Entrevista a Jonás Trueba e Irene Escolar

Entrevista a Jonás Trueba e Irene Escolar, director y actriz de la película «Tenéis que venir a verla», en los Cinemes Girona en Barcelona, el miércoles 22 de junio de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jonás Trueba e Irene Escolar, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Relabel Comunicación y a Diana Santamaría de Atalante Cinema, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Hive (Colmena), de Blerta Basholli

UNA MUJER VALIENTE.

“Me gustan las personas que tienen que luchar por obtener algo, los que teniéndolo todo en contra salen adelante. Esta es la gente que me fascina. La gente fuerte”

Isabel Allende

El conflicto de Kosovo (1998-1999), en que la etnia albanesa se opuso a la etnia serbia y el gobierno serbio ocasionando la desaparición de 13000 personas. En el pueblo de Krushe e Madhe, en el municipio de Rahovec en el oeste de Kosovo, la cifra de desaparecidos dejó 140 viudas y más de 500 niños sin padre. La película se centra en una de esas mujeres viudas, en Fahrije Hoti, y en su experiencia real. Tenemos a una mujer que cuida de su suegro y de sus dos niños todavía en edad escolar, trabaja en la pequeña colmena de su marido desaparecido y acude a encontrar a su esposo cuando las autoridades encuentran alguna fosa común. Pero, la economía doméstica se resiente, el dinero no llega y están pasando por penurias, al igual que las otras viudas. Fharije, con todo en contra, decide sacarse el carnet de conducir y abrir un negocio de verduras en escabeche junto con las otras mujeres. Encontrará la resistencia machista del pueblo, hombres acostumbrados a trabajar y que las mujeres se queden al cuidado del hogar, los niños y los ancianos.

La directora debutante en el largometraje Blerta Basholli (Pristina, Kosovo, 1983), encontró en la historia real de Fahrije Hoti la inspiración para construir no solo una película sobre un grupo mujeres que rompen con las barreras e imposiciones patriarcales para ser ellas mismas, sino que nos habla de la valentía y la fuerza de unas mujeres sumidas en el dolor, sobreviviendo a una pérdida irreparable, y continuando hacia adelante a pesar de todo. La directora kosovar sitúa su película en la mirada de la protagonista, el eje en el que gira toda la historia, presentándonos a una mujer que debe hacer frente a una realidad y reinventarse, con la ayuda de las demás, para hacer frente a su situación de miseria, y la cineasta lo hace desde la honestidad y la autenticidad, sin edulcoramientos ni sensiblerías, sino acercándose a sus personajes desde la sinceridad y sobre todo, desde la mirada del que quiere mostrar sin embellecer ni sobre todo, huyendo de esas historias relamidas de la dichosa superación y demás, aquí todo tiene verdad, todo tiene intimidad, y la protagonista se enfrenta a sus miedos, sus dudas y la inmensa hostilidad de los hombres de su pueblo, pero no se amilanará a pesar del miedo y la soledad.

Todo se cuenta a partir de dos elementos muy visibles. La intimidad del hogar con los conflictos entre la madre y su hija, que es una adolescente, y su suegro, anclado en el pasado y en la memoria de su hijo, que lo ha detenido, y luego, lo social, en que las mujeres se enfrentarán a ese machismo ancestral, que las obliga a ser sumisas a pesar de su dolor y su pobreza, donde la colmena actúa como riquísima metáfora de todo lo que está sucediendo en el pueblo. Basholli no construye una película superficial y moralista, donde hay buenos y malos, ni tampoco hay una mensaje aleccionador, no hay nada de eso, solo un relato sencillo y cercanísimo, donde se explica una realidad dura y difícil, sin medias tintas, una realidad dolorosa y a pesar de todo, las mujeres se mueven para salir adelante cuando tienen todo y todos en contra. La película se cimenta en las miradas y gestos de las protagonistas, más que en los diálogos, porque es una película de acción, en el mejor término de la palabra, donde la actividad y la valentía de estas mujeres se traduce en su negocio, en el que somos testigos de todos los pasos de creación, funcionamiento e ilusión.

Una cinta de estas características donde se habla de personajes y sus conflictos, personas de carne y hueso, necesitaba un actriz tan portentosa, especial y humana como Yillka Gashi, auténtica revelación de Hive (Colmena), convirtiéndose en la punta de lanza del relato, con esas miradas que encogen el alma, con ese coraje y esa fuerza irrompible, toda una referencia para todos, una persona que a pesar de todo y todos creyó en sí misma y se atrevió a hacerlo venciendo dos miedos: sobrevivir a un marido desaparecido y a una comunidad machista y hostil. Sin olvidar el resto de mujeres como las impresionantes Çun Lajçi, Aurita Agushi y Kumrije Hoxha, entre otras, que acompañan con credibilidad y sinceridad a la protagonista. La opera prima de Blerta Basholli es un cuento sobre mujeres para todos los públicos, porque es una película potentísima, llena de grandes ideas y sobre todo, es una maravillosa fábula humanista como las que hacían Renoir, Rossellini, Kiarostami y demás, de las que permanecen en la memoria, de las que no se olvidan, de las que consiguen vencer al tiempo y a sus circunstancias, porque habla de seres humanos y sus formas de encarar la vida, el dolor, la tristeza y todo aquello que nos paraliza. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Chris el suizo, de Anja Kofmel

DESENTERRANDO LA MEMORIA.  

“Algunos periodistas no aceptaban su papel allí como observadores. Se involucraban mucho en los hechos”

Heidi Rinke, periodista

La muerte de su primo Chris Würtenberg, de 27 años de edad, en enero de 1992 cerca de Vukovar (Croacia) dejó sin referentes a Anja Kofmel (Lugano, Suiza, 1982) que contaba apenas 9 años. Con la desaparición de Chris moría su amigo del alma, su primo favorito, su hermano mayor. La muerte de Chris fue el tema de Chrigi, un cortometraje de animación que fue trabajo de final de carrera. Veinticinco años después, Anja, ya convertida en una cineasta, vuelve a los escenarios de la guerra de los Balcanes (1991-1995) para rastrear las huellas de su primo, aquel joven suizo que dejó su pacifico país para documentar la guerra como reportero. Kofmel se reúne con aquellos que conocieron a Chris, su hermano y sus padres, otros reporteros que compartieron vivencias en la guerra, incluso va más allá, encontrándose frente a un mercenario de guerra que compartió fatigas con Chris, y con el ex terrorista Carlos “El Chacal”. Todos esos encuentros van formando un caleidoscopio humano muy complejo sobre la personalidad de Chris, alguien que en cierto momento, dejó el periodismo para enrolarse en el PIV (Primer Pelotón de Voluntarios Internacionales) un grupo paramilitar fundado por Eduardo Rózsa-Flores, otro periodista, para combatir al ejército serbo-croata apoyado por el Ejército Popular de Yugoslavia.

Kofmel traza un periplo complicado en el que recopila toda la información disponible, volviendo a los lugares donde estuvo su primo, rastreándola incluso debajo de las piedras, recogiendo todos los testimonios de aquellos que trataron a Chris, encontrando las razones de cómo alguien dejó su oficio de narrar los hechos para pasar a la acción y enrolarse en un grupo militar que tenía fama de sanguinario y devastador. La cineasta suiza sigue el curso de los acontecimientos a través del diario de Chris, donde aparecen hechos concretos, lugares y personajes, también vemos imágenes de archivo que van ofreciendo luz a tantas tinieblas, y como otros documentales, nos acordamos de Vals con Vashir o Persépolis, entre otros, ilustra a través de dibujos y animación aquellos instantes y situaciones que surgen a través de la documentación y la imaginación, con una animación espectacular, donde resalta un poderoso blanco y negro, extraordinariamente imaginativo y visual, moviéndose a través de lo onírico, lo abstracto, y construyendo la relación personal entre Chris y Anja.

La película tiene ritmo y energía, combina de manera sobresaliente todos los datos en liza, con esa estructura imaginativa donde la investigación adquiere un in crescendo apabullante, donde no hay tregua, todo sigue un curso emocionante a través de los testimonios, documentos e información. Un documento necesario y valiente que ahonda en la estupidez de las guerras, los innumerables intereses de los estados occidentales, y todos esos grupos paramilitares que utilizan las guerras para hacer sus guerras personales e interesadas, provocando el caos, la violencia y el sinsentido en un país y sus gentes. Kofmel recopila muchísima información, pero no la suficiente para encontrar los responsables del asesinato de su primo Chris, alguien lanza acusaciones pero en el fondo meras hipótesis, aunque quizás el significado de la película de Kofmel va muchísimo más allá, en el sentido en que no solo confecciona un riguroso y documentado thriller de investigación, sino que convoca a todos los actores que concurren en una guerra como los periodistas y paramilitares, y consigue extraerles toda la maraña de intereses, tanto personales como gubernamentales, que concurren en una contienda, donde todos tienen sus motivos para estar ahí. Unos, recopilando información para mostrar al mundo todo lo que allí se cuece, y otros, aprovechando la guerra para dinamitar el estado que sea necesario.

La película deja muchos enigmas sin resolver, pero también aclare otros muchos, dirigiendo sus acusaciones a todos los gobiernos implicados en la guerra de los Balcanes, esos gobiernos que primero provocan la guerra, luego la mantienen, y finalmente, acaban con ella y se hacen los “responsables de la paz”, reconstruyendo y ayudando al país, para seguir embolsándose mucho dinero a costa de los demás. Una película incómoda por todo lo que cuenta y cómo lo cuenta, desde una perspectiva sencilla y directa, intentando esgrimir todo lo vivido y experimentado por un joven aventurero, intrépido y muy idealista que encontró su camino en la guerra como reportero, pero también, en un momento que desconocemos, cruzó unas líneas que no tenían marcha atrás, porque quizás su efervescente juventud le animó para ser testigo directo de la guerra desde una perspectiva más intensa y profunda, porque Chris “el suizo”, como le llamaban sus colegas, quiso ir más allá, quizás su arrojo y carácter lo llevo demasiado lejos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA