Entrevista a Alba Sotorra

Entrevista a Alba Sotorra, directora de la película “El retorno, la vida después del ISIS”, en la oficina de su productora en Barcelona, el miércoles 29 de septiembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alba Sotorra, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Jeny Montagut, de Comunicació DocsBarcelona, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El retorno, la vida después del ISIS, de Alba Sotorra

LAS MUJERES DEL ISIS.

“En la medida en que realmente pueda llegarse a superar el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió.”

Hannah Arendt

Los tres largometrajes que hemos visto de Alba Sotorra /Reus, Tarragona, 1980), giran en torno a la guerra y al mundo árabe, y dos de ellas a las mujeres. En Game over (2015), relataba la tristeza de un joven que le aburre la guerra real y se inventa otra virtual en el que todo es más como a él le gusta. Su siguiente trabajo, Comandante Arian (2018), se centraba en un batallón de mujeres kurdas luchando cuerpo a cuerpo contra el Daésh (ISIS), a través de una intimidad sobrecogedora, la directora filmaba la guerra y la recuperación de las heridas de la protagonista, a través de una película sobre la lucha por la libertad de unas mujeres fusil en mano. De su experiencia en Comandante Arian, nace su nuevo trabajo, El retorno: la vida después del ISIS, que sería el contraplano de la anterior, en el otro lado, sumergiéndose en el enemigo, en todas esas mujeres occidentales, algunas muy jóvenes que, fascinadas por la propaganda del Estado Islámico, dejaron sus países y se enrolaron en el ISIS. La cineasta catalana entra con su equipo en uno de los centros de detención al noroeste de Siria, que se parece más a un centro de desplazados, y coloca su mirada en estas mujeres, odiadas por Occidente y perdidas en una especie de limbo, un espacio en el que quieren dejar atrás su terrible pasado, y volver a sus países de origen y empezar de cero, cosa que se les niega rotundamente.

Sotorra realiza una radiografía física y emocional de estas seis mujeres Shamima, Hoda, Hafida, Ouidet, Nawal y Kimberly, a través de descarnados testimonios de su pasado, su enrolamiento en el ISIS, su experiencia, sus hijos, sus maridos, la guerra, y luego, su momento actual, apoyándose en algunas imágenes de archivo (por primera vez en el cine de la directora), que ayudan a contextualizar cada una de las vidas, y dar profundidad a sus testimonios. También, asistimos al proceso personal y profundo de cada una de ellas, en que la película las desnuda emocionalmente, sin caer en los juicios y prejuicios, sino escuchándolas, olvidando la idea de odio construida por Occidente, y penetrando en el alma de estas seis mujeres, con todos sus sentimientos, ilusiones, tristezas, dolor y esperanzas. La película nos convoca a un viaje muy emocional sobre nuestras ideas y prejuicios como occidentales, que es en mayor medida todo el núcleo del trabajo de Sotorra, acercarnos las mujeres del mundo árabe y construir una mirada más humana, más personal, y sobre todo, limpia de prejuicios, para que cada uno de nosotros se haga su propia idea, alejada de las informaciones oficialistas más preocupadas de alimentar un odio visceral al mundo árabe.

Un guion que escriben la propia directora junto a Júlia Parés, que ya estuvo en la producción de Comandante Arian, Lara Vilanova, Gris Jordana y la experimentada Núria Roldós construyen la cinematografía basada en la naturalidad, la cercanía y la limpieza visual para enmarcar a estas seis mujeres, Michael Nollet y Xavier Carrasco se encargan de firmar un montaje que sabe manejar con sensibilidad las imágenes y dotar de ritmo a una película donde hay mucha información y testimonios, pero mostrados de manera clara, sencilla y concisa. El retorno la vida después del ISIS, no es una película más, es, ante todo, un ejercicio brillante y sensible, que no solo nos habla de unas mujeres arrepentidas que quieren empezar una nueva vida, sino de la posición de los kurdos, que lucharon contra el ISIS, y ahora, entre ellas, la activista kurda que trabaja con ellas en el centro, quieren perdonar para avanzar y dejar el odio atrás, como esa grandísima conversación entre ella y su padre, donde el progenitor le insta que hay que mirar al enemigo, ver a la persona que hay detrás y escucharlo, para avanzar juntos en una vida en paz. Toda una gran lección de humanidad, de perdón y sobre todo, de enterrar el odio y empezar a construir para que el mundo sea menos feo cada día.

La cineasta reusense mira sin acritud ni rencor, sumergiéndonos en el alma de estas seis mujeres, en todo aquello que fueron y en todo aquello que quieren ser, porque la película también es una mirada hacia las mujeres árabes, y todas las mujeres del mundo, en su capacidad para seguir hacia delante, en perdonarse y en mostrarse de forma descarnada asumiendo sus errores para poder recuperarse, y sobre todo, que los demás, aquellos que las odian, las puedan mirar de otra manera, de frente y al rostro, a esas miradas que siguen rotas, desoladas y llenas de tristeza, porque todo aquello que creían sobre el ISIS, casi un paraíso en la tierra y los preceptos del islam, cayeron en saco roto, y se enfrentaron en la mayoría de los casos, a una represión y machismo absolutos, como menciona una de ellas “Salimos de un infierno y nos encontramos con otro peor”. No dejen de ver esta película, porque habla de las mujeres que estuvieron en el ISIS, y también, habla de todos nosotros, de cómo vemos al otro, como valoramos sus errores, y sobre todo, habla de nuestra capacidad de perdonar, y la humanidad que hay en nuestro interior. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Como yo quiera, de Samaher Alqadi

LAS MUJERES EGIPCIAS EN PIE DE LUCHA.

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie”

Emily Dickinson

El dictador egipcio Mubarak cayó en febrero del 2011 debido a las multitudinarias protestas del pueblo levantado ante tanta injusticia y pobreza. La protesta más fuerte fue la del 25 de enero, la Plaza Tahrir, la Plaza de la liberación, epicentro de la capital El Cairo, en la que unas 15.000 personas la abarrotaron. Esa es la imagen que se lanzó al mundo, el pueblo egipcio levantándose contra la tiranía de su gobierno. Aunque, ese día hubo otras historias en la plaza, en la que los hombres aprovecharon el tumulto para violar en grupo a muchas mujeres. A partir de esa imagen de horror, que contrasta profundamente con la imagen de protesta, la directora egipcia Samaher Alqadi, que creció en el campo de refugiados de Jalazon en la ocupada Cisjordania, una cineasta siempre interesada en los conflictos de oriente medio, y sobre todo, los problemas relacionados con las mujeres árabes, nos sumerge en una extraordinaria película de una grandísima fuerza, llena de tensión, capturando los acontecimientos invisibles contra las mujeres, y los años posteriores de continuas luchas contra el gobierno de los hermanos musulmanes que recogieron el relevo de Mubarak, y continuaron gobernando mal.

Alqadi lo cuenta todo desde la mirada femenina, filmando los testimonios de mujeres que reciben acoso constante, su propia experiencia y testimonio, y además, nos habla de la maternidad, de la suya propia y la de su madre, haciendo un gran recorrido histórico del sometimiento femenino en Egipto. Como yo quiera es una película que habla de un pasado reciente, pero su narración y contenido y su forma de capturarlo, parece una película rodada aquí y ahora, porque Alqadi nos conecta con la calle tomada por las mujeres, su lucha, habla con activistas, se enfrenta al acoso de los hombres y realiza una película que va mucho más allá de su tiempo, trazando una poderosísimo mensaje sobre todas las mujeres árabes y del resto del mundo que han sufrido acoso, las que continuamente deben reivindicar su condición de activismo y demás, y la lucha feminista para hacer de este mundo un lugar menos triste.

La directora egipcia construye una relato muy contundente, apasionante, político y liberador, lleno de esperanza, pero también lleno de obstáculos, tensiones y terrorífico, a través de un formidable montaje que firma Gladys Joujou, donde la intimidad de lo doméstico se confunde con lo público de la calle, como esos fantásticos encuadres desde su balcón donde vemos las disputas callejeras y la vida que va y viene por esa calle, bajamos a la guerra de la calle, con las luchas callejeras entre bandos enemigos, con la policía, las continuas manifestaciones y protestas de las mujeres, luchando por sus reivindicaciones, por sus derechos, para salir a la calle sin miedo, y sobre todo, por ser ellas mismas, con voz y voto en un país machista y conservador. Al igual que Alqadi, muchas otras mujeres cineastas han cogido la cámara y han mirada a las mujeres como Haifaa Al Mansour, Annemari Jacir, Meryem Benm’ Barek, Munia Meddour, Maryam Touzani, solo son algunas de las cineastas árabes que, a través del documentla o la ficción indistintamente, han mostrado un relato diferente al estatal, dando vida y reflejo a las mujeres árabes, las grandes olvidadas de estos países, mirándolas con detenimiento, explorando sus vidas, sus sentimientos, sus ilusiones y anhelos.

La directora Samaher Alqadi no solo ha hecho un documento sobre la realidad de las mujeres egipcias, sino que también se ha sumergido en la sociedad árabe patriarcal, en las formas de lucha política, en la libertad que será para todos y todas o no será, no solo en la lucha feminista, sino en la lucha de todos y para todos, donde la situación de sometimiento y opresión que sufre la mujer sea por siempre vencida, y la lucha sirva para que todos vivan bien, no solo los hombres. La película demuestra que hay mucho camino todavía por recorrer, pero que muchas mujeres árabes y egipcias, como describe la película, se hayan levantado y tomen las calles reivindicando sus derechos, sus vidas y sus libertades es muchísimo, y ya se ha empezado a caminar con paso firme, decidido y valiente, y esto, por mucho que hayan retrógrados y machistas del Medievo, ya no hay quién lo pare, tardará más y se enfrentará a muchas dificultades, pero seguirá hacia adelante, porque ya se han puesto de pie y se han lanzado a luchar, y eso hasta la fecha nunca había pasado. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El cine de fuera que me emocionó en el 2020

El año cinematográfico del 2020 ha bajado el telón. 365 días de cine han dado para mucho, y muy bueno, películas para todos los gustos y deferencias, cine que se abre en este mundo cada más contaminado por la televisión más casposa y artificial, la publicidad esteticista y burda, y las plataformas de internet ilegales que ofrecen cine gratuito. Con todos estos elementos ir al cine a ver cine, se ha convertido en un acto reivindicativo, y más si cuando se hace esa actividad, se elige una película que además de entretener, te abra la mente, te ofrezca nuevas miradas, y sea un cine que alimente el debate y sea una herramienta de conocimiento y reflexión. Como hice el año pasado por estas fechas, aquí os dejo la lista de 26 títulos que he confeccionado de las películas de fuera que me han conmovido y entusiasmado, no están todas, por supuesto, faltaría más, pero las que están, si que son obras que pertenecen a ese cine que habla de todo lo que he explicado. (El orden seguido ha sido el orden de visión de un servidor, no obedece, en absoluto, a ningún ranking que se precie).

1.- EL LAGO DEL GANSO SALVAJE, de Diao Yinan

https://242peliculasdespues.com/2020/01/23/el-lago-del-ganso-salvaje-de-diao-yinan/

2.- EMA, de Pablo Larraín

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https://242peliculasdespues.com/2020/01/26/entrevista-a-mariana-di-girolamo/

3.- EL FARO, de Robert Eggers

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4.- SOBRE LO INFINITO, de Roy Andersson

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5.- LAS GOLONDRINAS DE KABUL, de Zabout Breitman y Éléa Gobbé-Mévellec

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https://242peliculasdespues.com/2020/02/24/entrevista-a-zabou-breitman/

6.- VIDA OCULTA, de Terrence Malick

https://242peliculasdespues.com/2020/02/26/vida-oculta-de-terrence-malick/

7.- LA FLOR, de Mariano Llinás

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8.- MI VIDA CON AMANDA, de Mikhaël Hers

https://242peliculasdespues.com/2020/05/29/mi-vida-con-amanda-de-mikhael-hers/

9.- ONE WERE BROTHERS: ROBBIE ROBERTSON AND THE BAND, de Daniel Roher

https://242peliculasdespues.com/2020/06/12/once-were-brothers-robbie-robertson-the-band-de-daniel-roher/

10.. LITTLE JOE, de Jessica Hausner

https://242peliculasdespues.com/2020/06/21/little-joe-de-jessica-hausner/

11.- ALGUNAS BESTIAS, de Jorge Riquelme Serrano

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12.- EL GLORIOSO CAOS DE LA VIDA, de Shannon Murphy

https://242peliculasdespues.com/2020/08/20/el-glorioso-caos-de-la-vida-de-shannon-murphy/

13.- UNDER THE SKIN, de Johnathan Glazer

https://242peliculasdespues.com/2020/07/11/under-the-skin-de-johnathan-glazer/

14.- AYKA, de Sergey Dvortsevoy

https://242peliculasdespues.com/2020/07/10/ayka-de-sergey-dvortsevoy/

https://242peliculasdespues.com/2019/10/30/entrevista-a-samal-yeslyamova/

15.- NUESTRAS DERROTAS, de Jean-Gabriel Périot

https://242peliculasdespues.com/2020/07/24/nuestras-derrotas-de-jean-gabriel-periot/

16.- ZOMBIE CHILD, de Bertrand Bonello

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17.- A LAND IMAGINED, de Yeo Siew Hua

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18.- NO CREAS QUE VOY A GRITAR, de Frank Beauvais

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19.- CORPUS CHRISTI, de Jan Komasa

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20.- SOLE, de Carlo Sironi

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21.- VERANO DEL 85, de François Ozon

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22.- VITALINA VARELA, de Pedro Costa

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23.- ADAM, de Maryam Touzani

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24.- BEGINNING, de Dea Kulumbegashvili

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25.- OVERSEAS, de Sung-A Yoon

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26.- MARTIN EDEN, de Pietro Marcello

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Entrevista a Tània Balló

Entrevista a Tània Balló, directora de la película “El caso Wanninkhof-Carabantes”, en el marco del DocsBarcelona, en la terraza del Hotel Seventy en Barcelona, el sábado 29 de abril de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Tània Balló, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Haize G. Viana de Netflix España, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Dani Karavan, de Barak Heymann

LA BELLEZA Y EL COMPROMISO.

“Solo la moralidad de nuestras acciones puede dar belleza y dignidad a nuestra vida”

Dani Karavan

 (Texto en la escultura “Mifgash”, en Villa Lemm, Berlín, Alemania)

La película arranca en el Monumento Negev en Beerseba, Israel, un anciano Dani Karavan (Tel Aviv, Israel, 1930-2021), ayudado por su hija, camina con dificultad hacia la estructura. Se detiene frente a una de las puertas, y mirando a la cámara, explica como el viento colándose por unos tubos, emite ese sonido, aseverando que “Si la naturaleza te ofrece algo, serías estúpido no cogerlo, hay que escucharla porque la naturaleza te habla”. El documento-retrato de este singular, mágico y humanista artista, nos llevará a países como Israel, Francia y Alemania, en los que visitaremos acompañados de Karavan, todas sus obras. Admiraremos su belleza, su funcionalidad, su entorno, ya sea natural o urbano, escucharemos los enormes enfados del artista quejándose del deterioro y el mal mantenimiento de sus estructuras. También, le acompañaremos a sus visitas al médico, y conoceremos el lado humano y comprometido de un gran artista, que no solo se inspira en la naturaleza, sino que trabaja incansablemente en pro de los derechos humanos, levantando grandiosas estructuras en parques en mitad de la ciudad, o en el desierto, para ser admirados, para recordar el holocausto, y sobre todo, como herramienta de reflexión ante las injusticias y abusos del mundo.

El artista se acompaña de colaboradores, otros artistas, historiadores, incluso otros creadores como el cineasta Wim Wenders, en uno de los momentos más bellos que contiene la película, en el emocionante y existencialista diálogo que se genera entre los dos. Barak Heymann (Israel, 1976), que junto a su hermano Tomer, y a través de su compañía Heymann Brothers han producido más de treinta documentales, se encarga de la dirección, donde se deja de estridencias narrativas y argumentales, para centrarse en Karavan, en su vida personal, su obra y su malhumor, un carácter que le ha ayudado a defender sus obras y también, a que sean respetadas una vez instaladas, porque como menciona el artista: “El tiempo y el progreso son fundamentales en mi obra”. Karavan es un artista, y como tal, es un artista político, encauza su trabajo a hablarnos de frente y de forma transparencia, sobre el pasado, sus memoria, peor desde el presente de su trabajo, reivindicando el espacio público, ya sea urbano o natural, en que el arte promueva conciencias y sobre todo, ayude a generar reflexión en un mundo capitalista abocado al negocio y no al humanismo que si representa el trabajo de Karavan.

El artista israelí como todo artista que se precie se autoafirma como inconformista, irreverente, enérgico, con una vitalidad envidiosa que, a pesar de sus achaques de salud, sigue en la brecha, siguiendo un camino de mirar el entorno y sacar el máximo provecho a todos los materiales y elementos naturales como el agua, básico en su arte, con ese continuo movimiento que ayuda a seguir caminando, y se enfada muchísimo cuando en sus esculturas falta, por desidia y dejadez. En ¿Puedes oírme?, de Pedro Ballesteros, que hacía un interesante y formidable retrato sobre el escultor Jaume Plensa, se convierte en un espejo donde Dani Karavan, también se mira, y las dos películas no solo quieren trazar un retrato fidedigno y humanista de los artistas, sino que la propia película tenga una voz propia de cómo filmar las obras en cuestión, desde el silencio y las diferentes perspectivas necesarias para admirar toda su belleza.

Hace pocos días, en concreto el pasado 29 de mayo, que el artista Dani Karavan nos dejó, la muerte se llevó a uno de los más grandes artistas del siglo XX, por la calidad de su obra, sus reflexiones, y su posicionamiento político a favor de un Israel que viva en paz entre judíos y palestinos. Su vastísima obra, repartida por el mundo, en lugares tan lejos como Japón, o más cercanos como Italia o España, donde su homenaje a Wlater Benjamin en Portbou es sublime, donde se realza una de las cualidades de la belleza, su sencillez, y su forma de catalizar el significado de refugiado, la oscuridad y la negritud de una vida en constante huida y peligro. Una obra que reivindica la película y el propio Karavan en ella, sigue perdurando, a pesar de su deterioro, sigue viva, y sigue cambiando, son trabajos orgánicos, que nunca dejan de moverse y ofrecer vistas, reflexiones y almas a todo aquel espectador que quiera admirarlas, y también, introducirse en sus entrañas, en todo su ser, ampliando sus pensamientos, sus inquietudes y sus formas de mirar. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Victor Kossakovsky

Entrevista a Victor Kossakovsky, director de la película “Gunda”, en el marco del DocsBarcelona, en el Best Western Premier Hotel Dante en Barcelona, el viernes 28 de mayo de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Victor Kossakovsky, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Ainara Vera, primer ayudante de dirección y coeditora de la película, por todas las facilidades para propiciar este encuentro, y por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Gunda, de Victor Kossakovsky

ANIMALES COMO NOSOTROS.

“No hay ninguna diferencia fundamental entre los humanos y los animales en su capacidad de sentir placer y dolor, felicidad y miseria”

Charles Darwin

El universo cinematográfico de Victor Kossakovsky (Leningrado, URSS, 1961), tiene mucho del cine de los orígenes, el cine que observaba su entorno y lo filmaba con toda su grandeza y miseria, donde la imagen lo era todo, donde la imagen se componía a través del ritmo y la cadencia de lo que filmaba, unas imágenes que filmaban aquello que nunca había sido filmado, creando una forma de mirar a través del cine, o quizás, el cine provocaba esa forma de mirar. El cine de Kossakovsky está estructurado a través del componente de la pausa, de detenerse a mirar, a observar la vida y todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero de manera reposada y en perfecta armonía con lo que nos rodea, mirando cada detalle, cada esencia viva, cada diminuto organismo por invisible que parezca. El cine como documento de incesante búsqueda, de observación de la vida, la visible e invisible, mirando su cotidianidad y su perplejidad, de detenerse en aquello que se nos escapa, aquello que tiene un universo vital, cotidiano y sumamente complejo. Un cine sin voz en off, sin estridencias técnicas, devolviendo a la imagen su idiosincrasia primigenia, cuando las imágenes retrataban el mundo inexplorado por el cine, un mundo que jamás había sido filmado.

Un cine inquieto, político, humanista, reflexivo, muy alejado de modas, corrientes y tendencias. Un cine sobrio, sólido y rompedor, que ha mirado los cambios políticos, económicos y sociales que se produjeron en la Unión Soviética en los noventa con películas como Miércoles, 19-7-1961 (1997), la vida de la calle donde vive en San Petersburgo en ¡Silencio! (2003), el asombro de mirarse a un espejo por primera vez en Svyato (2005), en ¡Vivan las antípodas! (2011), mostraba ocho puntos opuestos del planeta, su belleza, su naturaleza, y su urbanidad, los contrastes de un mundo lleno de poesía y catástrofe, en Demonstration (2013), las imágenes desordenadas y caleidoscópicas de un grupo de alumnos del Máster de documental de creación de la UPF, muestran la calle, sus protestas, sus movilizaciones, su ruido, en Aquarela (2018), se lanza a filmar el agua, en todos sus estados, su belleza, su dureza, su hegemonía en la tierra, su grandeza.

Con Gunda, Kossakovsky va mucho más allá, y se aleja de la película animalista reivindicativa y de denuncia, porque el cineasta ruso nunca mira por mirar, o mira para resolver algún enigma, solo mira para conocer, para contemplar aquello que ha de ser mirado, aquello que nadie mira, y no lo hace desde la compasión o el sentimentalismo Su cine lucha contra eso y lo hace a través de las herramientas del propio cine, sin utilizar voces que nos guíen o nos conmuevan, sino construyendo una película sin diálogos ni voz en off, solo imagen, una imagen portentosa en blanco y negro, lúcida y sobria, que firman Egil Håskjold Larsen y el propio Kossakovsky, y el apabullante sonido, donde escuchamos lo más leve, obra de Alexander Dudarev, un sonido que traspasa la imagen y se anida en nuestro interior, un sonido de carácter como si lo escuchásemos por primera vez. Gunda nos cuenta la cotidianidad de una cerda y sus hijos, en una granja como cualquier otra, ajenos al destino que les espera, pasan los días apartando moscas, rastreando gusanos, jugando entre la hierba y revolcándose en el barro.

El director ruso coloca la cámara a ras de suelo, en que la cámara se convierte en un animal más, en un ser extraño al principio para los animales, pero luego aceptada como una más, donde miramos a Gunda y sus hijos, a su altura, frente a frente, siendo testigos privilegiados de sus existencias cotidianas, de sus ratos en la granja, escuchando sus respiraciones ruidosas, devolviéndoles alguna que otra mirada que nos dedican, la cámara mira y filma, sin barreras ni obstáculos, con una cercanía asombrosa e íntima, como pocas veces habíamos visto en el cine, describiéndonos la vida de una cerda y sus hijos, una existencia que traspasa la pantalla, que nos provoca la risa, y nos conmueve, con esos pasos pesados, y la jauría de cerditos que la sigue esperando a agarrarse a mamar. Si bien la mayor parte de la película se centra en Gunda y sus hijos, también hay tiempo para ver un grupo de pollos saliendo de su jaula y disfrutando del entorno natural, y un espacio más para unas vacas que salen de su corral, movidas por su libertad y la alegría de verse corriendo, saltando y pastando en perfecta armonía con el paisaje.

Gunda ya forma parte de esos animales que traspasan la pantalla, erigiéndose en el reflejo de lo que los humanos hemos perdido, nuestra humanidad, paradojas de la vida, la encontramos en la cotidianidad de unos animales, que al igual que Gunda, convertida en una imagen pura y sensible como Baltasar, el burro, quizás el animal más importante del cine de reflexión. Dos seres vivos de los que hemos de aprender y pensar en que nos hemos convertido, y sobre todo, que hacemos en nuestra cotidianidad para que este mundo sea un poco menos deshumanizado, y permitamos que la industria alimentaria asesine indiscriminadamente millones de animales cada año. Gunda es una experiencia humana asombrosa y maravillosa, una de esas películas que traspasa la pantalla y nos traslada a ser uno más, a mirar desde dentro, no desde fuera, en la misma posición y a la misma altura, por todo su aprendizaje en mirar de otra forma, desde otra posición, agachándonos y observar a esos animales de granja, esos animales que viven para el beneplácito de otros, animales privados de libertad y sobre todo, de vida. Kossakovsky nos obliga a mirarlos con detenimiento, con paciencia, sin acritud, sin benevolencia, sino todo lo contrario, como uno de nuestros semejantes, otro animal, otro ser vivo, que también tiene sentimientos, actitudes y ganas de vivir, ansiosos de tener una existencia cómoda y disfrutar de su vida. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Guille Cascante

Entrevista a Guille Cascante, director de la película “Balandrau, infern glaçat”, en el marco del DocsBarcelona, en los Cinemes Girona en Barcelona, el jueves 13 de mayo de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Guille Cascante, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Núria Costa de Trafalgar Comunicació, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Entrevista a Josep Maria Vilà

Entrevista a Josep Maria Vilà, protagonista de la película “Balandrau, infern glaçat”, de Guille Cascante, en el marco del DocsBarcelona, en los Cinemes Girona en Barcelona, el jueves 13 de mayo de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Josep Maria Vilà, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Núria Costa de Trafalgar Comunicació, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.