Entrevista a Ariadna Seuba Serra

Entrevista a Ariadna Seuba Serra, directora de “Operació Globus”, en el marco del DocsBarcelona. El encuentro tuvo lugar el miércoles 22 de mayo de 2019 en el hall del Teatre CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ariadna Seuba Serra, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y al equipo de prensa de DocsBarcelona, por su tiempo, paciencia, generosidad y trabajo.

303, de Hans Weingartner

DE BERLÍN AL SUR DE PORTUGAL.

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”.

Fernando Pessoa

Entre los años 1974 y 1976 Wim Wenders hizo tres películas sobre viajes. En Alicia en las ciudades, un periodista alemán tiene que hacerse cargo de una niña con la que viajará de Alemania del Oeste hasta Amsterdam. En Falso movimiento, un escritor con dificultades para desarrollar su talento comparte viaje en tren con variopintos personales. Y por último, En el curso del tiempo, dos hombres viajan por la frontera que separa las dos Alemanias visitando pueblos desolados. Tres viajes, tres formas de reconstruirse después de dejarlo o perderlo todo, tres miradas de un mismo tema, con el viaje como forma de conocimiento, descubrimiento personal y huida imposible hacia no se sabe dónde. El quinto trabajo de Hans Weingartner (Feldkirch/Vorarlberg, Austria, 1977) recoge el testigo de Wenders y construye su propio viaje interior, elementos que se añaden a los más personales que ya andaban en sus anteriores trabajos, como aquel memorable Los edukadores (2004) en torno a la lucha por la libertad de unos jóvenes en una sociedad opresiva, a través de la vida de Jule, que acaba de suspender un examen de biología y al descubrir su embarazo decide coger la vieja auto caravana 303 Hymer RV que compartía junto a su hermano fallecido, e irse desde Berlín al sur de Portugal, donde reside su novio becado allí.

Todo cambiará cuando al inicio del viaje se encuentra a Jan, un joven alemán que viaja de mochilero al norte de España para conocer a su padre. Los dos viajeros accidentales compartirán volante y vehículo, con sus (des) encuentros inevitables de dos personas con distintos puntos de vista sobre los temas que tocan como los conflictos socio políticos, las dificultades vitales y emocionales, y las diferentes miradas acerca de las relaciones personales y sobre todo, en el amor, donde cada uno cuenta su experiencia y su forma de encararlo que difieren del otro. El cineasta austríaco enmarca su relato en una road movie con momentos emotivos, otros muy cómicos y sobre todo, mucha reflexión sobre la vida, los pensamientos y el estado de las cosas, dentro de una ligereza y suavidad que podría dar a lugar a una película de otro tipo, más sentimentalista y convencional, peor la película huye de todos esos momentos.

Wengartner nos plantea una variante diferente de chico-conoce-chica sacando todo lo humano de una fábula de nuestro tiempo, intimista y natural, sobre la pérdida de futuro en muchos jóvenes de ahora, donde se describe con audacia y tesón todas esas sensaciones de vacío, de caminar a la deriva, de una pérdida absoluta de referentes, de identidades, de verdades, de sentimientos complejos, contradictorios, de sentirse náufragos a cada paso que dan, de esa eterna búsqueda sin solución, de esa sensación de asfixia, de ahogo, de nada. Los más de 6000 km de viaje harán que estos dos jóvenes se conozcan más profundamente, se miren más y sientan que tienen más en común de lo que imaginaban en un principio, a través de esas largas carreteras de Alemania, Francia, España y Portugal, visitando edificios y monumentos históricos, pernoctando en campings familiares y tranquilos, improvisando un picnic junto al lago donde se acaban de bañar, o surfeando en las agitadas aguas del norte, o simplemente compartiendo una siesta o un atardecer, conviviendo en esa auto caravana, testigo de su encuentro, desencuentro o reencuentro, viviendo y viajando y llenándose de toda esa experiencia de ver lugares por primera vez y compartir también por primera vez con esa desconocido-a que acaban de conocer, donde la aventura entra y sale a cada momento en la película.

El buen hacer de la pareja protagonista donde Mala Emde como Jule, esa chica imaginativa, vivaz, inquieta y con vida incierta, se convierte en esa aliada perfecta para Jan que interpreta Anton Spieker, de vida en todos los sentidos muy desordenada, pero cariñoso, de carácter y cercano. Dos almas en el tiempo, dos jóvenes de aquí o allí, tan perdidos como todos, sin nada claro ni nada seguro, contradiciéndose constantemente, vulnerables a la fugacidad del tiempo y de sus propios sentimientos, seres ahogados de un mundo cada vez más febril, superficial, vacío y lleno de conflictos, aunque quizás un viaje como excusa para enfrentarnos  a aquellos que se supone que queremos sea una mera excusa para huir de tanto agobio, de empezar de nuevo, de sentirse diferente, aunque solo sean unos días, unos pocos días mirando otro mundo, otras vidas y viéndose de forma diferente. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Lluís Soler

Entrevista a LLuís Soler, actor en la película “Maleïda 1882”, de Albert Naudín, en  los Cinemes Girona en Barcelona, el lunes 1 de julio de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Lluís Soler, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Ana Sánchez y Tariq Porter de Trafalgar Comunicació, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Albert Naudín

Entrevista a Albert Naudín, director de la película “Maleïda 1882”, en los Cinemes Girona en Barcelona, el lunes 1 de julio de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Albert Naudín, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Ana Sánchez y Tariq Porter de Trafalgar Comunicació, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Maleïda 1882, de Albert Naudín

EL POETA, SU TIEMPO Y LA MONTAÑA.

“El cor de l’home és una mar, tot l’univers no l’ompliria”

Jacint Verdaguer

La figura de Jacint Verdaguer (1845-1902) sacerdote y poeta romántico, figura esencial del movimiento literario “Reinaxença” y considerado por muchos el fundador de la literatura moderna, se convierte en el centro de la acción de la película, para detenerse en el verano de 1882, porque durante el mes de julio recorrió solo o en compañía, el poeta recorrió una ruta extensa por el Pirineo catalán con el objetivo de alcanzar la cima del Aneto, conocida por entonces como la montaña más alta de Cataluña, popularmente llamada como la “Maleïda”, un viaje que le inspiró para escribir su poema más conocido Canigó. El director Albert Naudín, de profesión ingeniero y apasionado de la montaña y el alpinismo, y de oficio, cineasta, en el que ya ha dirigido algunas piezas sobre la montaña, su belleza, misterios y secretos, se lanza a sumergirnos en la aventura de Verdaguer construyendo una película hibrido entre la ficción y el documento, en la que nos sumerge en tres tiempos que conviven fusionando.

En el primero, Bernat Gasull, biólogo y escritor, conocedor de la figura y obra de Verdaguer, y autor de dos libros sobre su persona como Les ascencions de Verdaguer al Pirineu  y en el 2015, Maleïda, L’aventura de Jacint Verdaguer a l’Aneto sobre el ascenso del poeta al Aneto, y germen de la película. Gasull adopta la figura de narrador omnipresente, como ocurría en la obra shakesperiana, en el que mientras va recorriendo los lugares de la ruta del poeta nos va explicando la realidad que se vivía en el verano de 1882 y las posteriores vicisitudes históricas que han sufrido el paisaje. En el segundo, asistimos a una ficción en la cual vemos al poeta con sus acompañantes recorriendo los lugares de la montaña y los diferentes pueblos, relacionándose con sus gentes y costumbres, y el tercer tiempo, en que un inmenso y sobrio Lluís Soler interpreta al poeta en 1901, cuando a través de sus versos rememora la peripecia vivida casi veinte años atrás (en un pasaje que recuerda a la estructura de El nombre de la rosa, cuando un anciano Adso de Melk recordaba su aventura años atrás). Las diferentes realidades de aquel tiempo, finales del siglo XIX se mezclan de manera absorbente e hipnótica en este viaje, en esta aventura de alguien de su tiempo, pero contestatario, rebelde y de espíritu libre, que se lanzaba a los caminos a conocer, a visitar in situ su espacio y paisaje que luego plasmaba de forma tan poética y brillante en sus poemas y escritos.

La película nos muestra al hombre que había detrás del poeta, a alguien sencillo, a un ser humano lleno de vida, de experiencias y sabiduría, a alguien que amaba su tierra y sus gentes, y una gran conocedor de su entorno y del carácter humano, de todo aquello que a simple vista se nos escapa, con una inmensa capacidad para el verso y la poética, para ver más allá, para mostrarnos las entrañas de aquello que se nos escapa, de hacernos sentir el latido del paisaje y de la montaña como si viviera en nuestro interior, a alguien apasionado, con unas inmensas ganas de vivir, de mirar y sentir la vida y la naturaleza que lo rodeaba. La película que apenas llega a la hora de metraje, tiene la virtud de condensar una apabullante información, tanto histórica como social, imponiendo un ritmo ágil y ameno, llevándonos de un tiempo a otro, dejándonos tiempo para abrumarnos con la belleza plástica de sus imágenes sobrevolando las montañas y el paisaje bello, angosto y difícil  que se alza ante nosotros, sorprendidos por sus historias, sus huellas del pasado, sus laberínticos caminos, sus enormes dificultades, el riesgo que conllevaba cruzar ciertos caminos y montañas, pasando de la belleza al peligro, dejándonos llevar por este camino a la vera del poeta, del conocedor de las palabras, del alma de la naturaleza y el espíritu de la montaña, complejo y bello a la vez, un órgano majestuoso y peligroso que se alza imponente ante la mirada de Verdaguer y de nosotros, mostrando todo su ser y magnificencia.

Naudín combina de forma natural y estupenda todos los elementos, creando ese espacio de cine, vida, naturaleza y poesía que casa a las mil maravillas, escarbando cada lugar y su memoria de forma íntima y profunda, y seduciéndonos con los momentos con el actor Lluís Soler, donde la película  se eleva con la brillante y sublime presencia del intérprete, construyendo un espacio donde la vida y la poesía se funden de forma magistral, acompañada de esa voz sobria y magnífica con la que va recitando los versos de Verdaguer, mostrándose como un especialista en la materia, dejándonos saciados de sabiduría, tiempo, memoria y esplendor por la belleza de las palabras, y de su inabarcable contenido. Una película que no solo gustará a todos aquellos amantes de la poesía y la literatura de Verdaguer, sino que también maravillará a todos aquellos que aman el cine, la literatura, la aventura, la naturaleza y sobre todo, la capacidad inmensa del lenguaje como herramienta fundamental para la transmisión del conocimiento y del alma de las cosas, objetos y materias. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/334543089″>Tr&agrave;iler Oficial (v.2) – MALE&Iuml;DA 1882</a> from <a href=”https://vimeo.com/filmexplora”>FilmeXplora</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Nicolás Molina

Entrevista a Nicolás Molina, director de la película “Flow”, en el marco del DocsBarcelona, en el Teatre CCCB en Barcelona, el lunes 20 de mayo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Nicolás Molina, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Violeta Medina de Varanasi Prensa y Comunicación, y al equipo del DocsBarcelona, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Ballad from Tibet, de Zhang Wei

DERRIBANDO BARRERAS.

El sistema en su afán de categorizar y etiquetar a todos impone una sociedad clasista, injusta y llena de diferencias y obstáculos, a los que las personas más vulnerables, ya sea en el aspecto económico, social, cultural, físico o emocional son las que padecen esa sociedad de primeros y terceros mundos, una sociedad que se rige por la superficialidad, la insolidaridad y atenta contra todo aquello que etiqueta de diferente, extraño o enfermo. Cuatro niños son los protagonistas de esta historia, cuatro niños diferentes al resto, empezando por Thumpten, que ve de manera disfuncional por uno de sus ojos, con el otro no ve nada, sus tres amigos completamente ciegos son Droma, una adolescente guapísima que se niega a ser tejedora y una más en su casa, y persigue su sueño de cantar a pesar de las imposiciones familiares, también está Sonam, un masajista bien valorado pero ama tocar su instrumento ancestral y cantar como sus antepasados, y finalmente, Kalsang, el más pequeño de la terna, que sueña con tocar su flauta artesanal. Los cuatro viven en las montañas del Tibet, y los cuatro sueñan con ir al programa “Deseo cantar”, de la televisión de Shenzhen, que da una oportunidad a todos aquellos que sueñan con cantar, aunque del Tibet a Shenzhen hay una distancia enorme, pero los cuatro amigos, ocultándoselo a todos, incluso su profesor, deciden lanzarse a la aventura y viajar hasta Zhenzhen e ir a cumplir su sueño, a pesar que no será una tarea ni mucho menos fácil.

El director Zhan Wei (Hunan, China, 1965) ha construido una filmografía en la que mira hacia las clases más marginales de su país, sumergiéndose en sus vidas más cotidianas y en los problemas que los acechan, visibilizando sus reivindicaciones y denunciando sus condiciones desfavorables de vida. En su quinto trabajo mira hacia los niños invidentes, basándose en un caso real cuando un grupo de niños ciegos cantaron en el “China’s Got Talent”, cosechando un gran éxito. Wei nos sumerge en una película humanista y sincera, en un relato honesto sin estridencias argumentales ni nada por el estilo, huyendo del sentimentalismo y la compasión, experimentando con el viaje de estos chavales enfrentándose a los múltiples obstáculos que se encontrarán en su particular odisea, en el que cada barrera de la naturaleza se convierte en un reto para ellos, y para la relación que se torna difícil, entendiendo que se necesitan unos a otros si quieren arribar a buen puerto con su dificultosa empresa.

Wei nos habla de solidaridad, fraternidad, amor y libertad, de valores que parece que muchos han olvidado o los entienden a su manera, que resulta muy alejada de la realidad social que muchos viven en su cotidianidad. La narración tiene ritmo y pausa, tiene ese aroma de road movie, del camino como descubrimiento, crecimiento y reto personal, en el que nos encontraremos personajes solidarios y profundos, donde también habrá sus diferencias y formas de ver el problema de los niños. La sinceridad y autenticidad que emana la interpretación de los cuatro adolescentes invidentes consigue sumergirnos con naturalidad e intimidad en su odisea, mostrándonos sus miedos e ilusiones, en todo aquello que los hace ser como son, en el que los cuatro amigos seguirán firmes en su idea, caminando sin detenerse, y encontrándose a unos y otros que les ayudarán como un pastor que los alimenta y los guía, o la flota de moteros que los transporta un rato o el joven productor de televisión que se solidariza con su causa, llevándolos al programa y enfrentándose a su jefa para ayudarles, y sin olvidarnos de su profesor que también va en su búsqueda.

La película rinde tributo a lo diferente, a los que viven de forma alejada al resto, a mirar de frente la adversidad, la enfermedad y las herramientas que manejan los ciegos para tener una vida plena y dichosa como cualquier ser humano, venciendo sus barreras personales y sociales, quizás estas últimas son las más terribles, ya que los confinan a una vida solitaria y vacía, muy alejada de sus sueños, de sus formas de ser y su manera de entender su discapacidad y saber que solo ellos tendrán que vencer a unos y otros para así ser quiénes sueñan con ser. La película se ve bien, con buen ritmo y personajes atrayentes y sutiles como los niños, acompañando los majestuosos paisajes del Tibet, y confrontando la realidad rural con la urbana, y sobre todo, la necesidad de confiar unos de otros, alejándose de todo aquello que nos diferencia, y siendo capaces de disfrutar de la vida y reírse de ella sin tener que compadecerse de uno mismo. Una película bella y honesta, profunda e íntima, que nos habla de valores que tristemente han sido relegados a otros, a aquellos invisibles por tener una discapacidad, esta película nos habla de ellos, de sus ilusiones, sus sueños y todo aquello que bulle en el interior de cualquier adolescente que sueña con cantar y expresar todo su interior. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA