Entrevista a Neus Ballús

Entrevista a Neus Ballús, directora de la película «Seis días corrientes», en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 30 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Neus Ballús, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Valero Escolar, Mohamed Mellali y Pep Sarrà

Entrevista a Valero Escolar, Mohamed Mellali y Pep Sarrà, protagonistas de la película «Seis días corrientes», de Neus Ballús, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 30 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Valero Escolar, Mohamed Mellali y Pep Sarrà, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Miriam Porté

Entrevista a Miriam Porté, productora de la película «Seis días corrientes», de Neus Ballús, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 30 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miriam Porté, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Seis días corrientes, de Neus Ballús

TRES CURRANTES DE HOY.  

“Se vive con dignidad cuando se vive con autenticidad. Ser fiel a la secreta esencia”.

José Luis Sampedro

El imaginario cinematográfico de Neus Ballús (Mollet del Vallès, 1980), está situado en la periferia, en esos espacios alejados de la urbe o incrustados en esos barrios edificados de los sesenta y setenta que se llenaban de emigrantes. Todos son retratos sobre las personas que viven y transitan por esos lugares, centrándose en sus trabajos, en sus innumerables existencias o formas de ganarse el pan diario. Una mirada sencilla y directa, que juega con la forma y sobre todo, con la narrativa, componiendo sutiles y honestos ejercicios que fusionan el documento con la ficción desde una naturalidad ejemplar, y creando películas que abordan temas sociales, culturales y económicos a través de múltiples formas y miradas. Si algo caracteriza el cine de Ballús es un elemento que se repite en todos sus largometrajes hasta la fecha, y no es otro que la relación con el otro, la mirada y la comprensión hacia el otro, el que es diferente, el que viene de otro país o pertenece a otra escala social, el otro como elemento indispensable en un mundo cambiante, donde el movimiento es constantes, donde todo continuamente está mutando, desde miradas y posiciones infinitas.

Seis días corrientes se centra en tres tipos, tres lampistas, muy diferentes entre sí. Tenemos a Pep Sarrà, el veterano, el que está a punto de la jubilación, una especie de último dinosaurio de una forma de trabajar y hacer ya casi extinguida. Luego, nos encontramos a Valero Escolar, el escudero de Pep, que ahora heredera su estatus, pero en las antípodas de Pep, porque Valero es muy suyo, con sus formas, ideas y actitudes siempre en brega, y finalmente, Mohamed Mellali, el recién llegado al país y a Instalaciones Losilla, marroquí de nacimiento y de Cornellà para buscarse la vida, que se convertirá en la diana de Valero, el elemento hostil que Valero querrá deshacerse constantemente. Ballús, que recoge en las experiencias de su padre como lampista, y un arduo casting que reclutó a los tres lampistas verdaderos Un relato acotado en solo seis días, cinco laborales y el sábado como conclusión, en una cinta que constantemente juega con la forma porque va de la ficción al uso, al documento más preciso, siempre pasando por la comedia, una comedia negra, divertida y por momentos, surrealista.

La película está contada de forma lineal, sin sobresaltos ni atajos de ningún tipo, la ligereza se impone en todo momento, creando ese espacio de inventiva y sorpresa constante, un tono que le va como anillo al dedo a la propuesta de la directora catalana, que inmediatamente encuentra ese tono, donde cada día es una nueva aventura, ya que los tres susodichos visitarán pisos de toda clase, desde el abuelo que vive solo y está obsesionado con la salud, un joven que no consigue parar a un par de niñas gemelas que serán el quebradero de cabeza para los lampistas, una fotógrafa de estudio que se enamora del cuerpo de Moha y lo retrata, un psicoanalista argentino que vive en una casa parecida a la de Playtime, de Tati, y quiere encontrar soluciones a las diferencias de Valero con Moha, y finalmente, las disputas de Pep con unos obreros que han hecho fatal su trabajo. Esas pequeñas historias, encuentros y miradas que se cuecen diariamente entre las cuatro paredes de la cotidianidad laboral de los tres protagonistas.

Ballús consigue con una intimidad y naturalidad asombrosa, llena de frescura, diversión y cercanía, una abrumadora y magnífica lección de cine y sobre todo, de humanismo, hablándonos de toda la vorágine en la que vivimos diariamente, del trabajo, de compartir, de todo lo que nos diferencia y acerca, de todo lo que somos, lo que nos produce miedo, lo que no, de nuestras inseguridades, de todo y aquello, de lo más íntimo y lo más alejado, en fin, de todo aquello que se oculta cuando las puertas se cierran. Amén de los citados personajes, y los otros que los acompañan, todos de la vida real sin ninguna experiencia anterior en el cine, Ballús se ha acompañado de un gran equipo técnico entre los que destacan Margarita Melgar en labores de escritura, habitual de las películas de la productora Distinto Films, la producción de Miriam Porté, de la citada compañía, la cinematografía de Anna Molins, a la que hemos visto en películas tan estimables como Kanimambo y Me llamo Violeta, entre otras, el sonido que firman dos superclases como Amanda Villavieja y Elena Coderch, en películas de José Luis Guerín, Isaki Lacuesta, Mercedes Álvarez, Oliver Laxe, por citar solo algunos de sus trabajos, un riquísimo y rítmico montaje en que sus ochenta y seis minutos nos saben a muy poco, que firman la indispensable Ariadna Ribas, y la propia directora.

Los personajes de La plaga (2013), el campesino, el luchador, la anciana, la inmigrante y la prostituta, al igual que los trabajadores del hotel en El viaje de Marta (2019), y los tres lampistas, son personajes de carne y hueso, igual que nosotros, los que nos levantamos a diario para encontrar el sustento, una serie de individuos a los que el cine no mira demasiado, y es de agradecer que de tanto en tanto, alguien los mire y los retrate de verdad, con esa autenticidad que solo da el tiempo, la mirada sencilla e inteligente, y sobre todo, sentir a los personajes y filmarlos desde la piel, sus cuerpos, sus miradas y sus formas de ser, nos gusten o no. Ballús despacha la que es probablemente su mejor película hasta la fecha, por todo lo que cuenta, por como lo cuenta, por su valentía y osadía en mirar al de abajo con humanidad, dignidad y sobre todo, con humor, porque si hay algo en que la película es maravillosa es en su forma de mirar a estos tres tipos, que guardan mucho el tono y las formas de aquellos pobres maleantes de Rufufú, de Monicelli, y aquellos otros de Atraco a las tres, de Forqué, aunque Seis días corrientes se mueve por otros lares, los que tienen que ver con el trabajo y de lo que somos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Benito Zambrano

Entrevista a Benito Zambrano, director de la película «Pan de limón con semillas de amapola», en el Hotel Catalonia Gran Via en Barcelona, el miércoles 10 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Benito Zambrano, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Mariona Pagès

Entrevista a Mariona Pagès, actriz de la película «Pan de limón con semillas de amapola», de Benito Zambrano, en el Hotel Catalonia Gran Via en Barcelona, el miércoles 10 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Mariona Pagès, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Cristina Campos

Entrevista a Cristina Campos, autora de la novela y coguionista de la película «Pan de limón con semillas de amapola», de Benito Zambrano, en el Hotel Catalonia Gran Via en Barcelona, el miércoles 10 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Campos, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Filmax, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Pan de limón con semillas de amapola, de Benito Zambrano

EL AMOR A LOS DEMÁS.

“Tienes que aprender a ser tú misma. A tomar tus propias decisiones. A no tener miedo al qué dirán. A que te importe una mierda lo que dicen tus amigas.”

Cristina Campos, Pan de limón con semillas de amapola.

De las cinco películas que he hemos visto de Benito Zambrano (Lebrija, Sevilla, 1965), las tres últimas están basadas en novelas. Tanto su anterior trabajo, Intemperie (2018), que partía de la novela homónima de Jesús Carrasco, como en La voz dormida (2011), de un libro de la desaparecida Dulce Chacón. Ahora, nos llega Pan de limón con semillas de amapola, escrita por Cristina Campos, que ha coescrito el guión con Zambrano, que tiene mucho que ver con La voz dormida, porque aquí también hay dos hermanas y muy diferentes entre sí, y que están obligadas a convivir y mirarse. La película cuenta un relato femenino, íntimo y lleno de amor, donde dos hermanas, Marina y Anna, muy diferentes entre sí, la primera, doctora cooperante que viaja por el mundo ayudando a los demás, y la otra, una infelizmente casada y con una adolescente rebelde Anita como hija. Sus vidas, separadas en la adolescencia, se reencuentran en Valldemossa, un pequeño pueblo del interior de Mallorca, porque una mujer, que desconocen por completo, y acaba de morir, les ha donado su panadería.

Una película que habla de todo aquello que se cuece en nuestros interiores, todo aquello que ocultamos a los demás, todos nuestros anhelos, ilusiones, tristezas, desamores, momentos únicos, o esa felicidad que a veces nos empeñamos en sacarla de nuestras vidas, ya sea por miedo, desilusión o simplemente, por torpeza. Zambrano ha construido un sencillo y brillante cuento, una de esas fábulas contemporáneas que nos remiten a las historias universales, porque la película se centra en este especial y peculiar reencuentro de las dos hermanas, en todo aquello que fueron y ahora son, en todo aquello que las aleja y sobre todo, en todo aquello que las acerca, en su relación, en su memoria, y también, en el amor que se tienen por muy diferentes que son. Y las coge en un momento de sus vidas crucial, porque una quiere adoptar a una bebé africana que le ha caído del cielo, y la otra, pierde todo su patrimonio y se separa del marido, además, le detectan un cáncer. La vida y sus oportunidades, es otro tema de los que se detiene la película, peor lo hace desde la sensibilidad y la naturalidad, sin caer en ningún dramatismo ni nada que se le parezca.

La película tiene el aroma y el encantamiento que tenía Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Arau, también basada en una novela de Laura Esquivel, en la que el amor y la comida eran piezas fundamentales de la trama. En Pan de limón con semillas de amapola, el relato gira en torno a un secreto, el de ese ingrediente especial que nadie sabe del famoso pan dulce, y la memoria del pueblo y sobre todo, de la panadería y la tal Lola, la mujer que ha dejado el establecimiento como herencia a Marina. La delicada y luz mediterránea de Marc Gómez del Moral (que ha trabajado en trabajos de nombres tan importantes como Isaki Lacuesta, Leticia Dolera y Mariano Barroso, entre otros), el ágil y fabuloso trabajo de montaje de la gran Teresa Font, sobran las palabras para una gran montadora que ha dejado su sello en más de 90 títulos. El extraordinario trabajo de interpretación encabezado por actrices poco conocidas para el gran público, ayuda a la credibilidad y espontaneidad que hay en todo el dibujo, con una grandísima Elia Galera como Marina, esa doctora que ayuda a los demás, y deberá ayudarse a sí misma y sobre todo, a los suyos, con los que acaba de reconciliarse, además, deberá reencontrarse en el pueblo donde creció y remover su pasado y sus orígenes.

Frente a un personaje de movimiento y viajero, nos encontramos a otro totalmente contrario, como el de Eva Martín, que hace de Anna, la antítesis de Marina, el otro lado del espejo, esa mujer que ha perdido su estatus económico y debe reconstruirse y afrontar el mayor reto de su vida, la enfermedad que tiene encima. Y luego está el reparto, igual de importante, en su calidez y coralidad, con Mariona Pagès es Anita, que tendrá un espejo donde mirarse en su tía, y se verá trastocada por el problema de su madre y la nueva vida que está al caer. Y mención especial a Pere Arquillué, siempre solvente, en un papel muy antipático, el marido de Anna, el que lo pierde todo por sus malas artes y su vida disoluta, y las dos grandes maravillas que son Marilú Marini, la veterana actriz argentina, toda una institución en el teatro francés, que regenta el hotel donde se hospeda Marina, y que tendrá una gran relación con las hermanas y esta nueva familia, y Claudia Faci, una brillantísima bailarina y coreógrafa de danza, en el papel de la difícil y muy suya Catalina, la empleada de la panadería y amiga de Lola, una llave para abrir el pasado aunque cuesta la vida entera.

El director sevillano, con su buen hacer y su dominio de la narrativa, y ese don de hacer muy suyas historias ajenas, donde sus personajes siempre se enfrentan entre sí, y a un problema muchísimo mayor para ellos, pero como pueden y mucho esfuerzo y sacrificio, logran sacar adelante, aunque siempre pierden cosas, porque los relatos de Zambrano están pegados a la tierra y a sus cosas. El lebrijano ha construido a fuego lento y con aroma de primavera, con sus nubarrones naturales, una gran historia de amor y amistad de dos hermanas, sobre ayudar a los demás, ayudarse a uno mismo, y sobre quiénes somos y de dónde venimos, y de cómo afrontar los problemas y conflictos que se presentan en la vida, saber encararlos y no tener miedo, o solo lo justo, pero un miedo que no nos acobarde, sino todo lo contrario, que nos haga más fuertes, más decididos y más nosotros, sin dejar nunca de lado a todos aquellos y aquellas que queremos, porque la vida se va, y podemos dejar a las buenas personas demasiado alejadas de nuestras vidas, y son importantísimas para tenerlas cerca y compartir la vida y todos sus momentos, con sus agridulces, con sus aromas y sus sabores, aunque de tanto sean tan amargos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Miki Esparbé

Entrevista a Miki Esparbé, actor de la película «Tres», de Juanjo Giménez, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 27 de octubre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miki Esparbé, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Juanjo Giménez

Entrevista a Juanjo Giménez, director de la película «Tres», en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 27 de octubre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Juanjo Giménez, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA