Quiero comerme tu páncreas, de Shinichiro Ushijima

VIVIR CON LA MUERTE.

Sakura Yamauchi es la chica más popular de la clase de instituto, aunque guarda un secreto, tiene una enfermedad pancreática terminal. Todos sus deseos, ilusiones, tristezas y miedos los escribe en un diario que llama “Vivir con la muerte”. Un día, de casualidad, Haruki, un compañero de clase extremadamente introvertido y solitario, encuentra el diario y conoce a Sakura, casi sin quererlo, entre los dos nacerá una amistad y compartirán muchas confidencias, viajes y momentos. Quiero comerme tu páncreas, la novela de Yoru Sumino, un especialista en la materia, se publicó en el año 2015 online, tres años más tarde en físico, cosechando un grandísimo éxito, que pronto se vio reflejado con la adaptación de 2017 en imagen real dirigida por Sho Tsukikawa. Ahora, nos llega la adaptación en animación, dirigida por Shinichiro Ushijima, un joven talentoso fogueado en varias series de animación, y lo hace desde la relación íntima y profunda de dos amigos a su pesar, dos compañeros de clase de instituto que, en otras circunstancias, quizás no se hubieran mirado ni siquiera relacionado, pero, las cosas son de otra manera.

La casualidad hace que Haruki, al que todos llaman “Yo”, descubra el diario y lea el terrible secreto que oculta celosamente Sakura, y donde podría haber rechazado o antipatía, sucede todo lo contrario, y entre los dos, con las reticencias y extrañeza de los inicios, ya que son dos polos opuestos, tanto en carácter como en la relación con su entorno y los demás. Sakura es extrovertida, jovial, explosiva y llena de entusiasmo y alegría, una celebradora de la vida y el hecho de vivir, en cambio, “Yo” es todo lo contrario, sumido en su interior, asume su realidad en soledad, de carácter muy reservado y ajeno al entorno, y sobre todo, a los demás. Dos formas de mirar y relacionarse con la vida y el mundo, dos formas tan diferentes que acaban por relacionarse en una primavera que les cambiará las vidas para siempre. Ushijima hace gala de un virtuosismo plástico, tanto en el dibujo como en la animación, creando un caleidoscopio de colores, texturas y sensaciones inabarcables e infinitas, en la mejor tradición de la animación japonesa de grandes autores como Miyazaki y Takahata, y todos sus predecesores en el Studio Ghibli, y talentos como Mamoru Hosoda, Makoto Shinkai y Hiromasa Yonebayashi, y jóvenes de la talla de Naoko Yamada, Mari Okada, entre otros, cineastas que han construido una animación asombrosa en su forma y contenido, a través de relatos duros y reales, donde la vida se torna agridulce, difícil y alegre, llena de sinsabores e ilusiones.

Un cine de bellísima factura, donde la gama de colores y sensaciones atraviesan a los espectadores, confirmando el grandioso momento de la animación de antes, ahora y siempre, con narraciones asombrosas donde abarcan cualquier tema, por muy duro o complejo que sea, dotando a sus relatos de fuerza, energía y ritmo. En Quiero comerme tu páncreas, el cineasta japonés nos cuenta los últimos meses de Sakura, ya que arranca la película con su funeral, y a través de un largo flashback, que abarca los 108 minutos de su metraje, nos explicarán la relación diferente e íntima que tienen sus dos protagonistas. Dos seres alejadísimos, diferentes y con vidas opuestas, se encontrarán y se conocerán, y verán que tienen más en común de lo que en un principio pensaban, y compartirán todos esos momentos que Sakura verá por última vez, generando multitud de recelos y antipatías con sus más allegados compañeros de clase, como su ex que no ve con buenos ojos la relación, así como la mejor amiga de Sakura, que la rechaza por completo.

Los dos chicos vivirán su relación, a la que todavía nos aben como llamar, pero la sentirán y aprenderán tanto del uno como del otro, dejándose llevar por esa ciudad llena de centros comerciales, donde vivirán las emociones de compartir una comida al vapor, un helado en la cafetería más cool, un viaje en tren que los llevará a caminar por otros lugares, o compartir la cama en una noche de hotel, etc… experiencias de todo tipo que les llevarán a abrir sus corazones, a desenmarañar las emociones que ocultan en su interior, a sentirse más próximos el uno del otro, viviendo una relación de amistad o algo más, porque ni ellos mismos saben que les está ocurriendo, y si eso será el principio o el final de algo, porque su tiempo se agota, su tiempo es limitado, porque cada momento que pasan uno al lado del otro, pueda ser el último instante que vivan juntos, que compartan.

El director japonés ha construido una película que es un hermosísimo canto a la vida a través de la muerte, una emotiva y sensible relación que huye del sentimentalismo y las estridencias argumentales, dos seres que se quieren, que también se aman, aunque todavía no lo saben o quizás, nos e atreven a admitirlo, que se dejan llevar por la vida y todo aquello que les ofrece, como esos naranjos en flor, que celebran la primavera como si fuera la última que vivirán, ajenos al mundo, llenos de alegrías e ilusiones, porque mientras dure la primavera, ellos seguirán floreciendo, con todo su esplendor y belleza, sintiendo que cada espacio recóndito de su tronco, ramas y flores sirven para dar más luz a un mundo tan necesitado de dejarse llevar por la vida y celebrarla a cada instante, a pesar de los pesares y a pesar del tiempo que nos quede. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Maquia, una historia de amor inmortal, de Mari Okada

LOS HILOS MATERNOS.

“Cuando te enamores, sabrás lo que es la soledad.”

El arranque de la película nos sumerge en un universo fantástico, en una tierra donde las cosas funcionan con otro ritmo y sobre todo, otra sensibilidad, con esa asombrosa naturaleza y su eplendorosa belleza de flores y colores (una caracterísitica de los anime donde nunca falta el amor hacia la tierra y la naturaleza). El pueblo de Iorph, alejado del mundo que conocemos, está habitado por chicas que nunca envejecen, siempre mantienen esa tez brillante y jovial en sus cuerpos, mientras tejen una finísima y única tela llamada Hibiol, que supone su sustento ya que se vende a las mil maravillas. Toda esta fantasía y armonía desparece cuando el ejército Mezarte las ataca con el fin de capturar esa sangre que les mantenga jóvenes para siempre. El mundo de Iorph desaparece y todo se desintegra. Maquia, una de las mejores tejedoras, y de especial sensibilidad, escapa en el caos, y vaga por el bosque. Un día, encuentra a un bebé huérfano en mitad de un poblado arrasado. Maquia lo cogerá y lo cuidará, y le pondrá el nombre de Ariel. Mari Okada (Chichibu, Saitama, Japón, 1976) lleva veinte años trabajando en televisión creando animes de éxito, despuntando como guionista, en los que ha tenido tiempo para escribir películas de acción real y anime, como El himno del corazón (2015), dirigida por Tatsuyuki Nagai, en la que también se describía a una chica especial, que debido a sus problemas de salud que le impiden hablar con normalidad, sólo se comunicaba con mail y mensajes de móvil, y más aún cuando el nuevo tutor le ofrece participar en un musical.

Ahora, Okada se pone tras las cámaras por primera vez para contarnos una magnífica fábula sobre las relaciones materno filiales, a través de 80 años, que es toda la vida del personaje de Ariel, y lo hace con una trama dividida en dos partes: en la primera, conoceremos el mundo de Maquia, sus relaciones, las tejedoras y ese universo de fantasía y amor, ya en el segundo bloque, cuando Ariel se ha convertido en un joven sano y fuerte, la película se traslada a la gran ciudad, Mezarte, donde los dos se ganan la vida como camarera, y el joven, en la fundición. Una vida dura y sucia, muy diferente a aquellos años en Iorph, y cuando Ariel era pequeño en el campo. Ahora, los diferentes personajes se van entrelazando con la amenaza y posterior guerra que se desata provocando nuevamente el caos al que asistimos en el ataque de Iorph. Okada va contándonos toda una vida de sus personajes, donde Maquia actúa como madre protectora de todos ellos, ayudándolos y velando por ellos, sin descanso y sin queja.

La cineasta japonesa nos envuelve en una factura visual apabullante, donde nos envuelve en esas historias entrelazadas de unos y otros, en el que cada detalle está estudiado y encaja perfectamente en la trama que nos cuentan, donde la mezcla de realidad y fantasía es abrumadora, fundiéndose en uno sólo (como esa fundición de la ciudad que guía a todos los que trabajan en ella, casi como una mater industrial) realizada con una naturalidad asombrosa, donde cada secuencia contiene una historia en sí misma, en el que los personajes emanan pasión por los cuatro costados, guiados por el amor hacia aquellos que les rodean, o al menos lo intentan, donde Maquia se convierte en un ser mitológico que ha llegado a sus vidas para protegerlos y cuidarlos hasta el fin. Maquia es uno de esos personajes que pueblan los anime, chicas jóvenes de una sensibilidad especial, de aspecto romántico, y de gran belleza, que suelen ser introvertidas y muy reservadas, y a pesar de una más en los mundos que habitan, tienden a ser personas a las que les cuesta encajar, a pesar de los tremendos esfuerzos que hacen para ello, convirtiéndose así en personas que acaban generando un mundo de fantasía, alejado de la realidad compleja que las rechaza, para así mantener sus ilusiones y sueños intactos, y sobre todo, seguir esperanzadas ante la vida.

Okada ha construido una película de endiablado ritmo, sus casi dos horas de metraje pasan volando, con una trama que adquiere complejidad en algunos tramos, pero que la directora sabe superarlos con claridad y tensión, siguiendo a sus personajes con atención y sensibilidad, sin aspavientos sentimentales ni giros forzados de guión, sino contándonos sus historias personales, sus diferentes edades, y continua evolución de emociones, en los que viven alegrías y tristezas, donde el amor y la tragedia parece ser un sino de sus vidas. Una película fantástica y realista, que toca diversos y complejos temas como las relaciones materno filiales, el amor, la vida, la muerte, la guerra, y el tiempo, como base de la existencia de unos personajes atrapados por su destino, donde hay tragedia griega, donde madres, hijos y nietos, se irán cruzando por las vidas de Maquia, contribuyendo al maravilloso anclaje argumental, emocional y vital que desprende la cinta de Okada, una directora que esperemos que vuelva a ponerse tras las cámaras lo más pronto posible.


<p><a href=”https://vimeo.com/295198405″>MAQUIA – Una historia de amor inmortal – TRAILER VE</a> from <a href=”https://vimeo.com/selectavision”>SelectaVisi&oacute;n</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Your name, de Makoto Shinkai

LOS MUNDOS QUE NOS HABITAN.

“No importa dónde estés, iré a buscarte y te encontraré”

Mitsuha es una adolescente que vive en un pueblo remoto de la campiña japonesa rodeado de un enorme lago, vive con su abuela y su hermana pequeña, y con su padre, alcalde del pueblo, al que nunca ve. A Mitsuha le irritan la paz y tranquilidad, además de las costumbres ancestrales de su pueblo, y además echa en falta espacios como una cafetería, o demás alicientes para pasar el rato con sus amigos cuando salen del instituto. Fantasea con ser un chico guapo en la gran urbe de Tokio. Por su parte, Taki, es un chaval de Tokio, que rehúye de su familia, y que además de ir al instituto, trabaja como camarero en un restaurant. En su caso, odia la híper velocidad de la gran ciudad y le encantaría con ser una chica guapa viviendo en la tranquilidad de un pueblo. Una noche, mientras duermen, sueñan con que sus vidas se intercambian y se convierten en el otro. Bajo la premisa de convertirse en otra persona y llevar una vida deseada, completamente diferente a la que se tiene.

El cineasta Makoto Shinkai (Prefectura de Nagano, Japón, 1973) construye una película romántica sobre el paso del tiempo y los deseos que anhelamos cada uno de nosotros. El universo de Shinkai está poblado de adolescentes vacíos y solitarios que no encuentran alicientes en la sociedad moderna que nos rodea, y acaban convirtiendo sus vidas en fantasías huidizas para soportar la soledad de sus vidas, dentro de un marco romántico, en el que el tiempo es sólo una percepción extraña que se puede manipular y cambiar.  En 5 centímetros por segundo (2007) dos adolescentes alejados desde que dejaron la primaria, se buscan para volver a reencontrarse ya que no han podido olvidarse, en Viaje a Agartha (2011), una joven con una extraña misión acerca de extrañas melodías entra en contacto con un joven que vive en una dimensión paralela, y en El jardín de las palabras (2013), un dibujante de zapatos se encuentra en un parque a una mujer mayor y ambos volverán a reencontrarse. En Your Name, Shinkai ha contado con dos ilustres colaboraciones, con Masashi Ando en la dirección de animación, figura capital del emblemático Studio Ghibli, y la aportación de Masayoshi Tanaka, en el diseño de personajes, otro nombre importante en el anime japonés.

Shinkai ha construido una película bellísima, de grandísima virtuosidad plástica, donde lo visual, un elemento característico de su filmografía, se convierte en una apabullante gama de colores y formas, donde lo cotidiano y lo fantástico se mezclan y funden de manera tan natural que asombra por su sencillez, dotando al relato de múltiples ventanas narrativas que profundizan en el sentimiento de los personajes. Otro de los elementos importantes de la película, lo encontramos en el guión, y sobre todo su estructura, Shinkai nos envuelve de forma enigmática haciéndonos viajar a ese universo que no existe, en un purgatorio de los sueños, donde los jóvenes protagonistas viven otras vidas, las que desean, las que la realidad no hace posible, pero que los sueños, sí. Aunque, Shinkai no sólo se queda así, estos mundos de pura ensoñación, se terminan, y entonces, los dos jóvenes implicados se lanzan a la realidad, o dicho de otra manera, quieren conocerse en el mundo real, que aunque no sea el deseado, es el que les ha tocado vivir.

Y es en ese sentido, donde la película de Shinkai adquiere su maravillosa poética, en el que un cometa que pasa cada mil años cerca de la tierra, las ceremonias ancestrales patrimonio del pueblo (donde Mitsuha tiente un importante protagonismo) y una bellísima creación de personajes, además de unos secundarios que ahondan en la potencia narrativa y argumental de la cinta. El director japonés nos sumerge en un mundo onírico, extraño, de pura fantasía, algo así como el reverso de los sueños que han vivido sus criaturas, una realidad paralela, soñada por ellos mismos,  en la que tendrán que viajar hacía lo más profundo de su ser, desafiando los límites de su propia existencia, incluso al espacio temporal en el que viven, introduciéndose en un marco de no tiempo, en el que las cosas adquieren formas imposibles, para aceptar su propia condición y de esta manera detener el tiempo, para así estar con esa persona que no conocen, que jamás han visto, y tampoco han  escuchado, pero no pueden sacarse de la cabeza, e inician una búsqueda interior, tanto física como emocional para encontrarla. Your Name  es una película encantadora, de poderío visual, y guión de hierro,  que le asemeja al Unvierso Ghibli y a Miyazaki, en el que sus personajes huyen de este mundo soñando universos imposibles y paralelos para soportar la crudeza y soledad de sus vidas.


<p><a href=”https://vimeo.com/200959137″>your name. (Trailer VOSE)</a> from <a href=”https://vimeo.com/selectavision”>SelectaVisi&oacute;n</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>