Entrevista a Adán Aliaga

Entrevista a Adán Aliaga, director de la película «El Cuarto Reino», en el Soho House en Barcelona, el martes 19 de noviembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Adán Aliaga, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Eva Herrero de Madavenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

El Cuarto Reino, de Adán Aliaga y Àlex Lora

UN LUGAR PARA LA ESPERANZA.

“Los humanos vivimos generalmente bajo la ilusión de seguridad y de encontrarnos en nuestro hogar en un entorno físico y humano elegante y confiado. No obstante, cuando se interrumpe el ritmo diario, nos damos cuenta de que somos como náufragos que intentamos mantener el equilibrio sobre unas planchas rotas den medio del mar, olvidando de dónde venimos y sin conocer cómo marcar el rumbo”

Albert Einstein

Hace un par de años Adán Aliaga, director entre otras de La casa de mi abuela, La mujer del Eternauta o El arca de Noé, y Àlex Lora, director de Thy Father’s Chair y un buen puñado de películas breves, unieron sus fuerzas para dirigir la película breve The Fourth Kingdom, en el que nos contaban en 15 minutos las vicisitudes de un grupo de personas, desplazados e inmigrantes ilegales, que se ganaban la vida mediante una cooperativa de reciclaje situada en Brooklyn, en Nueva York. Partiendo de esa primera experiencia y con un extenso material filmado de más de 300 horas, ha nacido El Cuarto Reino, al que añaden el subtítulo de El reino de los plásticos, como lo llaman muchos de sus empleados.

Aliaga y Lora vuelven a El Cuarto Reino para explicarnos en 83 minutos cómo siguen las vidas de aquellos que conocimos, sitúandonos en el corazón de ese lugar, rodeados de montañas de bolsas con plásticos, latas y vidrio, a través de pasillos y espacios donde se almacena todo el material de desecho y se manipula para que siga su curso de reciclaje, nunca lo veremos en su totalidad, siempre fragmentado, al igual que las vidas de las personas, en su mayoría hombres, que por una cuestión u otra, han acabado trabajando y viviendo de la planta cooperativa Sure We Can, fundada hace diez años por Ana, una misionera española. Allí conoceremos a René, un mexicano que todavía arrastra problemas de alcoholismo, a Walter, un guatemalteca audaz que fabrica gafas especiales para ver una realidad diferente, a Pier, estadounidense, ex pianista de jazz que una depresión le hizo empezar de nuevo, o Eugene, también americano, que su adicción a las drogas lo llevó a la mala vida e intenta recuperarse en el centro, y otras almas que han encontrada en la cooperativa una forma de agarrarse a la vida, todos ellos han sido víctimas de ese sueño americano que arrastra a tantas personas cada año a intentar mejorar sus vidas atraídos por esas barras y estrellas tan brillantes que acaban cegando a la mayoría.

Los directores españoles nos cuentan una crónica diaria que abarca varios meses, vemos nieve, calor y las diferentes circunstancias, tanto físicas, psicológicas como laborales en las que se ven inmersos los que allí se emplean, así como sus habituales y sorprendentes relaciones y diálogos, donde hablan de sus vidas anteriores, toda la familia que dejaron en sus países de origen, de nostalgia, de esa existencia que les llevó a la oscuridad, de reencontrarse, y también, de su posible futuro, sin olvidarnos de las estrellas y los seres del más allá, de esas otras vidas que tanto tienen que ver con sus experiencias y sus realidades. Una película narrada con pausa y sobriedad, sin caer en el sentimentalismo ni en nada que se le parezca, sino explicando con lo mínimo ni subrayados innecesarios, todas esas vidas en ese limbo maravilloso que es el centro de reciclaje, y la vida que se desata constantemente, como esos momentos divertidos con los chinos a través de la dificultad originada por la comunicación, o los diferentes artistas que asan por allí para representar obras de teatro diferentes y enigmáticas, u otros artistas como pintores que buscan inspiración en ese lugar especial y lleno de energía.

Una obra que nos habla de injusticia y desigualdades, de pasados durísimos y existencias difíciles, pero también, de realidades llenas de esperanza y vitalidad, de forma inteligente y sencilla, capturando no sólo la cotidianidad de unos seres que están en procesos vitales de reconstrucción, sino que también va más allá, como esas estrellas y seres de otros planetas que tienen tan ensimismados a muchos de los que vemos, sumergiéndonos en el alma humana de esas personas, con el preciso y natural montaje que firman los dos directores junto a Sergi Dies (que ha editado para Isaki lacuesta, Lisandro Alonso, o el propio Aliaga, entre otros) evidenciando todo aquello que se nos escapa, lo que queda bajo la superficie de lo que hablan y lo que hacen, todo aquello que los sigue, todo aquello que sienten, o simplemente, todo aquello que fueron, y sobre todo, les gustaría ser, convirtiéndose en todo un ejemplo de autocrítica y trabajo personal para concienciarse de sus problemas y la forma de resolverlos para tener una vida más digna, justa y humana, muy alejada de ese sueño americano tan falso, vacío y mercantilizado, que nada ayuda a tantos aventureros que acaban siendo náufragos de sus propias vidas y sueños frustrados. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=»https://vimeo.com/335672756″>El Cuarto Reino – Directed by Ad&aacute;n Aliaga &amp; &Agrave;lex Lora – Trailer</a> from <a href=»https://vimeo.com/jaibofilms»>Jaibo Films</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Entrevista a Xavier Artigas

Entrevista a Xavier Artigas, codirector de la película «Idrissa. Crónica de una muerte cualquiera». El encuentro tuvo lugar el jueves 7 de noviembre de 2019 en el domicilio del director en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Xavier Artigas, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Katia Casariego de Comunicación, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Idrissa, Crónica de una muerte cualquiera, de Xavier Artigas y Xapo Ortega

DESENTERRAR LA DIGNIDAD.

“Con Idrissa, crónica de una muerte cualquiera (2018), el tándem Artigas-Ortega se radicaliza llevando su concepción del cine-acción al extremo: toda la realidad que se relata en el documental ocurre gracias al hecho de que se está haciendo una película. A modo de profecía autocumplida se huye así del llamado cine de denuncia para dar paso al cine de reparación”.

(Textos recogidos en el dossier de prensa)

Xavier Artigas (Sabadell, 1980) y Xapo Ortega (Barcelona, 1972) se conocieron durante las protestas del 15M, donde pertenecieron a la comisión del audiovisual filmando todo lo que allí aconteció. En el 2010 había nacido Metromuster, que se define como una cooperativa independiente dedicada al cine político y social siguiendo los principios de la Cultura Libre. De ahí han surgido trabajos tan interesantes como [NO-RES] vida i mort d’un espai en tres actes  (2011) que recogía los últimos días de la Colònia Castells, una de las pocas colonias fabriles todavía en pie en Barcelona a punto de ser derruida. Su segunda película fue Ciutat Morta (2014) que a través de imágenes de archivo y testimonios directos, se adentraban en un caso que llevó a la cárcel a cinco víctimas de un sistema podrido y deshumanizado, destapando así la corrupción policial de Barcelona.

Su tercera incursión es Idrissa, crónica de una muerte cualquiera, en el que nos sumergen en la vida de Idrissa Diallo, un joven guineano de 21 años que falleció en un centro de detención de extranjeros en Barcelona. Artigas y Ortega y su equipo de colaboradores, entre los que destaca Laia Manresa, en labores de escritura, emprenden una investigación farragosa y kafkiana para esclarecer los hechos que se produjeron aquella noche aciaga donde Idrissa perdió la vida, y localizar su cadáver. A modo de cine directo, y work in progress, seguimos la crónica diaria de una investigación, donde la película se va haciendo a medida que la investigación sigue su curso, en la misma línea que el cine de Hubert Sauper, donde la cámara filma para mostrar, reparar y concienciar, en el que los propios cineastas participan de manera activa y visible en las pesquisas, moviéndose de aquí para allá, desde Guinea, con ese primer plano que alumbra el relato, donde las alambradas, como símbolo triste de un mundo que separa la riqueza de la pobreza, y el siguiente encuadre con el señor blanco en la piscina del hotel y unos niños, al otro lado del muro, jugando en una playa.

En Melilla, Francia o en Barcelona, en una suerte de road movie, enmarcada en un thriller de investigación, para intercambiar información, muy escasa, con abogados, activistas y agentes sociales que al unísono trabajando pro reparar la dignidad enterrada de Idrissa, así como miembros de su familia, amigos o personas que lo conocieron o viajaron con él en la travesía terrorífica desde su Guinea natal hasta el CIE de Barcelona donde encontró la muerte. Las obstaculizaciones de las autoridades les llevan a un callejón sin salida respecto a su muerte, y siguen con su camino localizando el cuerpo de Idrissa enterrado en un nicho anónimo. El equipo de la película logra sacarlo y mediante un crowfunding logran llevarlo al pequeño pueblo de Guinea donde salió en busca de un futuro mejor. Artigas y Ortega construyen una película de una belleza plástica exultante, contándonos sin prisa pero sin pausa su investigación, las movilizaciones sociales que llevan a cabo, en una película vivida, donde el activismo social y político se confunde y se mezcla de forma natural con el cineasta, donde todo es un conjunto.

La película se convierte en una forma de cine reparador, cine de justicia, cine de memoria, cine que devuelve a la vida a Idrissa, aunque sea de forma emocional o espiritual, la biografía de este joven guineano, así como su existencia y circunstancias, como ocurría con Patricia Heras en Ciutat Morta, en que el cine recupera su memoria, reparándola y situándola en el lugar que merece, restituyéndola, con el propósito de rendirle homenaje, que no quede relegada al olvido, como en el caso de Idrissa a un nicho anónimo de Barcelona como pasa con tantos otros, volviendo como en el caso de Ciutat Morta, otro caso de corrupción y racismo del estado, con prácticas deleznables e impropias de una democracia en el que se practica una violencia estructural demencial y modus operandi, con esa terrible y triste mención que escuchamos en la película: “Es sintomático que el estado persiga al inmigrante para expulsarlo cuando está vivo y lo oculte en el país cuando está muerto”.

Un cine político, reivindictivo, justo, necesario y valiente, sin concesiones ni nada por el estilo, cine de primer orden, un cine hecho desde la necesidad de reparación, de devolver la justicia a quién no la tuvo, de recuperar su cuerpo y entregárselo a su familia como sentido humanitario, de utilizar el cine para aquello necesario y humanista que mencionaban cineastas como Renoir, Rossellini o Kiarostami, donde el objetivo principal de el hecho cinematográfico residía en mirar con detenimiento los problemas de las personas y devolverles su lugar en el mundo y su importante en la sociedad, visibilizar a todos aquellos desfavorecidos, desplazados o anónimos, a “los nadie”, que escribía Galeano. Cine reposado, cine que repara y lo hace desde la belleza de unas imágenes y una planificación formal brillante y soberbia, mostrándonos las diferentes realidades desde el respeto y la mirada del otro, sumergiéndonos en las diferentes formas de ver y sentir las cosas, con imágenes y hechos aterradores pero descritos desde lo más profundo, desde la sencillez y la humildad del cineastas que quiere conocer, aclarar y reivindicar de forma humanista a un chico desconocido que la película lo visibiliza, lo desentierra del olvido institucional, y lo devuelve a su tierra, con ese último plano sobrecogedor donde su pueblo lo acoge en su seno. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=»https://vimeo.com/297970311″>Trailer IDRISSA – subt&iacute;tulos castellano</a> from <a href=»https://vimeo.com/polarstarfilms»>Polar Star Films</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

 

Encuentro con Lucrecia Martel

Encuentro con la cineasta Lucrecia Martel, con motivo de la retrospectiva de su obra en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el martes 4 de junio de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Lucrecia Martel, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño,  y a Jordi Martínez de Comunicación Filmoteca,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a María Antón Cabot

Entrevista a María Antón Cabot, directora de la película «<3», en el marco del D’A Film Festival, en el Hotel Pultizer en Barcelona, el jueves 2 de mayo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a María Antón Cabot, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo del D’A Film Festival, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Alba Sotorra

Entrevista a Alba Sotorra, directora de la película «Comandante Arian», en las oficinas de su productora en Barcelona, el miércoles 17 de octubre de 2018.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alba Sotorra, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue, por su tiempo, cariño, generosidad y paciencia.

Comandante Arian, de Alba Sotorra

 ¡JIN, JIYAN, AZADI! (¡MUJERES, VIDA, LIBERTAD!)

«Echo de menos a mis compañeras, la lucha, la guerra. Echo de menos compartir su dolor y sus dificultades, y compartir también la alegría de la liberación. Sufrir y luego disfrutar de la libertad es algo increíble».

Comandante Arian

Hace tres años, Alba Sotorra (Reus, 1980) sorprendía a propios y extraños con Game Over, en el que nos hablaba de Djalal, un joven que desde pequeño soñaba con ser soldado profesional, pero cuando estuvo en primera línea de fuego, se sintió decepcionado de la guerra que vio y que sólo conocía a través de los videojuegos y su alter ego online, un soldado de élite que se enfrentaba a peligrosos enemigos en sus misiones secretas. Un ejercicio contundente, personal y reflexivo sobre la fascinación de la guerra, la violencia y las imágenes que nos invaden constantemente sobre temas bélicos y violentos. Ahora, Sotorra vuelve con una película que tiene la guerra como foco de atención, pero desde otro punto de vista, el de un grupo de mujeres combatientes en la guerra de Siria, las YPJ (Unidades de Defensa de Mujeres) un grupo  formado en el año 2013 sólo de mujeres, en su mayoría kurdas, para combatir al Dáesh (Isis), para defender su tierra y su condición como mujeres libres.

La película se introduce en la piel de estas mujeres a través de una de sus líderes, Arian Afrîn, la “Comandante Arian”, y nos cuenta de un modo íntimo y personal, su diario de guerra en el asedio de la ciudad de Kobane para reconquistarla y acabar con el Estado Islámico. La película se estructura a través de dos tiempos, en el presente, estamos en el 2016, cuando Arian, que ha recibido cinco heridas de bala, se recupera lejos del frente, y en el pasado, cuando Arian y su batallón de combatientes, emprenden el asedio para liberar Kobane. La cámara de Sotorra, y ella misma,  se camuflan junta a las mujeres, convirtiéndose en unas combatientes más, dejando fiel testimonio de las experiencias sanas y terribles que iremos viendo a lo largo de sus 80 minutos de metraje, en las que habrá momentos de paz interior, o violencia bélica, y también, tiempo para compartir, recordar y sentir, en las que escucharemos sus conversaciones, sus inquietudes, sus soledades, (des) ilusiones, sacrificios e ideales, su pasado bajo el yugo machista, y su futuro, al que todas lo encaran con esperanza por una tierra mejor, más justa, igualitaria y solidaria.

Vemos con detalle y profundo análisis su cotidianidad, su entorno y los compañeros masculinos que las acompañan luchando codo a codo en el campo de batalla, donde escuchamos con precisión el ruido de las bombas, el silbido de las balas, y las continuas refriegas que se van produciendo, dentro de un entorno de camaradería, compañerismo y libertad, una libertad que se ganan diariamente con su kalashnikov y valentía. La directora catalana nos habla de guerra, de vida y muerte, sin caer en el heroísmo y la plasticidad de unas imágenes que no son bellas o complacientes, sino duras, ásperas, y en ocasiones, tremendas, que quitan el aliento por su terrible dureza, pero la película nunca cae en eso, se mantiene firme en contar con alegrías y tristezas las vidas de este batallón feminista de manera clara y precisa, en el que nos la presenta como mujeres de carne y hueso, mujeres que nos podríamos encontrar por la calle en otras circunstancias, despojándolas de cualquier aura de espiritualidad o por el estilo, la cinta extrae su humanidad, su fuerza y su voluntad, esa voluntad de hierro y determinación que las dejar a sus familias, y por ende, su destino marcado como esposas y madres, para liberarse de sus porvenires anulados, y vivir libremente y como ellas quieren, aunque para ello tengan que pegar tiros y jugarse la vida cada día.

Arian y su batallón de mujeres despierta una fuerza brutal y unos ideales perdidos por nuestros lares, donde la fuerza del equipo y la fraternidad se convierten en sólo uno, donde van todas a una, ayudándose y levantándose unas a otras, siguiendo en pie a pesar de las bajas y los problemas de la guerra, porque todas juntas llegarán hasta donde las armas y el coraje les aguante. Sotorra nos brinda una película humanista y cercana, donde se explora con claridad y detalle la condición humana, donde el término libertad adquiere significados distintos a los que nosotros conocemos, donde la individualidad y los conflictos a los que nos enfrentamos diariamente, se diluyen en la nada, observando a estas mujeres y sus circunstancias, unas mujeres de gran fortaleza y virtud, que rompen estereotipos y tradiciones milenarias para ser ellas mismas, y sobre todo, defender aquello que consideran importante para ellas y su tierra, defendiendo a tiros valores humanos que aquí hemos olvidado hace demasiado tiempo.

La directora reusense nos brinda una película necesaria y valiente, una película que le ha llevado tres años de filmaciones, entre idas y venidas, un documento muy alejado de la visión de los informativos occidentales, en los que parece que la guerra siempre la hacen los hombres, y nunca sabemos nada de las mujeres. Un trabajo sincero y honesto, que recuerda a las películas de Rithy Panh o Wang Bing, en la forma de colocar la cámara y filmar las conversaciones y el entorno de estas combatientes kurdas, en las que la relación entre cineasta y el objeto filmado acaba diluyéndose y creando una relación diferente e íntima, en el que todo se mezcla y adquiere una proximidad que nos traspasa y nos acaba convirtiendo a los espectadores en seres activos y reflexivos de las imágenes que estamos viendo, y creando ese vínculo mental entre la cineasta y sus personas. Sotorra construye una cinta emocionante y bella en sus valores humanísticos sobre unas mujeres que viven y guerrean diariamente por su libertad, por su identidad y por vivir en una tierra mejor, aunque para ello tengan que perder su vida o ver como la pierden algunas de sus compañeras.


<p><a href=»https://vimeo.com/290442289″>Comandante Arian – Trailer Oficial</a> from <a href=»https://vimeo.com/albasotorra»>Alba Sotorra Clua</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Entrevista a Valérie Massadian

Entrevista a Valérie Massadian, directora de la película «Milla», en el marco de l’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona. El encuentro tuvo lugar el lunes 20 de noviembre de 2017 en la cafetería del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Valérie Massadian, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, al equipo de l’Alternativa, y al equipo de La Costa Comunicació, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Adrián Orr

Entrevista a Adrián Orr, director de la película «Niñato», en el marco de l’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona. El encuentro tuvo lugar el lunes 20 de noviembre de 2017 en la cafetería del CCCB en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Adrián Orr, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, al equipo de l’Alternativa, al equipo de La Costa Comunicació, y a Eva Calleja de Prismaideas, a todos ellos, gracias por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.