Oro blanco, de Grímur Hákonarson

UNA MUJER VALIENTE.

“Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los degüella, pero los explota, los engancha a un carro… Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado”.

José Luis Sampedro

Con Rams (El valle de los carneros), película de 2015, el nombre del cineasta Grímur Hákonarson (Islandia, 1977), saltó al reconocimiento internacional con la consecución de la mejor película en la sección “Un Certain Regard”, del prestigioso Festival de Cannes. La historia de dos hermanos granjeros enemistados, que tienen que unir fuerzas para salvar a sus carneros, se convirtió en uno de los “Sleeper” del año. Un relato situado en las zonas rurales y remotas de Islandia, en la relación de humanos y animales, y con ese aspecto social interesante y profundo, en el eterno conflicto entre lo rural contra el neoliberalismo, entre los viejos valores islandeses frente al capitalismo y la sociedad moderna. En su nuevo trabajo Oro blanco, el cineasta islandés vuelve a hablarnos de lo rural, situándonos en el noroeste del país, en una zona llamada Skagafjörour, donde los hermanos han dejado paso a Inga y Reynir, un matrimonio de mediana edad de granjeros lecheros, agobiado por las deudas contraídas con la cooperativa, dueña del pueblo y sus vidas.

La muerte de Reynir, hace despertar a Inga, que descubre las artimañas de la sociedad y las continuas amenazas y coacciones a personas como Reynir, atadas de pies y manos ante la cooperativa, que aumentando el miedo frente a las grandes cadenas empresariales de Reykjavik, ellos han creado en el pueblo un monopolio que más parece una sociedad mafiosa que un grupo de cooperación para ayudarse entre los granjeros. A partir de una cuidadísima planificación en la que abundan las tomas largas y los planos abiertos y estáticos, seguimos la peripecia de Inga, que da un paso al frente y comienza a denunciar el chantaje y las malas artes de la cooperativa, enfrentándose cara a cara a sus responsables. La película huye de los estereotipos tan habituales en este tipo de cine, donde se enfrentan buenos buenísimos y malos de cajón, aquí las cosas se encaminan por otros derroteros, donde conocemos a mujer que, después de perder a su marido, a aquello que la ataba a un negocio asfixiantes y sin futuro, decide dar un golpe en la mesa y lanzarse contra los males de su existencia, sin miedo a nada que perder, porque seguramente ya ha perdido aquello que daba sentido a su existencia.

Hákonarson filma con detenimiento y pausa a su heroína de carne y hueso, en una película reivindicadora de la figura de la mujer enfrentada a una oligarquía devastadora contra los granjeros lecheros, a una mujer, con paso firme y decidido, sola y armada de su empuje y fuerza, inquebrantables y serias, caminando en un universo hostil y oscuro, dominado por hombres, por hombres que harán lo imposible para que nada cambie y todo siga igual, o sea, donde unos explotan y otros son explotados, pero tendrán que lidiar una lucha encarnizada contra alguien que no se va detener para defenderse de la injustica y sobre todo, de alguien que está decidida a cambiar las cosas, si el resto de granjeros, atados de pies y manos igual que ella, por las deudas contraídas con la cooperativa, deciden, como ella, levantarse y luchar por unas condiciones justas y humanas, porque de lo que habla la película es de humanismo, de ese aspecto humano que, desgraciadamente, está en vías de extinción como las cooperativas y las granjas tradicionales lecheras, frente a ese capitalismo feroz y salvaje que unifica y arrasa con todo.

Una película de estas características, en las que el protagonismo descansa en un personaje, solo podía tener de protagonista a alguien como Arndís Hrönn Egilsdóttir, la actriz imponente y arrolladora que da vida a Inga, una mujer valiente, que ha perdido el miedo, que se ha levantado y jamás se volverá a agachar para recoger las migajas de la suciedad de la cooperativa, alguien con carácter y serenidad para enfrentarse a lo establecido, a mirar de frente a aquellos que utilizan el miedo como forma de sostener sus privilegios ante esa amenaza de la capital, ficticia o no, pero oscura para los granjeros que, a duras penas sobreviven de su trabajo por los precios abusivos que impone la cooperativa. Inga encontrará aliados como Griogeir, bien interpretado por Sveinn Ólafur Gunnarsson, que tendrán enfrente al dueño de la cooperativa, Eyjólfur, al que da vida Sigurdur Sigurjónssen, que muchos recordarán como uno de los hermanos de Rams (El valle de los carneros). Hákonarson ha construido una película magnífica y honesta, que nos habla de una realidad social que se vive constantemente en esa Islandia, que debido a las peculiaridades físicas de su espacio, viven aislados y en lugares remotos, y solo la cooperación entre unos y otros, pero la cooperación real y justa, les ayudará a seguir manteniendo sus empleos y sus formas tradicionales de fabricar leche, frente a todos aquellos que los quieren condenar al olvido y transformar sus casas en retiros de fin de semana para los urbanitas. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

La granja del Pas, de Silvia Munt

La_granja_del_Paso-207816200-largeDIGNIDAD FRENTE AL CAPITALISMO

En Numax presenta… (1980) Joaquim Jordà filmó la experiencia de unos trabajadores que emprenden la autogestión de la empresa donde trabajan, para protestar contra el cierre irregular de los propietarios. El mismo espíritu combativo y solidario lo encontramos en el documental de Silvia Munt (1957, Barcelona) que recoge los problemas y las dificultades de los integrantes de la Plataforma de afectados por la Hipoteca (PAH) en Sabadell. Un grupo de personas de distinto sexo, raza, nacionalidad y religión, que debido a la crisis económica, que les ha llevado a perder sus trabajos, se han visto duramente castigadas por los bancos por no poder hacer frente a los pagos de sus hipotecas.

Munt, actriz reconocida y premiada, que a finales de los 90 emprendió un nuevo rumbo en su carrera, empezando a dirigir, arrancó con un par de cortos, uno de ellos, Laila (1999), con multitud de premios, y su primer largo, Gala (2003) donde daba buena cuenta de la musa de Dalí, continúo dirigiendo películas destinadas para televisión, donde ha construido una prolífica carrera con 8 títulos, en 2008 realiza Pretextos, un duro drama sobre una pareja en crisis. Ahora nos llega este trabajo sobre la cara oculta de la crisis, sobre aquellos que apenas tienen visibilidad, sobre los que siguen en pie, luchando diariamente por su vida  a pesar de las circunstancias, los que gritan sin que se les escuche. Aquellos que saldrán adelante con la ayuda del otro, del abrazo y la mirada compartida. Munt recoge el testigo del gran Jordà, y de los cineastas comprometidos en dar voz a los que se les niega, como Barbara Kopple y su Harlan county, USA, donde un grupo de mineros y sus mujeres luchaban contra la compañía que quería dejarles sin trabajo. Cine combativo, de resistencia, de guerrilla que intenta dar luz donde no la hay.

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El trabajo de Munt, filmado durante un año, con un equipo mínimo, sólo tres personas, huye de los sentimentalismos, su objetivo es hablar de las personas y sus circunstancias, filma el proceso de los afectados, desde que llegan el primer día a la asociación, como se les recibe, cómo explican su situación y los mecanismos humanos y solidarios con los que combaten ante los graves problemas financieros que arrastran como una losa. Filma los testimonios de algunos de los afectados, primero llenos de amargura y sufrimiento, y a medida que avanzan en su vía crucis particular, se van llenando de rendijas de ilusión y esperanza ante el futuro. Munt da testimonio de lo que ocurre, se mantiene a la distancia adecuada, filma los rostros de las personas, como se miran y dialogan entre ellas, atestigua cada testimonio de modo veraz y humanista, no utiliza ningún tipo de música, sólo escuchamos el sonido ambiente, esas voces de auxilio que reclaman solidaridad, compañía y sobre todo, un camino por donde tirar en este laberinto burocrático, sangrante y terrorífico en que los poderosos han convertido la sociedad y las vidas de las personas cuando tienen serias dificultades. Cine de denuncia y militante que aboga por la dignidad, la cooperativa, la solidaridad y la hermandad frente a ese capitalismo salvaje, bárbaro e inhumano. Un cine necesario y humilde, hecho desde la pasión por el deseo de contar historias, y sobre todo narrar lo que ocurre y porque ocurre, ya que los medios, sometidos a las grandes corporaciones mercantilistas, rehúyen profundizar en este tipo de iniciativas que abogan por un mundo más solidario y cooperativo.


<p><a href=”https://vimeo.com/143069647″>LA GRANJA DEL PASO – TRAILER</a> from <a href=”https://vimeo.com/user30934126″>Silvia Munt</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>