DOCSBARCELONA 2018: Miradas inquietas.

El pasado 27 de mayo, después de diez intensos de cine, se cerraba la XXI edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Adoptando el título de MIRADAS INQUIETAS, el festival arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llegan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas, y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social y los conflictos humanos, y el análisis de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El jueves 17 de mayo con la película Petitet, de Carles Bosch, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Díez días intensos de cine, en las que se contó con innumerable presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente sólido y necesario en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, los diferentes jurados formados entre otros, por destacados cineastas y profesionales del campo documental como Óscar Pérez, Paco Poch, Montse Armengou, Laura Ferrés, etc. Hicieron públicos sus veredictos. El máximo galardón recayó en la película The Distant Barking of Dogs, de Simon Lereng Wilmont, también, hubo mención especial del jurado a Miss Kiet’s Children, de Petra Lataster-Czisch y Peter Pataster, el premio Nou Talent, recayó en la película El espanto, de Martin Benchimol y Pablo Aparo, el premio Latitud se lo llevó Robar a Rodin, de Cristóbal Valenzuela. El premio What the Doc recayó en The Prince and The Dybbuk, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. El premio Amnistia Internacional de Cataluña a The Congo Tribunal, de Milo Rau, y finalmente, el premio del público lo conquistó Petitet, de Carles Bosch.

Mi camino por el festival arrancó en la Sección Oficial PANORAMA con WONDERFUL LOSERS, A DIFFERENT WORLD, de Arünas Matelis. El cineasta lituano, consagrado en el ámbito documental a través de cortometrajes que han gozado de gran prestigio internacional, filma su primera película mostrando a los “gregarios” del ciclismo, esos corredores invisibles, alejados de la primera línea, ciclistas aguerridos, doloridos y fuertes que trabajan para otros, para el líder de su equipo, aquel que tiene reservada la gloria. Matelis construye un trabajo riguroso e íntimo sobre la cotidianidad de esos trabajadores del deporte, su labor diaria en las carreras, sus caídas, sus recuperaciones y pone voz a aquellos que no la tienen, a los que trabajan incansablemente por el bien del grupo, concienciados de su cometido, en un trabajo exhaustivo y serio sobre la parte que no vemos del ciclismo, dando visibilidad a todos aquellos que viven de su pasión, pero nunca serán portadas de ningún diario, ni tampoco se llevarán los laureles de la victoria. Seguí con la película BOBBI JENE, de Elvira Lind. La segunda película de la cineasta danesa es un retrato íntimo y sincero sobre una bailarina de danza que, después de diez años de éxito en una compañía de Israel, emprende su aventura en solitario en EE.UU., dejando su vida y su amor, un joven bailarín diez años menor. La película traza un magnífico y valiente retrato sobre la fisicidad y las emociones de una mujer valiente, decidida y fuerte, que deberá enfrentarse a aquello que ha dejado con la incertidumbre del momento, tanto en su vida profesional como personal. La cinta nos habla sobre nuestra pasión, nuestros sueños, y cómo estos chocan con la realidad de nuestro entorno, y las posiciones que optamos cuando parece que todo se vuelve en nuestra contra. Una película sobre el interior de cada uno de nosotros, nuestros sentimientos, y la valentía de afrontar nuestro propio camino, sin puntos de apoyo, lanzándose al vacío emocional, aunque para ello, quizás, tengamos que dejar aquello que más queremos.

EL ESPANTO, de Martin Benchimol y Pablo Aparo. Los artífices de La gente del río, vuelven a la Argentina rural para denunciar las carencias del sistema sanitario del país que olvida a las comunidades más pequeñas y alejadas, pero lo hacen a través del sentido del humor de unas gentes que palian el abandono sanitario con curas y remedios caseros, y una idiosincrasia muy peculiar. Los cineastas argentinos nos muestran el pueblo como si fuera un western, con una forma exquisita, capturando su luz y su paisaje, y nos cuentan, a través de un buen número de entrevistas las diferentes posiciones que existen en el lugar, y la enfermedad llamada “El espanto”, que da título al film, y el personaje quijotesco de Jorge, que según los aldeanos es el único que lo cura, uno de los habitantes del pueblo más misteriosos y complejos que vive a las afueras, alejado de todos. LAST DAYS IN SHIBATI, de Hendrick Dusollier. A través de las figuras de un niño, un barbero y una anciana, el director francés nos sitúa en un barrio en China a punto de desaparecer, filmándolo en distintos tiempos. Los tres personajes nos muestran sus hogares, sus enseres, sus calles laberínticas y sus gentes, en una película íntima que nos habla de la destrucción de lo antiguo por lo nuevo, en un sistema de crecimiento desorbitado y brutal que elimina sistemáticamente el legado de las ciudades, los barrios populares e históricos para construir grandes edificios de diseño y centros comerciales que hipnoticen a los consumidores. La película es humanista y necesaria, en un mundo cada vez más globalizado e idéntico, que pierde su identidad y su historia en pro a una economía sangrante que deja fuera del progreso a los más desfavorecidos.

OF FATHERS AND SONS, de Talal Derki. El cineasta sirio vuelve a su país para situarnos en la intimidad de una familia donde el padre es miembro de Al-Qaeda. La cámara captura la cotidianidad de este soldado de la Jihad y sus hijos, que son entrenados para seguir los pasos del padre. Derki nos muestra la complejidad de la situación de Siria, la guerra, las decisiones, y el nivel de politización y religiosidad que muestra la película. Una película durísima, sin concesiones y brutal sobre lo íntimo de la guerra, del fanatismo y la lucha armada para salvar a la patria. Derki muestra las consecuencias de la lucha jihadista, mezclado con los juegos infantiles de los niños y sus pensamientos, en un entorno devastado, desolador y podríamos decir con un futuro muy incierto. OVER THE LIMIT, de Marta Prus. La película sigue la cotidianidad de los entrenamientos de Margarita Mamun, una gimnasta rítmica del equipo ruso, en el año de preparación de los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Las exigencias y los duros entrenamientos de la entrenadora y coordinadora, convierten en una especie de vía crucis la existencia de la joven gimnasta en el final de su carrera deportiva. La directora polaca filma un retrato íntimo y diario sobre la parte que no vemos del deporte, la cara amarga y dolorida de un objetivo, y las diferentes formas que tienen los responsables de convertir en campeones a sus pupilos. Una película honesta y brutal, que nos habla de nuestros propios límites, de hasta dónde somos capaces de llegar para convertir nuestro sueño en realidad, y sobre todo, cómo nos afecta en nuestra vida personal nuestra carrera deportiva.

Para finalizar la Sección PANORAMA, me acerqué a SILVANA, de Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis. La película de las tres cineastas suecas, que debutan con este trabajo, en el que siguen de forma íntima y sincera a Silvana, una cantante rap reivindicativa, lesbiana y feminista, desde sus primeros pasos hasta convertirse en un icono contemporáneo en los países escandinavos. La cinta captura su intimidad, sus orígenes humildes, su familia, y su historia de amor con una cantante pop, y lo hace a partir de un ritmo endiablado, cercano y musical, donde entramos en el backstage de la vida de Silvana, su entorno y sus reflexiones ante la vida, el amor, el racismo y demás conflictos, tanto personales como profesionales, como el tiempo que dejó su carrera para retirarse y volverse a reconstruir, agobiada por su fulgurante éxito. Un documento magnífico y honesto sobre nuestra fuerza, valentía y dedicación a nuestra pasión como vehículo para denunciar las injusticas y humillaciones que vivimos en nuestra vida. De la Sección Oficial LATITUD, arranqué con la película EXPERIMENTO STUKA, de Pepe Andreu y Rafa Molés. Tercera película de los directores valencianos, donde se centran en un caso histórico, cuando en plena Guerra Civil Española, unos aviones nazis bombardearon cuatro pueblos de Castellón dejando 38 muertos. La película abre muchos frentes, desde la investigación de los hechos viajando a distintos lugares de España como de Alemania, por parte del Grupo de memoria de uno de los pueblos, hasta entrevistar a los supervivientes, y filmar los lugares en la actualidad, en un estupendo documento sobre la memoria histórica, sobre lo humano y sobre lo que hemos sido y hacía adónde vamos. Una película necesaria, didáctica y valiente que da voz y sobre todo, visibilidad, a uno de los casos olvidados en el tiempo y que desgraciadamente, afectó a tantas personas inocentes.

HAYATI (MY LIFE), de Sofi Escudé y Liliana Torres. La película es un retrato íntimo de una de las familias de refugiados de la guerra de Siria. La imagen de Ossamah y su hijo zancadilleados por una reportera en la frontera húngara, lo convirtió en uno de los momentos más espantosos de la huida, aunque le permitió venir a España y entrenar a un equipo de fútbol. A través del propio Ossamah, y el resto de su familia atrapada en Turquía, y algunos de los futbolistas que entrenaba en Siria, la película hace un retrato de las calamidades y humillaciones que viven los refugiados, y los problemas personales a los que deben enfrentarse en su cotidianidad. Una película que huye del sensacionalismo o de cualquier tipo de posición política, centrándose de forma sencilla y honesta en la humanidad de los personajes, en lo que no vemos de los refugiados, a los que los medios de comunicación olvidan una vez pasó el suceso. LADRONES DE TIEMPO (TIME THIEVES), de Cosima Dannoritzer. La prestigiosa documentalista alemana nos sumerge en un elemento sumamente importante en nuestras vidas cotidianas y al que quizás, no teníamos tan presente: el tiempo. Ese espacio enormemente valioso, pero que las grandes empresas nos lo roban realizando tareas que antes hacían empleados suyos. Dannoritzer viaja por el mundo, investigando y reflexionando con expertos en la materia, para construir un magnífico documento sobre el tiempo convertido en pura mercancía, en un saco de dinero. Desde las tareas más cotidianas hasta las maratonianas jornadas de trabajo en Japón para ganar más dinero y conseguir los objetivos que exige la empresa, pasando desde lo más banal a lo más complejo, en una película que denuncia casos de robo del tiempo, y nos interpela a los espectadores a reflexionar profundamente sobre el valor de nuestro tiempo y cómo sacarle el máximo rendimiento para mejorar nuestra vida.

Cerré la Sección LATITUD con la película ROBAR A RODIN, de Cristóbal Valenzuela. A través del robo de una estatua de Rodin, sucedido diez años atrás en Chile, el cineasta chileno traza un caleidoscopio donde habla con el ladrón de la pieza y algunos implicados en el caso, para hablarnos de los límites y contradicciones del arte contemporáneo, todo ello contado como si fuese una trama detectivesca, al más puro estilo de cine negro, donde lo absurdo y lo ridículo entran en escena, en una película divertida y didáctica, sobre la naturaleza del arte, su impostura y su posición en la sociedad actual, y cómo todo esto dialoga con el público, aquel que se acerca al mundo del arte desde una perspectiva ignorante y curiosa, sin conocer realmente la profundidad o no de la obra, sea expuesta o su ausencia. En la Sección Oficial WHAT THE DOC, la que el festival dedica a las propuestas más personales, arriesgadas y diferentes, me acerqué a THE CONGO TRIBUNAL, de Milo Rau. El director suizo con una gran experiencia en ámbitos como el documental, el teatro o la literatura, nos sumerge en una película diferente, en un experimento, en formar un tribunal ficticio, pero real,  en el que intervienen investigadores, analistas, verdugos y víctimas de la guerra civil del Congo, una de las regiones que alberga grandísimas cantidades de materias primas necesarias para construir la alta tecnología del mundo occidental. Rau da voz a todos, y consigue sumergirnos y sobre todo, visibilizar y abrir puertas sobre el conflicto que tantas vidas se ha llevado por delante. Es una película sobre África, sobre las actividades de terror de grandes empresas extranjeras para colonizar países y empobrecerlos extrayendo sus materias primas y expulsando a los lugareños, siempre con el beneplácito de gobiernos corruptos. Una cinta necesaria y valiente, que denuncia los abusos de siempre, y al parecer, por desgracia, abusos que continuaran produciéndose, ya que la comunidad internacional mira hace oídos sordos.

THE PRINCE AND THE DYBBUK, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. Los dos directores polacos rescatan la figura de Michael Waszynski, fallecido a mediados de los cincuenta como príncipe, en una película caleidoscópica que se mueve por diferentes tiempos y lugares, desde los inicios humildes en Ucrania, luego convertido en un aristócrata polaco, hasta convertirse en un cineasta que llegó a ser uno de los grandes productores de Hollywood. Un fascinante documento sobre la realidad y la ficción, la identidad, la mentira, y la construcción de una vida diferente, extraña y peculiar para esconder su verdadera identidad y ser otro, alguien que amaba el lujo, las formas antiguas, era homosexual y además, fue marido de una condesa italiana, algo así como una versión de La condesa descalza, pero en masculino, en el que la propia vida se convierte en una gran obra de ficción, donde no sabemos qué parte es real o ficticia. THE WHITE WORLD ACCORDING TO DALIBOREK, de Vít Klusák. El director checo construye un retrato sobre Daliborek, un tipo de casi de cuarenta años, soltero, que trabaja como pintor industrial, vive con su madre Vera, y se declara nazi, con un odio enfermizo y brutal hacía lo diferente. Klusák plantea un documental muy ficcionado, en el que a través de una serie de actividades, juega con la tragicomedia para explorar los sentimientos y reacciones de Daliborek. Quizás la película abusa de la caricatura, y convierte a Daliborek y los suyos, en meros personajes más allá de lo ridículo,  en el que echamos en falta más complejidad emocional y una exploración del mundo interior de todos ellos. En la parte final de la película con el viaje a Auschwitz, la película adquiere una dimensión interesante, enfrentando las ideas fascistas de Daliborek con una superviviente del horror nazi, y es ahí donde la película adquiere todo su sentido.

Cerré la Sección con TREBLINKA, de Sérgio Tréfaut. El experimentado documentalista brasileño se basa en las memorias de Chil Rajchman Treblinka: la memoria de un superviviente, un judío polaco que logró escapar del horror nazi, para construir un interesante y necesario ensayo en el que convergen varios elementos, donde el pasado del holocausto remite al presente de los refugiados, en el que a través de una forma, en ocasiones abstracta, en la que utiliza cuerpos desnudos, o las miradas y gestos cotidianos de una anciana, mientras viajan en tren por Europa con destino a Treblinka, en el que el director juega con los espacios interiores, y el exterior hibernal y lleno de niebla, en el que los errores se repiten en bucle, y la memoria nos viene a rendir cuentas de un continente a la deriva y sin futuro. Mi viaje por el certamen finalizó con la película MIES ON SCENE. BARCELONA EN DOS ACTES, de Pep Martín y Xavi Campreciós. Un documento interesante y magnífico sobre el pabellón Mies van der hoe de Barcelona, explorando su construcción original en 1929 para la Exposición Universal, y su posterior reconstrucción en 1986, en la que expertos en arquitectura mundiales, participantes en la reconstrucción y estudiantes, dialogan sobre la complejidad del pabellón, su creación, su construcción y demás peculiaridades que la han transformado en una obra única y además, en un símbolo para la arquitectura moderna, un lugar donde el tiempo parece detenerse, debido a sus estructuras, diseño y espacio, donde nada está al azar, en el que cada objeto e idea significa algo, o así lo piensan los diferentes testimonios que lo atestiguan. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades inquietas, arraigadas, doloridas, reivindicativas, amargas, feministas, cotidianas, ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, y conocer esas realidades nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, nos despierta y nos devuelve la mirada del otro, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.

Presentación CRAFT FILM FEST BCN

Presentación del Craft Film Fest Bcn con la presencia de su equipo directivo. El acto tuvo lugar el martes 20 de marzo de 2018 en los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vanessa Pérez de Somacarrera (directora del festival) y su equipo, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Toni Espinosa de los Cinemes Girona, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

Presentación AMERICANA FILM FEST

Presentación de la Americana. Festival de Cinema Independent Nord-Americà de Barcelona con la presencia de dos componentes de su equipo. El acto tuvo lugar el miércoles 14 de febrero de 2018 en el auditorio del Mobile World Centre en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ana Sánchez de Comedianet, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y al equipo de la Americana Film Festival, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

L’ALTERNATIVA 24: SUMERGIRSE EN OTRAS REALIDADES.

El pasado domingo 19 de noviembre finalizaron las proyecciones de la edición número 24 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes de una entramado cinematográfico demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’alternativa propone cine resistente, cine furioso y lleno de energía, un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos, y construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. El pistoletazo de salida lo dio ZAMA, de Lucrecia Martel. La esperadísima película de Lucrecia Martel nos sumerge a finales del siglo XVIII, en una de esas colonias perdidas por el mundo de la corona española, siguiendo el deambular cotidiano y fantasmal de Don Diego de Zama, un oficial en eterna espera de un traslado hacia un lugar más prestigioso. Con su habitual estilo, de planos asfixiantes, mundo en decadencia y lugares muertos, Martel filma a su personaje y su eterno, en ese espacio vacío, donde las actividades son densas y exasperantes, en el que Zama se mueve en una existencia kafkiana, alejado de las aventuras en un mundo exótico, donde todavía hay tiempo para lo extraño, y la mezcla del mundo de vanidad y vacuidad con aquel más salvaje y pintoresco.

La segunda parada fue TASTE OF CEMENT, de Ziad Kalthoum. En la ciudad de Beirut, unos exiliados sirios trabajan en la construcción de un rascacielos. La cotidianidad del trabajo, sus sonidos estruendosos, la ciudad abajo con sus idas y venidas, alejada de todo ese mundo, y unos obreros, lejos de sus hogares, unos hogares en guerra. El cineasta sirio realiza una película de gran sonoridad e imágenes en suspenso, siguiendo el trabajo físico de sus personajes, en un mundo que, los propios que huyen de la guerra acaban construyendo edificios en un lugar que antes hubo guerra. A través de una forma que rasga la respiración, asistimos a la sinrazón de este mundo, de las injusticias, del exilio, y la miseria de un paisaje, donde los de fuera viven en las catacumbas del edificio, donde reina la oscuridad y unos recuerdos y sueños rotos por la destrucción. ACTS AND INTERMISSIONS, de Abigail Child. La cineasta estadounidense nos cuenta la experiencia en EE.UU. de la anarquista Emma Goldman, a finales del XIX y principio del XX, y lo hace de forma curiosa y entretenida, a partir de fotografías y discursos de la líder anarquista,  imágenes de archivo de la época, mezcladas con imágenes contemporáneas, y el elemento de dramatización con actores, donde realiza un caleidoscopio que dialoga a partir de las luchas obreras, los mítines y las huelgas, los años de cárcel, y la reivindicación de una vida digna, tanto en aquellos tiempos como en los actuales. Child nos convoca a un mundo donde el progreso no ha mejorado mucho las cosas, y donde los derechos de los más humildes se tienen que seguir batallando ante esas clases burguesas que no cejan en engordar sus patrimonios.

EL MAR LA MAR, de Joshua Bonnetta y J. P. Sniadecki. La pareja de cineastas nos sitúa en el desierto de Sonora, lugar delicado de paso entre los inmigrantes mexicanos en su aventura de entrar en EE.UU., y hacen un recorrido emocional y lírico, sin mostrarnos nunca los cuerpos de los inmigrantes, pero si sus voces, donde escuchamos sus testimonios desgarradores y siniestros de sus viajes y el de otros, y sus objetos o pertenencias que han dejado en el camino, donde el paisaje del desierto actúa como un ente complejo y devastador, testigo de mil y una aventuras y sus muertes, en una obra de gran sonoridad, donde sus imágenes nos transportan a una dimensión extraña y compleja, en el que seres humanos deambulan por un terreno peligroso donde se juegan la vida constantemente. STRANGER IN PARADISE, de Guido Hendrikx. El cineasta holandés nos plantea la crisis de los refugiados llegados a Europa y los mecanismos que tienen las autoridades para recibirlos, y lo hace a través de tres tiempos, y repitiendo la misma escena, pero cambiando el trato. En el primero, el recibimiento es reaccionario y conservador, en el segundo, caluroso y solidario, y en el tercero, realista, donde vemos como las leyes duras y poco permisibles, acaban por dar asilo solo aquellos de conflictos bélicos, sin importarles a las autoridades otros conflictos como la pobreza o la violencia, y el sueño de una vida mejor en el viejo continente. Una película reflexiva, en la que hay drama, realidad, y sentido del humor, como el maravilloso epílogo, donde realidad y ficción se confunden,  que nos posiciona ante la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, y cómo los gobernantes europeos la afrontan.

CALIFRONIA DREAMS, de Mike Ott. El cineasta estadounidense pone el foco en cinco personajes singulares y atípicos que, sueñan con triunfar en Hollywood, mientras asisten a casting en pequeñas localidades del sur de California. Un documento sobre la influencia de la poderosa fábrica de entretenimiento ejerce en aquellos que ven en la industria del cine una posibilidad de mejorar sus vidas. Ott sigue a sus criaturas desde la simpatía y lo onírico, mostrándolos de manera sencilla y explorando sus diversas contradicciones y miedos, en una industria del espectáculo que parece alejarse cada vez de sus intenciones y capacidades.  También, hubo tiempo para ver algunos cortometrajes (una de las secciones que más visibilidad y cuidado tienen los responsables del Festival). LE BONNE ÉDUCATION, de Gu Yu. A través de la mirada de Peipei, la directora china, que tuvo el asesoramiento del prestigioso cineasta Nicolas Philibert, nos cuenta el periplo de una adolescente que desea ser admitida en la escuela de arte, mientras se muestra apática con sus compañeros y profesores, sin acabar de pertenecer al entorno de la institución, y la directora lo hace con un tono naturalista y agobiante, donde todo se desarrolla con velocidad y sin tiempo para nada. LA DISCO RESPLANDECE, de Chema García Ibarra. El director de la fantástica y cómica Uranes, nos sitúa en Elche (paisaje de su cine) y sigue a cinco jóvenes que se montan su fiesta aunque la discoteca del pueblo lleve años cerrada, en una película donde capta con sinceridad y honestidad los impulsos de una juventud enganchada a la fiesta y a sus propios deseos, aunque estos rara vez sean complacidos, en un mundo que mezcla desde tradiciones eslavas con lo más intrínseco de lo popular del país, siempre desde un lado cómico y audaz.

Volví a los largos con EXPO LIO 92, de María Cañas. La cineasta sevillana pone el foco en el 25 aniversario de la Expo de Sevilla, y lo hace con su habitual humor, sin dejar su crítica y resistencia, en otro de sus vehículos guerrilleros, donde a partir del material de archivo propio y ajeno, en un viaje psicodélico, donde hay espacio para la política, el humor más irreverente y popular, en la que consigue una fábula contemporánea en la que revisa la expo, el choque de culturas, la colonización, la construcción de la identidad,  y la globalización, y todos los mitos y barbaridades que sufrimos en aquella España y ésta que vivimos a diario a partir de un sentido de resistencia, guerilla, y sacar las miserias de un país que se inventó la luna u otro disparate a fuerza de mentiras, corrupción y mucha idiotez. NIÑATO, de Adrián Orr. El debut en el largo de Orr sigue la premisa de uno de sus cortos Buenos días, Resistencia (2013) y captura la cotidianidad de Niñato, un joven desempleado de barrio que sueña con ser rapero, mientras cuida de su hijo Oro y sobrinos. La película capta la intimidad de lo doméstico y sus quehaceres diarios, a través de la educación y los conflictos que surgen entre Niñato y los niños, en un universo de aprender y desaprender, en el que, tanto adultos como niños, se muestran cercanos o alejados, y convierten cada instante en una experiencia enriquecedora basada en el aprendizaje tanto mutuo como hacía los demás, exquisitamente fotografiado y un minucioso y enérgico montaje obra de Ana Pfaff.

EL MAR NOS MIRA DE LEJOS, de Manuel Muñoz Rivas. El primer largometraje del sevillano es una minuciosa e intensa película que nos sitúa en el sur de España, sumergidos en inmensos arenales, donde frente al mar, habitan una serie de personajes, perdidos entre las dunas y ante la extraña mirada de los forasteros que irrumpen en ese paraíso perdido en el que cuentan que bajo sus arenas se encuentran culturas milenarias que otros en otro tiempo vinieron a desenterrarlas. Un viaje hacia otros lugares y espacios dentro de éste, con la bellísima fotografía de Mauro Herce que, investiga y captura de forma natural y onírico el paisaje humano y territorial que esconden mil y una historias, y sobre todo, ese tiempo atemporal que recorre toda la película, donde uno no sabe donde empieza y acaban sus lugareños y sus relatos. Y finalmente, me acerqué a MILLA, de Valérie Massadian. La cineasta franco-armenia vuelve a mostrarnos un retrato femenino, después de su memorable Nana (2011) donde capturaba la vida de una niña de 4 años y su peculiar odisea doméstica. Ahora, se sumerge en la vida de Milla, una adolescente de 17 años y la retrata a través de tres actos: en el primero, huye junto a Leo a vivir sus amor alejados de todo en una casa abandonada, en el segundo, vivimos su embarazo y su vuelta al mundo establecido, y por último, la vemos con su hijo de apenas un año y poco, y los momentos de convivencia.  Massadian capta con sinceridad los detalles cotidianos de un amor contado en tres tiempos, sin sentimentalismos, sino haciendo hincapié en la resilencia de la protagonista de afrontar todos los conflictos, tanto emocionales o exteriores, que construyen su vida, a través de una forma cuidada que genera empatía con el personaje sin caer en convencionalismos.

Hubo tiempo para acercarme a las 8ª Jornada de profesionales, donde se reflexionó sobre el material filmado como herramienta del creador, a través de múltiples puntos de vista que no solamente enriquecieron la jornada, sino que abrieron el debate intenso entre los participantes. A continuación, CIMA Catalunya abrió una mesa reivindicativa, y con razón, de la invisibilidad de las mujeres en el aparato industrial cinematográfico, y una serie de actividades de protesta, reivindicación y actuación, que ponen en marcha para paliar semejantes injusticias. La tarde-noche del viernes asistí a la mesa de “Violencia i seducción de masas”, donde se colocó el foco en como el Daesh ha conseguido, a través de sus imaginario audiovisual todo su entramado de propaganda, en el que los componentes de la mesa, expertos en la materia como Alba Sotorra o Ivan Pintor, entre otros,  hablaron de un entramado de complejidad social, política y cultural, de indudable calado en ciertos sectores y ciudadanía. Y hasta aquí mi periplo por l’Alternativa 24, que sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 24 y nos vemos el año que viene…

Presentación L’Alternativa 2016

Presentación de la 23 edición de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en la que intervienen Vicenç Villatoro, director del CCCB, Oscar Abril, director de Sectors Culturals y Innovació de l’Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) Francisco Vargas, director de l’Area Audiovisual de l’Icec, y Cristina Riera y Tess Renaudo, codirectoras de L’Alternativa. El acto tuvo lugar el jueves 10 de noviembre en la Sala Mirador del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Riera, Tess Renaudo, Marc Vaillo y a todo el quipo de L’Alternativa, por su trabajo, dedicación, resistencia y cariño, a Marta Suriol y Maria Gracia de La Costa Comunicació, por su trabajo, amabilidad, paciencia y cariño, y a todas las entidades que hacen posible la existencia de L’alternativa.

Encuentro con Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero

Encuentro con los cineastas Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, con motivo de la mesa redonda “Autoría y Creación. De la escritura al montaje”, en el marco del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Modera Carlos R. Ríos (Director del Festival). El evento tuvo lugar el miércoles 27 de abril 2016, en la sede del SGAE Catalunya de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, por su tiempo, conocimiento, generosidad y cariño, y a Carlos R. Ríos y su equipo del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor, por su trabajo, amabilidad, dedicación y cariño.

19 DOCSBARCELONA – MOSTRANDO REALIDADES OCULTAS

El pasado 29 de mayo, después de una semana intensa de cine, se cerraba la 19 edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Una muestra que arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llenan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social, y en la medición de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El miércoles 25 de mayo con la película Sonita, de Rokhsareh Ghaem Maghami, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, en las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Cuatro días intensos de cine en las que se contó con gran cantidad de presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente solido y enérgico en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, el máximo galardón recayó en la película La familia chechena, de Martín Solá, el Premio Aministia Internacional y una mención especial del jurado se lo llevó El cuarto de los huesos, de Marcela Zamora, la película Call me Marianna, de Karolina Bielawaska, se alzó con el Premi Nuevo Talento, en la nueva sección Latitud DocsBarcelona se premió a Paciente, de Jorge Caballero, y finalmente, la producción catalana Metamorphosi, de Manuel Pérez, recibió el galardón del Premio del Público y además, se alzó con una Mención Especial del Jurado.

sonita

Mi camino por el festival arrancó con la película SONITA, de Rokhsareh Ghaem Maghami. Vivaz y contundente relato que sigue a Sonita, una joven afgana de 18 años refugiada en Irán que resiste ante un sistema familiar y patriarcal que la obliga a casarse obligada para conseguir dinero. La joven se revela ante la injusticia a través de sus canciones, en las que denuncia el trato inhumano de las mujeres obligadas a contraer matrimonio. La cineasta iraní sigue la peripecia de la joven, convirtiendo su película en un duro alegato en contra de la opresión femenina, en la que además debe intervenir personalmente para ayudar a su protagonista. El durísimo viaje emocional nos lleva desde Irán, de vuelta a Afganistán, observando y emocionándonos con una joven luchadora, resistente y admirable. La siguiente fue DANIEL’S WORLD, de Veronika Lisková. Un retrato absorbente y en primera persona de Daniel, un joven veinteañero que habla sin tapujos sobre su pedofilia. La cámara de la directora checa sigue el testimonio de Daniel de forma muy cercana, dotándolo de sensibilidad en una realidad cruel en la que tiene que vivir Daniel, despojando la película de cualquier artificio y condescendencia, penetrando en su intimidad, tanto emocional como física, en la que somos testigos de las dificultades diarias de alguien que conoce sus deseos sexuales y es consciente de su enfermedad. Daniel no oculta nada, se enfrenta a sus conflictos con entereza y sin esconderse, de un modo valiente y generoso. Una mirada sensible a un problema que afecta a muchas personas que tienen que lidiar con sus problemas emocionales en una sociedad demasiado hipócrita y clasista.

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Después, me acerqué a FREIGHTENED – EL PREU REAL DEL TRANSPORT MARÍTIM, de Denis Delestrac. El prestigioso documentalista estadounidense coloca el grueso de su película en los grandes barcos que transportan las mercancías que consumimos hoy en día. Introduce su cámara en estos inmensos cargueros que transportan miles de contenedores de un lugar a otro del mundo. Un negocio que mueve miles de millones de dólares cada año. Nos abre un mundo desconocido, en la que se habla de paraísos fiscales, grandes multinacionales ocultas que manejan el transporte, escuchamos a expertos, y a los marinos, filipinos en su totalidad, que viajan incesantemente en estos barcos. Además, el director se detiene en el impacto medioambiental que provocan estos transportes en el mar y como afecta a las especies marinas que lo habitan. Un trabajo inmenso, didáctico y brutal sobre los negocios del mundo que vivimos, movidos por la codicia del dinero y poco más. La siguiente parada en el camino fue con THE SWEDISH THEORY OF LOVE, de Erik Gandini. El experimentado director italiano se adentra en el mito de la sociedad sueca como emblema de un modelo de vida elevado, y sobre todo feliz. Nos introduce en aquellos años 70, cuando el gobierno puso en marcha una serie de ideas para dotar a la población de calidad de vida. La película, muy divertida y cruel, sigue a una serie de personajes que dan una muestra de la realidad actual, y las diferentes vidas que han tomado para ser felices, unos, viven solos y tienen hijos sin la necesidad de una pareja, también, nos muestra la cruda realidad de morir en soledad, o la de una comunidad, que alejada de los núcleos urbanos, han creado sociedades en las que el tacto y la compañía como forma de vida, o la experiencia de un médico, que ha encontrado su felicidad ayudando a los más necesitados. Una sociedad en apariencia feliz, económicamente independiente, pero falta de amor y sobre todo, incapaces de no sentirse solos, ante una perfección vital sólo aparente.

Dr Quijano

EL CUARTO DE LOS HUESOS, de Marcela Zamora. La joven directora salvadoreña, con una filmografía centrada en la realidad violenta de su país, nos introduce de forma sensible y personal, en la cotidianidad de los médicos forenses de la capital, y su trabajo con los innumerables cadáveres que encuentran en fosas clandestinas, debido a la violencia desatada de las bandas juveniles, totalmente descontroladas, fuera del control del gobierno. También, seguimos la triste realidad de las madres que buscan incansablemente a sus hijos desaparecidos. Un país azotado por la violencia, ya en la década de los 80 con la guerra civil, y ahora metido en una violencia muy cruel que arroja a la muerte diariamente a miles de niños. Una voz interesante y contundente de una realidad silenciada por los medios, y un retrato admirable sobre la dignidad de las personas humildes en una sociedad injusta y despojada de humanidad. MI última parada fue con NEXT STOP: UTOPÍA, de Apostolos Karakasis. El experimentado cineasta griego, con una trayectoria que abarca más de la veintena de títulos, se sumerge en la trayectoria de un grupo de trabajadores de la empresa Vio. Después de cerrar y dejar a sus empleados en la calle, un grupo de ellos, deciden ocuparla y gestionarla para así seguir con la producción de forma cooperativa, democrática y social. Los conflictos y las discusiones entre ellos no se hacen esperar, y la cámara de Karakasis sigue todo este periplo de forma humana y honesta, sin tomar partido, dejando al espectador las pertinentes respuestas. Un retrato fascinante de la voluntad y resistencias humanas que traspasa la pantalla y se convierte en un alegato a favor de los humildes y pisoteados, y en contra de un sistema atroz, que ansía dinero, olvidándose de las necesidades de la población que trabaja duro por seguir hacía delante en una sociedad europea a la deriva y sin respuestas ante la injusticia. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, conocer la realidad nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.