Encuentro con Haifaa Al-Mansour

Encuentro con Haifaa Al-Mansour, directora de “Mary Shelley”. El encuentro tuvo lugar el viernes 15 de junio de 2018 en el Soho House en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Haifaa Al-Mansour, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Mary Shelley, de Haifaa Al-Mansour

LA MUJER QUE ESCRIBIÓ FRANKENSTEIN.

“No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”.

Mary Wollstonecraft Godwin

Hay películas que se definen desde su primer instante, a través de su primera imagen, una imagen en la que se apoyará el resto del metraje, como una piedra angular donde reconocer la película, una imagen que nos acompañará siempre que recordemos la película. En Mary Shelley, esa primera imagen acontece en un cementerio, en el que vemos a la joven protagonista, con sólo 16 años, allá por el año 1813, leyendo junto a la tumba de su madre, Mary Wollstonecraft (1759-1797) escritora, filosofa, ensayista y feminista, que murió durante el parto de Mary. Esta imagen, en la que Mary, que no conoció a su madre, tiene en esa figura, el apoyo a enfrentarse a un mundo hostil, un mundo dominado por hombres, un mundo que ensombrece a las mujeres, que las oculta y las invisibiliza. La primera película rodada en inglés de la directora Haifaa Al-Mansour (Al Zulfi, Arabia Saudita, 1974) habla de una joven que deberá enfrentarse a su entorno para que le dejen ser ella misma, con sus sueños e ilusiones, transgrediendo las normas imperantes de una sociedad conservadora y acomodada en sus tradiciones. Algo parecido ya ocurría en su película debut, La bicicleta verde (2012) primera obra filmada por una mujer en Arabia Saudita, y rodada en condiciones muy adversas, en la que retrataba a una niña que quería montar en bicicleta, situación que le estaba completamente prohibida, pero ella no cejaba en su empeño por ser ella misma.

Al-Mansour nos sitúa en aquel Londres sucio, grotesco, barrizal y vivo del primer tercio del siglo XIX, en la que la joven Mary vive junto a su padre y su madrastra y hermanos, y la situación no es nada amable, la joven Mary se verá sometida a las intransigencias de la esposa de su padre, y le provocará sentirse más aislada y solitaria, situación que la llevará a la lectura y al mundo de los libros. La aparición de Percy Bysshe Shelley, poeta y atractivo, en su vida, le da amor, matrimonio, hijos, y aliento de libertad, pero que poco a poco, la volverá a arrinconar y la llevará a soportar las infidelidades de su marido, los traumas por las muertes de sus hijos y a encontrar la indiferencia propia de los hombres de aquel tiempo, más dados al libertinaje y la aventura. La directora saudí nos cuenta cinco años de la vida de Mary Shelley, y sobre todo, centrada en el proceso de creación de su novela más legendaria Frankenstein o el moderno Prometeo, que escribió con 18 años, y fue publicada en 1818 con el nombre de su esposo, una obra en la cual Mary aprovechó para escribir todos sus sentimientos, amarguras, soledades y contradicciones representados en una criatura solitaria e incomprendidad, que no entendendia un mundo que lo rechazaba.

La película está ambientada con gusto y sobriedad, centrándose en los mínimos detalles que remarcan la verosimilitud de sus objetos, muebles, vestuario y escenarios. Vamos observando las diferentes situaciones vitales y emocionales, que irán provocando en el alma de Mary la escritura de la novela, las diferentes tragedias personales que deberá hacer frente en una existencia, en muchos momentos amarga y solitaria, encontrándose desubicada y perdida, intentando hacerse un hueco y un nombre como escritora en una sociedad muy machista que apartaba a las mujeres al matrimonio y la maternidad. Al-Mansour filma su película de forma pausada y sobria, sin estridencias ni subrayados sentimentales, sino centrándose en el alma de sus personajes, sus inquietudes e inseguridades, capturando la complejidad de las situaciones y esas relaciones vaivén que pululan por todo su metraje.

Sus 120 minutos se miran con expectación y carácter, la cámara se mueve con elegancia y aplomo, contándonos la trama con naturalidad y delicadeza, sumergiéndose en ese universo del siglo XIX, muchas veces sombrío y lúgubre para las mujeres. Una película de corte social, en el que seguimos la existencia de una mujer, que al igual que su madre, fue una adelantada a su tiempo, una mujer frágil en lo emocional, pero fuerte en su voluntad de hacer aquello en lo que creía y con la firmeza de derribar muros, aunque para ello tuviese que enfrentarse a todos y todo. La película se centra en el episodio en casa de Lord Byron, en Ginebra, cuando una noche de tormenta, el insigne poeta desafió a los presentes en escribir un cuento de terror, aquella noche de la imaginación y talento de Mary Shelley nació Frankenstein (Episodio magníficamente retratado por Gonzalo Suárez en su película Remando al viento).

La maravillosa y delicada interpretación de Elle Fanning, aportando las dosis necesarias de calidez y carácter que requiere un personaje atrapado en un mundo de hombres, un personaje que plantó cara a todos para llevar a cabo su sueño, bien secundada por Douglas Booth como Percy, su marido, atractivo y elegante, pero engreído y liberal, Bel Powley como Claire, la hermanastra de Mary, que entenderá que el amor es una cosa, y los intereses particulares otra bien distinta, y finalmente, Tom Sturridge como Lord Byron, el malcarado, vanidoso e impertinente talentoso poeta, que vive en la opulencia, mujeriego declarado e irritante cuando lo pretende. Al-Mansour ha realizado una película fantástica, sombría en su aspecto, pero irradiante en su contenido, que nos lleva a un viaje introspectivo por el alma de Mary Shelley, una mujer inquieta, inteligente, decidida, y sobre todo, alguien que abrió muchas puertas a las mujeres que vinieron más tarde, otras que siguen abriendo puertas para que la igualdad y equidad sea una realidad, no un gesto de buena voluntad.

 

Presentación del libro “Vestidas para un baile en la nieve”, de Monika Zgustova

Presentación del libro “Vestidas para un baile en la nieve”, de Monika Zgustova, en la que conversa con la escritora Anna Caballé, con la presencia de Joan Tarrida de la Editorial Galaxia Gutenberg. El acto tuvo lugar el jueves 19 de octubre de 2017, en la librería Laie de Pau Claris de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Monika Zgustova, por su tiempo, conocimiento, y cariño, a Marta Sebastián de Diseño Comunicación de la editorial Galaxia Gutenberg, por su generosidad y paciencia, y a Anna Torné de la Librería Laie, por su trabajo, amabilidad y cariño.

Maravilloso Boccaccio, de Paolo y Vittorio Taviani

LAS MUJERES, EL AMOR Y LA VIDA.

“He amado, y si en verdad he amado, seguiré amando de igual modo en la muerte”

“El Decamerón”, de Giovanni Boccaccio (1313-1375) escrita entre 1351 y 1353, es una de las obras más importantes de la prosa italiana, en la que se relatan un centenar de cuentos con el amor, la inteligencia humana y la fortuna como ejes principales, además, de su innegable documento histórico de la época, está construida a través de una primorosa calidad poética para narrarnos la exaltación de la vida a través de la pasión, el erotismo y el sexo como forma de resistencia ante la tragedia de la vida. En 1971, Pasolini hizo una versión personal con su maravillosa poética fílmica, en la que exploraba los mecanismos de la condición humana convirtiendo la obra de Boccaccio en un raudal de pasiones, en una comunión en la que se celebraba la carne y el erotismo. Vittorio y Paolo Taviani (nacidos en 1929 y 1931, respectivamente, en San Miniato, la provincia de Pisa, en la Toscana) acogen el espíritu de Pasolini y dan rienda suelta a su imaginación, convocando la sabiduría de Boccaccio y sumergiéndonos en una fábula clásica, de formas poéticas, en el que el amor mueve las pasiones de hombres y mujeres, convirtiéndose en un indudable espejo con la sociedad actual, en el que el amor se ha convertido en algo parecido a un producto de usar y tirar.

Los Taviani que arrancaron su filmografía hace más de medio siglo, allá por 1960, con L’Italia no è paese povero, junto a Orsini, con el continuaran colaborando, y Joris Ivens, para relatar la miseria de la clase obrera, temas sociales y políticos que los acompañaran a lo largo de una carrera que sobrepasa la veintena de títulos, películas que exploran los temas políticos a través del humanismo, con sus complejidades y contradicciones, con el maestro Rossellini como inspiración constante. En Allonsanfan (1973), con Mastroianni, nos hablaban de como el compromiso político hacia fracasar las aspiraciones personales, en Padre Padrone (1977), nos presentaban las duras condiciones de vida de un niño junto a su padre autoritario en las montañas, en La noche de San Lorenzo (1982), nos rescataban una historia real de la evacuación de un pueblo por miedo a los ataques alemanes, en Las afinidades electivas (1996) se pusieron en la manos de Goethe para narrar un melodrama sobrio sobre la naturaleza caprichosa del amor, y en su penúltimo título hasta la fecha, César debe morir (2012) presentaban un híbrido de documental y ficción en el que un grupo de teatro de presos escenificaba la tragedia de Shakespeare, con un primoroso blanco y negro, acompañada de una naturalidad e intimidad sorprendentes.

No es la primera vez que los Taviani recurren a la literatura como fuente inspiradora de su cine, a Tolstói lo han adaptado en tres ocasiones, a Pirandello en dos, y los ya mencionados anteriormente, aunque los legendarios autores italianos recuperan las fábulas de Boccaccio, situándonos en la Florencia de 1348, arrasada por la peste, en la que siete mujeres y tres hombres, deciden huir a una casa de las afueras para salvar sus vidas, y mientras esperan, viviendo como si fueran una congregación franciscana, cuentan historias en las que el amor se convierte en fuente de riqueza, alegría, tristeza y tragedia. Cinco cuentos, cinco miradas, cinco maneras de ver la vida y el amor, en los que nos hablan del amor después de la muerte, en otro, un bobalicón que hacen creer invisible acaba a testarazos contra su mujer, en el tercero, un padre tiránico se niega al amor de su hija con uno de sus criados, en el cuarto, en un convento de monjas se desata la pasión de la carne a pesar de su amor por Dios, y en el último, nos introducen en los errores cometidos por amor. Los Taviani componen con maestría su poética, con unos exteriores fascinantes localizados en la Toscana y la Lazio, en la que la naturaleza impone su ley natural, en la que el amor, la ingenuidad y la poesía, forman los cimientos de la adaptación.

Los Taviani construyen una película femenina, en la que las mujeres llevan la voz cantante, nos cuentan con especial delicadeza y sencillez las diferentes historias, en las que prevalece una mise en scène naturalista, cercana a la teatralización, en la que las tomas largas y secuenciales, dejan paso a las narraciones orales que nos van contando los diferentes relatos donde el amor emerge como protagonista, a partir de unos valores humanistas y sencillos que, parecen defender la pureza de la vida, un gesto de resistencia de los autores octogenarios en contraposición a la superficialidad y fugacidad del amor en nuestros días. La viveza de los colores y las formas de la película ayuda a adentrarse en ese mundo onírico y fantástico, en ocasiones, que nos envuelve en esa materia profunda y delicada que hay en cada uno de nosotros, que forma parte de nuestra manera de ser y como nos relacionamos con nosotros mismos, y con los demás. Los Taviani han construido una película viva, armoniosa, que destila humanidad, y nos devuelve la prosa fílmica de antaño, como ese momento maravilloso en el que las mujeres se introducen en el agua, ataviadas de sus camisolas blancas, una secuencia iluminado por una luz cegadora y brillante que nos remite al romanticismo o el cine de Renoir, sin olvidar las aproximaciones románticas del cine de Rohmer o Fassbinder. Una brillante adaptación que es un canto no sólo de amor a la prosa romántica de los clásicos, sino a la capacidad del cine, primero, y del ser humano, después, de la literatura y la fábula como arma enriquecedora contra las tragedias de la vida.

La mano invisible, de David Macián

LAS MISERIAS DEL TRABAJO.

“Me parecía que había nacido para esperar, para recibir y ejecutar órdenes; que toda la vida no había hecho más que esto, que nunca haría nada más”

Simone Weil

¿Qué es el trabajo? ¿Para qué sirve? ¿Cómo el individuo se relaciona en ese ambiente? ¿En qué circunstancias trabajamos? ¿El trabajo dignifica a la persona o en cambio lo denigra? Esta serie de cuestiones y muchas más nos plantea una película que radiografía el sistema de trabajo de nuestros días. Una cinta que interpela directamente a los espectadores, a nuestra forma de ganarnos la vida en esta sociedad, y lo hace desde la sobriedad y la sencillez, sin discursos moralizantes ni algarabías disonantes, con un planteamiento desnudo, en el que su análisis sobre el trabajo y las miserias que lo estructuran resulta de una clarividencia brutal, en el que expone el sentido del trabajo en sí mismo, las relaciones laborales, y sobre todo, la oscuridad que encierra el ambiente laboral y su naturaleza, con ese patrón invisible (al que inevitablemente alude el título de la película) ese “Gran hermano” al que no vemos pero que todo lo ve.

La puesta de largo de David Macián (Cartagena, 1980) curtido cortometrajista que ha ganado premios tanto aquí como fuera, toma su inspiración en la novela homónima de Isaac Rosa (Sevilla, 1974) escritor arraigado en la convulsa realidad que disecciona con maestría explorando los años oscuros del franquismo, la transición y los tiempos actuales en títulos como El vano ayer, que tuvo su continuación en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!, El país del miedo (llevada al cine por Francisco Espada) o La habitación oscura, obras que nos remiten al estado emocional de un país que derrocha apariencia y buenos modales, pero que en el fondo está asumido en un letargo de miedo, incertidumbre y desilusión sobre sí mismo y todo lo que le rodea. Macián que ha levantado el proyecto a base de crowfunding y en régimen cooperativista, plantea una película muy Brechtiana, es decir, desnuda, tanto en forma como contenido, en el que asistimos, como mencionan en la publicidad de la película, al “Espectáculo del trabajo”, es decir, 10 trabajadores realizan su actividad en un espacio escénico (de una gran nave industrial) mientras un público los observa, un personal que participará en la obra, primero abucheando o vitoreando, según le plazca, y más adelante, de una forma más activa.

Un lugar que recuerda al planteado por Lars Von Trier en Dogville, donde la ausencia de paredes y techos, convertían al espectador en un voyeur de todo lo que sucedía. Aquí, sucede algo parecido, observamos a los trabajadores desempeñar su labor, un trabajo que consiste en repetir hasta la saciedad (en este caso lo que dura la jornada laboral) su actividad: el albañil levanta una pared de ladrillos para luego derribarla, y vuelta a empezar, el carnicero despieza los animales y luego los lanza a la basura, la costurera hace piezas que vuelve a deshilachar, la operario de montaje igual, el mozo de almacén traslada constantemente las mismas cajas de un lugar a otro, la teleoperadora llama a futuros clientes, el mecánico desmonta el automóvil para luego volver a montarlo, la limpiadora limpia lo que todo el mundo ensucia, y el camarero sirve al público asistente, y finalmente, el informático teclea sin parar datos y más datos. Sin olvidarnos, del segurata que mantiene el orden establecido por los jefes. Macián nos cuenta su película despacio, primero, observamos, en el que todos y todo parece construir una especie de armonía tranquila, pero poco a poco, cuando los días van pasando (que nos van anunciando y de paso, nos presentan a cada uno de los empleados) se van resquebrajando las relaciones entre ellos, cuando la empresa va aumentando los ritmos de producción y poniendo a prueba la resistencia, tanto moral como física, de cada uno de los implicados, perdón, de los trabajadores.

Una película demoledora, incisiva y catártica, que no sólo representa la sociedad del trabajo, sino a todos nosotros, de la inutilidad de la mayoría de trabajos, y de la falta de humanidad en los centros de trabajo, en el que la competitividad, el individualismo y lo egocentrismo se han apoderado de todos nosotros, con el único fin de rendir al máximo y tener al jefe contento, no vaya a ser que me despida y deje de ganar la miseria que me paga, que por otra parte, no me ayuda a vivir con dignidad. El ajustado y magnífico reparto ayudan a que el conjunto respire tensión, emociones, y sobre todo, que entre ellos nazcan las inevitables disferencias y disputas (como también quedan escenificadas en las reuniones que tienen en las que descubrimos los intereses y posiciones de cada uno de ellos). Macián y su equipo exploran las costuras miserables del capitalismo, un orden establecido aparente que si escarbas descubres lo oscuro y la perversidad que encierra una estructura laboral construida sólo para el beneficio económico, aunque el trabajo y quién lo desempeñe, no sirvan de gran utilidad, si da dinero, ya vale, sólo eso, y nosotros, en medio de todo esto, creyéndonos el cuento, una fábula de que trabajando prosperaremos y todo eso, sin caer en la cuenta que valemos menos de un real y que nuestra vida se va en un trabajo vacío, que nos amilana como personas y nos convierte en seres deshumanizados que matamos por un trozo de pan o menos.

Encuentro con Agustí Villaronga, Núria Prims, Marcel Bòrras, Oriol Pla, Bruna Cusi, Fernando Esteso e Isona Passola

Encuentro con Agustí Villaronga, Núria Prims, Marcel Bòrras, Oriol Pla, Bruna Cusi, Fernando Esteso e Isona Passola, con motivo de la presentación de la película “Incerta glòria”. El evento tuvo lugar el martes 14 de marzo de 2017 en el Sant Pau Recinte Modernista en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: al equipod e “Incerta glòria”, tanto el que estuvo presente como el que no, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Katia Casariego y Nuria Costa de Working at weekend, por su amabilidad, paciencia y cariño.

Encuentro con Elvira Navarro

Encuentro con la escritora Elvira Navarro, con motivo de la presentación de su novela “Los últimos días de Adelaida García Morales”, conversando con la escritora Llucia Ramis. Presentación del acto Xavier de la Librería Nollegiu. El evento tuvo lugar el sábado 1 de octubre 2016, en la librería Nollegiu de  Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Elvira Navarro, por su tiempo, conocimiento, y cariño, a Llucia Ramis, por su generosidad, conocimiento y talento, a Irene Giménez de Comunicación de Penguin Random House Grupo Editorial, por su amabilidad y paciencia, y a Xavier de la Librería Nollegiu, por su trabajo, amabilidad y cariño.