Entrevista a David Moncasi, director de la película «Muñequita linda», en el marco del Som Cinema, Festival de l’Audiovisual Català, en una de las salas del Museu Morera en Lleida, el domingo 26 de octubre de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a David Moncasi, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y al equipo del Som Cinema, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Luigi Pingitore, director de la película «Jago Into the White», en el marco del BCN Film Festival, en una habitación del Hotel Casa Fuster en Barcelona, el viernes 25 de abril de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Luigi Pingitore, por su tiempo, sabiduría y generosidad, a Alba Sala, por su gran labor como intérprete, y a Miguel de Ribot de A Contracorriente Films, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
“El coraje no siempre ruge. A veces el coraje es la voz tranquila al final del día que dice: Lo intentaré de nuevo mañana”.
Mary Anne Radmacher
Hay películas que se sostienen por su historia, que indaga y reflexiona de modo personal y profundo a partir de personajes completos metidos en conflictos de órdago, y también, por sus intérpretes, que componen personajes inolvidables por su carácter, su forma de ser y hacer, en los que el actor/actriz de turno pone mucho de sí mismo, capturando toda el alma de la película. En el caso de Turno de guardia (en el original, “Heldin”, traducido como “Heroína”, de Petra Volpe (Suhr, Suiza, 1970), tenemos a Leonie Benesch, quizás una de las mejores actrices europeas más importantes del momento, porque sus tres últimas interpretaciones son absolutamente demoledoras, de las que dejen huella. A saber, Sala de profesores (2023), de Ilker Çatak, una profesora idealista que se topará con la cruda realidad. en Septiembre 5 (2024), de Tim Fehlbaum, una periodista rodeada de colegas durante el atentado y secuestro en Munich 1972. Y Floria, la enfermera que nos ocupa.
Volpe ha hilado muy fino en sus dos anteriores películas, construidas a partir de dos voces femeninas. En su debut en el largometraje Traumland (2013), seguía a una prostituta y su relación con otros personajes durante la Nochebuena. En El orden divino (2017), vista por estos lares, el turno era de Nora, una esposa, ama de casa y madre que, ante la prohibición de trabajar de su marido, crea un grupo de mujeres en lucha en un pequeño pueblo de la Suiza de 1971. Floria, su tercera heroína, como indica su título original, es una enfermera a la que sigue en su turno de tarde que, encima, debe hacer frente a la baja de una compañera que origina una gran carga de trabajo y no hacer bien su tarea. Un guion preciso, modélico y nada complaciente, que consigue sumergirnos en la cotidianidad de una enfermera vocacional, trabajadora y que se esfuerza por hacer bien su trabajo. La directora helvética retrata una realidad difícil y cruda que sufren diariamente cientos de miles cuidadoras enfrentadas a la escasez gubernamental de su especialidad, que provoca bajas indefinidas y falta de vocación, obligando a un trabajo estresante, lleno de recortes y con una gran carga emocional, como le sucede a Floria, que la veremos pasar por innumerables altibajos emocionales debidos a las circunstancias de lo mal gestionado que está su oficio por parte de las esferas.
De la parte técnica sólo podemos elogiar el inmenso trabajo de la película empezando por la natural y transparente cinematografía de Judith Kaufmann, con más de 40 títulos, amén de codirigir junto a Georg Maas, Dos vidas y La grandeza de la vida. Su trabajo construido a través de la mirada, el gesto y el movimiento físico de la enfermera, nos lleva a partir de planos secuencias y una cámara en continua agitación que lo traspasa todo generando esa atmósfera de documento preciso, instante y muy real sin recurrir a los artificios tan vistos en series y películas de hospitales. La música que firma Emilie Levienaise-Farrouch, de la que vimos su excelente trabajo en Desconocidos (2023), de Andrew Haigh, ayuda a puntuar los instantes de aparente paz y concordia entre la enfermera y los enfermos y sus familiares, y otros momentos de tensión y nerviosismo donde asistimos a un cuento de terror de lo cotidiano donde se cruza el miedo y el dolor. El montaje de un grande en la cinematografía alemana como Hansjörg Weissbrich, con más de tres décadas de carrera en las que ha trabajado en más de 60 películas, al lado de grandes como Hans-Christian Schmid, Bille August, Sokurov, Maria Schrader, von Trotta y Serebrennikov, entre otros. Su edición se basa en la sobriedad y el detalle y el corte puro, sin embellecer ni simplón, sino con la idea de verdad que planea en la trama en sus 92 minutos de metraje.
Ya hemos alabado la inmensa interpretación de Leonie Benesch, que arrancó su carrera como actriz en la impresionante La cinta blanca (2009), de Michael Haneke. Su Floria es una interpretación magnífica, de las que las aspirantes a actriz deberían aprender de memoria, porque expresa todo un bagaje emocional frenético desde la mirada, el gesto y un silencio atronador que la deja exhausta y sin fuerzas. Una composición sobre el hecho transformador de cuidar y sobre todo, cuidarse. Le acompañan Sonja Riesen, otra enfermera, Urs Bihler, un enfermo que no tiene noticias, Margherita Schoch, otra enferma perdida, y Jürg Plüss, un impaciente e impertinente paciente. Una película como Turno de guardia, de Petra Volpe, debería ser de visión obligatoria, por sus valores cinematográficos que son muchos y sobrados, por su arrojo de penetrar con la cámara a las oscuridades y pequeñas alegrías que se suceden en los hospitales, y sobre todo, por su gran capacidad para trasladar al cine los conflictos laborales y emocionales que padecen cada día las enfermeras, una profesión muy dura y asfixiante que pone a prueba a sus profesionales continuamente, una profesión capital que cuida a la que pocos o nadie cuida que la película sitúa el foco, pocas veces visto de esta forma tan realista y desde dentro. Por favor, no se la pierdan, seguro que les deja algo. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Alex Guimerà y Oscar Tusquets, director y protagonista de la película «Dios lo ve», en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el miércoles 30 de abril de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alex Guimerà y Oscar Tusquets, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Sílvia Maristany del equipo de comunicación del festival, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Guillermo F. Flórez, director de la película «Señor, llévame pronto», en su habitación de Urbany Hostels en Barcelona, el martes 7 de ocutbre de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Guillermo F. Flórez, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Carla Font de comunicación de El Documental del Mes, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ
“Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”.
Mario Benedetti
Hemos visto muchas películas sobre el significado de morir desde infinidad de puntos de pista, en las que asistimos a interesantes reflexiones sobre el hecho de dejar la vida, de enfrentarse a la muerte y todas las circunstancias que derivan a este suceso tan natural y a la vez, tan enigmático, oscuro y misteriosos. Seguramente nos quedan muchas películas más sobre este hecho, tan trascendental en nuestras existencias. En Señor, llévame pronto, de Guillermo F. Flórez (Madrid, 1983), nos situamos en la vida de Carmen, una mujer de 86 años que ha decidido morir. Cosa que hace en plenitud de facultades mentales y sin coacciones, simplemente como decisión de no querer seguir viviendo y suicidarse voluntariamente. Podríamos pensar que una película centrada en un personaje así, sería un relato triste porque habla del hecho de morir, pero aunque no lo parezca, es una comedia sobre la vida y la muerte, cómo no, sin resentimientos, sin luchas y sobre todo, sin rencor.
El cineasta madrileño que lleva casi dos décadas dedicado al documental, con películas como Zindabad! (2010), rodada en la India, se encontró con Carmen cuando buscaba una película que hablase sobre a morir dignamente, y no sitúa en los últimos meses de Carmen, filmando una home movie donde la mujer de carácter, rebelde y simpática hace un repaso a su vida. Una vida donde ha pasado de todo: monja de clausura, boda, divorcio, amantes, hijo adoptivo y ex nuera y nieta, todo ello bajo una dictadura represora y una democracia que fue mucho menos de lo esperado. La película adopta el carácter y la vitalidad de Carmen y la retrata en el interior de su piso principalmente, mientras la mujer habla sin parar, dirigiendo y haciendo callar, mientras nos habla de su infancia, juventud y adultez de forma desordenada, yendo de aquí para allá y aún más allá, mientras manosea fotos antiguas e infinidad de objetos en un piso que está vaciando. Carmen es la película. Carmen es alguien que se despide de su vida y de los suyos, firme en su decisión y aceptando una vejez dura con problemas en las piernas, y explicando una vida de forma honesta, cómica y llena de ternura y negrura, en el mismo tono y atmósfera del universo Azcona-Berlanga, en que Carmen podría ser un cruce de alguno de sus personajes como el quijotesco de Bienvenido, Mister. Marshall, el marqués de La escopeta nacional y la Mary Santpere de Patrimonio Nacional.
El director madrileño, coproductor de Operación globus (2019), de Ariadna Seuba, adopta por un estilo de cine directo, muy en la mirada y detalle de Moi, un noir (1958), de Jean Rouch, Titicut Follies (1967), de Frederick Weisman y Grey Gardens (1975), de Albert y David Maysles, las películas domésticas de Chantal Akerman todo un género en sí mismas y Agnès Varda con su inolvidable Los espigadores y la espigadora (2000), y los más cercanos Iván Z (2004), de Andrés Duquey La visita y un secreto (2022), de Irene M. Borrego, entre otros. Un cine que capta el encuentro entre cineasta y persona-personaje, de forma espontánea, sin un trazado hablado de antemano, en que el cine queda relegado a la vida y filma lo que se está produciendo, la verdad y la honestidad surgen de unos personajes más grandes que la vida, invisibles y directos que el cine desentierra del olvido y los hace protagonistas, dentro de su sencillez, humildad y humanidad. Un cine que no busca nada en concreto, sino filmar lo que tiene enfrente, y sobre todo, hacerlo desde la coherencia, la fuerza y lo natural, sumergiéndose en los pliegues de la vida y la muerte, en todas esas cosas que quedan ocultas y surgen con tiempo, paciencia y mirar detenidamente.
Una película como Señor, llévame pronto, de Guillermo F. Flórez, nace del espíritu del cine como el mejor vehículo para acercarse a lo desconocido, y sacando provecho de su fantasmagoría para ver más allá de lo visible, y adaptándose a un personaje como Carmen, con una vida vivida a lo grande en todos los sentidos, seguida de una rebeldía innata, y un carácter que la hizo un ser diferente, contestatario y en continua transformación y una intensa búsqueda interior y exterior donde la vida hay que vivirla, disfrutarla, padecerla y echarse unas risas y unas lágrimas. La película recoge una parte del carácter arrollador y sensible de Carmen. Una parte que nos emociona y nos hace vibrar con un retrato que hace reflexionar con una mujer que ha decidido que hasta aquí hemos llegado y ahora es turno de morir. Seguramente a muchos espectadores les sorprenderá esta actitud ante la vida y la muerte, aunque a otros, en los que me incluyo, nos encantaría llegar a esos años y mirar la muerte con la conciencia, la reflexión y el pensamiento que lo hace Carmen, de frente, sin miedo y muy emocionada con el encuentro con el más allá. Quizás todos y todas deberíamos tomar la actitud de Carmen como guía, peor eso depende de cada uno, aunque, como menciona con humor la protagonista: “No debe ser tan malo porque les ha pasado a muchos antes que nosotros”. Eso mismo, vivamos intensamente, y cuando llegué “el momento”, que llegará, tengamos actitud y buen humor. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Joan Vall Karsunke, director de la película «Biblioteca de Pedra Seca», en el domicilio de Vicenç Altaió, protagonista de la película, el lunes 30 de junio de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Joan Vall Karsunke, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Vicenç Altaió, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Vicenç Altaió, protagonista de la película «Biblioteca de Pedra Seca», de Joan Vall Karsunke, en el domicilio de Vicenç Altaió en Barcelona, el lunes 30 de junio de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vicenç Altaió, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Joan Vall Karsunke, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Luis García Montero y Azucena Rodríguez, poeta y directora de la película «Almudena», en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el jueves 24 de abril de 2025.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Luis García Montero y Azucena Rodríguez, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Anabel Mateo de Relabel Comunicación, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Raúl Alaejos, director de la película «Objeto de estudio», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en la terraza del Hostal Cèntric en Barcelona, el viernes 22 de noviembre de 2024.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Raúl Alaejos, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, y a David Varela de Muak Distribución, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA