Entrevista a Ramón Lluís Bande, director de “Equí y n’otru tiempu». El encuentro tuvo lugar el Jueves 4 de diciembre en Barcelona, en la Plaza Joan Coromines junto al CCCB.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ramón Lluís Bande, por su tiempo y sabiduría, a Carlos Losilla, por su interés y dedicación en mostrar un cine de calidad y comprometido, y a la estudiante asiática que amablemente tomó la fotografía que ilustra esta publicación.
Entrevista a Michael Wahrmann, director de “Avanti Popolo». El encuentro tuvo lugar el Jueves 19 de febrero en Barcelona, en el hall del Cine Zumzeig.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Michael Wahrmann, por su tiempo y sabiduría, a Yolanda Vinyals, por su generosidad, paciencia, que tomó la fotografía que encabeza la publicación, y al equipo del Cine Zumzeig, por su trabajo, complicidad y lo estupendamente bien que me tratan cada vez que los visito.
El arranque de la película deja bien claras sus intenciones narrativas y formales en su sencillo y magistral prólogo. La película se abre con un plano general de una calle, es de noche. Escuchamos el sonido del motor de un coche, y comenzamos a viajar por las calles mientras escuchamos la radio. El locutor (la voz del director) va desgranando himnos y cantos revolucionarios clásicos como La muralla, de Quilapayún, Ay Carmela!, o Me matan si no trabajo, de Daniel Viglietti. El realizador Michael Wahrmann, de origen uruguayo-israelí, y brasileño de acogida, nos conduce hasta a André, un hijo que visita a su padre (el mítico cineasta brasileño Carlos Reichenbach). Un hombre en la sesentena que vive apartado con la única compañía de su perra ballena. Una casa donde se acumulan recuerdos y objetos de un pasado que pesa y ahoga, un tiempo fantasmal y detenido que el hijo quiere recuperar a través de las viejas películas de super 8 filmadas por el hermano desaparecido durante la dictadura de los 70. Wahrmann se rodea de pocos elementos expresivos para contarnos su particular e íntimo viaje a través de la exploración sobre las ideologías. Un par de espacios, el exterior/patio de la casa, que vemos a través del enrejado, y el interior, presentado en sendos planos, estáticos, no nos muestra más habitaciones, incluso al hijo recién llegado, el padre le niega que utilice la habitación del hijo ausente. Unos decorados mostrados siempre frontalmente donde el tiempo se dilata, creando una atmósfera que inquieta y subyuga a la vez. Apenas tres personajes, el citado Reichenbach, el hijo, que encarna otro director, André Gatti, y el cineasta dogma, que interpreta Eduardo Valente, también director. Dos almas, padre e hijo, que apenas se relacionan y se mueven entre las sombras que restan de los ideales, tanto políticos como cinematográficos, de aquellas luchas revolucionarias y filmes que abogaban por una vida digna y humana. No estamos frente a una película nostálgica que pretenda darnos lecciones pedagógicas y demás, nada de eso. La película nos habla en primera persona y de manera sincera, de un tiempo que ya no existe, un tiempo que habita en la memoria, y por sus imágenes, parece que difícilmente renacerá. Tiempo de espera o tiempo vacío, emociones que ahora sólo quedan en cantos e himnos que parece que no existieron, que quedaron demasiado atrás. El cine y el imaginario revolucionario como vehículos para recuperar a los ausentes, a los que ya no están. Wahrmann filma un trabajo minimalista sobre la ausencia y contra la amnesia, casi expresionista, a ratos parece una cinta de terror, donde no falta la ironía y el humor (el taxista entusiasta de los himnos nacionales, o el director dogma que habla del cine solitario), y en otras insufla a sus imágenes resistentes el aroma olvidado de aquellas canciones y películas revolucionaras, que quizás hoy en día nos deberían servir para conocernos más en profundidad y no olvidar un pasado que siempre está presente, porque nunca se fue.
<p><a href=»https://vimeo.com/116770948″>Trailer Avanti Popolo</a> from <a href=»https://vimeo.com/user13755413″>ANDOLIADO PRODUCCIONES</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>
Conversación entre los cineastas Agnès Varda y José Luís Guerín. El encuentro tuvo lugar el sábado 18 de octubre de 2014, en la Biblioteca Singuerlin de Santa Coloma de Gramenet, dentro de la 9ª Jornada del Cineclubisme Català. Moderador y traducciones: Julio Lamaña (Federació Catalana de Cineclubs). Las fotografías que ilustran la publicación y grabación son obra de Óscar Fernández Orengo.
Entrevista a Èrika Sánchez, directora de “Mai és tan fosc». El encuentro tuvo lugar el Martes 20 de enero en Barcelona, en una cafetería de la Plaza del Sol del barrio de Gràcia.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Èrika Sánchez, por su tiempo y sabiduría, y a Daria Esteva, productora de la película, por su amistad, generosidad y paciencia.
En su aclamada y deliciosa novela Amor se escribe sin hache, el escritor Enrique Jardiel Poncela se reía a carcajadas de las novelas rosa, del amor y sus absurdos, y lanzaba dardos del tipo: “El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos”. De amor y otras catástrofes o menesteres nos habla el realizador belga Jöel Vanhoebrouck –fogueado en series televisivas- en su puesta de largo, -filmada en Bélgica y hablada en alemán, que nos llega con tres años de retraso-, y no sólo de amor, sino también de comida, porque su película se sitúa en las cuatro paredes del restaurante la Brasserie Romantic durante la noche de San Valentín. En ese lugar acogedor donde sirven buena comida, se cruzan una serie de personajes variopintos de diferentes edades y condición social que andan perdidos y quién no, en cuestiones sentimentales. Pascaline –admirable la composición de la actriz Sara De Roo- es una mujer de cuarenta y largos sin suerte en esto de amar, que regenta el local junto a Angelo, su hermano separado y padre de una adolescente, y chef del negocio. También, tenemos a un camarero tardón que intentará consolar y de paso agradar a una joven clienta con tendencias suicidas incapaz de olvidar a su ex, el tímido ayudante del chef enamorado de la espabilada ayudante de cocina, un matrimonio de comensales que bordea los 50, ella, se siente perdida y sola, él consumido por los éxitos profesionales, trata como un mueble a su esposa, dos tortolitos dando sus primeros pasos en esto de quererse, ignorantes ellos de los males que les aguardan, un joven acomplejado, fantasioso y nervioso que se ha citado con una mujer que ha conocido por internet, y finalmente, para acabar de encajar este heterogéneo puzzle, aparece un antiguo amor de Pascaline, con la firme intención de llevársela consigo al otro lado del charco. Con estos ingredientes, a fuego lento se va cociendo esta agradable comedia romántica que funciona a las mil maravillas, que nos susurra y nos vocea poniendo sobre la mesa las diferentes cuestiones que tienen que ver con el amor o con los sentimientos o con esas explosiones de locura transitoria que experimentamos y que llamamos amor. La cinta se desarrolla en dos ambientes, la cocina y el comedor, la cámara viaje mesa por mesa, entra y sale de la cocina, se detiene en los personajes que se cruzan, se mezclan sin saber muy bien en qué lugar se encuentran y porque. Dividida en cuatro capítulos que son los diferentes platos que componen el menú exquisito y de qualité que han preparado para esa noche. Empezamos por los fantásticos entrantes, luego pasamos al primer plato, ostras al gratín con espinacas en salsa de champán, delicioso, el segundo, pichón estofado con endivias, col lombarda y champiñones ostra, servido en salsa de oporto, para chuparse los dedos, y para acabar, el delicioso postre: frivole framboos –dúo de helado de frambuesa y crème brulée de frambuesa, cubierto de crème fraîche, frambuesas frescas y chocolate belga, ideal para comensales con paladares exquisitos… sin olvidarnos de un buen vino tinto como excelente acompañamiento. Excelente servicio y agradable compañía o no, en una velada para sacarle jugo a las relaciones humanas donde hay de todo, sentido del humor, algo de mala uva y también, mucho de alegrías, tristezas, gritos, peleas, enfados y sobre todo, la dificultad de amar y ser amado, o no, o como nos mencionaba nuestro amado Jardiel Poncela: “El amor es un punto de acuerdo entre un hombre y una mujer que están en desacuerdo en todo lo demás”. Una cosa antes de despedirme… Bon appétit!!!!
Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, la URSS y EE.UU. rivalizaron en todos los ámbitos, dirimiendo cual de las dos grandes potencias ejemplificaba mejor el modelo de estado y sociedad. Casi medio siglo de guerra fría que contaminó todos los sucesos internacionales en los que participaron los dos países. El deporte, y más concretamente la selección nacional, que actúa como símbolo de un país y emblema de una manera de ser y pensar. La segunda película de Gabe Polsky (de padres soviéticos) –su debut fue en The Motel life (2012), donde se centraba en la relación fraternal de dos hermanos que se refugian en un motel después de verse involucrados en una accidente- se detiene en la Selección Nacional de Hockey sobre hielo de la Unión Soviética, llamada El ejército rojo, un combinado considerado por los expertos como el mejor equipo de la historia de este deporte. Para contarnos su auge y caída, parte de la figura de Slava Fetisov, capitán del equipo, mediante su testimonio y a través de otras figuras como Scotty Bowman, Anatoli Karpov y Alexei Kasatonov, los otros cuatro integrantes del equipo, y demás testigos, etc… y la compañía de material de archivo, nos sumerge en la estructura de una gran nación y sus habitantes, donde se recuerda no sólo la trayectoria de aquel quinteto invencible, sino la vida y milagros de unos seres humanos que pertenecían a un país, el más grande de todos en extensión que rivalizaba con los Estados Unidos para ver quién ejercía más influencia por su forma de vida en el orden internacional. Fetisov habla sin tapujos frente a la cámara, describe su infancia y su amor al hockey desde el cariño y las penurias de una infancia dura, luego su alegría al hablarnos de los éxitos deportivos de su carrera, el viejo entrenador que le enseño a ser no sólo buen jugador sino una buena persona, las conquistas mundiales, medallas olímpicas y reconocimientos nacionales que lo exaltaron a héroe nacional. En la segunda mitad de la cinta, Fetisov nos habla del ordenamiento interno del país, de los severos y militarizados entrenamientos que lo alejaban de su familia y vida personal, los problemas en los que se encontró cuando quiso irse a EE.UU. a jugar que coincidieron con el final de la Unión Soviética, que lo convirtieron en enemigo del pueblo, el desencanto de la vida capitalista hasta llegar a los tiempos actuales. Polsky ha parido un gran documento sobre el deporte, que actúa como magnífica metáfora y retrato de una época y un país ya extinguidos. Una obra que rezuma humanismo y honestidad, donde no juzga ni reprocha nada ni a nadie, cada persona se explica y recuerda su vida, donde hay aciertos y errores. El realizador se mantiene firme en su propuesta, extrae de sus testimonios todos los puntos de vista y posturas de los sucesos que relata, saca a la luz no sólo las alegrías, sino también las sombras y los agujeros negros que todos tenemos, así como la suciedad de cada uno, sus contradicciones y miedos. Destacar la presencia en labores de producción de Werner Herzog –que Polsky le produjo Teniente corrupto (2009)- y la figura de Jerry Weintraub, veterano productor con títulos como la saga O’ceans eleven (2001-2007), entre otros. Una visión realista, enérgica y eficaz del esplendor y desaparición de una gran nación a través de lo social, político y cultural.
En el arranque de Mercado de futuros, de Mercedes Álvarez vemos a un grupo de operarios vaciando una vivienda que acaba de ser vendida. La película de Álvarez continúa el camino de los objetos y muebles hasta su destino final en el mercado de los encantes, donde se amontonan a la espera de encontrar algún vendedor. Objetos que sacados de su entorno original pierden lo que eran para convertirse en otra cosa, quizás en algo mejor, o quizás en lo que nunca fueron, y pasan irremediablemente a no ser, a pertenecer a los objetos que ya nadie quiere, que todos olvidan. Edificio España, de Víctor Moreno comparte con la película de la realizadora soriana, la fascinación por los objetos y lugares olvidados, esos sitios fantasmales que albergan muchas historias de antes, que ellos nos quieren contar a través de los elementos actuales. Relatos que nos hablan de eso mismo, de un lugar que ya no es, que dejó de ser, y pertenece al mundo espectral, al espacio de los recuerdos, a ese lugar que fue, pero que ya nadie recuerda porque todos olvidaron. El realizador canario ha elegido el emblemático edificio España, mastodóntica construcción que se alza en pleno corazón de Madrid, inaugurado en 1953, y convertido en los años 60 en ejemplo del desarrollismo económico del régimen franquista, lugar que albergaba oficinas, viviendas, galerías comerciales y el lujoso hotel Plaza España. Venido a menos en los años 70 por la edificación de otros edificios, sus años de esplendor comenzaban a ser un puro espejo, una inmensa ciudad espectral que desaparecía al unísono del régimen que representaba. Olvidado y resquebrajado por los albores del tiempo, a finales de los noventa un grupo inversor lo adquirió y proyectó un gran obra que empezó en 2007 con el vaciado y demolición con obreros de más de doscientas nacionalidades distintas. En ese instante, arranca la película de Moreno, agarrado de su cámara penetra en los laberínticos pasillos, habitaciones y demás lugares del edificio para reconstruirnos su memoria y ser testigo de su nueva vida. El relato se despieza siguiendo la cotidianidad de los obreros, acompañando a los guardias de seguridad que van explicando su experiencia en el edificio. Moreno los filma tranquilamente, su visión distante y segura es la de un observador que mira cada detalle, cada gesto y objeto, se detiene en los lugares, en lo que queda de ellos, lo que fueron, qué había, cómo se distribuían, también, se tropieza con algún vecino a punto de salir de la casa que habitaba. Los recuerdos se amontonan, es tiempo de fantasmas, de viajar al pasado, de investigarse a uno mismo y buscar donde se pertenece o de donde se viene. Moreno no solamente habla de la memoria o el pasado de un edificio, sino también, de la memoria de una parte de la historia de este país que el tiempo ha llenado de sombras y la está desvaneciendo. Dos años después, debido a la crisis económica que no parece tener fin, las obras se detienen, el edificio vuelve a quedar vacío y sin ningún destino en puertas. Moreno vuelve al lugar del crimen, filma de nuevo el edificio, – como hiciese Àgnes Varda con sus criaturas -, ahora ya no sigue a nadie, sigue a la nada, a la sombra, el vacío, lo que es, investiga sus rincones, sus paredes, lo que queda de el… Su película no se acaba, continúa aunque no siga filmando, porque el lugar sigue ahí, a la espera de encontrar su destino convertido en un nuevo lugar o su final…
Entrevista a Meritxell Soler, directora de “Movie». El encuentro tuvo lugar el Lunes 24 de noviembre en Barcelona, en las plazas Sant Felip Neri y Del Rei, en el marco de la XXI L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Meritxell soler, por su tiempo y sabiduría, a L’Alternativa y La Costa comunicación, por su generosidad y paciencia, a Pau Pérez, autor de la edición, por su trabajo y complicidad, y a Julián Vázquez, compañero y socio de Meritxell, que es el autor de la fotografía que ilustra esta publicación.
El año cinematográfico del 2014 ha bajado el telón. 365 días de cine han dado mucho y muy bueno, películas para todos los gustos y deferencias, cine que se abre en este mundo cada más contaminado por la televisión más casposa y artificial, la publicidad esteticista y burda, y las plataformas de internet ilegales que ofrecen cine gratuito. Con todos estos elementos ir al cine a ver cine, se ha convertido en un acto reivindicativo, y más si cuando se hace esa actividad, se elige una película que además de entretener, te abra la mente, te ofrezca nuevas miradas, y sea un cine que alimente el debate y sea una herramienta de conocimiento y reflexión. Como hice el año pasado por estas fechas, aquí os dejo la lista de 13 títulos que he confeccionado de las películas de fuera que me han conmovido y entusiasmado, no están todas, por supuesto, faltaría más, pero las que están, si que son obras que pertenecen a ese cine que habla de todo lo que he explicado. (El orden seguido ha sido el orden de visión por mi parte)
1.- HISTÒRIA DE LA MEVA MORT, de Albert Serra
El imaginario de Serra se sumerge esta vez de la mano de dos figuras, una real y la otra, de ficción, Casanova y Drácula y su (im)posible encuentro. Dos tiempos, dos naturalezas y dos épocas: por un lado, la que personifica el libertino italiano, -maravillosa la interpretación de Vicenç Altaió- la del siglo XVIII, el del racionalismo, el siglo de las luces y la sensualidad, que confronta con el mundo que representa el conde de ultratumba, los principios del siglo XIX, el del romanticismo, el oscurantismo y la violencia. El cineasta gerundense se centra en un mundo en descomposición que será arrebatado por otro que viene a arrasar con todo. La atmósfera y el paisaje dos elementos característicos en la filmografía del director, y la introducción del lenguaje, más presente que en sus anteriores obras, adquieren aquí un esplendor magnífico creando una maravillosa obra que nos seduce y también, nos aterra, donde destaca la luz del magnífico Jimmy Gimferrer. Una obra a contracorriente que refleja la madurez de un cineasta que se atreve con todo.
Una de las películas más esperadas del Festival por albergar tantos alicientes. Por un lado, su director, 1/3 del colectivo Los hijos, que debuta en solitario, una película vista en Locarno y Sevilla, festivales en los que tuvo una gran acogida de crítica y público, y por otra parte, el tema que desarrolla, una mirada hacía el pasado desde el presente, mirar hasta el contexto de aquel año 1982, cuando ganó el PSOE las elecciones, y parecía que el futuro se antojaba lleno de esperanza. Treinta años después, estamos aquí y ahora. El cineasta español plantea su película en una fiesta, en la que suenan éxitos musicales que retratan y relatan los tiempos que se vivían, apenas se escuchan las conversaciones de los jóvenes, alguna mínima alusión al terrorismo y poco más. Rodada en 16mm, la apuesta de López Carrasco es una obra muy interesante que juega de manera reflexiva, divertida y fresca en un ejercicio de auto crítica con los tiempos pasados, presentes y futuros.
El emblema del del desarrollismo económico del franquismo, sirve a Moreno, agarrado de su cámara penetra en los laberínticos pasillos, habitaciones y demás lugares del edificio para reconstruirnos su memoria y ser testigo de su nueva vida. El relato se despieza siguiendo la cotidianidad de los obreros, acompañando a los guardias de seguridad que van explicando su experiencia en el edificio. Moreno los filma tranquilamente, su visión distante y segura es la de un observador que mira cada detalle, cada gesto y objeto, se detiene en los lugares, en lo que queda de ellos, lo que fueron, qué había, cómo se distribuían, también, se tropieza con algún vecino a punto de salir de la casa que habitaba. Los recuerdos se amontonan, es tiempo de fantasmas, de viajar al pasado, de investigarse a uno mismo y buscar donde se pertenece o de donde se viene.
6.- STELLA CADENTE, de Lluís Miñarro
El reputado productor se centra en su tercera película como director, en una cinta de época, se sitúa en el año 1870, durante el breve reinado de Amadeo de Saboya. Una trama desarrollada entre las cuatro paredes del palacio, donde el monarca aislado y sin amigos o confidentes, incapaz de reinar en un país convulso, perdido y a la deriva, se mueve entre los pasillos y las alcobas de palacio como un espectro, rodeado de sirvientes y colaboradores, y extraño de sí mismo, y de todo lo que le rodea, se sumerge en una vida de placeres, de amores, de manjares, pura monotonía y fantasmal. Una obra de gran altura, de espacios sin vida, de tiempo detenido, donde la hermosísima luz de Jimmy Gimferrer se mueve en guarda vela y contrastada, para reflejar toda la decadencia de un estado que no se muestra, y unos gobernantes incapaces de manejar la situación y los conflictos. Destaca la interpretación de Alèx Brendemühl con esa mirada y esos gestos.
El paisaje y la atmósfera de la Costa da Morte se revelan frente a la mirada de Patiño en un ambiente de mitos, leyendas y cotidianidad. Con tan sólo dos elementos: una cámara que mira desde la distancia en plano general y el sonido, y apenas algunos diálogos, la película mantiene la atención del espectador, seducido por una imagen latente, cortante y bellísima. El realizador gallego muestra y explora ese mundo, sin juzgarlo, sin intervenir en la acción, sólo expectante y atento para mirarlo de forma tranquila y retratarlo de manera que se muestre el mismo. Una obra de gran factura técnica que crea un espacio sensorial de ritmo pausado y tranquilo. Una aproximación sugerente y atractiva de la relación del hombre con la inmensidad del paisaje que lo rodea. Una cinta que muestra a un autor de gran calado poético, que ya había dado muestras de su talento con piezas como Montaña en sombra (2012).
13.- CIUTAT MORTA, de Xavier Artigas y Xapo Ortega
Los directores barceloneses se sitúan en unos hechos acaecidos en la ciudad condal la noche del 4 de febrero del 2006, cuando durante una fiesta clandestina en pleno centro de la ciudad, 5 jóvenes fueron detenidos por la policía urbana, torturadas y enviadas a prisión, acusadas de haberse enfrentado a los guardias y cometido lesiones irreparables contra un agente. La cinta muestra los hechos, habla con los protagonistas, familiares, amigos, y demás expertos y conocedores del caso para esclarecer unos hechos del todo oscuros que enviaron a prisión a unos inocentes. Una película de denuncia, de alegato contra la injusticia, donde se pone en tela de juicio, a unas instituciones como el ayuntamiento, la policía y la justicia. Una obra parcial que da voz a los que reclaman su inocencia, a unas personas que sufrieron la represión y el terror de unos funcionarios públicos corruptos. Su ritmo frenético y su exploración sobre los mecanismos fascistas del funcionamiento de los estados, la hacen considerarla como uno de los grandes títulos del año.