Entrevista a Adán Aliaga

Entrevista a Adán Aliaga, director de la película “Fishbone”, en las oficinas de la productora en Barcelona, el jueves 29 de noviembre de 2018.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Adán Aliaga, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Miguel Molina de Jaibo Films, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Adán Aliaga

Entrevista a Adán Aliaga, director de la película “El Cuarto Reino”, en el Soho House en Barcelona, el martes 19 de noviembre de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Adán Aliaga, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Eva Herrero de Madavenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

El Cuarto Reino, de Adán Aliaga y Àlex Lora

UN LUGAR PARA LA ESPERANZA.

“Los humanos vivimos generalmente bajo la ilusión de seguridad y de encontrarnos en nuestro hogar en un entorno físico y humano elegante y confiado. No obstante, cuando se interrumpe el ritmo diario, nos damos cuenta de que somos como náufragos que intentamos mantener el equilibrio sobre unas planchas rotas den medio del mar, olvidando de dónde venimos y sin conocer cómo marcar el rumbo”

Albert Einstein

Hace un par de años Adán Aliaga, director entre otras de La casa de mi abuela, La mujer del Eternauta o El arca de Noé, y Àlex Lora, director de Thy Father’s Chair y un buen puñado de películas breves, unieron sus fuerzas para dirigir la película breve The Fourth Kingdom, en el que nos contaban en 15 minutos las vicisitudes de un grupo de personas, desplazados e inmigrantes ilegales, que se ganaban la vida mediante una cooperativa de reciclaje situada en Brooklyn, en Nueva York. Partiendo de esa primera experiencia y con un extenso material filmado de más de 300 horas, ha nacido El Cuarto Reino, al que añaden el subtítulo de El reino de los plásticos, como lo llaman muchos de sus empleados.

Aliaga y Lora vuelven a El Cuarto Reino para explicarnos en 83 minutos cómo siguen las vidas de aquellos que conocimos, sitúandonos en el corazón de ese lugar, rodeados de montañas de bolsas con plásticos, latas y vidrio, a través de pasillos y espacios donde se almacena todo el material de desecho y se manipula para que siga su curso de reciclaje, nunca lo veremos en su totalidad, siempre fragmentado, al igual que las vidas de las personas, en su mayoría hombres, que por una cuestión u otra, han acabado trabajando y viviendo de la planta cooperativa Sure We Can, fundada hace diez años por Ana, una misionera española. Allí conoceremos a René, un mexicano que todavía arrastra problemas de alcoholismo, a Walter, un guatemalteca audaz que fabrica gafas especiales para ver una realidad diferente, a Pier, estadounidense, ex pianista de jazz que una depresión le hizo empezar de nuevo, o Eugene, también americano, que su adicción a las drogas lo llevó a la mala vida e intenta recuperarse en el centro, y otras almas que han encontrada en la cooperativa una forma de agarrarse a la vida, todos ellos han sido víctimas de ese sueño americano que arrastra a tantas personas cada año a intentar mejorar sus vidas atraídos por esas barras y estrellas tan brillantes que acaban cegando a la mayoría.

Los directores españoles nos cuentan una crónica diaria que abarca varios meses, vemos nieve, calor y las diferentes circunstancias, tanto físicas, psicológicas como laborales en las que se ven inmersos los que allí se emplean, así como sus habituales y sorprendentes relaciones y diálogos, donde hablan de sus vidas anteriores, toda la familia que dejaron en sus países de origen, de nostalgia, de esa existencia que les llevó a la oscuridad, de reencontrarse, y también, de su posible futuro, sin olvidarnos de las estrellas y los seres del más allá, de esas otras vidas que tanto tienen que ver con sus experiencias y sus realidades. Una película narrada con pausa y sobriedad, sin caer en el sentimentalismo ni en nada que se le parezca, sino explicando con lo mínimo ni subrayados innecesarios, todas esas vidas en ese limbo maravilloso que es el centro de reciclaje, y la vida que se desata constantemente, como esos momentos divertidos con los chinos a través de la dificultad originada por la comunicación, o los diferentes artistas que asan por allí para representar obras de teatro diferentes y enigmáticas, u otros artistas como pintores que buscan inspiración en ese lugar especial y lleno de energía.

Una obra que nos habla de injusticia y desigualdades, de pasados durísimos y existencias difíciles, pero también, de realidades llenas de esperanza y vitalidad, de forma inteligente y sencilla, capturando no sólo la cotidianidad de unos seres que están en procesos vitales de reconstrucción, sino que también va más allá, como esas estrellas y seres de otros planetas que tienen tan ensimismados a muchos de los que vemos, sumergiéndonos en el alma humana de esas personas, con el preciso y natural montaje que firman los dos directores junto a Sergi Dies (que ha editado para Isaki lacuesta, Lisandro Alonso, o el propio Aliaga, entre otros) evidenciando todo aquello que se nos escapa, lo que queda bajo la superficie de lo que hablan y lo que hacen, todo aquello que los sigue, todo aquello que sienten, o simplemente, todo aquello que fueron, y sobre todo, les gustaría ser, convirtiéndose en todo un ejemplo de autocrítica y trabajo personal para concienciarse de sus problemas y la forma de resolverlos para tener una vida más digna, justa y humana, muy alejada de ese sueño americano tan falso, vacío y mercantilizado, que nada ayuda a tantos aventureros que acaban siendo náufragos de sus propias vidas y sueños frustrados. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/335672756″>El Cuarto Reino – Directed by Ad&aacute;n Aliaga &amp; &Agrave;lex Lora – Trailer</a> from <a href=”https://vimeo.com/jaibofilms”>Jaibo Films</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

The Fourth Kingdom, de Adán Aliaga y Àlex Lora

EL REFUGIO DE LOS DESHEREDADOS.

En un momento de la película, escuchamos la voz de un inmigrante sudamericano que nos explica que él ha visto a los extraterrestres, una extraña luz que le invadió, y piensa que quizás cayeron todos a la vez a la tierra y hablan diferentes idiomas, y entonces, resuelve diciendo que es nuestro deber entenderse. Una interesante reflexión que viene de alguien que trabaja en “Sure We can” , un gran centro de reciclaje de botellas y latas de vidrio y plásticos en pleno corazón del barrio de Brooklyn en Nueva York, donde infinidad de desplazadas por el sistema han encontrado, no solamente un espacio donde pueden trabajar en el mundo del reciclaje, canjeando sus desechos por dinero, sino también, y esto es lo importante, una esperanza en su vida y compañía, en un gigantesco espacio donde comparten trabajo, soledad y conversaciones. The fourth kindgom es una película de 14 minutos, donde sus directores Adán Aliaga (San Vicent del Raspeig, Alicante, 1969) y Àlex Lora (Barcelona, 1979) construyen una película de observación, capturando desde la intimidad y el respeto que se merecen todas las personas que trabajan en el centro del reciclaje, porque sus miradas recorren cada espacio de ese lugar, sus gentes y su funcionamiento, y cómo se acumulan los desechos formando montañas y estructuras donde las bolsas y cajas con residuos se almacenan, y también, como se convierten en compuesto que vuelve a utilizarse para realizar plásticos o latas, y así el recorrido vuelve a empezar, en un sinfín continuo que nunca se detiene.

Aliaga que debutó con La casa de mi abuela (2006) que obtuvo un gran reconocimiento internacional, a la que siguieron trabajos interesantes como Estigmas (2010) la película colectiva Kanimambo (2012) o El arca de Noe (2014), donde se ha distinguido por mostrar realidades diferentes y ajenas desde un punto de visto reflexivo y emocionante, firma por primera vez la dirección con Alex Lora, residente en Nueva York, con una filmografía en la que hay más de 20 cortos dirigidos, entre ellos Thy father’s chair (2015) en el que se detenía en la excentricidad de dos hermanos judíos ortodoxos que debían de limpiar su casa almacenada con innumerables desechos. Aliaga y Lora describen ese universo de reciclaje atrapando sus sonidos, el paisaje humano y las conversaciones de estos, y lo hacen sin inmiscuirse en el transcurso de lo que allí va sucediendo, filmando desde la observación, desde ese lugar en el que se muestra sin intervenir, sin juzgar, donde consiguen atraparnos e interesarnos por todo lo que allí vemos, y lo hacen desde un dispositivo sencillo y honesto, en el que la vida sucede.

Los diferentes personajes que se mueven por el centro, nos van revelando sus sueños, sus pasados, sus reflexiones y quiénes son, los René, Pierre, Walter, Eugene y Ana, sólo son algunos de los muchos desfavorecidos que emprendieron el sueño americano pero que se tropezaron de bruces con una realidad difícil y en ocasiones, excesivamente cruel para los más débiles. Ahora, en su presente, emprenden una vida digna y con futuro, recogiendo los desechos por la ciudad (que muy acertadamente, los directores no nos mostrarán, centrándose en exclusividad en el paisaje del centro de reciclaje) y llevándolos a ese lugar, que intercambiarán por unos cuantos dólares que les servirá para seguir tirando, y ver su vida con un poco de más luz. Aliaga y Lora nos rescatan un lugar que a simple vista se ha convertido en el refugio de los desheredados, de aquellos que no tienen nada, de aquellos que el sistema implacable y destructivo ha eliminado, los ha invisibilizado y sobre todo, estigmatizado, dejándolos desahuciados, sin nada que tener ni adónde ir. En el centro de reciclaje encuentra un espacio humanista, donde volver a ser personas, construir su identidad, y sentir que aunque sea difícil, siempre hay un camino para seguir con una vida digna.

Una película que en sus escasos 14 minutos condensa la terrible paradoja de la sociedad capitalista (lo que unos desechan sirve para que otros vivan) nos habla sobre la dignidad humana, las esperanzas y sueños también reciclados y reconvertidos en válvulas de aprovechamiento y vuelta a empezar, una especie de espacio donde reciclarse como persona, al igual que los desechos, y encarar la vida con más optimismo. También, nos habla sobre la explotación de los objetos y recursos del sistema capitalista, feroz y salvaje en su estructura, que continuamente compra y desecha, y vuelta a comprar y desechar, en un torbellino de locura y sinsentido, que aumenta considerablemente día tras día la distancia entre las clases pudientes y los más desfavorecidos, dejándoles casi sin recursos laborales para poder vivir. Aliaga y Lora arrojan luz a este colectivo de desheredados, a este grupo humano que ha encontrado en los residuos y desechos una forma de trabajo para construir una vida digna, con esperanza y en compañía, porque como explica uno de los protagonistas ahora las cosas han adquirido otro color, ahora la vida parece diferente, y se ve con ganas de vivirla.


<p><a href=”https://vimeo.com/243676359″>The Fourth Kingdom Trailer Español</a> from <a href=”https://vimeo.com/jaibofilms”>Jaibo Films</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>