Entrevista a Patricio Guzmán

Entrevista al cineasta Patricio Guzmán, con motivo del ciclo “Patricio Guzmán, la memòria de Xile”, en la Filmoteca de Cataluña en Barcelona. El encuentro tuvo lugar el jueves 25 de enero de 2018 en el hall del Hotel Barceló Raval en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a  Patricio Guzmán, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a ECIB. Escola de Cinema de Barcelona, por su amabilidad, generosidad y tiempo,  y a Jordi Martínez de Comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Encuentro con Ken Loach

Encuentro con el cineasta Ken Loach, junto a Esteve Riambau, director de la Filmoteca, con motivo del ciclo “Ken Loach, la consciència social”. El encuentro tuvo lugar el martes 30 de enero de 2018 en la Filmoteca de Cataluña en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ken Loach, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Jordi Martínez de Comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Jaume Figueras

Entrevista a Jaume Figueras, cronista cinematográfico, en el marco de la exposición “La quadratura del Cercle A”, en la Filmoteca de Cataluña. El encuentro tuvo lugar el lunes 15 de enero de 2018 en su despacho en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jaume Figueras, por su tiempo, conocimiento, generosidad y cariño, y a Jordi Martínez de Comunicación y Prensa de la Filmoteca, por su tiempo, generosidad, amabilidad y cariño.

Encuentro con Carla Simón y Elena Martín

Encuentro con Carla Simón y Elena Martín, directoras de “Estiu 1993” y “Julia Ist”, respectivamente, con motivo de la mesa “Diàleg entre Cineastes. Filmar des de les emocions autobiográfiques. Com sostenir la idea d’una pel.lícula”, organizada y moderada por Gonzalo de Lucas. El acto tuvo lugar el martes 13 de junio de 2017 en la Sala Mompou de la SGAE en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carla Simón y Elena Martín, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Gonzalo de Lucas, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

En la playa sola de noche, de Hong Sangsoo

TIEMPO DE (DES)AMOR.

“La gente quiere ir más allá de las apariencias e intentar alcanzar el interior. Pero no siempre es fácil, ya que las apariencias externas nos atraen y nos arrastran. A veces cometemos errores, pero eso es lo que somos. Es importante intentar superar la ilusión de la apariencia y llegar al interior, pero nunca podemos escapar de su atracción.”

Hong Sangsoo

El cine de Hong Sangsoo (Seúl, Corea del Sur, 1960) nace y se retroalimenta de la propia vida del cineasta, quizás en su caso, es una afirmación muy próxima a la naturaleza de su cine, ya que sus películas están pobladas por gente del cine, que casi siempre están preparando o filmando películas, donde se enamoran o están a punto de hacerlo, y en las que hay muchas secuencias donde dialogan y discuten alrededor de una mesa mientras comen, y sobre todo, beben. Aunque su última película asevera aún más si cabe esta afirmación, porque aquí tendríamos serias dificultades para discernir aquello que forma parte de la propia vida del cineasta y su entorno, o lo que es puramente inventado, aunque tenga muchísima conexión con los hechos reales, como el cine de Ingmar Bergman o Woody Allen, donde la vida y el cine se mezclan sin discernir con exactitud dónde empieza uno y acaba el otro.

Su última película es quizás la más personal de su carrera, ya que Hong Sangsoo cuenta un hecho vivido por él mismo, que tiene que ver con la actriz Kim Minhee, con la que tuvo un romance durante el rodaje de la película Ahora sí, antes no (2015), situación compleja ya que el director estaba casado y los medios sensacionalistas aprovecharon para derramar ríos de difamación y escándalo. Si bien en la anterior película de Sangsoo, Lo tuyo y tú (2016) nos convocaba en un relato sobre el desamor visto desde los diferentes puntos de los (des)enamorados. Ahora, se centra exclusivamente en ella, en una especie de exorcismo personal en el que la propia persona que vivió su affaire protagoniza la película, la propia Kim Minhee, una mujer herida que pone tierra de por medio, y se toma un tiempo alejándose de él y de todos, visitando a una conocida de Hamburgo. Sangsoo captura el desamor a través de un poderosísimo retrato femenino sobre una mujer que se acuerda demasiado de su amor, de ese amor que no pudo ser, aquel que se perdió, aunque duela lo recuerda, y camina o más bien deambula, sola o acompañada, intentando aparentar lo que no siente, aunque ella sabe que no es así.

De la playa fría, casi helada de Alemania, pasa a la playa hibernal, pero más cercana de Corea del Sur, y lo que son las cosas, huyendo de su reciente pasado parece que consigue el efecto contrario o al menos a ella se lo parece. Una hermosísima película, delicada y sensible, que nos atrapa desde la propia melancolía que siente el personaje, dejándonos llevar por casi el silencio que viene arrastrando esta mujer triste y herida, una mujer en pleno desamor, o quizás podríamos decir atravesada por el amor, por ese amor cruel y doloroso, ese que por mucho que nos alejemos físicamente, sigue rondándonos, como si fuera una sombra que inútilmente queremos alejar. La sutil interpretación de Kim Minhee, llena de miradas y matices, consigue con mucha dulzura atraparnos en sus altibajos emocionales, donde parece odiar a los hombres, y beber para olvidar, aunque parece que cuanto más bebe, más se acuerda de aquel que quiere olvidar.

Sangsoo es una especie de demiurgo de las emociones humanas, investigando en los recovecos del (des)amor, unas emociones que describe con cercanía y sumergiéndose en todos los puntos de vista, mostrándolos en su forma más primaria y natural, dejando al espectador sacar las pertinentes conclusiones, si así lo desease. Yonghee es una de esas heroínas cotidianas que amaron y ahora no saben cómo se sienten, pretenden que la distancia se convierta en olvido, pero fracasan en su intento, sólo consiguen recordar con más nitidez, porque en el eterno combate que lidian los pensamientos con las emociones, nunca hay un ganador, sólo alguien que recuerda y siente más de lo que le gustaría, aunque sea recostada en la arena de una playa en invierno, que su tranquilidad y solitud no sean suficientes para alejar sus sentimientos, porque aunque estemos solos, sin nadie a nuestro alrededor, al que siempre escucharemos, aunque no queramos, será a nuestro corazón, a ese aliado o no motor en continua marcha, que nos ayuda a levantarnos cuando las circunstancias nos hayan vencido.

Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine, de Jean-Luc Godard

ELEGÍA DEL VIEJO CINE.

“Se empieza a comprender en nuestros días que la localización exacta es uno de los primeros elementos de la realidad. Los personajes que hablan o actúan no son los únicos que graban en el espíritu del espectador la fiel huella de los hechos, el lugar donde tal catástrofe ha sucedido se convierte en un testigo terrible e inseparable”

Víctor Hugo

Si hay alguna figura cinematográfica en la podríamos apoyarnos para entender la idiosincrasia y materia del lenguaje y la forma cinematográfica esa nos ería otra que Jean-Luc Godard (París, 1930) es un meta cinematógrafo en el mejor sentido de la expresión. Un hombre de cine que respira y se alimenta de cine, que lleva más de seis décadas, desde sus primeras críticas en las páginas del Cahiers du cinema, sus primeros trabajos y su debut en el cine con À bout du souffle (1960) construyendo películas, explorando y sumergiéndose en las entrañas de la narrativa y las formas cinematográficas, en una constante aventura anímica de incesante búsqueda para desentrañar las profundidades y cimientos del elemento cinematográfico y todo aquello que lo envuelve. Aunque la carrera de Godard, igual que la de otros directores convertidos en productores independientes, sufrirá un vuelco drástico a mediados de los ochenta con la aparición de las televisiones privadas. Un nuevo elemento que,  asfixiará el mercado del cine, y provocará la desaparición de muchas de estas productoras que producían con la ayuda de la televisión pública.

Godard que había sido contratado en 1986 para dirigir una película para la televisión basada en la novela “The soft centre”, de J. H. Chase, en una serie de 37 episodios (basados en la “Serie Negra”, muy populares en Francia, algunos de ellos adaptados por Godard en los años 60). Aunque Godard , aparte de algunas frases de la película que rescatan la novela de Chase, su película se centra en otro ambiente, crítico con los nuevos tiempos del audiovisual, en la cotidianidad de una de sus productoras independientes (el rodaje se llevó a cabo en la del propio Godard) y durante las audiciones, porque ahora, con la falta de financiación para hacer películas, su director, Gaspard Bazin (en clara alusión a André Bazin, fundador de la revista Cahiers y mentor cinematográfico de los cineastas de la Nouvelle Vague) se dedica a los casting. El productor, Jean Almereyda (nombre verdadero del cineasta Jean Vigo) interpretado por Jean-Pierre Mocky, un cineasta del cine popular que, no encuentra dinero para hacer películas, y además maneja dinero sucio, tiene una novia que quiere ser actriz llamada Eurydice, con ese rostro que recuerda a las viejas actrices (como aquella amada de Orfeo que, en el infierno, el diablo le dijo a Orfeo que no moriría si este al pasar delante de ella, no la mirase). Aunque en la película es a la inversa, Euridyce no puede volverse por orden de su amado).

Godard plantea su película en tres actos-audiciones, en el primero, asistimos a un casting, en el que varios intérpretes recitan una frase frente a cámara, en el segundo acto, nos encontramos en una cafetería de noche, donde se realizará otro casting, del director junto a dos jóvenes, y finalmente, en el último acto, un tercer casting, donde Eurydice pasa varias pruebas ante la supervisión de Bazin. Godard nos habla con su habitual sentido del humor, y múltiples referencias a la música, la literatura, la poesía, al cine que ama y a la cultura popular (descontextualizando de sus orígenes, introduciéndolos en contextos ajenos y dotándolos de nuevas ideas, elemento esencial del cine godardiano) de ese cine de antaño, desde el cine mudo de Chaplin, La gran ilusión, de Renoir, Jour de fête, de Tati, La aventura, de Antonioni, entre muchas otras referencias. Un canto funerario a ese viejo cine producido en los márgenes de la industria, ese cine que hizo grande al cine, el que ahora, debido a las teles privadas, tiene que decir adiós, dejar de ser, ya que las estructuras del mercado han cambiado para siempre.

Encontramos al director y productor totalmente chiflados y decadentes, despojados de su vida, igual que dos fantasmas que vagan sin rumbo en un paisaje de sombras y oscuridad, con sus últimos suspiros creativos, víctimas de un sistema devastador, que no mira hacia atrás, hacia el cine de antaño, como mencionan a lo largo de la película, en el que la memoria ha desaparecido, el arte del cine desaparecido en pos a los balances económicos y la rentabilidad de las películas convertidas en meros productos industriales destinados al gran público. Godard nos habla del cine y del espíritu que tantos años lo ha caracterizado a través del video (que tiene su aparición en la película, como un cineasta perdido, que no encuentra su sitio, y al que París le repugna,  en el que recuerda a las viejas estrellas del cine y se lamenta, como amargamente menciona el productor, en que Polanski filmará una película de un montón de millones, cuando él con esa cantidad podría producir diez filmes).

Una película que nos habla de la construcción del cine (como ese mágico momento en que el director le pasa unas cuartillas con frases inconexas a la actriz, y le dice que tiene que le ha dado las olas y ella debe construir el océano, mientras escuchamos esas mismas frases recitadas a cámara por las personas que han acudido a la audición) aunque el director franco-suizo no hace una película nostálgica y triste, sino que su mirada es poética, y también demoledora, contra un sistema que carece de memoria y talento, construyendo una interesantísima reflexión sobre el cine, las gentes anónimas que trabajan en él, y sobre todo, en la esencia misma del cine que, aunque el mercado cambié las estructuras económicas, alguien en algún lugar estará dispuesto a mirar atrás y recordar a los viejos maestros, y de ellos aprender y construir su cine, porque como explicaba el propio Antonioni en 1982 en la película Room 666, de Wenders, cuando decía que el futuro del cine se encontraba en el vídeo, y Godard en un todavía vídeo primerizo, consigue una profunda reflexión sobre el cine y su materia humana (como el contable y la secretaria, que parecen salidos de una película de Tati) en una película sobre sus sombras y su oscuridad, como dice ese director que es torpe, neurótico e impaciente (magníficamente interpretado por Jean- Pierre Léaud que, recuerda a ese otro director que interpretaba en El último tango en París) en una película que homenajea al cine de antaño, de ahora y del futuro, porque aunque sea elaborado en otros medios (como la evolución de la filmografía de Godard instalada en el vídeo digital) el cine seguirá perviviendo en la memoria de los espectadores.

Presentación L’ALTERNATIVA 2017.

Presentación de L’Alternativa 24è Festival de Cinema Independent de Barcelona con la presencia de Cristina Riera y Tess Renaudo (Codirectores) Vicenç Villatoro (Director CCCB) Esteve Caramés (Director Promoció Sectors Culturals de l’ICUB) y Francisco Vargas (responsable de l’Àrea d’Audiovisuals de l’ICEC). El acto tuvo lugar el jueves 9 de noviembre de 2017 en la Sala Mirador del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Riera y Tess Renaudo, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Laura Mercadé de La Costa Comunicació, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.