918 Gau, de Arantza Santesteban

918 NOCHES EN LA CÁRCEL.

“El 4 de octubre de 2007 fue el día que nos detuvieron. Estábamos reunidos en Segura. Y los que estábamos en la reunión pertenecíamos a un partido ilegalizado, un partido de izquierdas independentista que un juzgado español había declarado ilegal. En aquella época había conversaciones entre ETA y algunos partidos políticos. También con el Gobierno español. (…) Mientras estábamos en la reunión la Policía Nacional tomó el pueblo y aprovechó para cerrar todos los accesos por carretera. Todos los que estábamos allí sabíamos que nos detendrían tarde o temprano porque llevábamos meses bajo seguimiento policial…”

Hemos visto muchos retratos en primera persona de lo que supone la gestión física y emocional de lo que significa la detención, encarcelamiento y posterior libertad de una persona. La cineasta Arantza Santesteban (Pamplona, 1979), con formación en Historia y documental, es una inquietante investigadora que ya había dirigido piezas profundizando sobre el conflicto vasco desde una perspectiva femenina y sobre la representación cinematográfica.

La directora no solo retrata y describe minuciosamente detalles de su detención, su posterior encarcelamiento y después de 918 Gau, las 918 noches que estuvo en la cárcel, su puesta en libertad, pero lo hace desde una intimidad que resulta escalofriante, porque no hace un recorrido natural, sino que se detiene en pequeños y leves detalles, en todo lo que hace inhumano su experiencia. Santesteban lo hace desde su puesta en libertad, coge una grabadora en mano y nos lo relata, como esa asombrosa apertura desde un automóvil en movimiento y la música que penetra en nuestros sentidos, y corte a la directora sentada dentro del vehículo y empieza a testimoniar su experiencia. La cineasta navarresa nos propone un viaje hacia su intimidad y lo hace desde su interior, muy fragmentado, como decía Gabriel García Márquez que uno recordaba sus cosas, a fragmentos y sin ningún orden cronológico, en el que somos testigos de ese montón de fotografías que le envían sus amigos desde fuera, o esas otras con los y las de adentro, o las peculiaridades de unas y otras, y esos detalles de las locuras de una presa, y demás situaciones dentro de la cárcel, o aquellos primeros momentos de la detención, su comparecencia ante el juez Garzón, y luego, cuando salió, su recibimiento y su estigma por haber estado dentro.

Todo un cúmulo de sensaciones, emociones contradictorias, experiencias sexuales y de otro ámbito, mezcladas, fusionadas y a trozos, como se recuerdan las experiencias traumáticas de una vida o un tiempo de vida. 918 Gau tiene una duración corta, apenas sesenta y cinco minutos, pero sumamente cuidados y con una factura técnica magníficas, con un equipo enteramente femenino, arrancando por el tándem de productoras, Marian Fernández Pascal de Txintxua films, una productora vasca que tiene en su haber directores tan potentes como Asier Altuna, Telmo Esnal y Koldo Almandoz, y Marina Lameiro de Hiruki Filmak, excelente directora con títulos como Young & Beautiful (2018) y Dardara (2021) y el cortometraje Paraíso, del mismo año, codirigido con Maddi Barber, cinematógrafa de Gau 918, y cineasta que, consigue dotar de oscuridad y luz a todos esos momentos de intimidad que propone la película, así como el exquisito y rítmico montaje de Mariona Solé, que tiene experiencia en la edición en los equipos de las películas de Carlos Marqués Marcet y el impecable trabajo sonoro de Alazne Ameztoy, que ha trabajado en los equipos de películas tan interesantes como Amama, Mudar la piel y Maixabel.

Santesteban nos atrapa desde la sencillez y la cercanía de su película, sin artificios ni nada que se le parezca, alejándose de toda empatía y sentimentalismo con el espectador, porque no construye su película desde esa posición, sino desde otra más difícil y a la vez más interesante, porque lo hace desde la experiencia profunda e íntima de una experiencia traumática, generando así un diálogo mucho más íntimo y conmovedor con el espectador, porque lo implica de forma inmersiva y nos sumerge en un infinito puzle de emociones, pensamientos, reflexiones, y sobre todo, muy corpóreos y sensoriales, todo un viaje como dejan evidentes sus primeras imágenes y esas últimas que nos despiden. Un viaje hacia lo más profundo del alma, hacia todos aquellos lugares donde no sirven las palabras, donde hay que hablar desde otros lugares, otros estados, desde el alma, desde lo más oscuro, desde todo aquello que nos duele, que nos acaricia, desde todo aquello que no le contamos a nadie, a partir de contradicciones, ideas y sensaciones, y desde lo personal y lo político.

La cineasta pamplonesa Arantza Santesteban no solo ha construido una película magnífica y sensible sobre su experiencia, sino que ha ido más allá, porque no solo nos habla de ella, sino también de su entorno, aquel que quedó fuera, y aquel otro que se encontró dentro de la cárcel, convirtiendo esa dualidad en una forma de resistencia y carácter ante los acontecimientos adversos de su vida, y resulta ejemplar su entereza y predisposición para enfrentarse a su experiencia a través del cine, de esta película, porque no resulta nada fácil hablar y hablarnos de todo lo pasado, y haciéndolo desde esa postura tan desnuda, tan íntima y con criterio y sabiduría. 918 Gau no quiere ser una película política al uso, porque acaba siendo muchísimo más, acaba sumergiéndose en el ámbito y la postura política desde lo personal y lo íntimo, dialogando desde el alma, desde todos esos detalles sin importancia que acaban formándonos como personas y gestionando las experiencias complejas para seguir creciendo y caminando hacia delante, viendo y viéndonos desde todos los ámbitos, aspectos y situaciones. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Miguel Ángel Blanca

Entrevista a Miguel Ángel Blanca, director de la película «Magaluf Ghost Town», en el Zumzeig Cinema en Barcelona, el jueves 9 de diciembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miguel Ángel Blanca, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Carnota de Begin Again Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a David Pantaleón

Entrevista a David Pantaleón, director de la película «Rendir los machos», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Teatre CCCB en Barcelona, el viernes 19 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a David Pantaleón, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Rendir los machos, de David Pantaleón

LA HERENCIA DE LOS CABRERA.

“El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte”

F. Heumer

La acción arranca con la muerte de Guillermo Cabrera, el patriarca de Quesos Cabrera, la empresa más fructífera del norte de Fuerteventura. En su herencia, obliga a Alejandro y Julio, los dos hijos varones con los que no se habla, que cumplan su última voluntad si quieren heredar, ya que la empresa pertenece a Alicia, la hija predilecta del finado, que mantiene a raya las ambiciones contrarias de sus hermanos. El encargo consiste en atravesar toda la provincia hasta el otro extremo en el sur, con siete machos cabríos que serán entregados a su máximo rival en el negocio. El problema es que los dos hermanos se llevan a matar, como deja patente la estupenda secuencia que abre la película, con los dos batallando en la subasta para llevarse el mejor macho de la temporada.

El cineasta David Pantaleón (Valleseco, Gran Canaria, 1978), lleva desde el 2006 dirigiendo películas cortas y mediometrajes, tanto de ficción como documental, que pasan de la veintena, entre las que destacan Hibernando (2009), A lo oscuro más oscuro (2013), La pasión de judas (2014) y El becerro pintado (2017), que se han presentado en nombrados festivales como los de Rotterdam, Oberhausen, L’Alternativa, Málaga y Alcine, entre otros. Amén de participar como actor en películas tan prestigiosas como Blanco en blanco (2019), de Théo Court y la reciente Eles transportan a morte, de Helena girón y Samuel M. Delgado. Para su primer largometraje, el cineasta grancanario nos sitúa en un viaje por llanura desértica de Fuerteventura, a lomos de dos hermanos que no se hablan, y transportando siete machos, en un relato en el que apenas hay diálogos, solo el sonido físico, el del viento, sus gritos para mover el ganado y el ruido de los machos, y el otro sonido, el que no escuchamos pero sentimos, toda la atmósfera soterrada y densa que empuja a dos seres que deberán lidiar juntos una travesía que odian y no desean compartir, en una tensión constante que parece no tener fin.

Pantaleón recluta a cómplices de sus anteriores trabajos, como la cinematógrafa Cristina Noda, el montador Darío García (que ha trabajado en documental, la serie La peste y en la reciente Las gentiles, de Santi Amodeo, entre otras), el otro editor Himar Soto, que ya había trabajado con el director en el departamento de sonido de la película La pasión de Judas. Y luego, otros profesionales de renombre como el sonidista Joaquín Pachón, con nombres como los de Isaki Lacuesta, Carla Subirana y Eloy Enciso, entre otros, y el diseño de producción de Leonor Díaz, mano derecha de Chema García Ibarra. Con un guion de Amos Milbor y el propio director, el relato sigue a los dos hermanos Cabrera y los siete animales por el vasto terreno, pedregoso y hostil, con el aroma del mejor western crepuscular y fronterizo, en los que el espacio es una losa y una bestia para sus individuos, completamente engullidos por él, en una película donde el tiempo pesa y es denso, donde los días y las noches se van amontonando en los hermanos y ese entorno devastador y vacío, con pocos personajes a parte de ellos, casi espectrales, como fantasmas perdidos, sin rumbo ni identidad, y esas paradas inquietantes, con ese vendedor ambulante, o ese otro solitario cansado de las cabras y el queso, y ese otro, el negociante rival, con esa celebración tan kitsch y hortera, con esos momentazos con el fotógrafo.

La cámara de Pantaleón se muestra quieta y observadora, como una especie de testigo privilegiado que mira y filma, sin juzgar y mucho menos interfiriendo en sus individuos y sus existencias, con esos maravillosos cuadros que agranda el espacio y encierra a sus dos personajes y siete animales, moviéndolos como si estuvieran en un inquietante laberinto del que no encuentran la salida. Julio y Alejandro Cabrera son el sol y la noche, uno tranquilo y el otro, inquieto, uno, capaz de todo y el otro, expectante y esperando su momento. Dos caras de la misma moneda, o quizás, solo dos tipos engullidos por su herencia familiar y perdidos en sí mismos y su odio ancestral ante su padre y ante todo. Un reparto excepcional que consigue dar naturalidad y autenticidad a los personajes complejos, callados y observadores. Los hermanos Alejandro y Julio Rodríguez Rivero, hermanos del director, encabezan un reparto de pocos personajes, a los que los acompañan Lili Quintana como Alicia, la hermana de los Cabrera, una enemiga a su pesar, y José Mentado Rivero como el otro negociante.

Pantaleón ha construido su película a fuego lento, deteniéndose en sus personajes y sus complicadas relaciones con los otros y en su entorno, constatando con Rendir los machos todo lo que ha venido trabajando hace más de quince años, con historias que miran a los mitos, tradiciones y leyendas, ya sean inventadas o reales, o lo que sean, y las vuelve a mirar, profundizando en sus orígenes y las estrechas relaciones que tienen con las personas, y sobre todo, los contextos tanto físicos como emocionales de las gentes de las canarias, y lo hace con el rigor formal muy identificativo en sus anteriores trabajos, donde la cotidianidad siempre es un pretexto para mostrar una forma de vida atávica que perdura en un mundo que avanza deshumanizándolo todo, en ese constante enfrentamiento entre lo rural y lo moderno, y mostrar como perduran trabajos tradicionales como el pastoreo, donde se trasladan animales como los machos cabríos y las gentes se pelean por ser más que el otro, y sobre todo, por seguir una tradición que parece pertenecer a otro tiempo, a otro mundo y a otra realidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Guillermo G. Peydró

Entrevista a Guillermo G. Peydró, director de la película «El retablo de las maravillas. Apuntes para una película de El Quijote», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Hotel Céntric en Barcelona, el miércoles 17 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Guillermo G. Peydró, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Raquel Marques

Entrevista a Raquel Marques, directora de la película «Tiempos de deseo», en el marco de la Mostra Internacional de Films de Dones, en las oficinas de Drac Màgic en Barcelona, el lunes 7 de junio de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Raquel Marques, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo de comunicación de la Mostra, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

Entrevista a Iván Guarnizo

Entrevista a Iván Guarnizo, director de la película «Del otro lado», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el recinto de la Universidad de Barcelona, el martes 30 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Iván Guarnizo, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Marc Sempere-Moya

Entrevista a Marc Sempere-Moya, codirector de la película «Canto cósmico. Niño de Elche», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Parc de la Ciutadella en Barcelona, el viernes 26 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Marc Sempere-Moya, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Eva Calleja de Prismaideas y al equipo de prensa de L’Alternativa, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Canto cósmico. Niño de Elche, de Marc Sempere-Moya y Leire Apellaniz

RETRATO DEL ARTISTA CALEIDOSCÓPICO.

“No han entendido bien en el flamenco que la identidad es algo móvil, algo que se construye y algo que puede tomar muchas formas. En ese sentido es en el que creo que habría que hablar de la relación entre lo flamenco y lo queer”.

Pedro G. Romero

Según la etimología, la palabra “revolucionario” está formada con raíces latinas y significa «relativo a la acción y efecto de dar vuelta de un lado a otro». En el flamenco ha habido revolucionarios como Camarón de la Isla, que sorprendió a propios y extraños con su monumental “La leyenda del tiempo” en 1979, con poemas de Lorca, la presencia de lo electrónico, y la multitud de artistas presentes. Todos los puristas se alzaron en su contra, y lo machacaron, el tiempo le dio la razón y hoy es considerado uno de los grandes álbumes de la historia de la música. Algo parecido sucedió años después, en 1996, con Enrique Morente y su “Omega”, que hizo junto a Lagartija Nick, también con poemas de Lorca, con una fantástica fusión entre el flamenco y rock, nació uno de los discos más innovadores.

A los Camarón y Morente se les une ahora alguien que ha traspaso todos los límites conocidos, porque para eso están, para romperlos. Uno de los artistas que podemos considerar como cantaores revolucionarios, y ese no es otro que Francisco Contreras Molina (Elche, 1985), más conocido como “Niño de Elche”, un artista caleidoscópico, único, multidisciplinar, y sobre todo, un artista-performance, alguien capaz de meterse con todo, explorar los infinitos mundos de la representación e interpretación, a través del cante, los sonidos y demás voces ancestrales y contemporáneas. La película Niños somos todos (2019), de Sergi Cameron, ya exploró la figura del Niño de Elche, a través de un viaje por Latinoamérica. Ahora, nos llega Canto cósmico. Niño de Elche, de la mano de Marc Sempere-Moya, que había dirigido El ball del vetlatori (2014), y propuestas que mezclan lo escénico y cinematográfico, con las que ha trabajado con Niño de Elche, y de Leire Apellaniz (Bilbao, 1975), que conocíamos su faceta como directora con El último verano (2016), y de productora en trabajos con Maider Fernández Iriarte, Chema García Ibarra, Cristóbal Fernández y Ana Schulz, y Artiz Moreno, entre otros.

Los cineastas nos conducen por un viaje que no tiene ni principio ni fin, como adelantan en su espectacular arranque, con ese cuadro negro y el puntito de luz, que irá abriéndose en una masa blanquecida y borrosa y el sonido industrial se irá mezclando con la voz de Niño de Elche, que lo llenará todo, y lo amplificará, creando una fascinante mezcla entre cine, poesía, y espíritu. La cámara penetrará en la vida y el espíritu del cantaor, escritor, artista, y lo escucharemos detenidamente hablarnos, reflexionar y dialogar de su arte, de sus miedos, del amor, de política, de literatura, de Elche, de su familia, de sus amigos, de sus amantes, de flamenco, como no, pero, también, escucharemos a su familia, a sus padres, y hermanos, amigos, cómplices, entendíos y opuestos  de flamenco como Pedro G. Romero, C. Tangana, Angélica Liddell, y demás, y actuaciones musicales, en la intimidad del terrado de casa de sus padres, en su hogar ordenando libros, en soledad, fundiéndose con el paisaje, o junto a su padre, o con el bailaor Israel Galván, y otros artistas del mundo, submundo y múltiples universos que toca y tocará Niño de Elche.

Canto cósmico se adentra en todo aquello físico, aquello que podemos ver y tocar, pero también, en lo intangible y espiritual, entre lo infinito, todo aquello que existe y no podemos ver ni apreciar, solo sentir, viendo más allá de nuestros sentidos, de lo cotidiano y adentrándose en aquello más del alma, de lo sugerente, de lo extraño, de lo poético, de lo que nace de nuestras entrañas y explora otros mundos dentro de este, en un retrato que aborda de manera sencilla y directa la eterna lucha de la condición humana entre el individuo y el colectivo, entre la tradición y la modernidad, y la libertad como arma para vencer el miedo y los miedos. La película huye del retrato simple y condescendiente, para dar un retrato poliédrico de un artista que a cada paso que da sigue en su incesante camino sobre su arte, y todos los artes satélite, vías y ventanas donde seguir experimentando, explorando y lanzándose al abismo infinito de un tipo de personalidad y artes arrolladores, que parece no descansar nunca, que camino hacia lo diferente, lo prohibido y sobre todo, hacia lo inexplorable, un revolucionario que acepta esa condición porque es tan diferente y experimentador que se sale de todos los cánones habidos y por haber, alguien que nació y se forjó así, porque no se detiene nunca, y busca y busca y mira y remira, y canta y recanta, y escribe y reescribe, y actúa y vuelve a actuar, ya sea sobre un escenario, o debajo de él, con el cante, las voces y los sonidos ancestrales y de ahora, con otros artistas en otros géneros y texturas y formas y fondos.

La película se mimetiza completamente con Niño de Elche, y no solo lo retrata de forma extraordinaria, tanto de frente como de atrás, de todos los lados posibles, sino que lo enfrenta a los otros, a los familiares, amigos y conocidos, desconocidos, detractores y demás, acercándose a grandes títulos del género como Don’t Look Back (1967), Gimme Shelter (1967), Let’s Get Lost (1988), La mugre y la furia (2000), Searching for Sugar Man (2012), entre otros, donde no solo profundizan en el artista y su trabajo, sino en los suyos y en todo lo que socialmente impactan o no. Canto cósmico. Niño de Elche se cuenta en presente, si exceptuamos alguna grabación doméstica cuando Niño era Francis y se hartaba de ganar premios debido a su admirado cante. Una película de aquí y ahora, que se cuenta en muchos tiempos, el que vemos y el que no, donde Niño de Elche vive su universo y de todos aquellos que le rodean, en una masa viva y en continuo movimiento, que nunca se detiene y sigue explorando y adentrándose en nuevos universos, unos conocidos y otros por explorar, porque Niño es un artista del renacimiento, de antes y de ahora, del no tiempo, porque anda creando sin límite y sin concesiones, solo él, y con otros, todos juntos y por separado, todo en marcha y con vida. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Miguel Eek

Entrevista a Miguel Eek, director de la película «La primera mujer», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Teatre CCCB en Barcelona, el miércoles 17 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miguel Eek, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Sandra Carnota de Begin Again Films, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA