Maquia, una historia de amor inmortal, de Mari Okada

LOS HILOS MATERNOS.

“Cuando te enamores, sabrás lo que es la soledad.”

El arranque de la película nos sumerge en un universo fantástico, en una tierra donde las cosas funcionan con otro ritmo y sobre todo, otra sensibilidad, con esa asombrosa naturaleza y su eplendorosa belleza de flores y colores (una caracterísitica de los anime donde nunca falta el amor hacia la tierra y la naturaleza). El pueblo de Iorph, alejado del mundo que conocemos, está habitado por chicas que nunca envejecen, siempre mantienen esa tez brillante y jovial en sus cuerpos, mientras tejen una finísima y única tela llamada Hibiol, que supone su sustento ya que se vende a las mil maravillas. Toda esta fantasía y armonía desparece cuando el ejército Mezarte las ataca con el fin de capturar esa sangre que les mantenga jóvenes para siempre. El mundo de Iorph desaparece y todo se desintegra. Maquia, una de las mejores tejedoras, y de especial sensibilidad, escapa en el caos, y vaga por el bosque. Un día, encuentra a un bebé huérfano en mitad de un poblado arrasado. Maquia lo cogerá y lo cuidará, y le pondrá el nombre de Ariel. Mari Okada (Chichibu, Saitama, Japón, 1976) lleva veinte años trabajando en televisión creando animes de éxito, despuntando como guionista, en los que ha tenido tiempo para escribir películas de acción real y anime, como El himno del corazón (2015), dirigida por Tatsuyuki Nagai, en la que también se describía a una chica especial, que debido a sus problemas de salud que le impiden hablar con normalidad, sólo se comunicaba con mail y mensajes de móvil, y más aún cuando el nuevo tutor le ofrece participar en un musical.

Ahora, Okada se pone tras las cámaras por primera vez para contarnos una magnífica fábula sobre las relaciones materno filiales, a través de 80 años, que es toda la vida del personaje de Ariel, y lo hace con una trama dividida en dos partes: en la primera, conoceremos el mundo de Maquia, sus relaciones, las tejedoras y ese universo de fantasía y amor, ya en el segundo bloque, cuando Ariel se ha convertido en un joven sano y fuerte, la película se traslada a la gran ciudad, Mezarte, donde los dos se ganan la vida como camarera, y el joven, en la fundición. Una vida dura y sucia, muy diferente a aquellos años en Iorph, y cuando Ariel era pequeño en el campo. Ahora, los diferentes personajes se van entrelazando con la amenaza y posterior guerra que se desata provocando nuevamente el caos al que asistimos en el ataque de Iorph. Okada va contándonos toda una vida de sus personajes, donde Maquia actúa como madre protectora de todos ellos, ayudándolos y velando por ellos, sin descanso y sin queja.

La cineasta japonesa nos envuelve en una factura visual apabullante, donde nos envuelve en esas historias entrelazadas de unos y otros, en el que cada detalle está estudiado y encaja perfectamente en la trama que nos cuentan, donde la mezcla de realidad y fantasía es abrumadora, fundiéndose en uno sólo (como esa fundición de la ciudad que guía a todos los que trabajan en ella, casi como una mater industrial) realizada con una naturalidad asombrosa, donde cada secuencia contiene una historia en sí misma, en el que los personajes emanan pasión por los cuatro costados, guiados por el amor hacia aquellos que les rodean, o al menos lo intentan, donde Maquia se convierte en un ser mitológico que ha llegado a sus vidas para protegerlos y cuidarlos hasta el fin. Maquia es uno de esos personajes que pueblan los anime, chicas jóvenes de una sensibilidad especial, de aspecto romántico, y de gran belleza, que suelen ser introvertidas y muy reservadas, y a pesar de una más en los mundos que habitan, tienden a ser personas a las que les cuesta encajar, a pesar de los tremendos esfuerzos que hacen para ello, convirtiéndose así en personas que acaban generando un mundo de fantasía, alejado de la realidad compleja que las rechaza, para así mantener sus ilusiones y sueños intactos, y sobre todo, seguir esperanzadas ante la vida.

Okada ha construido una película de endiablado ritmo, sus casi dos horas de metraje pasan volando, con una trama que adquiere complejidad en algunos tramos, pero que la directora sabe superarlos con claridad y tensión, siguiendo a sus personajes con atención y sensibilidad, sin aspavientos sentimentales ni giros forzados de guión, sino contándonos sus historias personales, sus diferentes edades, y continua evolución de emociones, en los que viven alegrías y tristezas, donde el amor y la tragedia parece ser un sino de sus vidas. Una película fantástica y realista, que toca diversos y complejos temas como las relaciones materno filiales, el amor, la vida, la muerte, la guerra, y el tiempo, como base de la existencia de unos personajes atrapados por su destino, donde hay tragedia griega, donde madres, hijos y nietos, se irán cruzando por las vidas de Maquia, contribuyendo al maravilloso anclaje argumental, emocional y vital que desprende la cinta de Okada, una directora que esperemos que vuelva a ponerse tras las cámaras lo más pronto posible.


<p><a href=”https://vimeo.com/295198405″>MAQUIA – Una historia de amor inmortal – TRAILER VE</a> from <a href=”https://vimeo.com/selectavision”>SelectaVisi&oacute;n</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

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