Aisha no puede volar, de Morad Mostafa

LAS BATALLAS DE AISHA. 

“El coraje es la voz silenciosa del final del día que dice “mañana lo intentaré de nuevo”. 

Mary Anne Radmacher 

El cine tiene la capacidad de mostrar realidades ocultas e invisibles que, debido al ajetreo, la superficialidad y la competitividad del periodismo actual, quedan relegadas a meras notas de prensa o peor aún, ningún medio se hace eco de realidades muy difíciles que viven diariamente cientos de miles habitantes a lo largo y ancho del planeta. La joven sudanesa Aisha es una de ellas. A sus 26 años ha abandonado su país, sumido en una cruenta guerra que ha dividido el país provocada por los países enriquecidos de turno. La cotidianidad es muy dura para Aisha, trabaja como cuidadora de personas mayores, soportando desprecios y muchas cosas más, y además, vive en uno de los suburbios de la ciudad, concretamente en el barrio Ain Shams, en El Cairo (Egipto). Un lugar dominado por el ganster Zuka, que trapichea con droga y armas, que domina a personas como Aisha, que usa para sonsacar información de las casas donde trabaja. Un panorama terrible al que la joven sobrevive con entereza y dignidad. 

El primer largometraje de Morad Mostafa (El Cairo, Egipto, 1988), y coescrito junto a Sawsan y Youssef y Mohamed Abdelader, se centra en la mirada y cotidianidad de Aisha, huyendo del sentimentalismo y el panfleto, para ahondar en una atmósfera donde la piel y el racismo están a la orden del día, y sobre todo, la opresión y sometimiento que ejercen el que tiene contra el que no tiene. Las luchas son constantes, entre unos y otros, como método de supervivencia entre los de aquí y los de allá. La vida, por decirlo de alguna manera, que tiene Aisha diariamente se desarrolla entre el ruido ensordecedor de la capital, y su continuo movimiento de aquí para allá, moviéndose sin parar, para finalizar cada día frente a un plato de pasta que le brinda su novio egipcio que es cocinero. La historia es muy local, pero universal a la vez, porque lo que cuenta y cómo lo hace podría trasladarse a cualquier ciudad grande donde se explotan unos a otros, en un sinfín donde la humanidad es una sombra esquiva, o simplemente, una utopía en este planeta cada vez más individualista, mercantilizado y psicótico. La historia está planteada desde la verdad, desde lo humano que si tiene una mujer como Aisha, que sigue hacia delante a pesar de las dificultades y la violencia de la que es víctima y a veces, verdugo, con esos toques oníricos donde se introduce la realidad más oscura. 

Una ópera prima que destaca por su asombrosa factura técnica en la que destacamos el gran trabajo de cinematografía de Mostafa El Kashef, que debuta en la gran pantalla, en su tercer trabajo con Mostafa, después de los cortometrajes What We Don’t Know About Maryam (2021) y I Promise You Paradise (2023). Una luz mortecina con una cámara pegada a la protagonista, en la que los exteriores reflejan el marcado contraste con los interiores, sobre todo, en lo que refiere a lo nocturno, un espacio que define las emociones de los personajes. El magnífico trabajo de sonido de Mostafa Shaban, con toda esa gama de ruidos y texturas que traspasan la pantalla. La música de un grande como Amine Borhafa, con más de 70 títulos en su extensa filmografía, entre los que brillan los nombres de Abderrahmame Sissako, Kaouther Ben Hania, Philippe Faucon y Rachid Bouchareb. Una composición suave y detallista que dice mucho de lo que vemos y sienten los protagonistas. El montaje de Mohamed Mamdouh, en una historia en la que se habla muy poco, y abundan las miradas, los gestos y silencios en sus 131 minutos de metraje que se siguen con atención y mucho interés. 

La grandiosa interpretación de Buliana Simon como Aisha, en su primer papel para el cine de la modelo sudanesa, también desplazada como su personaje. Una protagonista de verdad, tan natural como cercana, todo un gran acierto para transmitir la tensa y compleja realidad que muestra la película. A su lado, otro debutante, el actor Ziad Zaza, rapero de éxito que hace de Zuka, el maleante del barrio, un tipo duro y malo que usa a todo el mundo, incluida Aisha, con la que mantendrá una relación que irá cambiando. Completan el reparto Emad Ghoniem como Abdoun, el chico de Aisha, Mamdouh Saleh es Khalil, entre otros. Si les gusta el cine de verdad, el que habla de realidades duras, pero también llena de ilusiones y con sueños y llenas de esperanza en salir adelante como trabaja incansablemente Aisha, todo un ejemplo del significado de coraje y resistencia, porque a pesar de su crudeza, la joven hace lo imposible, incluso cosas criminales para seguir sin caerse. Nos quedamos con el nombre del cineasta Morad Mostafa qué pasó con su película por la prestigiosa sección “Un Certain Regard” del prestigioso Festival de Cannes que, a pesar de lo pompa y el artificio, también hay buen cine, aunque se ensombrece ante tanto famoseo. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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