Tres dies amb la família, de Mar Coll

REENCONTRARSE CON LA FAMILIA.  

“No es la carne y la sangre, si no el corazón lo que nos hace padres e hijos”

Friedrich Von Schiller.

Tres dies amb la família o tres días finguiendo lo que no eres, o simplemente, lo que no te gusta ser. De esta manera podríamos definir este cuento oxuro de pesadillas, que vivie nuestra protagonista Léa, una joven de una veintena de años que viaja desde su exilio particular de Francia y deja atrás una relación de pareja en crisis y unos proyectos de vida que no parecen convencerla, para reencontrarse con su familia con motivo de la muerte del patriarca de los Vich i Carbó, una saga que pertenece a la burguesía catalana instalada en Girona. Allí vivirá tres jornadas que van desde el velatorio pasando por la misa hasta el entierro. En este retrato de todos nosotros -porqué, en cierto sentido, en algún momento de nuestra vida hemos tenido una familia o la tenemos- dentro el envoltorio de una película pequeña y sencilla, encontramos toda una serie de recursos de una madurez extraordinaria, una película llena de miradas furtivas, de silencios incómodos y de momentos donde reina la quietud en un grupo de gente que está más preocupada por ser lo que esperan de ellos que ser lo que son en realidad.

El artífice de este pequeña, sencilla e estimulante film tan bello como inquietante, tan conmovedor como demoledor, es la debutante Mar Coll, una barcelonesa de veintiocho años graduada en la ESCAC, que explica que la idea de la película le vino de una manera espontánea, estimulada por la muerte de su abuelo. La directora reflexiona sobre la arquitectura argumental de su film: “La película no quiere ser una respuesta, sino que está más próximo a una foto de familia de las que quedan en los álbumes y que, cuando las ves, si te fijas bien, puedes entrever todo lo que esconden detrás de cada gesto o cada actitud. Una foto de familia burguesa y catalana.” (Cines Renoir. Hoja de sesión. 26/06/08) Durante estas setenta y dos horas, guiados por Léa, iremos conociendo a sus padres,  separados, sus tíos, su tía –la oveja negra de la familia que ha escrito un libro que no deja tan bien a su padre tal y como esperaban sus hermanos-, y sus primos, que se reencontraran a partir de los viejos recuerdos de la infancia.

La opera prima de Coll es un retrato íntimamente femenino, donde las mujeres parecen más liberadas de toda la hipocresía que rodea a los tres hermanos y que, a pesar de todo, huyen del velorio del difunto con traición y premeditación para refugiarse en un bar y dejarse llevar un rato por la vida mientras beben, brindan por el viejo patriarca muerto y bailan al son de una rumba de Manzanita, que es una versión de “Un ramito de violetas”, de la gran Cecilia. Se trata de uno de los pocos instantes liberadores en que la directora nos deja respirar un poco. La película avanza con esta contención hasta el final, donde Léa ya no puede aguantar más y explota: su catarsis la libera un poco, y el único consuelo que recibe es de parte de su padre, mientras el resto de los comensales reunidos alrededor de la mesa la miran un instante y continúan la comida, que les parece más interesante que no los sentimientos de Léa y, porque no decirlo, que los sus propios sentimientos. Belén Ginart describía las criaturas de Mar Coll como unos “minusválidos emocionales” (El País, 26/06/08) Vale la pena decir también que el rodaje de la película se ha hecho prácticamente siguiendo las escenas en orden cronológico, cosa que ayuda a este crescendo que marca el hilo de la narración.

Antes de acabar, merece una mención especial todo el reparto de la película: el padre de Léa -un magnífico Eduard Fernández-, los tíos, en la piel de Francesc Orella y Ramón Fontseré, su mare, la actriz francesa Philippine Leroy-Beaulieu, la inesperada presencia de la tía Virginia a la que da vida una increíble Amàlia Sancho, i, especialmente Léa, una adorable, inquietante, perdida y especial Nausicaa Bonnín, que aquí debuta como protagonista en un registro muy complicado, un excelente trabajo lleno de matices, introvertido y muy bien planteado, y ejecutado. Una película de muchos debutantes y gente muy joven en el equipo técnico, pero que, con todo, han conseguido resolver con nota el objetivo que se planteaban. No quiero acabar sin mencionar los premios que esta película obtuvo en el Festival de Cine español de Málaga: “Mejor dirección” y “Mejor interpretación” para Nausicaa Bonnin y Eduard Fernández. Les dejo con esta familia que está muy lejos de ser perfecta, pero, hay alguna que lo sea?. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Encuentro con Gonzalo Suárez

Encuentro con el cineasta Gonzalo Suárez con motivo de la poryección de “Ditirambo”, en las sesiones de la ESCAC. Presentación a cargo de Esteve Riambau (Director de la Filmoteca de Catalunya). El acto tuvo lugar el jueves 2 de junio de 2016, en la Filmoteca de Catalunya de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Gonzalo suárez, por su tiempo, conocimiento, y cariño, a Esteve Riambau y su equipo, por su generosidad, paciencia, amabilidad y cariño.

Encuentro con Daniel Sánchez Arévalo y José Antonio Félez

Encuentro con Daniel Sánchez Arévalo y José Antonio Félez, director y productor de “Gordos”, entre otras, con motivo de la proyección de la película en las sesiones ESCAC. El evento tuvo lugar el jueves 31 de marzo de 2016, en la Filmoteca de Cataluña.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Daniel Sánchez Arévalo y José Antonio Félez, por su tiempo, conocimiento y generosidad, al equipo del ESCAC, por organizar estos encuentros, y a Esteve Riambau y al equipo de la Filmoteca, por su paciencia, amabilidad y cariño.

Entrevista a Gemma Ferraté

Entrevista a Gemma Ferraté, directora de “Tots els camins de Déu”. El encuentro tuvo lugar el jueves 3 de marzo de 2015, en la Plaza Gutenberg, en el Campus UPF, de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Gemma Ferraté, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Eva Herrero de MadAvenue, por su paciencia, amabilidad y cariño, al Cine Zumzeig y a su equipo, por confiar en la película y proyectarla en su sala, y a Guillem Costas, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra la publicación.

 

Entrevista a Sergi Pérez

Entrevista a Sergi Pérez, director de “El camí més llarg per tornar a casa”. El encuentro tuvo lugar el miércoles 27 de mayo de 2015, en la Plaza Gutenberg, en el Campus UPF, de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Sergi Pérez, por su tiempo y generosidad, a Eva Herrero (autora de la instantánea que ilustra esta publicación) de MadAvenue, por su paciencia y amabilidad.

El camí més llarg per tornar a casa, de Sergi Pérez

ECMLPTAC-Poster-SevillARRASTRANDO EL DOLOR

Nos encontramos en el interior de un piso, vemos a un hombre en la treintena, de espaldas y tendido en la cama. La cámara avanza suavemente hacia él. En ese instante, se gira lentamente y llama a Elvis. Se levanta con dificultad y se mueve por la vivienda llamando a su perro. Finalmente, lo encuentra y el animal permanece inmóvil, no atiende, parece muerto. Corriendo llama al veterinario, y sale a la calle con el perro en brazos. Busca un automóvil, pero no lo encuentra. Coge su móvil y habla con alguien que le indica la ubicación del coche de una mujer. El hombre empieza a llorar y aparece el título de la película.

Con este prólogo de 10 minutos intensos arranca la película, una cinta dirigida por el debutante Sergi Pérez (Terrassa, 1976), financiada mediante crowdfunding, a través del esfuerzo titánico de muchas personas. Un brutal descenso a los infiernos que se introduce en el alma de un hombre moribundo, una alma perdida, que no reacciona, que se siente roto por el dolor, que se desplaza como un sonámbulo, sin rumbo ni destino, alguien que ha sido golpeado, pero es incapaz de levantarse. Lo vemos moverse por una ciudad que de repente se ha convertido en ajena, que no reconoce, ni ésta lo reconoce a él, que se tropieza con amigos y familiares de los que acaba huyendo, personas que le recuerdan quién es, pero él no quiere saberlo, quiere huir, escapar de todos, y sobre todo, de sí mismo, aferrándose a lo que ya no está, a lo que se fue, a esa ausencia que lo mata y lo ha dejado sin vida. El perro lo saca a la calle, Joel, que es así como se llama este hombre, quiere deshacerse del animal, pero parece que no le va a resultar tan sencillo, el perro era de ella, de la que no está.

Pérez acota su película en una sola jornada, 24 horas donde asistimos como testigos al derrumbe emocional de un ser que se ha convertido en un fantasma, la cámara lo sigue incesantemente, está encima de él, podemos escrutar sus emociones, escuchar el latido de su corazón herido, de esa falta de aliento. Los largos planos secuencia, intercalados con breves acercamientos, a través de un zoom que se acerca hacía ese rostro desencajado de Joel.  Un camino tortuoso y solitario que relata su huida, su viaje a ningún lugar, sus no acciones no atienden a nada en concreto, se mueve por inercia, como si fuese otro el que lo hace, su guía se ha perdido, va a la deriva, ya no escucha, no entiende, pide desesperadamente las llaves de su casa, que ha olvidado en su domicilio, pero sus conocidos no le pueden ayudar, reclaman su presencia, le piden que reaccione, que no se evada. Un beso que no viene a cuento, un polvo frustrado con una desconocida, curar al perro, volver a la oficina donde trabaja y violentarse con una compañera, y finalmente, enfrentarse a él mismo, porque nunca hay escapatoria, siempre uno tiene que volver a sí mismo, a mirarse en su interior, aprender a aceptarse, y aceptar las dificultades y los palos del entorno.

Un contundente y brutal viaje a las entrañas del alma, a las emociones más viscerales que nacen desde lo más profundo, contado con una belleza que abruma, apoyándose en una sinceridad y honestidad que traspasa, no se juzga, se mantiene un punto de vista de observación. Un cine vivo, parido a tumba abierta, sin concesiones, en esta bellísima fábula contemporánea que a ratos parece un western, en otros, una cinta de terror del este a lo Polanski (recuerden Repulsión o El quimérico inquilino), con ciertas reminiscencias a Yo (Rafa Cortés, 2007). Con un protagonista Borja Espinosa, que compone un personaje torturado donde su penetrante y perdida mirada,  su presencia física y su voz grave, juegan un papel fundamental en la naturaleza de la trama. Una cinta contada desde la astucia y la intensidad de hacer cine desde las fronteras y los pliegues desde lo más profundo y complejo de la condición humana.

Entrevista a Liliana Torres

Entrevista a Liliana Torres, directora de “Family tour”. El encuentro tuvo lugar el 17 de marzo en Barcelona, en una plaza perdida de Montjuïc.

“José Antonio Pérez Guevara, que es un amante del cine de este país y apoya las películas de las nuevas generaciones con sus críticas y entrevistas, ha empezado a hacer una serie de grabaciones y entrevistas con nuevos realizadores. Aquí está la entrevista que hicimos alrededor de Family Tour, informal y a gusto. Me muero de vergüenza, pero su archivo vivo se lo merece…”
LILIANA TORRES, directora de “Family tour”.

Mi sincero agradacemiento a Liliana Torres, por su tiempo y generosidad, y a David del Fresno, amigo y cómplice, por su gran labor técnica.

Un enlace de la crítica que hice sobre la película:

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2014/02/19/family-tour-de-liliana-torres/

Family Tour, de Liliana Torres

Family_Tour-Liliana_Torres-PosterDes (Encuentros) con la familia

Family tour, opera prima de Liliana Torres comparte el mismo punto de partida que Tres dies  amb la familia (2009), de Mar Coll, obra también producida por Escándalo Films, compañía del Escac. Si en aquella, Léa, una joven volvía procedente de Francia, dónde residía, a la casa familiar debido al fallecimiento de su abuelo. Ahora, la protagonista, Lili, alter ego de la directora, vuelve, después de ocho años, desde México, dónde vive y trabaja, a pasar unos días de vacaciones. Hasta aquí las comparaciones, porque las dos películas bifurcan en sentidos opuestos. Una propuesta fresca y divertida que nos adentra en un juego de espejos, en el que la directora introduce un elemento de ficción, a la actriz Núria Gago para que haga de ella y se enfrente a su verdadera familia. No obstante, en los créditos reza el título: Una película de Liliana Torres y su familia. Su dispositivo cinematográfico es una suerte de exorcismo personal e interior en el que se sumerge la directora, ofreciéndonos una película que nos muestra la cotidianidad de alguien que se enfrenta a lo que ha dejado, a la vida que tenía antes de marcharse y al volver se encuentra con un entorno familiar quieto, que parece inamovible, como si el tiempo se hubiera detenido. Las visitas para ver a la familia, que a Lili no le entusiasman, filmadas en interiores, trayectos en coche, de compras en el super y otras situaciones que le transportan hacia otro lugar, a reencontrarse con unas personas que se encuentran alejadas de ella, pero que le hacen volver a quién era antes, a aquella mirada infantil que sentía ausente, a la niña que soñaba con hacer cine. Relato híbrido entre lo vivido y lo ficcionado, mostrándose sincero,  que hace de su modestia y sencillez su marca de estilo, despojada de todo artificio, como es el caso de la música, pues la que escuchamos es diegética. Historia principalmente de mujeres, donde encontramos a una madre que la trata como la niña que se fue, una hermana pequeña que se agobia si le cogen el coche y un padre que no entiende su expresión artística, y abuelos, tíos y primos que  le expresan su cariño y entusiasmo al verla pero que, Lili los observa con escepticismo y extrañeza. Destacar el conmovedor pasaje del cementerio que tiene en la muerte del perro su reflejo. Sólo el encuentro con una amiga música le hace sentirse más cerca de lo que es ahora que de lo que fue. Cinta de marcado carácter circular, que acaba como empieza, la pantalla fundida en negro y el sonido del aterrizaje/despegue de un avión, signo evidente que nos insinúa que las cosas mutan y continúan. Nuevo brote de talento surgido del Escac, que se suma a otras voces femeninas como las de Roser Aguilar (Lo mejor de mí, 2007), la citada Mar Coll, que el año pasado presentó su segundo largo (Tots volem el millor per a ella) y Elena Trapé (Blog, 2010), que vienen a renovar el actual panorama ofreciendo obras modestas, pero maravillosamente estimulantes.