Amazomania, de Nathan Grossman

EL ACTO DE FILMAR.   

“La cámara puede ser un arma de colonización cultural o una herramienta de liberación. Todo depende si filmas al otro o filmas con el otro”

Rithy Panh

El cine es una herramienta de conocimiento, experimentación y de verdad, en que el propio acto de filmar implica muchas cuestiones. ¿Por qué filmamos?. ¿Qué o quiénes filmamos?. Y sobre todo, la gran pregunta sería: ¿Qué hacemos con las filmaciones?. Situaciones éticas que cualquier cineasta que se precie debería hacerse, porque replantearse el trabajo es muy necesario para ser honesto con lo que se filma y cómo se muestra lo filmado. La película Amazomania, de Nathan Grossman (Suecia, 1990), es una interesantísima reflexión sobre lo humano, y por lo tanto política, sobre el acto de filmar, porque profundiza en todos estos aspectos, y lo hace de forma muy eficaz y de frente. El cineasta sueco no recurre a subrayados ni la recurrente voz en off explicativa y orientativa, sino que recupera unas imágenes de archivo y las enfrenta a las del presente, generando un debate sobre la ética de filmar que va muchísimo más allá, porque incurren muchos aspectos el hecho de filmar se convierte en un acto ético de consecuencias impredecibles. 

Las imágenes rescatadas pertenecen a 1996 cuando el cineasta y fotógrafo sueco Erling Söderström se adentra con una expedición en la Amazonia brasileña y entra en contacto con los Korubo, una tribu indígena aislada y sin contacto con el exterior, en las que vemos la aventura de adentrarse en el espesor de la jungla amazónica, asistiendo a la cotidianidad de sus peligros: el sofocante calor, el traslado del equipo tanto a pie como con barca, las conversaciones entre los expedicionarios y con los autóctonos de los diferentes pueblos, y sobre todo, el problema que se presenta entre la avaricia de la producción en masa que choca frontalmente con las tierras de los indígenas que están desapareciendo al igual que su población. El otro segmento de la película, casi 30 años después, el citado Söderström vuelve a encontrarse con los Korubo, encontrándose a una comunidad muy cambiada, en la que el hombre blanco ya ha hecho presencia y los ha domesticado y sometido a su mercantilización, y es donde, se confronta el conflicto, los indígenas quieren su parte por haber sido filmados, y reclaman la autoría de esas grabaciones. Un antes y después donde surgen los dilemas éticos de filmar, y las consecuencias que tiene ese hecho. 

Grossman conocido por un cine documental interesado en plantear interesantes reflexiones sobre el cambio climático, sostenibilidad y justicia social que le ha reportado numerosos reconocimientos a nivel internacional como hizo en Greta (2020), sobre la entonces quinceañera sueca Greta Thunberg y su lucha contra el mencionado cambio climático. En Amazomania plantea una película con dos mitades bien diferenciadas: en la primera, asistimos a la fiebre occidental de conocimiento, investigación y exploración sobre lo desconocido, sobre el extraño y sobre lo aislado. En la segunda, vemos las consecuencias éticas de todo esa psicosis por conocer por filmar, y se encuentra con unos problemas con el otro, que reclama su parte, la mercantilización de las imágenes, los derechos como persona por haber sido filmado sin su consentimiento, y demás. Una película que rastrea la propia experiencia del cine y el hecho ondisonante de filmar que implica al otro, a su forma de vivir, de ser y estar en el planeta. Grossman contrapone dos tiempos, dos filmaciones e incide en la cuestión de forma clara y transparente, sin andarse con rodeos, situándonos en el centro del problema, en la cuestión ética de raíz, muy compleja y nada fácil de encarar. 

La película, ya desde su revelador título, nos sitúa en el centro mismo del significado de exposición y las consecuencias que genera  todo eso. En Amazomania, pasamos de la evidencia científica propia de nuestra especie mercantilizada, a esa otra evidencia de poseer al otro y corromperlo mostrándolo al mundo, sacando su vida del anonimato a la mirada occidental del mundo. Resulta significativa la diferencia entre el indígena del primer contacto al del segundo, casi 30 años después, de dónde ha quedado aquel y donde está este de ahora. Todos los problemas en los que se ha visto y sus propias reivindicaciones al hombre blando que lo filmó. La película de Grossman es de una honestidad abrumadora, filma y filma el conflicto, los testimonios de Söderström y de los indígenas y sus conversaciones y los planteamos de unos y otros. No es responsabilidad del film de encontrar soluciones, sino de mostrar una verdad, y la verdad de indígenas y la verdad del cineasta sueco que los filmó, y que nosotros los espectadores seamos testigos de la experiencia de filmar al/con otro como explica el citado Rithy Panh que encabeza este texto. Una frase para reflexionar sobre el cine y lo que entra en cuadro y porqué. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

A la cara, de Javier Marco

LOS (DES) ENCUENTROS INCÓMODOS. 

“Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca”

Séneca

En Josefina (2021), la ópera prima de Javier Marco (Alicante, 1981), se encontraban Juan, un funcionario de prisiones y Berta, una modista que tiene a su hijo cumpliendo condena. Un (des)encuentro lleno de falsas identidades, de comprensión, empatía, ayudarse y sobre todo, alguien a quién mirarse y ayudarse, a partir de silencios incómodos, miradas en voz baja y sentimientos barrados. Un espacio, dos desconocidos y unos encuadres cercanos, que traspasan unas vidas anónimas, vacías y llenas de frustración. Su segunda película A la cara, nace del cortometraje homónimo de 2020, que también protagonizaban Solo y Almarcha, en la que nos encontramos con Pedro, un pobre tipo que trabaja de mantenimiento en un campo de golf, mientras escupe odio en el anonimato de las redes sociales, y también, con Lina, una famosa presentadora de televisión objeto de la ira del citado Pedro. Como la vida juega con las cartas marcadas, estos dos personajes aislados, de universos diferentes y paralelos se encontrarán. 

Una premisa sencilla y directa, tan cotidiana que duele, es el epicentro del guion de Belén Sánchez-Arévalo, con la que vuelve a trabajar después de la mencionada Josefina, y el director, que vuelve a asfixiarnos con un relato de dos personas, que tienen en común su mala conciencia de haber sido malos padres, que callan mucho, que hablan a trompicones y se aíslan del mundo cuando tienen problemas. Dos mundos que no están tan alejados como pueda aparentar al inicio de la película, porque hasta los seres más solitarios y más rodeados, siempre tienen un momento de tristeza y desesperación, sean quiénes sean y tengan lo que tengan. La habilidad y la inteligencia del guion nos sumerge en un retrato muy actual de la sociedad en la que todos nos movemos a diario. El de tantas existencias anodinas, tan derrumbadas interiormente, y sobre todo, vidas que huyen cuando la vida aprieta a base de bien, sin tener recursos emocionales, las dichosas emociones, que siempre nos lastran y se convierten en nuestro peor enemigo. La cosa va también de hijos y de la mala relación con ellos, porque ser padre es muy difícil y además, te sientes juzgado constantemente por todos y por ti mismo. Tiene mucho de historia sencilla que parece todo como muy convencional, pero más lejos de la realidad, porque todo sucede y de qué manera.  

La luz apagada y velada que encuadra los interiores lúgubres de la casa, anclada en otro tiempo, como si el tiempo se hubiera detenido en esas cuatro paredes que reflejan lo cotidiano y la tristeza impregnada en todo. Una excelente cinematografía que firma Anna Franquesa-Solano, de la que hemos visto Indiana, de Toni Comas, The Farewell, de Lulu Wang y Cantando en las azoteas, de Enric Ribes, entre otras. La música de Margaret Hermant, autora de la banda sonora de la reciente Mallorca confidencial, de David Ilundain, construye ese pequeño/gran universo entre dos desconocidos que son demasiado conocidos, por todo lo que son, como funcionan y las cargas emocionales que comparten, de las que la película no verbaliza, sino que muestra su distancia y cercanía mediante las acciones y la música que crea esa atmósfera extraña y absorbente como la que generaba Teorema, de Pasolini. El montaje corre a cargo del propio director que, en sus reposados y agobiantes 95 minutos de metraje, cimenta sin prisas y con peso, sin alardes ni artificios, una intensa y silenciosa retrato de dos invisibles que sufren, y que no encuentran su salida, en este duro drama sobre todo aquello que no sabemos verbalizar y todo aquello que duele mucho. 

Como sucedía en Josefina, con la pareja protagonista Roberto Álamo y Emma Suárez, que estaban soberbios, ceden el timón al dúo Manolo Solo, que tenía un breve personaje en la citada Josefina, y Sonia Almarcha, que dan vida a los dos personajes que se encuentran y desencuentran, porque tienen más en común de lo que les gustaría. Dos almas perdidas y rotas que tendrán su oportunidad de mirarse en sus propios espejos, de los que hace mucho que no se reflejan, y en los del otro. Completan el reparto Roberto Álamo y Daniel Pérez Prada en buenos registros y la casi debutante Helena Zumel, que destaca por su naturalidad y arrojo. No se pierdan A la cara, de Javier Marco, porque es de esas películas sin pretensiones, alejadas de las moderneces y narrativas que imponen otras producciones, tan brillantes y tan vacías, aquí hay personajes e historia, tan cercanas como incómodas, de las que duelen y nos hacen reflejarnos en otras vidas, tan alejadas que las podamos tocar, muy íntimas y humanas, con sus complejidades, miedos e inseguridades en una sociedad cada vez más fría, más espectáculo y más experiencial, y obsesionado con las apariencias y en el hacer, y vacía en humanidad, en mirarse, en hablarse, en comprender y sobre todo, como mencionaba Arendt, en ser. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA 

Entrevista a Pedro Pinho

Entrevista a Pedro Pinho, director de la película «La risa y la navaja», en el hall del Zumzeig Cinema en Barcelona, el miércoles 23 de abril de 2026.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pedro Pinho, por su tiempo, sabiduría y generosidad, a Óscar Fernández Orengo, por hacernos el retrato, y a Iñigo Cintas de Nueve Cartas Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Jonathan Guilherme

Entrevista a Jonathan Guilherme, intérprete de la película «La risa y la navaja», de Pedro Pinho, en el hall del Zumzeig Cinema en Barcelona, el miércoles 23 de abril de 2026.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jonathan Guilherme, por su tiempo, sabiduría y generosidad, a Óscar Fernández Orengo, por hacernos el retrato, y a Iñigo Cintas de Nueve Cartas Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Presentación del libro «Cineastas en foco», de Óscar Fernández Orengo

Presentación del libro de retratos «Cineastas en foco. Un impulso Colectivo» de Óscar Fernández Orengo, con la presencia del autor, Carlos Losilla, y los cineastas Zaida Carmona, Chema García Ibarra y Elena Martín Gimeno, el marco del D’A Film Festival, en la Sala Raval en Barcelona, el jueves 3 de abril de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Óscar Fernández Orengo y el resto de participantes, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y al equipo del festival, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Presentación CLAC (Col·lectiu Lleidatà d’Audiovisuals i Cinema)

Presentación del CLAC (Col·lectiu Lleidatà d’Audiovisuals i Cinema), en el marco del SomCinema. Mostra de Cinema i audiovisual català, en la Seu Vella en Lleida, el sábado 19 de octubre de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: al equipo de CLAC, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo del SomCinema, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Supernatural, de Ventura Durall

ENFRENTAR LAS HERIDAS. 

“La única asignatura que tenemos que pasar todos es la de la vida. Qué nos importa que nos describan lo que vivimos con términos sabios, si en realidad se vive sin palabras. Y en realidad, cuando se habla de curanderismo, de salud, de enfermedad, del bienestar, del malestar, de ser fiel a sí mismo, de la traición, lo que estamos haciendo es únicamente vivir. ¿Por qué no decir las cosas llanas? ¿Por qué disfrazar con palabras sabias lo que es inmediato y entero? (…) Ejercita los sentidos, callar, olvidar, ser el que ve y no el que dice, porque el que dice muere con el diccionario”. 

André Malby 

El cineasta Ventura Durall (Barcelona, 1974), ya había tocado algunos temas de Supernatural, como los referentes a las diferencias entre ciencia y magia en Bugarach (2014), codirigida junto a Salvador Sunyer y Sergi Cameron, en la que unos individuos se refugian en un pequeño pueblo del Sur de Francia ante la inminencia del fin del mundo, y las difíciles relaciones con el pasado y la figura paterna en el díptico ficción-documental Las 2 vidas de Andrés Rabadán (2008) y El perdón (2009). 

En Supernatural, el relato se desdobla en la experiencia real de la actriz Anna Alarcón, que protagonizó L’ ofrena (2020), de Durall que, siendo niña fue salvada de una durísima anorexia gracias a la ayuda de André Malby (1943-2008), una sanador, chamán, filósofo, investigador y herbolario, entre otras muchas más cosas. Y por otro lado, tenemos a Mathurin Malby, hijo del citado André, doctor de profesión y muy contrario a la sabiduría de su progenitor, con el que mantuvo una difícil relación. A partir de estas dos experiencias, la película los junta y viven una serie de actividades, como la que sucede en las cuevas de la luz, última residencia de André, en la que se reúnen antiguos colaboradores y curados del chamán. El cineasta barcelonés impone una mirada de observación, de honestidad y nada pretenciosa. La película no juzga, escucha las diferentes posiciones y sobre todo, indaga en los pasados de sus dos personajes, a través de un rico material de archivo: fotografías, relatos, diarios y archivo televisivo, donde Malby padre intervenía. Un interesante y profundo collage que ayuda a sumergirse en las elegantes, reposadas y sofisticadas imágenes que nos sitúan en la naturaleza en todo su esplendor, en los distintos viajes espirituales y demás aspectos. 

Técnicamente la película es asombrosa y con un acabado extraordinario con una cinematografía que firman el dúo Núria Gascón, que ha hecho cortometrajes de Irene Moray y Alba Cros, e Iván Castiñeiras, que ya estuvo en la citada Bugarach, y en trabajos de Sergi Cameron e Ángel Santos, componen una sinfonía de grandes encuadres que nos introducen de forma majestuosa y bellísima a cada espacio de la película que nos lleva por varios lugares, por España y Estados Unidos. La música de Justine Bourgeus, que eleva cada plano y cada instante de la historia que se cuenta, potenciando la trama psicológica que ayuda a que los perspectivos viajes muy personales y profundos de los protagonistas se convierta en una maravillosa y enriquecedora experiencia. Otra pareja es la que firma el montaje como son Nikan Salari y Maria Castan, habitual del cine de Jaume Claret Muxart que acaba de estrenar Extrany riu, y del director Xavi Puebla, entre otros. Una edición llena de matices, que bucea de forma tranquila y pausada en cada mirada y gesto, en sus 84 minutos de metraje, en la que hay innumerables altibajos en este viaje tanto físico como exterior, donde escuchamos muchos puntos de vista diferentes e interesantes.

Podríamos ver Supernatural como un western clásico y nada complaciente, que va sobre dos ideas contrapuestas, la eterna lucha entre lo que yo creo y lo que cree el otro, pero, a parte del argumento, la cosa va por otros lares, porque la película huye de la lucha entre razones y sentimientos, y explora las experiencias personales de cada uno, a través de su memoria, sus complejidades y las situaciones vividas y las que creen haber vivido. Si hay algún espectador que vaya al cine buscando respuestas inmediatas no las va a encontrar, porque la película escucha y sitúa su objetivo en todas las miradas y perspectivas para que cada espectador saque sus propias conclusiones, o quizás no. En la cinta de Ventura Durall se citan dos propuestas antagónicas como la ciencia y la magia o lo invisible, aquello que no entendemos, y no luchan entre ellas, si no que coexisten unas y otras, según la circunstancia, y según los diversos testimonios que aparecen en la historia. Las dificultades y oscuridades de las relaciones paterno-filiales también son un tema recurrente en la cinta, y es ahí donde la película vuela y nos hace un nudo en la garganta, porque lo muestra de forma directa y dura. Vean Supernatural porque además de hacerles reflexionar y mucho sobre lo que somos y todo lo que ignoramos, que es mucho. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Francesc X. Peleato

Entrevista a Francesc X. Peleato, Coordinador General del Som Cinema. Festival de l’Audiovisual Català, en el hall del Screenbox Cinema en Lleida, el sábado 19 de octubre de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Francesc X. Peleato, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y al equipo de Comunicación del Som Cinema, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ

Entrevista a Carlotto Rose y Alex Kumar

Entrevista a Carlotto Rose y Alex Kumar, directores de la película «Malditos», en el domicilio de uno de los directores en Barcelona, el miércoles 18 de junio de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carlotto Rose y Alex Kumar, por su tiempo, sabiduría, cercanía y generosidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Encuentro con Georges Didi-Huberman

Encuentro con el filósofo y cineasta Georges Didi-Huberman, con motivo de la presentación de las exposiciones «En el aire conmovido. Imagen-Emoción-Utopía», en el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona y «Geroges Didi-Huberman. Al taller del filòsof» en la Filmoteca de Catalunya, con la presencia del protagonista, acompañado de Judit Carrera, directora del CCCB, Manuel Segade, director del Museo Nacional de Centro de Arte Reina Sofia, Pablo La Parra Pérez, director Filmoteca y Lucía Montes Sánchez, comisaria expo Filmoteca, en la Sala Mirador del CCCB en Barcelona, el miércoles 7 de mayo de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Georges Didi-Huberman y todos los presentes, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Jordi Martínez de comunicación de Filmoteca, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA