L’ALTERNATIVA 25: QUE SIGA LA FIESTA.

El pasado domingo 18 de noviembre finalizaron las proyecciones y actividades de la edición número 25 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes y en la resistencia y disidencia, alejado de un entramado cinematográfico, casi un coto cerrado, demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’Alternativa propone cine resistente, cine furioso, cine complejo, cine guerrillero, cine abierto a todas las miradas inquietas y curiosas, lleno de energía. Un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza, un cine que nos mira y propone nuevos caminos vistos desde infinidad de puntos de vista, cine próximo e íntimo, un cine que nos acerca y nos transporta a universos imperceptibles e invisibles, mundos que buscan miradas que los miren con atención y reposo. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos y sentimentalismos y, construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. Este año el  certamen cumple 25 ediciones, casi nada, 25 batallas a favor de otro cine, de aquel que apenas tiene visibilidad, aquel que triunfa en festivales internacionales, el que grita sin que se lo oiga, aquel que sorprende y deja huella, 25 citas que iluminan el otoño de la ciudad, que alumbran con cine los primeros fríos y lluvias.

El lunes 12, a media tarde, como suele ser habitual, arrancó la nueva edición con ENTRE DOS AGUAS, de Isaki Lacuesta. Una de las películas más esperadas de la nueva temporada, después de su Concha de Oro en San Sebastián, y acompañada de tantos elogios. La película cumplió sus expectativas, y con creces, el público llenó el Teatre CCCB e Isaki presentó la película, y al acabar la proyección, mantuvo un interesante coloquio. La película vuelve, 12 años después de La leyenda del tiempo, a filmar a Isra y Cheito, los hermanos gitanos de la Isla de San Fernando. Isaki captura con naturalidad e intimidad una dura realidad de un paisaje complejo y difícil, y las pocas oportunidades de futuro que existen en la zona. Con un marcado acento al Accattone, de Pasolini, el cineasta gerundense filma a los dos hermanos de manera sencilla y conmovedora, huyendo de sentimentalismos, y atrapando todo su pasado y presente, retratando unos rostros en mitad de un paisaje bello y áspero, donde la vida se hace difícil, donde los recursos naturales y emocionales son explotados sin descanso, donde Isra se mueve como un fantasma en su propio hogar, debatiéndose entre dos frentes, la vida fácil del trapicheo o la vida convencional en familia que no encuentra por mucho que la busque. El segundo día de festival me acerqué a una película que compone la sección oficial. La elegida fue TEATRO DE GUERRA, de Lola Arias. La directora argentina convoca a seis veteranos de la guerra de las Malvinas, que allá por el año 1982 enfrentó al Reino Unido y Argentina, y a medio camino entre los recuerdos y las vivencias de unos y otros en la guerra, escenifican de manera reflexiva y directa todos los momentos horribles que les tocó vivir. Arias captura la memoria de todos ellos, en una forma de terapia cinematográfica para ayudar y ayudarlos en recordar desde la distancia, desde lo más íntimo y haciéndolo de manera honesta y cercana, hablando de todos sus miedos, inseguridades y (des) ilusiones de su juventud en la guerra, de aquellos años que tuvieron que matar a otro, y sobre todo, las secuelas psicológicas y la reintegración a la vida después de vivir todo aquel disparate de horror y muerte.

El mismo día también tuvo la oportunidad de ver TROTE, de Xacio Baño. Estrenada en Locarno y vista también en San Sebastián, el gallego vuelve a L’Alternativa con su primer largo, después de un buen puñado de exitosos cortometrajes, y lo hace adentrándose en el mundo rural gallego a través del personaje de Carmen, una mujer que por diferentes motivos ha permanecido en el pueblo cuando su alma le pide salir de allí. Convive con su padre, y durante un fin de semana que se celebra la fiesta tradicional de la “Rapa das Bestas”, reciben la visita del hermano y su novia. El ambiente opresivo, el pasado como prisión y la falta de oportunidades, condensan toda la atmósfera asfixiante que provoca la película a través de una forma dura e íntima, consiguiendo una película donde se explora la batalla interior entre razón e instinto. De la misma sección, también vi BLACK MOTHER, de Khalik Allah. El fotógrafo y cineasta establecido en Nueva York, nos sumerge en un caleidoscopio muy elaborado y rompedor sobre Jamaica y sus gentes, echando mano de Super8, 16mm y video, donde penetramos a través de un ritmo frenético y nocturno, en la idiosincrasia de sus gentes, en la que se profundiza en su historia, en su terrible pasado colonial, y su presente, vivo y colorido, siguiendo una catarsis de testimonios que dialogan con las imágenes y el sonido. La película me interesó por momentos, dejándome otros fuera, con serias dificultades para entrar en ese universo de imágenes, sonidos y demás, llevándome sin descanso a ese mundo onírico, mágico y sensorial que propone la película, aunque entré en ella, en su discurso hipnótico, sólo a medias.

Todo lo contrario me sucedió con otra película que vi en la misma sección, me refiero a AMÉRICA, de Erick Stoll y Chase Whiteside. La historia de tres hermanos mexicanos mal avenidos que se enfrentan a la tesitura de cuidar de su abuela de 93 años, les sirve a los cineastas estadounidenses para hacer un retrato contemporáneo sobre las necesidades de la juventud en dura batalla contra las obligaciones adultas, en un documento cotidiano e íntimo, en el que presenciamos de manera honesta y sencilla los problemas cotidianos de estos tres hermanos, sus diferentes puntos de vista y las discusiones y enfrentamientos que van teniendo a lo largo de los tres años que retrata la película. Una historia conmovedora y sensible sobre el tramo final de la vida, y los vínculos familiares, que huye del sentimentalismo de cartón, para adentrarnos en un retrato delicado y brutal sobre la vez y el amor a los mayores. Quizás una de las películas más inquietantes y brutales del festival de este año podríamos encontrarla en la propuesta de LA CASA LOBO, de Cristóbal León y Joaquín Cociña. Procedente de Chile y firmada por dos de los artistas jóvenes más importantes en las artes visuales, nos llega una película insólita, en su forma y fondo, una historia que ha dejado buenas sensaciones en los prestigiosos festivales de la Berlinale y Annecy, para hablarnos de María, una joven huida de una secta que llega a una casa en mitad del bosque habitada por dos cerdos que se transformarán en personas. Con la técnica de la stop-motion, llena de imaginación y creatividad, donde vemos como se construyen y deconstruyen todos los elementos de la película, en un terrorífico y fascinante cuento de hadas, que mezcla en folklore chileno y el caso horrible de la secta Colonia Dignidad que asoló en Chile. La película se convierte en un magnífico puzle de múltiples capas donde nos adentramos en un laberinto brutal de sombras, ánimas y malvados que no cesan de acecharnos.

En THE IMAGE YOU MISSED, de Donal Foreman. El cineasta irlandés nos convoca en un retrato sobre el legado de su padre, Arthur MacCaig, un documentalista que retrató durante 30 años el conflicto de Irlanda del Norte, y lo hace a través de sus imágenes en contraposición con las imágenes contemporáneas, y además, construye un impresionante retrato de la relación complicada con su padre, donde memoria colectiva y personal se fusionan en una película que nos devuelve los duros años del conflicto irlandés, y aquellos años de plomo donde la vida no valía nada, en los que en cada esquinas de las ciudades se mantenía el pulso contra el Reino Unido. Un fascinante documento sobre la historia, y sobre aquellos testigos que la filmaron, mezclándolo de manera brillante con las relaciones paterno-filiales, no siempre fáciles y sinceras. Otro de los títulos interesantes de la sección oficial lo encontré en la propuesta de UNA VEZ LA NOCHE, de Antonia Rossi. La directora ítalo-chilena, afincada en Barcelona, construye un relato sensorial y enigmático, a través de más de mil ilustraciones fijas, sobre las vidas de cuatro personas en la que nos sumergimos en su memoria personal e íntima, dando buena cuenta de su mundo onírico, donde sueños y pesadillas se mezclarán en una fábula en que el tiempo se convierte casi en un estado hipnótico y borroso, donde las cosas cambian sus formas y sus definiciones. Sus 73 minutos se agarran a nuestras mentes y nos propone un viaje fascinante a lo más profundo de la condición humana, con la compañía de los magníficos dibujos de forman forma, textura y colores, consiguiendo así una aventura hipnótica, fascinante y tenebrosa.

También tuvo la ocasión de ver un trabajo muy esperado, conociendo la filmografía de su directora y su premio en Locarno, la película LOS QUE DESEAN, de Elena López Riera. Vieja conocida del certamen, la directora alicantina, vuelve a su pueblo natal, Orihuela, para hablarnos esta vez del mundo del palomo deportivo y los hombres que hay detrás de esta afición. El estilo observacional e íntimo de la cineasta, vuelve a adentrarnos en la cotidianidad más cercana y brutal, sin excesivos formalismos ni experimentos dramáticos, siguiendo una de las competiciones y explicándonos todos los por menores que se suceden en esa jornada, siguiendo el camino trazado en sus anteriores y celebrados trabajos en Pueblo y Las vísceras, donde retrataba el alma y las inquietudes de las gentes de su pueblo. De las sesiones especiales, hubo hueco para EL SILENCIO DE OTROS, de Almudena Carracedo y Roberto Bahar. https://242peliculasdespues.com/2018/11/17/el-silencio-de-otros-de-almudena-carracedo-y-roberto-bahar/ Y también, para la película COMANDANTE ARIAN, de Alba Sotorra. https://242peliculasdespues.com/2018/11/09/comandante-arian-de-alba-sotorra/ En las secciones paralelas del festival, siempre interesantes y seductoras, se dedico a uno de los cineastas outsiders del panorama europeo, Boris Lehman (Lausana, Suiza, 1944) ofreciendo algunos de sus películas, retratos sobre sí mismo, sus amigos, su casa y su más ferviente cotidianidad, que lleva filmando desde los años 60, en una filmografía que abarca la friolera de casi 400 títulos.

Tuve la oportunidad de ver FUNÉRAILLER (De l’art de mourir) del año 2016, el último episodio de su obra BABEL, que lleva filmando hace 30 años, retratando la vida personal e íntima de este cineasta rompedor, cautivador y personal. En la película, a través de un tono ligero y cómico (muy al estilo de los documentales de Agnès Varda) nos sumerge en una despedida, en su propia muerte, desde los preparativos funerarios hasta la despedida de sus cosas, reflexionando sobre el tiempo, el pasado, el cine, la amistad, los amores, la política, y demás cuestiones sobre la vida y la sociedad, a través de una sinceridad que asombra por su delicadeza y su sobriedad ante la pantalla, consiguiendo divertirnos con lo más sencillo y también, haciéndonos reflexionar sobre los problemas sociales, políticos, culturales y económicos. Una de las grandes sorpresas de este año en la L’Alternativa, el descubrimiento de un cineasta peculiar y significativo en ese cine que reivindica tanto el festival, un cine para descubrir, reflexionar y sobre todo, vivir a lo grande. Este año, uno de  los grandes aciertos del festival ha sido el ciclo ELLES TALLEN, dedicado a las mujeres montadoras, en el que ha habido encuentros con montadoras como Ana Pfaff, Ariadna Ribas, Diana Toucedo, entre otras, que han hablado de sus métodos, formas y acercamientos al arte del montaje, teniendo una cita de esas que cualquier amante del cine no puedo dejar de aprovechar como la mesa redonda que tuvo lugar en la Filmoteca de Catalunya, bajo el nombre de “4 Camins”, donde asistí a ver a Nelly Quettier (responsable de títulos para Léos Carax, Claire Denis o la última Lazzaro Feliz, de Alice Rohrwacher) Julia Juaniz (habitual del cine de Carlos Saura ) y Núria Esquerra (reputada montadora de cine documental y de José Luis Guerín). Las tres hablaron de su trabajo con sinceridad y aplomo, abriéndonos un universo lleno de texturas, materia y colores, donde explicaron con detalle y sinceridad los problemas a los que se enfrentan, los directores con los que trabajaron y alguna que otra reivindicación sobre su condición de mujeres, su trabajo y sus múltiples experiencias y enseñanzas.

Hasta aquí mi camino por L’Alternativa 25, que ha ofrecido una gran programación en esta edición, con un nivel altísimo de gran cine, de ese cine reflexivo, auténtico, sincero, duro, inquieto y sobre todo, cine imperdible y sensible, lleno de retratos de personas de toda condición y lugar, dejando el listón muy alto para la próxima edición, que desde esperamos con expectación y contentos por haber vivido la experiencia de esta, porque L’Alternativa sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y, caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 25, muchísimas felicidades por el cumpleaños, y nos vemos el año que viene…

DOCSBARCELONA 2018: Miradas inquietas.

El pasado 27 de mayo, después de diez intensos de cine, se cerraba la XXI edición del DOCSBARCELONA. Festival Internacional de Cinema Documental. Adoptando el título de MIRADAS INQUIETAS, el festival arrancó con los encuentros profesionales que albergó el mercado, un espacio de debate y conocimiento en el que los proyectos llegan cargados de ilusión en busca de la ansiada financiación. También, hubo encuentros con cineastas, y masterclass, en las que se habló largo y tendido del estado actual del cine documental, sus formas de financiación, y sus temáticas, que siguen caminando hacía la denuncia social y los conflictos humanos, y el análisis de un mundo muy capitalizado, injusto y deshumanizado. El jueves 17 de mayo con la película Petitet, de Carles Bosch, quedaron inauguradas las proyecciones cinematográficas que se llevaron a cabo en los lugares acostumbrados, las dos salas del club Aribau, y en el auditori y teatre CCCB. Díez días intensos de cine, en las que se contó con innumerable presencias de los directores de las películas programadas, en las que se dialogó y debatió con un público entusiasmado que llenó las salas y participó en un festival que se ha consolidado como un referente sólido y necesario en el panorama del documental. El domingo se cerró el certamen con la entrega de premios, los diferentes jurados formados entre otros, por destacados cineastas y profesionales del campo documental como Óscar Pérez, Paco Poch, Montse Armengou, Laura Ferrés, etc. Hicieron públicos sus veredictos. El máximo galardón recayó en la película The Distant Barking of Dogs, de Simon Lereng Wilmont, también, hubo mención especial del jurado a Miss Kiet’s Children, de Petra Lataster-Czisch y Peter Pataster, el premio Nou Talent, recayó en la película El espanto, de Martin Benchimol y Pablo Aparo, el premio Latitud se lo llevó Robar a Rodin, de Cristóbal Valenzuela. El premio What the Doc recayó en The Prince and The Dybbuk, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. El premio Amnistia Internacional de Cataluña a The Congo Tribunal, de Milo Rau, y finalmente, el premio del público lo conquistó Petitet, de Carles Bosch.

Mi camino por el festival arrancó en la Sección Oficial PANORAMA con WONDERFUL LOSERS, A DIFFERENT WORLD, de Arünas Matelis. El cineasta lituano, consagrado en el ámbito documental a través de cortometrajes que han gozado de gran prestigio internacional, filma su primera película mostrando a los “gregarios” del ciclismo, esos corredores invisibles, alejados de la primera línea, ciclistas aguerridos, doloridos y fuertes que trabajan para otros, para el líder de su equipo, aquel que tiene reservada la gloria. Matelis construye un trabajo riguroso e íntimo sobre la cotidianidad de esos trabajadores del deporte, su labor diaria en las carreras, sus caídas, sus recuperaciones y pone voz a aquellos que no la tienen, a los que trabajan incansablemente por el bien del grupo, concienciados de su cometido, en un trabajo exhaustivo y serio sobre la parte que no vemos del ciclismo, dando visibilidad a todos aquellos que viven de su pasión, pero nunca serán portadas de ningún diario, ni tampoco se llevarán los laureles de la victoria. Seguí con la película BOBBI JENE, de Elvira Lind. La segunda película de la cineasta danesa es un retrato íntimo y sincero sobre una bailarina de danza que, después de diez años de éxito en una compañía de Israel, emprende su aventura en solitario en EE.UU., dejando su vida y su amor, un joven bailarín diez años menor. La película traza un magnífico y valiente retrato sobre la fisicidad y las emociones de una mujer valiente, decidida y fuerte, que deberá enfrentarse a aquello que ha dejado con la incertidumbre del momento, tanto en su vida profesional como personal. La cinta nos habla sobre nuestra pasión, nuestros sueños, y cómo estos chocan con la realidad de nuestro entorno, y las posiciones que optamos cuando parece que todo se vuelve en nuestra contra. Una película sobre el interior de cada uno de nosotros, nuestros sentimientos, y la valentía de afrontar nuestro propio camino, sin puntos de apoyo, lanzándose al vacío emocional, aunque para ello, quizás, tengamos que dejar aquello que más queremos.

EL ESPANTO, de Martin Benchimol y Pablo Aparo. Los artífices de La gente del río, vuelven a la Argentina rural para denunciar las carencias del sistema sanitario del país que olvida a las comunidades más pequeñas y alejadas, pero lo hacen a través del sentido del humor de unas gentes que palian el abandono sanitario con curas y remedios caseros, y una idiosincrasia muy peculiar. Los cineastas argentinos nos muestran el pueblo como si fuera un western, con una forma exquisita, capturando su luz y su paisaje, y nos cuentan, a través de un buen número de entrevistas las diferentes posiciones que existen en el lugar, y la enfermedad llamada “El espanto”, que da título al film, y el personaje quijotesco de Jorge, que según los aldeanos es el único que lo cura, uno de los habitantes del pueblo más misteriosos y complejos que vive a las afueras, alejado de todos. LAST DAYS IN SHIBATI, de Hendrick Dusollier. A través de las figuras de un niño, un barbero y una anciana, el director francés nos sitúa en un barrio en China a punto de desaparecer, filmándolo en distintos tiempos. Los tres personajes nos muestran sus hogares, sus enseres, sus calles laberínticas y sus gentes, en una película íntima que nos habla de la destrucción de lo antiguo por lo nuevo, en un sistema de crecimiento desorbitado y brutal que elimina sistemáticamente el legado de las ciudades, los barrios populares e históricos para construir grandes edificios de diseño y centros comerciales que hipnoticen a los consumidores. La película es humanista y necesaria, en un mundo cada vez más globalizado e idéntico, que pierde su identidad y su historia en pro a una economía sangrante que deja fuera del progreso a los más desfavorecidos.

OF FATHERS AND SONS, de Talal Derki. El cineasta sirio vuelve a su país para situarnos en la intimidad de una familia donde el padre es miembro de Al-Qaeda. La cámara captura la cotidianidad de este soldado de la Jihad y sus hijos, que son entrenados para seguir los pasos del padre. Derki nos muestra la complejidad de la situación de Siria, la guerra, las decisiones, y el nivel de politización y religiosidad que muestra la película. Una película durísima, sin concesiones y brutal sobre lo íntimo de la guerra, del fanatismo y la lucha armada para salvar a la patria. Derki muestra las consecuencias de la lucha jihadista, mezclado con los juegos infantiles de los niños y sus pensamientos, en un entorno devastado, desolador y podríamos decir con un futuro muy incierto. OVER THE LIMIT, de Marta Prus. La película sigue la cotidianidad de los entrenamientos de Margarita Mamun, una gimnasta rítmica del equipo ruso, en el año de preparación de los Juegos Olímpicos de Río en 2016. Las exigencias y los duros entrenamientos de la entrenadora y coordinadora, convierten en una especie de vía crucis la existencia de la joven gimnasta en el final de su carrera deportiva. La directora polaca filma un retrato íntimo y diario sobre la parte que no vemos del deporte, la cara amarga y dolorida de un objetivo, y las diferentes formas que tienen los responsables de convertir en campeones a sus pupilos. Una película honesta y brutal, que nos habla de nuestros propios límites, de hasta dónde somos capaces de llegar para convertir nuestro sueño en realidad, y sobre todo, cómo nos afecta en nuestra vida personal nuestra carrera deportiva.

Para finalizar la Sección PANORAMA, me acerqué a SILVANA, de Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis. La película de las tres cineastas suecas, que debutan con este trabajo, en el que siguen de forma íntima y sincera a Silvana, una cantante rap reivindicativa, lesbiana y feminista, desde sus primeros pasos hasta convertirse en un icono contemporáneo en los países escandinavos. La cinta captura su intimidad, sus orígenes humildes, su familia, y su historia de amor con una cantante pop, y lo hace a partir de un ritmo endiablado, cercano y musical, donde entramos en el backstage de la vida de Silvana, su entorno y sus reflexiones ante la vida, el amor, el racismo y demás conflictos, tanto personales como profesionales, como el tiempo que dejó su carrera para retirarse y volverse a reconstruir, agobiada por su fulgurante éxito. Un documento magnífico y honesto sobre nuestra fuerza, valentía y dedicación a nuestra pasión como vehículo para denunciar las injusticas y humillaciones que vivimos en nuestra vida. De la Sección Oficial LATITUD, arranqué con la película EXPERIMENTO STUKA, de Pepe Andreu y Rafa Molés. Tercera película de los directores valencianos, donde se centran en un caso histórico, cuando en plena Guerra Civil Española, unos aviones nazis bombardearon cuatro pueblos de Castellón dejando 38 muertos. La película abre muchos frentes, desde la investigación de los hechos viajando a distintos lugares de España como de Alemania, por parte del Grupo de memoria de uno de los pueblos, hasta entrevistar a los supervivientes, y filmar los lugares en la actualidad, en un estupendo documento sobre la memoria histórica, sobre lo humano y sobre lo que hemos sido y hacía adónde vamos. Una película necesaria, didáctica y valiente que da voz y sobre todo, visibilidad, a uno de los casos olvidados en el tiempo y que desgraciadamente, afectó a tantas personas inocentes.

HAYATI (MY LIFE), de Sofi Escudé y Liliana Torres. La película es un retrato íntimo de una de las familias de refugiados de la guerra de Siria. La imagen de Ossamah y su hijo zancadilleados por una reportera en la frontera húngara, lo convirtió en uno de los momentos más espantosos de la huida, aunque le permitió venir a España y entrenar a un equipo de fútbol. A través del propio Ossamah, y el resto de su familia atrapada en Turquía, y algunos de los futbolistas que entrenaba en Siria, la película hace un retrato de las calamidades y humillaciones que viven los refugiados, y los problemas personales a los que deben enfrentarse en su cotidianidad. Una película que huye del sensacionalismo o de cualquier tipo de posición política, centrándose de forma sencilla y honesta en la humanidad de los personajes, en lo que no vemos de los refugiados, a los que los medios de comunicación olvidan una vez pasó el suceso. LADRONES DE TIEMPO (TIME THIEVES), de Cosima Dannoritzer. La prestigiosa documentalista alemana nos sumerge en un elemento sumamente importante en nuestras vidas cotidianas y al que quizás, no teníamos tan presente: el tiempo. Ese espacio enormemente valioso, pero que las grandes empresas nos lo roban realizando tareas que antes hacían empleados suyos. Dannoritzer viaja por el mundo, investigando y reflexionando con expertos en la materia, para construir un magnífico documento sobre el tiempo convertido en pura mercancía, en un saco de dinero. Desde las tareas más cotidianas hasta las maratonianas jornadas de trabajo en Japón para ganar más dinero y conseguir los objetivos que exige la empresa, pasando desde lo más banal a lo más complejo, en una película que denuncia casos de robo del tiempo, y nos interpela a los espectadores a reflexionar profundamente sobre el valor de nuestro tiempo y cómo sacarle el máximo rendimiento para mejorar nuestra vida.

Cerré la Sección LATITUD con la película ROBAR A RODIN, de Cristóbal Valenzuela. A través del robo de una estatua de Rodin, sucedido diez años atrás en Chile, el cineasta chileno traza un caleidoscopio donde habla con el ladrón de la pieza y algunos implicados en el caso, para hablarnos de los límites y contradicciones del arte contemporáneo, todo ello contado como si fuese una trama detectivesca, al más puro estilo de cine negro, donde lo absurdo y lo ridículo entran en escena, en una película divertida y didáctica, sobre la naturaleza del arte, su impostura y su posición en la sociedad actual, y cómo todo esto dialoga con el público, aquel que se acerca al mundo del arte desde una perspectiva ignorante y curiosa, sin conocer realmente la profundidad o no de la obra, sea expuesta o su ausencia. En la Sección Oficial WHAT THE DOC, la que el festival dedica a las propuestas más personales, arriesgadas y diferentes, me acerqué a THE CONGO TRIBUNAL, de Milo Rau. El director suizo con una gran experiencia en ámbitos como el documental, el teatro o la literatura, nos sumerge en una película diferente, en un experimento, en formar un tribunal ficticio, pero real,  en el que intervienen investigadores, analistas, verdugos y víctimas de la guerra civil del Congo, una de las regiones que alberga grandísimas cantidades de materias primas necesarias para construir la alta tecnología del mundo occidental. Rau da voz a todos, y consigue sumergirnos y sobre todo, visibilizar y abrir puertas sobre el conflicto que tantas vidas se ha llevado por delante. Es una película sobre África, sobre las actividades de terror de grandes empresas extranjeras para colonizar países y empobrecerlos extrayendo sus materias primas y expulsando a los lugareños, siempre con el beneplácito de gobiernos corruptos. Una cinta necesaria y valiente, que denuncia los abusos de siempre, y al parecer, por desgracia, abusos que continuaran produciéndose, ya que la comunidad internacional mira hace oídos sordos.

THE PRINCE AND THE DYBBUK, de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski. Los dos directores polacos rescatan la figura de Michael Waszynski, fallecido a mediados de los cincuenta como príncipe, en una película caleidoscópica que se mueve por diferentes tiempos y lugares, desde los inicios humildes en Ucrania, luego convertido en un aristócrata polaco, hasta convertirse en un cineasta que llegó a ser uno de los grandes productores de Hollywood. Un fascinante documento sobre la realidad y la ficción, la identidad, la mentira, y la construcción de una vida diferente, extraña y peculiar para esconder su verdadera identidad y ser otro, alguien que amaba el lujo, las formas antiguas, era homosexual y además, fue marido de una condesa italiana, algo así como una versión de La condesa descalza, pero en masculino, en el que la propia vida se convierte en una gran obra de ficción, donde no sabemos qué parte es real o ficticia. THE WHITE WORLD ACCORDING TO DALIBOREK, de Vít Klusák. El director checo construye un retrato sobre Daliborek, un tipo de casi de cuarenta años, soltero, que trabaja como pintor industrial, vive con su madre Vera, y se declara nazi, con un odio enfermizo y brutal hacía lo diferente. Klusák plantea un documental muy ficcionado, en el que a través de una serie de actividades, juega con la tragicomedia para explorar los sentimientos y reacciones de Daliborek. Quizás la película abusa de la caricatura, y convierte a Daliborek y los suyos, en meros personajes más allá de lo ridículo,  en el que echamos en falta más complejidad emocional y una exploración del mundo interior de todos ellos. En la parte final de la película con el viaje a Auschwitz, la película adquiere una dimensión interesante, enfrentando las ideas fascistas de Daliborek con una superviviente del horror nazi, y es ahí donde la película adquiere todo su sentido.

Cerré la Sección con TREBLINKA, de Sérgio Tréfaut. El experimentado documentalista brasileño se basa en las memorias de Chil Rajchman Treblinka: la memoria de un superviviente, un judío polaco que logró escapar del horror nazi, para construir un interesante y necesario ensayo en el que convergen varios elementos, donde el pasado del holocausto remite al presente de los refugiados, en el que a través de una forma, en ocasiones abstracta, en la que utiliza cuerpos desnudos, o las miradas y gestos cotidianos de una anciana, mientras viajan en tren por Europa con destino a Treblinka, en el que el director juega con los espacios interiores, y el exterior hibernal y lleno de niebla, en el que los errores se repiten en bucle, y la memoria nos viene a rendir cuentas de un continente a la deriva y sin futuro. Mi viaje por el certamen finalizó con la película MIES ON SCENE. BARCELONA EN DOS ACTES, de Pep Martín y Xavi Campreciós. Un documento interesante y magnífico sobre el pabellón Mies van der hoe de Barcelona, explorando su construcción original en 1929 para la Exposición Universal, y su posterior reconstrucción en 1986, en la que expertos en arquitectura mundiales, participantes en la reconstrucción y estudiantes, dialogan sobre la complejidad del pabellón, su creación, su construcción y demás peculiaridades que la han transformado en una obra única y además, en un símbolo para la arquitectura moderna, un lugar donde el tiempo parece detenerse, debido a sus estructuras, diseño y espacio, donde nada está al azar, en el que cada objeto e idea significa algo, o así lo piensan los diferentes testimonios que lo atestiguan. Hasta aquí mi camino por el festival, un viaje que empezó cargado de ilusión y entusiasmo, y acabó de la mejor de las maneras, lleno de emoción desbordante, convencido de haber asistido no sólo a una fiesta del cine documental, sino también a una emocionante y muy agradable reunión de amigos, llena de interesantes propuestas que nos hacen la vida mejor y sobre todo, nos muestran realidades inquietas, arraigadas, doloridas, reivindicativas, amargas, feministas, cotidianas, ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, y conocer esas realidades nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, nos despierta y nos devuelve la mirada del otro, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices.

Presentación CRAFT FILM FEST BCN

Presentación del Craft Film Fest Bcn con la presencia de su equipo directivo. El acto tuvo lugar el martes 20 de marzo de 2018 en los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vanessa Pérez de Somacarrera (directora del festival) y su equipo, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y a Toni Espinosa de los Cinemes Girona, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

Presentación AMERICANA FILM FEST

Presentación de la Americana. Festival de Cinema Independent Nord-Americà de Barcelona con la presencia de dos componentes de su equipo. El acto tuvo lugar el miércoles 14 de febrero de 2018 en el auditorio del Mobile World Centre en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ana Sánchez de Comedianet, por su tiempo, conocimiento, cariño y generosidad, y al equipo de la Americana Film Festival, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

L’ALTERNATIVA 24: SUMERGIRSE EN OTRAS REALIDADES.

El pasado domingo 19 de noviembre finalizaron las proyecciones de la edición número 24 de l’Alternativa, certamen plenamente consolidado en el panorama cinematográfico de la ciudad que, sigue manteniéndose fiel a un estilo marcado por un cine diferente, alejado de la bienintencionada industria, y nacido en los márgenes de una entramado cinematográfico demasiado obsesionado en embellecerse y dar la espalda a la reflexión y el conocimiento del mundo en el que vivimos, alejándose de las realidades del hombre y su tiempo. L’alternativa propone cine resistente, cine furioso y lleno de energía, un cine venido de diferentes lugares del mundo, heterogéneo en su esencia, y rabiosamente contemporáneo y atemporal, pero cercano en su materia y su naturaleza. Unos trabajos muy necesarios que nos muestran realidades complejas, oscuras y tremendamente vivas, orgánicas y sinceras. Cine con espíritu dialoguista que huye de convencionalismos, y construido en base a una identidad muy personal que lo hace muy reivindicativo, profundo y bello. El pistoletazo de salida lo dio ZAMA, de Lucrecia Martel. La esperadísima película de Lucrecia Martel nos sumerge a finales del siglo XVIII, en una de esas colonias perdidas por el mundo de la corona española, siguiendo el deambular cotidiano y fantasmal de Don Diego de Zama, un oficial en eterna espera de un traslado hacia un lugar más prestigioso. Con su habitual estilo, de planos asfixiantes, mundo en decadencia y lugares muertos, Martel filma a su personaje y su eterno, en ese espacio vacío, donde las actividades son densas y exasperantes, en el que Zama se mueve en una existencia kafkiana, alejado de las aventuras en un mundo exótico, donde todavía hay tiempo para lo extraño, y la mezcla del mundo de vanidad y vacuidad con aquel más salvaje y pintoresco.

La segunda parada fue TASTE OF CEMENT, de Ziad Kalthoum. En la ciudad de Beirut, unos exiliados sirios trabajan en la construcción de un rascacielos. La cotidianidad del trabajo, sus sonidos estruendosos, la ciudad abajo con sus idas y venidas, alejada de todo ese mundo, y unos obreros, lejos de sus hogares, unos hogares en guerra. El cineasta sirio realiza una película de gran sonoridad e imágenes en suspenso, siguiendo el trabajo físico de sus personajes, en un mundo que, los propios que huyen de la guerra acaban construyendo edificios en un lugar que antes hubo guerra. A través de una forma que rasga la respiración, asistimos a la sinrazón de este mundo, de las injusticias, del exilio, y la miseria de un paisaje, donde los de fuera viven en las catacumbas del edificio, donde reina la oscuridad y unos recuerdos y sueños rotos por la destrucción. ACTS AND INTERMISSIONS, de Abigail Child. La cineasta estadounidense nos cuenta la experiencia en EE.UU. de la anarquista Emma Goldman, a finales del XIX y principio del XX, y lo hace de forma curiosa y entretenida, a partir de fotografías y discursos de la líder anarquista,  imágenes de archivo de la época, mezcladas con imágenes contemporáneas, y el elemento de dramatización con actores, donde realiza un caleidoscopio que dialoga a partir de las luchas obreras, los mítines y las huelgas, los años de cárcel, y la reivindicación de una vida digna, tanto en aquellos tiempos como en los actuales. Child nos convoca a un mundo donde el progreso no ha mejorado mucho las cosas, y donde los derechos de los más humildes se tienen que seguir batallando ante esas clases burguesas que no cejan en engordar sus patrimonios.

EL MAR LA MAR, de Joshua Bonnetta y J. P. Sniadecki. La pareja de cineastas nos sitúa en el desierto de Sonora, lugar delicado de paso entre los inmigrantes mexicanos en su aventura de entrar en EE.UU., y hacen un recorrido emocional y lírico, sin mostrarnos nunca los cuerpos de los inmigrantes, pero si sus voces, donde escuchamos sus testimonios desgarradores y siniestros de sus viajes y el de otros, y sus objetos o pertenencias que han dejado en el camino, donde el paisaje del desierto actúa como un ente complejo y devastador, testigo de mil y una aventuras y sus muertes, en una obra de gran sonoridad, donde sus imágenes nos transportan a una dimensión extraña y compleja, en el que seres humanos deambulan por un terreno peligroso donde se juegan la vida constantemente. STRANGER IN PARADISE, de Guido Hendrikx. El cineasta holandés nos plantea la crisis de los refugiados llegados a Europa y los mecanismos que tienen las autoridades para recibirlos, y lo hace a través de tres tiempos, y repitiendo la misma escena, pero cambiando el trato. En el primero, el recibimiento es reaccionario y conservador, en el segundo, caluroso y solidario, y en el tercero, realista, donde vemos como las leyes duras y poco permisibles, acaban por dar asilo solo aquellos de conflictos bélicos, sin importarles a las autoridades otros conflictos como la pobreza o la violencia, y el sueño de una vida mejor en el viejo continente. Una película reflexiva, en la que hay drama, realidad, y sentido del humor, como el maravilloso epílogo, donde realidad y ficción se confunden,  que nos posiciona ante la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, y cómo los gobernantes europeos la afrontan.

CALIFRONIA DREAMS, de Mike Ott. El cineasta estadounidense pone el foco en cinco personajes singulares y atípicos que, sueñan con triunfar en Hollywood, mientras asisten a casting en pequeñas localidades del sur de California. Un documento sobre la influencia de la poderosa fábrica de entretenimiento ejerce en aquellos que ven en la industria del cine una posibilidad de mejorar sus vidas. Ott sigue a sus criaturas desde la simpatía y lo onírico, mostrándolos de manera sencilla y explorando sus diversas contradicciones y miedos, en una industria del espectáculo que parece alejarse cada vez de sus intenciones y capacidades.  También, hubo tiempo para ver algunos cortometrajes (una de las secciones que más visibilidad y cuidado tienen los responsables del Festival). LE BONNE ÉDUCATION, de Gu Yu. A través de la mirada de Peipei, la directora china, que tuvo el asesoramiento del prestigioso cineasta Nicolas Philibert, nos cuenta el periplo de una adolescente que desea ser admitida en la escuela de arte, mientras se muestra apática con sus compañeros y profesores, sin acabar de pertenecer al entorno de la institución, y la directora lo hace con un tono naturalista y agobiante, donde todo se desarrolla con velocidad y sin tiempo para nada. LA DISCO RESPLANDECE, de Chema García Ibarra. El director de la fantástica y cómica Uranes, nos sitúa en Elche (paisaje de su cine) y sigue a cinco jóvenes que se montan su fiesta aunque la discoteca del pueblo lleve años cerrada, en una película donde capta con sinceridad y honestidad los impulsos de una juventud enganchada a la fiesta y a sus propios deseos, aunque estos rara vez sean complacidos, en un mundo que mezcla desde tradiciones eslavas con lo más intrínseco de lo popular del país, siempre desde un lado cómico y audaz.

Volví a los largos con EXPO LIO 92, de María Cañas. La cineasta sevillana pone el foco en el 25 aniversario de la Expo de Sevilla, y lo hace con su habitual humor, sin dejar su crítica y resistencia, en otro de sus vehículos guerrilleros, donde a partir del material de archivo propio y ajeno, en un viaje psicodélico, donde hay espacio para la política, el humor más irreverente y popular, en la que consigue una fábula contemporánea en la que revisa la expo, el choque de culturas, la colonización, la construcción de la identidad,  y la globalización, y todos los mitos y barbaridades que sufrimos en aquella España y ésta que vivimos a diario a partir de un sentido de resistencia, guerilla, y sacar las miserias de un país que se inventó la luna u otro disparate a fuerza de mentiras, corrupción y mucha idiotez. NIÑATO, de Adrián Orr. El debut en el largo de Orr sigue la premisa de uno de sus cortos Buenos días, Resistencia (2013) y captura la cotidianidad de Niñato, un joven desempleado de barrio que sueña con ser rapero, mientras cuida de su hijo Oro y sobrinos. La película capta la intimidad de lo doméstico y sus quehaceres diarios, a través de la educación y los conflictos que surgen entre Niñato y los niños, en un universo de aprender y desaprender, en el que, tanto adultos como niños, se muestran cercanos o alejados, y convierten cada instante en una experiencia enriquecedora basada en el aprendizaje tanto mutuo como hacía los demás, exquisitamente fotografiado y un minucioso y enérgico montaje obra de Ana Pfaff.

EL MAR NOS MIRA DE LEJOS, de Manuel Muñoz Rivas. El primer largometraje del sevillano es una minuciosa e intensa película que nos sitúa en el sur de España, sumergidos en inmensos arenales, donde frente al mar, habitan una serie de personajes, perdidos entre las dunas y ante la extraña mirada de los forasteros que irrumpen en ese paraíso perdido en el que cuentan que bajo sus arenas se encuentran culturas milenarias que otros en otro tiempo vinieron a desenterrarlas. Un viaje hacia otros lugares y espacios dentro de éste, con la bellísima fotografía de Mauro Herce que, investiga y captura de forma natural y onírico el paisaje humano y territorial que esconden mil y una historias, y sobre todo, ese tiempo atemporal que recorre toda la película, donde uno no sabe donde empieza y acaban sus lugareños y sus relatos. Y finalmente, me acerqué a MILLA, de Valérie Massadian. La cineasta franco-armenia vuelve a mostrarnos un retrato femenino, después de su memorable Nana (2011) donde capturaba la vida de una niña de 4 años y su peculiar odisea doméstica. Ahora, se sumerge en la vida de Milla, una adolescente de 17 años y la retrata a través de tres actos: en el primero, huye junto a Leo a vivir sus amor alejados de todo en una casa abandonada, en el segundo, vivimos su embarazo y su vuelta al mundo establecido, y por último, la vemos con su hijo de apenas un año y poco, y los momentos de convivencia.  Massadian capta con sinceridad los detalles cotidianos de un amor contado en tres tiempos, sin sentimentalismos, sino haciendo hincapié en la resilencia de la protagonista de afrontar todos los conflictos, tanto emocionales o exteriores, que construyen su vida, a través de una forma cuidada que genera empatía con el personaje sin caer en convencionalismos.

Hubo tiempo para acercarme a las 8ª Jornada de profesionales, donde se reflexionó sobre el material filmado como herramienta del creador, a través de múltiples puntos de vista que no solamente enriquecieron la jornada, sino que abrieron el debate intenso entre los participantes. A continuación, CIMA Catalunya abrió una mesa reivindicativa, y con razón, de la invisibilidad de las mujeres en el aparato industrial cinematográfico, y una serie de actividades de protesta, reivindicación y actuación, que ponen en marcha para paliar semejantes injusticias. La tarde-noche del viernes asistí a la mesa de “Violencia i seducción de masas”, donde se colocó el foco en como el Daesh ha conseguido, a través de sus imaginario audiovisual todo su entramado de propaganda, en el que los componentes de la mesa, expertos en la materia como Alba Sotorra o Ivan Pintor, entre otros,  hablaron de un entramado de complejidad social, política y cultural, de indudable calado en ciertos sectores y ciudadanía. Y hasta aquí mi periplo por l’Alternativa 24, que sigue más enérgica, más audaz, y provocadora que nunca, manteniéndose firme en sus principios y caracterizándose como un festival fiel a su idiosincrasia, ofreciendo un cine que gustará más o menos, pero que sigue fiel a su espíritu contestatario, complejo y sumamente radical tanto en su forma como en su contenido. GRACIAS POR TODO A AQUELLOS QUE HAN HECHO POSIBLE L’ALTERNATIVA 24 y nos vemos el año que viene…

Presentación L’Alternativa 2016

Presentación de la 23 edición de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en la que intervienen Vicenç Villatoro, director del CCCB, Oscar Abril, director de Sectors Culturals y Innovació de l’Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) Francisco Vargas, director de l’Area Audiovisual de l’Icec, y Cristina Riera y Tess Renaudo, codirectoras de L’Alternativa. El acto tuvo lugar el jueves 10 de noviembre en la Sala Mirador del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Riera, Tess Renaudo, Marc Vaillo y a todo el quipo de L’Alternativa, por su trabajo, dedicación, resistencia y cariño, a Marta Suriol y Maria Gracia de La Costa Comunicació, por su trabajo, amabilidad, paciencia y cariño, y a todas las entidades que hacen posible la existencia de L’alternativa.

Encuentro con Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero

Encuentro con los cineastas Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, con motivo de la mesa redonda “Autoría y Creación. De la escritura al montaje”, en el marco del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Modera Carlos R. Ríos (Director del Festival). El evento tuvo lugar el miércoles 27 de abril 2016, en la sede del SGAE Catalunya de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Javier Ruiz Caldera y Enrique Rivero, por su tiempo, conocimiento, generosidad y cariño, y a Carlos R. Ríos y su equipo del VI Festival Internacional de Cinema d’Autor, por su trabajo, amabilidad, dedicación y cariño.