¿Qué ocurriría en la Tierra si nos visitasen los extraterrestres? A partir de esta cuestión, planteada en infinidad de libros y películas, el artista conceptual y cineasta Michael Madsen, nos va detallando una serie de conceptos donde nos vamos formulando preguntas y distintas reflexiones que van desde el ámbito político, sociológico y humano. La película parte de la situación hipotética que se produciría, ante la llegada de una nave alienígena y cómo reaccionarían los gobiernos y cómo sería su gestión. Madsen se nutre de los mejores especialistas en las diferentes materias a su alcance, y mediante entrevistas o conversaciones entre ellos, y siempre interpelándonos a nosotros, nos hablan de las infinitas situaciones que podrían surgir. Toman la palabra biólogos, militares, políticos, ingenieros, físicos o sociólogos, unos y otros, exponen los protocolos a seguir y ennumeran problemas que se originarían en este encuentro entre humanos y aliens. Todo se desarrolla bajo la premisa de una simulación, cómo nos advierten en el arranque de la cinta, tiene la apariencia de una película de ciencia-ficción, aunque con la salvedad de que los personajes que aparecen en ella, en realidad sí que son profesionales, unos en activo, y otros no, estudiosos y profesionales de las materias que hablan, en la película, se interpretan a sí mismos, y sobre todo, guiados de modo fidedigno bajo la batuta de Madsen, fabulan y reflexionan a través de sus conocimientos en todo lo que ocurriría y como se desarrollarían los acontecimientos.
Madsen, que ya nos deslumbró con su anterior película, Into eternity, del año 2010, donde exploraba el destino de los residuos radiactivos de las centrales nucleares, y nos sumergía en el lugar donde se almacenaban, un enorme depósito estructurado a base de túneles subterráneos situado en Finlandia. El cineasta danés nos vuelve a sorprender e inquietar en una obra que es en sí misma una fascinante experiencia visual, tanto física como psícológica, estructurada con buen gusto, que nos emociona y también nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que somos y adónde vamos. Temas como el miedo a lo desconocido, la invasión extraterrestre y ser masacrados (cómo ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad, que unos pueblos han aniquilado a otros), el poder de la información, la actitud de los gobiernos, y la naturaleza humana, y su interior oscuro y terrible. La cinta se nutre de escenarios naturales, como hacía la inolvidable ciencia-ficción de los 50, para adentrarnos en unos paisajes, urbanos y naturales, filmados a cámara lenta, que consigue llenar el espacio de un ambiente que tiene a la rareza e irrealidad. Madsen mezcla con sabiduría su alucinada y científica propuesta, mientras escuchamos a los expertos exponer sus diferentes visiones de los hechos que se desatarían, y la respuesta de los gobiernos y cómo afectaría a los ciudadanos. Por otro lado, desarrolla cómo uno de estos científicos penetraría en la nave extraterrestre, mientras va informando de todo lo que va viendo y sucediendo.
El realizador danés dinamita nuestras convicciones morales, extrae nuestro manera de ser y comportamiento ante amenazas desconocidas, se plantea cuestiones que siguen transitando y estando muy en boga en la actualidad, situaciones que se escapan completamente de nuestro control y poder, que nos llenan de incertidumbre al no ser capaces de entender y sobre todo, nos ahogan de miedo, un miedo irracional que nos contamina y nos lleva al caos y la pérdida de todo lo que somos. Madsen provoca una respuesta en todos nosotros, su película cuestiona el funcionamiento del mundo y cómo los ciudadanos se manifiestan ante lo que no sabemos, donde surgen las emociones negativas. Una película que también nos habla de nuestra evolución como especie y hacía donde nos dirigimos (aquí el director le hace un guiño a Kubrick y su 2001, Una odisea en el espacio, la parte de su absorbente y magnífico baile espacial con la nave, mientras escuchamos a Strauss). También, en otro tramo, nos invade con el tema de Bowie, Space Oddity, que nos contaba la odisea del mayor Tom, su supervivencia encontrándose sólo en la inmensidad del espacio, mientras viaja en un cubículo sin conexión con la Tierra, canción que vio la luz en 1973, el mismo año que se envío al espacio la nave Voyager con información de lo bueno de la humanidad en su interior, eso sí, obviando nuestras partes oscuras, como las guerras y la destrucción. Una cinta estimulante que mezcla con eficacia la ciencia-ficción interesante y brillante como El planeta de los simios, Solaris, La amenaza de Andrómeda o Blade Runner, entre otras, con el documental reflexivo y pedagógico, que nos cuestiona lo que somos y nuestras propias vidas ante amenazas desconocidas, que nos ponen a prueba, no sólo como individuos, sino también como especie que hace lo indecible, en ocasiones cosas terroríficas, para sobrevivir.
El pasado 22 de noviembre hecho el cierre la 22 edición de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona. Fueron 7 días, una semana, de cine combativo, militante, reflexivo y necesario. Un cine que nace desde los márgenes, ajeno a la industria, o podríamos decir, que la industria va por otro camino, diferente y alejada al cine de denuncia, de protesta, más cercano a la sociedad y sus problemas, que a otros menesteres, seña de identidad de este certamen. Un festival comprometido con su propuesta, que sigue año tras año, luchando lo indecible para mantenerlo en pie, y combatiendo contra la crisis económica que ha exprimido al máximo el volumen de ayudas, que la escasez y la falta no acaben con este sueño e ilusión emocionantes que respira cine por donde lo mires, y se ha ganado el respeto de todos, creciendo edición tras edición, a pesar de su presupuesto, que ha descendido dos tercios en cinco años, pero la fuerza y el combate titánico de todos aquellos que lo hacen posible, sigue con determinación, constancia e inteligencia para seguir soportando todos los envites a los que se enfrentan para mantenerlo en el camino y en la lucha. Este viaje arrancó con la sección oficial y la película MAURO, de Hernán Rosselli. Un retrato sobre un tipo que vive en los márgenes, ganándose la vida fabricando dinero falso con la ayuda de un amigo. Todo cambia, cuando conoce a una chica, que se convierte en su cómplice y amante. Una muestra del potente cine argentino de la actualidad, en la que la forma en la que está narrado el film, se convierte en sus señas y características, envolviendo a los personajes en un ambiente claustrofóbico, donde el espacio y los leves movimientos, se convierten en un enorme trabajo sobre el sonido y la cotidianidad en un entorno asfixiante y durísimo donde la única salida es la ilegalidad. Siguiendo con los largometrajes de la sección oficial me acerqué a LE RÉCIT DE MON PÈRE, de Philippe Van Cutsem. Cinta explicada a través de la contraposición de dos lenguajes, por un lado, las filmaciones de super 8 filmadas por el padre del autor, en el que se reflejan escenas familiares de tono alegre y distendido que fueron grabadas durante los 70 y 80, y por otro lado, la voz en off del director belga que explica todos los momentos difíciles y complejos que vivió junto a su padre. Cuesta entrar en la propuesta, y en ocasiones se muestra complicada seguirla, ya que las imágenes que vemos parecen ir por un camino, y la voz del director, va por otro diferente. Un experimento si más no, interesante, aunque quizás el resultado final, sea un mosaico atrayente, eso sí, pero que se pierde por caminos confusos.
Una de las obras que más me emocionaron fue RABO DE PEIXE, de Joaquim Pinto, Nuno Leonel. Una película muy interesante sobre unos pescadores artesanales en una aldea costera de Las Azores. Los directores siguen a Pedro, un joven pescador que huye de la tiranía de la industrialización para continuar como sus ancestros y vivir de manera libre pescando de forma tradicional. Los cineastas portugueses filman los rostros y las manos de los pescadores, la dureza y la cotidianidad de una vida difícil y llena de obstáculos. Una obra que nos recuerda ciertas maneras del cine neorrealista, pero también el cine documental observacional y el cine directo que pretende almacenar algo de la vida y la humanidad que desprenden estos hombres alejados de todo, pero que disfrutan con su vida y su oficio. Cerramos la sección oficial con la película UNE JEUNESSE ALLEMANDE, de Jean-Gabriel Périot. Brutal y magnífica cinta que se sumerge en los convulsos años 60 en Alemania y la creación de la fracción del Ejército Rojo. Rescatando material de archivo de la época, donde jóvenes comunistas, realizan desde la universidad acciones contra un sistema capitalista y fascista que les agrede sus derechos y libertades. Un montaje magnífico que nos lleva de forma vertiginosa y con encomiable audacia, formando un potente mecanismo para la reflexión y el pensamiento, donde se discute sobre el activismo político y se cuestiona su funcionamiento como medio para la lucha de clases. Un foundfootage, que recoge el espíritu del Grupo Dziga Vertov, edificado de forma ejemplar que emociona y vibra, elaborando un discurso tenaz y contundente que nos lleva a la situación política y el aburguesamiento de los gobernantes y los ciudadanos.
De la sección de cortometrajes, rescato LA FIÈVRE, de Safia Benhaim. La joven directora, mediante la metáfora, la simbología y lo mágico, se detiene en el pasado colonialista de su país, Marruecos, para hacer una reflexión profunda y crítica de los males actuales de su país, que provocan la miseria, el desempleo y la huida de los jóvenes hacía Europa en busca de nuevos caminos. SIN DIOS NI SANTA MARIA, de Helena Girón, Samuel M. Delgado. Este último, guionista de Slimane, ahora dirige conjuntamente este retrato protagonizado por personas mayores, mientras escuchamos en off relatos sobre la naturaleza de las tierras que habitan. La noche, compañera fiel, donde los viajes cobran vida y resultan posibles. Un ejercicio estimulante donde se mezclan la tradición de los viejos ancestros y la sabiduría de los mayores, filmado de modo abrupto y crudo recreando las filmaciones antiguas de cine. OK GOOD, de Aleksandra Kulak, Yuliya Kurmangalina, Anna Kornienko. Situado en Vólogda, en Rusia, en un lugar remoto, nos llega este documental musical donde unas personas mayores nos hablan de su vida y su pasado a través de temas musicales. Una interesante pieza de 20 minutos que en algunos momentos resulta muy divertida, y en otros, permanece un silencio sepulcral que sobrecoge, donde impone una manera de filmar muy propia del documental observacional. De la sección Panorama, que rescata producciones nacionales, me dejé llevar por INGEN KO PÂ ISEN (NO HI HA VAQUES SOBRE EL GEL), de Eloy Domínguez Serén. A través del diario personal filmado, el joven realizador gallego nos explica su aventura en Suecia, donde viaja con su novia sueca, los trabajos que desempeña, sobre todo, en la construcción, y la relación con sus compañeros, y su evolución con el idioma. Contada a través de dos partes, la segunda entrega, arranca cuando se rompe la relación sentimental, el joven decide continuar y seguir filmando y filmándose, descubriendo otro país y su propia mirada. Un retrato en primera persona que nos introduce una forma muy personal y honesta sobre la inmigración de los jóvenes en la actualidad, donde se ofrece un ejercicio sobre la construcción de una película y todo lo que ello conlleva.
También pude ver SUEÑAN LOS ANDROIDES, de Ion de Sosa. Después de su interesante debut en True Love, el segundo trabajo de Sosa apuesta por la ruptura, concentrada en una película que mezcla varios conceptos, una adaptación de la novela de Philip K. Dick (de la que coge la mitad de su título) que se decanta por las zonas muertas del relato, donde se profundiza en la situación y la complejidad de los personajes, o también puede verse como un film ensayo donde el espacio juega un papel importante, creando una irrealidad difícil de digerir en el interior de cada plano. O finalmente, también podríamos verla como una mirada sobre la crisis económica, donde vemos una ciudad, Benidorm, reflejo de la codicia constructora, habitada por mayores de fiesta, y unos androides que se sobreviven en trabajos precarios, y encima, el sistema los elimina. Un trabajo que bebe del género, la ciencia-ficción y el policíaco, pero también en lo social y el esperpento de una sociedad sumida en una pesadilla eterna. Me llamó mucho la atención el cortometraje PUEBLO, de Elena López Riera. Situado durante una larga noche que parece no tener fin, seguimos los pasos confusos y meditabundos de un joven que vuelve a su casa. El chico parece desorientado y no reconoce a su pueblo ni tampoco a sí mismo. La directora va mezclando estás imágenes con las de la procesión de semana santa, donde la liturgia católica deja paso a la incertidumbre y el desamparo de alguien que ya no sabe quién es, y para más confusión, lo que le rodea se ha convertido en un lugar extraño y vacío. También me acerqué a conocer el cine de Hubert Sauper. Fui a la proyección de la Filmoteca de WE COME AS FRIENDS. El cineasta austríaco, afincado en París, vuelve a África, y siguiendo el espíritu que recogía su aclamado y deslumbrante documental de La pesadilla de Darwin, filmado en el 2004, se construye un avión y viaja hasta Sudán, un país dividido en dos por la guerra civil, y ahora liderado por los unos genocidas que malvenden su tierra a los colonizadores extranjeros, estadounidenses y chinos, que vienen como amigos, alusión del título, para robar impunemente y llevarse el oro y el petróleo, mientras el pueblo, vive sumido en la pobreza y la miseria. Una película brutal, sin concesiones, donde Sauper filma de manera directa y honesta los rostros y las personas, y también los amos del mundo, que no se detienen ante nada con el firme propósito genocida y colonialista de conseguir los recursos de los países. Una cinta para la reflexión, que denuncia y clama ante los poderosos y la injustica. Dos horas de cine grandioso que escarba y desentierra las heridas que siempre vuelven, que no se van nunca, que simplemente se ocultan o dejan de mirarse.
Para cerrar esta 22 edición, L’Alternativa nos preparó un cierre de grandísima altura, un final protagonizado por LA ACADEMIA DE LAS MUSAS, de José Luis Guerin. En la que el cineasta sigue, como en sus anteriores obras, empeñado en una búsqueda incesante de la narrativa cinematográfica y de todos sus elementos en pos de una forma de contar que convierta cada película en un viaje lleno de incertidumbre, descubrimiento y conocimiento. La película arranca en una aula de la universidad donde un profesor habla de poesía y de Dante a sus alumnos. A partir de ese instante, la palabra y el gesto se adueñaran de la película y los personajes se cuestionaran a sí mismos el valor de la poesía como medio para enfrentarse al mundo, síntomas e ingredientes que recuerdan al cine de Rohmer. Una película filmada a modo documental en su arranque, para derivar en una muestra de la sorprendente capacidad de Guerin para transformar la cotidianidad en un universo lleno de paradojas, incertezas y caminos por andar que invitan a reflexionar sobre el saber, y la validez y vigencia de los maestros clásicos, y sus enseñanzas en las relaciones personales de hoy en día.
La excelente película de Gerin cerró la 22 edición de L’Alternativa, un fin de fiesta extraordinario, que colgó el cartel de no hay billetes en la sala Chomón de la Filmoteca, como ocurría antaño en algunas sesiones de cine en la ciudad. Esperemos y deseemos que sea un augurio para la vida de este festival tan querido y necesario por el público que se ha acercado a descubrirlo y compartirlo, y no sólo asistiendo a las proyecciones de la variadísima programación, sino a las mesas redondas donde se ha dialogado y discutido sobre el cine y sus diversas herramientas y consumo, los talleres para todos, las sesiones gratuitas de la Alternativa Hall, o la maravillosa y pedagógica Masterclass del cineasta Hubert Sauper. Actividades que no sólo alimentan el espíritu curioso y transformador de todos los que asistimos, sino también el de una ciudad tristemente abocada al turismo suicida, en la que los festivales culturales, como este, y demás que existen en la ciudad, vienen a ofrecer corrientes, caminos y alternativas para todos aquellos que deseen disfrutarlos.
Entrevista a Manolo Vázquez, director de «La maniobra de Heimlich». El encuentro tuvo lugar el miércoles 25 de noviembre de 2015, en los Cines Girona de Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Manolo Vázquez, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Alex Tovar (que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación) y Sonia Uría de Suria Comunicación, por su paciencia, amabilidad y cariño, y a los Cines Girona, por tratarme con tanto cariño y por programar un cine humilde, sencillo, necesario y a contracorriente.
Entrevista a Silvia Munt, directora de «La granja del Pas». El encuentro tuvo lugar el martes 24 de noviembre de 2015, en los Cines Girona de Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Silvia Munt, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Alex Tovar y Sonia Uría de Suria Comunicación, por su paciencia, amabilidad y cariño, a Dani Lacasa, editor y cinematógrafo de la película (que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación) y a los Cines Girona, por tratarme con tanto cariño y por programar un cine humilde, sencillo, necesario y a contracorriente.
El arranque de la película resulta esclarecedor y definitorio para el desarrollo de la misma. En un programa de televisión, Pedro Ruiz entrevista al flamante ganador del Premio Herralde de novela, Alex Pareja, autor de “La maniobra de Heimlich”, un libro donde relata la muerte de su novia atragantada con un trozo de pollo durante una cena que Alex le pedía matrimonio. La película arranca 10 años después, donde Alex recibe el encargo de adaptar al cine su novela. El primer largo de Manolo Vázquez (hijo del dibujante Vázquez, autor de los memorables Anacleto, agente secreto o Las hermanas Gilda) el cual continúa preservando su legado, es también autor de videoclips y director del corto Colgados del 2007, que partía de la imposible conversación de una chica y un ahorcado, que cosechó gran cantidad de premios. Partiendo de un guión del novelista Javier Calvo, y con la ayuda de un esfuerzo titánico por parte del equipo técnico y artístico de la película, que incluyo un crowfunding, en un rodaje que llevó un par de años, llega una película esperpéntica, loca y desenfrenada, que se me te con el mundo literario y cinematográfico, que bebe de esas comedias de los Coen, o In the soup, de Rockwell, o del tipo Taller Capuchoc, de Carlo Padial, películas de humor corrosivo, que no dejan títere con cabeza y se meten con to dios.
La cinta pone en solfa a esos “artistillas” de medio pelo que pululan y se reproducen como moscas, esos cretinos que van de autores profundos, que inmerecidamente acaban teniendo un éxito y lamentablemente viven toda su vida de él, porque lo que siguen haciendo luego, sigue instalándose en la mediocridad y la basura, y para más inri, continúan propagando su ego, inventándose y cagándola en las diversas disciplinas artísticas que intentan. El susodicho en cuestión, el tal Alex Pareja, es uno de esos tipos, culturetas y modernillos de molde. Ahora se ha metido a director y ha enredado en el tinglado a todos sus amigos y conocidos, a Larra, el que pondrá la pasta porque trabaja en el ayuntamiento, un lameculos del quince, gracias a su novia, Lavinia, artista performance, otra que tal baila, capta al actor Jordi Vilches para que haga de él, ahí es nada, fiestero, drogata y muy “volao”, la chica de la película, la que morirá irremediablemente, es Marta Torné, que aparte del subido que tiene, pone en duda el no talento del supuesto “director”. Para rematar la faena, si todavía no estaba del todo bien, un tal Manolo Vázquez, realizador de videoclips que ni trabaja en eso, por eso de la crisis, hará de Alex cuando este haga de director. Un mejunje de tres pares de cojones para hacer una película de un libro basado en una anécdota, nada más. Vázquez a modo de fake, comedia satírica y esperpento cínico, se ríe de él mismo y de todos, juega a mofarse de todos esos bichos que pululan por el “mundillo” creyéndose alguien o algo.
Vázquez no tiene escrúpulos con sus criaturas, se descojona de ellas sin cuartel, va a saco con todos, con él mismo también, puestos a reírse que sea de todos, él el primero. Pone en cuestión la difícil tarea de la creación, los complejos y difíciles procesos creativos que llevan los artistas o los que no lo son, para llegar a materializar sus obras. No sabemos hasta qué punto acaba la película y empieza la vida real de los personajes, o de las personas los intérpretes que hacen de sí mismos, o sus yo oculto. También, participan otros, que también hacen de sí mismos, o simplemente es una pose, o incluso solamente están riéndose de ellos, el caso de Quim Monzó que raja sobre esos artistas, que van de ello, o que incluso se atreven con todo, porque ellos lo valen, Enrique Vila-Matas, en un tono más serio, y Lucía Etxebarria, que va con látigo y pone de vuelta y media a esos artistas performance y su lado oscuro y demás mandangas, la aparición de los Venga Monjas, Miguel Noguera y demás especímenes de la risa y el humor, no hacen otra cosa que añadir más leña a esta hoguera de cretinos, imbéciles y trasnochados no artistas sin talento que bailan, beben y se drogan hasta las tantas en los locales de moda más “cool”, donde ponen la música que más lo peta, se tiran a las actrices de sus pelis, y se dedican a lo artístico desde lo más profundo, convirtiéndose en seres diferentes, de otro mundo, de una realidad paralela, aunque en el fondo sean unos pobres diablos que pelean sin descanso contra un enemigo invisible y muy malvado, ellos mismos y su ego y vanidad.
<p><a href=»https://vimeo.com/44861623″>LA MANIOBRA DE HEIMLICH – TRAILER</a> from <a href=»https://vimeo.com/user2024717″>Manolo Vázquez</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>
En Numax presenta… (1980) Joaquim Jordà filmó la experiencia de unos trabajadores que emprenden la autogestión de la empresa donde trabajan, para protestar contra el cierre irregular de los propietarios. El mismo espíritu combativo y solidario lo encontramos en el documental de Silvia Munt (1957, Barcelona) que recoge los problemas y las dificultades de los integrantes de la Plataforma de afectados por la Hipoteca (PAH) en Sabadell. Un grupo de personas de distinto sexo, raza, nacionalidad y religión, que debido a la crisis económica, que les ha llevado a perder sus trabajos, se han visto duramente castigadas por los bancos por no poder hacer frente a los pagos de sus hipotecas.
Munt, actriz reconocida y premiada, que a finales de los 90 emprendió un nuevo rumbo en su carrera, empezando a dirigir, arrancó con un par de cortos, uno de ellos, Laila (1999), con multitud de premios, y su primer largo, Gala (2003) donde daba buena cuenta de la musa de Dalí, continúo dirigiendo películas destinadas para televisión, donde ha construido una prolífica carrera con 8 títulos, en 2008 realiza Pretextos, un duro drama sobre una pareja en crisis. Ahora nos llega este trabajo sobre la cara oculta de la crisis, sobre aquellos que apenas tienen visibilidad, sobre los que siguen en pie, luchando diariamente por su vida a pesar de las circunstancias, los que gritan sin que se les escuche. Aquellos que saldrán adelante con la ayuda del otro, del abrazo y la mirada compartida. Munt recoge el testigo del gran Jordà, y de los cineastas comprometidos en dar voz a los que se les niega, como Barbara Kopple y su Harlan county, USA, donde un grupo de mineros y sus mujeres luchaban contra la compañía que quería dejarles sin trabajo. Cine combativo, de resistencia, de guerrilla que intenta dar luz donde no la hay.
El trabajo de Munt, filmado durante un año, con un equipo mínimo, sólo tres personas, huye de los sentimentalismos, su objetivo es hablar de las personas y sus circunstancias, filma el proceso de los afectados, desde que llegan el primer día a la asociación, como se les recibe, cómo explican su situación y los mecanismos humanos y solidarios con los que combaten ante los graves problemas financieros que arrastran como una losa. Filma los testimonios de algunos de los afectados, primero llenos de amargura y sufrimiento, y a medida que avanzan en su vía crucis particular, se van llenando de rendijas de ilusión y esperanza ante el futuro. Munt da testimonio de lo que ocurre, se mantiene a la distancia adecuada, filma los rostros de las personas, como se miran y dialogan entre ellas, atestigua cada testimonio de modo veraz y humanista, no utiliza ningún tipo de música, sólo escuchamos el sonido ambiente, esas voces de auxilio que reclaman solidaridad, compañía y sobre todo, un camino por donde tirar en este laberinto burocrático, sangrante y terrorífico en que los poderosos han convertido la sociedad y las vidas de las personas cuando tienen serias dificultades. Cine de denuncia y militante que aboga por la dignidad, la cooperativa, la solidaridad y la hermandad frente a ese capitalismo salvaje, bárbaro e inhumano. Un cine necesario y humilde, hecho desde la pasión por el deseo de contar historias, y sobre todo narrar lo que ocurre y porque ocurre, ya que los medios, sometidos a las grandes corporaciones mercantilistas, rehúyen profundizar en este tipo de iniciativas que abogan por un mundo más solidario y cooperativo.
<p><a href=»https://vimeo.com/143069647″>LA GRANJA DEL PASO – TRAILER</a> from <a href=»https://vimeo.com/user30934126″>Silvia Munt</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>
Entrevista a Sonia Tercero Ramiro, directora de «Robles, duelo al sol». El encuentro tuvo lugar el martes 17 de noviembre de 2015, en la terraza del Hotel Majestic de Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Sonia Tercero Ramiro, por su tiempo, generosidad y cariño, a Nana de Juan de Prensa, por su paciencia, amabilidad y simpatía (que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación) y a la Filmoteca de Catalunya, por interesarse y programar cine documental, reflexivo y necesario.
“Las personas desaparecen pero las cosas que han hecho no. Sus obras, los edificios, su rastro, se queda”
A lo largo de la historia de la humanidad, hubo sucesos o casos que por mucho que algunos se empeñaron en hacer desaparecer, en borrarlos, en no dejar rastro de su existencia, el tiempo nos demuestra que en algunas ocasiones aquellos intentos resultaron inútiles, y la historia los acaba desenterrando y les devuelve la luz que otros se empeñaron en que no tuviese. El caso de José Robles Pazos fue uno de ellos, intelectual y profesor, y afín al gobierno de la República, desapareció sin dejar rastro en Valencia durante la Guerra Civil Española, una noche de noviembre de 1936. Nada más se supo de él, ni su familia, ni amigos, nadie que lo conoció sabía que le había ocurrido en realidad. La cineasta madrileña Sonia Tercero, con amplia experiencia en la producción y dirección de documentales, se ha sumergido en la vida de Robles, amigo del escritor de John Dos Passos y traductor de su obra “Manhattan Transfer”, que trabajó en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore como profesor de español durante 16 años.
La película recoge aquellos años de los periodistas foráneos en la guerra, la amistad íntima de Robles y Dos Passos, la ruptura política entre Dos Passos y Hemingway, y el viaje que hizo el escritor norteamericano a España en busca de su amigo desaparecido. El proceso de investigación empezó hace dos años y medio con la lectura de “La Ruptura”, un libro de Stephen Koach, que relata el desencuentro de Dos Passos y Hemingway, de ahí pasó a “Enterrar los muertos”, de Ignacio Martínez de Pisón, que sirvió para que la hija de Robles limpiara el nombre de su padre acusado injustamente de espía, y finalmente “Idealistas bajo las balas”, de Paul Preston, donde se daba buena cuenta de los periodistas extranjeros que vinieron durante la Guerra a España. Tres novelas que son la base de este viaje de investigación sobre lo que ocurrió con Robles y el legado de su trabajo y memoria. Tercero ha asumido el rol de investigadora arqueóloga, de desenterradora de la memoria, viajando a los lugares donde vivió Robles, la película arranca con John Dos Passos Coggin, nieto del escritor americano, el joven visita los lugares donde estuvo su abuelo, los edificios de la Gran Vía, el emblemático edificio de Telefónica, las calles del Madrid viejo, el campus de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, el pueblo de Fuentidueña de Tajo, donde se desarrolló el rodaje del documental Tierra de España, de Joris Ivens. Lugares de la memoria, escenarios donde se fraguó la batalla, en aquellos años de guerra, de incertidumbre, miedo y muerte. La película muestra cartas de los implicados, como las que escribió el propio Robles, Dos Passos o la viuda de Robles, Márgara Fernández Villegas, donde se cuenta aquellos años oscuros de guerra, y se esclarecen diversos enigmas de lo que sucedió.
La cinta arroja luz allí donde puede, y deja entrever el destino fatal de Robles en manos de los estalinistas a los que la guerra les llevó a otros intereses. A través de las imágenes de archivo y fotografías, que se confunden con las actuales, en un universo fascinante que la película logra fundir, pasado y presente en uno sólo, un escenario soñado donde Robles cobra vida y nos mira a nosotros. Los testimonios de la película, Martínez de Pison, Preston, la sobrina de Robles, la hija de Dos Passos, historiadores e investigadores logran arrojar luz, no toda la que desearían, porque todavía hay puertas que no se pueden abrir. Testigos y expertos que explican al Robles más íntimo y familiar, y aquel cúmulo de intereses políticos entre las fuerzas republicanas con la entrada en la guerra de los servicios secretos soviéticos, aquellos que purgaron a cientos de personas a las que consideraban traidores y enemigos de la causa comunista. Una guerra propia, entre hermanos, como ocurrió en el caso de Robles, que su hermano luchó en el bando franquista, que derivó a una ajena, donde los extranjeros vinieron a hacer su guerra y arrasaron con todos aquellos que veían contrarios a la patria, según les parecía. Tercero logra edificar una película contundente y política donde consigue domar todos los datos para descifrar algunos enigmas sobre el destino de Robles, y sobre todo, las relaciones oscuras y terroríficas que se fraguaron durante la guerra. Una película que recoge el espíritu de Asaltar los cielos, donde Rioyo y López Linares retrataban el caso de la muerte de Troski a manos del pistolero Ramón Mercader, donde nos mostraban hasta qué punto los intereses de los poderosos estaban por encima y decidían la vida de las personas, afines a ellas, en un principio, pero contrarias más tarde. Diversos géneros y formas se manifiestan en la cinta de Tercero, desde el documental de investigación y recuperación de la memoria, al cine político de espías, el western crepuscular, pasando por el cine negro más oscuro, rememorando aquellas películas donde nada es lo que parece y todos huyen sin saber porqué. El final para algunos idealistas y románticos, o el despertar para otros que vieron como sus ilusiones se veían eliminadas por intereses de otro color y condición. Un cine que desentierra a uno de los personajes más olvidados de aquella guerra donde se disparaba a todos y todos parecían ir contra todos.
Entrevista a Montse Germán, actriz de «Sonata para Violonchelo». El encuentro tuvo lugar el viernes 20 de noviembre de 2015, en el hall de los Cinemes Girona en Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Montse Germán, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Eva Calleja de Prismaideas, por su paciencia, amabilidad y cariño, y a Diana Toucedo, montadora de la película, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación.
Entrevista a Anna M. Bofarull, directora de «Sonata para Violonchelo». El encuentro tuvo lugar el viernes 20 de noviembre de 2015, en el hall de los Cinemes Girona en Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Anna M. Bofarull, por su tiempo, generosidad y amistad, a Eva Calleja de Prismaideas, por su paciencia, amabilidad y cariño, y a Diana Toucedo, montadora de la película, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación.