FELLINI AL OTRO LADO DEL ESPEJO.
“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro”
Federico Fellini
En la mítica serie francesa “Cineastas de nuestro tiempo”, muchos autores se acercaban a las figuras míticas de grandes directores de cine, y lo hacían desde ángulos y reflexiones que se alejaban del simple reportaje que aglutinaba vida y milagros del personaje en cuestión. En Fellini de los espíritus, que conmemora el centenario de su nacimiento, la figura que nos muestran del genial autor italiano es cuanto menos muy novedosa y especial, ya que la película bucea en aquello que el propio Fellini se refería como “el misterio”, todos esos universos invisibles del director, desde el mundo de los sueños, capital en su cine, el psicoanálisis, de la mano de Jung, el espiritismo y lo esotérico, todas aquellas materias sensibles en las que el cine del maestro italiano convocaba en cada una de sus películas. La directora Anselma Dell’Olio (Los Ángeles, EE.UU., 1941), con toda una vida dedicada al mundo del cine, despuntó como codiciada directora de doblaje para autores de gran prestigio como Antonioni, Fellini, Valerio Zurlini, William Friedkin y Stanley Kubrick, y autora de diversos documentales sobre cine, entre los que destaca el que dedicó a la figura de Ferreri bajo el título de La lucida follia di Marco Ferreri (2017), de la que fue amigo personal.

Dell’Olio, como si se tratase de Alicia, nos muestra «el otro lado del espejo», adentrándose en el inabarcable universo felliniano adoptando un título mítico en la carrera del cineasta italiano, el de Giuletta de los espíritus (1965), una película poliédrica, barroca y profunda sobre una mujer que, en un matrimonio en crisis, bucea en su psique y se adentra en una búsqueda incesante y espiritual, a través de su vida, su tiempo, sus sueños, el más allá, y todo aquellos mundos imperceptibles en esta dimensión, donde vida, ficción, realidad y sueño se confunden y mezclan de manera sorprendente y delicada, de ese modo tan característico en Fellini, que aunaba lo personal con lo espiritual y lo onírico. Fellini de los espíritus se impregna de manera sobresaliente y transparente del universo felliniano, creando una película muy barroca y laberíntica, que repasa todos los ámbitos de la vida y los sueños del maestro, y lo hace echando mano a múltiples materiales de archivo, desde imágenes de sus películas, como Los inútiles, La strada, La dolce vita, Fellini 8 ½, La voz de la luna, entre otras, entrevistas al propio Fellini, algunas imágenes del rodaje de sus películas, otras imágenes de Nino Rota, su músico, de Jung.

Las imágenes están bien acompañadas por un gran número de entrevistas que abarcan desde amigos y colaboradores de sus películas, o incluso historiadores de cine y expertos en su cine, como Gianluca Farinelli, Vincenzo Mollica, Annalisa Carlucci, Marina Cicogna, Nicola Piovani, Maurizio Porro, Serge Toubiana, entre otros, y directores admiradores de Fellini como William Friedkin, Damien Chazelle y Terry Gilliam, testimonios que nos muestran ese “otro lado” del director italiano, todos esos universos sin fin que se convirtieron en materia para su cine, donde todo ese mundo invisible guiaba sus pasos y el de sus criaturas. La película investiga, profundiza y deja constancia de la peculiar forma felliniana convocarnos a otros mundos, otras posibilidades, otras miradas, otros cuerpos, y otros lugares, ya sean imaginados, soñados, espirituales, de este mundo y de otros, en una mezcla y fusión sin estridencias ni sentimentalismos, solo un camino real o no, o la mezcla de ambos, en que sus personajes se adentraban en otros territorios, en sus vidas, las pasadas y las venideras, y las de ahora, creando una forma honesta y prodigiosa de mirar el mundo y como nos relacionamos con el entorno.

La película muestra “el otro lado”, ese que tanto fascinaba a Fellini, descubriendo todo lo que somos, desde el que fuimos y nunca seremos, todas esos viajes, aventuras, partidas, estados, regresos y derrotas, que conforman nuestras existencias, en una profunda y sincera búsqueda en todo aquello misterioso de nuestras vidas, adentrándonos en lo más profundo de nuestra alma, para seguir descubriendo y descubriéndonos, adoptando las vidas que dejamos, las que somos ahora, y las que seremos o no en el futuro, creando de esa manera todos los reflejos de un espejo con infinitas posiciones, ángulos y demás derivaciones y miradas. Fellini de los espíritus es una película fascinante y maravillosa, que no solo nos muestra el cine visible del maestro italiano, sino que va más allá, mostrándonos esos otros mundos invisibles, eso misterios de la vida y la existencia que tanto le fascinaban, y lo hace desde su cine, y sus inquietudes, miedos, amores, alegrías y tristezas, con la estupenda aportación de todos aquellos que lo trataron, lo conocieron y lo soñaron, porque si Fellini dejó un grandiosa filmografía que seguimos disfrutando, también, dejó toda una sincera y profunda reflexión sobre la condición humana, y todo aquello que somos, soñados, sentimos y vemos de los demás y sobre todo, de nosotros mismos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

LOS PERDEDORES SOMOS GENTE HONRADA. 


UNA IMAGEN QUE TE HABLE DE MI. 


Seguimos, desde el sofá de casa, descubriendo películas de la sección NACIONAL de LARGOMETRAJES. Llega el turno de BIG BIG BIG, de Carmen Haro y Miguel Rodríguez Pérez. La película en un tono doméstico y muy cercano, y con muchos momentos de humor irónico, sagaz y divertido, se adentra en un ensayo-experimento sobre las consecuencias de visionar una treintena de veces una película como Big, producto comercial hollywodiense de finales de los ochenta, y también, a partir de la visita de amigos y familiares, que ven la película con la pareja de directores, que van exponiendo sus reflexiones sobre la película, tanto a nivel técnico, emocional, cultural, político y psicológico, convirtiendo la visión de cada uno en un retrato interesantísimo y muy personal de la aventura que tiene cada uno de ver y analizar una película, y de mirar el cine y todo lo que eso conlleva. DE LOS NOMBRES DE LAS CABRAS, Miguel G. Morales y Silvia Navarro Martín. La investigadora Silvia Navarro colaboradora del tándem de cineastas Helena Girón y Samuel M. Delgado, junto a Miguel G. Morales, director de interesantes trabajos a partir de archivos fílmicos, dirigen un documento sobre “Los Guanches” la antigua civilización de los aborígenes canarios, ubicada en las Islas Canarias. A partir de películas y archivos fílmicos, trazan un documento profundo y personal sobre la memoria, la reivindicación del archivo fílmico para sumergirse en el pasado a través del presente, y sobre todo, un magnífico análisis sobre nuestra historia, y nuestro presente, con las entrevistas en off de pastores de la zona, para hablarnos del paso del tiempo, de la desaparición de una forma de vivir, y las consecuencias de un progreso que se olvida de donde viene.

De las sesiones ESPECIALES, rescató la película NUNCA SUBÍ EL PROVINCIA, de Ignacio Agüero. El cineasta chileno lleva más de cuatro décadas construyendo una mirada muy personal, íntima y profunda sobre su país y su entorno, con títulos memorables como Cien niños esperando un tren o Aquí se construye, por citar algunos de sus títulos más recordados. Ahora, nos traza una mirada interesando sobre su entorno más cercano, la vivienda donde creció y donde vive, que distan de pocos metros, para hablarnos de los cambios en su barrio, escuchando a la gente y a través de las cartas que envía a una joven cineasta, para sumergirnos en la memoria de su país, su familia, sus amigos y él mismo, en la que todo fluye de una forma sencilla y humana, solo como el director chileno sabe hacer, con su especial sensibilidad para acercarse a aquello ajeno y cercano, para mirar y ser mirado, para vivir y ser vivido, para mostrar y filmar, como un continuo fluir de la vida y el cine. Para finalizar, me detuve en la película que cerraba esta atípica, pero celebradísima edición 27 de L’ALTERNATIVA, con la mirada, siempre atenta y humana de EPICENTRO, de Hubert Sauper. El cineasta austriaco, recordado por títulos como La pesadilla de Darwin y We come as friends, nos vuelve a asombrar y maravillarnos, con una película sobre Cuba, y sobre todo, sus gentes, en especial, los niños, en la que nos habla de colonialismo, de propaganda, de historia, de utopía, del propio lenguaje del cine, y sobre todo, de imperios y personas. Sauper vuelve a su forma tan íntima y humana de captar la vida, el instante y todo aquello que bulle a su alrededor, mostrando las formas de vida, los de aquí y los de allá, capturando la memoria, tanto el presente como el pasado en un solo instante, alejándose del tan manido cine político que opta por el discurso y el panfleto, aquí no hay nada de eso, solo vida, historia y personas que viven y sueñan.

AMAR EL CINE, ODIAR EL CINE. 


El otoño barcelonés nos brinda cada año L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, uno de los escaparates cinematográficos más outsiders y rompedores del país, ofreciendo una enorme variedad de títulos de cine de autor e independiente, que han pasado por los grandes certámenes del mundo. Este año, la edición del 2020 marca el 27º aniversario, ahí es nada, pero este certamen será muy especial, ya que debido a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, las salas, las presentaciones de cineastas, el reencuentro con amigos o conocidos, ha dejado paso a la intimidad del hogar, porque la decisión del equipo del festival, en un grandísimo gesto de valentía y generosidad, ha decidido optar por vivir el certamen desde la plataforma Filmin (la plataforma de las plataformas, porque otra tan buena no hay), eso sí, con el mismo espíritu de mostrar la sensibilidad, la capacidad y el talento del ese cine alejado de normas y marcas, libre y brillante. Así que, desde el salón de mi casa, sentado o tumbado, arrancamos esta edición especial y diferente con la sección INTERNACIONAL, donde se acomodan reflexiones interesantes y muy personales, con la película OECONOMIA, de Carmen Losmann. Documento imprescindible y aleccionador, en el que la directora alemana en su segundo trabajo, intenta destapar las claves del sistema capitalista, lo consigue a medias, no por la película, que indaga y explora con sabiduría, sino porque los actores en este juego, economistas, inversores, banqueros y directivos de empresa, son incapaces de explicar con claridad el juego macabro de la economía mundial. Con un tono naturalista y humorístico, la película se sumerge en un mundo caótico, donde el dinero existe si la población se endeuda, en un juego sibilino donde la banca se dedica a atrapar a sus clientes para producir dinero, en un crecimiento codicioso sin límites, donde el crecimiento desmedido de la economía está aniquilando los recursos naturales del planeta, el sistema no parará, existe para seso, en una mera especulación del dinero, y explotación de los recursos para generar deuda y crear dinero, con ningún fin humanista, solo para seguir creciendo y acumular sin sentido.



LA SOLEDAD DEL CINEASTA EN CAMINO. 

