O los tres o ninguno, de Kheiron

af_guia_o_los_tres_o_ninguno_5259LA FAMILIA COMPROMETIDA.

Nos encontramos en una aldea del sur de Irán alrededor de 1955. Conocemos a una familia numerosa, 12 hijos, entre ellos, nos presentarán a Hibat Tabib, el hilo conductor de la historia que a continuación nos contarán. Un salto en el tiempo, nos traslada hacía 1972, Hibat se ha convertido en un opositor al régimen dictatorial del Sha de Persia, es detenido y encarcelado. Cuando es liberado, estalla la revolución, pero todo se tuerce, el Ayatolá Jomeini y sus radicales islamistas llegan al poder e instauran un régimen autoritario. Hibat conoce a Fereshteh, y se enamoran, y siguen en la lucha política.

La opera prima de Kheiron, alias del nombre Nouchi Tabib, cómico de gran éxito en Francia en el El club de la comedia, y antiguo educador social, nos cuenta la historia de sus padres, y de todos aquellos resistentes que lucharon contra la injusticia en Irán, y tuvieron que exiliarse a Europa y seguir desde el exterior la lucha por la libertad de su pueblo. Kheiron adopta la tragicomedia para contar la existencia de sus progenitores, una vida llena de dificultades con años de cárcel, vida clandestina, y el penoso viaje por las montañas cruzando la frontera hasta Turquía, y más tarde, una nueva vida desde cero en Francia. El cineasta iraní sigue directrices y propuestas similares de Persépolis (2007), en la que Marjane Satrapi, junto a Vincent Paronnaud, a través de la animación y en clave de tragicomedia, contaba su vida en Irán durante el régimen de Jomeini, desde el punto de vista de la mujer, la principal perjudicada de la falta de libertad. Kheiron construye una fábula como las de antaño, sin olvidarse de los momentos durísimos de la vida en Irán, y los difíciles comienzos en Francia. El director cuenta su película en francés, en la que vivimos una historia de amor sensible y delicada, en el que reinan la tolerancia y el compromiso por un mundo mejor. Su película es imaginativa, divertida, y humana, pero también, terrorífica y trágica, eso sin perder en ningún momento el punto de vista de la comedia, arrancando sonrisas e ilusión en todos los momentos, incluso también en los duros.

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No es una película panfletaria, ni bienintencionada, explica la resistencia con muchísimo humor de alguien que creía en un mundo diferente, y allá donde estuvo, siempre siguió con esa premisa para los suyos y él mismo. Tampoco es una película política, aunque está muy presente durante todo el metraje, Kheiron la tiene en cuenta, pero su mirada se encamina hacía su familia, como siguieron unidos y todos fueron a una, a pesar de las dificultades por las que tuvieron que pasar. La incursión de la actriz Leïla Bekhti, con ese carácter y temperamento (como todas las mujeres que se describen en la película) aporta las dosis necesarias que necesita el personaje del padre para tocar de pies a tierra, y centrarse en su familia. Una luz en la que priman los rostros y las miradas, y los tonos oscuros, cuando el film se endurece y áspera, acompañada de una divertida y mágica banda sonora que sigue a los protagonistas a ritmo de pop y música tradicional. Una película sobre la familia, pero a partir de un concepto humano y realista, alejándose de esa idea anglosajona de la familia como idea central del desarrollo del individuo, aquí, la idea se sustenta en algo totalmente diferente, se cimenta en que el grupo familiar como soporte para realizarse como persona, y los otros miembros apoyarán y construirán una vida a pesar de las diferencias y el entorno hostil en el que vivan. Kheiron recoge el testigo de los grandes como Chaplin, Keaton, Hermanos Marx, etc… que nos explicaron que por muy duras y terribles que sean las experiencias que vivamos, siempre hay que ofrecerles una sonrisa, tratarlas con humor, para reírse de ellas y sobre todo, reírse de uno mismo, porque quizás la comedia es lo único humano que nos queda.

Tribunal, de Chaitanya Tamhane

Alta_Resolucion_1JUICIO Y PERSECUCIÓN A UN CIUDADANO.

En la obra  teatral Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano, el pensador griego se enfrentaba a un juicio por criticar duramente la falta de democracia de un sistema corrupto, y ajeno a las necesidades del pueblo. La primera película de Chaitanya Tamhane (1987, Bombay, India) se sitúa en los mismos parámetros. Aquí, el perseguido es un hombre que enseña cantos tradicionales, y también, es activista político, Narayan Kamble, acusado de incitar al suicidio a través de una canción protesta. Es arrestado y comienza el juicio. La película sigue los pasos de su abogado defensor en la difícil tarea de demostrar su culpabilidad enfrentado a un sistema anclado en el pasado, corrupto y siniestro.

El cineasta indio nos muestra el funcionamiento de la falta de justicia, en un país que todavía mantiene leyes del siglo XIX impuestas por la colonización inglesa, unos procesos judiciales que se dilatan en el tiempo, un sistema de castas ancestral que prevalece ante los hechos, un sistema policial corrupto que paga a falsos testigos para inculpar a inocentes, y sobre todo, un sistema caduco y aterrador que sólo funciona para perseguir y enjuiciar a todos aquellos que protestan injusticias, como la falta de democracia y libertad que impone el gobierno. La cinta no sólo muestra esa sala de juicios deshumanizada y perversa, sino también sigue a los personajes fuera de ella, en sus quehaceres diarios, sus investigaciones, sus ratos de ocio, como viven, sus relaciones familiares y personales, su alimentación, en medio de las calles laberínticas de la inmensa urbe de Bombay, que no sólo actúa como imagen de la sociedad india, compleja y rica culturalmente, sino que se erige como reflejo siniestro de un sistema que sólo existe para los necesitados, y favorece a los poderosos.

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Tamhane sitúa su cámara en el centro de todo, a través de un realismo y una veracidad sobrecogedora, muy alejada de otras películas judiciales, aquí el tribunal y los funcionarios, permanecen cansados y agobiados por su trabajo, deseando acabar rápido y marcharse a casa, independientemente que el hecho juzgado sea de mayor o menor gravedad. El realizador indio muestra unos hechos y no los juzga, cede la palabra para que los espectadores sean los que reflexionen sobre las imágenes que están viendo y sean ellos los que saquen sus propias conclusiones. Una película moderna y libre, también política, necesaria y valiente, que maneja con sutileza el microcosmos de la burocracia a la que retrata de forma aterradora y estúpida, de una sencillez que asombra por su realismo, y que deviene una forma de trato humano aniquilador y sujeto a unas normas conservadoras que, ejercen una dureza sin límites para arrasar todo aquello que atente contra el estado y el sistema vacío, anquilosado y terrorífico por el que se rige. La película muestra lo que sucede, a través de planos medios y generales, fijos en su mayoría, viaja del drama a la comedia, pasando por el surrealismo de algunas situaciones que se producen, no pretende ni actúa como un alegato político ni nada de eso, su discurso no es retórico ni estético, todo está contado con una especie de frialdad tenebrosa y deshumanizada, extrayendo todo ese alma corrupta y kafkiana que late en todo el sistema judicial del país.

Informe General II. El Nuevo rapto de Europa, de Pere Portabella

Informe_General_II_El_nuevo_rapto_de_Europa-750244455-largeLA CUESTIÓN POLÍTICA.

La cinematografía de Pere Portabella (Figueres, 1927) arrancó a finales de los 50, produciendo tres títulos emblemáticos del llamado “Nuevo cine español”: Los golfos, de Carlos Saura (1959), El cochecito, de Marco Ferreri (1960), y la mítica Viridiana (1961), que devolvía a Luis Buñuel a España, después de su exilio en México. Su universo se caracteriza por un cine de su tiempo, que investiga factores políticos y sociales, de investigación social y cinematográfica, donde todo tiene su sentido y está marcado por una profunda reflexión de su autor, un cine radicalmente moderno, que busca nuevos caminos de expresión y lenguaje, más conectado con cineastas como Marker o Godard, donde a través del estudio exhaustivo de la representación cinematográfica, ha elaborado un discurso que conversa abiertamente con las imágenes, el sonido y los demás elementos, con el fin de construir un dispositivo formal que no cesa de mutar y cuestionar el cine, su representación, y lo que provoca en los espectadores. En 1967 debuta con No compteu amb els dits, a la que seguiría la continuación Nocturno 29 (1968), donde crítica con dureza la burguesía catalana, apoyándose en una luz de contrastes del gran Luis Cuadrado, con Vampir-Cuaduc, explora nuevas formas de expresión cinematográfica a través de los sonidos y la imagen, en Umbracle (1972), fragmentaba la imagen para devolverle su naturaleza expresiva más primigenia, en El sopar (1974), reunía a expresos políticos el día de la ejecución de Puig Antich. En la década de los 80 se dedica a la actividad política como parlamentario, volvió con Pont de Vàrsovia (1989) donde criticaba con dureza a esa clase intelectual pudiente que había crecido durante la democracia, en el 2007, con El silencio antes de Bach, indagaba las relaciones entre la música y el cine. Sin olvidarnos del grupo de piezas cortas que ha ido realizando a lo largo de su carrera, donde ha investigado los distintos formatos y texturas, a través de las artes y las cuestiones sociales y políticas.

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En 1976, realiza de forma clandestina Informe general sobre algunas cuestiones de interés para una proyección pública, una película rodada de manera clandestina, que abordaba desde una perspectiva social, económica y política el final del régimen franquista, y el nuevo estado democrático y de derecho que se estaba construyendo, valiéndose de la intervención de políticos e intelectuales que participarán activamente en la creación del nuevo país. Cuarenta años después, Portabella vuelve a medir el pulso político con su nueva película, un documento del aquí y ahora, elaborado con herramientas de ficción, donde siguiendo las estructuras y formas de su antecesora, pone cuestiones sobre la mesa de los acontecimientos sociales que han abierto nuevos caminos a la situación política del país. Su manera de abordar las distintas y complejas situaciones son las de un observador de mirada crítica y audaz, manteniendo y exponiendo su dispositivo cinematográfico para provocar la reflexión en el espectador, que se convierta en un ser activo que se cuestione lo que está viendo, a través de una mise en scène cuidada al más mínimo detalle y elegante, cargada de elementos y objetos que formulan preguntas constantemente. La película mantiene tres lecturas, en la primera, nos introduce en el interior de un museo, el Centro de Arte Reina Sofía, donde a través de unas jornadas sobre política y economía, nos adentramos en una serie de conversaciones donde los responsables del museo debaten sobre una serie de cuestiones relativas al espacio público que representan y las obras de arte, la importancia de una institución de esas características en el modelo de estado y su relación con los ciudadanos. Captura_guernica

En la segunda, Portabella reúne a una serie de intelectuales, científicos, activistas sociales o militantes políticos, que inteligentemente colocados en el cuadro de manera que sus conversaciones nos lleguen a los espectadores de forma constructiva, y finalmente, se apropia de imágenes de archivo, filmadas por otros, donde vemos las calles y plazas tomadas por los ciudadanos protestando por el modelo político, que construyen otra línea de investigación, no sólo a lo que estamos mirando, sino también a su construcción cinematográfica. El cineasta gerundense nos sumerge en el ámbito público y privado, su película está en continuo movimiento, no cesa de construirse y cambiar en todo momento, a partir de secuencias propias dotadas de una personalidad propia, pero es en el montaje que adquieren el todo, el discurso total que busca Portabella, a través de distintos elementos que acaban convergiendo en uno sólo. Múltiples ideas que discuten unas con otras para provocar y transgredir las ideas de cada uno, y sobre todo, con el fin de que las imágenes y las palabras ayuden al análisis y la reflexión profunda de las cuestiones que se conversan. Si en la película que filmó en 1976, el país se encontraba en una situación de transición, donde los franquistas se negaban a ceder el país, y los demócratas, intentaban establecer un estado de derecho y constituyente. Ahora, la situación es parecida, en un contexto diferente, el aburguesamiento de la clase política ha provocado la aparición de nuevas ideas y formaciones políticas que cuestionan este modelo de estado y piden una democracia real, más preocupada por el pueblo, y no por los intereses estatales y mercantilistas.

The Visit, de Michael Madsen

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¿Qué ocurriría en la Tierra si nos visitasen los extraterrestres? A partir de esta cuestión, planteada en infinidad de libros y películas, el artista conceptual y cineasta Michael Madsen, nos va detallando una serie de conceptos donde nos vamos formulando preguntas y distintas reflexiones que van desde el ámbito político, sociológico y humano. La película parte de la situación hipotética que se produciría, ante la llegada de una nave alienígena y cómo reaccionarían los gobiernos y cómo sería su gestión. Madsen se nutre de los mejores especialistas en las diferentes materias a su alcance, y mediante entrevistas o conversaciones entre ellos, y siempre interpelándonos a nosotros, nos hablan de las infinitas situaciones que podrían surgir. Toman la palabra biólogos, militares, políticos, ingenieros, físicos o sociólogos, unos y otros, exponen los protocolos a seguir y ennumeran problemas que se originarían en este encuentro entre humanos y aliens. Todo se desarrolla bajo la premisa de una simulación, cómo nos advierten en el arranque de la cinta, tiene la apariencia de una película de ciencia-ficción, aunque con la salvedad de que los personajes que aparecen en ella, en realidad sí que son profesionales, unos en activo, y otros no, estudiosos y profesionales de las materias que hablan, en la película, se interpretan a sí mismos, y sobre todo, guiados de modo fidedigno bajo la batuta de Madsen, fabulan y reflexionan a través de sus conocimientos en todo lo que ocurriría y como se desarrollarían los acontecimientos.

Madsen, que ya nos deslumbró con su anterior película, Into eternity, del año 2010, donde exploraba el destino de los residuos radiactivos de las centrales nucleares, y nos sumergía en el lugar donde se almacenaban, un enorme depósito estructurado a base de túneles subterráneos situado en Finlandia. El cineasta danés nos vuelve a sorprender e inquietar en una obra que es en sí misma una fascinante experiencia visual, tanto física como psícológica, estructurada con buen gusto, que nos emociona y también nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que somos y adónde vamos. Temas como el miedo a lo desconocido, la invasión extraterrestre y ser masacrados (cómo ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, que unos pueblos han aniquilado a otros), el poder de la información, la actitud de los gobiernos, y la naturaleza humana, y su interior oscuro y terrible. La cinta se nutre de escenarios naturales, como hacía la inolvidable ciencia-ficción de los 50, para adentrarnos en unos paisajes, urbanos y naturales, filmados a cámara lenta, que consigue llenar el espacio de un ambiente que tiene a la rareza e irrealidad. Madsen mezcla con sabiduría su alucinada y científica propuesta, mientras escuchamos a los expertos exponer sus diferentes visiones de los hechos que se desatarían, y la respuesta de los gobiernos y cómo afectaría a los ciudadanos. Por otro lado, desarrolla cómo uno de estos científicos penetraría en la nave extraterrestre, mientras va informando de todo lo que va viendo y sucediendo.

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El realizador danés dinamita nuestras convicciones morales, extrae nuestro manera de ser y comportamiento ante amenazas desconocidas, se plantea cuestiones que siguen transitando y estando muy en boga en la actualidad, situaciones que se escapan completamente de nuestro control y poder, que nos llenan de incertidumbre al no ser capaces de entender y sobre todo, nos ahogan de miedo, un miedo irracional que nos contamina y nos lleva al caos y la pérdida de todo lo que somos. Madsen provoca una respuesta en todos nosotros, su película cuestiona el funcionamiento del mundo y cómo los ciudadanos se manifiestan ante lo que no sabemos, donde surgen las emociones negativas. Una película que también nos habla de nuestra evolución como especie y hacía donde nos dirigimos (aquí el director le hace un guiño a Kubrick y su 2001, Una odisea en el espacio, la parte de su absorbente y magnífico baile espacial con la nave, mientras escuchamos a Strauss). También, en otro tramo, nos invade con el tema de Bowie, Space Oddity, que nos contaba la odisea del mayor Tom, su supervivencia encontrándose sólo en la inmensidad del espacio, mientras viaja en un cubículo sin conexión con la Tierra, canción que vio la luz en 1973, el mismo año que se envío al espacio la nave Voyager con información de lo bueno de la humanidad en su interior, eso sí, obviando nuestras partes oscuras, como las guerras y la destrucción. Una cinta estimulante que mezcla con eficacia la ciencia-ficción interesante y brillante como El planeta de los simios, Solaris, La amenaza de Andrómeda Blade Runner, entre otras, con el documental reflexivo y pedagógico, que nos cuestiona lo que somos y nuestras propias vidas ante amenazas desconocidas, que nos ponen a prueba, no sólo como individuos, sino también como especie que hace lo indecible, en ocasiones cosas terroríficas, para sobrevivir.

 

Entrevista a Roger Casamajor (Rodaje «El elegido»)

Entrevista a Roger Casamajor, actor de «El Elegido», de Antonio Chavarrías. El encuentro tuvo lugar el miércoles 10 de junio de 2015, en la Cafetería Bracafé, durante la visita al rodaje de la película.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Roger Casamajor por su tiempo, sabiduría y simpatía, y a la maravillosa Sandra Ejarque, de Vasaver, por su paciencia, generosidad y cariño.

Entrevista a Alvaro Longoria

Entrevista a Alvaro Longoria, director de «The propaganda game». El encuentro tuvo lugar el sábado 31 de octubre de 2015 en el hall de los Cines Girona de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alvaro Longoria, por su tiempo, simpatía y generosidad, y a Lara y Aina (autora de la fotografía que ilustra la publicación) de Betta Pictures, por su paciencia, amabilidad y cariño.

B, de David Ilundain

poster-b-barcenas-peliculaDESTAPANDO EL PASTEL

Primero fue una obra de teatro que se llamó Ruz-Bárcenas, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Alberto San Juan, estrenada en mayo del 2014 en la pequeña sala del Teatro del Barrio de Lavapiés. A una de aquellas funciones, asistió David Ilundain (Pamplona-Iruña, 1975), reconocido cortometrajista y con amplia experiencia como ayudante de dirección y script. Desde que presenció la obra, se puso manos a la obra para llevarla al cine con los mismos actores, en lo que es opera prima. Su empresa no ha resultado fácil ni mucho menos, después de llamar infructuosamente a algunas productoras para financiar el proyecto, tuvo que recurrir al micromecenazgo para reunir los 55.955 euros gracias a la colaboración de unos 600 mecenas. La película se centra en la declaración de Luís Bárcenas, ex-tesorero del Partido Popular, ante el Juez Ruz, el 15 de julio de 2013, en la Audiencia Nacional. Hasta ese día, Bárcenas había negado toda relación con la contabilidad B del partido, pero 18 días después, que pasó en prisión, cambia su testimonio y explica con todo lujo de detalles los sobres en negro que se repartían entre los miembros del partido, y las operaciones encubiertas dentro del organismo que estaban a la orden del día.

Ilundain instala su película en un espacio diminuto, en una sala pequeña donde habitan las 20 personas que se dieron cita a aquel día, utiliza una misè en scène realista, dura y agobiante, lo más cercana a la realidad, muy próxima al tono de documento que requiere una obra de estas características. El calor sofocante, los comentarios entre los presentes, las interrupciones y la respiración ahogada y el sudor nervioso laten con fuerza durante los 78 minutos de duración, un tiempo breve y conciso donde se condensan las 4 horas que duró la declaración real. Escuchamos fragmentos de la declaración que se escuchó aquel día transcritas de los documentos oficiales. Una película realizada con urgencia, la realidad no dejaba espacio para la espera, o se hacía o se perdía el instante de la noticia, el momento caliente de lo que estaba ocurriendo, los anglosajones lo llaman con el término instant movie, recogiendo de esta manera el espíritu que recorría la obra de teatro. La película rodada de manera directa, enérgica y vomitada como si se tratase de un combate de boxeo en toda regla, a las preguntas del Juez, Bárcenas contesta de manera contundente, sin pelos en la lengua, y sin miramientos, parece que no quiere dejarse nada por decir. Toda una declaración al abismo que destapaba y dejaba al descubierto las artimañas y todo tipo de ilegalidades que se cometían en el seno del partido que dirigía el país. La elección de repetir con los mismos intérpretes que ya habían hecho la obra, añade un plus fascinante a todo lo que se está contando, a los pocos minutos de empezar la película, nos olvidamos por completo del espacio cinematográfico, y de unos actores interpretando, y nos dejamos llevar de manera brutal por las personas que allí se concentran, e imaginamos y somos testigos de todo lo que allí se vivió aquel día de verano asfixiante.

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Pedro Casablanc se transmuta en Bárcenas, creando una caracterización y unos gestos especialmente verosímiles, apoyado en un tono de voz de grandísima altura, una interpretación descomunal, convirtiéndose en una fascinante composición que recuerda al mismo proceso de Helen Hunt en The queen, interpretando a la reina Isabel II, por citar a una reciente. No sabes en qué punto acaba el actor y empieza el personaje. Misma transmutación que realiza Manolo Solo que interpreta al Juez Ruz, que actúa como un contrincante de mucho peso. Igual que ocurría con la obra teatral, la sombra de Frost-Nixon, el texto teatral de Peter Morgan, (adaptado al cine por el director Ron Howard), que escribió basándose en las entrevistas que el periodista Frost hizo a Nixon, el ex-presidente de los EE.UU. en 1977, donde el que fuera mandatario se despachaba a gusto de su implicación en el caso Watergate, que le costó su dimisión. B, (el título que hace alusión a esa caja donde se guardaba el dinero no declarado), es un poderoso thriller político, sobre la corrupción desalmada de muchos gobernantes del país, la podredumbre de un poder obsoleto y fascistoide que actúa por encima de la ley. Una cinta que se destapa como un tour de forcé magnífico, memorable, de excelente pulso y nervio cinematográfico, en su aparente sencillez y austeridad, reside una honestidad y transparencias dignas de elogiar. Se citan muchos nombres, datos, cifras, y demás relaciones numéricas… Pero todo se hace de manera minuciosa, clara y directa, no se deja nada fuera, se explica lo que allí aconteció, tampoco hay directrices ni una postura moral de los responsables de la película, la historia se explica cómo sucedió, o al menos como casi sucedió, porque a fin de cuentas, nunca sabremos si la declaración de Bárcenas es real o falsa, o si actúa en nombre propio u oculta a alguien o terceras personas, verdades o mentiras que seguirán sin esclarecerse, al menos por ahora.

 

Entrevista a María Aguilera Reche

Entrevista a María Aguilera Reche, directora de «¡A un Dólar! ¡A un Dólar!». El encuentro tuvo lugar el miércoles 28 de enero de 2015, en un parque en el complejo del Fórum de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a María Aguilera Reche, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y al equipo de la Mostra Miradocs. Barcelona Mirades Documentals, y a su responsable Julio Lamaña Orozco, por su grandísimo trabajo y ofrecernos la posibilidad de conocer un cine reflexivo y a contracorriente, que trabaja por mostrar una realidad cercana, invisible y compleja.

Al otro lado del muro, de Christian Schwochow

al-otro-lado-del-muroLA LIBERTAD VIGILADA

Desde la aparición en el 2006 de La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck, otros cineastas jóvenes han planteado sus películas abordando temas y situaciones de cómo era la vida cotidiana de los habitantes de la RDA. En el año 2012, Christian Petzold con Bárbara, y la pareja Georg Maas y Judith Kaufman en Dos vidas, retrataron aquellos años duros y oscuros de la Alemania del este. Ahora, se suma a esta terna el cineasta Christian Schowochow, nacido en la RDA en 1978, que junto a su madre, Heide Schowochow, escribieron el guión basándose en la novela Lagerfeuer, de Julia Franck. La tercera película dirigida por el realizador arranca con Nelly Snef, una mujer joven y atractiva, que huye de la RDA junto a su hijo Alexej. Ambos llegan a la Alemania del oeste y son internados en un centro de acogida hasta que sean capaces de regularizar su situación.

Entre 1949 y 1990 abandonaron la RDA aproximadamente unas cuatro millones de personas para empezar una nueva vida occidental. Nelly y su hijo Alexej escapan para deshacerse de recuerdos, para olvidar, como dice Nelly. Su vida en la RDA, que siempre la conoceremos en off, se ha convertido en un infierno, Wassilij, su marido, soviético de nacimiento, ha muerto en un accidente, y la Stasi, servicio secreto del este, no la ha dejado en paz,  y Nelly ha tomado la decisión de traspasar el muro e iniciar una nueva vida de cero. Pero, si había dejado el este huyendo de la persecución estatal, en el oeste se tropieza con el servicio secreto aliado, con los agentes estadounidenses al frente, que también quieren saber cosas sobre su ex marido fallecido. La atosigan a preguntas, retienen sus documentos para obtener información de su pasado en el este. Nelly y su hijo, se sienten perseguidos y espiados constantemente, las dificultades con las que tiene que lidiar a diario se alejan considerablemente de la idea que tenía de Alemania del oeste, de un país libre y democrático. Nelly encontrará apoyos con otros refugiados que esperan con esperanza que la maldita burocracia les deje respirar y así tener una vida mejor. Algunos de los internos se debaten en volver a la RDA o seguir en el centro esperanzados en salir de allí con un trabajo. Tiempo de tránsito y de amargura en la que Nelly y su hijo encontrarán ayuda y comprensión en Hans, un interno que lleva dos años en el centro, y muchos sospechan que se trata de un espía de la RDA. Ante estas hostilidades, la fuerza y la lucha constante de la joven serán necesarias para seguir en pie y no desfallecer en ningún momento.

Película contundente y sobria, que realiza un retrato realista y crítico con la forma de gestionar la llegada del inmigrante (problema tristemente de actualidad) y sobre todo, la actitud fascista de los gobiernos, presumiblemente demócratas hacía los recién llegados. Una cinta cruda y fascinante a la vez, que goza de la hermosísima interpretación de Jördis Triebel, que aporta a su personaje toda la desnudez (en algunos casos de la trama completamente explícita) y la complejidad de un personaje que arranca derrumbado pero que a medida que avanza la película se destapará y empezará a decir no, a ponerse en pie y que se respete su decisión de olvidar y no conocer la verdad, dejando atrás un pasado que pertenece a la RDA, y no quiere que nada ni nadie le quite el sueño de seguir luchando por una vida mejor en paz y tranquila.

Encuentro con Michal Bielawski

Encuentro con Michal Bielwski, director de «Mundial. Gra o wszystko», con motivo de la pesentación del ciclo «Postals poloneses». El evento tuvo lugar el miércoles 1 de abril de 2015, en la Filmoteca de Cataluña.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Michal Bielawski por su tiempo, conocimiento y sabiduría, y al equipo de la Filmoteca, con su director Esteve Riambau al frente, por acogerme y tratarme con afectuosa amabilidad.