y lo que vemos se cuela de forma sencilla.

Toda la película está bañada de un gran sentido del humor, en el que las cosas más pequeñas o minúsculas tienen su grado de importancia y son esenciales para aquellas personas que nos transmiten alegría, tristeza y honestidad, como la señora que no quema los cuernos de sus cabras, como hacen el resto, sabiendo que será perjudicial para su negocio, o los estibadores, enfrascados en una huelga para defender sus trabajos, se prestan a relajarse un rato y hacerse el retrato que les sacará por unos instantes de la tensión, o la imposibilidad de que uno de los retratos-murales resista al embate de la marea, o aquellos peces retratados en el mercado que decorarán un depósito de agua, o finalmente, esos ojos de los autores que viajarán en tren mirando todo aquello que se encuentren. Varda y JR se complementan a la perfección, la sabiduría y el talento de los años con la energía y la mirada de la juventud, en el que logran retratar la Francia rural o una parte de ella, desde el azar, sus encuentros y el descubrimiento, esa mirada curiosa e inquieta de conocer lo cotidiano, lo más cercano a la tierra, a nuestros ancestros, olvidando el ruido y el frenesí de las ciudades.

Varda y JR han construido una película llena de vida, de cine, que nos emociona desde su intimidad y cercanía, en la que nos proponen dejarnos llevar por sus imágenes, en las que descubriremos una vida alejada a la nuestra, basada en la sencillez, done escucharemos historias olvidadas y presentes, donde hijos y nietos nos hablan de un tiempo que ya se fue, un tiempo que sigue en ellos, un tiempo siempre fugaz, incierto y esquivo, que la cámara recoge desde el respeto y la calidez, a través de una propuesta delicada y humanista, convertida en una road movie rural maravillosa y sentida, un cuaderno de viaje sobre la memoria de lo rural, dejándose llevar por aquello misterioso que encuentran por azar o a través de amigos, casi sin ningún itinerario preconcebido, lanzándose a la aventura, a descubrir y asombrarse por lo sencillo, con personas, relatos, lugares y objetos que les llenan, que los alegra, pero que también los entristece, como los momentos en los que rinden homenaje a los que no están como Nathalie Sarraute, Guy Bourdin o Cartier-Bresson, autores y fotógrafos que también se dejaron llevar por el azar, el asombro de lo cotidiano y la necesidad de vivir, descubriendo y descubriéndose, asombrándose por los pequeños detalles, con las gentes y sus costumbres, con amor, alegría, tristeza y mucho humor.