Encuentro con Catalina Mesa

Encuentro con Catalina Mesa, directora de “Jericó, el infinito vuelo de los días”, en el marco del DocsBarcelona Film Festival. El acto tuvo lugar el domingo 28 de mayo de 2017 en el auditorio del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Catalina Mesa, por su tiempo, conocimiento, y generosidad, al equipo de Compacto Films, por su tiempo y generosidad, y dar vivisibilidad a la película, y a Ana Sánchez de Comedianet, por su organización, generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

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Entrevista a Catalina Mesa

Entrevista a Catalina Mesa, directora de “Jericó, el infinito vuelo de los días”, en el marco del Festival DocsBarcelona.  El encuentro tuvo lugar el viernes 26 de mayo de 2017 en el hall del Teatre CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Catalina Mesa,  por su amistad, tiempo, generosidad y cariño, a Nathalie Pampin, colaboradora de la directora, por su tiempo, generosidad y amabilidad,  y a Ana Sánchez de Comedianet, por su amabilidad, paciencia, atención, generosidad y cariño.

Presentación del libro “Vestidas para un baile en la nieve”, de Monika Zgustova

Presentación del libro “Vestidas para un baile en la nieve”, de Monika Zgustova, en la que conversa con la escritora Anna Caballé, con la presencia de Joan Tarrida de la Editorial Galaxia Gutenberg. El acto tuvo lugar el jueves 19 de octubre de 2017, en la librería Laie de Pau Claris de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Monika Zgustova, por su tiempo, conocimiento, y cariño, a Marta Sebastián de Diseño Comunicación de la editorial Galaxia Gutenberg, por su generosidad y paciencia, y a Anna Torné de la Librería Laie, por su trabajo, amabilidad y cariño.

50 primaveras, de Blandine Lenoir

LA VIDA EMPIEZA HOY.

Aurore Tabort acaba de cumplir los 50 tacos, divorciada y madraza, vive con su hija pequeña que se larga del nido familiar porque se ha enamorado de un disc-jockey, además su hija mayor le dice que está embarazada, y para más inri, dimite de su trabajo como camarera por desavenencias con el imbécil de su nuevo jefe. Ante esa sucesión de diversos frentes en su existencia, y no queda ahí la cosa, porque está empezando a sufrir la menopausia, es decir, sofocos, mareos, malestar y otros cambios que sufren las mujeres maduras a cierta edad. Y en ese estado, en ese período de transición, Aurore, por casualidad, se encuentra a su amor de juventud, aquel que abandonó para casarse con su mejor amigo. Así, de esta manera, en un momento de cambios profundos, sitúa la directora Blandine Lenoir su película, mujer de amplia trayectoria, tanto como actriz, que trabajó en un par de películas de Gaspar Noé, y como directora, autora de diez cortos, antes de de debutar en el largo con Zouzou (2012) también ambientada en la familia, y con un caso parecido a la que nos ocupa, en ésta, un padre sesentón informa a sus tres hijas y nieta que se había enamorado de un hombre, el cisma que provocaba en el seno era de órdago, como la situación que vive Aurore.

Agnès Jaoui, maravillosa actriz y directora, que junto a Jean-Pierre Bacri ha dirigido excelentes comedias sobre amigos como Para todos los gustos (2000) o Como una imagen (2004), entre otras, encarna a la heroína cotidiana de esta tragicomedia de Lenoir, que captura con sinceridad y mucha honestidad, los avatares de las mujeres maduras, su posición en la vida, sus alegrías y también sus tristezas, mezclando con sabiduría tanto los momentos cómicos, que los hay, como aquellos que nos arrancan alguna lágrima, pero no lo hace desde la condescendencia, ni mucho menos, sino desde las emociones, desde el respeto hacía sus personajes, porque el microcosmos de Aurore, donde las mujeres muestran una solidadridad entre ellas sin límites, además de sus dos hijas, lo componen una amiga fiel, sus nuevas jefas que son un grupo de abuelas con gran vitalidad, el padre de sus hijas, un tontolaba de mucho cuidado, algún amante que le llena algo, y sobre todo, el primer amor, ahora convertido en atractivo cincuentón, que ella, Aurore, parece negarse a una segunda oportunidad, a creerse que su vida es cuidar a los demás, y no cuidarse a ella misma, como si su vida ya no necesitase emociones sentimentales, como si ya se hubieran extinguido, pero quizás las cosas no son así, y Aurore todavía tiene mucha vida por delante, y puede sentir esas cosas que hace tiempo ya no siente, esas cosas que no solamente le hacen sentir bien a uno, sino que le dan nuevas experiencias vitales.

Una película cercana y emocionante, que tan bien saben construir la cinematografía francesa, con vocación popular, pero que saben hacernos reflexionar, y conmovernos con muy poco, con una cotidianidad de aquí y ahora, capturando la vida de esas ciudades provincianas, alejadas de las grandes ciudades, con su vida de cada día, sin aparentemente sobresaltos. Lenoir ha construido un relato sincero, atrevido, y profundamente bello, donde su cámara se mueve entre sus personajes de forma cálida, penetrando en su cotidianidad,  que pone el foco en las mujeres maduras, en sus problemas y sentimientos, sus conflictos internos y aquellos que experimentan mientras su vida está cambiando, en la que su cuerpo está sufriendo cambios que les afectarán y les hará plantearse su existencia de un modo completamente diferente, y ahí, la interpretación de Agnès Jaoui, es una auténtica delicia, porque sabe componer un personaje frágil y fuerte, a la vez, intenso y delicada, con sus dudas y su humanidad, haciéndonos sentir participes de toda su complejidad y entiendo todo los conflictos, tanto internos como exteriores, que está experimentando en su vida. Una vida que no termina ahí, sino que empieza a partir de ese momento, experimentando nuevas situaciones.

Venus, de Lea Glob y Mette Carla Albrechtsen

DESNUDANDO EL SEXO FEMENINO.

“No sé hasta qué punto Jens, amigo mío de la infancia, y yo, conocíamos nuestras intenciones cuando, por las tardes, nos metíamos en la alcoba de mi madre. En cualquier caso, aprendimos dónde tocarnos y, claramente, allí sentí mi primer estremecimiento de deseo. Desde aquel momento, supe que lo que sucedía en aquella alcoba acabaría jugando un papel importante en mi vida. Como cuando tienes un nuevo hobby, que no puedes parar de pensar en él”.

 ¿Cada cuanto tiempo piensas en sexo? ¿Qué es lo que más disfrutas en la cama? ¿Has tenido alguna vez algún orgasmo? ¿Con cuántas personas has tenido sexo? Estas series de preguntas, y algunas más, a mujeres entre 18 y 25 años relacionadas con la sexualidad femenina fue el primer punto de partida en la que las directoras danesas Lea Glob, curtida en el medio televisivo, y Mette Carla Albrechtsen, del campo publicitario, se enfrascaron como trabajo de documentación para una película sobre la sexualidad de las mujeres. Aunque después de estudiar la respuesta de las protagonistas, desistieron de la película inicial, y pusieron en marcha una película sobre la sexualidad femenina contada por ellas mismas. El dispositivo es sencillo, convocaron un castin al que se presentaron una serie de mujeres y a través de una entrevista van contestando preguntas relacionas con su sexualidad, en el que hablan abiertamente sobre su sexo, su cuerpo, las relaciones mantenidas, como lo descubrieron, y demás cuestiones.

Observamos a mujeres de distinta sexualidad y diversas maneras de relacionarse con el sexo, desde lo más banal hasta las partes más perversas y oscuras. Una película que muestra el sexo sin discursos ni dogmas, aquí todo vale, todo es escuchado atentamente por las directoras, un salto al vacío en el que se cuentan los secretos más íntimos, las fantasías más ocultas, y sobre todo, cada una de ellas habla a la cámara sin pudor ni timidez, explicando todo aquello que les pone y lo que no, todos los diversos caminos del sexo que les han llevado a conocer mejor sus deseos y sobre todo, a conocerse mejor ellas mismas. La intimidad sexual y el propio cuerpo inundan cada toma, convirtiéndose en los protagonistas absolutos de la película, testimonios directos sobre experiencias vividas, imaginadas o fantaseadas, todo cabe en su declaración-sexual, un testimonio intimo y cercano en el que todas ellas desnudan su sexualidad frente a la cámara, ofreciendo una visión completamente distinta a la que la banalización del sexo, por parte de la moda, la publicidad y de los medios oficialistas, han construido en el imaginario de la población, optando por una falsa masculinidad donde la mujer parte como mero objeto sexual y sumisa.

Una película sobre mujeres, sobre su sexualidad y sus intimidades y secretos, para todos los públicos, para todos aquellos que quieran profundizar en un tema tabú en nuestras sociedades occidentales y bien pensantes, a las que les falta más comprensión, respeto y tolerancia con las mujeres y descubrir sus deseos más íntimos. Glob y Albrechtsen han construido un ensayo fílmico de grandes hechuras, colocando el foco en el interior de la sexualidad de cada mujer que nos habla, que nos cuenta, que nos explica, desnudándose delante de nosotros, en todos los sentidos, descubriéndose a sí misma, hablando de sus momentos de felicidad sexuales, y cómo no, de sus frustraciones, que también las hay, como todo en la vida. Un dispositivo cinematográfico sencillo y directo, en el que, a través del primer plano, y una exquisita sensiblidad y delicadeza, nos hacen participe de un mundo íntimo, en el que nos hacen cómplices, a nosotros los espectadores, que asistimos atentos a escuchar las experiencias sexuales de estas mujeres, en un camino vital de continuo aprendizaje sobre nuestros ser y las partes más profundas de nuestro interior.

Sonita, de Rokhsareh Ghaem Maghmai

aaff_octubre_2016_catVERSOS CONTRA LA INJUSTICA.

“Déjame susurrarte mis palabras, ya que nadie me oye

cuando hablo de las chicas en venta”

Sonita es de Afganistán y tiene 18 años, aunque podría tener algunos menos, ya que no tiene ningún documento oficial que lo certifique. Lleva 11 años refugiada clandestinamente en los suburbios de Teherán (Irán), donde en compañía de su familia huyó de los talibanes y la guerra, mientras subsiste precariamente, junto a su hermana soltera y la hija de ésta, gracias a un centro de acogida de menores. Toda su no vida se materializa a través de su música, un “rap” contundente, enérgico y vital, en el que golpea con fuerza con versos llenos de furia y rabia contra la injusticia y la violencia en su país contra la libertad de las mujeres.

Rokhsareh Ghaem Maghami (Teherán, Irán, 1975) con una trayectoria interesante en el terreno del documental, galardonada en diversos festivales internacionales, se lanza a filmar este viaje emocional y profundo de una niña/mujer, de aspecto menudo y frágil, pero todo lo contrario en su capacidad emocional, que se mueve a impulsos llenos de energía y que, a pesar de su situación, sueña con convertirse en una estrella del rap. La cámara de Rokharesh penetra en su intimidad doméstica y laboral, capturando de forma natural y muy física el entorno de Sonita, una radiografía durísima en la que tiene que moverse diariamente y seguir luchando sorteando los numerosos problemas que la acechan, la falta de dinero se convierte en el mayor, aunque  la idea de su madre (que vive en Afganistán) de casarla para cobrar por ella 9000 dólares se convierte en la mayor de sus dificultades al que tiene que enfrentarse. Sonita compondrá un tema Brides for Sale y grabará un videoclip casero en el que denuncia la violencia contra las mujeres de su país y una tradición horrible que esclaviza a las féminas que sufren la voluntad paterna convirtiéndolas en meros objetos vendidos al mejor postor.

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Rokhaserh ha realizado una película de denuncia, un artefacto incendiario, una película que investiga varios temas: la violencia contra las mujeres, la miseria en la que viven los refugiados políticos,  y también, un tema de suma importancia para el cineasta, el de su implicación moral con aquello que filma, como las vidas de sus personajes, no sólo se convierten en materia de exploración, sino en una forma de actitud política, en la que se pone de manifiesto el verdadero objetivo de la obra que se está realizando, la intervención o no en  las circunstancias que tienen lugar. El discurso de la película está construido a través de la honestidad y sinceridad, nunca cae en sentimentalismos, ni en subrayados, todo se filma de manera directa y sin tapujos, consiguiendo transmitirnos mediante la mirada, los detalles y gestos de Sonita, y su entorno, toda la angustia a la que está sometida la joven. La película cuestiona y, de qué manera, todo un sistema patriarcal que anula la voluntad femenina y convierte a las mujeres en objetos sin voz ni voto. La forma de la película, en un digital transparente y cercano, nos conduce por esa vida mutilada y rota, una vida oscura (como la espeluznante secuencia en la que Sonita escenifica su huida de Afganistán, en la que es detenida por los talibanes) un horror cotidiano y triste, que vuelve a revivir Sonita en su vuelta a Afganistán, un país en continuo estado de guerra que convierte a las personas en almas errantes sin consuelo.

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Rokhsareh se suma a las voces de las hermanas Makhmalbaf, Samira, con La manzana (2008) y A las cinco de la tarde (2003) y Hana, con Buda explotó por vergüenza (2007), cineastas iraníes que han denunciado la terrible explotación que sufren diariamente las mujeres afganesas y de otros países árabes. Un cine valiente, de gran factura, y sobre todo, humanista, que nos habla de personas, sobre mujeres que no pueden ser libres, que cada paso que dan tienen que pedir permiso a su familia, que la sociedad de sus países ha vuelto invisibles, ocultas en telas oscuras, o encerradas en casa al cuidado del hogar y los hijos. Vidas muertas, vidas sin vida, vidas que se convierten en el eje central de las canciones de Sonita, una joven que utiliza su arte para combatir la injusticia social y que su música pueda servir para ayudar a alguna joven (como comenta en algún momento de la película) y de esa manera, continuar vivas las palabras de las que partía Brecht, aquellas en que se refería que el arte debía de ir de la mano del pueblo, denunciando las injusticias y despertando sus conciencias.

Entrevista a Lenna Yadav

Entrevista a Leena Yadav, directora de “La estación de las mujeres”. El encuentro tuvo lugar el jueves 21 de julio de 2016, en una terraza junto a los Cines Texas de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Leena Yadav, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Javier Asenjo de Surtsey Films, por su paciencia, amabilidad, y a Oriol, traductor de la entrevista que, tuvo el detalle de tomar la fotografía que encabeza la publicación.