Un altre home, de David Moragas

EL AMOR EN EL ESPEJO.  

“La insatisfacción de los humanos, ese querer siempre algo más, algo mejor, algo distinto, es el origen de innumerables desdichas”. 

Rosa Montero

Hace seis años me sorprendió gratamente A Stormy Night, de David Moragas (Almoster, Tarragona, 1993), una película sobre dos hombres casi desconocidos que deben compartir un pequeño espacio durante una tormenta en New York. Una historia LGTBI que se desmarca de los habituales conflictos, para profundizar en temas que afectan a las emociones más íntimas. Ahora nos llega Un altre home, el segundo largometraje del tarraconense nos vuelve a plantear la temática LGTBI, pero desde una mirada alejada de los estereotipos y convencionalismos que suelen ir de la mano, porque el relato ahonda en dos jóvenes en la treintena, Marc y Eudald, y los conflictos de cualquier pareja, en la que uno no lo tiene tan claro como el otro, y en las distensiones que se van produciendo a medida que uno quiere ir a más y el otro echa el freno. La insatisfacción como leit motiv de la sociedad actual, en la cual se definen muchos de nuestros problemas cotidianos. 

Moragas habla de su ambiente, de una Barcelona donde la vivienda se ha convertido en un lujo, a pesar que sus protagonistas tienen profesiones liberales. Siendo una película sobre relaciones sentimentales y lo perdidos que andamos, tiene esas texturas sociales, como no puede ser de otra manera. También se habla de familia, de lazos frágiles y de herencia, y sobre todo, el relato habla de quiénes somos, cómo vivimos y hacia dónde vamos, erigiéndose en un relato audaz y sencillo que, en un tiempo, se podrá ver como una cierta forma de vivir y relacionarse en la Barcelona de aquí y ahora. La película se mueve entre el drama intimista, en esos espejos que reflejan nuestra mirada y sentimientos, y rara vez nos devuelve la imagen que hemos proyectado en nuestro interior, dándonos un golpe de realidad que duele mucho, porque no se parece a lo que creíamos que sucedería, las malditas expectativas convertidas en esclavas de nosotros mismos. Hay toques de comedia que se camuflan con esa realidad cotidiana, y otros como los que tienen que ver con la cisterna que actúa como reflejo, que nos aprisiona en un batiburrillo de prisas, fisicidad alocada y un no parar que nos agita hacia no se sabe dónde.  

El cineasta afincado en Barcelona se ha acompañado de algunos de sus cómplices más cercanos como la cinematografía que firma Juli Carné Martorell, habitual del cine de Andrea Jaurrieta, dotando al encuadre de esa ligereza e intimidad en que el espacio doméstico se convierte en verdad y mentira, en insatisfacción y deseo, en espejo y reflejo, como esos maravillosos viajes en taxi, a modo de confesionario en que los personajes se van diciendo o callando según el momento. La música de Clara Peya, de la que conocemos su trabajo en el documental EnFemme (2018), de Alba Barbé i Serra, y películas de Laura Jou y Javier Ruiz Caldera, entre otros. Una composición que, en algunos instantes, recuerda a la de El perquè del tot plegat (1995), del gran Carles Cases, tan brillante, tan personal, tan juguetón y tan vibrante. El gran trabajo de sonido que firma Júlia Benach, con más de 40 títulos en su filmografía, responsable de las recientes Ruido y Balandrau, vent salvatge, que logra captar todos los matices en una historia honesta que cada gesto, mirada y silencio resultan muy importantes. El montaje de Alba Cid, que conocemos por Les perseides, y las series El estafador del amor y Asfalt, donde coincidió con Moragas que, en sus 90 minutos de metraje, sabe encauzar los conflictos de forma que siendo evidentes sean un elemento más dentro de ese universo habitual de idas y venidas, de miradas indiscretas y de balcones que son un reflejo más. 

Como sucedía en A Stormy Night, el reparto de la película funciona con acierto, naturalidad y sin complejos, con unos personajes nada fáciles que destilan mucha sutileza, cero histrionismo y alejados de lo condescendiente. Tenemos a un enorme Lluís Marqués, visto en Isla bonita, de Colomo, y Girasoles silvestres, de Jaime Rosales, entre otras. Su Marc es un tipo enamorado, aunque le asaltan las dudas de la relación y sobre todo, de sí mismo. Le acompañan Quim Ávila, su chico, mucho más seguro de todo, con cercanía y con esa frase que es la “solución a todo”. La presencia de Bruna Cusí, tan natural y magnífica como es habitual en la actriz barcelonesa, haciendo de Marta, la hermana de Marc, con sus dimes y diretes con el pasado y su relación como esposa y madre. Deberían acercarse a conocer una película como Un altre home, de David Moragas, porque les hará reflexionar sobre quiénes son, sobre cómo aman, y sobre todo, como hacen y deshacen en la sociedad actual que nos ha tocado vivir, con tanta prisa, tanto movimiento y tan poco amor, o el que hay, tan impostado, tan mercantilista y tan mal. La película plantea muchas preguntas, una de las cosas que hace el buen cine, y ninguna respuesta, porque ese asunto tan peliagudo de las conclusiones es cosa de los espectadores, meditando en sus circunstancias y en sus espejos/reflejos particulares. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Balandrau, vent salvatge, de Fernando Trullols

SUCEDIÓ UN SÁBADO EN LA MONTAÑA DE BALANDRAU.   

“Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”

Khalil Gibran

Primero fue un libro “Viento Salvaje, crónica de una tragedia en los Pirineos», de Jordi Cruz publicado en 2019. Después vino un documental “Balandrau, infern glaçat”, de Guille Cascante estrenado en 2021. Y ahora, se estrena Balandrau, vent salvatge, de Fernando Trullols (Barcelona, 1977), la ficción que vuelve a la tragedia del Balandrau, la montaña situada en los Pirineos orientales, en la comarca del Ripollés, en la provincia de Girona, con sus 2585 metros de altura, que el sábado 30 de diciembre de 2000, a eso de las 13:30 sufrió un Torb, una ventisca de alta montaña que bajó la temperatura unos 30 grados y desató una tormenta catastrófica que afectó a las personas que allí estaban. Una de ellas es Josep Maria Vilà que junto a su prometida Mònica, y tres amigos disfrutaban de practicar esquí. Esta es la película que cuenta la historia, no sólo de Vilà, sino también de los equipos capitaneados por Francesc carola “Siscu”, de los bomberos voluntarios que trabajaron para sacar del infierno helado a todas las personas que allí se quedaron. Es la historia de las víctimas y los rescatadores. 

Trullols lleva más de medio producciones a sus espaldas trabajando en los equipos de dirección junto a Jota Bayona, Marcel Barrena y Guillem morales, entre otros, amén de haber dirigido un par de cortometrajes, como El barco de pirata, galardonado con el Goya, y haber dirigido series como Cucut, Bosé y Hache, entre otras. Balandrau, vent salvatge es su puesta de largo, a partir de un guion que firma Danielle Schleif, que tiene en su haber películas como Summer Camp y Mediterráneo, con una película que cuenta una historia muy conocida en Cataluña, hecho que también suponía un reto, porque al ser un relato ya sabido, la película arranca con un interesante prólogo que deja varios apuntes que afectan a las vínculos de los citados protagonistas que son los dos ya sabidos y los Oriol, Elena y Pep. La película tiene dos líneas, las de las víctimas que quedaron atrapadas en la nieve, y los bomberos y voluntarios que trabajaron en su ayuda, a más, la incertidumbre de los familiares y amigos que esperaban en el campo base esperando noticias. Tres miradas que se cuentan muy de cerca, capturando toda la verdad posible, sin caer en la manida condescendencia, alejándose de la sensiblería y el amarillismo de ciertas producciones cuando tocan temas de la misma índole. Tanto la parte técnica como la artística brillan desde lo humano, entre lo que destaca lo emocional, clave en una película de estas características. 

Un magnífico trabajo técnico encabezado por la cinematografía de Miquel Prohens, que ha trabajado con Caye Casas y Albert Pintó, Pedro Aguilera y Miguel Eek, entre otros, con una luz que brilla capturando el esplendor y la naturaleza de la montaña y después, cuando se desata la tormenta, y el gran trabajo de fx de la película, a través de una cámara que se acerca a los rostros y gestos de los personajes. La música de Arnau Bataller, todo un experto en el tema con más de 86 títulos en su extensa filmografía que empezó allá por el 2004, y le ha llevado a trabajar con autores como Balagueró, Plaza, Barroso, León de Aranoa, Cesc Gay y Pau Freixas, por citar sólo algunos. Una composición que atrapa la belleza y la tragedia en toda su complejidad, sin recurrir a esas melodías de épica y cosas del estilo, aquí no hay nada de eso, porque se habla de personas de carne y hueso, sometidas a las inclemencias de un naturaleza que es bella y trágica. El excelente montaje de Ana Charte Isa, de la que conocemos sus trabajos en películas como Vulcania, Uno para todos y L’home del nassos, que no tenía una tarea sencilla en una historia que abarca casi las dos horas de metraje, y los diversos puntos en los que desarrolla partiendo de momentos más  reposados con otros llenos de agitación pura. 

El reparto escogido para la película también realiza un gran trabajo encabezado por un magnífico Álvaro Cervantes, vaya año se ha gastado el barcelonés con Sorda, Esmorza amb mi y Baladrau. Su Josep Maria Vilà desprende vida, soledad, desesperanza y muchas más emociones en una composición que no resultaba sencilla porque había que interpretar a una persona real y eso es siempre un grna reto. A su lado, Bruna Cusí como Mónica, que transmite naturalidad y cercanía como la actriz catalana sabe con gran detalle y compromiso. El tercero sería Marc Martínez que hace de “Siscu”, el rescatador que pondrá el alma y todo para encontrar a los damnificados. Tenemos a los amigos que hacen Eduard Lloveras, Anna Moliner y Pep Ambrós, y luego, Àgata Roca como la madre de Vilà, Francesc Garrido es el coordinador de las operaciones de rescate, y Jan Buxaderas es Bernat, el hijo de Siscu, toda una revelación en la película. Aunque conozcan la historia de lo que pasó en Balandrau, no se pierdan la película, porque conocerán otros detalles íntimos y demás situaciones que vivieron los implicados, en una película que acoge el gran cine, aquel que explica historias de verdad, tratando todos los aspectos con transparencia, complejidad y humanidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

La estrella azul, de Javier Macipe

LA ESTRELLA ANÓNIMA.   

“ (…) Sé que ya nada va a ocurrir. Pero ahora estoy contra las cuerdas. Y no veo ni una forma de salir. Pero, voy a apostar fuerte mientras pueda”. 

De la canción “Apuesta por el rock ‘n roll”, de Mauricio Aznar y Gabriel Sopeña

Cuando el cine aborda la vida de un artista acostumbra a hacer un extenso recorrido sobre sus hazañas dejando, en muchos casos, las partes más oscuras y aquellas que puedan asustar a una audiencia masiva. No obstante, hay casos en los que se alejan del famoso y del éxito para adentrarse en otros terrenos, de aquellos artistas que nunca tocaron la gloria, que quedaron en el camino, o esos otros que algún día tocaron algo, pero el tiempo los ha olvidado y han quedado en la memoria de los más allegados. La estrella azul, la ópera prima de Javier Macipe (Zaragoza, 1987), es una de esas películas que se detiene en la figura de Mauricio Aznar (1964-2000), un músico y paisano suyo, uno de esos artistas que vivieron a la espera de un éxito o no, que entendían la música como una forma de vida y del espíritu, una vida en continuo camino, viajando y encontrándose con la música más auténtica y de verdad. 

El cineasta zaragozano apuesta por un retrato que va más allá de la simple sucesión de hechos más o menos importantes, aquí no hay nada de eso, sino una forma de mirar hacia adentro, como deja plasmado en sus primeras imágenes, donde vemos el guion con la secuencia que abre la película, en un extraordinario juego de realidades, espejos y ficciones para crear no sólo el retrato de una persona que soñaba con hacer canciones, sino con un entorno específico, la Zaragoza de los 90 y la Argentina más rural en la que Mauricio conocerá a la familia santiaguera Carabajal con Don Carlos a la cabez, uno de los padres del folklore argentino, donde volverá a aprender la esencia de la música y del rock and roll, y vivirá experiencias difíciles de olvidar. La película es un viaje, tanto físico como espiritual, de alguien que hacía música por y para estar y relacionarse con el mundo, tiene la historia muchas similitudes con aquella joya que fue Bound for Glory (aquí llamada “Esta tierra es mi tierra”), del gran Hal Ashby de 1976, inspirada en la vida del músico country Woody Guthrie, donde las experiencias con el otro y con el desconocido es una forma de ser y estar con uno mismo y con los demás. También, es una historia de amor, con la música y con la mujer que Mauricio amaba, y cómo no, de desamor, con sus idas y venidas, sus dudas, sus excesos y sus tristezas. 

Tiene la película el alma triste de una figura incomprendida, que la asemeja con la idea de Quijote de Cervantes, donde el alma inquieta de alguien choca con los convencionalismos de la sociedad y todas esas cosas que no se hacen aunque se quieran. Contribuye a esa idea entre lo romántico y lo duro de la vida, la excelente cinematografía de Álvaro Medina, que ya trabajó con Macipe en el cortometraje Gastos incluidos (2019), realiza un exhaustivo trabajo de luz natural en que la cercanía llena todo el cuadro, acercándonos el estar y el espíritu de Mauricio y esa Argentina rural que tanto amó, buscando la música más ancestral, cuna del rock como la que hacía Atahualpa Yupanqui (1908-1992), el auténtico maestro del folklore argentino. Estamos ante una película que se toma su tiempo para contarnos el viaje y las peripecias de Mauricio, con sus 129 minutos de metraje, en un trabajo de Nacho Blasco y el propio director, en el que miran su película sin prisas, construyendo un ritmo pausado, sereno y transparente, en un acto revolucionario en un cine como el actual más construido para los adolescentes que pare el público que quiere ver y saborear las historias. 

Como no, hay tiempo para escuchar las canciones que cantaba Mauricio Aznar, muy rockabilly como las que popularizó con su banda “Más birras”, las de “Maldita sea mi suerte”, “Tren de medianoche”, “Esa chica llamada soledad”, entre otras, y la más conocida y mencionada “Apuesta por el rock ‘n roll”, que versionó Bunbury con sus Héroes del Silencio, su única versión, donde vemos que no era un músico más, sino alguien que amaba hacer canciones y que explicaban no sólo historias, sino un estado del espíritu y de la existencia en aquella España de mediados de los noventa. La labor de encontrar a un actor que diese vida a Mauricio no era tarea fácil, y Pepe Lorente, que se ha curtido en muchas series televisivas, lo consigue sin hacer ninguna clase de aspavientos, y sobre todo, compone una interpretación desde el alma, desde la sencillez y la naturalidad, con su forma de moverse, de hablar y de relacionarse con los demás, con esa sencillez del músico que siempre está aprendiendo y escuchando, y muy atento a todo lo que se mueve a su alrededor. Lo de Pepe Lorente debería estudiarse en las escuelas de cine o por todo aquel que quiera interpretar a alguien que existió, porque se aleja de lo convencional, porque va más allá de la simple semejanza y sus gestos y miradas. 

Le acompañan Bruna Cusí como la novia de Mauricio, una relación complicada con el músico que toma drogas, con su naturalidad y cercanía habituales, una actriz que elige muy bien sus proyectos, muy diferentes y retadores, Marc Rodríguez es el hermano mayor del artista, tan difícil como complejo pero lleno de amor, Catalina Sopelana como Mara, otra artista que se relaciona con Mauricio, y la familia Carabajal,  que muchos se interpretan a sí mismos, y otros como Don Cuti que hace de su hermano Carlos, y otros santiagueros que participan en la película siendo ellos e interpelando a Mauricio, en una suerte maravillosa de ficción, documento y recreación vital, donde el cine se convierte en el género perfecto para hacer una película como La estrella azul, que reivindica la figura de Mauricio Aznar Müller, y sobre todo, la trae a nuestros días, desenterrando a todos esos artistas que fueron y ya no son, con sus luces y sombras, con sus cosas y sus otras cosas, como la película La estrella errante (2018), de Alberto Gracia, que nos devolvía la figura del músico Rober Perdut, en un film-viaje lleno de sombras, claroscuros, en un tiempo indefinido donde todo parecía y ya nada es. Nos alegramos que una película como La estrella azul, de Javier Macipe exista y tenga esa voluntad de mirar a la música y al músico de forma diferente, dejando el oropel y la superficialidad, y adentrándose en un espacio más rico e interesante que más tiene que ver con la búsqueda y los procesos artísticos y la forma de relacionarse con la música, con la vida, con las personas, con el rock y lo tradicional, todo aquello que son los orígenes y a la postre, de dónde venimos y lo que nos ha llevado a ser lo que somos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Mario Hernández y Salva Reina

Entrevista a Mario Hernández y Salva Reina, director y actor de la película «Tregua(s)», en la terraza del Hotel Pulitzer en Barcelona, el miércoles 20 de septiembre de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Mario Hernández y Salva Reina, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Íñigo Cintas y Andrés García de la Riva de Nueve Cartas comunicación, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Tregua(s), de Mario Hernández

LO QUE SOMOS, LO QUE FUIMOS Y LO NUNCA SEREMOS.  

“Alcanzó el paraíso que pueblan todos los amantes de todos los tiempos, el mundo al fin entrelazado de dos seres diversos que, por un instante, creen dejar atrás la soledad”.

“Contra el viento”, de Ángeles Caso. 

La comedia romántica de nuestros días, por lo general, se ha instalado en una especie de pleitesía hacia el público, ofreciendo películas de corte muy superficial, con historias políticamente correctas, con el afán de agradar sin agredir, es decir, que todo el mundo salga de verla con la sonrisa, sin haber reflexionado una pizca de nada de lo que le han propuesto, porque la propuesta, valga la redundancia, está únicamente construida para eso mismo, para agradar y no pensar en nada, pasar el rato o perderlo, según el caso. Por ese motivo, comedias románticas como Tregua(s), se agradecen y mucho, porque se salen de lo fácil y del producto, para indagar en otros territorios de la complejidad de la condición humana, en su apartado más complicado como los sentimientos y las emociones. Tenemos a dos personajes, a dos almas, Ara y Edu. Ella, actriz de renombre con una relación de dos años. Él, un guionista sin más, también con una relación de tiempo. A pesar de la aparente felicidad que tienen con sus parejas, Ara y Edu hace una década que son amantes intermitentes. Cuando coinciden en festivales o eventos, comparten sexo, confidencias y ese oasis de descanso de sus vidas reales o no. 

Mario Hernández (Albacete, 1988) ha hecho carrera como dramaturgo y director en el teatro, y ha dirigido cortometrajes documentales y de ficción como Por Sifo (2016), protagonizado por Salva Reina, que aquí actúa además como coproductor, y actor protagonista junto a Bruna Cusí, construye su ópera prima a partir de un guion y una dirección sencilla, sin adornos ni artificios, acotada a una noche que se va alargando, apoyándose en la palabra y en todos los silencios que esta causa. La película se destapa como una atrevida y agitada comedia romántica cómo se hacían antes, con el regusto del Hollywood clásico, salvando las distancias, por supuesto, con aquellas adorables historias llenas de personajes afilados, de mundo, y ambiguos, que deseaban a la par que dudaban de sus sentimientos, películas que hicieron grande el género y a día de hoy son referentes incuestionables, y películas sobre el amor y los amores que también se les dan a la cinematografía francesa. Tregua(s) también se nutre de ese cine-diálogo donde lo importante es tanto lo que se dice como lo que se calla, con esas conversaciones donde la pareja protagonista se dice de todo, y de más allá, atrayendo, retando y vacilando al que tienen delante. Un (des)encuentro en el que hay sexo, palabras, y sobre todo, pasado, un pasado que viene a recordarles que su relación o su amor pende del siguiente (des) encuentro o no. 

Dividida en tres tramos muy diferenciados. El primero es una habitación de hotel, donde los espejos juegan un rol fundamental que describe sin palabras, todo lo que son esta singular pareja, lo que comparten, lo que no y en qué punto están. El segundo tramo sucede entre un bar y la calle, con ese juego infantil entre ellos, y luego, los reproches, los absurdos y la distancia. Y el último, la terraza del hotel, donde la ciudad de Málaga queda abajo, y ellos arriba, o quizás es al revés, en que tanto uno como otro esconden lo que sienten, se divierten, beben y hacen ver lo que son, los que les gustaría ser y tal vez, lo que nunca serán. Un gran trabajo de cinematografía que firma Alex Bokhari, que tiene en su haber estado en los equipos de series tan potentes como El ministerio del tiempo, La casa de papel y The Crown, entre otras, el exquisito y rítmico montaje de Dani Aránega, del que hemos visto películas como la reciente Asedio, y la serie Parot, firma una edición complicada por tratarse de una película apoyada a través del diálogo, que en ningún momento se hace pesada ni sensiblera en sus 90 minutos de metraje. 

Si tuviéramos que destacar la parte fundamental de la película esa no sería otra que su espectacular pareja protagonista, con el citado Salva Reina, del que hemos visto su acertado trabajo en comedias de otra índole, aquí se destapa como un tipo cansado y aburrido de su trabajo como guionista, y esas cosas del negocio que hacen odiar a uno su pasión. Alguien que se ríe de sí mismo y constantemente hace bromas para no enfrentarse a una realidad que prefiere esquivar para no mentirse más de lo que lo hace. A su lado, frente o quizás, junto a él, tenemos a Bruna Cusí, que decir de una de las mejores actrices de su edad del país, y no lo decimos por quedar bien, sino por muchas razones, por su mirada, esos momentos que nos regala en la película, por cómo habla y cómo dice los diálogos de su personaje, y ´como está tan perdida y vacía como su partenaire. Tregua(s) es una película de producción sencilla y pequeña, pero muy grande en su forma y fondo, sin caer en lugares comunes ni condescendencia al público, sino haciendo una película honesta y sencilla, como las grandes películas. 

Tregua(s) es una historia que engancha por su aparentemente sencillez, peor que oculta e irá emergiendo toda una retahíla de aspectos relaciones con el amor o no, las relaciones personales, las ajenas y las propias, y todo lo que somos, lo que nos gustaría ser y lo que nunca seremos, todas las mentiras que decimos a los demás, a nosotros mismos, y sobre todo, aquello que escondemos a los demás y a nosotros, y todas esas cosas que un día fuimos y quisimos, y ahora, se nos ha olvidado y lo más grave, no es que ya no seamos, es que queremos autoconvencernos que en algún lugar y junto a alguien, todo está esperando para cuando lleguemos nosotros. En fin, una comedia romántica, donde nos reímos, nos entristecemos y también, reflexionamos sobre muchas cosas, pero sobre todo, sobre nosotros mismos, eso que casi nunca hacemos. Véanla, por favor, si tienen ocasión en su ciudad, y cuando lo hagan, la recomendarán, y les diré porque, porque todo lo que le habían contado acerca del amor, verán que no saben nada, o quizás, saben demasiado, y ahora sólo queda, que sean honestos con los demás y con ustedes, aunque sea durante un rato cada día. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Bruna Cusí

Entrevista a Bruna Cusí, actriz de la película «Upon Entry», de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 7 de junio de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Bruna Cusí, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación y Arantxa Sánchez de Karma Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Juan Sebastián Vásquez y Alejandro Rojas

Entrevista a  Juan Sebastián Vásquez y Alejandro Rojas, directores de la película «Upon Entry», en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 7 de junio de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Juan Sebastián Vásquez y Alejandro Rojas, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación y Arantxa Sánchez de Karma Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Alberto Ammann

Entrevista a Alberto Ammann, actor de la película «Upon Entry», de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 7 de junio de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Alberto Ammann, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación y Arantxa Sánchez de Karma Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El fantástico caso del Golem, de Burnin’ Percebes

MI AMIGO SE HA ROTO EN 1000 PEDAZOS. 

“La comedia donde la obtención de la risa ya no es la primera prioridad. Es un humor que puede primar la incomodidad, el malestar por encima de otras cosas. Puede servir para hacer comentarios sociales, políticos o puramente filosóficos…”

Jordi Costa sobre el «Posthumor» 

El humor tiene infinitos registros y miradas, y por eso es tan universal y está abierto a diferentes y múltiples formas de encararlo y presentarlo. Los de Muchachada Nui, Venga Monjas, Carlo Padial, a los que sumamos los Burnin’ Percebes, hacen un humor que se sale de lo convencional, heredado de los Buster Keaton, hermanos Marx, Jerry Lewis, y Monty Python, entre otros. Un humor que te ríes y lloras a partes iguales, y en ocasiones, ni una cosa ni la otra. Los mencionados Burnin, o lo que es lo mismo, Juan González y Fernando Martínez, se dedican al humor, al posthumor, que acuñó el escritor y cineasta Jordi Costa, y lo hacen a través de los videos cortos subidos a las redes, cortometraje, webseries, y largometrajes, de los que podemos dar buena cuenta en Searching for Meritxell (2014), Ikea 2 (2016), La reina de los lagartos (2020), su cum laude, una rareza especialísima y magnífica en todos los sentidos. A saber, Javier Botet es un lagarto extraterrestre que se enamora de Bruna Cusí, actriz fetiche del dúo de posthumoristas, y quiere convertir a su hija en la citada reina, filmada en Súper 8 en una anti Barcelona sin turistas y sin mainstream, a ritmo de música de procesión, con unos diálogos tan desconcertante como maravillosos. 

Tres años después de La reina…, regresan al largometraje con El fantástico caso del Golem, en la que siguen el caso de Juan, un joven infantilizado y sin porvenir que, después de una noche de fiesta, su mejor amigo David, cae edificio abajo y se rompe en mil pedazos. Grandiosa el arranque de la película, donde vemos caer la figura del tal David y su posterior rotura. El hecho no parece sorprender a nadie más que a Juan que emprende una investigación para saber qué ha pasado y sobre todo, que es su amigo David. Los Burnin lo mezclan todo: el thriller psicológico, la ciencia-ficción sofisticada, la comedia costumbrista a lo Berlanga y Ozores, las redes sociales, internet y los malditos algoritmos, y la comedia anti-romántica, donde hay amores y sexo que va y viene, y personajes extravagantes, raros y demasiado normales, o no. Porque en esta película anti-policíaca Juan se irá encontrando y reencontrando con personajes que van cambiando de aspecto, tanto de su pasado como de su presente, algo así como el reverso cercano de películas como El gran Lebowski, Mulholland Drive o Lo que esconde Silver Lake, donde la realidad, la fantasía y el cuento se fusionan de forma sorprendente e imaginativa. 

Una estupenda cinematografía del cineasta Ion de Sosa, filmada en 16mm, consigue esa textura de películas ochenteras patrias y del indie estadounidense, donde jóvenes perdidos y sin futuro, que deambulan por sus vidas como desconocidos y náufragos, como los que describe Wes Anderson, con el que la historia tiene ese toque entre kitsch, sofisticado y hortera pero con mucho gusto e innovador e inteligente, nada está por estar, ni nada está por casualidad. El montaje de Juliana Montañés, de la que hemos visto últimamente Sica, de Carla Subirana, lleno de detalles y enérgico en un relato en el que no dejan de ocurrir situaciones entre los diferentes personajes, en un metraje que se va a los 96 minutos de metraje donde no hay respiro y sí muchas idas y venidas. La excelente música de Jordi Bertrán, que ya estaba en La reina de los lagartos, pero ahora con ritmo de merengue y fiesta, con ese aroma de las orquestas de Cugat y Pérez Prado. Un gran y fantástico reparto encabezado por Juan en la piel de Brays Efe, la “Paquita Salas”, que interpreta a un tipo que no tiene ni pies ni cabeza, que va y viene con poco sentido, como muchos y tantos que andamos por el mundo, o quizás sólo estamos en él esperando que pase eso que nos cambiará todo, pero mientras no pasa no sabemos qué hacer. 

Le siguen una retahíla de personajes a cúal más excéntrico e hilarante, que casan de forma creíble y certera en una historia que se mueve entre la realidad y la fantasía de forma natural y compleja a la vez. Empezamos con la pareja que forman Nao Albert y Roberto Álamo, que nos recuerdan a los nihilistas de la citada El gran Lebowsky, otra singular pareja como la de Roger Coma y Javier Botet, que repite después de la experiencia de La reina de los lagartos, aquí convertido en muchos disfraces, que recuerda al Mortadelo de las viñetas de Ibáñez, David Ménende es el accidentado Golem, un “amigo del alma” o quizás sería mejor decir “un amigo de cerámica”, una Anna Castillo deslumbrante como cita del protagonista, Luis Tosar como jefe de los del algoritmo, muy jefe tontolín y esperpéntico valleinclanesco que se ríe de sí mismo, Tito Valverde, también de jefe, pero de los Golem, y hasta aquí puedo leer, y Bruna Cusí, como hemos dicho, la “actriz” de los Burnin’ Percebes, en un personaje que tendrá con Juan mucho de qué hablar o quizás no, que ha estado, está y estará en las mil y una locuras e historias de esta curiosa y magnífica pareja profesional catalana. 

El fantástico caso del Golem toca muchos palos, pero no lo hace de forma desordenada ni para epatar, sino todo lo contrario, creando un universo que recuerda a aquella ciencia-ficción tipo Los 5000 dedos del Dr. T, mezclado con clásicos como La vida futura, Frankenstein, Blade Runner y La amenaza de Andrómeda, pasando por el costumbrismo de Azorín y Mihura, con ese toque de negrísimo que le ponía Azcona y Berlanga, y los personajes perdidos y perdedores de Ozores y Lazaga, y el vapuleo con posthumor a las superficiales y tontitas comedias románticas que nos sacuden cada semana en la cartelera, y como no, el universo infinito de internet y las redes sociales, donde los Percebes han encontrado un material que han analizado y reflexionado, meneado, criticado y masajeado desde sus inicios como dúo posthumor. No se pierdan la película porque como les he dicho al comienzo de este texto, les hará reír o llorar o ni una cosa ni la otra, pero eso sí, un posthumor que crítica, provoca reflexión, y se ríe de sí mismo y de todos y todo, siempre con buen o peor humor, pero eso sí, siempre lo hacen desde la sencillez, lo auténtico y sin dramatismos, sino que se lo digan a Juan, el protagonista, que pierde a su mejor y único amigo y no sólo eso, sino que se rompe en 1000 pedazos. Una película que empieza de esa forma, no pueden dejar de verla, porque si no se arrepentirán y postmucho. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Laura Gómez

Entrevista a Laura Gómez, actriz de la película «Upon Entry», de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el miércoles 7 de junio de 2023.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Laura Gómez, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación y Arantxa Sánchez de Karma Films, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA