Entrevista a Isaki Lacuesta

Entrevista a Isaki Lacuesta, director de la película “Entre dos aguas”, en el Soho House en Barcelona, el martes 20 de noviembre de 2018.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Isaki Lacuesta, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Ainhoa Pernaute y Sandra Ejarque de Vasaver, por su tiempo, cariño, generosidad y paciencia.

Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta

RETRATAR EL TIEMPO.

“No hay nada que obligue tanto a mirar las cosas como hacer una película. La mirada de un literato sobre un paisaje rural o urbano puede excluir una infinidad de cosas, recortando del conjunto sólo las que le emocionan o le son útiles. La mirada de un director de cine sobre ese mismo paisaje, en cambio, no puede dejar de tomar consciencia de todas las cosas que hay en él, casi inventariándolas”.

Pier Paolo Pasolini

Doce años después de La leyenda del tiempo, Isaki Lacuesta (Girona, 1975) ha vuelto a filmar a los hermanos Gómez, al Isra y al Cheito, los sueños y las ilusiones inocentes propias de la infancia, cuanto todo estaba por hacer, por decidir, por vivir, han dejado paso a unos adultos con cargas familiares y con expectativas laborales duras, y en el caso de Isra, aún más, porque sale de la cárcel después de una condena por narcotráfico. Recogiendo el postulado de André Bazin: “El cine es el único medio capaz de mostrar el paso de la vida a la muerte”, que se escuchaba en Las vacaciones del cineasta (1974), de Johan van der keuken, Lacuesta adopta la tesis baziniana para filmar las vidas de estos chicos gaditanos, para retratarlos en el tiempo, para ver que ha sido de ellos después de doce años, y lo fabrica con herramientas propiamente dichas del documental, aunque tomándose licencias narrativas, como suele hacer en su cine, en el que la deriva del lenguaje adopta diferentes capas de la realidad propiamente dicha, y la ficción convencional, para crear una suerte de cine donde todo se fusiona para rastrear el paisaje filmado, y sobre todo, para capturar las miradas de sus personajes, sus emociones y su inmediatez, ese palpito indisoluble en aquello que ellos miran y viven, y lo que nosotros miramos con ellos.

El cineasta gerundense ha construido un guión, con sus inseparables Isa Campo y Fran Araújo, en continua construcción, que vivie y respira junto a sus personajes, en el que ellos mismos han colaborado en los diálogos, para captar esa realidad de los dos hermanos, esa vida que va y viene, ese tiempo fugaz, que se escapa, que no se detiene. El relato mantiene ciertos aspectos intrínsecos en el cine de Lacuesta, empezando por la captura de lo real a través de la ficción, y viceversa, fusionándose en uno solo, la idea del doble, que forma parte del adn de su cine, el otro como respuesta, como reflejo y también, como doblez de sus personajes, como le ocurre a Isra, en esas dos aguas, a las que se refiere el título (extraído de un disco de Paco de Lucía, como ya ocurría en La leyenda del tiempo, el disco de Camarón, quizás el trabajo más revolucionario del flamenco en una vida laboral legal, aunque la situación de paro y pocas expectativas sean  tan duras, y en esa otra vida, la ilegal, la de trapichear con la droga, de dinero fácil, pero con la cárcel como futuro.

El paisaje como elemento importante en su mirada, una parte física y emocional de los personajes, por el que se mueven como almas en pena, como barcos a la deriva, en ese perpetuo movimiento que los lleva de un espacio a otro, de un tiempo a otro, de una vida a otra, convirtiéndose casi en aquellos cowboys que se perdían en las llanuras solitarias, magnetizándose con el paisaje y perdiéndose (como hace Herzog en mucho de su cine) en un intento vano de buscarse y encontrar el sentido a sus vidas que perdieron hace tiempo, y ya no se reconocen en los suyos, y sobre todo, en ellos mismos. La forma de Lacuesta observa a sus criaturas sin juzgarlas, colocándolas en medio de ese paisaje agreste y áspero, tanto físicamente como emocionalmente, capturando la esencia del espacio y de sus personajes, víctimas de su pasado y de su realidad, como les ocurre en muchos casos a los personajes de las películas de Fritz Lang, donde intentan escapar infructuosamente de aquello que les martiriza y les hiere, como les ocurre a Isra y Cheito con el recuerdo de la muerte de su padre.

Quizás, como sucedía en La próxima piel (2016) pero en esta más, Lacuesta ha hecho su película más social, recogiendo esa sensación de no futuro que hay en la provincia de Cádiz (el lugar con más paro del país) y concretamente, la situación social de la Isla de San Fernando, y al igual que hacía Buñuel en Los olvidados (1950) y Pasolini en su Accattone (1961) la película rescata a la primera línea a los invisibles, a los más desfavorecidos, a los que cada día se levantan para buscar trabajo en la lonja, recoger chatarra en lugares difíciles como espacios abandonados y ruinosos, o marisqueando para sacarse unas perras, trabajos para vivir o algo que se le parezca, todo para volver a ser quién eras, para recuperar a tu familia, para que tu mujer vea que has cambiado, que has optado por una vida honrada, y volver a estar con tus hijas, y vivir con tu familia, una vida legal y tranquila, aunque eso sea tan complicado en esa zona, donde el trabajo es escaso, o no existe, y si lo hay, está mal pagado.

El director catalán huye de cualquier atisbo de paternalismo o sentimentalismos, todo respira y vive en su medida, filmando con la distancia justa y necesaria, ni más ni menos, dejando que sus personajes respiren y sientan, reflejando esa vida inmediata y alegre, porque también hay tiempo para ello, como los encuentros con los amigos, los titubeos con el trapicheo, las zambullidas en el agua, los paseos en barca por las aguas gaditanas, soñando con un futuro mejor, o simplemente, soñando, recordando (como hace en algunos momentos la película, que recupera imágenes de La leyenda del tiempo) aquel niño que fuimos, aquel chaval que soñaba con una vida futura diferente, no fantástica, peor si mejor que la de ahora. Lacuesta ha capturado esa realidad anclada en la ficción, con esa textura del 16mm obra de su cinematógrafo habitual, Diego Dussuel, para recoger todos los colores y aromas de San Fernando, y esos espacios en mitad de la nada, en esa periferia física y emocional, en esas casuchas de la playa, que se inundan cuando sube la marea, en un justo y preciso montaje de Sergi Dies, que consigue sumergirnos en los 136 minutos del metraje, mezclando con acierto los momentos duros con aquellos más amables, focalizándonos en la mirada de Isra, Cheito y los demás, en sus derivas emocionales de lanzarse a otra misión lejos de su familia que tiene Cheito, o buscarse la vida para estar con su mujer y familia que padece Isra.

La poderosa mirada y brutal interpretación de Israel Gómez (que recuerda a los personajes del ya citado Pasolini o el José Luis Manzano, en las películas de Eloy de la Iglesia, que lo dirigió en varias películas) convirtiéndolo en un actor de fuerza expresiva, como demuestran sus grandes momentos en la cinta cuando se emociona por su situación familiar o sus coqueteos con el lado oscuro, o esas discusiones brutales con Cheíto, sin olvidarnos del papelón del propio Cheíto, que se convierte en ese espejo donde mirarse para Israel, y los demás personajes, tan naturales y complejos como ese paisaje físico y emocional que con tanto tino retrata el cineasta gerundense. Lacuesta ha cimentado una bellísima y dolorosa, apasionante y viva, con esa alegría que duele, o esa sonrisa amarga, una película sobre la sociedad actual, sobre las pocas expectativas de futuro, sobre el tiempo, sobre la mirada y la vida, aquella que se escapa sin remedio, aquella que viaja a velocidad de crucero, la que no espera, la que duele, la que no tiene compasión, la que a veces es amarga, y en ocasiones, en pocas, da alegrías aunque sean de tanto en tanto.

Lacuesta es un cineasta total, alguien capaz de conseguir una filmografía llena de trabajos diferentes y parecidos a la vez, como lo certifican sus 9 largos, y sus puñados de cortometrajes, instalaciones museísticas y espectáculos teatrales, donde encontramos narraciones y lenguajes de toda índole y condición, en una filmografía en continuo viaje para construir el lenguaje más idóneo para cada proyecto, en el que todo se (des) construye con herramientas de ficción, documental y demás, donde no hay límites, donde todo es posible, donde se adecua para el bien del relato que tiene entre manos, consiguiendo de manera sencilla y honesta, unos trabajos donde el espacio y la narrativa dialogan constantemente haciéndose preguntas, viajando hacia mundos diferentes, imposibles, agrestes e inhóspitos, en que sus personajes se transmutan con el paisaje, creando una suerte de realidad y ficción, o las dos cosas a la vez, fusionándose y dialogando, e investigándose en continuo movimiento.

Entrevista a Isaki Lacuesta e Isa Campo

Entrevista a Isaki Lacuesta e Isa Campo, directores de “La próxima piel”. El encuentro tuvo lugar el miércoles 19 de octubre de 2016 en el hall de los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Isaki Lacuesta e Isa Campo, por su tiempo, generosidad, amistad y cariño, a Sandra Ejarque y Ainhoa Pernaute de Vasaver, por su paciencia, amabilidad y cariño, y a mi querido Óscar Fernández Orengo, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que encabeza la publicación

Entrevista a Àlex Monner

Entrevista a Àlex Monner, actor de “La próxima piel”, de Isaki Lacuesta e Isa Campo. El encuentro tuvo lugar el miércoles 19 de octubre de 2016 en el hall de los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Àlex Monner, por su tiempo, generosidad y cariño, a Sandra Ejarque y Ainhoa Pernaute de Vasaver, por su paciencia, amabilidad y cariño, y al compañero que tuvo el detalle de tomar la fotografía que encabeza la publicación.

Entrevista a Isa Campo

Entrevista a Isa Campo, codirectora de “La próxima piel”. El encuentro tuvo lugar el miércoles 19 de octubre de 2016 en el hall de los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Isa Campo, por su tiempo, generosidad y cariño, a Sandra Ejarque y Ainhoa Pernaute de Vasaver, por su paciencia, amabilidad y cariño, y al compañero que tuvo el detalle de tomar la fotografía que encabeza la publicación.

La próxima piel, de Isaki Lacuesta e Isa Campo

image-17-717x1024DESENTERRANDO LAS HERIDAS.

El universo cinematográfico de Isaki Lacuesta (Girona, 1975) e Isa Campo (Oviedo, 1975) está construido a través de la memoria, sus personajes, perdidos y descarriados, deben enfrentarse a sí mismos, emprendiendo un viaje, tanto físico como emocional, que los lleva a una búsqueda incesante sobre su propia identidad y la de aquellos que los rodean. Su cine arranca siempre con un misterio, algo oculto, que se mantiene olvidado o se niega a desvelarse, un enigma del pasado que permanece escondido, una verdad que deberá buscarse a través del presente, enfrentándose al inevitable dolor y unas heridas ocultas que despertarán, en la que los personajes deberán combatirlas, y de esa manera, seguir hacia delante y construirse a uno mismo y el mundo que le rodea. Una obra audiovisual en continua búsqueda en su forma de representación, independientemente de los diferentes ámbitos en que haya sido creada (cine, teatro, instalaciones, etc…) que huye del género, de la convencionalidad imperante, impregnada por una realidad absorbente que contamina y da forma a cada una de sus imágenes. El documento y la ficción se mezclan y conviven de manera natural, sin la necesidad de ajustarse a ninguno de ellos, creando mundos propios y universales, en un magnífico equilibrio artístico que da lugar a obras muy personales, de naturaleza arrebatadora y tremendamente singulares dentro del panorama cinematográfico contemporáneo.

properapell01

Para descubrir las primeras huellas de La próxima piel hay que remontarse hasta el 2005, cuando el proyecto comenzó su andadura, ha tenido que transcurrir una década para que seamos testigos del corte final. Lacuesta y Campo (que firman su primera película juntos, aunque llevan toda su obra trabajando juntos, como el matrimonio artístico formado por los excelentes y personales Jean-Marie Straub y Danièle Huillet) nos proponen un viaje emocional y catártico, en una sublime mezcla entre el melodrama íntimo, familiar en este caso, y el thriller psicológico, contando con un guión de impecable estructura dramática (en la que la pareja artística lo firma junto a Fran Araújo, director de la notable El rayo), en la que conviven de manera natural tres idiomas diferentes (castellano, francés y catalán), grandísimo acierto de los autores. Un guión en el que nos presentan a Léo, un joven en los albores de la mayoría de edad, que después de 8 años desaparecido, vuelve a su casa, donde se reencontrará con Ana, su madre, su tío, Enric, y los demás componentes de este entorno familiar que oculta demasiadas cosas. Lacuesta y Campo plantean una película in crescendo, que se abre con la llegada del chaval, y la sospecha de su impostura, de la mentira que rodea toda su historia, en la que el tío, brabucón y hombre de montaña, es el principal objetor del intruso impostor, que ha llegado invadiendo su hogar y desenterrando viejas rencillas y terribles secretos que permanecen ocultos.

13106594_10155341338448504_1568938653_o-copy

Una película que se alimenta de su infernal paisaje, situado en las montañas aragonesas, un lugar fronterizo, de mucho frío y nieve, que además de congelar físicamente a los personajes, actúa como espejo emocional de éstos, y describe lo oculto, lo que no vemos, de todo cuanto allí está pasando. La película no da tregua, penetra en el alma de sus personajes de forma reposada, alimentando las dudas de la verdadera identidad del personaje, y cómo el resto lo defiende o lo acusa según la circunstancia. Léo, que en realidad es Gabriel o no, deberá recordar su pasado, quién era y como vivía, enfrentándose a sus monstruos, aquello que lo amenaza, a su verdad, para descubrir de donde viene y aquello que le ha producido tanto dolor. Una madre desvalida, rota y frágil, le acompañará en su búsqueda interior, almas vacías y a la deriva que comparten un pasado tenebroso que tendrán que lidiar para encarar su vida, y su futuro, de forma diferente y sobre todo, vencer y abandonar, definitavemente, ese pasado oscuro, oculto y doloroso.

properapell05

Una obra que recuerda al El regreso de Martin Guerre (1982, Daniel Vigne) en la que un soldado volvía a su pueblo después de tantos años y nadie lo reconocía y todos ponían en duda su identidad. También intuimos el aroma del  cine de los setenta, en la tradición de Peckinpah, el mejor Saura (Cría cuervos, Ana y los lobos, La prima Angélica, y otras tantas), de Borau (Furtivos, y con el nuevo siglo Leo) o Manuel Gutiérrez Aragón (Habla mudita, El corazón del bosque). Lacuesta y Campo vuelven a contar con un grupo de fieles colaboradores: Dussuel en la foto (creando una luz etérea, natural, de difícil definición, que no sólo atrapa ese ambiente hostil y agreste, sino que penetra en el alma de los personajes) Villavieja en el sonido (habitual de Guerín o Mercedes Álvarez) Roger Bellés en el arte, Domi Parra en montaje, y finalmente, Gerard Gil en la música (que consigue una banda sonora de múltiples aristas y contrariedades, con una partitura afilada, de aires tenebrosos y lúgubres, que azota ese ambiente malsano y agobiante que se respira en la trama). Amén del estupendo trabajo del gran reparto encabezado por la frescura y la visceralidad de Àlex Monner, (que tenía una breve aparición en Murieron por encima de sus posibilidades), creando un chaval de alma rota, que navega entre la sensación de no saber muy bien quién es y recordar un pasado que duele, amenazante y lleno de oscuridad,  junto a la fragilidad y la delicadeza de Emma Suárez, una madre en eterna espera, angustiada por lo que pasó y con pocas fuerzas para arrancar de nuevo, acompañados por un fantástico Sergi López, con ese carácter rudo y bruto de cazador rural, la presencia de Bruno Todeschini (conocido por sus trabajos con Cherèau o Haneke) como el educador del centro de menores, y la terna de jóvenes, que aportan la necesaria mirada externa a ese mundo adulto de secretos, mentiras y trampas emocionales.

properapell-still-10-721537

Lacuesta y Campo han construido una película grandiosa, (quizás la mejor de su filmografía) un cine potente, cine de armazón impecable, que profundiza en las heridas familiares, que realiza un minucioso retrato sobre la maternidad, y abre el debate sobre la identidad y estructura familiar, y sobre todo, es un prodigioso drama rural e íntimo, que nos atrapa desde el primer instante, subyugándonos y sumergiéndonos en este descenso al alma oscura y los secretos más profundos de sus personajes, con memorables secuencias, como la del baile entre madre e hijo, que define y de qué manera sus estados de ánimo, o la de los chavales en la caravana, con su indefinición moral y sexual por parte de Léo/Gabriel. Un film negrísimo, de factura sencilla y compleja, a la vez, que nos invita no sólo a reflexionar sobre la memoria y la identidad, sobre las relaciones familiares, sino también sobre la naturaleza de nuestras emociones, las fisuras del alma, y cómo estas, nos acaban definiendo, y llevando a lugares oscuros y muy profundos, de los que sólo nosotros seremos capaces de salir.


<p><a href=”https://vimeo.com/161670164″>Trailer &quot;La propera pell&quot; una pel&iacute;cula de Isaki Lacuesta e Isa Campo</a> from <a href=”https://vimeo.com/isakilacuesta”>ISAKI LACUESTA-LA TERMITA FILMS</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

6 D’A 2016 – AL SERVICIO DEL CINE.

El pasado domingo 1 de mayo, cerró sus puertas la VI Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Después de 10 intensos días de cine, presentaciones, mesas redondas, y demás actividades relacionadas con el mundo cinematográfico. La retrospectiva de este año estuvo dedicada al cineasta lituano Sharunas Bartas, las secciones, como vienen siendo habitual, se dividieron en Direccions, Talents y Transicions. También, hubo como novedad principal, la apertura del certamen a otras sedes fuera del epicentro Barcelona. En las mesas se habló de intrusismo de cineastas en territorios de masculinidad, y de creación y autoría con respecto a la escritura y el montaje. La noche del sábado, en el Teatre CCCB, antes de la película de clausura, se entregaron los galardones: El Premio Talents recayó en Oleg y las raras artes, de Andrés Duque, el jurado también tuvo una mención especial para John From, de Joâo Nicolau. El Premio de la Crítica fue a parar a Baden Baden, de Rachel Lang, y finalmente, el Premio del Público se lo llevó Happy hour, de Ryusuke Hamaguchi. Premios que dieron carpetazo a un sinfín de actividades para todos los paladares, en un festival que después de 6 años, viene dedicándose al cine resistente, diferente, reflexivo y contundente, consolidándose en una ciudad en la que existe un público interesado por este cine, y ha hecho de esta cita, a comienzos de primavera, una concentración del cine que ha dejado huella en festivales prestigiosos de todo el mundo.

baden-baden

Mi aventura en el D’A, como se conoce al festival, arrancó con la película ALLOYS, de Tobias Nölle. El cineasta suizo nos sumerge en un relato con tintes fantasmales, de excepcional cálculo formal, de atmósfera sugerente y oscura, en la que nos habla de un introvertido y obsesivo hombre que se dedica a investigar a los demás. El robo de uno de sus materiales, lo lleva a una espiral sin retorno de graves consecuencias psicológicas, en las que entabla una relación extraña con una joven vecina. Hay espacio para la comedia surrealista, los toques de thriller y un cruce fascinante entre la realidad, la fantasía y la crónica social, en la que se edifica una profunda reflexión sobre la soledad y continuar la vida sin los que se fueron. Siguiendo en la sección de Talents, miré con atención BADEN BADEN, de Rachel Lang. A través de la mirada dulce e inquieta de Ana (portentosa interpretación de Salomé Richard), una joven que vuelve a Estrasburgo, después de un trabajo fallido, y se intenta ganar la vida con trabajos esporádicos, mientras visita a su abuela enferma, flirtea con su amigo, mientras a la vez que sigue enganchada a una relación destructiva, mantiene una relación distante con sus padres, y además, se reencuentra con viejas amistades. Mantiene la atención con la personalidad desbordante de una mujer de gran fuerza y energía. La cámara la sigue incesantemente, pegada a ella (estilo Dardenne) y somos testigos de una vida a contrarreloj, en la que también hay tiempo para el amor, las inseguridades de la edad, y la sensación de sentirse desamparada y sobre todo, de no saber todavía en qué lugar ubicarse.

Mate-me-por-favor-1

De Talents, me acerqué a KAILI BLUES, de Lu Bian. La primera película del cineasta chino Lu Bian, nos propone un viaje físico, pero también emocional y espiritual. Un hombre se adentra en una zona rural recóndita para encontrar a su sobrino. La película de estructura narrativa y formal impecables, nos envuelve en un aura de fábula social, fantástica, y arcaica en el que viajamos de modo extraño por los caminos y lugares, que parecen perdidos en el tiempo, como si pertenecieran a otro tiempo y lugar. Apoyada en un estilo intimista, en el que podemos sentir el aliento y la desazón de los personajes, y narrada a través de largos planos secuencias, que nos trasladan de un espacio a otro, de forma milimétrica, en una trama sencilla sobre la identidad, y la aventura de conocernos a nosotros mismos a través de los otros. Sin dejar Talents, me sumergí en MATE-ME POR FAVOR, de Anita Rocha da Silveira. Curiosa e inquietante película brasileña que se centra en la mirada de una niña Bia y sus amigas, y en los misteriosos asesinatos de niñas, que además de convulsionar el barrio donde residen las protagonistas, provocan una extraña mezcla de seducción de la muerte y la identidad del asesino. La primera película de la realizadora brasileña también funciona como crítica social de la idiosincrasia brasileña. En un entramado narrativo de gran capacidad, en el que nos atrapa de manera sutil, en una mezcla de géneros y miradas que van desde lo fantástico, el thriller, y una vuelta de tuerca a las películas ambientadas en institutos. Mencionar el excelente trabajo interpretativo de Valentina Herszage, que encarna a la inquieta y reservada Bia.

680x350punto-de-vista-oleg-y-las-raras-artes-promo-noticia

Una de las películas más esperadas del festival era OLEG Y LAS RARAS ARTES, de Andrés Duque. Precedida de las buenas acogidas en festivales de prestigio como el Cinema du Réel de Rotterdam o Punto de Vista de Navarra, donde cosechó premios importantes, la tercera película del realizador venezolano afincado en Barcelona, nos sumerge en la personalidad de Oleg Karavaitxuk, un músico ruso de 89 años de edad, enjuto y de voz aflautada, que se mueve dentro de la misticidad que requiere su personalidad, y lo captura de forma impecable en un escenario mítico, el museo Hermitage de San Petersburgo. Oleg va explicando anécdotas, situaciones y demás vivencias, y también, se detiene en su narración, para tocar el piano poseído con toda la energía y fuerza que le caracterizan, convirtiéndose en otro ser. Duque vuelve a maravillarnos con un retrato (como hizo con Iván Zulueta en su celebrada pieza) de un personaje extraño y sublime, que ama la Rusia zarista y a Stalin, a partes iguales, o sólo lo explica así. Un maravilloso juego de apariencias y extrañezas en un personaje de otro tiempo y de éste, de ningún lugar y de algún lugar. Un viaje imposible y envolvente que nos habla de arte, de quién quisiéramos ser y sobre todo, de quiénes pudimos ser. Para cerrar la sección Talents, estuve viendo VILLE-MARIE, de Guy Édoin. El segundo trabajo del quebequés es un drama intimista y cercano, con la noche como presencia incesante, que nos sumerge en un relato de madres/padres e hijos, de personas que tienen que convivir con la pérdida, y la terrorífica culpa que los atenaza constantemente. Vidas cruzadas en la ciudad de Mont-real, salpicada de dureza y desazón. Un actriz de renombre (enorme Monica Bellucci) que trabaja en su próxima película, con tintes demasiados autobiográficos y dolorosos para ella, una doctora y un conductor de ambulancia que comparten el escenario de urgencias, y además más cosas que guardan celosamente. Una historia narrada con fuerza, que nos habla de una manera delicada y sobrecogedora de nuestros sentimientos, y la naturaleza de nuestras relaciones.

0cca07e4c4

De la sección de Transicions, me llamó muchísimo la atención CHRONIC, de Michel Franco. El cuarto trabajo del director mexicano, rodado en inglés, y protagonizado por un excelente Tim Roth, nos mete de lleno, en un estilo documental, combinando actores profesionales con amateurs, en un drama de un hombre reservado que cuida de enfermos terminales, mientras arrastra una pérdida muy cercana que le separa de su familia. Una película dura y terrible, que de un modo realista, se acerca una realidad difícil y compleja. Una cinta que huye del sentimentalismo y la compasión, tratando de forma inteligente los dramas cotidianos de los personajes, y mostrando situaciones durísimas filmadas de manera sincera y honesta. De la misma sección, me interesó MI AMIGA DEL PARQUE, de Ana Katz. La actriz argentina de la reciente Kiki, el amor se hace, de Paco León, se ha labrado una carrera interesante como directora en su país, con historias intimistas, protagonizadas por personajes corrientes que se enfrentan a sus dramas personales y cotidianos. En ésta, se centra en una madre reciente que cría sola a su bebé (su marido trabaja fuera) y se relaciona con dos hermanas bastante embaucadoras y pesadas. Una reflexión madura y sincera sobre la maternidad y todos los efectos que esta ocasiona en las jóvenes madres. Katz se acerca los problemas reales, miedos e inseguridades que transitan en este tipo de situaciones. Utilizando un estilo realista y natural, que en ocasiones se disfraza de thriller dramático, se desata como una película inteligente, a ratos irónica, que se ve con bastante interés.

Cronicas-desde-el-Festival-de-Malaga_landscape

Continuando en Talents, tenía curiosidad por MUCH LOVED, de Nabil Ayouch. Cineasta marroquí del que conocía Los caballos de Dios (2012). Ahora se centra en tres prostitutas que sobreviven en una sociedad corrupta y peligrosa, ofreciendo sus cuerpos, sentimientos y encantos a todos aquellos que quieran gastarse su dinero en ellas. Rodada con un estilo documental, y de extrema dureza, Ayouch (que se enfrentó a numerosos problemas en su país) narra de forma contundente y brutal a estas mujeres que rechazados por todos, incluidos los suyos, se mantienen a duras penas, soportando humillaciones y violencia, en un ambiente malsano y de terror, en el que sobresalen las buenas interpretaciones del trío protagonista, mujeres que sueñan con una vida mejor, que quizá solo existe en sus sueños o en otro país. Para finalizar mi viaje por el D’A, esperaba con expectación la película que clausuraba el certamen, LA PROPERA PELL, de Isa Campo e Isaki Lacuesta. El último trabajo del incombustible tándem, que firman la dirección por primera vez, es una película oscura, terrible y compleja, que nos sumerge en una trama sobre identidades, búsqueda y pasados sangrantes, constantes en el cine de Campo y Lacuesta. Una trama que sobrecoge por su dureza, tanto a nivel físico (filmada en Los Pirineos), como emocional, en un drama en el que un joven regresa con su madre, después de 8 años desaparecido. El pasado, la culpa y la pérdida enfrentan a unos personajes reservados y misteriosos, que mienten más que hablan, y ocultan más que muestran, en una narración excelente que camina entre el drama social (muy al estilo de los Dardenne) y el thriller rural, en un paisaje helado y abrupto que ahoga a todos los personajes. Una película que puso el broche de oro a un festival que se ha convertido en una cita imprescindible y muy necesaria en la ciudad de Barcelona, erigiéndose en uno de los festivales más interesantes y audaces en el actual panorama, que como viene siendo habitual, en la gala de clausura, se anunciaron las fechas de la próxima edición que se celebrará del 27 de abril al 7 de mayo del 2017. Larga vida al D’A y sobre todo, al cine que viaja a lugares inexplorados con miradas interesantes y reflexivas, que nos ayuden a entender a los demás, y sobre todo, a nosotros mismos, o si no lo conseguimos, que por lo menos, lo intentemos.