L’ALTERNATIVA 25: QUE SIGA LA FIESTA.

El pasado domingo 18 de noviembre finalizaron las proyecciones y actividades de la edición número 25 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes y en la resistencia y disidencia, alejado de un entramado cinematográfico, casi un coto cerrado, demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’Alternativa propone cine resistente, cine furioso, cine complejo, cine guerrillero, cine abierto a todas las miradas inquietas y curiosas, lleno de energía. Un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza, un cine que nos mira y propone nuevos caminos vistos desde infinidad de puntos de vista, cine próximo e íntimo, un cine que nos acerca y nos transporta a universos imperceptibles e invisibles, mundos que buscan miradas que los miren con atención y reposo. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos y sentimentalismos y, construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. Este año el  certamen cumple 25 ediciones, casi nada, 25 batallas a favor de otro cine, de aquel que apenas tiene visibilidad, aquel que triunfa en festivales internacionales, el que grita sin que se lo oiga, aquel que sorprende y deja huella, 25 citas que iluminan el otoño de la ciudad, que alumbran con cine los primeros fríos y lluvias.

El lunes 12, a media tarde, como suele ser habitual, arrancó la nueva edición con ENTRE DOS AGUAS, de Isaki Lacuesta. Una de las películas más esperadas de la nueva temporada, después de su Concha de Oro en San Sebastián, y acompañada de tantos elogios. La película cumplió sus expectativas, y con creces, el público llenó el Teatre CCCB e Isaki presentó la película, y al acabar la proyección, mantuvo un interesante coloquio. La película vuelve, 12 años después de La leyenda del tiempo, a filmar a Isra y Cheito, los hermanos gitanos de la Isla de San Fernando. Isaki captura con naturalidad e intimidad una dura realidad de un paisaje complejo y difícil, y las pocas oportunidades de futuro que existen en la zona. Con un marcado acento al Accattone, de Pasolini, el cineasta gerundense filma a los dos hermanos de manera sencilla y conmovedora, huyendo de sentimentalismos, y atrapando todo su pasado y presente, retratando unos rostros en mitad de un paisaje bello y áspero, donde la vida se hace difícil, donde los recursos naturales y emocionales son explotados sin descanso, donde Isra se mueve como un fantasma en su propio hogar, debatiéndose entre dos frentes, la vida fácil del trapicheo o la vida convencional en familia que no encuentra por mucho que la busque. El segundo día de festival me acerqué a una película que compone la sección oficial. La elegida fue TEATRO DE GUERRA, de Lola Arias. La directora argentina convoca a seis veteranos de la guerra de las Malvinas, que allá por el año 1982 enfrentó al Reino Unido y Argentina, y a medio camino entre los recuerdos y las vivencias de unos y otros en la guerra, escenifican de manera reflexiva y directa todos los momentos horribles que les tocó vivir. Arias captura la memoria de todos ellos, en una forma de terapia cinematográfica para ayudar y ayudarlos en recordar desde la distancia, desde lo más íntimo y haciéndolo de manera honesta y cercana, hablando de todos sus miedos, inseguridades y (des) ilusiones de su juventud en la guerra, de aquellos años que tuvieron que matar a otro, y sobre todo, las secuelas psicológicas y la reintegración a la vida después de vivir todo aquel disparate de horror y muerte.

El mismo día también tuvo la oportunidad de ver TROTE, de Xacio Baño. Estrenada en Locarno y vista también en San Sebastián, el gallego vuelve a L’Alternativa con su primer largo, después de un buen puñado de exitosos cortometrajes, y lo hace adentrándose en el mundo rural gallego a través del personaje de Carmen, una mujer que por diferentes motivos ha permanecido en el pueblo cuando su alma le pide salir de allí. Convive con su padre, y durante un fin de semana que se celebra la fiesta tradicional de la “Rapa das Bestas”, reciben la visita del hermano y su novia. El ambiente opresivo, el pasado como prisión y la falta de oportunidades, condensan toda la atmósfera asfixiante que provoca la película a través de una forma dura e íntima, consiguiendo una película donde se explora la batalla interior entre razón e instinto. De la misma sección, también vi BLACK MOTHER, de Khalik Allah. El fotógrafo y cineasta establecido en Nueva York, nos sumerge en un caleidoscopio muy elaborado y rompedor sobre Jamaica y sus gentes, echando mano de Super8, 16mm y video, donde penetramos a través de un ritmo frenético y nocturno, en la idiosincrasia de sus gentes, en la que se profundiza en su historia, en su terrible pasado colonial, y su presente, vivo y colorido, siguiendo una catarsis de testimonios que dialogan con las imágenes y el sonido. La película me interesó por momentos, dejándome otros fuera, con serias dificultades para entrar en ese universo de imágenes, sonidos y demás, llevándome sin descanso a ese mundo onírico, mágico y sensorial que propone la película, aunque entré en ella, en su discurso hipnótico, sólo a medias.

Todo lo contrario me sucedió con otra película que vi en la misma sección, me refiero a AMÉRICA, de Erick Stoll y Chase Whiteside. La historia de tres hermanos mexicanos mal avenidos que se enfrentan a la tesitura de cuidar de su abuela de 93 años, les sirve a los cineastas estadounidenses para hacer un retrato contemporáneo sobre las necesidades de la juventud en dura batalla contra las obligaciones adultas, en un documento cotidiano e íntimo, en el que presenciamos de manera honesta y sencilla los problemas cotidianos de estos tres hermanos, sus diferentes puntos de vista y las discusiones y enfrentamientos que van teniendo a lo largo de los tres años que retrata la película. Una historia conmovedora y sensible sobre el tramo final de la vida, y los vínculos familiares, que huye del sentimentalismo de cartón, para adentrarnos en un retrato delicado y brutal sobre la vez y el amor a los mayores. Quizás una de las películas más inquietantes y brutales del festival de este año podríamos encontrarla en la propuesta de LA CASA LOBO, de Cristóbal León y Joaquín Cociña. Procedente de Chile y firmada por dos de los artistas jóvenes más importantes en las artes visuales, nos llega una película insólita, en su forma y fondo, una historia que ha dejado buenas sensaciones en los prestigiosos festivales de la Berlinale y Annecy, para hablarnos de María, una joven huida de una secta que llega a una casa en mitad del bosque habitada por dos cerdos que se transformarán en personas. Con la técnica de la stop-motion, llena de imaginación y creatividad, donde vemos como se construyen y deconstruyen todos los elementos de la película, en un terrorífico y fascinante cuento de hadas, que mezcla en folklore chileno y el caso horrible de la secta Colonia Dignidad que asoló en Chile. La película se convierte en un magnífico puzle de múltiples capas donde nos adentramos en un laberinto brutal de sombras, ánimas y malvados que no cesan de acecharnos.

En THE IMAGE YOU MISSED, de Donal Foreman. El cineasta irlandés nos convoca en un retrato sobre el legado de su padre, Arthur MacCaig, un documentalista que retrató durante 30 años el conflicto de Irlanda del Norte, y lo hace a través de sus imágenes en contraposición con las imágenes contemporáneas, y además, construye un impresionante retrato de la relación complicada con su padre, donde memoria colectiva y personal se fusionan en una película que nos devuelve los duros años del conflicto irlandés, y aquellos años de plomo donde la vida no valía nada, en los que en cada esquinas de las ciudades se mantenía el pulso contra el Reino Unido. Un fascinante documento sobre la historia, y sobre aquellos testigos que la filmaron, mezclándolo de manera brillante con las relaciones paterno-filiales, no siempre fáciles y sinceras. Otro de los títulos interesantes de la sección oficial lo encontré en la propuesta de UNA VEZ LA NOCHE, de Antonia Rossi. La directora ítalo-chilena, afincada en Barcelona, construye un relato sensorial y enigmático, a través de más de mil ilustraciones fijas, sobre las vidas de cuatro personas en la que nos sumergimos en su memoria personal e íntima, dando buena cuenta de su mundo onírico, donde sueños y pesadillas se mezclarán en una fábula en que el tiempo se convierte casi en un estado hipnótico y borroso, donde las cosas cambian sus formas y sus definiciones. Sus 73 minutos se agarran a nuestras mentes y nos propone un viaje fascinante a lo más profundo de la condición humana, con la compañía de los magníficos dibujos de forman forma, textura y colores, consiguiendo así una aventura hipnótica, fascinante y tenebrosa.

También tuvo la ocasión de ver un trabajo muy esperado, conociendo la filmografía de su directora y su premio en Locarno, la película LOS QUE DESEAN, de Elena López Riera. Vieja conocida del certamen, la directora alicantina, vuelve a su pueblo natal, Orihuela, para hablarnos esta vez del mundo del palomo deportivo y los hombres que hay detrás de esta afición. El estilo observacional e íntimo de la cineasta, vuelve a adentrarnos en la cotidianidad más cercana y brutal, sin excesivos formalismos ni experimentos dramáticos, siguiendo una de las competiciones y explicándonos todos los por menores que se suceden en esa jornada, siguiendo el camino trazado en sus anteriores y celebrados trabajos en Pueblo y Las vísceras, donde retrataba el alma y las inquietudes de las gentes de su pueblo. De las sesiones especiales, hubo hueco para EL SILENCIO DE OTROS, de Almudena Carracedo y Roberto Bahar. https://242peliculasdespues.com/2018/11/17/el-silencio-de-otros-de-almudena-carracedo-y-roberto-bahar/ Y también, para la película COMANDANTE ARIAN, de Alba Sotorra. https://242peliculasdespues.com/2018/11/09/comandante-arian-de-alba-sotorra/ En las secciones paralelas del festival, siempre interesantes y seductoras, se dedico a uno de los cineastas outsiders del panorama europeo, Boris Lehman (Lausana, Suiza, 1944) ofreciendo algunos de sus películas, retratos sobre sí mismo, sus amigos, su casa y su más ferviente cotidianidad, que lleva filmando desde los años 60, en una filmografía que abarca la friolera de casi 400 títulos.

Tuve la oportunidad de ver FUNÉRAILLER (De l’art de mourir) del año 2016, el último episodio de su obra BABEL, que lleva filmando hace 30 años, retratando la vida personal e íntima de este cineasta rompedor, cautivador y personal. En la película, a través de un tono ligero y cómico (muy al estilo de los documentales de Agnès Varda) nos sumerge en una despedida, en su propia muerte, desde los preparativos funerarios hasta la despedida de sus cosas, reflexionando sobre el tiempo, el pasado, el cine, la amistad, los amores, la política, y demás cuestiones sobre la vida y la sociedad, a través de una sinceridad que asombra por su delicadeza y su sobriedad ante la pantalla, consiguiendo divertirnos con lo más sencillo y también, haciéndonos reflexionar sobre los problemas sociales, políticos, culturales y económicos. Una de las grandes sorpresas de este año en la L’Alternativa, el descubrimiento de un cineasta peculiar y significativo en ese cine que reivindica tanto el festival, un cine para descubrir, reflexionar y sobre todo, vivir a lo grande. Este año, uno de  los grandes aciertos del festival ha sido el ciclo ELLES TALLEN, dedicado a las mujeres montadoras, en el que ha habido encuentros con montadoras como Ana Pfaff, Ariadna Ribas, Diana Toucedo, entre otras, que han hablado de sus métodos, formas y acercamientos al arte del montaje, teniendo una cita de esas que cualquier amante del cine no puedo dejar de aprovechar como la mesa redonda que tuvo lugar en la Filmoteca de Catalunya, bajo el nombre de “4 Camins”, donde asistí a ver a Nelly Quettier (responsable de títulos para Léos Carax, Claire Denis o la última Lazzaro Feliz, de Alice Rohrwacher) Julia Juaniz (habitual del cine de Carlos Saura ) y Núria Esquerra (reputada montadora de cine documental y de José Luis Guerín). Las tres hablaron de su trabajo con sinceridad y aplomo, abriéndonos un universo lleno de texturas, materia y colores, donde explicaron con detalle y sinceridad los problemas a los que se enfrentan, los directores con los que trabajaron y alguna que otra reivindicación sobre su condición de mujeres, su trabajo y sus múltiples experiencias y enseñanzas.

Hasta aquí mi camino por L’Alternativa 25, que ha ofrecido una gran programación en esta edición, con un nivel altísimo de gran cine, de ese cine reflexivo, auténtico, sincero, duro, inquieto y sobre todo, cine imperdible y sensible, lleno de retratos de personas de toda condición y lugar, dejando el listón muy alto para la próxima edición, que desde esperamos con expectación y contentos por haber vivido la experiencia de esta, porque L’Alternativa sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y, caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 25, muchísimas felicidades por el cumpleaños, y nos vemos el año que viene…

DOCSBARCELONA 2018: Miradas inquietas.

El pasado 27 de mayo, después de diez intensos de cine, se cerraba la XXI edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Adoptando el título de MIRADAS INQUIETAS, el festival arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llegan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas, y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social y los conflictos humanos, y el análisis de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El jueves 17 de mayo con la película Petitet, de Carles Bosch, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Díez días intensos de cine, en las que se contó con innumerable presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente sólido y necesario en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, los diferentes jurados formados entre otros, por destacados cineastas y profesionales del campo documental como Óscar Pérez, Paco Poch, Montse Armengou, Laura Ferrés, etc. Hicieron públicos sus veredictos. El máximo galardón recayó en la película The Distant Barking of Dogs, de Simon Lereng Wilmont, también, hubo mención especial del jurado a Miss Kiet’s Children, de Petra Lataster-Czisch y Peter Pataster, el premio Nou Talent, recayó en la película El espanto, de Martin Benchimol y Pablo Aparo, el premio Latitud se lo llevó Robar a Rodin, de Cristóbal Valenzuela. El premio What the Doc recayó en The Prince and The Dybbuk, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. El premio Amnistia Internacional de Cataluña a The Congo Tribunal, de Milo Rau, y finalmente, el premio del público lo conquistó Petitet, de Carles Bosch.

Mi camino por el festival arrancó en la Sección Oficial PANORAMA con WONDERFUL LOSERS, A DIFFERENT WORLD, de Arünas Matelis. El cineasta lituano, consagrado en el ámbito documental a través de cortometrajes que han gozado de gran prestigio internacional, filma su primera película mostrando a los “gregarios” del ciclismo, esos corredores invisibles, alejados de la primera línea, ciclistas aguerridos, doloridos y fuertes que trabajan para otros, para el líder de su equipo, aquel que tiene reservada la gloria. Matelis construye un trabajo riguroso e íntimo sobre la cotidianidad de esos trabajadores del deporte, su labor diaria en las carreras, sus caídas, sus recuperaciones y pone voz a aquellos que no la tienen, a los que trabajan incansablemente por el bien del grupo, concienciados de su cometido, en un trabajo exhaustivo y serio sobre la parte que no vemos del ciclismo, dando visibilidad a todos aquellos que viven de su pasión, pero nunca serán portadas de ningún diario, ni tampoco se llevarán los laureles de la victoria. Seguí con la película BOBBI JENE, de Elvira Lind. La segunda película de la cineasta danesa es un retrato íntimo y sincero sobre una bailarina de danza que, después de diez años de éxito en una compañía de Israel, emprende su aventura en solitario en EE.UU., dejando su vida y su amor, un joven bailarín diez años menor. La película traza un magnífico y valiente retrato sobre la fisicidad y las emociones de una mujer valiente, decidida y fuerte, que deberá enfrentarse a aquello que ha dejado con la incertidumbre del momento, tanto en su vida profesional como personal. La cinta nos habla sobre nuestra pasión, nuestros sueños, y cómo estos chocan con la realidad de nuestro entorno, y las posiciones que optamos cuando parece que todo se vuelve en nuestra contra. Una película sobre el interior de cada uno de nosotros, nuestros sentimientos, y la valentía de afrontar nuestro propio camino, sin puntos de apoyo, lanzándose al vacío emocional, aunque para ello, quizás, tengamos que dejar aquello que más queremos.

EL ESPANTO, de Martin Benchimol y Pablo Aparo. Los artífices de La gente del río, vuelven a la Argentina rural para denunciar las carencias del sistema sanitario del país que olvida a las comunidades más pequeñas y alejadas, pero lo hacen a través del sentido del humor de unas gentes que palian el abandono sanitario con curas y remedios caseros, y una idiosincrasia muy peculiar. Los cineastas argentinos nos muestran el pueblo como si fuera un western, con una forma exquisita, capturando su luz y su paisaje, y nos cuentan, a través de un buen número de entrevistas las diferentes posiciones que existen en el lugar, y la enfermedad llamada “El espanto”, que da título al film, y el personaje quijotesco de Jorge, que según los aldeanos es el único que lo cura, uno de los habitantes del pueblo más misteriosos y complejos que vive a las afueras, alejado de todos. LAST DAYS IN SHIBATI, de Hendrick Dusollier. A través de las figuras de un niño, un barbero y una anciana, el director francés nos sitúa en un barrio en China a punto de desaparecer, filmándolo en distintos tiempos. Los tres personajes nos muestran sus hogares, sus enseres, sus calles laberínticas y sus gentes, en una película íntima que nos habla de la destrucción de lo antiguo por lo nuevo, en un sistema de crecimiento desorbitado y brutal que elimina sistemáticamente el legado de las ciudades, los barrios populares e históricos para construir grandes edificios de diseño y centros comerciales que hipnoticen a los consumidores. La película es humanista y necesaria, en un mundo cada vez más globalizado e idéntico, que pierde su identidad y su historia en pro a una economía sangrante que deja fuera del progreso a los más desfavorecidos.

OF FATHERS AND SONS, de Talal Derki. El cineasta sirio vuelve a su país para situarnos en la intimidad de una familia donde el padre es miembro de Al-Qaeda. La cámara captura la cotidianidad de este soldado de la Jihad y sus hijos, que son entrenados para seguir los pasos del padre. Derki nos muestra la complejidad de la situación de Siria, la guerra, las decisiones, y el nivel de politización y religiosidad que muestra la película. Una película durísima, sin concesiones y brutal sobre lo íntimo de la guerra, del fanatismo y la lucha armada para salvar a la patria. Derki muestra las consecuencias de la lucha jihadista, mezclado con los juegos infantiles de los niños y sus pensamientos, en un entorno devastado, desolador y podríamos decir con un futuro muy incierto. OVER THE LIMIT, de Marta Prus. La película sigue la cotidianidad de los entrenamientos de Margarita Mamun, una gimnasta rítmica del equipo ruso, en el año de preparación de los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Las exigencias y los duros entrenamientos de la entrenadora y coordinadora, convierten en una especie de vía crucis la existencia de la joven gimnasta en el final de su carrera deportiva. La directora polaca filma un retrato íntimo y diario sobre la parte que no vemos del deporte, la cara amarga y dolorida de un objetivo, y las diferentes formas que tienen los responsables de convertir en campeones a sus pupilos. Una película honesta y brutal, que nos habla de nuestros propios límites, de hasta dónde somos capaces de llegar para convertir nuestro sueño en realidad, y sobre todo, cómo nos afecta en nuestra vida personal nuestra carrera deportiva.

Para finalizar la Sección PANORAMA, me acerqué a SILVANA, de Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis. La película de las tres cineastas suecas, que debutan con este trabajo, en el que siguen de forma íntima y sincera a Silvana, una cantante rap reivindicativa, lesbiana y feminista, desde sus primeros pasos hasta convertirse en un icono contemporáneo en los países escandinavos. La cinta captura su intimidad, sus orígenes humildes, su familia, y su historia de amor con una cantante pop, y lo hace a partir de un ritmo endiablado, cercano y musical, donde entramos en el backstage de la vida de Silvana, su entorno y sus reflexiones ante la vida, el amor, el racismo y demás conflictos, tanto personales como profesionales, como el tiempo que dejó su carrera para retirarse y volverse a reconstruir, agobiada por su fulgurante éxito. Un documento magnífico y honesto sobre nuestra fuerza, valentía y dedicación a nuestra pasión como vehículo para denunciar las injusticas y humillaciones que vivimos en nuestra vida. De la Sección Oficial LATITUD, arranqué con la película EXPERIMENTO STUKA, de Pepe Andreu y Rafa Molés. Tercera película de los directores valencianos, donde se centran en un caso histórico, cuando en plena Guerra Civil Española, unos aviones nazis bombardearon cuatro pueblos de Castellón dejando 38 muertos. La película abre muchos frentes, desde la investigación de los hechos viajando a distintos lugares de España como de Alemania, por parte del Grupo de memoria de uno de los pueblos, hasta entrevistar a los supervivientes, y filmar los lugares en la actualidad, en un estupendo documento sobre la memoria histórica, sobre lo humano y sobre lo que hemos sido y hacía adónde vamos. Una película necesaria, didáctica y valiente que da voz y sobre todo, visibilidad, a uno de los casos olvidados en el tiempo y que desgraciadamente, afectó a tantas personas inocentes.

HAYATI (MY LIFE), de Sofi Escudé y Liliana Torres. La película es un retrato íntimo de una de las familias de refugiados de la guerra de Siria. La imagen de Ossamah y su hijo zancadilleados por una reportera en la frontera húngara, lo convirtió en uno de los momentos más espantosos de la huida, aunque le permitió venir a España y entrenar a un equipo de fútbol. A través del propio Ossamah, y el resto de su familia atrapada en Turquía, y algunos de los futbolistas que entrenaba en Siria, la película hace un retrato de las calamidades y humillaciones que viven los refugiados, y los problemas personales a los que deben enfrentarse en su cotidianidad. Una película que huye del sensacionalismo o de cualquier tipo de posición política, centrándose de forma sencilla y honesta en la humanidad de los personajes, en lo que no vemos de los refugiados, a los que los medios de comunicación olvidan una vez pasó el suceso. LADRONES DE TIEMPO (TIME THIEVES), de Cosima Dannoritzer. La prestigiosa documentalista alemana nos sumerge en un elemento sumamente importante en nuestras vidas cotidianas y al que quizás, no teníamos tan presente: el tiempo. Ese espacio enormemente valioso, pero que las grandes empresas nos lo roban realizando tareas que antes hacían empleados suyos. Dannoritzer viaja por el mundo, investigando y reflexionando con expertos en la materia, para construir un magnífico documento sobre el tiempo convertido en pura mercancía, en un saco de dinero. Desde las tareas más cotidianas hasta las maratonianas jornadas de trabajo en Japón para ganar más dinero y conseguir los objetivos que exige la empresa, pasando desde lo más banal a lo más complejo, en una película que denuncia casos de robo del tiempo, y nos interpela a los espectadores a reflexionar profundamente sobre el valor de nuestro tiempo y cómo sacarle el máximo rendimiento para mejorar nuestra vida.

Cerré la Sección LATITUD con la película ROBAR A RODIN, de Cristóbal Valenzuela. A través del robo de una estatua de Rodin, sucedido diez años atrás en Chile, el cineasta chileno traza un caleidoscopio donde habla con el ladrón de la pieza y algunos implicados en el caso, para hablarnos de los límites y contradicciones del arte contemporáneo, todo ello contado como si fuese una trama detectivesca, al más puro estilo de cine negro, donde lo absurdo y lo ridículo entran en escena, en una película divertida y didáctica, sobre la naturaleza del arte, su impostura y su posición en la sociedad actual, y cómo todo esto dialoga con el público, aquel que se acerca al mundo del arte desde una perspectiva ignorante y curiosa, sin conocer realmente la profundidad o no de la obra, sea expuesta o su ausencia. En la Sección Oficial WHAT THE DOC, la que el festival dedica a las propuestas más personales, arriesgadas y diferentes, me acerqué a THE CONGO TRIBUNAL, de Milo Rau. El director suizo con una gran experiencia en ámbitos como el documental, el teatro o la literatura, nos sumerge en una película diferente, en un experimento, en formar un tribunal ficticio, pero real,  en el que intervienen investigadores, analistas, verdugos y víctimas de la guerra civil del Congo, una de las regiones que alberga grandísimas cantidades de materias primas necesarias para construir la alta tecnología del mundo occidental. Rau da voz a todos, y consigue sumergirnos y sobre todo, visibilizar y abrir puertas sobre el conflicto que tantas vidas se ha llevado por delante. Es una película sobre África, sobre las actividades de terror de grandes empresas extranjeras para colonizar países y empobrecerlos extrayendo sus materias primas y expulsando a los lugareños, siempre con el beneplácito de gobiernos corruptos. Una cinta necesaria y valiente, que denuncia los abusos de siempre, y al parecer, por desgracia, abusos que continuaran produciéndose, ya que la comunidad internacional mira hace oídos sordos.

THE PRINCE AND THE DYBBUK, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. Los dos directores polacos rescatan la figura de Michael Waszynski, fallecido a mediados de los cincuenta como príncipe, en una película caleidoscópica que se mueve por diferentes tiempos y lugares, desde los inicios humildes en Ucrania, luego convertido en un aristócrata polaco, hasta convertirse en un cineasta que llegó a ser uno de los grandes productores de Hollywood. Un fascinante documento sobre la realidad y la ficción, la identidad, la mentira, y la construcción de una vida diferente, extraña y peculiar para esconder su verdadera identidad y ser otro, alguien que amaba el lujo, las formas antiguas, era homosexual y además, fue marido de una condesa italiana, algo así como una versión de La condesa descalza, pero en masculino, en el que la propia vida se convierte en una gran obra de ficción, donde no sabemos qué parte es real o ficticia. THE WHITE WORLD ACCORDING TO DALIBOREK, de Vít Klusák. El director checo construye un retrato sobre Daliborek, un tipo de casi de cuarenta años, soltero, que trabaja como pintor industrial, vive con su madre Vera, y se declara nazi, con un odio enfermizo y brutal hacía lo diferente. Klusák plantea un documental muy ficcionado, en el que a través de una serie de actividades, juega con la tragicomedia para explorar los sentimientos y reacciones de Daliborek. Quizás la película abusa de la caricatura, y convierte a Daliborek y los suyos, en meros personajes más allá de lo ridículo,  en el que echamos en falta más complejidad emocional y una exploración del mundo interior de todos ellos. En la parte final de la película con el viaje a Auschwitz, la película adquiere una dimensión interesante, enfrentando las ideas fascistas de Daliborek con una superviviente del horror nazi, y es ahí donde la película adquiere todo su sentido.

Cerré la Sección con TREBLINKA, de Sérgio Tréfaut. El experimentado documentalista brasileño se basa en las memorias de Chil Rajchman Treblinka: la memoria de un superviviente, un judío polaco que logró escapar del horror nazi, para construir un interesante y necesario ensayo en el que convergen varios elementos, donde el pasado del holocausto remite al presente de los refugiados, en el que a través de una forma, en ocasiones abstracta, en la que utiliza cuerpos desnudos, o las miradas y gestos cotidianos de una anciana, mientras viajan en tren por Europa con destino a Treblinka, en el que el director juega con los espacios interiores, y el exterior hibernal y lleno de niebla, en el que los errores se repiten en bucle, y la memoria nos viene a rendir cuentas de un continente a la deriva y sin futuro. Mi viaje por el certamen finalizó con la película MIES ON SCENE. BARCELONA EN DOS ACTES, de Pep Martín y Xavi Campreciós. Un documento interesante y magnífico sobre el pabellón Mies van der hoe de Barcelona, explorando su construcción original en 1929 para la Exposición Universal, y su posterior reconstrucción en 1986, en la que expertos en arquitectura mundiales, participantes en la reconstrucción y estudiantes, dialogan sobre la complejidad del pabellón, su creación, su construcción y demás peculiaridades que la han transformado en una obra única y además, en un símbolo para la arquitectura moderna, un lugar donde el tiempo parece detenerse, debido a sus estructuras, diseño y espacio, donde nada está al azar, en el que cada objeto e idea significa algo, o así lo piensan los diferentes testimonios que lo atestiguan. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades inquietas, arraigadas, doloridas, reivindicativas, amargas, feministas, cotidianas, ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, y conocer esas realidades nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, nos despierta y nos devuelve la mirada del otro, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.

Presentación CRAFT FILM FEST BCN

Presentación del Craft Film Fest Bcn con la presencia de su equipo directivo. El acto tuvo lugar el martes 20 de marzo de 2018 en los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vanessa Pérez de Somacarrera (directora del festival) y su equipo, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Toni Espinosa de los Cinemes Girona, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

Presentación AMERICANA FILM FEST

Presentación de la Americana. Festival de Cinema Independent Nord-Americà de Barcelona con la presencia de dos componentes de su equipo. El acto tuvo lugar el miércoles 14 de febrero de 2018 en el auditorio del Mobile World Centre en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ana Sánchez de Comedianet, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y al equipo de la Americana Film Festival, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

L’ALTERNATIVA 24: SUMERGIRSE EN OTRAS REALIDADES.

El pasado domingo 19 de noviembre finalizaron las proyecciones de la edición número 24 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes de una entramado cinematográfico demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’alternativa propone cine resistente, cine furioso y lleno de energía, un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos, y construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. El pistoletazo de salida lo dio ZAMA, de Lucrecia Martel. La esperadísima película de Lucrecia Martel nos sumerge a finales del siglo XVIII, en una de esas colonias perdidas por el mundo de la corona española, siguiendo el deambular cotidiano y fantasmal de Don Diego de Zama, un oficial en eterna espera de un traslado hacia un lugar más prestigioso. Con su habitual estilo, de planos asfixiantes, mundo en decadencia y lugares muertos, Martel filma a su personaje y su eterno, en ese espacio vacío, donde las actividades son densas y exasperantes, en el que Zama se mueve en una existencia kafkiana, alejado de las aventuras en un mundo exótico, donde todavía hay tiempo para lo extraño, y la mezcla del mundo de vanidad y vacuidad con aquel más salvaje y pintoresco.

La segunda parada fue TASTE OF CEMENT, de Ziad Kalthoum. En la ciudad de Beirut, unos exiliados sirios trabajan en la construcción de un rascacielos. La cotidianidad del trabajo, sus sonidos estruendosos, la ciudad abajo con sus idas y venidas, alejada de todo ese mundo, y unos obreros, lejos de sus hogares, unos hogares en guerra. El cineasta sirio realiza una película de gran sonoridad e imágenes en suspenso, siguiendo el trabajo físico de sus personajes, en un mundo que, los propios que huyen de la guerra acaban construyendo edificios en un lugar que antes hubo guerra. A través de una forma que rasga la respiración, asistimos a la sinrazón de este mundo, de las injusticias, del exilio, y la miseria de un paisaje, donde los de fuera viven en las catacumbas del edificio, donde reina la oscuridad y unos recuerdos y sueños rotos por la destrucción. ACTS AND INTERMISSIONS, de Abigail Child. La cineasta estadounidense nos cuenta la experiencia en EE.UU. de la anarquista Emma Goldman, a finales del XIX y principio del XX, y lo hace de forma curiosa y entretenida, a partir de fotografías y discursos de la líder anarquista,  imágenes de archivo de la época, mezcladas con imágenes contemporáneas, y el elemento de dramatización con actores, donde realiza un caleidoscopio que dialoga a partir de las luchas obreras, los mítines y las huelgas, los años de cárcel, y la reivindicación de una vida digna, tanto en aquellos tiempos como en los actuales. Child nos convoca a un mundo donde el progreso no ha mejorado mucho las cosas, y donde los derechos de los más humildes se tienen que seguir batallando ante esas clases burguesas que no cejan en engordar sus patrimonios.

EL MAR LA MAR, de Joshua Bonnetta y J. P. Sniadecki. La pareja de cineastas nos sitúa en el desierto de Sonora, lugar delicado de paso entre los inmigrantes mexicanos en su aventura de entrar en EE.UU., y hacen un recorrido emocional y lírico, sin mostrarnos nunca los cuerpos de los inmigrantes, pero si sus voces, donde escuchamos sus testimonios desgarradores y siniestros de sus viajes y el de otros, y sus objetos o pertenencias que han dejado en el camino, donde el paisaje del desierto actúa como un ente complejo y devastador, testigo de mil y una aventuras y sus muertes, en una obra de gran sonoridad, donde sus imágenes nos transportan a una dimensión extraña y compleja, en el que seres humanos deambulan por un terreno peligroso donde se juegan la vida constantemente. STRANGER IN PARADISE, de Guido Hendrikx. El cineasta holandés nos plantea la crisis de los refugiados llegados a Europa y los mecanismos que tienen las autoridades para recibirlos, y lo hace a través de tres tiempos, y repitiendo la misma escena, pero cambiando el trato. En el primero, el recibimiento es reaccionario y conservador, en el segundo, caluroso y solidario, y en el tercero, realista, donde vemos como las leyes duras y poco permisibles, acaban por dar asilo solo aquellos de conflictos bélicos, sin importarles a las autoridades otros conflictos como la pobreza o la violencia, y el sueño de una vida mejor en el viejo continente. Una película reflexiva, en la que hay drama, realidad, y sentido del humor, como el maravilloso epílogo, donde realidad y ficción se confunden,  que nos posiciona ante la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, y cómo los gobernantes europeos la afrontan.

CALIFRONIA DREAMS, de Mike Ott. El cineasta estadounidense pone el foco en cinco personajes singulares y atípicos que, sueñan con triunfar en Hollywood, mientras asisten a casting en pequeñas localidades del sur de California. Un documento sobre la influencia de la poderosa fábrica de entretenimiento ejerce en aquellos que ven en la industria del cine una posibilidad de mejorar sus vidas. Ott sigue a sus criaturas desde la simpatía y lo onírico, mostrándolos de manera sencilla y explorando sus diversas contradicciones y miedos, en una industria del espectáculo que parece alejarse cada vez de sus intenciones y capacidades.  También, hubo tiempo para ver algunos cortometrajes (una de las secciones que más visibilidad y cuidado tienen los responsables del Festival). LE BONNE ÉDUCATION, de Gu Yu. A través de la mirada de Peipei, la directora china, que tuvo el asesoramiento del prestigioso cineasta Nicolas Philibert, nos cuenta el periplo de una adolescente que desea ser admitida en la escuela de arte, mientras se muestra apática con sus compañeros y profesores, sin acabar de pertenecer al entorno de la institución, y la directora lo hace con un tono naturalista y agobiante, donde todo se desarrolla con velocidad y sin tiempo para nada. LA DISCO RESPLANDECE, de Chema García Ibarra. El director de la fantástica y cómica Uranes, nos sitúa en Elche (paisaje de su cine) y sigue a cinco jóvenes que se montan su fiesta aunque la discoteca del pueblo lleve años cerrada, en una película donde capta con sinceridad y honestidad los impulsos de una juventud enganchada a la fiesta y a sus propios deseos, aunque estos rara vez sean complacidos, en un mundo que mezcla desde tradiciones eslavas con lo más intrínseco de lo popular del país, siempre desde un lado cómico y audaz.

Volví a los largos con EXPO LIO 92, de María Cañas. La cineasta sevillana pone el foco en el 25 aniversario de la Expo de Sevilla, y lo hace con su habitual humor, sin dejar su crítica y resistencia, en otro de sus vehículos guerrilleros, donde a partir del material de archivo propio y ajeno, en un viaje psicodélico, donde hay espacio para la política, el humor más irreverente y popular, en la que consigue una fábula contemporánea en la que revisa la expo, el choque de culturas, la colonización, la construcción de la identidad,  y la globalización, y todos los mitos y barbaridades que sufrimos en aquella España y ésta que vivimos a diario a partir de un sentido de resistencia, guerilla, y sacar las miserias de un país que se inventó la luna u otro disparate a fuerza de mentiras, corrupción y mucha idiotez. NIÑATO, de Adrián Orr. El debut en el largo de Orr sigue la premisa de uno de sus cortos Buenos días, Resistencia (2013) y captura la cotidianidad de Niñato, un joven desempleado de barrio que sueña con ser rapero, mientras cuida de su hijo Oro y sobrinos. La película capta la intimidad de lo doméstico y sus quehaceres diarios, a través de la educación y los conflictos que surgen entre Niñato y los niños, en un universo de aprender y desaprender, en el que, tanto adultos como niños, se muestran cercanos o alejados, y convierten cada instante en una experiencia enriquecedora basada en el aprendizaje tanto mutuo como hacía los demás, exquisitamente fotografiado y un minucioso y enérgico montaje obra de Ana Pfaff.

EL MAR NOS MIRA DE LEJOS, de Manuel Muñoz Rivas. El primer largometraje del sevillano es una minuciosa e intensa película que nos sitúa en el sur de España, sumergidos en inmensos arenales, donde frente al mar, habitan una serie de personajes, perdidos entre las dunas y ante la extraña mirada de los forasteros que irrumpen en ese paraíso perdido en el que cuentan que bajo sus arenas se encuentran culturas milenarias que otros en otro tiempo vinieron a desenterrarlas. Un viaje hacia otros lugares y espacios dentro de éste, con la bellísima fotografía de Mauro Herce que, investiga y captura de forma natural y onírico el paisaje humano y territorial que esconden mil y una historias, y sobre todo, ese tiempo atemporal que recorre toda la película, donde uno no sabe donde empieza y acaban sus lugareños y sus relatos. Y finalmente, me acerqué a MILLA, de Valérie Massadian. La cineasta franco-armenia vuelve a mostrarnos un retrato femenino, después de su memorable Nana (2011) donde capturaba la vida de una niña de 4 años y su peculiar odisea doméstica. Ahora, se sumerge en la vida de Milla, una adolescente de 17 años y la retrata a través de tres actos: en el primero, huye junto a Leo a vivir sus amor alejados de todo en una casa abandonada, en el segundo, vivimos su embarazo y su vuelta al mundo establecido, y por último, la vemos con su hijo de apenas un año y poco, y los momentos de convivencia.  Massadian capta con sinceridad los detalles cotidianos de un amor contado en tres tiempos, sin sentimentalismos, sino haciendo hincapié en la resilencia de la protagonista de afrontar todos los conflictos, tanto emocionales o exteriores, que construyen su vida, a través de una forma cuidada que genera empatía con el personaje sin caer en convencionalismos.

Hubo tiempo para acercarme a las 8ª Jornada de profesionales, donde se reflexionó sobre el material filmado como herramienta del creador, a través de múltiples puntos de vista que no solamente enriquecieron la jornada, sino que abrieron el debate intenso entre los participantes. A continuación, CIMA Catalunya abrió una mesa reivindicativa, y con razón, de la invisibilidad de las mujeres en el aparato industrial cinematográfico, y una serie de actividades de protesta, reivindicación y actuación, que ponen en marcha para paliar semejantes injusticias. La tarde-noche del viernes asistí a la mesa de “Violencia i seducción de masas”, donde se colocó el foco en como el Daesh ha conseguido, a través de sus imaginario audiovisual todo su entramado de propaganda, en el que los componentes de la mesa, expertos en la materia como Alba Sotorra o Ivan Pintor, entre otros,  hablaron de un entramado de complejidad social, política y cultural, de indudable calado en ciertos sectores y ciudadanía. Y hasta aquí mi periplo por l’Alternativa 24, que sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 24 y nos vemos el año que viene…

Presentación L’Alternativa 2016

Presentación de la 23 edición de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en la que intervienen Vicenç Villatoro, director del CCCB, Oscar Abril, director de Sectors Culturals y Innovació de l’Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) Francisco Vargas, director de l’Area Audiovisual de l’Icec, y Cristina Riera y Tess Renaudo, codirectoras de L’Alternativa. El acto tuvo lugar el jueves 10 de noviembre en la Sala Mirador del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Riera, Tess Renaudo, Marc Vaillo y a todo el quipo de L’Alternativa, por su trabajo, dedicación, resistencia y cariño, a Marta Suriol y Maria Gracia de La Costa Comunicació, por su trabajo, amabilidad, paciencia y cariño, y a todas las entidades que hacen posible la existencia de L’alternativa.

Encuentro con Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero

Encuentro con los cineastas Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, con motivo de la mesa redonda “Autoría y Creación. De la escritura al montaje”, en el marco del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Modera Carlos R. Ríos (Director del Festival). El evento tuvo lugar el miércoles 27 de abril 2016, en la sede del SGAE Catalunya de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, por su tiempo, conocimiento, generosidad y cariño, y a Carlos R. Ríos y su equipo del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor, por su trabajo, amabilidad, dedicación y cariño.

19 DOCSBARCELONA – MOSTRANDO REALIDADES OCULTAS

El pasado 29 de mayo, después de una semana intensa de cine, se cerraba la 19 edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Una muestra que arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llenan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social, y en la medición de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El miércoles 25 de mayo con la película Sonita, de Rokhsareh Ghaem Maghami, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, en las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Cuatro días intensos de cine en las que se contó con gran cantidad de presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente solido y enérgico en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, el máximo galardón recayó en la película La familia chechena, de Martín Solá, el Premio Aministia Internacional y una mención especial del jurado se lo llevó El cuarto de los huesos, de Marcela Zamora, la película Call me Marianna, de Karolina Bielawaska, se alzó con el Premi Nuevo Talento, en la nueva sección Latitud DocsBarcelona se premió a Paciente, de Jorge Caballero, y finalmente, la producción catalana Metamorphosi, de Manuel Pérez, recibió el galardón del Premio del Público y además, se alzó con una Mención Especial del Jurado.

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Mi camino por el festival arrancó con la película SONITA, de Rokhsareh Ghaem Maghami. Vivaz y contundente relato que sigue a Sonita, una joven afgana de 18 años refugiada en Irán que resiste ante un sistema familiar y patriarcal que la obliga a casarse obligada para conseguir dinero. La joven se revela ante la injusticia a través de sus canciones, en las que denuncia el trato inhumano de las mujeres obligadas a contraer matrimonio. La cineasta iraní sigue la peripecia de la joven, convirtiendo su película en un duro alegato en contra de la opresión femenina, en la que además debe intervenir personalmente para ayudar a su protagonista. El durísimo viaje emocional nos lleva desde Irán, de vuelta a Afganistán, observando y emocionándonos con una joven luchadora, resistente y admirable. La siguiente fue DANIEL’S WORLD, de Veronika Lisková. Un retrato absorbente y en primera persona de Daniel, un joven veinteañero que habla sin tapujos sobre su pedofilia. La cámara de la directora checa sigue el testimonio de Daniel de forma muy cercana, dotándolo de sensibilidad en una realidad cruel en la que tiene que vivir Daniel, despojando la película de cualquier artificio y condescendencia, penetrando en su intimidad, tanto emocional como física, en la que somos testigos de las dificultades diarias de alguien que conoce sus deseos sexuales y es consciente de su enfermedad. Daniel no oculta nada, se enfrenta a sus conflictos con entereza y sin esconderse, de un modo valiente y generoso. Una mirada sensible a un problema que afecta a muchas personas que tienen que lidiar con sus problemas emocionales en una sociedad demasiado hipócrita y clasista.

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Después, me acerqué a FREIGHTENED – EL PREU REAL DEL TRANSPORT MARÍTIM, de Denis Delestrac. El prestigioso documentalista estadounidense coloca el grueso de su película en los grandes barcos que transportan las mercancías que consumimos hoy en día. Introduce su cámara en estos inmensos cargueros que transportan miles de contenedores de un lugar a otro del mundo. Un negocio que mueve miles de millones de dólares cada año. Nos abre un mundo desconocido, en la que se habla de paraísos fiscales, grandes multinacionales ocultas que manejan el transporte, escuchamos a expertos, y a los marinos, filipinos en su totalidad, que viajan incesantemente en estos barcos. Además, el director se detiene en el impacto medioambiental que provocan estos transportes en el mar y como afecta a las especies marinas que lo habitan. Un trabajo inmenso, didáctico y brutal sobre los negocios del mundo que vivimos, movidos por la codicia del dinero y poco más. La siguiente parada en el camino fue con THE SWEDISH THEORY OF LOVE, de Erik Gandini. El experimentado director italiano se adentra en el mito de la sociedad sueca como emblema de un modelo de vida elevado, y sobre todo feliz. Nos introduce en aquellos años 70, cuando el gobierno puso en marcha una serie de ideas para dotar a la población de calidad de vida. La película, muy divertida y cruel, sigue a una serie de personajes que dan una muestra de la realidad actual, y las diferentes vidas que han tomado para ser felices, unos, viven solos y tienen hijos sin la necesidad de una pareja, también, nos muestra la cruda realidad de morir en soledad, o la de una comunidad, que alejada de los núcleos urbanos, han creado sociedades en las que el tacto y la compañía como forma de vida, o la experiencia de un médico, que ha encontrado su felicidad ayudando a los más necesitados. Una sociedad en apariencia feliz, económicamente independiente, pero falta de amor y sobre todo, incapaces de no sentirse solos, ante una perfección vital sólo aparente.

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EL CUARTO DE LOS HUESOS, de Marcela Zamora. La joven directora salvadoreña, con una filmografía centrada en la realidad violenta de su país, nos introduce de forma sensible y personal, en la cotidianidad de los médicos forenses de la capital, y su trabajo con los innumerables cadáveres que encuentran en fosas clandestinas, debido a la violencia desatada de las bandas juveniles, totalmente descontroladas, fuera del control del gobierno. También, seguimos la triste realidad de las madres que buscan incansablemente a sus hijos desaparecidos. Un país azotado por la violencia, ya en la década de los 80 con la guerra civil, y ahora metido en una violencia muy cruel que arroja a la muerte diariamente a miles de niños. Una voz interesante y contundente de una realidad silenciada por los medios, y un retrato admirable sobre la dignidad de las personas humildes en una sociedad injusta y despojada de humanidad. MI última parada fue con NEXT STOP: UTOPÍA, de Apostolos Karakasis. El experimentado cineasta griego, con una trayectoria que abarca más de la veintena de títulos, se sumerge en la trayectoria de un grupo de trabajadores de la empresa Vio. Después de cerrar y dejar a sus empleados en la calle, un grupo de ellos, deciden ocuparla y gestionarla para así seguir con la producción de forma cooperativa, democrática y social. Los conflictos y las discusiones entre ellos no se hacen esperar, y la cámara de Karakasis sigue todo este periplo de forma humana y honesta, sin tomar partido, dejando al espectador las pertinentes respuestas. Un retrato fascinante de la voluntad y resistencias humanas que traspasa la pantalla y se convierte en un alegato a favor de los humildes y pisoteados, y en contra de un sistema atroz, que ansía dinero, olvidándose de las necesidades de la población que trabaja duro por seguir hacía delante en una sociedad europea a la deriva y sin respuestas ante la injusticia. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, conocer la realidad nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.

6 D’A 2016 – AL SERVICIO DEL CINE.

El pasado domingo 1 de mayo, cerró sus puertas la VI Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Después de 10 intensos días de cine, presentaciones, mesas redondas, y demás actividades relacionadas con el mundo cinematográfico. La retrospectiva de este año estuvo dedicada al cineasta lituano Sharunas Bartas, las secciones, como vienen siendo habitual, se dividieron en Direccions, Talents y Transicions. También, hubo como novedad principal, la apertura del certamen a otras sedes fuera del epicentro Barcelona. En las mesas se habló de intrusismo de cineastas en territorios de masculinidad, y de creación y autoría con respecto a la escritura y el montaje. La noche del sábado, en el Teatre CCCB, antes de la película de clausura, se entregaron los galardones: El Premio Talents recayó en Oleg y las raras artes, de Andrés Duque, el jurado también tuvo una mención especial para John From, de Joâo Nicolau. El Premio de la Crítica fue a parar a Baden Baden, de Rachel Lang, y finalmente, el Premio del Público se lo llevó Happy hour, de Ryusuke Hamaguchi. Premios que dieron carpetazo a un sinfín de actividades para todos los paladares, en un festival que después de 6 años, viene dedicándose al cine resistente, diferente, reflexivo y contundente, consolidándose en una ciudad en la que existe un público interesado por este cine, y ha hecho de esta cita, a comienzos de primavera, una concentración del cine que ha dejado huella en festivales prestigiosos de todo el mundo.

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Mi aventura en el D’A, como se conoce al festival, arrancó con la película ALLOYS, de Tobias Nölle. El cineasta suizo nos sumerge en un relato con tintes fantasmales, de excepcional cálculo formal, de atmósfera sugerente y oscura, en la que nos habla de un introvertido y obsesivo hombre que se dedica a investigar a los demás. El robo de uno de sus materiales, lo lleva a una espiral sin retorno de graves consecuencias psicológicas, en las que entabla una relación extraña con una joven vecina. Hay espacio para la comedia surrealista, los toques de thriller y un cruce fascinante entre la realidad, la fantasía y la crónica social, en la que se edifica una profunda reflexión sobre la soledad y continuar la vida sin los que se fueron. Siguiendo en la sección de Talents, miré con atención BADEN BADEN, de Rachel Lang. A través de la mirada dulce e inquieta de Ana (portentosa interpretación de Salomé Richard), una joven que vuelve a Estrasburgo, después de un trabajo fallido, y se intenta ganar la vida con trabajos esporádicos, mientras visita a su abuela enferma, flirtea con su amigo, mientras a la vez que sigue enganchada a una relación destructiva, mantiene una relación distante con sus padres, y además, se reencuentra con viejas amistades. Mantiene la atención con la personalidad desbordante de una mujer de gran fuerza y energía. La cámara la sigue incesantemente, pegada a ella (estilo Dardenne) y somos testigos de una vida a contrarreloj, en la que también hay tiempo para el amor, las inseguridades de la edad, y la sensación de sentirse desamparada y sobre todo, de no saber todavía en qué lugar ubicarse.

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De Talents, me acerqué a KAILI BLUES, de Lu Bian. La primera película del cineasta chino Lu Bian, nos propone un viaje físico, pero también emocional y espiritual. Un hombre se adentra en una zona rural recóndita para encontrar a su sobrino. La película de estructura narrativa y formal impecables, nos envuelve en un aura de fábula social, fantástica, y arcaica en el que viajamos de modo extraño por los caminos y lugares, que parecen perdidos en el tiempo, como si pertenecieran a otro tiempo y lugar. Apoyada en un estilo intimista, en el que podemos sentir el aliento y la desazón de los personajes, y narrada a través de largos planos secuencias, que nos trasladan de un espacio a otro, de forma milimétrica, en una trama sencilla sobre la identidad, y la aventura de conocernos a nosotros mismos a través de los otros. Sin dejar Talents, me sumergí en MATE-ME POR FAVOR, de Anita Rocha da Silveira. Curiosa e inquietante película brasileña que se centra en la mirada de una niña Bia y sus amigas, y en los misteriosos asesinatos de niñas, que además de convulsionar el barrio donde residen las protagonistas, provocan una extraña mezcla de seducción de la muerte y la identidad del asesino. La primera película de la realizadora brasileña también funciona como crítica social de la idiosincrasia brasileña. En un entramado narrativo de gran capacidad, en el que nos atrapa de manera sutil, en una mezcla de géneros y miradas que van desde lo fantástico, el thriller, y una vuelta de tuerca a las películas ambientadas en institutos. Mencionar el excelente trabajo interpretativo de Valentina Herszage, que encarna a la inquieta y reservada Bia.

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Una de las películas más esperadas del festival era OLEG Y LAS RARAS ARTES, de Andrés Duque. Precedida de las buenas acogidas en festivales de prestigio como el Cinema du Réel de Rotterdam o Punto de Vista de Navarra, donde cosechó premios importantes, la tercera película del realizador venezolano afincado en Barcelona, nos sumerge en la personalidad de Oleg Karavaitxuk, un músico ruso de 89 años de edad, enjuto y de voz aflautada, que se mueve dentro de la misticidad que requiere su personalidad, y lo captura de forma impecable en un escenario mítico, el museo Hermitage de San Petersburgo. Oleg va explicando anécdotas, situaciones y demás vivencias, y también, se detiene en su narración, para tocar el piano poseído con toda la energía y fuerza que le caracterizan, convirtiéndose en otro ser. Duque vuelve a maravillarnos con un retrato (como hizo con Iván Zulueta en su celebrada pieza) de un personaje extraño y sublime, que ama la Rusia zarista y a Stalin, a partes iguales, o sólo lo explica así. Un maravilloso juego de apariencias y extrañezas en un personaje de otro tiempo y de éste, de ningún lugar y de algún lugar. Un viaje imposible y envolvente que nos habla de arte, de quién quisiéramos ser y sobre todo, de quiénes pudimos ser. Para cerrar la sección Talents, estuve viendo VILLE-MARIE, de Guy Édoin. El segundo trabajo del quebequés es un drama intimista y cercano, con la noche como presencia incesante, que nos sumerge en un relato de madres/padres e hijos, de personas que tienen que convivir con la pérdida, y la terrorífica culpa que los atenaza constantemente. Vidas cruzadas en la ciudad de Mont-real, salpicada de dureza y desazón. Un actriz de renombre (enorme Monica Bellucci) que trabaja en su próxima película, con tintes demasiados autobiográficos y dolorosos para ella, una doctora y un conductor de ambulancia que comparten el escenario de urgencias, y además más cosas que guardan celosamente. Una historia narrada con fuerza, que nos habla de una manera delicada y sobrecogedora de nuestros sentimientos, y la naturaleza de nuestras relaciones.

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De la sección de Transicions, me llamó muchísimo la atención CHRONIC, de Michel Franco. El cuarto trabajo del director mexicano, rodado en inglés, y protagonizado por un excelente Tim Roth, nos mete de lleno, en un estilo documental, combinando actores profesionales con amateurs, en un drama de un hombre reservado que cuida de enfermos terminales, mientras arrastra una pérdida muy cercana que le separa de su familia. Una película dura y terrible, que de un modo realista, se acerca una realidad difícil y compleja. Una cinta que huye del sentimentalismo y la compasión, tratando de forma inteligente los dramas cotidianos de los personajes, y mostrando situaciones durísimas filmadas de manera sincera y honesta. De la misma sección, me interesó MI AMIGA DEL PARQUE, de Ana Katz. La actriz argentina de la reciente Kiki, el amor se hace, de Paco León, se ha labrado una carrera interesante como directora en su país, con historias intimistas, protagonizadas por personajes corrientes que se enfrentan a sus dramas personales y cotidianos. En ésta, se centra en una madre reciente que cría sola a su bebé (su marido trabaja fuera) y se relaciona con dos hermanas bastante embaucadoras y pesadas. Una reflexión madura y sincera sobre la maternidad y todos los efectos que esta ocasiona en las jóvenes madres. Katz se acerca los problemas reales, miedos e inseguridades que transitan en este tipo de situaciones. Utilizando un estilo realista y natural, que en ocasiones se disfraza de thriller dramático, se desata como una película inteligente, a ratos irónica, que se ve con bastante interés.

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Continuando en Talents, tenía curiosidad por MUCH LOVED, de Nabil Ayouch. Cineasta marroquí del que conocía Los caballos de Dios (2012). Ahora se centra en tres prostitutas que sobreviven en una sociedad corrupta y peligrosa, ofreciendo sus cuerpos, sentimientos y encantos a todos aquellos que quieran gastarse su dinero en ellas. Rodada con un estilo documental, y de extrema dureza, Ayouch (que se enfrentó a numerosos problemas en su país) narra de forma contundente y brutal a estas mujeres que rechazados por todos, incluidos los suyos, se mantienen a duras penas, soportando humillaciones y violencia, en un ambiente malsano y de terror, en el que sobresalen las buenas interpretaciones del trío protagonista, mujeres que sueñan con una vida mejor, que quizá solo existe en sus sueños o en otro país. Para finalizar mi viaje por el D’A, esperaba con expectación la película que clausuraba el certamen, LA PROPERA PELL, de Isa Campo e Isaki Lacuesta. El último trabajo del incombustible tándem, que firman la dirección por primera vez, es una película oscura, terrible y compleja, que nos sumerge en una trama sobre identidades, búsqueda y pasados sangrantes, constantes en el cine de Campo y Lacuesta. Una trama que sobrecoge por su dureza, tanto a nivel físico (filmada en Los Pirineos), como emocional, en un drama en el que un joven regresa con su madre, después de 8 años desaparecido. El pasado, la culpa y la pérdida enfrentan a unos personajes reservados y misteriosos, que mienten más que hablan, y ocultan más que muestran, en una narración excelente que camina entre el drama social (muy al estilo de los Dardenne) y el thriller rural, en un paisaje helado y abrupto que ahoga a todos los personajes. Una película que puso el broche de oro a un festival que se ha convertido en una cita imprescindible y muy necesaria en la ciudad de Barcelona, erigiéndose en uno de los festivales más interesantes y audaces en el actual panorama, que como viene siendo habitual, en la gala de clausura, se anunciaron las fechas de la próxima edición que se celebrará del 27 de abril al 7 de mayo del 2017. Larga vida al D’A y sobre todo, al cine que viaja a lugares inexplorados con miradas interesantes y reflexivas, que nos ayuden a entender a los demás, y sobre todo, a nosotros mismos, o si no lo conseguimos, que por lo menos, lo intentemos.

D’A 2014. Crónicas de un Festival (y 2)

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stop the pounding heart

Seguimos con la sección de TALENTS, la que apoya a aquellos cineastas que atesoran menos de 3 realizaciones, y que en un futuro no muy lejano, deberían consolidarse con sus nuevas miradas y propuestas: EL FUTURO, Luis López Carrasco. Una de las películas más esperadas del Festival por albergar tantos alicientes. Por un lado, su director, 1/3 del colectivo Los hijos, que debuta en solitario, una película vista en Locarno y Sevilla, festivales en los que tuvo una gran acogida de crítica y público, y por otra parte, el tema que desarrolla, una mirada hacía el pasado desde el presente, mirar hasta el contexto de aquel año 1982, cuando ganó el PSOE las elecciones, y parecía que el futuro se antojaba lleno de esperanza. Treinta años después, estamos aquí y ahora. El cineasta español plantea su película en una fiesta, en la que suenan éxitos musicales que retratan y relatan los tiempos que se vivían, apenas se escuchan las conversaciones de los jóvenes, alguna mínima alusión al terrorismo y poco más. Rodada en 16mm, la apuesta de López Carrasco es una obra muy interesante que juega de manera reflexiva, divertida y fresca en un ejercicio de auto crítica con los tiempos pasados, presentes y futuros. LOS POSIBLES, de Santiago Mitre, J. Onofri Barbato. El director de El estudiante, película que se pudo ver en el D’A hace un par de temporadas, vuelve al Festival con una propuesta radicalmente diferente, una obra sin diálogos que sigue un espectáculo de danza junto al coreógrafo Juan Onofri Barbato, un relato que propone un diálogo entre los diferentes cuerpos de los bailarines y el movimiento que van produciendo. Una película de extraordinaria belleza visual, que quizás la naturaleza de su discurso juega en su contra, porque la fuerza de sus imágenes, el espacio vacío donde se desarrolla la acción, y la cámara de Mitre, que filma magníficamente la danza, brillan con luz propia y desequilibra, en cierta medida, el contenido de la obra, donde la forma cinematográfica queda por encima del relato. STOP THE POUNDING HEART, de Roberto Minervini. Una obra que se sitúa en Texas, en una comunidad granjera profundamente religiosa y practicante que choca de manera frontal con los deseos e ilusiones de Sara, una de las cuatro hermanas de la familia en la que se centra la película. Minervini opta por un discurso híbrido que fluctúa entre el documental y la ficción, ya que sus personajes son habitantes reales de la zona y se interpretan a sí mismos. Unos individuos que se mueven entre las tareas diarias con los animales, el tiro y el rodeo. La contrariedad que sufre la joven protagonista entre lo que siente por un joven de su misma edad, que se dedica al rodeo, y lo que le dicta la tradición familiar, gestiona una propuesta de gran belleza visual, que juega de forma admirable con los tiempos, y además es una excelente historia sobre el amor, el deseo y la fe en uno mismo, que ya obtuvo aplausos Cannes y Toronto.

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Uranes poster

La sección más imaginativa y combativa del festival en esta edición ha sido sin lugar a dudas la de UN IMPULSO COLECTIVO, comisariada por el crítico Carlos Losilla, apoyaba a los autores emergentes del panorama actual del cine español, a ese grupo de autores que han ido apareciendo en los últimos años con obras realizadas a contracorriente, con grandes dosis de imaginación, ilusión y entusiasmo, que han aterrizado en el panorama cinematográfico español con nuevas propuestas imaginativas y rompedoras. LOS PRIMEROS DÍAS, de Juan Rayos. La cámara de Rayos sigue durante dos años el proyecto teatral de La Tristura, que consiste en levantar una obra protagonizada por 4 niños de 9 años en la cual se desarrollan temas sobre la actualidad. El objetivo de Rayos se centra en los ensayos, los diálogos, los viajes, los bolos, y sobre todo en las relaciones y la comunicación que se van desarrollando y creando entre los jóvenes actores y sus directores. Niños que sueñan, que crecen, maduran y observan el mundo desde su mirada aún inocente en contraposición con la de los mayores. Una propuesta muy fresca y divertida que aunque tenga momentos más logrados que otros, no deja de sorprender y alegrarnos mediante su sinceridad. SOBRE LA MARXA, de Jordi Morató. Una de las películas más interesantes de todo el certamen. Nacida del Máster de documental de la UPF, uno de sus alumnos más aventajados, ayudado por material de archivo rodado en vídeo, consigue atraparnos y conmovernos contándonos la vida de Garrell,  un ser que movido por sus ansias de libertad y de contacto con la naturaleza se construyó una ciudad a base de madera e infinito ingenio, fortaleza y sabiduría. La mezcla de found footage y el documento nos lleva irremediablemente  al universo de Herzog. Una mirada sobria y elegante sobre un refugio a la vez que real e imaginario, donde la tenacidad del hombre puede soportar cualquier tipo de agente amenazador a los que se ve sometido el mundo de Garrell. Una obra sugerente y estimulante sobre la capacidad del hombre en contraposición con el mundo civilizado, que con sus ansias de riqueza acaba arrasando con todo.  UNE HISTOIRE SEULE, de Xurxo Chirro, Aguinaldo Fructuoso. Los dos realizadores nos presentan una película sobre el cine y el deseo del viaje. La idea consistía en viajar hacía las ciudades de Ginebra y Rolle, lugar de residencia de Godard y conocer al venerable cineasta. Uno de los autores que vive en la zona grabaría las imágenes con un móvil IPhone S4, y enviaría al otro las filmaciones que iría montando. El resultado es una película que interacciona directamente con el público, con el propio Godard y todo su imaginario aludiendo a otros elementos como Borges y Benjamin. Una propuesta que a ratos resulta muy imaginativa y sorprendente y en otros, el conocimiento de la obra gordiana resulta imprescindible para seguir la acción. URANES, de Chema García Ibarra. Una de las propuestas más sencillas y emotivas y divertidas del festival. El realizador alicantino, autor de algunos de los cortometrajes más interesantes de los últimos años, nos propone una aventura que navega por varios e inusitados elementos: el fake, la comedia, la ciencia-ficción y el musical. Todo mezclado para contarnos la vida y milagros de José Manuel, un joven que nació con una discapacidad mental que sueña con ser director de cine. La película habla sobre el hecho de seguir siendo uno mismo, a pesar de las dificultades que uno se va encontrando. A ratos es un film emotivo, a otros, tiene un sentido del humor irreverente y cínico que atrapa a todo espectador que se precie.

Macondo

puppy love

Seguimos en el camino y ahora nos detenemos en la sección de À TOUTE VITESSE, una propuesta interesante del festival en la que se abordan películas que tienen en común dos elementos: se trata de obras debutantes, y en todas ellas se abordan el tema de la adolescencia, ese difícil estado por el que pasamos todos. Ese tránsito entre la niñez que dejas y el mundo adulto que empiezas a conocer. MACONDO, de Sudabeh Mortezai. La acción se desarrolla en Macondo, un barrio humilde de la periferia de Viena que acoge a refugiados de 22 nacionalidades diferentes que esperan pacientemente el asilo austriaco. El relato se centra en Ramasan, un niño checheno de 11 que vive con su madre y sus dos hermanas pequeñas. La ausencia del padre muerto en la guerra marca la vida del pequeño que se debate entre la tradición de su cultura, que conlleva la responsabilidad de su familia ya que se ha convertido en el hombre de la casa, y las típicas travesuras de un niño de su edad. La aparición de un amigo del padre desestabilizará la vida de Ramasan y este hecho le llevará a madurar más rápido de lo que esperaba. La cámara de Mortezai sigue a su criatura, utiliza un único punto de vista, a la manera del cine de los Dardenne, que parecen haber sentado las bases de cómo filmar historias protagonizadas por adolescentes desprotegidos. Una obra madura que aborda un tema difícil, aunque a veces, todo hay que decirlo, se define muy por encima cuando debería ser más contundente. PUPPYLOVE, de Delphine Lehericey. La directora suiza fija su objetivo en Diane, una adolescente el pleno despertar sexual. Es una joven que se siente apocada con los chicos hasta que conoce a Julia, una chica desinhibida que experimenta con el sexo de forma liberal. La propuesta de Lehericey es muy fresca y divertida, un relato sobre la libertad y el deseo del sexo como forma de placer y auto conocimiento personal. Un relato con dos actrices en estado de gracia, la historia del patito feo que gracias a una amiga logra sentirse bien consigo misma y superar los complejos y sus prejuicios morales. Apoyada en una score que acompaña de forma admirable a las imágenes. Un estimulante debut que te hace pasar un buen rato a la vez que te hace reflexionar en una sociedad que piensa mucho y siente muy poco.

Hasta aquí la crónica de la cuarta edición del Festival de Cinema D’Autor de Barcelona, al final fueron 17 títulos. El año que viene esperemos y deseemos que levanten el telón de la quinta edición para así volver a disfrutar con el cine de autor más interesante. Por ahora, gracias y felicidades por el Festival!!!!