El recuerdo de Marnie, de Hiromasa Yonebayashi

poster_elrecuerdodemarnieDOS ALMAS EN UN TIEMPO.

En 1984 con Nausicaa del Valle del Viento, se colocaba la piedra fundacional que dos años más tarde sería el Studio Ghibli (fundado por Hayao Miyazki e Isao Takahata) que arrancaría con El castillo en el cielo. A partir de este momento, sus producciones de animación de la excelsa compañía se convertirán en un referente mundial en el mundo cinematográfico. Títulos del prestigio de Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro o El viento se levanta, son sólo algunos ejemplos de la calidad y hegemonía de una producción brillante que ha atesorado premios tan importantes como el Oso de Oro en la Berlinale o el León de Oro en Venecia, por citar algunos. Sus películas están protagonizadas, principalmente, por jóvenes heroínas con dificultades físicas o emocionales que, se enfrentan a un mundo hostil en que no encajan, y ellas, al sentirse desubicadas, animadas por ese espíritu de inteligencia y fortaleza interior, encuentran su libertad y bienestar emocional a través de la fantasía. Una fusión ejemplar entre la realidad y la fantasía para escapar de una realidad difícil y adversa, fundamentada en una animación clásica, en la que priman los colores y la definición de las formas, y la naturaleza, su diversidad y belleza, actúa como el escenario esencial de unas historias humanistas y poéticas.

Hiromasa Yonebayashi (1973, Ishikawa-Ken, Japón) uno de sus jóvenes valores, que había debutado con Arrietty y el mundo de los diminutos (2010), vuelve a la dirección con una obra que habla sobre la amistad, el dolor, y la memoria. Basada en la novela infantil de gran éxito, Cuando Marnie estuvo allí de Joan G. Robinson (autora inglesa preferida de Miyazaki), nos lleva a Anna, una niña de 12 años aquejada de asma y encerrada en sí misma, su madre adoptiva opta por enviarla durante el verano junto a unos parientes a Hokkaido, un pueblo junto al mar. Anna se refugia en el dibujo y sus pensamientos, la soledad le lleva a dibujar junto al pantano, y lentamente, se sentirá atraída por una casa de piedra abandonada. Allí, en ese lugar, sin tiempo ni lugar, conocerá a Marnie, una enigmática niña con los mismos conflictos que ella padece.

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La última producción de Ghibli hasta la fecha (después del anuncio de Retirada de Miyazaki, el estudio se encuentra en fase de reestructuración), nos acerca a dos almas doloridas, que arrastran un pasado brutal, una vida llena de ausencias, Anna es huérfana, y Marnie tiene unos padres que continuamente están viajando. Las dos niñas se enfrentan juntas a ese vacío y ausencia, el dolor que sienten se comparte juntas en una amistad llena de alegría. Un encuentro mágico y libre que les ayuda a superar sus miedos y reencontrarse consigo mismas. Yonebayashi sigue el camino de sus maestros, contándonos una película llena de encanto y belleza, en la que realidad continuamente se mezcla con la fantasía, en un tiempo que no existe, que late en el interior de los personajes, en un espacio en que los sueños se materializan y forman parte de la cotidianidad. Dos almas enfrentadas a un entorno complejo que, a través de su complicidad y sus encuentros lograrán sentirse ellas mismas, y escapar de los adultos (que como suele pasar en las películas del Studio no consiguen entenderlas) y disfrutar de su vitalidad y amor, para aliviar un interior dañado por los miedos y la ausencia de cariño.

Del actor al personaje/La Sala de los Cineastas.

12715825_1090587971003756_7772216261915347275_oEvento organizado por la Unión de Cineastas. Bajo el título “Del actor al personaje”, intervienen Laura Jou (Coach y directora), Oriol Vila (Actor), Alberto de Toro (Montador) y Diego Dussuel (Director de fotografía). Presentados por la cineasta Mar Coll, y moderados por Gonzalo de Lucas. El encuentro tuvo lugar el martes 16 de febrero de 2016, en el Cine Zumzeig, en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Laura Jou, Oriol Vila, Alberto de Toro y Diego Dussuel, por su tiempo, generosidad y simpatía, al equipo de Unión de Cineastas, en especial a Mar Coll y Cristina Silvestre, por su paciencia, amabilidad y cariño, y al Cine Zumzeig, por apoyar la causa y dar visibilidad a este tipo de eventos.

Tribunal, de Chaitanya Tamhane

Alta_Resolucion_1JUICIO Y PERSECUCIÓN A UN CIUDADANO.

En la obra  teatral Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano, el pensador griego se enfrentaba a un juicio por criticar duramente la falta de democracia de un sistema corrupto, y ajeno a las necesidades del pueblo. La primera película de Chaitanya Tamhane (1987, Bombay, India) se sitúa en los mismos parámetros. Aquí, el perseguido es un hombre que enseña cantos tradicionales, y también, es activista político, Narayan Kamble, acusado de incitar al suicidio a través de una canción protesta. Es arrestado y comienza el juicio. La película sigue los pasos de su abogado defensor en la difícil tarea de demostrar su culpabilidad enfrentado a un sistema anclado en el pasado, corrupto y siniestro.

El cineasta indio nos muestra el funcionamiento de la falta de justicia, en un país que todavía mantiene leyes del siglo XIX impuestas por la colonización inglesa, unos procesos judiciales que se dilatan en el tiempo, un sistema de castas ancestral que prevalece ante los hechos, un sistema policial corrupto que paga a falsos testigos para inculpar a inocentes, y sobre todo, un sistema caduco y aterrador que sólo funciona para perseguir y enjuiciar a todos aquellos que protestan injusticias, como la falta de democracia y libertad que impone el gobierno. La cinta no sólo muestra esa sala de juicios deshumanizada y perversa, sino también sigue a los personajes fuera de ella, en sus quehaceres diarios, sus investigaciones, sus ratos de ocio, como viven, sus relaciones familiares y personales, su alimentación, en medio de las calles laberínticas de la inmensa urbe de Bombay, que no sólo actúa como imagen de la sociedad india, compleja y rica culturalmente, sino que se erige como reflejo siniestro de un sistema que sólo existe para los necesitados, y favorece a los poderosos.

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Tamhane sitúa su cámara en el centro de todo, a través de un realismo y una veracidad sobrecogedora, muy alejada de otras películas judiciales, aquí el tribunal y los funcionarios, permanecen cansados y agobiados por su trabajo, deseando acabar rápido y marcharse a casa, independientemente que el hecho juzgado sea de mayor o menor gravedad. El realizador indio muestra unos hechos y no los juzga, cede la palabra para que los espectadores sean los que reflexionen sobre las imágenes que están viendo y sean ellos los que saquen sus propias conclusiones. Una película moderna y libre, también política, necesaria y valiente, que maneja con sutileza el microcosmos de la burocracia a la que retrata de forma aterradora y estúpida, de una sencillez que asombra por su realismo, y que deviene una forma de trato humano aniquilador y sujeto a unas normas conservadoras que, ejercen una dureza sin límites para arrasar todo aquello que atente contra el estado y el sistema vacío, anquilosado y terrorífico por el que se rige. La película muestra lo que sucede, a través de planos medios y generales, fijos en su mayoría, viaja del drama a la comedia, pasando por el surrealismo de algunas situaciones que se producen, no pretende ni actúa como un alegato político ni nada de eso, su discurso no es retórico ni estético, todo está contado con una especie de frialdad tenebrosa y deshumanizada, extrayendo todo ese alma corrupta y kafkiana que late en todo el sistema judicial del país.

Al sostre del món, de Rémi Chayé

cartell dna4UN LUGAR EN EL MUNDO.

Nos encontramos en 1882 en la Rusia zarista, allí conocemos a Sasha Chernetsov, una joven de 14 años que pertenece a una de las familias aristócratas más influyentes de San Petersburgo. Sasha vive del recuerdo de su abuelo Olukin, un imponente explorador que desapareció durante un viaje a la conquista de la Antártida, a bordo de su insumergible barco Davai. El descubrimiento de un mapa que abre una vía de búsqueda, y el desencuentro con el príncipe heredero que, se muestra contrariado con la figura del explorador al que se le quiere homenajear, empujan a Sasha a emprender un viaje largo y peligroso, que arrancará sola y decidida, para encontrar el barco del abuelo y limpiar su imagen.

El debutante Rémi Chayé, dibujante y animador de oficio, ayudante del gran Bruno Le Foch, y curtido en películas de animación de gran valía como El libro secreto de Kells, Le tableau o Kériti, la casa de los cuentos, entre otras… emprende su propia aventura desafiando la naturaleza y contándonos, a través de una joven intrépida, la odisea de un grupo de marineros que buscan un barco que nadie ha encontrado. Rémi fascinado por la aventura que vivieron el explorador Ernest Shakelton que durante la travesía pro la Antártida su barco embarrancó y tuvieron que sobrevivir 22 meses en condiciones extremas, construye un relato de aventuras como las de antes, de finales del siglo XIX, como los que contaba Julio Verne, un conjunto en el que preside la figura de la joven Sasha, una mujer valiente, intrépida y decidida a encontrar el barco, y sobre todo, recuperar la memoria de su abuelo. Sasha recuerda a las heroínas rusas de la literatura, como la Tatiana de Eurgenio Oneguin, de Pushkin, o la Natasha de Guerra y Paz, o la Ana Karenina, ambas obras de Tolstoi. Mujeres de carácter ingobernable, ajenas a las formas y las apariencias de una época conservadora y puritana, luchadoras infatigables y obstinadas por conseguir materializar sus deseos e ilusiones, jabatas que no se detienen ante nada ni nadie, resistentes y fuertes en un mundo dominado por los hombres que las relegan a la oscuridad y la obediencia, a ir en contra de su voluntad, a no ser ellas mismas.

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Un estilo gráfico basado en la animación japonesa, construido a partir de tintas planas que por momentos llega a la abstracción, una animación en continuo movimiento, con personajes complejos y humanos, muy alejados de la imagen de Disney, aquí se libran batallas interiores, y también, entre los demás personajes. La banda sonora tejida a partir de melodías pop-folk dota a la película de un ambiente diferente y acogedor. Una película llena de emoción, asombrosa y humanista, que nos habla de la capacidad de lucha y sacrifico de una joven rusa que se descubre a sí misma, y conoce un entorno completamente diferente que, la hace vivir unas experiencias terribles, pero también, sumamente emotivas y reveladoras que la hacen crecer como persona y como mujer. Un personaje de grandísima fortaleza y convicciones personales que nos devuelve a la Lara Antipova del Doctor Zhivago, tanto en la novela de Pasternak, como en la película de David Lean, en la que se le otorgaba más protagonismo a la figura de la joven que lucha contra todos y todo a favor de sus sentimientos. Sasha es un personaje admirable, fuerte y resistente, una heroína valiente ante la injusticia y sobre todo, una mirada femenina inteligente, y de carácter, enfrentada a un mundo hostil que no cree en ella y menosprecia sus grandes capacidades.


<p><a href=”https://vimeo.com/157113026″>TRL_Al sostre del m&oacute;n V3</a> from <a href=”https://vimeo.com/user34637086″>Pack M&agrave;gic</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Clara Roquet

Entrevista a Clara Roquet, directora de “El adiós”. El encuentro tuvo lugar el viernes 8 de enero de 2016, en el Parc de la Ciutadella de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Clara Roquet, por su tiempo, generosidad y cariño, a la gente de Lastor Media, por su paciencia, amabilidad y simpatía, y a una joven desconocida que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación.

El adiós, de Cara Roquet

350xeng_el_adios-cartell_50x70_[1]LA DIGNIDAD DEL OTRO.

En Diario de una camarera (1963), de Luis Buñuel, la joven Célestine llegaba a la casa señorial de los Montiel, unos nobles de provincia, en el que el genio aragonés utilizaba para criticar con enorme fiereza la miseria y decadencia de la burguesía provinciana. La joven Clara Roquet (1988, Malla, Vic, Barcelona) coguionista de 10.000 KM, debuta en la dirección con este sutil y enorme trabajo que nos habla, casi a susurros, de las relaciones entre criados y señores. Ya desde su arranque, con ese leve movimiento de cámara que se va acercando a la sirvienta que duerme, cuando el toque de una campana y el ladrido de un perro la despiertan, la directora deja claro sus motivaciones y nos muestra quién nos contará la historia. La trama es muy sencilla, se inicia con el fallecimiento de Ángela, la abuela, y las horas que le siguen al ritual de la despedida, la visita de amigos y familiares que viene a velar el cadáver, y luego el posterior funeral, que sabiamente Roquet no mostrará, y finalmente, la comida que se celebrará en la casa.

La cineasta muestra sutilmente y con una esmerada sobriedad todos los espacios y objetos de la residencia, donde se desarrollará la acción, construye su relato en ese paisaje doméstico de tonos oscuros y rendijas de luz, y sobre todo, a través del personaje de Rosana, la que obedece, Júlia, la niña inquieta con la que Rosana mantiene una relación más cercana, y finalmente, Mercè, la heredera y nueva señora, con ese carácter firme y serio, que impone sus reglas y mantiene la distancia de poder con Rosana. Roquet juega con el espacio y las no relaciones que se van sucediendo, la ritualidad de la muerte por parte de la criada, que al tratarse de origen latinoamericana, tiene una cercanía especial con el fallecido, que choca con el tabú de la muerte en la sociedad occidental, en la que todo se hace de otro modo, manteniendo las formas y distanciándose. Roquet consigue encerrarnos en ese lugar en el que las cuidadoras acaban conociendo el alma de los que cuidan, sabiendo quienes eran y sus deseos más profundos, como que vestido querían llevar cuando falleciesen.

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El adiós nos habla de forma acogedora y siniestra las relaciones de amos y criados, de una sociedad miserable y clasista que trata a los seres humanos según su posición económica, convirtiéndolos en meros sujetos que se les paga para que hagan su trabajo efectivo, rápido y silencioso. La cinta está edificada a través de planos medios y cercanos, que muestran lo que ocurre, sin enfatizar ninguna acción, mostrándose a la distancia correcta para que los espectadores sintamos lo que sienten los personajes, pero sin caer en ningún sentimentalismo que rompería la sobriedad formal impuesta. Un relato que invade de miradas y silencios todo aquello que se piensa y no se dice, todo lo que nos atrapa y nos desbarata, pero que nos callamos y guardamos. La sutil y acogedora interpretación de la debutante Jenny Ríos, es otro de los elementos que consiguen acercarnos lo que se nos cuenta de forma equilibrada y contenida. Habrá que seguir la pista de Clara Roquet que, en su primer trabajo detrás de las cámaras, leve y preciso, apenas un cuarto de hora, nos conmueve con la sutilidad y la sobriedad de una mirada que se acerca con fragilidad y contundencia a las relaciones afectivas cotidianas que brotan en cada espacio entre los que son sin pretenderlo, y los que pretenden ser.

 


<p><a href=”https://vimeo.com/134668086″>TRAILER EL ADIOS</a> from <a href=”https://vimeo.com/user14831798″>Clara Roquet Autonell</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Entrevista a Gemma Ferraté

Entrevista a Gemma Ferraté, directora de “Tots els camins de Déu”. El encuentro tuvo lugar el jueves 3 de marzo de 2015, en la Plaza Gutenberg, en el Campus UPF, de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Gemma Ferraté, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Eva Herrero de MadAvenue, por su paciencia, amabilidad y cariño, al Cine Zumzeig y a su equipo, por confiar en la película y proyectarla en su sala, y a Guillem Costas, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra la publicación.