Las letras de Jordi, de Maider Fernández Iriarte

(RE) ENCONTRARSE CON EL OTRO.

“Cuando se abre la puerta de la comunicación, todo es posible. De manera que debemos practicar el abrirnos a los demás para restablecer la comunicación con ellos”

Thich Nhat Hanh

Todo arrancó como un proyecto en el Máster de documental de creación de la Pompeu Fabra en Barcelona, en un momento en que Maider Fernández Iriarte (Donostia, 1988) atravesaba una experiencia personal muy profunda sobre la fe, que le llevó a conocer a Jordi, un tipo de mediana edad con parálisis cerebral que le impide hablar. De aquellos encuentros nació una película, Las letras de Jordi, en la cual Maider y Jordi se comunican mediante una tabla de cartón, recubierta de plástico, en las que hay escritas las letras del abecedario. Jordi va señalando las letras y Maider las va diciendo en voz alta, en un acto íntimo, de generosidad, de abrirse al otro, y sobre todo, un acto de amor, donde el tiempo se detiene, donde la comunicación lo llena todo, donde las palabras adquieren un peso enorme, donde el diálogo se viste de paciencia y muchísima concentración.

La opera prima de Fernández Iriarte tiene mucho que ver con sus anteriores trabajos, películas cortas en las que indagaba también en la relación con el otro, los más cercanos, mediante las imágenes, donde primaba una intimidad profunda y cálida. Si bien Jordi era un desconocido al que empezó a retratar y a entender mediante su forma de comunicarse, la película aborda lo íntimo y aquello que se va construyendo mediante el encuentro con el otro, el intimísimo intercambio de palabras, el mirarse y reconocerse en el valor inmenso de las palabras, aunque no sean dichas por Jordi, pero que resuenan en el alma del otro, en ese gesto humano, podríamos decir espiritual, donde el tiempo se detiene, deja de existir, y el pequeño espacio, la habitación de Jordi en la residencia donde vive, se convierte en algo especial, en un lugar donde la comunicación vive y acerca a dos personas que hacen el esfuerzo de dialogar pese a las dificultades, de ese mágico encuentro que es comunicarse, entenderse y abrirnos al otro.

La directora vasca coloca la cámara que actúa como testigo de su encuentro con Jordi, una cámara quieta, una cámara imperceptible en casi toda la película, que está ahí, pero no intercede, no guía a los espectadores, solo capta ese instante, el del encuentro entre Jordi y Maider. Una cámara-mirada que cambiará de ángulo en las diferentes secuencias-encuentros de Jordi y Maider, casi siempre en la residencia, pero también en algún que otro instante en el domicilio de los padres de Jordi, o las secuencias del viaje a Lourdes de Jordi (como nos retrataba la película Hospitalarios) un ser vital, lleno de alegría, que ha perdido el contacto con Dios, que no sabe si volverá a recuperar, como refleja ese maravilloso instante cuando Jordi ve en su monitor La canción de Bernadette, la clásica película hollywodiense que capta la aparición de la Virgen a la joven francesa en Lourdes. O el sutil y sentido montaje obra de la cineasta Virginia García del Pino, y el sonido de Amanda Villavieja, otro nombre importantísimo en este cine de las emociones e historias profundas, dos elementos capitales en este relato-retrato que cose con pausa la película.

 

Aunque quizás el instante más emocionante sea cuando Maider, de vacaciones en su tierra, llama por teléfono a Jordi y en un magnífico plano quieto, asistimos a la conversación en el que escuchamos la alegría de Jordi, su entusiasmo por escuchar las palabras de Maider, donde la película trasciende su marco cinematográfico para elevarse mucho más allá, para convertirse en un canto a la vida y al amor, a consumar la importancia vital y esencial de la comunicación como el hecho fundamental con el otro, en el que la tabla de cartón, por la que se comunica Jordi, deja de ser el medio imprescindible pasando a ser un objeto ausente, porque Jordi y Maider ya han llegado a ese momento tan especial en el que las palabras dejan espacio a las emociones y a lo que nos bulle en nuestro interior, cuando nos reflejamos en el otro, nos sentimos parte del otro, en una comunicación muy emocionante y espiritual.

Fernández Iriarte ha construido una película magnífica y envolvente, a través de una sencillez expositiva y transparente, en la que reivindica y constata la comunicación como un acto de fe, de generosidad y de paciencia, a través de la voluntad de entendimiento, de verse en el otro, de detenerse, de la espera y sobre todo, de la riqueza del otro, de escucharle detenidamente, sin prisas, ni condescendencias, solo concentrando captando lo que el otro quiere explicarnos, atentos a este maravilloso instante cuando el mundo deja de existir, y estamos profundamente concentrados en aquello que viene del interior del otro, de sus palabras, de las letras de Jordi, esas letras que se convierten en otra cosa, adquiriendo todo su significado cuando Maider las entiende y captura con su cámara ese inolvidable instante donde todo adquiere su verdadero significado y valor, donde la palabra vuela hacia el otro, y el otro, la recoge y la entiende, y entiende al otro, en un gesto no solo de comunicación, sino en un gesto que tiene que ver con el hecho de vivir y amar. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/315449564″>Trailer LAS LETRAS DE JORDI / JORDI’S LETTERS VOSE</a> from <a href=”https://vimeo.com/srsra”>Sr.&amp;Sra.</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Carlota Bujosa

Entrevista a Carlota Bujosa, directora de la película “Bubota”, en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el hall del Teatre CCCB en Barcelona, el domingo 17 de noviembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carlota Bujosa, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Júlia Talarn de La Costa Comunicació, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Oskar Alegria

Entrevista a Oskar Alegria, director de la película “Zumiriki”, en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el hall del CCCB en Barcelona, el viernes 15 de noviembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Oskar Alegria, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Júlia Talarn de La Costa Comunicació, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Lucio Castro y Ramón Pujol

Entrevista a Lucio Castro y Ramón Pujol, director y actor de la película “Fin de siglo”, en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el hall del Teatre CCCB en Barcelona, el viernes 15 de noviembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Lucio Castro y Ramón Pujol, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Maite Robles de Filmin, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Juan Tomás Ávila Laurel

Entrevista a Juan Tomás Ávila Laurel, escritor y protagonista de la película “El escritor de un país sin librerías”, de Marc Serena, en el hall de los Cinemes Girona en Barcelona, el martes 3 de diciembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Juan Tomás Ávila Laurel, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Carla Gómez de Comunicación de la película, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Fin de siglo, de Lucio Castro

EL AMOR Y EL TIEMPO.

 “Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”

Mario Benedetti

La película arranca como esas películas de Rohmer en las cuales un personaje llega a una ciudad, en este caso Barcelona, se aloja en un piso, y callejea por sus calles, mirando a su alrededor, con tiempo para disfrutar de ese ambiente tranquilo, relajado y suave. Un prólogo en silencio, donde solo escuchamos el sonido de la cotidianidad del protagonista y la calle. Pero, pronto las cosas cambian, el visitante de nombre Ocho, se tropezará con Javi, y disfrutarán del sexo. Luego caminarán por la ciudad, por esa ciudad alejada de turistas, visitarán algún museo que otro, y divisarán la ciudad desde lo alto mientras comparten un queso y unos vinos, y además, hablarán de lo efímero de la existencia, los estados inciertos de cada uno y sus estados emocionales actuales. El director Lucio Castro (Buenos Aires, Argentina, 1975) después de una interesante trayectoria en el cortometraje, realiza una ópera prima repleta de hallazgos formales y visuales, contándonos varias películas dentro de una, con ese prólogo silencioso y enigmático, de un extranjero que llega a una ciudad que conoce, que desconocemos que hará y con quién se encontrará, casi como una película de misterio a la antigua usanza, luego, nos introduce en una historia de amor de chico conoce a chico, situándolo en un estilo cercano y sencillo, donde sus personajes hablan de la vida, de la existencia y demás, todo con un aire del aquí y ahora.

Aunque en un segundo bloque, el relato novedoso y peculiar, muy alejado de las típicas love story, nos traslada veinte años atrás, cuando Ocho y Javi se conocieron, mientras en otras circunstancias, y con el final de siglo, el 1999 a las puertas, donde los dos jóvenes tenían, como suele pasar, otras inquietudes profesionales y emocionales. A partir de ese instante, la película entra en otra dimensión, donde todo es posible, en que el tiempo y el espacio dejan de tener esa solidez tangible y se convierten en algo más nebuloso y especial, donde las cosas cambian de forma y estado, entre ese camino donde la película con tintes fantásticos, peor muy íntimos, conjuga a sus personajes y sus estados en otra cuestión, los lleva a convertirlos en otros, o simplemente, los introduce en esas vidas que no vivimos, en esos instantes que imaginamos peor que nunca vivimos o sí, porque el relato plantea una vida vivida o no, y aquella que vivimos o no, lanzando caminos abiertos que quizás caminemos alguna vez o quizás ya los hemos caminado en sueños.

Castro convierte su película en un relato romántico con ese aroma de la trilogía de Linklater con Hawke y Delpy, y esas derivas emocionales de una pareja a lo largo de su relación, o los universos reales e imaginarios de Gondry o Charlie Kaufman, mezclado con ese tipo de películas queer al estilo de Weekend, La herida o 120 pulsaciones por minuto, donde hay situaciones y personajes veraces, íntimos y actuales. El argentino Juan Barberini y el catalán Ramón Pujol  se meten en la piel de dos personajes sinceros y cercanos  que encarnan a la perfección la naturalidad y la complejidad de sus roles, y dándolo todo en las secuencias de sexo, mostrando su capacidad para mostrar esa relación fugaz o no, donde hay tiempo para la intimidad más sexual y pasional. Y Mía Maestro, la interesante actriz argentina, aquí da vida a uno de esos personajes que actúan como punto de inflexión para el devenir de los personajes principales, convirtiéndose en una especie de nexo común con los relatos que experimentan Ocho y Javi.

Una película alejada de estereotipos y corrientes del momento, centrada en saborear como una dulce brisa de primavera todo aquello que nos cuenta, en un marco sencillo y evocador, que se aleja de esa Barcelona asfixiada por el turismo invasor, yéndose a otros lugares más mágicos y naturales como el jardín botánico o el museos, como ese gran instante que viven los dos protagonistas que frente a un cuadro sobre una batalla, ocho explica que cuántos relatos de personas le hicieron falta al pintor para mostrar una batalla que no vivió. Una cinta pequeña pero emocionante, que se ve y experimenta desde diferentes tipos de miradas, que sabe captar ese tiempo incierto donde todavía andamos perdidos, andamos sin rumbo, donde todavía no sabemos qué hacer y sobre todo, nos inquieta que será de nuestras vidas, de todas aquellas personas que pasarán por nuestras vidas, algunas se quedarán, pocas, y las demás se irán para siempre o no, del amor fugaz o aquel que aguantará algo más, de las idas y venidas vitales, emocionales y sentimentales, de quiénes somos y sobre todo, que será de nosotros, de todas esas decisiones que decidirán nuestras existencias. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El escritor de un país sin librerías, de Marc Serena

LA GUINEA SILENCIADA.

“Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”.

Mario Benedetti

Guinea Ecuatorial ha sufrido dos siglos de dominación colonial por parte de Portugal y España. En 1968 con la recién inaugurada independencia y un camino por delante de ilusión y reparación, recuperó una libertad que le fue arrebata en 1979 con el golpe de estado de Teodoro Obiang, que instauró una dictadura que se ha convertido con cuatro décadas en el poder es la más longeva del mundo. Un país que sigue sufriendo, aunque eso no haya sido impedimento para que unos cuántos sigan reclamando derechos y democracia, y sigan creyendo que hay un futuro mejor para su Guinea Ecuatorial. Entre aquellos que siguen en la lucha encontramos a Juan Tomás Ávila Laurel (Annobón, Guinea Ecuatorial, 1966) nacido en plena colonia española, de infancia difícil, pero ahora convertido en escritor reconocido internacionalmente, que vive exiliado en España desde 2011 debido a su manifestante condena al régimen autoritario de Obiang que le llevó a una huelga de hambre. Ahora, volvemos a Guinea de la mano de Juan Tomás Ávila, a través de su experiencia y a través de sus amigos, de aquellos activistas que siguen en la brecha intentando ofrecer ventanas de resistencia, aunque mínimas, mediante la política, la cultura y el activismo social.

El director Marc Serena (Manresa, 1983) autor del largo Tchindas (2015) que ponía el foco en Tchinda Andrade, un transexual de una pequeña isla de Cabo Verde, también codirigió junto a Biel Mauri el documental sobre autismo Peces de agua dulce (en agua salada) y ha escrito varios libros entre ellos ¡Esto no es africano!, un recorrido sobre amores prohibidos en el continente africano. Ahora vuelve a África para presentarnos El escritor de un país sin librerías, significativo título que pone de manifiesto las dificultades que anidan en un país sin libertad, derechos ni cultura. Un viaje de Barcelona a Guinea que hacemos a través de la mirada y la voz de Juan Tomás Ávila, en el cual conoceremos el pasado colonial español, su independencia y la llegada al poder de Obiang, la dictadura y sobre todo, el activismo de conocidos y amigos de Juan Tomás Ávila, que frente a la cámara explican sus actividades, entre las que destaca la función teatral que habla del pasado y presente de Guinea, y escucharemos a ex presos políticos que explican sus experiencias en la política y en la cárcel.

Haremos un repaso por la historia de Juan Tomás Ávila, un niño de una pequeña isla que creció y se convirtió en escritor, su literatura muy crítica contra Obiang y a su familia, a través de imaginativas y coloridas animaciones que dibujan su vida, acompañadas de música autóctona con artistas como Concha Buika o Negro Bey, entre otros. Serena nos cuenta de manera sencilla y honesta la realidad triste y silenciada de Guinea, a través de la mirada de Juan Tomás Ávila, un escritor humilde y reposado que se mueve por Guinea como alguien que sabe que su país ha quedado lejos de su vida, que está sin estar, como le espeta uno de sus amigos, alguien que conoce una realidad amarga y desesperanzadora de su tierra, que la mira con orgullo y pasión, pero se siente triste por la situación que atraviesa, que no tiene signos de mejoría, debido principalmente del apoyo que recibe Obiang de países como España y compañía. El director manresano se centra en las personas, en la actividad resistente de seres humanos que a pesar de la situación política de Guinea, siguen empecinados de mostrar otras realidades más humanitarias que viven, aunque sea medio en la sombra y ocultas en la realidad imperante de un país silenciado y vacío, que rinde culto y pleitesía a su dictador como si fuese una especie de mesías redentor.

La película muestra un activismo real y cercano, lleno de entusiasmo y humanista, y las personas que lo practican, haciéndose eco de una realidad que no llega a los medios internacionales, por falta de veracidad y atada a intereses económicos, recorriendo un país donde la gente vive a pesar de las restricciones, de los conflictos sociales y demás problemas que atraviesa el país. Un obra necesaria y valiente que ayuda a enseñar una realidad silenciada, una realidad oculta, una realidad que existe, que se mueve y sigue luchando, ofreciendo una vida diferente y ajena a la realidad de oropel para unos cuantos privilegiados que vende el régimen autoritario de Obiang, como los fastos pro su cumpleaños o las ristras de hoteles y residencias de la élite del país, una realidad falsa, vacía y superficial que dista mucho de la realidad de la mayoría de ciudadanos que se levantan cada día trabajando por un poco y nada más. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/365060331″>Tr&aacute;iler &quot;El escritor de un pa&iacute;s sin librer&iacute;as&quot;</a> from <a href=”https://vimeo.com/foradequadre”>Fora de Quadre</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Nora Sala-Patau y Alberto Dexeus

Entrevista a Nora Sala-Patau y Alberto Dexeus, actriz y codirector de la película “Les perseides”, en el Estudi Lamppost en Barcelona, el martes 3 de diciembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Nora Sala-Patau y Alberto Dexeus, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Ana Sánchez de Trafalgar Comunicació, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Les Perseides, de Alberto Dexeus y Ànnia Gabarró

MAR Y LOS FANTASMAS.

“La memoria es el espejo donde vemos a los ausentes”

Joseph Joubert

Primero fue Sobre la marxa, le siguió Les amigues de l’Àgata, luego apareció Júlia ist, más tarde vino Yo la busco, y este mismo año, Ojos negros. Todas ellas tienen en común haber nacido como proyectos de final de carrera en la Universidad Pompeu Fabra. A esta terna de cinco se une ahora Les Perseides, puesta de largo de Alberto Dexeus y Ànnia Gabarró, los dos del 1994 y de Barcelona, que junto a Maria Colomer, coguionista, escriben una película que nos habla desde la más absoluta intimidad y cercanía el relato de Mar durante un verano que arranca desidioso y vacío para encontrar su propia aventura localizada en Escatrón, un pequeño pueblo situado en la Ribera Baja del Ebro, en la provincia de Aragón, un lugar extraño y peculiar, con muchas casas abandonadas y la central térmica como guardián vigilante de un pasado enterrado que empieza a remover sus raíces. Mar se envolverá de las leyendas y los cuentos que se narran en el pueblo, a modo de ficción, como si se tratasen de relatos e historias de fantasmas, que en realidad tienen mucho que ver con lo sucedido durante la Guerra Civil y el franquismo, todas aquellas historias reales convertidas en cuentos de terror.

Dexeus y Gabarró construyen una delicada y sensible película sobre la difícil etapa de la adolescencia, de una niña que está en ese período de transición entre una edad y otra, casi una náufraga todavía sin referentes claros, buscándose esa identidad que se está construyendo, situada en ese verano en el que le ha tocado con su padre pasar unos días en la casa que fue de los abuelos, con padres divorciados, y un padre distante y ajeno, y una madre con la que se comunica por teléfono, y en un pueblo en el que todo parece detenido y anclado en el pasado, donde parece que no hay nada que hacer, donde todo parece tan extraño a ella, a lo que ella recuerda, con unos abuelos que no conoció, con las historias de sus abuelos alejadas en el tiempo y en su conciencia. Una forma intensa y asfixiante que recoge el espíritu del cine de Lucrecia Martel, en que el espacio abierto incluso también deviene un atmósfera cerrada y oscura, el mismo viaje emocional que experimentará la protagonista, del desconocimiento puro a conocer las historias de la guerra, aunque sea  a través de la ficción y sea casi por un resquicio de luz.

La penetrante y cercana forma en la que el tándem Dexeus y Gabarró filma esos espacios vacíos, donde el tiempo se ha detenido, sumergiéndonos en esa España vacía, en la que la falta de oportunidades laborales ha dejada despoblada el universo rural, recogiendo todo lo que hay en el presente continuo de la película, y todo lo que fue, lo que se vivió, donde entra la memoria histórica de la guerra, esa que tantos sectores del poder quieren que siga enterrando y oculta. Mar, a través de las historias que cuenta la niña del pueblo, nos introducirá en ese misterio, en esa aventura de conocer el pasado, de crecer y despertar a la vida, a esa edad adulta donde las cosas siempre tienen menos color y todo parece más vacío y superficial, a darse cuenta que las cosas son siempre diferentes a lo que nos cuentan y sobre todo, darse cuenta que el tiempo siempre va hacia adelante y hacia atrás ininterrumpidamente, mezclándolo todo y generando nuevas miradas y experimentaciones con los espacios y la memoria que ocultan.

Tiene la película ese aroma que tenía el cine español de la transición o principios de la democracia, en su manera de reivindicar la memoria ocultada y silenciada durante el franquismo, a través de películas como La prima Angélica o Cría cuervos, ambas de Saura, El Espíritu de la colmena, de Erice, o El amor del capitán Brando, de Armiñán, entre otras, en las que a partir de figuras infantiles se volvía a mirar el pasado de la guerra civil y el terror del franquismo, a través de tantas ausencias familiares convertidas en fantasmas que siguen entre nosotros, sin encontrar su ansiado descanso, a partir de la reivindicación de sus figuras y su memoria, devolviendo a la actualidad esa parte de la historia para comprender mejor el presente turbio y oscuro que se cernía en los años difíciles de la transición, dejando patente la necesidad creativa de hablar y explorar todo aquella historia que se enterró y ocultó a todos, en que el cine se acercó a ella a través del relato de los vencidos y las consecuencias terribles que sufrieron durante la guerra y el franquismo.

El increíble magnetismo que desprende Nora Sala-Patau, con esa mirada y gesto silenciosos, de una niña que a través de los espacios abandonados y las reminiscencias del pasado y la memoria irá despertando en ella esa inquietud del conocimiento donde todo ese entorno fantástico le devolverá el pasado más oscuro de la guerra y la enfrentará a reflejarse en ese espejo de tantos muertos sin descanso y tantos fantasmas que todavía pululan por esos lugares enterrados y olvidados. Dexeus y Gabarró han construido con sensibilidad y honestidad una mirada sencilla, necesaria y valiente sobre nuestro pasado oscuro y como llega y afecta a las generaciones más jóvenes, aquellas que todavía desconocen esa historia y se mueven a modo de juego fantástico y de relatos de terror por esos paisajes de la memoria, deslizándonos por esta fábula de nuestro tiempo, del aquí y el ahora, de mirar al pasado y sobre todo, conocerlo y rendir memoria a los espectros de nuestra historia. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/372841061″>LES PERSEIDES – Trailer CAT</a> from <a href=”https://vimeo.com/boogaloofilms”>Boogaloo Films</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

L’ALTERNATIVA 26: REENCUENTRO CON EL CINE.

El pasado domingo 17 de noviembre finalizaron las proyecciones y actividades de la edición número 26 de l’Alternativa, después de la celebración el pasado año de su edición número 25. L’Alternativa es un certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes, en la resistencia y la disidencia. Un cine alejado de un entramado cinematográfico, casi un coto cerrado, demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del ser humano y su tiempo. L’Alternativa propone cine resistente, cine furioso, cine complejo, cine guerrillero, cine abierto a todas las miradas inquietas y curiosas, lleno de energía. Un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, rabiosamente contemporáneo y atemporal, cercano en su materia y su naturaleza Un cine que nos mira y propone nuevos caminos vistos desde infinidad de miradas diferentes, cine próximo e íntimo, un cine que nos acerca y nos transporta a universos imperceptibles e invisibles, mundos que buscan miradas críticas que los miren con atención y reposo. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos y sentimentalismos, construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. Este año el  certamen cumple 26 ediciones, casi nada, 26 citas a favor de otro cine, de aquel que apenas tiene visibilidad, aquel que triunfa en festivales internacionales, el que grita sin que se lo oiga, en que un festival tan necesario como este le ofrece ventanas para mostrarse y compartir. Un cine que sorprende y deja huella, 26 citas que iluminan el otoño de la ciudad, que alumbran con cine los primeros fríos y lluvias.

El lunes 11, a media tarde, como suele ser habitual, arrancó la nueva edición con la película de inauguración, que en este caso se desmarcaron con una película para ofrecernos algo diferente, la propuesta ANDREI RUBLEV, una paniconografia (versión radiofónica), de Societat Doctor Alonso. La performance no dejó a nadie indiferente, todo el mundo se levantó diferente y especial, porque la propuesta era aguerrida y sorprendente, en el que a partir de la película de Tarkovski, en la que retrataba el viaje del pintor de iconos de la Rusia medieval para colorear los frescos de la catedral del Kremlin, de la que veremos imágenes fragmentadas y proyectadas en distintos lugares como tablets, pantallas y paredes, con su sonido en versión original, y mediante un sonido envolvente y fascinante, acompañado de una escenografía particular e íntima, nos hacen un recorrido sobre el arte, a través de sus diferentes realidades y formatos, donde la realidad muta, se muestra diferente y compleja. El martes 12 arrancaban las programaciones de películas de las diferentes secciones, así como sus talleres, seminarios y las actividades de profesionales. Mi segunda cita fue con LAS LETRAS DE JORDI, de Maider Fernández Iriarte. La directora una vieja conocida del festival por sus primeros cortometrajes, vuelve con su primer largo en la que aborda la palabra como medio de comunicación y sobre todo, la comunicación y el diálogo como herramienta fundamental para entenderse y compartir, a través de Jordi, que tiene parálisis cerebral, y las conversaciones que mantiene con la directora a través de un abecedario escrito en una cuartilla. Seguimos esta crónica diaria en la que descubrimos un ser humano con una gran comunicación y sentido del humor, en la vicisitud de dejar la vivienda con sus padres e ingresar en una residencia. La directora donostiarra crea un espacio sensible e íntimo donde captura la verdad y la humanidad de alguien discapacitado que da lecciones de vida y muestra su inmensa capacidad emocional, en una película bellísima, necesaria y sincera.

ERDE, de Nikolaus Geyrhalter. El director austriaco filma una película bestial y necesaria para contarnos de forma pausada e incisiva las acciones del ser humano en remover las tierras y construir túneles y subterráneos en una codicia sin fondo en dominar la tierra para conseguir crecer y crecer y capturar los minerales preciados como el cobre. Geyrhalter lo hace de una forma innovadora, porque mezcla los trabajos mediante máquinas y tecnología de última generación con los diferentes testimonios de los trabajadores que en muchos casos son conscientes del daño al planeta con su trabajo y en otros, los pocos, se consideran unos privilegiados y disfrutan de su trabajo. La película nos muestra diferentes países y lugares, interviniendo lo mínimo y capturando todo ese sin sentido en que se ha convertido el trabajo y nos habla con sinceridad de las terribles consecuencias para el medio ambiente. CAMPO, de Tiago Hespanha. Trabajo surgido del Máster de Documental de creación de la UPF, el director portugués nos sitúa en las afueras de Lisboa en el campo de tiro más grande de Europa, en el que a partir de una forma y narrativa reposado y contemplativa, nos va mostrando las diferentes realidades que en ese espacio magnético y bello conviven, como las maniobras militares con sus quehaceres cotidianos, aficionados a la astronomía que reflexionan sobre el espacio y sus estrellas, y demás moradores de un lugar que en ocasiones parece fuera de este planeta, como suspendido en el cielo, donde las cosas más mundanas y complejas se dan la mano de forma natural, donde el día y la noche parecen obedecer a un tiempo sin tiempo, a un lugar con memoria, que alberga todas las contradicciones humanas.

ZUMIRIKI, de Oskar Alegria. El director navarro ya estuvo en L’Alternativa con su primer largo La casa de Emak Bakia (2012). Ahora vuelve a deleitarnos con un trabajo inmenso y especial, lleno de sabiduría y esplendor cinematográficos, con un dispositivo sencillo y muy profundo, en que Alegria se marcha cuatro meses del verano de 2018 a reencontrarse con su memoria, al lugar donde siendo niño pasaba los veranos con su familia, frente al río y la pequeña isla, ahora sumergida por la construcción de una presa, pero todavía visibles las ramas de los árboles que se erigían en la isla. Como si fuese un Robinson Crusoe diferente, más cercano a Viernes, el director pamplonés nos seduce con sensibilidad y magnetismo en una película sobre el tiempo, la naturaleza, los animales, el conocimiento, la búsqueda personal y los recuerdos que están presentes aunque sean a través de unas pocas ramas. De la sesión de Cortos que vi el viernes 15, me detengo en PADRE NO NUESTRO, de María Cañas. La archivera de Sevilla vuelve al festival que en 2014 se le dedicó una retrospectiva dando buena cuenta de la presencia de los robots en nuestras vidas en consonancia con la transformación de las relaciones afectivas en tiempos de apps y demás. Como es habitual en su cine, Cañas muestra un sentido del humor desbordante en un mosaico infinito de imágenes que dialogan, disputan y reflexionan entre ellas, de toda índole capturadas de Youtube, esa nueva caja de pandora donde se publican los interminables deseos, frustraciones y desesperanzas de una sociedad vacía, caótica y sin rumbo. Otro de los trabajos de la sesión fue BUBOTA, de Carlota Bujosa. El primer trabajo de la mallorquina se adentra en la memoria y la construcción de la identidad, a través de un recorrido heterogéneo y sincero por su archivo familiar, en un viaje a su intimidad y a su familia, redescubriendo unas imágenes que a la vez son cercanas y lejanas, en una manera de recuperar la memoria y su propia identidad de sus dos padres, ahora convertidos en meras figuras, sombras y fantasmas que pululan por esas imágenes y encuentran su sentido en esas ausencias que conviven en el presente de la directora. DE UNA ISLA, de José Luis Guerín. Hace cuatro años La academia de las musas, el anterior trabajo de Guerin, cerró L’Alternativa. Ahora vuelve al certamen con una película bellísima y enigmática en la que hace un recorrido con una imagen cautivadora en 16 mm y en blanco y negro, en el que a través de intertítulos nos va explicando los orígenes y el presente de la isla de Lanzarote, filmando de forma poética y maravillosa toda su naturaleza, en un trabajo sencillo, sincero y magistral, donde Guerin vuelve a deleitarnos con su inmensa capacidad para ver lo oculto y ocultar aquello que no hace falta mostrar.

SWARM SEASON, de Sarah J. Christman. La directora estadounidense regresa al festival con una película de corte ecológico y fascinante en que nos sitúa en Hawaii en las proximidades del volcán Mauna Kea, donde conoceremos a una madre y su hija que cuidan con detalle y mimo a sus abejas, mientras el padre protesta por la construcción de un gran telescopio en la montaña, y más allá, seguimos los experimentos de unos científicos con la idea de viajar a Marte. Todo ese microcosmos, lleno de contradicciones, donde los autóctonos luchan por preservar su modo de vida en consonancia con la naturaleza en pos a ese progreso que antepone el ser humano a la vida y los animales, nos lo cuenta Christman de un modo sencillo, íntimo y existencialista, capturando al detalle toda el esplendor de las abejas y la naturaleza, y todo aquello que parece olvidarse de lo que somos y hacia dónde vamos. DE NUEVO OTRA VEZ, de Romina Paula. La actriz, escritora y directora teatral argentina se funde en un retrato sincero e íntimo, entre el documento y la ficción, en una vuelta a sus orígenes para hablarnos de la feminidad, la maternidad, crecer emocionalmente y la búsqueda de uno mismo, en una película sencilla y honesta donde vuelve al hogar familiar junto a su madre y su hijo pequeño, intentando poner en orden su vida y su tiempo, en una catarsis emocional donde se mezclan las relaciones afectivas de hoy en día, la amistad, las dificultades para encontrar trabajo y sentirse bien contigo mismo, en una cinta que huye de convencionalismos y constantemente se está haciendo preguntas e interpelando a los espectadores, a partir de un tono ligero y tranquilo, acercándose de forma natural a las grandes cuestiones de la existencia, a través de una profunda reflexión sobre la vida y las emociones. EL CUARTO REINO, de Adán Aliaga y Àlex Lora. https://242peliculasdespues.com/2019/11/23/el-cuarto-reino-de-adan-aliaga-y-alex-lora/. https://242peliculasdespues.com/2019/11/24/entrevista-a-adan-aliaga/

BAIT, de Mark Jenkin. El cineasta británico nos sitúa en Cornualla, un pequeño pueblo de pescadores inglés, donde a partir de la rivalidad de dos hermanos con distinta suerte, nos habla de tiempo, memoria, tensiones y conflictos emocionales, amor, amistad, choque de clases entre aquellos que se niegan al cambio de las cosas, y a los otros, que invaden ese espacio ancestral con su turismo y sus necesidades tan diferentes. Todo contado de forma brutal e íntima con un brutal 16 mm en blanco y negro, cercano al estilo de los primeros filmes de Loach, Leigh o Frears, en el que podamos contar su grano, que casa con naturalidad con esa dureza y violencia física y emocional que recorre toda la película, con ese tono de ilusiones rotas y deseperanza. LE MER DU MILIEU, de Jean-Marc Chapoulie. El artista y director de cine francés, que ha trabajado en la serie Cinéma, de notre temps, nos propone una película innovadora y muy sorprendente, porque rescata todas esas imágenes del circuito cerrado de los hoteles encaradas al mar mediterráneo, a partir de la correspondencia que mantiene con la escritora Nathalie Quintane, destinada a Siria durante la guerra, nos va explicando la memoria y el presente de un mar que simboliza las contradicciones y la miseria de nuestro tiempo, bien complementado con los humorísticos diálogos que mantiene el director junto a su hijo adolescente, en un retrato íntimo y profundo sobre los males de nuestro tiempo a partir de las diferencias entre capitalismo y vida.

Hasta aquí mi camino por L’Alternativa 26, que ha ofrecido una gran programación en esta edición, como suele ser habitual, con un nivel altísimo de gran cine, de ese cine reflexivo, auténtico, sincero, duro, inquieto y sobre todo, cine imperdible y sensible, lleno de retratos de personas de toda condición y lugar, dejando el listón muy alto para la próxima edición, que desde este momento esperamos con expectación, y nos vamos muy contentos por haber vivido la experiencia de esta, porque L’Alternativa sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y, caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 26, muchísimas felicidades por el cumpleaños, y nos vemos el año que viene…