Entrevista a Pablo Maqueda

Entrevista a Pablo Maqueda, director de la película “Dear Werner (Walking on Cinema)”, en el Room Mate Anna en Barcelona, el lunes 23 de noviembre de 2020.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pablo Maqueda, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Ainhoa Pernaute y Sandra Ejarque de Vasaver, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Dear Werner (Walking on Cinema), de Pablo Maqueda

LA SOLEDAD DEL CINEASTA EN CAMINO.

“Camina por los bosques. Camina por la niebla. Camina por tus sueños. Camina hasta alcanzar la cima de cada una de las grandiosas montañas en tu camino”

Werner Herzog

En el invierno de 1974, Werner Herzog (Múnich, República Federal Alemania, 1944), con motivo de la grave enfermedad que padecía Lotte Eisner (1896-1983), crítica, historia y escritora cinematográfica, y mentora del cineasta alemán. Herzog emprendió una marcha a pie, recorriendo en 23 días los 775 kilómetros que separan Múnich de París.  Una travesía que el director teutón recogió en el diario De caminar sobre hielo, en el que leemos reflexiones y pensamientos sobre la creación, la soledad del cineasta, el tiempo y la historia de los lugares que visitó y muchas ideas acerca de la vida, del caminar, y sobre todo, de la frustración y el miedo ante el rechazo y la decepción. Cuarenta y cinco años más tarde, y dominado por el deseo de librar una carta de amor a su guía cinematográfico, el cineasta Pablo Maqueda (Madrid, 1985), sigue los pasos y huellas de Werzog, como hizo el director alemán, con la película Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin (2019), donde volvía a los lugares e ideas del amigo fallecido.

El director madrileño invoca la vida y obra de Herzog, y recorre su mismo viaje-aventura, acercándose a la figura del cineasta y removido por una necesidad de rendir homenaje al maestro, aquel que provocó sus pasos en el cine. Dear Werner (Walking on Cinema), es un documento-carta-diario que tiene mucho del espíritu del clásico programa de la televisión francesa “Cinéastes de notre temps”, ideado en 1964 por Janine Bazin y André S. Labarthe, en el que jóvenes aspirantes al cine homenajearon a los grandes cineastas, o aquellas cartas filmadas bajo el título de “Correspondencias”, en la que también los más jóvenes rendían sinceros homenajes a sus maestros o mentores. Maqueda, que lleva muchos años produciendo a gentes como Chema García Ibarra o Marçal Forés, entre muchos otros, y dirigiendo películas para multiplataformas, empujado por el espíritu de Herzog, como una espacie de invocación al maestro, plasma en este viaje-ensayo todas sus reflexiones sobre el cine, la dificultad de encontrar financiación, la soledad del cineasta, y demás asuntos derivados de la existencia, los paisajes, las historias que encierran, y demás cuestiones, impregnándose del legado y la sabiduría de Herzog, al que escuchamos en algunos instantes de la película, y leemos en sus extractos del citado libro.

Una narración dividida por capítulos, filmada con cámara en mano, casi en plano subjetivo, en que el tiempo y la historia se van mezclando, donde recorremos los pasos y huellas de Herzog, de la mano y a través de los pasos de Maqueda, mirando y caminando por esos lugares, paisajes y pueblos, recorriendo su historia, como el pueblo natal de Juana de Arco, los fallecidos de la Primera Guerra Mundial, algunos personajes que recuerdan a la vida de Herzog, y filmando con ese espíritu aventurero, viajero, místico, poético y existencialista, tan del cineasta alemán, con sus instantes naturalistas o abstractos, homenajeando sus películas más bellas, aterradoras y psicóticas como Aguirre, la cólera de Dios, Fitzcarraldo, La cueva de los sueños olvidados, el gran éxtasis del escultor de madera Steiner, Encuentros en el fin del mundo, y otras de sus obras, impregnándose de la idea de creación del cine del alemán como una idea muy profunda, reveladora y muy personal de la representación artística, como una forma de autoconocimiento constante ante las frustraciones y decepciones de un oficio cruel y bonito, de un trabajo que requiere paciencia, seguridad, superación y sobre todo, no bajarse nunca del barco, seguir fuertes ante la adversidad, ante el no, ante los innumerables obstáculos, con esa idea interior del camino, con esa idea que recorre el universo de Herzog “El mundo se revela a quienes viajan a pie”.

Maqueda no solo ha hecho su particular y personal homenaje al cineasta que le empujó al cine, sino que además, ha conseguido una película honesta, sencilla y poética, y espectral, con esas brumas, neblinas y oscuridades, y la excelente partitura de José Venditii, que consigue evocarnos a esas atmósferas tan personales del genio alemán, muy fiel al espíritu de Herzog, que se revela como una aproximación muy profunda y realista a la soledad del cineasta, a todos esos momentos donde la búsqueda de financiación se convierte en una odisea cruel y maldita, aunque también, como todo en la vida, hay espacio para el goce y disfrute de la creación, donde todo está por hacer, donde la imaginación nos revela imágenes que todavía no han sido filmadas, cuando la vida y el cine se funden y convierten un espacio en algo fascinante, espiritual y místico, más allá del paisaje realista que estamos viendo, donde los sentidos viajan de forma que cine y vida conforman uno solo, una misma cosa, difícil de explicar y entender, que únicamente obedece a los sentidos, a todo aquello que está formado del material de los sueños, de ver más allá, de sentir más allá, de volar más allá, de que, a pesar de las dificultades y sinsabores, cuando nos atrapa ese misterio, ya no hay vuelta atrás, y no tenemos otro camino que seguir caminando. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Maleïda 1882, de Albert Naudín

EL POETA, SU TIEMPO Y LA MONTAÑA.

“El cor de l’home és una mar, tot l’univers no l’ompliria”

Jacint Verdaguer

La figura de Jacint Verdaguer (1845-1902) sacerdote y poeta romántico, figura esencial del movimiento literario “Reinaxença” y considerado por muchos el fundador de la literatura moderna, se convierte en el centro de la acción de la película, para detenerse en el verano de 1882, porque durante el mes de julio recorrió solo o en compañía, el poeta recorrió una ruta extensa por el Pirineo catalán con el objetivo de alcanzar la cima del Aneto, conocida por entonces como la montaña más alta de Cataluña, popularmente llamada como la “Maleïda”, un viaje que le inspiró para escribir su poema más conocido Canigó. El director Albert Naudín, de profesión ingeniero y apasionado de la montaña y el alpinismo, y de oficio, cineasta, en el que ya ha dirigido algunas piezas sobre la montaña, su belleza, misterios y secretos, se lanza a sumergirnos en la aventura de Verdaguer construyendo una película hibrido entre la ficción y el documento, en la que nos sumerge en tres tiempos que conviven fusionando.

En el primero, Bernat Gasull, biólogo y escritor, conocedor de la figura y obra de Verdaguer, y autor de dos libros sobre su persona como Les ascencions de Verdaguer al Pirineu  y en el 2015, Maleïda, L’aventura de Jacint Verdaguer a l’Aneto sobre el ascenso del poeta al Aneto, y germen de la película. Gasull adopta la figura de narrador omnipresente, como ocurría en la obra shakesperiana, en el que mientras va recorriendo los lugares de la ruta del poeta nos va explicando la realidad que se vivía en el verano de 1882 y las posteriores vicisitudes históricas que han sufrido el paisaje. En el segundo, asistimos a una ficción en la cual vemos al poeta con sus acompañantes recorriendo los lugares de la montaña y los diferentes pueblos, relacionándose con sus gentes y costumbres, y el tercer tiempo, en que un inmenso y sobrio Lluís Soler interpreta al poeta en 1901, cuando a través de sus versos rememora la peripecia vivida casi veinte años atrás (en un pasaje que recuerda a la estructura de El nombre de la rosa, cuando un anciano Adso de Melk recordaba su aventura años atrás). Las diferentes realidades de aquel tiempo, finales del siglo XIX se mezclan de manera absorbente e hipnótica en este viaje, en esta aventura de alguien de su tiempo, pero contestatario, rebelde y de espíritu libre, que se lanzaba a los caminos a conocer, a visitar in situ su espacio y paisaje que luego plasmaba de forma tan poética y brillante en sus poemas y escritos.

La película nos muestra al hombre que había detrás del poeta, a alguien sencillo, a un ser humano lleno de vida, de experiencias y sabiduría, a alguien que amaba su tierra y sus gentes, y una gran conocedor de su entorno y del carácter humano, de todo aquello que a simple vista se nos escapa, con una inmensa capacidad para el verso y la poética, para ver más allá, para mostrarnos las entrañas de aquello que se nos escapa, de hacernos sentir el latido del paisaje y de la montaña como si viviera en nuestro interior, a alguien apasionado, con unas inmensas ganas de vivir, de mirar y sentir la vida y la naturaleza que lo rodeaba. La película que apenas llega a la hora de metraje, tiene la virtud de condensar una apabullante información, tanto histórica como social, imponiendo un ritmo ágil y ameno, llevándonos de un tiempo a otro, dejándonos tiempo para abrumarnos con la belleza plástica de sus imágenes sobrevolando las montañas y el paisaje bello, angosto y difícil  que se alza ante nosotros, sorprendidos por sus historias, sus huellas del pasado, sus laberínticos caminos, sus enormes dificultades, el riesgo que conllevaba cruzar ciertos caminos y montañas, pasando de la belleza al peligro, dejándonos llevar por este camino a la vera del poeta, del conocedor de las palabras, del alma de la naturaleza y el espíritu de la montaña, complejo y bello a la vez, un órgano majestuoso y peligroso que se alza imponente ante la mirada de Verdaguer y de nosotros, mostrando todo su ser y magnificencia.

Naudín combina de forma natural y estupenda todos los elementos, creando ese espacio de cine, vida, naturaleza y poesía que casa a las mil maravillas, escarbando cada lugar y su memoria de forma íntima y profunda, y seduciéndonos con los momentos con el actor Lluís Soler, donde la película  se eleva con la brillante y sublime presencia del intérprete, construyendo un espacio donde la vida y la poesía se funden de forma magistral, acompañada de esa voz sobria y magnífica con la que va recitando los versos de Verdaguer, mostrándose como un especialista en la materia, dejándonos saciados de sabiduría, tiempo, memoria y esplendor por la belleza de las palabras, y de su inabarcable contenido. Una película que no solo gustará a todos aquellos amantes de la poesía y la literatura de Verdaguer, sino que también maravillará a todos aquellos que aman el cine, la literatura, la aventura, la naturaleza y sobre todo, la capacidad inmensa del lenguaje como herramienta fundamental para la transmisión del conocimiento y del alma de las cosas, objetos y materias. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/334543089″>Tr&agrave;iler Oficial (v.2) – MALE&Iuml;DA 1882</a> from <a href=”https://vimeo.com/filmexplora”>FilmeXplora</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>