Entrevista a Maria Pérez

Entrevista a Maria Pérez, directora de «Malpartida Fluxus Village». El encuentro tuvo lugar el viernes 19 de mayo de 2017, en el patio de la Virreina Centre de la Imatge de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Maria Pérez,  por su tiempo, generosidad y cariño, y al equipo de la Virreina Centre de la Imatge, por su amabilidad, paciencia, y atención.

La película de nuestra vida, de Enrique Baró Ubach

LA MEMORIA DE MIS VERANOS.

“Cada generación se pregunta extrañada: ¿quién soy? ¿Y qué fueron mis antepasados? Sería mejor que se preguntara: ¿Dónde estoy yo?; y que supusiera que sus antepasados no fueron de otro modo, sino que simplemente vivieron en otro tiempo”.

[Robert Musil, “El hombre sin atributos”]

La película arranca con unas imágenes domésticas filmadas en súper 8, unas imágenes que nos acompañarán durante todo su metraje, en estas, vemos una familia con niños pequeños que juegan a introducirse en una casa de plástico en medio de un patio, cuando todos se han introducido en su interior, cierran la puerta. Mientras escuchamos la voz de una mujer mayor que explica como ocupan la casa que vendieron cuando los propietarios actuales no están, y cuando estos vuelven, huyen para no sentir la vergüenza que les digan que esa casa ya no es la suya. De esta forma, sencilla, naturalista e íntima, se inicia la primera película de Enrique Baró Ubach (Barcelona, 1976) fotógrafo de escena de profesión, pero cineasta empedernido de vocación, en la que nos habla de su familia, de su infancia, de aquellos momentos biográficos ligados a un espacio, a esa casa de Begues, en un recorrido que abarca unos sesenta años, en la que pasaron momentos de su vida, de su tiempo, en una cinta que huye de cualquier tipo de nostalgia sentimental para adentrarse en el terreno de la memoria y sobre todo, en el de la imaginación, mezclada entre los recuerdos de unos años que quedaron atrás, y la conexión con aquellos objetos que nos acompañaron durante nuestra vida.

Ya desde su dispositivo cinematográfico, la empresa de Baró Ubach nos seduce desde su enorme peculiaridad situándonos en una jornada, solamente un día para contarnos todos los veranos que vivió en ese lugar, y lo hace de una forma cotidiana y muy especial, desde la elección de sus personajes, tres etapas de la vida de alguien, queremos suponer, un abuelo (interpretado por su el propio padre del director, Teodoro Baró Rey), un hombre (al que da vida Francesc Garrido Ballester), y finalmente, el joven, al que interpreta Nao Albert Roig. Tres momentos en la vida de alguien, tres instantes precisos que confluirán en ese día que Baró Ubach nos invita a vivir con ellos, dividida en cuatro episodios: “Los últimos días de Pompeya, Las horas del verano, El nadador y La canción de nuestra vida es una canción de Joe Crepúsculo”. Los tiempos se mezclan, aunque podemos intuir que estamos recorriendo finales de los setenta y principios de los ochenta (la infancia del realizador) la imaginación, también, la realidad y la ficción no se definen, todos estos estados y elementos confluyen en un espacio único, mítico, que forma parte de los sueños, de esos momentos irrepetibles y fascinantes en la vida de alguien.

Baró Ubach juega con el espacio, el interior de la casa, y el patio, sin olvidarnos de la piscina, y los relaciona con sus personajes, escenificando la memoria, en un tiempo sin tiempo, en un presente que no tiene fecha, pero en el que todo puede suceder en ese instante, vemos como recogen la mesa y friegan los platos, rescatan sus bicicletas, tienden la ropa de una lavadora rota, juegan al futbol y simulan ser jugadores ochenteros, se bañan en la piscina improvisando juegos, y toman el vermú y gazpacho, después se zampan la barbacoa, hacen la siesta, imitan a los héroes de sus películas del oeste, miran un álbum de recortes centenario de un antepasado, y reencuentran los álbumes de cromos, las revistas de cine, y demás objetos que los trasladan a lo que fueron, a lo que ya no serán, a lo que han dejado de ser, en que se  mezclan todas estas imágenes con otras que pertenecen al mundo de sus sueños, de su infancia, cuando fantaseaba con tres nadadoras que escenificaban cuadros y planos que le fascinaron, o un especialista que cae como hacían sus héroes en las películas que vivía, o aquellas grabaciones que hacía junto a su padre. Momentos de una vida, momentos ligados a la memoria de esa casa, de ese espacio, en el que todo parece inerte, como si el tiempo lo hubiera borrado, donde sólo la memoria personal e íntima le hiciera cobrar vida aunque sólo sea por unas horas, por un tiempo limitado, pero a la vez mítico y fascinante.

Baró Ubach ha cimentado una película con ecos a Un domingo en el campo, de Tavernier, o Las horas del verano, de Assayas, dos vehículos familiares donde las relaciones componen un lúcido análisis sobre la familia y su memoria, y son esos dos aspectos en los que la película edifica toda su fuerza expresiva y argumental. Una memoria, no sólo familiar, sino también de él mismo, algo como un álbum familiar audiovisual en el que se mezclan sus recuerdos, de forma desordenada, como retazos de un rompecabezas, que invita a componer por parte de los espectadores, y sobre todo, a reflexionar sobre el paso del tiempo, la utilidad y el funcionamiento de la memoria personal de cada uno de nosotros, como un pretexto y un viaje a volver a ese lugar mítico de nuestra vida, a aquella infancia que sólo las filmaciones mudas, los objetos que volvemos a recuperar y las personas de nuestro entorno, nos conducen a recordarla, no como fue, sino como nosotros la imaginamos.


<p><a href=»https://vimeo.com/211448081″>Trailer La pel&iacute;cula de nuestra vida</a> from <a href=»https://vimeo.com/margenescine»>M&aacute;rgenes</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Todos los gobiernos mienten, de Alfred Peabody

TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE.

“El periodismo es contar la verdad, defender al débil del fuerte, luchar por la justicia, aportar consuelo y perspectiva para soportar los odios y los temores de la humanidad con la esperanza de un día crear un mundo en el que los hombres celebren sus diferencias en lugar de matarse entre ellos en su nombre”

I. F. Stone

“Una mentira contada mil veces, acaba siendo verdad”, frase pronunciada por Joseph Goebbles, ministro de propaganda nazi, que creó un imperio de mentiras para propagar su discurso nacionalsocialista por el mundo. Una estrategia que continúan los medios de comunicación actuales, sometidos a los intereses económicos y poderosos de las grandes corporaciones, se han convertido en meros altavoces de esos gigantescos grupos de comunicación que hacen y deshacen según les conviene en un mundo cada vez más deshumanizado, mercantilista y egoísta. La aparición de otras miradas, otras voces, y otras reflexiones, ayuda a comprender la convulsa y compleja realidad mundial, acercándonos a la veracidad de la información, a entender la materia intrínseca de los sucesos y a tener ese espacio necesario para reflexionar sobre lo ocurrido desde un prisma humanista, claro y tranquilo. Alfred Peabody, periodista y cineasta de oficio y vocación, ha dedicado su carrera profesional a estos menesteres, ya desde su programa de investigación The Fifth Estate para la CBC (Cadena pública canadiense) donde contribuyó a ofrecer un periodismo alejado de los intereses económicos y ejerciendo su arma arrojadiza ante las mentiras de los poderosos.

Ahora, con la producción de dos grandes críticos del poder como Oliver Stone y Jeff Cohen en la producción, realiza este documento de político, de poderosa fuerza y sumergiéndose en las entrañas oscuras de los mecanismos del poder, un trabajo sobre la prensa, y todas aquellas personas que trabajan para ejercer un periodismo de verdad, independiente y libre, apartado de las “verdades” interesadas de los grandes medios de comunicación. A partir de la figura de I. F. Stone ( 1907-1989) pilar indiscutible de la libertad de prensa, que en los años 60 se convirtió en la voz crítica contra los desmanes del poder y las mentiras políticas que arrojaban contra la población estadounidense a través del semanario If Stone’s Weekly, un diario independiente que se convirtió en un emblema para toda una generación de periodistas y sobre todo, un símbolo para una parte de la población ávida de conocer la verdad y harta de las patrañas estatales. Peabody realiza una película con nervio, inteligencia y brutal, con ese ritmo endiablado de los mejores thrillers políticos de los 60 o 70, como El político, El mensajero del miedo, Cuatro días de mayo, Los tres días del cóndor o Todos los hombres del presidente (del que se hace referencia explícita en la película, además de aparecer como testimonio Carl Berntein, uno de los periodistas que destapó el escándalo del Watergate que acabó con la presidencia de Nixon).

Escuchamos a periodistas que trabajan en los márgenes, en las zangas de la investigación, lejos del mundanal ruido, con independencia y libertad, siguiendo el inmenso legado de Stone, como Amy Goodman desde su canal de televisión Democrazy Now!, Matt Taibbi en las páginas de Rolling Stone o por Glenn Greenwald y Jeremy Scahill desde The Intercept, periodistas en busca de la verdad, de destapar las vergüenzas de unos poderosos que parecen funcionar al margen de la ley y por encima de todo y todos, sacando a la luz temas espinosos y conflictos enterrados como las revelaciones de la NSA sobre el caso Snowden, las fosas comunes ilegales de inmigrantes mexicanos en la frontera, los asesinatos selectivos con drones militares en oriente Medio, o la falsedad de los motivos que justificaron la invasión de Irak, entre otros temas, con la participación de destacadas figuras de la investigación como Noah Chomsky, Michael Moore, hombres a contracorriente, hombres que conocen sobradamente los hilos invisibles del poder, los que manejan los grandes medios como la CBS o la CNN, porque saben que eso genera hábitos y opiniones en la población. Peabody construye un puzle complejo y siniestro sobre los malos usos de la información de los gobiernos y cómo este grupo de hombres buenos y profesionales (recuerdan la figura que interpretaba Cary Grant en Luna nueva, ese jefe voraz y enérgico, que valiéndose de sus artimañas para no perder a su mejor periodista, y así esclarecer la verdad para salvar a un inocente) se dedican a recabar información y llegar hasta el quid de la cuestión, a través de sus medios digitales, su fuerza narrativa y su mente creadora para esquivar los obstáculos del poder y presentar una información veraz, inteligente y necesaria.

Master class de Verónica Cortínez y Manfred Engelbert sobre cine chileno de fines de los sesenta

Master class y presentación del libro Evolución en libertad: El cine chileno de fines de los sesenta,  presentada por sus autores Verónica Cortínez y Manfred Engelbert, en el marco del ciclo «Una revisió del cinema xilè dels seixanta».  El encuentro tuvo lugar el martes 4 de abril de 2017,  en la Filmoteca de Cataluña en Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que ha hecho posible este encuentro: a Verónica Cortínez y Manfred Engelbert, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Esteve Riambau y su equipo de la Filmoteca, por su organización, generosidad y paciencia.

I Am Not Your Negro, de Raoul Peck

EL ACTIVISTA INDOMABLE.

“La ignorancia, aliada con el poder, es el enemigo más feroz que la justicia puede tener”

James Baldwin

La mirada incisiva y compleja de Chris Marker (1921-2012) uno de los cineastas más grandes, o quizás el más grande, en abordar los problemas políticos, sociales y culturales de la sociedad, a través de fascinantes ensayos fílmicos donde se cuestiona la validez de las imágenes, su función y las consecuencias que provocan, se convierte en la figura guiadora de buena parte del cine de Raoul Peck (Puerto Princípe, Haití, 1953) un realizador de raza negra que ha explorado de forma crítica todos los problemas raciales, tanto de su país como de naciones donde el problema negro persiste, con títulos como Lumumba, la muerte de un profeta (1990), documento sobre la figura del líder independentista y primer ministro del Congo independiente, que tuvo su película de ficción en 1990, en Siempre en abril (2005) investigaba el genocidio de Ruanda, y en Moloch tropical (2009) y en Murder in Pacot (2014) se centraba en los conflictos raciales de Haití, entre otros.

En I Am Not Your Negro, estructura su película a través de tres vías que confluyen en solo una: primero, tenemos la figura de James Baldwin (1924-1987) activista negro, intelectual y homosexual, que se posicionó abiertamente, a través de un discurso crítico, reflexivo e inteligente, en el que explica los orígenes del problema racial de EE.UU., sus consecuencias en la sociedad y caminos para solucionar un problema complejo que afecta al conjunto de todos los ciudadanos del país. Después, las distintas reflexiones escritas por Baldwin en un libro nunca publicado, Remember This House, un ensayo que analiza la segregación racial desde múltiples puntos de vista, a través de tres de los activistas negros más influyentes, amigos de Baldwin, que fueron brutalmente asesinados: Medgar Evers, en junio del 63, Malcolm X, en febrero del 65, y Martin Luther King Jr., en abril del 68. Peck, a través de la voz del actor Samuel L. Jackson que va leyendo las partes y fragmentos que escribió Baldwin, y finalmente, pueden ver la luz. Y para terminar, las imágenes de archivo (en un trabajo concienzudo de found footage) en el que Peck nos muestra imágenes que abarcan más de medio siglo de la historia racial de EE.UU., desde películas de los años 30 hasta las últimas movilizaciones producidas en el país, tanto imágenes documentales (de manifestaciones, enfrentamientos de negros con la policía, humillaciones de blancos contra negros, etc…) como extraídas de televisión (en el que vemos a Baldwin explicando sus reflexiones y debatiendo junto a otros…) y cortes de películas de Hollywood, donde se trata el problema racial, de un modo partidista, en el que el negro siempre tiene las de perder.

Peck construye un brutal y magnífico ensayo fílmico, siguiendo la mirada ya mencionada de Marker, a las que podríamos añadir las de Kluge o Godard, en las que analiza de forma precisa y crítica la naturaleza de las imágenes, y los diferentes contextos en las que fueron creadas y cómo han servido para crear una imaginario en el público, unas imágenes que nunca son inocentes, con la firme intención de posicionar a los espectadores en el lado del hombre blanco como ciudadano de primera en EE.UU., dejando fuera a todos aquellos de diferente raza. Las palabras de Baldwin resuenan profundamente en nuestras conciencias, consiguiendo analizar todos los problemas raciales desde aquellos años 60 hasta nuestros días, unos conflictos que perduran en la sociedad, unas reflexiones que asustan debido a su vigencia absoluta, en la que Baldwin construye un discurso que abarca todas las cuestiones dejando sin replica a todos aquellos que intentan rebatirle. Peck, no sólo cuestiona los problemas raciales que siguen viviendo en la actualidad, sino que reivindica la figura de un hombre de oratoria fascinante, un humanista indomable, un activista que siguió manteniéndose en pie a pesar del país que le tocó vivir, de pertenecer a una raza machacada, ignorada e invisible.

Análisis de sangre y azul, de Blanca Torres y Gabriel Velázquez

poster_20170231_ok_72EL ESPECTRO DEL VALLE.

En 1997, José Luis Guerín realizó Tren de sombras, una película mágica, reveladora y fantástica, que evocaba no sólo al cine de los orígenes, sino que imaginaba a unas gentes, un tiempo y un lugar perdidos en la memoria que, a través de la tecnología, volvía a revivir delante de nuestros. La película de Blanca Torres (Zaragoza, 1977) y Gabriel Velázquez (Salamanca, 1968) que lleva por título Análisis de sangre y azul, es hija de la película de Guerín, perdiéndose en los límites del tiempo y filmando como nuestros ancestros, utilizando las mismas técnicas y las mismas pulsiones artísticas que devoraban a aquellos cineastas primitivos y amateurs.

Velázquez arrancó su filmografía dirigiendo cortos que le valieron el reconocimiento de los festivales, luego, fue guionista del documental De Salamanca a ninguna parte (2002), que recogía las famosas conversaciones de los cineastas españoles de la citada ciudad a mitad del siglo pasado, que dirigió Chema de la Peña, con el que codirigió Sud Express (2006), una road movie que mezclaba historias cotidianas y sociales entre los viajeros de un tren. Dos años después, con la guionista Blanca Torres, dio un giro a su carrera con Amateurs, a la que siguió Iceberg, en el 2011, y Ärtico, en el 2014, todas ellas historias protagonizadas por adolescentes, en ese tránsito entre la inocencia y la edad adulta, en la que a través de un corte social y comprometido, investiga todos los conflictos y necesidades dentro de unos ambientes deprimidos y tristes, con una hábil mezcla de documental y ficción.

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En esta nueva aventura, nacida de Torres (debutante en la dirección) en la que firman juntos por primera vez la dirección, se embarcan en un viaje hacia el pasado, provistos de cámaras de super8, filmaron en los Pirineos aragoneses una película de los años 30, concretamente arranca en los primeros días de 1933, cuando el Dr. Psiquiatra Pedro Martínez encontró en el Monte Perdido a un hombre de aspecto extranjero de melenas y barbas largas rubias, y tez pálida, un individuo que desconocía su nombre y que hacía allí, sólo habla inglés, y así fue como lo bautizó el doctor, “El Inglés”. Lo recogió y lo ingresó en el sanatorio mental que regentaba, un centro en medio de un valle perdido. Allí, fascinado por el descubrimiento, empezó una serie de experimentos científicos para conocer su estado mental y físico. El inglés, rodeado de otros enfermos, actúa como un aristócrata y se muestra muy amable con el género femenino. El tiempo va pasando y el Dr. Sigue filmando sus películas domésticas/científicas (emulando a otro colega, el Dr. Charcot y sus famosas fotografías de las histéricas de Salpêtrière), y analizando a sus pacientes y estudiando sus reacciones y actitudes.

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Torres y Velázquez han construido una cinta que evoca el espíritu de las películas de Murnau, con ese aroma de misterio, ciencia y fantasía, así como a Las Hurdes. Tierra sin pan, de Buñuel, el documento fascinante y terrorífico que realizó allá por el año 1932 sobre una tierra aislada, miserable y anclada en la servidumbre del caciquismo. Los cineastas no sólo escenifican de manera prodigiosa aquellas filmaciones de antaño, sino que su película también funciona como un documento antropológico y etnográfico sobre las zonas perdidas de los montes. El super8, y algunas filmaciones en 16 mm de la época, y el blanco y negro velado, aparecen en el formato de 4 tercios, con las consiguientes ralladuras y demás imperfecciones en la película que vemos, creando un ambiente de fascinación que mezcla la naturaleza bellísima del entorno con las películas de misterio y terror, pobladas de fantasmas y seres de otro mundo, que se filmaban por aquellos años.

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Dividida en dos segmentos, el primero abarca meses de 1933, y el segundo, arranca en 1938, cuando El Inglés que se acabará haciendo llamar Sr. Valdemar Torn, en una especie de mesías que viene a anunciar un nuevo mundo, adopta una nueva identidad y una nueva vida, en la que asume su condición de semental de la institución, después que los hombres hayan huido por miedo a ser reclutados en la Guerra Civil. Las filmaciones cesan en 1942, cuando en una de esas excursiones tan apreciadas por el Dr., El inglés, desparece y nunca más se supo de él. Torres y Velázquez han construido una carta de amor al cine, a los primitivos, a sus imágenes y a los orígenes de una técnica, siguiendo los preceptos de la época, en la que han contado con el actor sueco Anders Lindström y el grupo de teatro Arcadia, que rehabilita e integra a enfermos de salud mental (una experiencia parecida al del cineasta Bruno Dumont que en Camille Claudel 1915, situó a Juliette Binoche rodeada de enfermos mentales para contar la desdichada existencia de la famosa escultora), en la que interpretan a unos personajes objetos de las filmaciones de una película a contracorriente, bellísima y que nos traslada a las primeras imágenes, unas imágenes inocentes y naturalistas, en las que el tiempo, el espacio y los personajes parecen detenidos, envueltos en el ensimismamiento de sus miradas y gestos capturados por la cámara.


<p><a href=»https://vimeo.com/188161633″>TRAILER AN&Aacute;LISIS DE SANGRE AZUL</a> from <a href=»https://vimeo.com/user16762804″>Gabri Vel&aacute;zquez (GA)</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Entrevista a David Reznak

Entrevista a David Reznak, director de «CC1682». El encuentro tuvo lugar el miércoles 16 de noviembre de 2016 en el Teatre CCCB durante el marco de la XXIII l’Alternativa. Festival de Cinema Independent de  Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a David Reznak, por su generosidad, sabiduría y tiempo, a Cristina Riera, Tess Renaudo, Marc Vaillo y a todo el quipo de L’Alternativa, por su trabajo, dedicación, resistencia y cariño, y a Marta Suriol y Maria Gracia de La Costa Comunicació, por su trabajo, amabilidad, paciencia y cariño, y a todas las entidades que hacen posible la existencia de L’alternativa.

Entrevista a Joan Capdevila

Entrevista a Joan Capdevila, codirector de «Rumba 3, de ida y vuelta». El encuentro tuvo lugar el jueves 14 de abril de 2016, en la Cafetería Café Café de Nou Barris de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Joan Capdevila, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Carme Escales de El Periódico, por su paciencia, amabilidad y simpatía, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación.

El grupo, de Gustavo Vizoso

12107951_10153923021129424_1349789152204966253_nNO SE ESTÁ SOLO.

A partir del 2008, con el estadillo de la crisis, ese país que nos vendieron como un paraíso de abundante trabajo y riqueza por doquier, se vino abajo. En ese instante, apareció su triste y verdadero rostro, los parados se amontonaban en las interminables colas del paro, los desahucios estaban a la orden del día y el gobierno era incapaz de frenar la hemorragia. Por el contrario, sus políticas conservadoras la hacían aumentar con recortes de todo tipo y ayudas a la banca, origen de la burbuja inmobiliaria. Ante este panorama social, el cine se ha mostrado comprometido en abordar estos temas y contar el drama cotidiano de las millones de personas que lo han sufrido, y desgraciadamente, lo siguen sufriendo.

El grupo es una de esas películas, su director Gustavo Vizoso (1971, Barcelona) que empezó como fotoperiodista y autor de documentales de compromiso social, vivió en carnes propias la tragedia de quedarse sin trabajo, y entró a formar parte de uno de los grupos de parados de larga duración de más de 40 años, a través de una idea de los Servicios Sociales del Barrio de Sant Antoni de Barcelona, en los que se toma como hipótesis de trabajo el Observatorio de Salud Mental de Catalunya (OSAMCAT). El psiquiatra al cargo el Dr. Josep Moya de la Fundació Parc Taulí (desde donde se desarrolló el documental Una cierta verdad, de Abel García Roure, que filmaba a enfermos mentales) propuso a Vizoso que filmase estos encuentros terapéuticos. El realizador barcelonés captura de forma inquieta y cercana estas conversaciones, en las que cada uno expone sus inquietudes y reflexiones para ayudar y ayudarse, y de esta manera encontrar apoyo para pasar el trance de su mala situación personal. Vizoso sigue atento con su cámara todo lo que va sucediendo, no participa de forma activa, se mantiene al margen, capturando la inmediatez del momento, filmando sus miradas, sus rostros y las palabras que emiten. Son testimonios personales dentro del colectivo, de esta agrupación/cooperativa que nace con el propósito de que no se sientan solos, y entre todos, produzcan herramientas que les ayuden a conseguir trabajo y salir adelante.

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En un par de ocasiones, Vizoso, deja la sala de las reuniones, para seguir a dos miembros del grupo, a los que les cede su cámara y su drama personal, las personas nos cuentan su cotidianidad, las idas y venidas de trabajos precarios que se van encontrando, su modus operandi a la hora de buscar trabajo, y las diversas actuaciones y dinamizaciones en las que participan. Vizoso estructura su película a través de dos tiempos que vienen marcados por las reuniones que se van celebrando. Primero, en tres meses de primavera y verano del 2014, y luego se traslada al invierno del 2015, en los que vemos el origen del grupo y las actividades que realizarán, para luego, ser testigos de todo el proceso que han vivido y como ha sido su desarrollo. Un documento necesario y honesto, construido a través de historias mínimas, de personas como nosotros, personas que tienen que volver a empezar, reconstruirse interiormente y mentalmente para afrontar el durísimo proceso de buscar trabajo y sobre todo, una película sobre la solidaridad humana y el trabajo cooperativista, en el que trabajar unidos con el objetivo de tener una vida digna para seguir sobreviviendo en una sociedad, que parece ser que sólo cuenta para la riqueza económica y se olvida demasiado de lo humano, que al fin y al cabo, debería ser el epicentro de la riqueza de las sociedades.


<p><a href=»https://vimeo.com/146241233″>Trailer El grup</a> from <a href=»https://vimeo.com/user548569″>Gustavo Vizoso</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Caure del niu, de Susanna Barranco

Poster Caure del NiuINFANCIAS ROTAS.

En Lejos (2001), de André Techiné, Serge, un camionero francés que transportaba textil en un camión de Francia a Marruecos, metido a traficante, mantenía una relación con Sarah, su amante marroquí, y prometía a Saïd, un niño de la calle, ayuda para huir escondido a Francia. Las terribles experiencias de desarraigo y abandono que sufría Saïd, le han servido a Susanna Barranco (de interesante trayectoria como actriz y directora de teatro, y poeta) para conocer de primera mano las vidas de estos niños. Su quinto trabajo como directora en el documental, sigue el camino de sus anteriores trabajos, explorando temas de cargado contenido social y planteados desde el conocimiento y la reflexión. En el 2009, realiza Heridas, sobre la violencia de género en el entorno de las personas transexuales, volvería a este tema, en su siguiente trabajo, en Buits (2011), pero ahora desde el punto de vista de los hombres agresores, y en 2013, dirigía El silenci de Jonc, sobre la discapacidad intelectual.

La directora barcelonesa habla con estos niños, se interesa por conocer sus motivos, orígenes, los primeros meses, documentar su experiencia. Barranco captura sus testimonios acercándose a ellos, mirándolos a los ojos, mostrando su interior y desnudándolos profundamente. También habla con los cuidadores que tienen en el centro, especialistas en el tema de las migraciones, médicos, cooperantes que trabajan en Marruecos, entra en las casas, nos presenta a sus familias, nos muestra el entorno difícil y desesperanzador en el que han crecido. Barranco muestra las raíces del problema, no realiza juicios de valor, su película crece pausadamente, escuchando las reflexiones de los implicados y los profesionales que explican la tutela gubernamental hasta la mayoría de edad, y el vacío legal cuando cumplen los 18 años y ante la falta de trabajo, se ven obligados a delinquir ante la falta de un trabajo, y acaban en prisión y cumplida la condena, devueltos a sus países.

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La realizadora también nos habla de esos niños que quedan en sus países cuando sus padres emigran, y luego, cuando se lleva a cabo el reagrupamiento familiar, los conflictos emocionales que sufren unos y otros por el desamparo sufrido ante la ausencia. Barranco ha hecho una película breve, apenas una hora, donde expone un tema complejo y sumamente difícil, la existencia de estos niños que se ve abocada a una vida errante, solitaria, de eterna huida, con la temible sombra de un profundo desarraigo de ellos mismos, y abandonados a su suerte, con los problemas emocionales que eso conlleva, y obligados a volver a sus países cargando con sus maltrechos sueños rotos y con la dificultad de empezar de cero en un entorno sin oportunidades. Ese mundo occidental visto como un maná de riqueza donde hay sitio para todos, y al llegar aquí, descubren la triste realidad, un mundo que los aparta, que los señala, y sobre todo, un mundo de riqueza mal repartida, injusta y con una falta de empleo que les impedirá quedarse en España. Un documento necesario y valiente, que se ve con atención y que invita a la reflexión, que cuestiona la responsabilidad estatal frente a estos niños, el tremendo vacío burocrático cuando son adultos, escenifica el fracaso de no sólo una sociedad, sino de un mundo que se niega a reconocer al otro, al que no tiene, como señala Arcadi Oliveres: “Los países han roto las fronteras comerciales, tecnológicas, financieras y de comunicación, pero mantienen las del movimiento humano”. Un tema que no tiene fin, porque mientras unos pasen carencias, buscarán su vida fuera de sus países, y los otros, los de aquí, deberán aceptarlos, o más bien, buscar nuevas fórmulas para tratar el tema de forma humana y solidaria.