Entrevista a Mireia Oriol

Entrevista a Mireia Oriol, actriz de la película “El pacto”. El encuentro tuvo lugar el jueves 26 de julio de 2018 en el hall del Cine Phenomena en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Mireia Oriol, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Ejarque y Ainhoa Pernaute de Vasaver, por su tiempo, generosidad, paciencia y cariño.

Entrevista a Belén Rueda y David Victori

Entrevista a Belén Rueda y David Victori, actriz y director de la película “El pacto”. El encuentro tuvo lugar el jueves 26 de julio de 2018 en el hall del Cine Phenomena en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Belén Rueda y David Victori, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Ejarque y Ainhoa Pernaute de Vasaver, por su tiempo, generosidad, paciencia y cariño.

El pacto, de David Victori

EL INFIERNO QUE LLEVAMOS DENTRO.

“Un día descubrirás que la muerte no es morir, sino que muera alguien que amas”.

Miquel Martí i Pol

La melena rojiza oscura que luce Mónica, interpretada por Belén Rueda, se convierte en una muestra significativa en la película, ya que nos encontramos en una película de terror diferente, donde la actriz cambia de registro, alejándose de sus personajes-víctimas de melena rubia que ha protagonizado en algunas películas del género dirigidas por Bayona, Morales o Paulo. Ahora, se convierte en una madre coraje que hará todo lo posible para salvar la vida de su hija Clara. La trama arranca de una manera clásica, siguiendo algunos de los patrones del terror, donde Clara, afectada de diabetes, desaparece durante un día entero. Cuando es localizada, se encuentra en muy mal estado, entre la vida y la muerte, las circunstancias llevan a Mónica hacia un vieja fábrica abandonada donde encuentra un extraño viejo que le ofrece ayuda para salvar a su hija. Mónica accede y será en ese instante donde la película se convertirá en una pesadilla, un brutal descenso a los infiernos donde tanto Mónica, Clara y Álex, ex marido de Mónica y padre de Clara, se verán envueltos en una espiral de violencia y extraños sucesos.

El director David Victori (Manresa, Barcelona, 1982) tiene una trayectoria muy variada: ha sido ayudante de Bigas Luna, ha dirigido unos cuántos cortos, uno de ellos, La culpa, que le permitió ganar un concurso internacional de youtube, llevándolo a dirigir un cortometraje para Ridley Scott y dirigir la serie Pulsaciones, una experiencia muy heterogénea y preparatoria para enfrentarse a su opera prima, un cuento de terror cotidiano, ambientado en nuestros días, en el que una familia se convertirá en el centro del conflicto, en que el pasado y las decisiones que tomamos guiarán los pasos hacia aquello oscuro que anida en nuestro interior. Victori consigue someternos en una historia sencilla, directa, alejada de esa Barcelona conocida, y apoyándose en el extrarradio, en esos espacios industriales envejecidos y oscuros para ambientar su trama, en un gran trabajo del cinematógrafo Elías M. Félix, donde todo gira en torno a una familia, en el que conviven conflictos entre ellos, conflictos que pasarán a un segundo plano, ya que la enfermedad de su hija los alertará y los llevará a mantenerse unidos, o al menos, más cerca.

Victori acude a algunas reglas del género para sostener una trama convincente y bien desarrollada, sin caer en la tentación de liar una trama con situaciones inverosímiles y demás, la película nada en aguas conocidas, se muestra cercana y transparente, contándonos un relato donde aquello oscuro y maligno que ocultamos en nuestro interior, se desatará sin remedio, con el fin de ayudar al ser que más amamos, aunque las consecuencias sean terribles, y el maligno, tarde o temprano, quiera cobrarnos la deuda contraída. Sí, estamos ante una película con diablo de por medio, donde captamos algunas huellas reconocibles como la literatura de Stephen King (con los universos de El resplandor, Misery, La zona muerta, Carrie o el cementerio viviente, con la que tendría más de una parte hermanada) o los ambientes del novelista británico Ramsey Campbell (del que se han adaptado títulos como Los sin nombre o El segundo nombre) con esas localizaciones urbanas y cotidianas de esa Inglaterra de cielo nublado en el que encontraríamos ejemplos en El rapto de Bunny Lake, de Preminger o Frenesí, de Hitchcock.

La dirección de David Victori nos guía por este laberinto de sombras e infiernos cotidianos, donde los personajes se enfrentarán a sus propios miedos e inseguridades, exponiendo sus límites constantemente, asfixiados por los acontecimientos emocionales, dejándose llevar, muy a su pesar, por esos caminos oscuros donde sus vidas están expuestas a los más oscuros designios del maligno. El enérgico y valiente montaje de Guillermo de la Cal (colaborador de Balagueró) ayuda a mantener la tensión e incertidumbre, creando situaciones verdaderamente terribles, donde todo pende de un hilo, aunque la película abusa en ocasiones de una música demasiado estridente que rasga en demasiado algunos momentos de la cinta, sin devaluar el contenido de la película, que acaba sumergiéndonos en una trama sencilla y bien estructurada, donde nos hablan de los límites de la maternidad, de que somos capaces para salvar a los nuestros, aunque sea introducirse por caminos muy oscuros y malvados.

El buen trabajo de una magnífica Belén Rueda, convertida en una de las actrices más capacitadas para el drama y el primer plano, convirtiendo a su Mónica en un personaje de carácter, capaz de enfrentarse a quién sea por amor a su hija, bien acompañada por la sobriedad de Darío Grandinetti, como el ex marido y padre, policía de oficio, con su conflicto a cuestas, y la revelación de Mireia Oriol, que debuta con esta película, interpretando a esa hija enferma, mezclando esa fragilidad física con esa mirada inquieta y perturbadora, y finalmente, la presencia de algunos secundarios de altura como Josean Bengoetxea o antonio Durán “Morris”, convincentes y resolutivos. Victori sale airoso con su primer largo, tanto en su forma como en el fondo, si exceptuamos algunos tics propios de los primeros trabajos del género, elementos que dejarán paso al talento para la atmósfera, los personajes y las situaciones de un cineasta a tener muy en cuenta en el panorama del terror de aquí, que tan buenas sensaciones deja cada temporada.

El cuaderno de Sara, de Norberto López Amado

EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS.

Laura, una madura abogada de Madrid, emprende un viaje a lo desconocido y salvaje por el corazón de África, más concretamente por el Congo, con el propósito de localizar a Sara, su hermana pequeña, que ha desaparecido mientras ejercía la medicina como cooperante. Allí, en esa zona hostil y peligrosa, sobrevivirá a las mil y una, con la ayuda de un ex niño soldado, y diversas personas que encontrará por el camino. El cuarto largo de Norberto López Amado (Orense, 1965) es un retrato de una mujer que arriesga su vida y todo lo que tiene, para encontrar a su hermana, casi de manera inconsciente, venciendo sus miedos e inseguridades, y rodeada de un ambiente tremendo, al que tendrá que enfrentarse en este viaje caótico, lleno de peligros y terrorífico. López Amado arrancó con Nos miran (2002) con guión de Jorge Guerricaechevarría, que también escribe la presente, combinando un relato de desapariciones con el thriller psicológico, después su carrera se ha centrado en la televisión, donde ha dirigido series como El internado, Tierra de lobos, El tiempo entre costuras, El príncipe o Mar de plástico, entre muchas otras. Volvió al largometraje con el documental ¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster (2010), y más recientemente con la pieza de cámara La decisión de Julia (2015) en el que una mujer volvía a rendir cuentas del pasado al que fue su amante, protagonizada por Marta Belaustegui, que aquí se reserva un breve papel.

Laura se planta en mitad del Congo, entre el bullicio y el movimiento sin fin de un país azotado por la guerra y el maldito coltán, uno de los elementos esenciales para fabricar nuevas tecnologías, en el que tendrá que lidiar con todo tipo de individuos, algunos ambiguos como el buscavidas que interpreta Manolo Cardona, uno de esos mercaderes que aprovechan cualquier negocio oscuro para hacer caja, o también, el ex de su hermana, que le prestará un cable cuando más lo necesita, o el chaval ex soldado que le ayudará a sobrevivir en el corazón de la jungla (magnífica la interpretación del debutante Iván Mendes) o la mujer del poblado en mitad de la selva. Gentes diversas, diferentes, que cada uno a su manera, intenta sobrevivir en el reino de la miseria, el hambre y  el terror. Quizás la parte documento que muestra sin enjuiciar, y la relación que mantiene Laura con el chico, y todo lo que viven, resultan los puntos más fuertes del relato, que en momentos, se pierde en situaciones que derivan hacia otros elementos que desvían la atención de la búsqueda de Laura.

Se agradece el esfuerzo de producción de la película, filmada en localizaciones de Uganda y Tenerife, en una película de viaje, un viaje a las entrañas de deshumanización del negocio del coltán, donde todo se desarrolla a un ritmo increíble, en algunas ocasiones, consiguiendo mostrar una realidad compleja, en el que la tensión y la supervivencia se palpan a cada instante, sin descanso. La magnífica interpretación de Belén Rueda es otro de sus grandes alicientes, en el que desarrolla un trabajo de grandísima altura, componiendo la realidad de una mujer sola, pero entera, sin más vida que esta aventura peligrosa e inconsciente, en el que no cejará en su empeño para conseguir rescatar a su hermana. Belén Rueda posee esa actitud, compostura y elegancia que consigue transmitir, casi sin palabras, toda la dureza interior que vive su personaje, arrastrándonos a su empeño, cueste lo que cueste, y pase lo que pase, mezclando una fortaleza a prueba de bombas, y una convicción que nos seduce y transmite todo ese miedo al que hay que vencer para seguir hacia delante.

La humanidad y valentía que desprende el personaje de Belén Rueda es encomiable y poderosa, en este viaje al infierno en el que se cruzará con sacerdotes en mitad de una guerra imposible (maravilloso el instante con Enrico Lo Verso) a gentes de mal comer que ayudan a desconocidos y sobreviven a duras penas en medio del horror, niños arrastrados al psicótico universo de la guerra, a occidentales que se aprovechan del caos para engrandar sus cuentas, y señores de la guerra, que con el beneplácito de las empresas capitalistas de turno y los gobernantes corruptos campan a sus anchas explotando a pobres miserables que arriesgan su vida extrayendo el maldito coltán. Una película desigual pero interesante, en el que sobresale la hermosa, sucia y cálida fotografía del reputado David Omedes, que logra captar la belleza y el horror africanos, en el que la sensacional labor de Belén Rueda, consigue sumergirnos en el fuerza de su personaje y mantenernos en la trama de la película, en el que nos acordamos de aquellos aventureros conscientes o no, que se embarcaban en viajes peligrosos, de los que quizás no había retorno, para adentrarse en el corazón de África, un mundo desconodio, inhóspito, peligroso y lleno de terror.