La amiga de mi amiga, de Zaida Carmona

ZAIDA Y EL AMOR. 

“Aunque el amor llegue un día, me da miedo que tan sólo sea esto; y, aunque el amor llegue un día, también me da miedo que sea mucho más”

Sylvia Plath

Había una vez… Una mujer llamada Zaida en la treintena con un trabajo que le gustaría dejar y en el comienzo de una ruptura amorosa con Gabriela que la devuelve a la ciudad. La amiga intensa Rocío la invita a su casa para que conozca a su nueva novia Lara, de la que Zaida queda prendida. Mientras tanto le gusta Aroa que anda sí y no con Julia que, a su vez, se enrolla con muchas entre las que están Rocío. Todas son mujeres lesbianas que viven en Barcelona, en sus calles, en sus locales, en sus viviendas, en sus baños y en sus amores que van y vienen, en esa perpetua búsqueda del amor o de aquello que creemos del amor, porque como les ocurre a estas cinco mujeres, el amor es eso que nos ronda y nos seduce, pero es como una especie de fantasma, que rara vez se manifiesta, y cuando lo hace, en la mayoría de ocasiones lo confundimos con deseo, soledad y qué se yo, y aún más, no sabemos si es real o no.

A Zaida Carmona la conocíamos por sus trabajos en el cortometraje con películas tan interesantes como Son ilusiones (2020), y su participación como actriz y cantante ocasional en las películas de Marc Ferrer, con La amiga de mi amiga debuta en el largometraje y no podemos estar más contentos de su ópera prima, porque hemos sufrido por amor, nos hemos reído y sobre todo, nos hemos visto reflejados en las deambulaciones y tropiezos del amor y desamor que tienen sus protagonistas. Unas mujeres como nosotras, en busca del amor y acaban encontrando deseo, amistad y malos rollos. La directora castellonense que coescribe el guion con el mencionado Marc Ferrer, construye sus películas a través de su vida y sus amores, donde su vida y ficción se mezclan y fusionan, en los que no podía faltar el cine como vehículo para relacionarnos o no con la vida, como ese maravilloso ciclo de Eric Rohmer con sus “Comedias y Proverbios”, que ponen en el imperdible Cine Zumzeig, entre las que destacan las sesiones de El rayo verde y El amigo de mi amiga, inspiración en el título de la película. También hay librerías como La carbonera, locales de la nuit y mucha música, pop y que habla de todas nosotras y lo que nos pasa, como el tema “La séquence”, de Julie et Joe, que se convierte en una especie de leit motiv de la cinta, “La juventud”, de Rocío Saiz, esa maravillosa versión del “Lady dilema”, de Berlanga y Canut, en la que se luce Aroa, con la complicidad de la propia Zaida, y el “Tú por mí”, de Christina Rosenvinge, entre otras, la mayoría surgidas de Elefant Records.

La directora afincada en Barcelona se rodea de sus amigas como Rocío Saiz y Aroa Elvira, que ambas actúan y cantan, Alba Cros, una de las directoras de Les amigues de l’Àgata (2015), como actriz y cinematógrafa, y finalmente, Thaïs Cuadreny, que actúa, y Eric Monteagudo como montador, ambos colaboradores del universo de Marc Ferrer, las breves apariciones de Nausicaa Bonnín, la divertidísima de Christina Rosenvinge y el jugoso cameo de las “amigas” Júlia Betrian y el propio Marc Ferrer, y otras muchas, amigas y componentes del equipo artístico y técnico, en una película hecha con mucho amor, dedicación y talento, levantada con pocos recursos surgidos de una campaña de Verkami. Carmona nos habla sin complejos ni prejuicios de su mundo y el de las otras, sobre todo tipo de temas como el mundo queer, sexo, drogas y demás, donde todo se desarrolla con una fluidez y encanto maravillosos, con una mezcla de ligereza y fantasía que no quita esos lugares y emociones oscuras y extrañas que se van sucediendo entre las cinco almas de la película. Podría funcionar como un retrato de las treintañeras en el amor, pero la intención de la directora no va por ahí, porque su intención no es otro que retratar el amor o las diferentes formas de relacionarse y de amar que existen en el interior de la cinco mujeres, que hay otras, pero la película muestra y retrata estas, que ya son un buen ejemplo de cómo nos relacionamos, lo que sufrimos y sobre todo, lo que nos engañamos, tanto a los demás como a nosotros mismos.

Tiene la frescura, la cercanía y la intimidad de las desacomplejadas comedias sentimentales españolas de principios de los ochenta que hacían los Colomo, Trueba, Almodóvar, sin olvidar las comedias-pop de los sesenta, en la que Un, dos tres… al escondite inglés (1969), de Iván Zulueta, sería la punta de lanza de la irreverencia y el desparpajo, y también, el universo cálido y oscuro de las películas de Miranda July, y hits del cine queer noventero como Go Fish y High Art, entre otras, que abrieron el camino para que ahora podamos ver películas tan estimulantes como La amiga de mi amiga. Celebramos una película como esta, porque el cine necesita películas rodadas con ese espíritu libre que tanto hace falta, películas que hablen de nosotras, de todo lo que nos pasa, de todos esos estados de ánimo que no sabemos interpretar, de toda esa extrañeza de estos tiempos, tanto a nivel laboral como sentimental, de tantos tumbos y deambulaciones que damos nosotras y las demás, en este vivir y sinvivir que nos pasa con el amor o eso que creemos que es el amor, como le sucede a Rocío, Lara, Aroa, Júlia y Zaida, nuestras cinco heroínas de la búsqueda del amor, de los sentimientos, de la sinceridad, de ese maremoto de emociones, miedos, inseguridades y demás que nos suceden con el amor o mejor dicho, cuando creemos que hemos encontrado el amor o algo que se parece a ello o la idea que tenemos de eso que llamamos amor. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

El cine de aquí que me emocionó en el 2021

El año cinematográfico del 2021 ha bajado el telón. 365 días de cine han dado para mucho, y muy bueno, películas para todos los gustos y deferencias, cine que se abre en este mundo cada más contaminado por la televisión más casposa y artificial, la publicidad esteticista y burda, y las plataformas de internet ilegales que ofrecen cine gratuito. Con todos estos elementos ir al cine a ver cine, se ha convertido en un acto reivindicativo, y más si cuando se hace esa actividad, se elige una película que además de entretener, te abra la mente, te ofrezca nuevas miradas, y sea un cine que alimente el debate y sea una herramienta de conocimiento y reflexión. Como hice el año pasado por estas fechas, aquí os dejo la lista de 27 títulos que he confeccionado de las películas de fuera que me han conmovido y entusiasmado, no están todas, por supuesto, faltaría más, pero las que están, si que son obras que pertenecen a ese cine que habla de todo lo que he explicado. (El orden seguido ha sido el orden de visión de un servidor, no obedece, en absoluto, a ningún ranking que se precie).

1.- LA MAMI, de Laura Herrero Garvin. 

La Mami, de Laura Herrero Garvín | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Laura Herrero Garvín | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

2.- NACIÓN, de Margarita Ledo Andión. 

Nación, de Margarita Ledo Andión | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Margarita Ledo Andión | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

3.- DARDARA, de Marina Lameiro. 

Dardara, de Marina Lameiro | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

4.- UN EFECTO ÓPTICO, de Juan Cabestany.

Un efecto óptico, de Juan Cavestany | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

5.- KAREN, de María Pérez Sanz.

Karen, de María Pérez Sanz | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a María Pérez Sanz | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

6.- UN BLUES PARA TEHERÁN, de Javier Tolentino. 

Un blues para Teherán, de Javier Tolentino | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Javier Tolentino | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

7.- LOBSTER SOUP, de Pepe Andrey y Rafa Molés.

Lobster Soup, de Pepe Andreu y Rafa Molés | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Rafa Molés y Pepe Andreu | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

8.- ARMUGÁN, de Jo Sol. 

Armugán, el último acabador, de Jo Sol | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Jo Sol | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

9.- SEDIMENTOS, de Adrián Silvestre. 

Sedimentos, de Adrián Silvestre | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Saya Solana y Adrián Silvestre | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

10.- AMA, de Júlia de Paz Solvas.

Ama, de Júlia de Paz Solvas | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Tamara Casellas | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Júlia de Paz Solvas | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

11.- PERIFÉRIA, de Xavi Esteban y Odei A. Etxearte 

Entrevista a Xavi Esteban | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

12.- NEGRO PÚRPURA, de Sabela Iglesias y Adriana P. Villanueva. 

Negro púrpura, de Sabela Iglesias y Adriana P. Villanueva | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

13.- MADRES PARALELAS, de Pedro Almódovar. 

Madres paralelas, de Pedro Almodóvar | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

14.- EL RETORNO, LA VIDA DESPUÉS DEL ISIS, de Alba Sotorra. 

El retorno, la vida después del ISIS, de Alba Sotorra | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Alba Sotorra | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

15.- MAIXABEL, de Icíar Bollaín. 

Maixabel, de Icíar Bollaín | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

16.- QUIÉN LO IMPIDE, de Jonás Trueba. 

Quién lo impide, de Jonás Trueba | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Candela Recio | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Jonás Trueba | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

17.- EL SUSTITUTO, de Óscar Aibar. 

El sustituto, de Óscar Aibar | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Vicky Luengo | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Pere Ponce | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Ricardo Gómez | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Óscar Aibar | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

18.- EL BUEN PATRÓN, de Fernando León de Aranoa.

El buen patrón, de Fernando León de Aranoa | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

19.- TRES, de Juan Giménez. 

Tres, de Juanjo Giménez | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Oriol Tarragó | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Miki Esparbé | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Juanjo Giménez | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

20.- TRANCE, de Emilio Belmonte. 

Trance, de Emilio Belmonte | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Jorge Pardo | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Emilio Belmonte | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

21.- LIBERTAD, de Clara Roquet. 

Libertad, de Clara Roquet | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

22.- EL VIENTRE DEL MAR, de Agustí Villaronga. 

El vientre del mar, de Agustí Villaronga | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Marcús JGR | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

23.- FANTASÍA, de Aitor Merino. 

Fantasía, de Aitor Merino | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Aitor Merino | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

24.- LA HIJA, de Manuel Martín Cuenca. 

La hija, de Manuel Martín Cuenca | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Patricia López Arnaiz | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Manuel Martín Cuenca | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

25.- MAGALUF GHOST TOWN, de Miguel Ángel Blanca. 

Magaluf Ghost Town, de Miguel Ángel Blanca | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Miguel Ángel Blanca | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

26.- SEIS DÍAS CORRIENTES, de Neus Ballús. 

Seis días corrientes, de Neus Ballús | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Valero Escolar, Mohamed Mellali y Pep Sarrà | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Neus Ballús | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

27.- ¿QUÉ HICIMOS MAL?, de Liliana Torres. 

¿Qué hicimos mal?, de Liliana Torres | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Entrevista a Liliana Torres | 242 películas después (242peliculasdespues.com)

Matadero, de Santiago Fillol

ARGENTINA, 1974.

“La escena que se representaba en el matadero era para ser vista, no para ser representada”

Esteban Echevarría, El matadero 1830

Todo el arranque de la primera película de ficción de Santiago Fillol (Córdoba, Argentina, 1977), es de una sobriedad y concisión sobrecogedoras. Un sonido industrial y abstracto nos sitúa en el interior de un automóvil con un destino que desconocemos, en el que vemos unas manos entrelazadas del que no sabemos su identidad. El vehículo se detiene y frente a su capo, se reflejan unas personas que protestan o celebran. Inmediatamente después estamos en el interior de un cine en la actualidad, donde se proyectará la película “Matadero”, del director estadunidense Jared Reed, que comparte apellido con aquel otro John que vivió la Revolución Rusa de octubre de 1917. Nos informan que es una película maldita, que nunca se ha proyectado y además, tiene la losa de las muertes que se produjeron durante su rodaje. La película viaja hacia la Pampa Argentina de 1974, donde Reed está en pleno proceso de rodaje del cuento “El Matadero”, de Esteban Echevarría, un relato que habla de unos matarifes que degüellan a sus patronos.

A Fillol, afincado en Barcelona, lo conocíamos por su trabajo como docente, escritor sobre cine, asistente de directores como Isaki Lacuesta y Ben Rivers, guionista de Oliver Laxe, y director de dos trabajos sumamente interesantes como Ich Bin Enric Marco (2009), que codirigió junto al filósofo Lucas Vermal, en el que seguía el testimonio del mencionado, que decía ser un superviviente del nazismo, y la película corta Dormez-Vous (2010), nacida a partir de su colaboración en la película Low Life, de Nicolas Klotz y Elisabeth Perceval, en la que una actriz viaja al imaginario de su personaje. Con Matadero, escrita por el poeta Edgardo Dobry, el mencionado Vermal y el propio director, vuelve a sumergirse en el imaginario cinematográfico y sus procesos creativos, pero haciéndolo desde una perspectiva inusual y muy enriquecedora, porque toca varios temas: la lucha de clases, que está presente en la novela que se está adaptando en la película ficticia que se está filmando, ante aquello que se representa y cómo se representa, el conflicto capital que se genera entre las diferentes visiones opuestas entre Reed, sus jóvenes intérpretes pertenecientes al teatro político, y los peones que son manejados al antojo del director, y después, el complejo contexto social, político y cultural de aquella Argentina de mediados de los setenta, en que el estado ya apuntaba a la dictadura que estallaría dos años después, que la emparenta con la reciente Azor, de Andreas Fontana, en muchos aspectos.

Su relato, desde el punto de vista de la joven admiradora de Reed, que lo sigue a todas partes, la entusiasta del cine que quiere ser como su admirado, un testigo de toda esta barbarie que se está cociendo, mientras unos quieren hacer cine reflexivo, radical y violento, y otros una revolución. La excelente cinematografía de un grande como Mauro Herce, con ese aspecto de 1.85:1, que ayuda a fortalecer los primeros planos en una película de interiores e intimidad, donde todo se cuece en las sombras y las habitaciones cerradas. Así como el exquisito montaje de otro grande como Cristóbal Fernández, que combina ritmo con reflexión sus ciento seis minutos de metraje, en una película que es más una balada del desencanto y la tristeza de un país que se aboca al abismo sin remedio. La potentísima música de Gerard Gil, que comparte con el mencionado Cristóbal Fernández, con esas composiciones western y afiladas que nos recuerdan a su magnífico trabajo en La próxima piel (2016), de Isa Campo y Lacuesta, el gran trabajo de sonido de Carlos García, que en su filmografía tiene títulos tan importantes como los de los colombianos Cristina Gallego y Ciro Guerra, Irene Gutiérrez y la reciente Eles transportan a morte, y el sumamente cuidadoso trabajo de arte de la argentina Ana Cambre, que también estuvo en la mencionada Azor, y la potente coproducción de El Viaje Films, que ha producido a gente tan interesante como Théo Court, Mnauel Muñoz Rivas y los citados Gutiérrez y Herce, entre otros.

Fillol compone un medido y cercano elenco capitaneado por Julio Perillán en la piel del apasionado y obsesivo Jared Reed, el cineasta difícil, en plena decadencia, con esos momentazos, entre la nostalgia y la pérdida, en los que vuelve a ver sus antiguos westerns convencionales entre sombras nocturnas, y un gran ramillete de excelentes intérpretes del país sudamericano que componen con cercanía y naturalidad unos personajes atrapados en una película y en un país enajenado y sin rumbo, como Malena Villa, la joven inocente y testigo mudo de todo lo que está ocurriendo a su alrededor, Lina Gorbaneva, compañera de Reed, una mujer que fue y yo no es, que vive anclada en una aventura que tiene mucho de despedida y poco de cine, la maravillosa presencia de la maravillosa Eva Bianco, actriz fetiche de Dantiago Loza, que recuerda a la Saturna que hizo la gran Lola Gaos en Tristana, y el grupo de teatro en el que están unos sorprendentes Ailín Salas, una mujer de fuerte carácter y la heroína de la trama de la película que se rueda, Ernestina Gatti, Rafael Federman y David Szchetman.

Celebramos la vuelta a la dirección de largometrajes de Fillol, porque no solo ha construido una película muy sólida, con múltiples capas, tanto de forma como de fondo, con unos personajes complejos y un trama que va desmadejándose sin prisas, creando esa amenaza constante en todos los sentidos, donde todo parece en un estado de violencia latente, en un tiempo transitorio, un tiempo de monstruos que diría Gramsci, con personajes de carne y hueso, sometidos a una gran tensión y una fuerte carga psicológica, que se echa de menos en el cine de hoy en día, en el que se mezclan géneros con elegancia como el western seco, crepuscular a lo Peckinpah, cine negro, con el mejor tono de títulos como Rojo (2018), de Benjamín Naishat, que comparte con Matadero el contexto histórico, sino que ha hecho muy buen cine político en tiempos donde más falta hace, con el mejor aroma de títulos como Z (1969), de Costa-Gavras, y Tiempo de revancha (1981), de Adolfo Aristarain, en que el horror y la violencia, tanto en la ficción como en la realidad se muestran fuera de campo, no las vemos pero están por todas partes, en las sombras, ocultas, acechándonos, esperando su momento, ese momento en que todo cambiará. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Irene M. Borrego

Entrevista a Irene M. Borrego, directora de la película «La visita y un jardín secreto», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Hostal Cèntric en Barcelona, el domingo 20 de noviembre de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Irene M. Borrego, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a mi querido amigo Óscar Fernández Orengo, por retratarnos de forma tan especial, y a Mariona Borrull de Comunicación de L’Alternativa, por su trabajo, amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

La Visita y Un Jardín secreto, de Irene M. Borrego

LA PINTORA Y LA CINEASTA.

“Un gran retrato es siempre más un retrato del pintor que de la pintada”.

Samuel Butler

De la cineasta Irene M. Borrego conocíamos muchas facetas en el oficio del cine. Amén de haber producido películas tan interesantes como El mar nos mira de lejos (2017), de Manuel Muñoz Rivas, Dos islas (2017), de Ariadna F. Castellanos y This Film is About Me (2019), de Alexis Delgado, y haber dirigido nueve cortometrajes entre los que destacan Vekne hleba i riba (2013) y Muebles Aldeguer (2015), piezas en las que prima la existencia cotidiana a través de lo mínimo, de aquello que no se ve, a partir de retratos donde se nos revela lo invisible y lo ausente. Los mismos elementos continúan en su primer largometraje como directora, La Visita y Un Jardín secreto, un relato breve, apenas sesenta y cinco minutos, doméstico, nunca salimos de las cuatro paredes de la vivienda de Isabel Santaló, una pintora que vive su vejez junto a su gato, la asistenta que le ayuda, alguna que otra visita y poco más.

La película aborda la figura de la pintora desde la más absoluta intimidad, sin alardes formales ni nada que se le parezca, desnudándolo todo, acercándose de manera tímida al principio, como si de un documental observacional se tratase, y luego, adentrándose más en la vida y obra de la pintora mencionada, todo contado desde la sensibilidad, delicadeza y tacto posibles, mostrando y mostrándose, porque la película no solo se queda en el retrato al uso, sino que va mucho más allá, porque recorre la vida de la pintora, dejando fuera hechos y datos, en un sentido emocional, en un sentido humano, a través de la voz del reconocido pintor Antonio López, que nos va contando los recuerdos sobre Isabel, colega de generación, situándose en ese espacio desde donde la película nos habla, rescatar la figura de Isabel, su obra, que nunca veremos, y sobre todo, su pensamiento y reflexión, pero desde la sutileza, desde lo íntimo, y desde el encuentro y desencuentro entre la pintora y la cineasta que la quiere retratar, dejando visibles todo el armazón cinematográfico, porque podemos ver la película como un ensayo de cómo se hace una película.

La película abraza ese espacio doméstico y lo muestra sin tapujos, ni formalidades ni tecnicismos, sino con toda la verdad, tanto cinematográfica como humana posibles. Encontramos a Rita Noriega, cinematógrafa de las recientes Cerdita y El cuarto pasajero, entre otras, y a Javier Calvo, que se encargo de la fotografía de Palabras para un fin del mundo (2020), de Manuel Menchón, construyendo esa luz natural y velada, en la que se acercan a la retratada de la forma más transparente y oscura que requiere la película, así como el trabajo de sonido que firman Nicolas Tsabertidis, que ya estuvo en Muebles Aldeguer, y es habitual de Jaime Rosales, y Hugo Leitâo, cómplice del cine de Pedro Costa, creando esa desnudez que tanto necesita el relato, y al citado Manuel Muñoz Rivas (montador de directores tan importantes como Eloy Enciso, Irene Gutiérrez, Mauro Herce y Théo Court, entre otros), como coguionista y coeditor junto a la directora, en un conciso y detallista en el que todo se envuelve en una aura de cercanía y misterio a la vez, porque es tan importante lo que se nos cuenta como todo aquello que se nos oculta.

Una película-documento que tiene ese aroma de búsqueda, de saber el pasado y dejar memoria de lo que fue y es, en la que la figura desconocida de Isabel Santaló va revelando y rebelándose a medida que avanza el relato, en una historia que cuenta y desentierra misterios y secretos ocultos o no, y otros, los entierra, en los que se habla de muchas cosas, desde la pintura, desde el proceso creativo, los miedos e inseguridades tanto del artista, como de la sociedad franquista y represora que le tocó vivir a la pintora, también, de la familia, ese espacio que se opuso a la decisión de Isabel, las diferentes luchas internas y externas de ser pintora, las dificultades de visibilizar su obra, tan radical y diferente a las corrientes del mundo del arte, el hecho de ser mujer y artista en una sociedad conservadora, aniquiladora y machista, y el retrato sobre la vejez y sus circunstancias, tan ausente en la mayoría del cine que se hace, en el que parece que la vejez es una enfermedad terrible que es mejor no analizar y mostrar en el cine y en cualquier arte.

La película también funciona como un misterio en sí misma, porque retrata aquello perceptible y aquello oculto, aquello que debemos intuir y en cierta forma, inventar, y en un entorno cercano y alejado a la vez, porque La Visita y Un Jardín secreto tiene ese aroma del cine doméstico y revelador que tanto tenía el cine de Chantal Akerman, en sus películas-retrato-hogar, en las que todo se cocía a fuego lento, deteniéndose en lo minúsculo, observando aquello imperceptible, descubriendo y emocionándonos con todo aquello que requiere de pausa y mirar, detenerse a mirar y sobre todo, a escuchar y escucharnos, como hace la película de M. Borrego que, a su manera, se erige como una revolución en toda regla, alejándose de este mundo mercantilizado en el que todo es rapidez y producción, donde hemos olvidado el gesto tan humano de detenerse, observar nuestro entorno más inmediato y cercano y escuchar al otro y a nosotros mismos, en el que podamos hablar, como hace la película, del olvido, la memoria, la pintura, el cine, la creación y nuestra percepción de un mundo que corre demasiado y se olvida de todo lo que importa y todo lo que tenemos delante que, quizás, es todo aquello que necesitamos para crecer y ser mejores personas. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Laura Sisteró

Entrevista a Laura Sisteró, directora de la película «Tolyatti Adrift», en su vivienda en Barcelona, el viernes 28 de octubre de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Laura Sisteró, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Carnota de Begin Again Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Tolyatti Adrift, de Laura Sisteró

LOS JÓVENES DE TOLYATTI.

“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”.

Mateo Alemán

La ciudad de Tolyatti, situada en la parte sudeste del país de Rusia, a orillas del Volga, creció enormemente en la extinta Unión Soviética a razón de su empresa automovilística AvtoVAZ, la compañía que inundó de modelos Lada todo el país y parte del extranjero, convirtiéndose en la imagen próspero de la industria soviética. En la actualidad, con la desaparición del gigante soviético y la competitividad capitalista, la ciudad se ha convertido en un espejismo de lo que fue, erigiéndose en una de las ciudades más pobres del país, donde los jóvenes están perdidos, deambulando en una especie de limbo-bucle y sin ninguna perspectiva de vida. Tolyatti Adrift (que podríamos traducir como “Tolyatti a la deriva”), no sumerge en esa realidad asfixiante que viven cientos de jóvenes rusos en la ciudad mencionada, y sobre todo, en su afición, en el que compran viejos coches Lada, los tunean, y los hacen derrapar, en un espacio de rebeldía, de resistencia y de felicidad, aunque sea solo por un breve espacio de tiempo.

La directora Laura Sisteró (Barcelona, 1986), pasó por la Emav, y luego fue a la Escac a estudiar documental, y conoció la realidad actual de Tolyatti a través de un artículo y se marchó a conocer in situ esa realidad. La cámara se posa en tres vidas, las de los jóvenes Slava, Misha y Lera, y sus respectivas circunstancias, uno de ellos quiere librarse del servicio militar obligatorio, el otro, siendo el alumno con mejores calificaciones, se ve abocado a un futuro incierto, y finalmente, la chica, que trabaja muchas horas como cocinera y sueña con tener un Lada y ser una más de este movimiento joven y rebelde. Durante un año, como esas vidas en continuo bucle, asistimos de forma íntima y profunda, a ser testigos de esas existencias detenidas, difíciles y llenas de incertidumbre, en una dualidad constante entre el pasado glorioso soviético y la miseria actual, entre los mayores y los jóvenes, entre lo de fuera y dentro, entre no saber qué hacer ni adónde ir, una especie de reflejo-doble donde los Lada y sus derrapes adquieren toda la fuerza y libertad para unos jóvenes que parecen zombies anclados en una realidad muy sucia y muerta, que deambulan sin rumbo esperando que suceda alguna cosa.

La directora catalana se ha rodeado de un excelente equipo como el cinematógrafo Artur-Pol Camprubí, debutante en estas lides y alma de la película, con esa luz, casi siempre nocturna, entre sombras y abstracta en ocasiones, que recuerda al cine de terror, y una cotidianidad dura, que duele. El trío de montaje con la magnífica Ariadna Ribas, Alissa Doubrovitskaia, que ha trabajado en los equipos de películas como La vida de Adèle, e Yves Saint Laurent, y la propia directora, que consiguen sumergirnos con precisión y sensibilidad a esa irrealidad tan real en unos setenta minutos breves de metraje. El gran trabajo de sonido que firman un grande como Jordi Ribas, que conocemos de sus películas con Albert Serra, Gerard Tàrrega Amorós, que ha trabajado con Mar Coll, Neus Ballús y Elena Trapé, etc… E Iban R. Gabarró, que ha firmado películas con Miguel Ángel Blanca. Y el fantástico equipo de producción con Boogaloo Films con Bernat Manzano y Miguel Ángel Blanca, y la francesa Les Films d’Ici, con la que vuelven a coproducir después de la experiencia del documental Hayati (2018), de Sofi Escudé y Liliana Torres.

Sisteró ha construido una película que va más allá de la propia realidad que retrata, porque en muchos instantes nos olvidamos del documento y nos adentramos en terreno de ficción, donde entran el cine de género, como Jarmusch con Sólo los amantes sobreviven (2013), que imaginó unos vampiros vagando por esa fantasmal Detroit, también epicentro de la industria automóvil antaño, ahora una lugar reducido a cenizas y sombras. La película retrata una realidad fragmentada, una realidad espectral, una realidad que no tiene futuro, adentrándose en una juventud perdida y desorientada, sin rumbo ni nada qué hacer, solo con sus Lada, con ese mundo del motor, de sus piezas y los derrapes, mirando a una realidad durísima peor sin tremendismo, una mirada que se asemeja a las del citado Miguel Ángel Blanca en sus magníficas Quiero lo eterno (2017) y Magaluf Ghost Town (2021), sendas aproximaciones a la primera juventud, a ese limbo que parece irreal, donde unos jóvenes andan de aquí para allá, sin saber, sin hacer y sobre todo, sin sentir. Aplaudimos la opera prima de Laura Sisteró y nos alegramos no solamente que nos descubra la realidad de una ciudad como Tolyatt de la Rusia de Putin, y también, esa otra Rusia, más cotidiana y cercana, que alberga muchas vidas y almas como los jóvenes que aquí se retratan y otros que están también ahí, que difieren muchísimo de esa realidad tan superficial que continuamente nos venden desde los medios y el poder que los financia que, a la postre, no dejan de ser el mismo mecanismo de falsedad y sometimiento a su “verdad”, cuando vemos que la realidad siempre es diversa, complejísima y llena de subterfugios y demás zonas muy profundas. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Francesc Garrido, Joan-Marc Zapata y Agustina Leoni

Entrevista a Francesc Garrido, Agustina Leoni y Joan-Marc Zapata, intérpretes y director de la película «El color del cielo», en los Cinemes Girona en Barcelona, el martes 18 de octubre de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Francesc Garrido, Agustina Leoni y Joan-Marc Zapata, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Carnota de Begin Again Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El color del cielo, de Joan-Marc Zapata

EL TIEMPO QUE FUIMOS.

“Nunca renuncies a pensar que te mereces algo mejor”.

Recuerdan al personaje de Rick que hacía Bogart en Casablanca, totalmente abatido por la casualidad, lamentándose porque Ilsa, su amor perdido en París, volvía a cruzarse en su vida entrando en su café americano. Una situación parecida les ocurre a la pareja protagonista de El color del cielo, la opera prima de Joan-Marc Zapata (Barcelona, 1989), porque ella, Olivia Brontë, una actriz de éxito internacional, vuelve a reencontrarse con alguien de su pasado, con él, Tristán del Val, un afamado filósofo existencialista, con el que tuvo un romance cuando eran jóvenes y soñaban con ser seres diferentes a lo que son ahora mismo. El lugar que los vuelve a cruzar es un lujoso hotel suizo, cercano a la ciudad de Lucerna. Zapata ha dirigido cortometrajes que han tenido recorrido internacional, como Bright side in D Minor (2018), que protagonizaban Núria Prims y Francesc Garrido, en el que nos hablaba de un matrimonio roto por la muerte de su hijo.

Para su debut en el largometraje, vuelve a contar con Garrido, y parte de su equipo como el productor Ivan Geisser, el editor Lluís Van Eeckhout, que vuelve a coescribir el guion junto al director, y el cinematógrafo Álex Pizzigallo, a los que se les une Marc Orts, una eminencia en el sonido, que tiene en su filmografía más de 150 títulos y nombres tan importantes de nuestro cine como Almodóvar, Isaki Lacuesta y Juanjo Giménez Peña, entre otros. Estamos ante una película que cuida con detalle la imagen con el formato de 4/3, que ayuda a profundizar en esas vidas rotas de los personajes, esas existencias perdidas y vacías, que se mueven entre dos mundos, aquello que se ve y aquello otro que ocultan. Como el especial y preciso trabajo de montaje que condensa con buen ritmo y pausa los ochenta y nueve minutos de metraje. El exquisito trabajo de sonido, en el que podemos escucharlo todo, hasta los detalles más superfluos, en ese espacio que asfixia a estos individuos que parecen estancados, sin alma. Un lugar tan gélido por el que se mueven los personajes, un espacio de lujo, pero totalmente desangelado, en ocasiones, fantasmal, donde todos los movimientos parecen obedecer al automatismo, a seres mecánicos, vacíos de vida, de ilusiones y simplemente, están sin más.

El color del cielo  es elegante en su forma y su fondo, con momentos de auténtica emoción, como ese paseo matinal por Lucerna, y ese paseo en barco observando la ciudad, con otros más tristes como todos esos instantes en el coctel del seminario de filosofía, o esos otros en la playa, una playa que parece cualquier cosa menos un lugar agradable. Aunque hay que resaltar que la película sería otra muy diferente sin la inmensa y magnífica pareja protagonista, que dotan de fragilidad y naturalidad a unos personajes que parecen haber conseguido muchas cosas en la vida, pero en realidad, se sienten vacíos, extraños de sí mismos y envueltos en una existencia que no desean y además, sienten que quieren huir de ella y sobre todo, de ellos mismos. Hacía tiempo que no veíamos a Marta Etura tan estupenda en una película, porque sabe transmitir toda esa coraza de éxito que solo sirve para esconder tanta desesperación y amargura, y frente a ella, un gran Francesc Garrido, que nunca está mal, volviendo a apostar por gente que empieza como hizo en Asamblea (2018), de Álex Montoya y en Occidente (2020), de Jorge Acebo Canedo, en otro personaje para enmarcar, ahora un hombre de pensamiento, pero también atrapado en una vida que no desea, que le arrastra a algo que le desespera, en fin, una vida que quería y ahora odia, con ese momentazo del cigarrillo y la explicación que acompaña, tantas cosas se pueden decir con esa interpretación de temple y sabia que es oro puro.

La presencia de Agustina Leoni, que debuta en el cine con un personaje que actúa como testigo de este reencuentro, con ese rol de youtuber desatada obsesionado con likes, que tiene esos increíbles momentos de miradas con los dos protagonistas, que dicen tanto de lo que hay en su interior sin emitir ningún diálogo. El color del cielo bajo su apariencia de elegancia y ambiente lujoso, oculta unas existencias amargas, vidas que deseaban tanto lo que tienen y se les olvidó de ser, de psicoanalizarse para no perder lo que fueron, como queda claro en toda esa secuencia donde se habla tanto de todo lo que había y ahora solo son meras sombras o cenizas. Una cinta que nos habla, que nos interpela al espectador, a todos nosotros, que algunos ansían una vida material, una vida de tener y no de ser, que al fin y al cabo es lo que hace que seamos y sobre todo, sintamos, porque Olivia, Tristán y Alabama no dejan de ser fachadas sin alma, meras existencias que se quedaron en el camino, que ya no les llena nada, que siguen buscando y olvidaron buscarse, que esa felicidad que se suponía que iban a conseguir se quedó perdida en algún lugar que ahora no recuerdan, y andan cansados de ser quiénes no son, y llamando a gritos sordos a la persona que un día fueron y si querían, quizás todavía estén a tiempo de recuperarla, o quizás, ya están demasiado ensimismados en todo lo que tienen y ya no hace falta. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Arantza Santesteban

Entrevista a Arantza Santesteban, directora de la película «918 Gau», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Teatre CCCB en Barcelona, el viernes 19 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Arantza Santesteban, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Sandra Carnota de Begin Again Films, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA