A viva voz, de Stéphane de Freitas y Ladj Ly

EL AMOR A LA PALABRA.

“La palabra es un deporte de lucha. La palabra requiere todo el cuerpo”.

Bertrand Périer

Si hay una cinematografía que ha desarrollado una abundante filmografía sobre la educación esa ha sido la francesa, en la que ha mostrado una especial sensibilidad para tratar todas las características, aspectos y relaciones humanas respecto al tema educativo. Desde las perspectivas más diversas, eso sí, haciendo hincapié a todo el entorno educativo, a través de miradas críticas, sociales, culturales y económicas, en que tan importante son los métodos de enseñanza, así como en el entorno en que se desarrollan, y sobre todo, los orígenes y entornos sociales de los estudiantes. Cineastas tan importantes como Vigo, Truffaut, Pialat, Philibert, Tavernier, Cantet, entre muchos otros, han explorado de modo veraz y profundo, la educación y todo aquello que rodea tan humanista oficio. Stéphane de Freitas, nacido en francia en 1986, es miembro de la Coopérative Indigo, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para reconstruir los vínculos sociales y también, para que personas de diversos orígenes pasen más tiempo juntas compartiendo y conociéndose.

Indigo es una cooperativa que, a través de la Universidad Sena Saint-Denis, ubicada en el Distrito 93, uno de los más marginales de París, se lanzó a la aventura de “Eloquentia”, un concurso de oratoria para alumnos entre 18 a 30 años, en los que eligen a 30 para participar en un curso de preparación en el que reciben clases de cómo hablar en público y desarrollar un discurso, educación teatral para expresarse de forma corporal, de poesía, para manejar las palabras y expresar de la mejor forma posible, o de canto, para controlar y fortalecer su voz, clases que les ayudan a dejarse llevar, aprender de sus diferentes cualidades, mostrarse ante los demás sin prejuicios y con valentía, en el que se desinhiben, vencen miedos, se expresan, comparten sus ideas, se muestran cómo son y sobre todo, se integran y les ayuda a desarrollar sus diferentes sueños e ilusiones, todos ellos alumnos de orígenes muy humildes, la mayoría de padres inmigrantes.

De Freitas, en su primer largometraje, con la codirección de Ladj Ly, un realizador maliense afincado en Francia, se sumergen en la cotidianidad de las clases de preparación, asistiendo como un alumno más a todas las actividades, la cámara no se planta y observa sin más, sino que va más allá, convirtiéndose en un elemento agrupador, observando de manera muy cercana e íntima, mirando a los alumnos-personajes de forma sincera y humana, viendo su desarrollo y siendo testigos de todo el proceso pedagógico y social de las clases, aprendiendo y compartiendo los unos con los otros de forma precisa, divertida y sencilla, en el que Freitas y Ly aprovechan para mostrarnos a cada uno de los alumnos de manera más íntima fuera de las clases, ocupándose de cuatro de ellos en cuestión, como Leïla Alauf, de padres sirios que lucha por reivindicar la figura de la mujer en el islam y siente que la participación en “Eloquentia” le ayudará a comunicar mejor sus intereses sociales, o Elhadj Touré, de orígenes egipcio y guineano, que vivió en la calle mientras estudiaba y valora la visibilidad que hace la Universidad e Indigo en ayudar a los colectivos más desfavorecidos y marginales para salir de su situación social. Souleïla Mahiddin, también de orígenes árabes, psicóloga que da clases de francés y se muestra especialmente sensibilizada en ayudar a los invisibles de la sociedad. Y finalmente, Eddy Moniot, de padre francés y madre tunecina, que camina más de 6 horas diarias para estudiar en la Universidad y sueña con ser actor.

También hace un repaso por los otros integrantes del curso, también con sus duras realidades y sueños realizables gracias a la educación en la Universidad, y el aplomo y la aventura de un puñado de profesores que creen que otro mundo es posible gracias a la buena educación como el abogado y profesor de retórica Bertrand Périer, un enamorado de la palabra, de su fuerza y de la comunicación como la mejor arma para expresar las ideas, comunicarlas y sentirse uno más, protagonizando los momentos más irreverentes, divertidos y alocados de la película gracias a su peculiar forma de enseñar y relacionarse con los alumnos, también, conoceremos al poeta islámico Laubaki Loussalat, con su forma educativa basada en las emociones y la palabra como vehículo para profundizar y acercarse a aquello que aparentemente resulta ajeno, Alexandra Henry, directora de teatro, que ayuda a los alumnos a expresarse a través de su cuerpo, soltando anclajes, miedos y sintiéndose más ligeros y seguros de sí mismos, y finalmente, Pierre Derycke, cantante y profesor de canto, que les ayuda a proyectar las voces de cada uno, y a mostrar todo su potencial.

De Freitas y Ly han construido una película sobre la educación con todos sus texturas e interioridades, a través de los profesores que ven en la educación la mejor forma de cambiar las vidas y las realidades de cada uno de sus alumnos, y sobre todo, la mirada inquieta y joven de los estudiantes, que proceden de realidades durísimas, pero que gracias a la educación sus vidas han girado 180 grados y ahora, pueden observar su realidad de diferente color, y no sólo las suyas, sino también las de sus padres, grandes apoyos en su trabajo diario. Una película realista y nada condescendiente ni mucho menos sentimentalista, sino honesta y compleja, en la que lanza una oda a la diferencia y la madurez de una sociedad que acepta lo diferentes para crecer mejor y con más amor, en la que la cinta es un claro ejemplo de todo eso, convirtiéndose en un documento maravilloso y extraordinario sobre la educación, la vida, el amor a la palabra, al discurso, al juego verbal y corporal, a las personas, a los estudiantes que quieren aprender y sentirse más seguros y felices ante las dificultades y obstáculos a los que se enfrentarán en la vida, a trabar en sus sueños e ilusiones para que algún día se hagan realidad, y sobre todo, la película es un hermosísimo canto a la educación, a la palabra, a expresarse, a compartir, a sentir la mirada del otro, tan diferente y tan cercana, a respetarnos los unos a los otros, a la diferencia y la diversidad de una sociedad multicultural y llena de matices y colores.


<p><a href=”https://vimeo.com/315642959″>A viva voz | Trailer castellano</a> from <a href=”https://vimeo.com/user34637086″>Pack M&agrave;gic</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Miss Kiet’s Children, de Petra Lataster-Czisch y Peter Lataster

ELOGIO A LA MAESTRA.

“Hay una solución para cada problema”

En la escuela de un pequeño pueblo de Holanda, conoceremos a Kiet Engels, una maestra al cargo de una clase de recién llegados, niños inmigrantes en su mayoría refugiados de guerra. La señorita Kiet es una maestra digna de elogio, se muestra estricta, pero comprensible, cercana pero no condescendiente, sensible pero no maternal, es un faro para estos niños, una guía para enfrentarse a lo nuevo, a un nuevo país, nuevas costumbres, una nueva escuela, otro idioma y demás. Kiet se mueve entre ellos, escuchándoles, atendiendo sus peticiones, pero imponiendo una manera ordenada y disciplinada, sin ser severa o amenazante, sino todo lo contrario, empática con sus conflictos, armada de una infinita paciencia, va tejiendo las costuras emocionales de estos niños a los que la vida les ha dado una nueva oportunidad, una nueva vida. Los directores Petra Lataster-Czisch (Dessau, Alemania, 1954) y Peter Lataster (Amsterdam, Holanda, 1955) matrimonio de cineastas, y veteranos en estas lides, ya que llevan trabajando juntos desde 1989, no sitúan en las cuatro paredes de la escuela, en la aula, donde se desarrollará el grueso del filme, algunos pasillos, siempre desde el punto de vista de la aula, el recreo, y el gimnasio, adoptando la mirada de los pequeños alumnos (como hacía Ozu en su cine, donde la cámara se situaba a la altura de la mirada de sus personajes, cuando éstos se mostraban sentados al estilo oriental) en una posición adecuada, donde miraremos la película a través de las miradas de esos niños, conociendo este universo escolar, y sobre todo, a ellos, auténticos protagonistas de la película.

La señorita Kiet se agachará o se inclinará para encontrarse a la altura de sus miradas, los atenderá en orden, y les abrirá el mundo a la enseñanza, a la maravillosa tarea de aprender, desde el amor, la comprensión y la diversión. Kiet los escuchará atentamente cuando se muestran enfadados o reacios, intentando que se abran a ella y a los demás compañeros, explicándoles con atención, tratándolos como personas, hablándoles de las ventajas del aprendizaje, a través de la actuación, de las diferentes tareas que tienen que realizar, felicitándolos con recompensas como pegatinas o diplomas cuando acaban con éxito las tareas, y por el contrario, cuando no consiguen hacer la tarea, instándolos a seguir trabajando y estudiando las causas que han motivado esa actitud ante la tarea. Cualquier conflicto que sucede en el recinto escolar, la señorita Kiet lo ataja a través del diálogo y la actividad, exponiendo los hechos con los protagonistas y los diferentes puntos de vista de los testigos, aclarando las situaciones conflictivas, y mediando para que sus alumnos asuman sus actos y acepten al otro, así como sus complejidades y deseos, reconciliándolos y obligándolos a pedir disculpas y trabajar para que no vuelvan a producirse hechos semejantes.

Los directores han construido un bellísimo y necesario documento sobre el humanismo, sobre nosotros mismos, y sobre el otro, en el que adoptan la mirada de observación, dejando que la vida cotidiana escolar se desarrolle con normalidad, colocando su cámara desde una posición cercana y como un alumno más, capturando la naturalidad y la realidad que allí acontecen, sin entrevistas ni música, escuchando los sonidos propios de los diálogos entre los jóvenes protagonistas y el sonido propio del aula. Conoceremos a Haya, Leanne, Branche, Jorj y Maksim, niños refugiados sirios, y asistiremos a todo su proceso, desde sus primeros días, sus ilusiones y deseos, su adaptación a la clase, al idioma holandés, y sus relaciones con los demás compañeros, y con la señorita Kiet, todo contado con extrema intimidad y sensibilidad, filmando con paciencia y naturalidad todo este proceso, no exento de problemas y conflictos varios, pero, a través de la habilidad y el trabajo sencillo y cercano de Kiet, integrándose en el transcurso de las clases, y despertando el interés de cada uno de ellos, y el amor a aprender, a conocer, a descubrir un mundo infinito y apasionante.

La película está hermanada en muchos puntos en común con otro grandioso relato sobre la educación como es Ser y tener, de Nicolas Philibert, en el que también nos encontrábamos en un ambiente rural, con niños de diferentes edades, aunque sin el condicionante de niños refugiados de la guerra que hablan otro idioma, pero si emparentada con los métodos de enseñanza que empleaba el maestro Geroges López, muy parecidos a los de la señorita Kiet, profesionales vitalistas y humanistas, entregados al oficio de enseñar, aprendiendo de sus alumnos, de caminar junto a sus alumnos, a través del interés por las cosas, aunque sean mínimas, aunque a simple vista no tengan importancia, pero acercándose a ellas, se descubren cosas maravillosas, a dotarles de herramientas para conocerse más a sí mismos, y a relacionarse con los demás, a aceptarse y aceptar la diferencia, al otro, que aunque sea diferente, pude estar muy cerca de ellos, a aprender del conflicto, y dejarse llevar por el maravilloso mundo del aprendizaje, de sus inquietudes, de sus intereses, y sobre todo, abrazar la vida.


<p><a href=”https://vimeo.com/267785050″>Tr&aacute;iler castellano | Miss Kiet’s Children</a> from <a href=”https://vimeo.com/user34637086″>Pack M&agrave;gic</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Al sostre del món, de Rémi Chayé

cartell dna4UN LUGAR EN EL MUNDO.

Nos encontramos en 1882 en la Rusia zarista, allí conocemos a Sasha Chernetsov, una joven de 14 años que pertenece a una de las familias aristócratas más influyentes de San Petersburgo. Sasha vive del recuerdo de su abuelo Olukin, un imponente explorador que desapareció durante un viaje a la conquista de la Antártida, a bordo de su insumergible barco Davai. El descubrimiento de un mapa que abre una vía de búsqueda, y el desencuentro con el príncipe heredero que, se muestra contrariado con la figura del explorador al que se le quiere homenajear, empujan a Sasha a emprender un viaje largo y peligroso, que arrancará sola y decidida, para encontrar el barco del abuelo y limpiar su imagen.

El debutante Rémi Chayé, dibujante y animador de oficio, ayudante del gran Bruno Le Foch, y curtido en películas de animación de gran valía como El libro secreto de Kells, Le tableau o Kériti, la casa de los cuentos, entre otras… emprende su propia aventura desafiando la naturaleza y contándonos, a través de una joven intrépida, la odisea de un grupo de marineros que buscan un barco que nadie ha encontrado. Rémi fascinado por la aventura que vivieron el explorador Ernest Shakelton que durante la travesía pro la Antártida su barco embarrancó y tuvieron que sobrevivir 22 meses en condiciones extremas, construye un relato de aventuras como las de antes, de finales del siglo XIX, como los que contaba Julio Verne, un conjunto en el que preside la figura de la joven Sasha, una mujer valiente, intrépida y decidida a encontrar el barco, y sobre todo, recuperar la memoria de su abuelo. Sasha recuerda a las heroínas rusas de la literatura, como la Tatiana de Eurgenio Oneguin, de Pushkin, o la Natasha de Guerra y Paz, o la Ana Karenina, ambas obras de Tolstoi. Mujeres de carácter ingobernable, ajenas a las formas y las apariencias de una época conservadora y puritana, luchadoras infatigables y obstinadas por conseguir materializar sus deseos e ilusiones, jabatas que no se detienen ante nada ni nadie, resistentes y fuertes en un mundo dominado por los hombres que las relegan a la oscuridad y la obediencia, a ir en contra de su voluntad, a no ser ellas mismas.

2.Sasha i capità al Pol Nord

Un estilo gráfico basado en la animación japonesa, construido a partir de tintas planas que por momentos llega a la abstracción, una animación en continuo movimiento, con personajes complejos y humanos, muy alejados de la imagen de Disney, aquí se libran batallas interiores, y también, entre los demás personajes. La banda sonora tejida a partir de melodías pop-folk dota a la película de un ambiente diferente y acogedor. Una película llena de emoción, asombrosa y humanista, que nos habla de la capacidad de lucha y sacrifico de una joven rusa que se descubre a sí misma, y conoce un entorno completamente diferente que, la hace vivir unas experiencias terribles, pero también, sumamente emotivas y reveladoras que la hacen crecer como persona y como mujer. Un personaje de grandísima fortaleza y convicciones personales que nos devuelve a la Lara Antipova del Doctor Zhivago, tanto en la novela de Pasternak, como en la película de David Lean, en la que se le otorgaba más protagonismo a la figura de la joven que lucha contra todos y todo a favor de sus sentimientos. Sasha es un personaje admirable, fuerte y resistente, una heroína valiente ante la injusticia y sobre todo, una mirada femenina inteligente, y de carácter, enfrentada a un mundo hostil que no cree en ella y menosprecia sus grandes capacidades.


<p><a href=”https://vimeo.com/157113026″>TRL_Al sostre del m&oacute;n V3</a> from <a href=”https://vimeo.com/user34637086″>Pack M&agrave;gic</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>