Encuentro con Werner Herzog

Encuentro con el cineasta Werner Herzog, con la presencia de Marc Vila y Liliana Díaz, Coordinadores Acceleradora de Cinema – La Selva. Ecosistema Creatiu, y Javier Fuentes Feo, Director Muestra de Cine de Lanzarote, en el Hall del CCCB en Barcelona, el miércoles 20 de octubre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Werner Herzog, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a la gran labor de la intérprete Marta Altimira, y a Núria Costa de Trafalgar Comunicació, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

 

Quién lo impide, de Jonás Trueba

NADIE LO IMPIDE.

“Si tienes quince años / y pretendes escapar / con eso basta y sobra para hacerlo / podrías irte antes / de que estas luces de ciudad / se apaguen para siempre sin remedio / podrías cambiar tu nombre / por otro que suene mejor /
acabar con tu linaje de una vez por todas / apuntarías en un cuaderno / un nuevo código de honor / pero siempre en verso, nunca en prosa / Quién lo impide / quién lo impide / quién lo impide / Nadie lo impide…”

Fragmento de la canción “Quién lo impide”, de Rafael Berrio.

En Mes petites amoureuses (1974), de Jean Eustache, una de las películas que mejor ha retratado la adolescencia, desde sus zonas oscuras, frágiles e inciertas, con esos amores principiantes, y sobre todo, con esos primeros conflictos con un mismo y con todo aquello que nos rodea. Uno de sus momentos mágicos, que tiene muchos, vemos al propio Eustache sentado en un banco, mientras observa a sus jóvenes protagonistas besándose, en un gesto revelador, que lo lleva a su adolescencia, a sus recuerdos de esa época, o quizás, simplemente no lo lleva a ningún lugar, porque el director francés siempre se consideró adolescente. Algo parecido le sucede a Jonás Trueba (Madrid, 1981), que, como aseverará en la película, él sigue siendo un adolescente.

Retratar a los adolescentes y la adolescencia siempre ha sido un elemento importante en el cine de Jonás Trueba. En su primer cortometraje Cero en conciencia (2000), nos hablaba de un chaval enamorado de la novia de su hermano mayor, el mismo año, coescribió junto a Víctor García León, la película que este último dirigió Más pena que gloria, donde nos acercábamos a la vida, tristezas y amores de un quinceañero llamado David. Tiempo después, en su cuarto trabajo como director La reconquista (2016), volvía a la adolescencia a través del cuento de verano de la película, que recogía el amor adolescente de los protagonistas adultos. En ese rodaje, conoció a Candela Recio y Pablo Hoyos, y después de la experiencia, no quería dejar de filmarlos, y sobre todo, escucharlos y retratarlos. La canción “Quién lo impide”, de Rafael Berrio (1963-2020), brillante retrato sobre el período adolescente, era una de las canciones que se escuchaban en la película, y también, el título de una experiencia inmersivo y sin tiempo, que arrancó en otoño del 2016, donde a partir de la pregunta que hace Jonás a un grupo de adolescentes: ¿Cómo os gustaría que el cine retratase la adolescencia?, se da forma a este grandísimo trabajo sobre la adolescencia.

Un proyecto que alumbró en el año 2018 cuatro películas: Tu también lo has vivido, que recogía con testimonios a cámara de un puñado de adolescentes hablando de sus vidas, sus futuros y demás temas que les interesaban, en Si vamos 28, volvemos 28, el relato de un viaje de fin de curso por Andalucía a través de los ojos de Pablo, un chaval introvertido, en Sólo somos (un grupo de chicos y chicas hablan entre ellos sobre todo aquello que les preocupa), y finalmente, en Principiantes, la historia seguía las primeras veces de Candela y Pablo, tanto en el amor como en lo espiritual. Aunque la idea de Jonás siempre fue hacer un largometraje con todo este material, recopilando todos esos momentos, filmaciones y revelaciones filmadas durante cinco años, los comprendidos entre el 2016 al 2020, siguiendo a sus personas-personajes de entre 16 hasta los 21 años de edad, y construir una película bajo el título Quién lo impide. La película arranca con una video llamada que la pandemia obligó a recuperar, donde Jonás anuncia a sus adolescentes que la película ya está acabada, otra video llamada despedirá la película.

Jonás hace un retrato sobre la adolescencia desde dentro, desde el que mira y se siente uno de ellos, no hay juicios, lecciones ni nada que se le parezca, todo rezuma vida, naturalidad, intimidad y magia, porque la película consigue que nos olvidemos que estamos ante una película, y todo parece desarrollarse en ese momento, en un mágico cruce entre working progress, ensayo, documento, ficción y vida, donde nunca sabemos dónde empieza uno y el otro, porque la verdadera intención de Jonás es mostrar muchas vidas, muchos pensamientos, ideas, reflexiones, acciones, incertidumbres y demás, nunca hacer “el retrato”, sino decenas de ellos, que respiren por sí mismos, y se muevan de un lado a otro durante esos cinco años de filmación, con una narrativa desordenada, caótica y agujereada, muy alejada de ese cine normativo, como las existencias de estos adolescentes, que van cambiando de estilo, de peinado, de ideas, de todo, y sobre todo, están dejando la infancia para entrar en el mundo de los adultos, con esas incertidumbres e inquietudes, ese puente que tiembla a cada paso, pero sin perder la esperanza por un futuro diferente.

Los doscientos veinte minutos de duración de la película no obedecen a una película estructurada y pulcra, todo lo contrario, las imperfecciones son oro en esta cinta, porque Jonás busca retratar las pulsiones y las existencias de sus protagonistas, sus interiores, sus amores, sus inquietudes, sus salidas, sus caracteres, y lo hace de la forma más sencilla posible, mirándolos de frente, donde los escucha, los retrata, los sigue, y nunca los analiza, esa parte, sabiamente, la deja al espectador. A los mencionados Candela y Pablo, se unen otros chicos y chicas como Silvio Aguilar, Rony-Michelle Pinzaru, Pablo Gavira, Claudia Navarro, Marta Casado y Sancho Javiérez, y otros muchos, que van pasando por delante de la cámara de Jonás, donde los escuchamos de muchas maneras, hablando entre ellos, ante la cámara, con el propio Jonás, narrando en off las situaciones de los otros, como cuando Candela habla de Pablo en su viaje andaluz, o a la inversa, cuando Pablo habla de Candela en su relación con Silvio, todo se cruza, todo se vive, todo se siente desde aquí, desde ese instante, como si no hubiera nada más, de forma rápida, pura energía, en el aquí y ahora, con esa cámara cercanísima, convertida como si fuera una parte más de su cuerpo, de su alma, de sus ideas, de todo lo que hacen, miran, hablan y sienten. Recuerda en cuerpo y alma a los trabajos de Moi, un noir 1958), de Jean Rouch, y High School (1968), de Frederik Wiseman, por ese cine directo, vivo, libre, a contracorriente, imperfecto y brillante, que no solo desgrana lo que tiene delante, sino también, a las personas que lo ven, como un reflejo que rebota constantemente.

Qué decir del magnífico trabajo de montaje de Marta Velasco, la montadora de todas la filmografía de Jonás, que consigue un ritmo ágil, penetrante, divertido y audaz con el inmenso material rodado durante cinco años, que se ve con naturalidad, ejerciendo de maestro de ceremonias y adaptándose completamente a lo que demanda la película, todo un gran trabajo de montaje que en una película de esta duración es esencial. Quién lo impide es mucho más que una película, es ante todo, uno de los documentos más fascinantes, reveladores y atrevidos que nunca se han hecho en el cine español, por todo lo que cuenta, y sobre todo, y esto es lo esencial en el cine, cómo lo hace, porque habíamos visto muchas películas sobre la adolescencia y adolescentes, pero quizás, nunca las habíamos visto hechas de esta forma, y con esta gratitud y honestidad en todo lo que vemos, porque estos adolescentes que retrata de forma tan sincera y humanista Jonás, son los adolescentes de ahora, pero también, son los adolescentes de antes, o lo que es lo mismo, somos nosotros cuando éramos adolescentes, o como explica Jonás, somos los adolescentes de antes, de ahora y del mañana, porque de todos los cambios que sufrimos en la vida, la adolescencia es ese período que algunos más nos negamos a cambiar, porque todo está ahí, porque en ese instante todo está vivo, y por hacer, porque cada paso es un mundo, y cada decisión nos convierte en quiénes deseamos ser o no. Solo falta decir una cosa. Gracias Jonás y gracias a todos los chicos y chicas que se han lanzado a ser retratados y filmados por su cámara, y por ser tan naturales y transparentes, interesantes y también, tan humanos, que en los tiempos que corren, es todo un logro inmenso. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Presentación ANY CHOMÓN en la Filmoteca

Presentación de las actividades del ANY CHOMÓN, con Esteve Riambau, director de la Filmoteca, Marina Vinyes, Jefa de programación, Mariona Bruzzo y Rosa Cardona, comisarias del «Any Chomón», y la participación del mago Mag Hausson, Anna Díaz de Hamill Industries y Joaquim Rabaseda del Esmuc, en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el lunes 18 de octubre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a todos los participantes en la presentación, y a Jordi Martínez de Prensa y Comunicación de la Filmoteca, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Un segundo, de Zhang Yimou

LA VIDA EN UNA BOBINA.

“La libertad existe tan sólo en la tierra de los sueños”.

Friedrich Schiller

Desde Regreso a casa (2014), las tres siguientes películas de Zhang Yimou (Xi’An, China, 1950), eran cintas épicas y llenas de acción sobre acontecimientos históricos relevantes de la historia de China, en la que destacaba Sombra (2018), que retrataba las cruentas guerras de clanes en la China medieval, estilizadísima y con una cinematografía espectacular en tonos grisáceos. Con Un segundo, el director chino nos devuelve a la etapa de la Revolución cultural (1966-1978), en la que trabajó como operador textil durante una década, a la que ya ha dedicado algunas de sus historias. En ¡Vivir! (1994), ya tocaba el tema en una película que abordaba cuarenta años de historia política de su país, la citada Regreso a casa, sobre la vuelta al hogar de un disidente después de años encarcelado. En Amor bajo el espino blanco (2010), una sensible historia de amor de una colegiala ingenua que, junto a su familia, ha sido trasladada para su “reeducación”.

En su nueva película, Yimou nos sitúa en el noroeste del país, en una zona muy desértica y hostil, en que un fugitivo huye de su “reeducación” después de atacar a un guardia, porque tiene el propósito de ver la película “Hijos heroicos”, ya que en su noticiario aparece su joven hija, a la que lleva años sin ver. Aunque todo se tuerce, cuando una joven roba la bobina porque quiere hacer una lámpara con el celuloide para que su hermano pequeño pueda estudiar. El cineasta chino vuelve al tono y marco de películas como Happy Times (2000) y La búsqueda (2005), en la que vuelve a contar con Zhou Jingzhi, guionista de la última, para construir un retrato sobre dos desplazados, dos outsiders de aquella China desigual. Dos solitarios que tienen un objetivo que los hace tropezar, en una historia sobre dos individuos que verán que sus diferencias no lo son tanto, y a medida que avanza su relato, se darán cuenta que los dos desean lo mismo, un poco de aliento y la mirada del otro. A través de una grandísima cinematografía que firma Zhao Xiaoding, el fotógrafo de referencia para Yimou, construye una película muy física, muy seca y muy pedregosa, en su primera parte, y más cálida y cooperante, en su segundo tramo. Un ágil y rítmico montaje que hace Du Yuan, viejo conocido de Yimou, así como Tao Jing en sonido, y el arte de Lin Chaoxiang, que ha trabajado con cineastas tan importantes como Lu Chan y Hu Mei.

Yimou ha construido una película humanista y sincera, donde conviven de forma natural el drama íntimo, la comedia burlesca, la road movie, y sobre todo, un grandísimo trabajo de recreación histórica muy alejada de las grandes urbes, centrada en el rural, en esos pequeños pueblos donde cansados de trabajar de sol a sol, tenían en el cine su mayor distracción y su vida. Porque Yimou nos habla de cine, de aquello grandioso que conseguía el cine en el siglo pasado, juntar a decenas de espectadores, reunidos todos en comunión viendo una película, disfrutando de esa compañía, que en muchos casos ya ha desaparecido. El cineasta chino elabora un cuidadísimo y particular homenaje al oficio al que ha dedicado casi 40 títulos como director, y lo hace desde el backstage, desde toda esa maquinaria imaginativa que desarrolla el personaje llamado el Sr. Películas, para limpiar la película que ha sido accidentalmente arrastrada por el desierto. La durísima realidad social de la película deja paso a otra realidad, donde la fraternidad de todos ayuda a limpiar la película, donde la mirada de Yimou nos sumerge en otro mundo, en un universo poético, muy personal y profundo, donde las mujeres del cine, cobran todo el protagonismo, las personas que cuidaban con mimo el celuloide de las películas.

Muchos admirarán los grandes y crudísimos dramas rurales y personales de la primera etapa del cine de Yimou, aquella que comprende la iniciada con Sorgo Rojo (1988), y va hasta la mencionada ¡Vivir!. Otros, posiblemente, se quedarán con sus películas más épicas e historicistas que arrancó con Hero (2002), cintas popularísimas como La casa de las dagas voladoras (2004) y La maldición de la flor dorada (2006), aupadas por el boom del género Wuxia. Y solo algunos, admirarán el talento de Yimou para atreverse con todo tipo de marcos y géneros, desde el cine más personal que lo hizo mundialmente conocido y respetado en los festivales más prestigiosos, a las películas de género, donde tanto en unas como en otras, siempre se caracterizaba por ese especial cuidado de la planificación formal, la sofisticación técnica, y la exquisita composición de sus intérpretes, para contarnos su mirada profunda y muy personal sobre la China rural, los cambios de su país del nuevo siglo, con la mirada puesta en el pasado en el convulso siglo XX.

En Un segundo destaca enormemente la naturalidad y la sobriedad con la que actúan los intérpretes, encabezados por Yi Zhang, visto en películas de grandes autores chinos como Chen Kaige, Jia Zhangke y Feng Xiaogang, entre otros, que da vida al fugitivo, alguien en continua huida con un único deseo, ver a su hija, aunque sea solo un segundo en un trozo de película, porque para él, es breve instante, lo es todo, ese segundo es su razón de existir y hará todo lo impensable para poder verlo. Acompañado por la joven Haocun Liu como su “adversaria”, una desamparada chica que, solo tiene a su hermano pequeño en  un entorno muy hostil, donde se vive con muy poco y todo cuesta la vida entera, encontrará en el fugitivo una especie de tutor, a alguien a quién mirar, sentirse protegida y aprender. Y finalmente, Fan Wei, que empezó como cómico y luego ha trabajado con los citados Lu Chan y Fen Xiaogang, es el Sr. Películas, ese proyeccionista-héroe para todos los del pueblo que acuden al cine a olvidarse de sus tristes vidas y soñar con otros mundos y otras vidas, tan diferentes a las suyas. Una especie de mago, dirigente y su gran amor por el cine y todo lo que engloba.

Un segundo tiene ese aroma de la magia que desprendía en Ana e Isabel, las niñas de El espíritu de la colmena (1973), de Víctor Erice, cuando miraban asombradas el monstruo de Frankenstein en la pantalla, el mismo efecto hipnotizador también se producía con la película Cinema Paradiso (1988), de Tornatore, donde el cine es mucho más que una experiencia de ver una película rodeado de gente, es un retrato sobre un tiempo, sobre una forma de vivir, y sobre todo, es un homenaje a todas esas personas invisibles y trabajadoras del cine que transportaban el cine de pueblo a pueblo. Yimou ha conseguido un sensible y conmovedor retrato humano y fraternal sobre dos seres olvidados y escondidos a su pesar, que siempre andan ocultándose de los demás, erigiéndose como el reflejo de todo lo que nos ha ido contando en su cine Yimou, interesándose por las diferencias entre unos y otros, y encontrando la manera de romperlas y acercarse al otro, quizás sea esa la única forma de soportar tanta realidad, como también lo es ver películas, y soñar por capturar un segundo, como explica el film, un segundo que para la vida del protagonista lo es todo, un segundo nada más, que bien puede ser la vida entera. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Encuentro con Ángela Molina

Encuentro con la actriz Ángela Molina, acompañada de Judith Colell, cineasta y presidenta de l’Acadèmia del Cinema Català, en el homenaje de la institución por su Goya de Honor 2021, en la Antiga Fàbrica Estrella Damm en Barcelona, el jueves 9 de septiembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ángela Molina, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Ana Sánchez de Comunicació de l’Acadèmia, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Entrevista a Miguel Eek

Entrevista a Miguel Eek, director de la película «Próximamente últimos días», en el Zumzeig Cinema en Barcelona, el martes 7 de septiembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miguel Eek, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Emilia Esteban Guinea, comunicación de la película, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Ramón Lluís Bande

Entrevista a Ramón Lluís Bande, director de la película «Vaca mugiendo entre ruinas», en el marco del D’A Film Festival, en el Hotel Regina en Barcelona, el martes 4 de mayo de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ramón Lluís Bande, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo del D’A Film Festival, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Entrevista a Berta Bahr

Entrevista a Berta Bahr, actriz de la obra de teatro «Angle mort», de Roc Esquius y Sergi Belbel, en su domicilio en Barcelona, el viernes 13 de agosto de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Berta Bahr, por su tiempo, sabiduría, generosidad, complicidad y cariño, y a mi querido Óscar Fernández Orengo, autor del retrato que encabeza esta publicación, por su amistad, generosidad y cariño.

Entrevista a Manel Muntaner

Entrevista al cineasta Manel Muntaner, en su domicilio en Barcelona, el lunes 2 de agosto de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Manel Muntaner, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Jordi Martínez de Comunicación de Filmoteca de Catalunya, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Entrevista a Mireia Schröder, Carles Gorres y Amat Vallmajor

Entrevista a Mireia Schröder, Carles Gorres y Amat Vallmajor, directores e intérprete de la película «Cineclub», en el marco del D’A Film Festival, en el Zumzeig Cinema en Barcelona, el domingo 2 de mayo de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Mireia Schröder, Carles Gorres y Amat Vallmajor, por su tiempo, generosidad y cariño.