Bajo las banderas, el sol, de Juanjo Pereira

CINE CONTRA EL OLVIDO. 

“En mis películas hice memoria contra el olvido”. 

Fernando “Pino” Solanas

Desde esta ventana siempre he reivindicado el cine como herramienta y medio para viajar al pasado y, lanzarse a una búsqueda incesante para encontrar y recuperar el archivo, la huella de ese pasado en el que queremos profundizar. Quizás el cine, y más el documental, sirva para eso, para dejar memoria, para mirar el pasado y devolverlo al presente. Un cine que reflexione sobre propias herramientas y cuestione su capacidad. Cómo hizo Henri Langlois buscando, recuperando y guardando películas en la Cinémathèque Française, que confundó en 1936, una actividad incesante para que generaciones venideras pudieran descubrir el cine del pasado. El director paraguayo Juanjo Pereira ha cimentado su ópera prima a partir del mismo trabajo de Langlois y se ha lanzado a una titánica aventura en rescatar todo el archivo fílmico, fotográfico y documental que se produjo durante la dictadura de Alfredo Stroessner que asoló Paraguay durante 35 años (1954-1989), la más longeva del continente americano. 

La compleja búsqueda de Pereira y su equipo le han llevado a las catacumbas de su propio país, y de otros como Alemania, Japón, Taiwan, Argentina, Brasil y Francia, donde han encontrado 120 horas de archivo sobre la dictadura de Stroessner, convertidas en los 90 minutos de metraje, en las que vemos un cine de propaganda en la que ensalza la figura del líder, los momentos patrióticos de su partido “los coloraos”, las múltiples visitas de mandatarios como el presidente de EE. UU., el dictador Videla de Argentina, las relaciones con el criminal nazi Joseph Mengele, sus viajes por todo el mundo, y la construcción de la presa Itaipu, la célebre infraestructura imagen de la nación, y demás imágenes que pasan por delante de nuestros ojos. Un hábil, riguroso y magnífico montaje de Manuel Embalse que mezcla con inteligencia y reflexión discursos patrióticos, actos militares y celebraciones diversas donde se glorifica la patria, la democracia y sus gentes mezcladas con reportajes de países extranjeros donde aparece el “otro” Paraguay, campesinos, sindicalistas y opositores políticos que dan testimonio del terror del gobierno, las detenciones, desapariciones y demás tropelías sacando a la luz esa otra realidad  invisibilizada por el régimen autoritario.

La excelente música firmada Julián Galay y Andrés Montero Bustamante, que componen unas melodías que contextualizan cada imagen, otorgando una verdad que encoge el alma, y evidencia la fuerza del cine para enfrentarnos a las imágenes pasadas que mezcladas en un contexto diferente sabiendo la realidad más cruda y escondida, bien combinada por los efectos de imagen y demás singularidades en el que la información del pasado queda sometida a la verdad de los hechos, generando la reflexión fundamental y necesaria para el espectador. El fascinante trabajo de sonido que consigue atrapar los sonidos originales a partir de infinitas fuentes, que ayuda a sumergirnos en un universo de realidades paralelas. La multiculturalidad de lenguas que escuchamos: castellano, guaraní, francés, alemán, inglés y portugués enmarcan en el torbellino de realidades que se ven en la película, convocando ese universo de miradas, actos y gestos que evidencian las innumerables realidades, la oficial y las no oficiales, que convivieron durante el período terrorífico que vivió la República del Paraguay. Pereira huye del panfleto y se aleja de la voz en off, de los bustos parlantes y demás estrategias que hubiesen delimitado el poder de las imágenes y su audaz y excelente montaje que tiene fuerza, valentía y mucha reflexión. 

Un título metafórico y contundente como el de Bajo las banderas, el sol, y ese formidable prólogo, con mucha ironía incluida, ubicando el pequeño país de Paraguay, entre medio de grandes potencias como Argentina y Brasil, potenciando esa idea de invisible al igual que las imágenes olvidadas, como sucede con cierta habitación cerrada a cal y canto, en que los funcionarios han olvidado convenientemente, en la que se almacenan documentación de tantas detenciones y desapariciones. La película del cineasta paraguayo se mira y muy bien con el cine de Pino Solanas y sus monumentos a la memoria y contra el olvido como son La hora de los hornos (1968), en el que trata de forma exhaustiva la dependencia económica de Argentina, y más reciente La revolución y la tierra (2019), de Gonzalo Benavente Secco, sobre la famosa ley agraria de finales de los sesenta del Perú. El cine como principal personaje de la memoria, rescatando archivos perdidos y olvidados y organizándolo en películas que hablen de dónde venimos y las causas pertinentes que nos han hecho estar aquí y ahora y sus circunstancias. Estaremos muy atentos a los próximos proyectos de Juanjo Pereira, porque su primera película nos ha fascinado por su arrojo, su fuerza, su gran capacidad para rastrear y editar el archivo y sobre todo, por su verdad sobre Paraguay. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Ramón Lluís Bande

Entrevista a Ramón Lluís Bande, director de la película «Retaguardia», en el marco del BCN Film Festival, en su habitación del Hotel Catalonia Plaza en Barcelona, el miércoles 2 de abril de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ramón Lluís Bande, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y al equipo del festival, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Jana Montllor Blanes

Entrevista a Jana Montllor Blanes, directora de la película «On eres quan hi eres?», en el Espai Delmiro de Caralt de la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el miércoles 17 de diciembre de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jana Montllor Blanes, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Ana Sánchez de Trafalgar Comunicació, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Temps mort, de Fèlix Colomer

LA HISTORIA DE CHARLES THOMAS. 

“La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir”. 

Gabriel García Márquez 

Se cuenta que una vez, en un tiempo pasado, hubo un jugador de baloncesto estadounidense llamado Charles Ray Thomas que, no saltaba, simplemente volaba por encima de todos. Se contó que llegó a España a finales de los sesenta para jugar en el Sant Josep de Badalona, recién ascendido a la élite, donde fue el mejor. De ahí pasó al Barça donde hizo una dupla de oro con Norman Carmichael, mítico jugador de la sección en la que jugó nueve temporadas. Tenía una mujer Linda que lo adoraba y dos hijos pequeños. Pero aquellos de esplendor y de cielo infinito se truncaron con la importante lesión de rodilla frente al eterno rival Real Madrid. Después de todo aquello, la cosa cambió radicalmente, porque Thomas no fue el mismo. Aparecieron el alcohol y las drogas, su mujer lo abandonó y finalmente, un día de 1976 desapareció para volver a aparecer cuatro años después como una noticia que confirmaba su muerte. Una noticia nunca contrastada y por ende, abierta a ser cierta o no. La película Temps mort, de Fèlix Colomer (Sabadell, 1993), recoge su historia y la reconstruye de forma fidedigna, revelando información sobre la vida y la no vida de Charles Thomas, el jugador que voló.

De Colomer hemos visto películas como Sasha (2016), que recogía las vivencias de un niño ucraniano en su verano de acogida en Cataluña, Shootball (2017), que seguía el vía crucis de Manuel Barbero para destapar un caso de abusos en un colegio religioso, la serie Vitals (2021), sobre los primeros meses de la Covid en un hospital en su ciudad natal, en Fugir (2022), seguía a cinco hermanos ucranianos que huyen de la guerra, y El negre té nom, de este mismo año, donde daba buena cuenta del hombre disecado en Banyoles y la búsqueda sobre su identidad. La identidad en relación a lo humano es el leitmotiv de los trabajos del cineasta catalán, en que su cine-investigación se alimenta de seres que, en contra de todo y todos, deciden alzar su voz, luchar por la verdad, la dignidad y la justicia, en un camino lleno de obstáculos y presiones sociales y legales. Un cine bien contado, muy cercano, que usa un lenguaje directo y nada enrevesado, con una estructura con su parte didáctica e informativa, pero sin olvidarse del cine, es decir, con tensión, calma, giros inesperados y sobre todo, un incesante trabajo para destapar casos que han caído en el olvido, en algunos casos, y otros, que no han tenido la información adecuada y han quedado en suspenso. 

En Temps mort, con la complicidad del periodista Carlos Jiménez que investigó la figura de Charles Thomas, Colomer hace su Searching for Sugar Man, la película que siempre cita como la obra que lo llevó al documental, y rescata la vida y trayectoria del jugador, y lo hace componiendo una película que se hace con maravilloso material de archivo, en el que vemos a Ramón Ciurana, el señor que lo llevó a España, y algunos fragmentos de partidos de la época, imágenes del propio Thomas y su familia en sus momentos domésticos, e increíbles recreaciones, además de estupendos testimonios familiares del mencionado Ciurana, ex compañeros como el propio Carmichael, con el que eran íntimos amigos, Manolo Flores y Aito García Reneses, grandes jugadores como Santillana y Ramos, entre otros, para trazar un enigmático y contundente viaje por las luces y las sombras de un jugador que iba destinado a marcar una época pero la lesión de rodilla y la depresión lo alejaron de todos y de él mismo. Una película contado con un feroz ritmo, acompañado de una música excelente de Joaquim Badia, que ha trabajado en seis ocasiones con Colomer, amén de Ventura Pons, bien acompañado por temazos de la motown de aquellos años, con una brillante y lúcida cinematografía del dúo Juan Cobo y Pep Bosch, que ya estuvo en Sasha, y el febril montaje de Guiu Vallvé, habitual y pieza capital en el cine del director sabadellense, consiguen atraparnos y llevarnos en volandas por una historia llena de altibajos y sorpresas. 

La película evita la sorpresa tramposa, cuenta las cosas de forma honesta y nada especulativa, se centra en los hechos y los relata a partir de lo humano, sin necesidad de volantazos ni estridencias de ningún tipo, todo emana mucha verdad, es decir, vemos a personas que nunca son juzgadas, personas que son escuchadas atentamente, con la distancia justa y dotándolas de un espacio relajado y sin prisas. Temps mort es una gran película y lo es por su humildad y sencillez, con una trama digna del mejor thriller de investigación lleno de giros sorprendentes y totalmente inesperados, erigiéndose en un implacable retrato de historia, y de los personajes anónimos que son rescatados y sacados del olvido injusto del tiempo, porque no sólo nos sumerge en las antípodas de lo que era el baloncesto en España a finales de los sesenta y principios de los setenta, sino que traza un interesante, profundo y revelador cuento sobre la memoria, el tiempo, la amistad, la salud mental, el pasado que nos somete, el presente como oportunidad, y ejecuta un sólido e interesantísimo documento sobre los olvidados, los marginados y los invisibles, que quizás no están tan muertos, y siguen esperándonos para contarnos su historia, la suya y la de nadie más. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA 

Entrevista a Nadine Naous

Entrevista a Nadine Naous, guionista de la película «Bye Bye Tiberias», de Lina Soualem, en el marco de El Documental del Mes, iniciativa de DocsBarcelona, en la terraza del H10 Casa Mimosa en Barcelona, el miércoles 5 de marzo de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Nadine Naous, por su tiempo, sabiduría, generosidad, a Sam Wallis, por su gran labor como intérprete, y a Carla Font de Comunicación de El Documental del Mes, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Bye Bye Tiberias, de Lina Soualem

CUATRO MUJERES PALESTINAS. 

“Somos lo que dejamos en los otros”. 

Ángeles Mastretta

La película arranca con una grabación doméstica en la que vemos el lago Tiberias, símbolo de un pasado que ya no volverá para la excelente actriz palestina Hiam Abbas (con más de 60 títulos en los que ha trabajado con Amos Guitai, Tom McCarthy, Jim Jarmusch, Ridley Scott y Costa-Gavras, etc…)  y su familia. Un lugar que sigue existiendo en un tiempo determinado. Un espacio que simboliza también el tiempo pasado y el futuro incierto en el que se encuentra la población palestina. Así empieza Bye Bye Tiberias, la segunda película de Lisa Soualem, hija de Hiam, que vuelve a hablar de sus raíces como hiciese en su primer largo Leur Algèrie (2020), en la que hablaba de la familia paterna. Ahora, profundiza en la familia materna, a través de su madre, que se exilió a los 20 años para seguir su sueño de ser actriz, y las dos mujeres que le precedieron, su madre y abuela. Pasado y presente se envuelven para contarnos una historia de cuatro generaciones de mujeres palestinas en las que se recorre, cómo no podía ser de otra forma, la dura historia del pueblo palestino. Aunque, a diferencia de otros documentos sobre el conflicto, en esta, la raíz de todo es una historia familiar, la de Abbas, contando una cotidianidad invisible y muy cercana. 

El guion que firman la propia directora y Nadine Naous, también realizadora en títulos como Clichés (2010), cortometraje protagonizado por la citada Hiam Abbas, y el largo Home Sweet Home (2014), que explora las entrañas de su familia palestina-libanesa, se sustenta desde mostrar lo oculto, es decir, recorrer a las cuatro mujeres palestinas que escenifican la historia y la realidad de otras muchas que se han visto afectadas por la eterna guerra entre Palestina e Israel, a partir de archivo en el que vemos imágenes inéditas de la Palestina de los cuarenta del siglo pasado, la expulsión de familias palestinas de 1948 para que fuesen ocupadas por israelitas, las mencionadas grabaciones domésticas de los noventa cuando Hiam volvía a ver a su familia con Lina de niña. Una película de idas y venidas entre pasado y presente, donde lo de antes y lo de ahora, con la actriz viajando a los lugares que fueron y ya no son, es un continuo espejos-reflejos donde la historia queda a un lado para centrarnos en el rostro y los cuerpos de unas mujeres que han vivido el horror, el exilio, y las penurias de una vida en constante peligro que, les ha llevado a estar separados de los suyos. 

Soualem se ha acompañado de grandes cineastas para contar la historia de su familia materna a través de su madre, empezando por la cinematógrafa Frida Marzouk, de la que hemos visto películas como Entre las higueras y Alam, entre otras, con un trabajo de luz natural y mucha naturalidad, donde se cuenta desde lo íntimo y con gran profundidad en una interesante mezcla de texturas y colores cálidos todo el devenir de las que no están y de las que sí. La música de un grande como Amin Bouhafa con más de 50 títulos en su filmografía, junto a cineastas de la talla de Abderrahmane Sissako, Kaouther Ben Hania y Rachid Bouchareb, y muchos más, donde sin enfatizar vamos descubriendo la historia desde la honestidad y la sinceridad que demanda un relato como éste. El gran montaje de Gladys Joujou, una gran profesional que tiene en su haber nombres tan importantes como Oliver Stone, Jacques Doillon, y películas recientes como El valle de la esperanza, de Carlos Chahine, que imprime un carácter sólido e interesante a la amalgama de imágenes, tiempos y miradas que anidan en la película, consiguiendo que en sus reposados 82 minutos todo ocurre de forma tranquila por la que se recorren temas como la familia, la sangre, la tierra, la política, los sueños y demás menesteres.

La gran labor de una película como Bye Bye Tiberias no es la de hacer una historia que hable sobre la guerra y la expulsión de los palestinos, como ya hay muchas películas sobre el tema, sino la de hacer una relato que se centra en la retaguardia, es decir, en todas las heridas que un conflicto tan sangriento ha dejado en las personas, y sin hacerlo desde la tristeza y la desilusión, sino desde la mirada y el gesto cotidiano, desde las cuatro mujeres palestinas de esta familia: la bisabuela, la abuela, la madre Hiam Abbas y la propia directora, y hacerlo desde lo más íntimo y lo más profundo, sin caer en el derrotismo y la desesperanza, sino con alegría y humor, a través del amor que nos han dejado las que nos precedieron y lo que hacemos desde el presente, recordándoles y siendo fieles a su legado, a su tiempo, a su historia y por ende, la de nuestro país, Palestina, un país que siempre existirá en el corazón aunque pierda la tierra, nunca perderá su historia y su memoria, porque esa cuestión es la que pone sobre la mesa la película de Lina Soualem: el significado de un país, su tierra, sus gentes, su memoria y todo lo demás. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Jean-Gabriel Péirot

Entrevista a Jean-Gabriel Péirot, director de la película «Regreso a Reims», en el marco de L’arxiu subterrani. Found footage. Centenari del cinema amateur a Catalunya, en la sala Laya de la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el miércoles 24 de abril de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jean-Gabriel Péirot, por su tiempo, sabiduría, generosidad, a Rafael Dalmau, por su gran labor como intérprete, y a Jordi Martínez de comunicación de la Filmoteca, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Péter Forgács

Entrevista al cineasta Péter Forgács, con motivo del ciclo del Centenari del cinema amateur de Catalunya, en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el jueves 14 de marzo de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Péter Forgács, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a mi querido amigo Óscar Fernández Orengo, por retratarnos con tanto talento, y a Jordi Martínez de comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Presentación de PABLO LA PARRA PÉREZ

Presentación de Pablo La Parra Pérez como nuevo director de la Filmoteca de Catalunya, junto a Natàlia Garriga, Consellera de Cultura de la Generalitat de Catalunya, en Bar La Monroe, en Barcelona, el viernes 19 de julio de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pablo La Parra Pérez y Natàlia Garriga, por su tiempo, sabiduría, y a Jordi Martínez de comunicación de la Filmoteca, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

La primera mirada. Historia de una escuela de cine, de Luis E. Parés

LOS JÓVENES QUE QUERÍAN HACER CINE. 

“Nos dijeron que no mirásemos atrás porque sólo encontraríamos ruinas tristes de una España gris. Pero, no era verdad. Si miramos detenidamente, de entre las sombras, surgen otras imágenes, las de unos jóvenes que querían contar el dolor de un país. Los estudiantes de una escuela de cine, creadores sin medios, pero sin miedo. Con ellos nacía una mirada cómplice. Una mirada dispuesta a ver las cosas por primera vez”. 

Todos aquellos que amamos el cine español sabemos del IIEC (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas), aunque muy pocos hemos visto alguna de las prácticas allí realizadas. Una cuestión que dice mucho del poco valor institucional que se le ha dado al patrimonio cinematográfico. Algunas pocas de esas imágenes ya habían visto la luz en De Salamanca a ninguna parte (2002), de Chema de la Peña, un valioso documento centrado en las famosas conversaciones y en el Nuevo Cine Español, en el que se le daba voz a sus protagonistas. La película La primera mirada. Historia de una escuela de cine, de Luis E. Parés (Madrid, 1982), es todo un acontecimiento en el Cine Español, porque no es sólo es la primera vez que se bucea en los archivos de Filmoteca Española, sino que se sitúa en el epicentro de lo que significó el IIEC, mostrando las valiosísimas imágenes de aquellas prácticas de los nombres que revolucionaron el lenguaje y la mirada del cine de aquí. 

El recorrido cinematográfico de Parés viene de lejos: programador de Filmoteca, Cinemateca Madrid, Festival de Sevilla e inventor del programa de televisión “Historia de Nuestro Cine”, agitador, activista e historiador del Cine Español, amén de director de siete cortometrajes, entre los que se encuentran Los conspiradores (2023) y El espectro político (2024). Con todo este bagaje era la persona más que idónea para acometer una película de estas características, tan insólita como necesaria. El encargo le vino de Mario Madueño, productor de Pantalla Partida, y el bueno de Luis se sumergió en el archivo, visionando los más de medio centenar de trabajos conservados y con la ayuda de Luis Deltell y José M. Carrasco elaboraron un guion que repasa concienzudamente las peculiaridades de cada práctica, sino que se sumerge en sus características, tanto a nivel de contexto político, cultural, económico y social, mediante las voces de dos intérpretes como Aitana Sánchez-Gijón y Pedro Casablanc. Una amalgama de información que aborda sus primeros años, los que van de 1947 a 1962, bien estructurada y mejor administrada, tanto crítica como artística que da buena cuenta del valor incalculable de estas películas almacenadas tanto tiempo sin que nadie les diera luz y mucho menos, la visibilidad y su posición fundamental en la Historia del Cine Español. 

Vemos secuencias de los primeros trabajos de grandes nombres como Berlanga, Bardem, que se conocieron en la cola de las pruebas de acceso, Julio Diamante, Carlos Saura, Jesús Franco, Luis Ciges, Eugenio Martín, Javier Aguirre, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Antonio Mercero, Joaquím Jordà, Helena Lumbreras, Víctor Erice y Francisco Regueiro, y otros menos desconocidos como José Gutiérrez Maesso, José Maria Zabalza, Manuela González-Haba, Sergio Ferrer de María, Héctor Sevillano, y muchos más. Películas de índole académico que ya nos informan de todo el arsenal de unos jóvenes que encontraron en el IIEC una isla de libertad en la que podían abordar los temas sociales y políticos que se les negaba a los profesionales. Miradas de estudiantes que hablaban de un país en dictadura dominado por la moral religiosa, la represión sexual y la pobreza y miseria de sus habitantes, en unas prácticas donde no existía la temida y malvada censura. Una escuela que fue un espacio de ideas, amistad, libertad y sobre todo, de cine, de lo cinematográfico, donde se discutía y se compartía cine, títulos, y demás cuestiones del séptimo arte. Jóvenes que querían hablar de la realidad, a través de la verdad de sus prácticas/películas, donde la única frontera era la imaginación, sin importar los pocos medios que disponían, porque se las ingeniaban para hacer un cine crítico sobre la realidad sucia y gris del país. 

Una película que tiene un contenido muy trabajado, lleno de detalles e información concisa y muy directa, explorando cada encuadre, fotograma y mirada de las diferentes películas. Un excelente trabajo de found footage donde el archivo adquiere su valor histórico y cinematográfico, a partir de un concienzudo y rítmico montaje que firma Vanessa Marimbet, que ha trabajado en documentales como Flamenco, Flamenco y Las paredes hablan, ambas de Carlos Saura, y ficciones como El plan, y El buen patrón, entre otras, y la excelente y detallista música de Bruno Dozza, que resignifica cada encuadre, cada gesto y cada mirada en una composición que explica y conmueve. Una película que habla de cine con el cine, olvidándose de los testimonios que existen de archivo, porque la película de Parés quiere mostrar lo invisible, desenterrar de las catacumbas del archivo de la Filmoteca, todo este material tan valioso como olvidado, y dotar de visibilidad, acceso y contextualizarlas en el Cine Español de antes y de ahora, estableciendo los puentes que no existían y sobre todo, generando ese reflejo de espejos entre aquellos jóvenes y los de ahora, entre aquella España dictatorial y la democrática de ahora. 

No se pierdan la película La primera mirada. Historia de una escuela de cine, porque les va sorprender muchísimo a todas aquellas que amamos el Cine Español, y a los que no, seguirán perdiéndose obras que hablan de ellos, de su país, de su historia, sus costumbres y su recorrido que no es poco. Si tuviésemos que encontrar un paralelismo con lo que ha hecho Parés lo encontraríamos en el trabajo del norirlandés Mark Cousins en obras de la calidad de The Story of Film: An Odissey (2011), y su análisis en the Story of Film: A New Generation (2021), A Story of Children and Film (2013), Women Make Film: A New Road Movie Through Cinema (2018), amén de sus trabajos sobre Welles, Jeremy Thomas y Hitchcock, y demás. Un cine que hable de cine, que lo mire con tiempo, con reflexión y contextualizando cada imagen, cada instante y cada coyuntura política, económica y social, construyendo un archivo de imágenes en constante diálogo, cuestionando y sobre todo, mostrando a las nuevas generaciones de cineastas, para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, que no es poco, en un país que mira de forma institucional muy poco su cultura y menos a su cine. En fin, habrá que seguir trabajando, porque si no lo hacen, otros como Parés deberán hacerlo. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=»https://vimeo.com/932447885″>LA PRIMERA MIRADA, Luis E. Par&eacute;s [Clip with English subtitles]</a> from <a href=»https://vimeo.com/agfreak»>Agencia Freak</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>