Entrevista a Saya Solana y Adrián Silvestre

Entrevista a Saya Solana y Adrián Silvestre, actriz y director de la película «Sedimentos», en la terraza de la Cafetería Menssana en Barcelona, el lunes 22 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Saya Solana y Adrián Silvestre, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Sandra Carnota de Begin Again Films, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Miguel Eek

Entrevista a Miguel Eek, director de la película «La primera mujer», en el marco de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, en el Teatre CCCB en Barcelona, el miércoles 17 de noviembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miguel Eek, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a Sandra Carnota de Begin Again Films, y al equipo de comunicación de L’Alternativa, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

La primera mujer, de Miguel Eek

EVA TIENE UNA VIDA NUEVA.

“Estoy más o menos bien. Estoy estable y estar aquí para mí ahora es aturdirme más. Aquí los problemas son con gente que no está bien, que no tiene culpa. (…) Necesito estar con gente normal. Tener amistades, un trabajo o unos estudios para poder trabajar. Tener una casa, pareja. Y nada más. Quiero ser una persona normal”.

Tanto Lilith (1964), de Robert Rossen y Monos como Becky (1999), de Joaquím Jordà, tienen en común que, a partir de premisas entre el documento y la ficción, abordan de manera profunda y sensible todos los conflictos relacionados con las enfermedades mentales. Además, la película de Jordà, junto con En construcción (2001), de José Luis Guerín, abrió nuevos terrenos a la no ficción y sobre todo, acercó a muchísimos jóvenes a estudiar el cine desde otras perspectivas, realidades y posiciones políticas. Seguramente, uno de esos jóvenes inquietos fue Miguel Eek (Madrid, 1982), que creció en Mallorca, y ha dedicado toda su filmografía como productor, guionista y director a temas relacionados con su ciudad. En Vida divina (2015), se acercó a tres religiosas de clausura, en Vida y muerte de un arquitecto (2017), nos explicaba los pormenores del arquitecto Josep Ferragut, en Ciudad de los muertos (2019), la trama giraba en torno a los trabajadores del cementerio de Palma, y en Próximamente últimos días (2020), se adentraba en la gestión cooperativista del Cineciutat.

Un cine muy cercano, intimista, transparente y conmovedor, que abre resquicios de luz en una sociedad que va demasiado deprisa y con un rumbo muy fijado. Ante eso, el cineasta mallorquín abre diferentes ventanas para asomarse a temas y elementos que se evitan y se destierran de la cotidianidad. En La primera mujer, vuelve a tocar uno de esos temas de los que la sociedad huye y oculta, la enfermedad mental vista en primera persona, sin adornos ni nada que se le parezca, a través de una mujer llamada Eva, de pasado muy oscuro que, después de quince años acarrando sus problemas mentales, ahora se encuentra curada, y está a la espera de salir del hospital psiquiátrico de Mallorca, donde se ha pasado los últimos seis años. Eek divide su película en dos partes bien diferencias. En la primera, asistimos codo con codo a la cotidianidad de Eva, en sus talleres de cerámica, sus quehaceres domésticos, sus comidas y la interacción con los otros pacientes. La espera es difícil, pero la mujer no desespera y sigue con buen humor y su voluntad en dejar atrás toda esa vida dura y de toxicómana. En la segunda parte, todo cambia para Eva, le dan su piso tutelado, un trabajo, encuentra una pareja, visita a su madre en la residencia donde vive, y también, espera poder ver a su hijo que no ve desde que la diagnosticaron.

Eek construye una película sensible, íntima y naturalista, todo desprende verdad y autenticidad, acercándose a la enfermedad mental desde el alma y el respeto y honestidad de una enfermedad devastadora, visibilizando a todos los pacientes que la sufren diariamente, revolviendo entre ellos y extrayendo su humanismo, sus secretos, sus conflictos, y sus ilusiones y reflexiones. La primera mujer nos sitúa en el centro de todo, nos convierte en testigos privilegiados para mirar y observar a todos los pacientes, nunca se juzga a nada ni nadie, todo está filmado con muchísimo respeto y esperanza, porque el film huye completamente de la estigmatización, la tristeza y el paternalismo que rodea el universo de la salud mental, convirtiendo a los pacientes en seres como nosotros, y sobre todo, metiéndonos en el meollo de todo, para ver qué sucede y para reflexionar porque uno de ellos podemos ser nosotros en cualquier momento. Un montaje magnífico que resuelve una película que trata un tema muy complejo en solo 76 minutos, que firma Aina Calleja Cortés, que también actúa como guionista, y ya había trabajado con Eek, que cuenta con una filmografía al lado de nombres tan poderosos como Mar Coll, Liliana Torres y Nely Reguera, entre muchos otros. Destacar la cinematografía naturalista y con esa luz que da brillo y empaque a todo lo que se cuenta, que hace Jordi Carrasco, que ha estado en los equipos de Agustí Villaronga, e hizo la misma labor en Próximamente últimos días.

Somos uno más, somos testigos de la experiencia vital de Eva, una mujer que empieza una vida nueva, una vida llena de esperanza y dificultades, pero con la voluntad de olvidar y alejarse de su vida anterior, una película que navega entre la lucidez y la oscuridad, entre lo que hemos sido y somos, que hace especial hincapié en las segundas o terceras oportunidades, y sobre todo, ayuda a desenterrar muchos prejuicios y gilipolleces en torno de la salud mental y todos aquellos que la padecen. Eek no solo ha hecho una película sobre la salud mental, sino también sobre todos nosotros, nuestra posición moral ante una enfermedad de estas características, ante como la juzgamos y la tratamos, siempre de forma injusta y muy alejada de su realidad más cercana, y la película ayuda y no veas como ayuda, a verla con otros ojos, desde otras posiciones, una posición frente a frente, de igual a igual, de ser a ser, y también, de tomar conciencia a no estigmatizarla, a no ocultarla, y a abrir diálogos y debates en torno a ella, porque ya no es ese enemigo que se ocultaba en todos los ámbitos de la sociedad, ahora, es una enfermedad como cualquier otra, quizás muchísimo más salvaje que otra, porque no se ve, pero está ahí, y sus consecuencias pueden ser devastadoras. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Magaluf Ghost Town, de Miguel Ángel Blanca

LOS TURISTAS Y NOSOTROS.

“El turista es un recolonizador, ya que con base en sus intereses, necesidades y requerimientos los lugares se transforman y se crean servicios y productos sólo con el fin de complacerlo”.

David Lagunas Arias

El universo cinematográfico de Miguel Ángel Blanca (Sabadell, 1982), está compuesto por múltiples retratos, retratos que van sobre la memoria, la actualidad más cotidiana, las familias rotas, las derivas de la adolescencia y el fin del mundo, y el turismo. Con La extranjera (2015), retrató la Barcelona contaminada y sucia por el turismo masivo y descontrolado, pero lo hizo a través de la experimentación con la forma y el fondo, e introduciendo siempre el elemento del thriller, en historias que fusionan con naturalidad tanto el documento con la ficción, mezclándolos de forma sencilla y directa. Un cine que dialoga entre sí, desde la narración y aquello que muestra y lo que no. Un cine que lanza miles de preguntas y nos va envolviendo en un misterio, una inquietud donde todo es posible, o quizás, ya nada es posible, donde los diferentes individuos se pierden en unas existencias vacías, a la deriva y sin futuro.

Con Magaluf Ghost Town, su película más ambiciosa, y donde todas las ideas, planteamientos y reflexiones convergen en una película que aglutina elementos que ya formaban parte de ese fascinante e infinito imaginario del director sabadellense. Porque con su nuevo trabajo, vuelve a mirar hacia el turismo, pero esta vez desde un punto de vista realmente novedoso y personal, porque se centra en todos aquellos habitantes de Magaluf, la pequeña localidad en la costa oeste de Mallorca, que no llega a los 5000 habitantes, que en verano se contamina por cientos de miles de turistas de borrachera, sexo salvaje y demás locuras. El relato se divide en temporada baja y en pleno apogeo del verano, y nos muestra las vidas de una mujer de unos sesenta años, con problemas respiratorios y su nuevo inquilino, un obrero africano, las de un adolescente gay, gitano y drogadicto que quiere salir de la isla y triunfar como actor, y mientras, pasa el rato fabulando con su colega del alma, y finalmente, una inversora inmobiliaria rusa que quiere montar el nuevo pelotazo para atraer un turismo exclusivo a la zona.

La película muestra diferentes realidades, diferentes formas de vivir y entender el paisaje que queda al margen del turismo desenfrenado, mayoritariamente británico que, en la cinta de Blanca, se convierten en meros espectros, unos seres sin alma que deambulan como zombies, borrachos, tirados y vacíos, que nos recuerdan a aquellos otros que escenificó Romero en la apabullante El amanecer de los muertos (1978), cuando entraban sin vida al centro comercial, en uno de los mejores retratos sobre las terribles consecuencias del capitalismo. Quiero lo eterno (2017), tiene su reflejo en la historia de los dos jóvenes, con sus ratos ociosos, su contradicciones de amar su lugar, y a la vez, deseos de huir de allí, y fantasear con robar y hacer desaparecer un turista. Los turistas y los otros, esa dualidad que en realidad, se necesitan y además, se odian, es una de las claves de la película, y del imaginario de Blanca, ese cruce de caminos de difícil convivencia, esos otros mundos en este, esas bifurcaciones del alma, en esa especie de retrato del otro lado del espejo, ese incesante Dr. Jekill y Mr. Hyde, esa aventura de fuera y dentro, de los físico y lo emocional, de lo que uno sueña, y cree vivir, y ese otro estado, donde el letargo y esos mundos inquietantes, imposibles y perdidos conforman los verdaderos universos que pululan la filmografía del director.

La película destaca por una estupenda parte técnica, donde cada encuadre y mirada de los personajes emana vida y crítica, empezando por la brutal cinematografía de Raúl Cuevas (que ya estuvo en el quipo de cámara en Un lloc on caure mort), filma y retrata esos mundos de Magaluf, desde el interior de las vidas cotidianas de los protagonistas, y esa otra parte, de los otros, esos turistas sin rostro, sin vidas, solo metidos en esa vorágine y estupidez donde no existe nada, solo la juerga sin fin. Un ágil, elegante y profundo montaje que firman Javier Gil Alonso (que ya hizo lo propio en Quiero lo eterno), Ariadna Ribas (la montadora de Albert Serra, entre otros), y el propio Blanca, que retrata con detalle todos esos mundos, los propios y ajenos, todos los visibles e invisibles, los de este mundo y los del más allá. Blanca ha armado una película magnífica, donde hay vida y desolación, tanto en el paisaje como en las vidas que vemos y sentimos, donde coexisten múltiples realidades de capas y texturas extrañas y cotidianas, en un retrato sobre una pequeña localidad costera que podría ser cualquiera que reciba a cantidades ingentes de turistas jóvenes deseosos de romper con todo y atreverse a todo.

Blanca no olvida el trabajo sucio y chapucero de los medios, con esas informaciones amarillistas que ayudan a seguir engordando el monstruo, quedándose en la anécdota y la superficialidad, donde abundan los datos y la muerte de turno o las barbaridades que se suceden, y olvidan el verdadero problema del lugar y de todos aquellos que lo habitan, a pesar del turismo, que es el desequilibrio entre un modelo sostenible de turismo que no desplace a los habitantes de Magaluf y también, reciba turistas, sí, pero con otra actitud y de forma muy diferente. Magaluf Ghost Town es un de esas películas que va mucho más allá que lo que su caparazón muestra en una primera mirada, porque indaga sobre los problemas y deterioro de la ciudad desde lo interior de los que viven allí, y no lanzando mensajes ni nada que se le parezca, sino desde el alma, desde lo más profundo, dejando al espectador sacar sus propias conclusiones y desde la posición que prefiera, y eso la hace única, muy interesante y personal, y además, transgresora y apabullante. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Sedimentos, de Adrián Silvestre

SOY UNA MUJER TRANS.

“En el mundo, hay dos extremos para el género, hombre y mujer. Pero, en el medio, hay un montón de formas de expresarse, miles, millones. Yo creo que cada persona es una expresión en sí misma. Yo creo que esa es la riqueza del ser humano”.

Tina Recio en un instante de la película

Desde sus primeros trabajos, el director Adrián Silvestre (Valencia, 1981), se ha sensibilizado por los colectivos de mujeres inmigrantes, de género y LGBTI, como demuestran Exit, Un corto a la Carta (2012) y Natalia Nikolaevna (2014), sendos cortometrajes en los que se detenía en la inmigración femenina. En Los objetos amorosos (2016), su opera prima, relacionaba el tema de la mujer inmigrante con una relación lésbica, componiendo una mirada crítica, humanista y reveladora sobre los nuevos roles en una sociedad tremendamente cambiante y diversa, donde combinaba la ficción con el documento indistintamente. Con Sedimentos, su segundo trabajo hasta la fecha, se detiene en seis mujeres trans, pero no lo hace en su ambiente cotidiano, sino que se las lleva de viaje a pasar cinco días al pequeño pueblo leonés de una de ellas.

Magdalena Brasas, Alicia de Benito, Cristina Millán, Tina Recio, Saya Solana y Yolanda Terol son las seis protagonistas de esta película-viaje-conocimiento. Seis mujeres muy diferentes entre sí, unas más jóvenes que otras, unas con más experiencia, otras con menos, de caracteres diferentes, inquietudes y diversas formas de ver sus vidas y su entorno. Cinco días en los que estaremos siempre con ellas, conociéndolas mejor, escuchándolos mucho, porque la película de Silvestre es una película que se detiene en la escucha, en sus conversaciones, en sus lejanías y cercanías, siendo una más en este grupo heterogéneo y muy parecido, cada una con sus historias, sus recuerdos, su pasado, su relación con la sociedad, casi siempre fea y hostil, pero la película nunca cae en el victimismo y la tristeza, sino todo lo contrario, lo hace sin drama y a ratos, muy divertida, mostrando estas seis realidades de forma extraordinariamente cotidiana e íntima, con vitalidad y honestidad, en la que nos acabamos olvidando que estamos en una película, y nos convertimos en testigos privilegiados en conocer a estas seis almas que sin tapujos, ni obstáculos, ni prejuicios hablan entre ellas de todo, sus miedos, alegrías, inseguridades, sus transiciones, sus futuros y sobre todo, sus existencias.

La mágica y cercana luz de Laura Herrero Garvín, que conocemos por haber dirigido los interesantísimos documentales El remolino (2016) y La Mami (2019), en México, y el extraordinario trabajo de montaje del propio director, que además ha escrito, coproducido y dirigido la película, consigue fusionar con sabiduría y naturalidad tanto los interiores, con esa fraternidad y disputa entre ellas, y también, los exteriores, con esas visitas a la mina de carbón natural, con los sedimentos del título, con esas capas y estratos que conforman cada pliegue, y las diferentes rocas que surgen, y la fantástica visita a la cueva, con esas formas que se van creando que estimulan la imaginación y el proceso en el que se encuentra cada una de las diferentes mujeres. El director valenciano no hace solo seis retratos sobre estas mujeres trans, sino que sube muchos más peldaños, porque sus seis mujeres hablan y escuchan, pero sobre todo, nos visibilizan a las mujeres trans, contándonos sus experiencias a corazón abierto, totalmente libres, totalmente sinceras, echando toda la carne en el asador, y lo hacen de forma descarnada y desnuda, mientras comen, se divierten, discuten, se enfadan, conocen el entorno y se conocen entre ellas.

Sedimentos es la película que había que hacer, y hacerla a través de una sensibilidad tan sutil, tan de verdad, sin edulcorantes ni nada que se le parezca, sino así, tan natural, tan cercana, y tan maravillosa, porque por fuera poco, aparte de mostrarnos estas seis realidades trans de estas mujeres, también, nos reímos, porque es muy divertida por momentos, también, tierna y muy de piel y cuerpo, en todos esos reflejos que nos acaban contaminando de vida, de existencias, de ellas mismas, con sus alegrías, ilusiones, tiempos, pasado, sencillez, traumas, y sobre todo, humanidad. Me rindo a los pies de estas seis mujeres: Magdalena, Alicia, Cristina, Tina, Saya y Yolanda, que no solo son ellas mismas, tan transparentes y cercanísimas, sino que en muchas ocasiones durante la película, nos olvidamos de estar viendo una película, porque la propia película trasciende de su hecho para ser otra cosa, vivísima y universal, haciéndonos sentir testigos únicos de estar presenciando una cosa mágica, de verdad y llena de amor y humanidad.  Silvestre ha vuelto a hacer una película llena de vida, de conflictos, tanto ajenos como internos, y lanza una película donde el entusiasmo y valentía de sus protagonistas ayuda a que el mundo no lo veamos tan feo y mísero, sino con un poquito de belleza, gratitud, y libertad, que buena falta nos hace. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Negro púrpura, de Sabela Iglesias y Adriana P. Villanueva

LA FIEBRE DEL ORO GALLEGA.

“Entonces, era otro mundo. Un mundo diferente pero un mundo que quisiera yo verlo, enseñároslo y ver como es… porque era un paraíso.”

Oliver Laxe, Alberto Gracia, Eloy Enciso, Xacio Baño, Fon Cortizo, Jaione Camborda, Diana Toucedo, Ángel Santos, Álvaro Gago, Ángeles Huerta, son algunos de los cineastas galegos que han irrumpido en el panorama nacional durante el siglo XXI. Un cine heterodoxo, muy personal, muy diferente, y brillantísimo. Un cine que mira su tierra, sus gentes, su memoria, y sobre todo, mira a su interior. A este grupo, al que cada año se van incorporando nuevas voces, hay que añadir las integrantes de Illa Bufarda, una productora cinematográfica que componen: Sabela Iglesias (Xanceda, A Coruña, 1987), Adriana P. Villanueva (Corcubión, A Coruña, 1987), y Pilar Abades (Lamela, Pontevedra, 1985). Con trabajos en el campo del corto y mediometraje, en 2015 llamaron la atención con el largo Fíos Fóra, que ponía el foco en las mujeres gallegas trabajadoras del textil. Con Negro Púrpura se adentran en el cine etnográfico, para hablarnos del “Claviceps purpurea”, más conocido como el cornezuelo, y llamado cornuello, en muchos lugares de Galicia,  un hongo alucinógeno que brota en los cereales, y más concretamente en el centeno que, a primeros de siglo, en el noroeste de Galicia, se convirtió en todo un fenómeno social, cultural y económico para la zona, convirtiéndose en una pieza muy codiciada, el “Oro negro”, lo llamaban.

Iglesias y P. Villanueva se encargan del montaje y el sonido, respectivamente, amén de la dirección, y Abades de la cinematografía, en una película que es muchas películas dentro de sí misma, y no parece tener ni principio ni final, solo muchas historias y relatos que se arremolinan en torno al hongo dorado, una pieza de gran valor que cambió la vida a todos y todas. Tenemos un viaje al pasado, a la memoria de sus gentes, a través de los testimonios de habitantes de los pueblos que vivieron su particular “Fiebre del oro”, tanto los testigos como los descendientes, nos van trazando un trozo de su historia relacionada con el cornezuelo. Un relato que nos lleva a las infinitas propiedades del preciado hongo: su uso durante las plagas medievales, la medicina popular que lo usaba para provocar abortos, la codicia de las grandes farmacéuticas, ingrediente para fabricar LSD, y la CIA como material indispensable para su uso militar. Toda esa fiebre provocó el elevado precio del hongo que se exportó a todo el mundo, en especial a los Estados Unidos.

Con toda esa información que va y viene, las directoras galegas nos sumergen en un mundo que ya no existe, en un tiempo lejano, en unas gentes y en una memoria enterrada, y lo hacen desde una sencillez formal y elegante que deslumbra, construyendo un caleidoscopio de infinitas historias y relatos donde el tiempo desparece, donde todo parece invocar al pasado siempre desde el presente, como esa maravilla de secuencia al inicio de la película donde en un plano fijo y con tres octogenarios, apoyado con un leve y conciso diálogo, nos explican la despoblación acusada de su pueblo y los de alrededor. La música de la película tiene una mención aparte, porque el músico Paulo Pascual compone una banda sonora extraordinaria a través del Theremin, que desprende un sonido muy peculiar, creando una melodía que casa a las mil maravillas con el entretejido de las imágenes y los testimonios y relatos de la película, recreando ese puzle infinito de curiosidades, planteamientos y vivencia de las gentes relacionadas con el cornello. Un obra de verdad y poética, que nada tiene que envidiar al cine de Rouch y Philibert, del que esta bebiendo, y de la película El cielo gira (2004), de Mercedes Álvarez, en su tratamiento del paisaje, el relato y la voz en off, y la reciente Nación, de Margarita Ledo, en rescatar una memoria no contada, una memoria esencial y capital para entender de donde y de quiénes vivimos.

Iglesias, P. Villanueva y Abades, o lo que es lo mismo, Illa Bufarda, no solo entienden el cine como una herramienta fundamental para devolvernos un pasado no contado, un pasado que requiere su tiempo, su relato y sus existencias, sino que también, y esto es muy importante, y en eso se asemejan a sus coetáneos gallegos, lo hacen de forma atractiva, bellísima, con ese tono y profundidad de lo mágico y lo fantástico, al estilo de los London, Stevenson y Conrad, recreando un tiempo de otro tiempo, un tiempo que parece irreal, un tiempo que mirado desde ahora, tiene ese halo de misterio constante, de vidas extrañas, de seres como de otro tiempo y otro planeta. Negro púrpura  es un viaje inmenso, lleno de caminos y atajos, de idas y venidas, por todos esos pueblos, ahora my vacíos, con sus gentes, muy mayores, pero llenos de tiempo e historia, y también, la película reivindica el maravilloso y vital testimonio de los mayores, de todas esas personas que vivieron otro tiempo, otro lugar y otra vida, tan diferente a esta y con un hongo que nacía en sus tierras y se convirtió en su oro particular. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Clara Martínez Malagelada

Entrevista a Clara Martínez Malagelada, co montadora de la película «Billy», de Max Lemcke, en la sala de montaje de su próxima película en Barcelona, el lunes 20 de septiembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Clara Martínez Malagelada, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Carnota de ArteGB, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Max Lemcke

Entrevista a Max Lemcke, director de la película «Billy», en su domicilio en Hospitalet de Llobregat, el viernes 17 de septiembre de 2021.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Max Lemcke, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sandra Carnota de ArteGB, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.

Billy, de Max Lemcke

LOS VERDUGOS NUNCA MUEREN.

“Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”

José Saramago

La película arranca bajo dos líneas narrativas en las que se va a sustentar todo su entramado. Por un lado, vemos imágenes de la película El hombre que mató a Billy el niño (1967), de Julio Buchs, uno de los tantos spaghetti western que durante los sesenta y setenta se filmaron en España. Nos muestran una persecución, la misma que emprendió la película Billy, con la labor fundamental de desenterrar la figura de Antonio González Pacheco, alías “Billy el niño” (1946-2020), un policía metido a matón a sueldo del franquismo a través de la temida Brigada Político Social. La segunda línea tiene que ver con el personaje en cuestión, que murió durante la filmación de la película. Dos elementos paradigmáticos y muy reveladores de cómo el sistema democrático de España ha gestionado la memoria, la falta de implicación en recuperar la memoria histórica del franquismo, llevar al banquillo a sus torturadores y asesinos, y sobre todo, y lo más deleznable, alargar los procesos judiciales para que las víctimas vayan desapareciendo y así, reconstruir ese período funesto de la historia del país a través de un siniestro pacto de silencio, donde todo cambie para seguir como siempre.

El cuarto trabajo como director de Max Lemcke (Madrid, 1966), sigue escarbando en los grandes problemas de la sociedad. En Mundo fantástico (2004), nos puso en la piel de dos aspirantes a actrices con una existencia difícil, muy activa, que recogían ínfimos frutos. Con Casual Day (2007), se metió de lleno en el mundo laboral y esas estrategias para fomentar la competitividad y la individualidad entre los empleados, y en 5 metros cuadrados (2011), la compra de una vivienda por parte de una joven pareja se eternizaba y se llenaba de múltiples trabas y conflictos. Con Billy se mete de lleno en el franquismo, ese periodo oscuro que la democracia de este país se ha empecinado en borrarlo y llenarlo de sombras. El cineasta madrileño compone una película que se sustenta a través de variados e interesantes elementos y marcos. Por un lado, tenemos el documental testimonial, donde varias víctimas de “Billy”, en los lugares de infausto recuerdo (como lo hacía Rithy Panh en S-21: La máquina de matar de los Jemeres Rojos), explican sus orígenes de activismo político en la década de los setenta, sus detenciones y sus torturas a manos del susodicho. A esas imágenes se le van entrelazando material de archivo, en un trabajo my serio de found footage, con otros momentos musicales con canciones de protesta de la época en las que escuchamos a nombres tan importantes como Serrat y María del Mar Bonet, entre otros, y finalmente, imágenes de películas de ficción, la citada sobre el famoso pistolero, Siete días de enero, (1979), de Juan Antonio Bardem, sobre los asesinatos de los abogados de la calle Atocha, donde un personaje estaba basado en “Billy el niño”.

Todo ese compendio de imágenes propias y ajenas, ayuda a reconstruir o podríamos decir, a desenterrar la figura del célebre torturador, del que vemos algunas imágenes de archivo con el aspecto de entonces y el actual, pasando por incógnito por Madrid, situación que cambió cuando la justicia Argentina quiso extraditarlo, pero la Audiencia Nacional desestimó la demanda en abril del 2014. Billy ayuda a conocer a este siniestro personaje, y solo por eso, ya merece un lugar importante en el documental de este país, aunque no solo se queda ahí, va mucho más allá, porque nos habla de las cloacas oscuras del tardofranquismo y la transición, desmontando toda esa estructura que se empeña en entronizar un período sangriento y extremadamente convulso, descabalgando todos sus no héroes y desmitificándolo todo, en que un tipo como Antonio González Pacheco, se convierte en un personaje completamente revelador de las chapuzas y malas gestiones de la democracia con el franquismo.

El extraordinario trabajo de montaje de la película que firman Clara Martínez Malagelada y Julie Trillo, consiguen ritmo, contenido, sensibilidad, tensión y convierten su relato y su narración breve, de tan solo 70 minutos, en un caleidoscopio imaginativo, profundo, absorbente, valiente y magnífico en el trato al material encontrado, a los testimonios y la conjunción de todos esos elementos y miradas y texturas para construir un documento que destapa a verdugos y sistemas podridos, pero lo hace con intensidad, naturalidad y sobriedad. Billy  tiene mucho de cine de guerrilla, porque no ha recibido ninguna ayuda estatal, y su financiación se ha conseguido gracias al micro mecenazgo de personas que han contribuido a su producción, otro síntoma triste y sintomático de la relación del poder con ese pasado franquista, en una inútil tarea de meter la mierda bajo la alfombra y esperar la desaparición de testigos y olvido de todos. Billy, al igual que otras películas que siguen escarbando como El silencio de otros y Lesa Humanitat, por citar algunas de las más recientes, que no solo demuestran la ineficacia del estado mal llamado democrático, sino que ayudan a seguir esclareciendo y nombrando a todos los que asesinaron, a todos los desaparecidos, y a los que siguen hablando de lo que vivieron, aunque en este deshonroso país no hagan nada el poder que debe, por humanidad, hacerlo. Habrá que seguir haciendo películas, escribiendo libros, cantando canciones, investigando y trabajando incansablemente para que nada de todo eso quede en el olvido. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El cine de aquí que me emocionó en el 2020

El año cinematográfico del 2019 ha bajado el telón. 365 días de cine han dado para mucho, y muy bueno, películas para todos los gustos y deferencias, cine que se abre en este mundo cada más contaminado por la televisión más casposa y artificial, la publicidad esteticista y burda, y las plataformas de internet ilegales que ofrecen cine gratuito. Con todos estos elementos ir al cine a ver cine, se ha convertido en un acto reivindicativo, y más si cuando se hace esa actividad, se elige una película que además de entretener, te abra la mente, te ofrezca nuevas miradas, y sea un cine que alimente el debate y sea una herramienta de conocimiento y reflexión. Como hice el año pasado por estas fechas, aquí os dejo la lista de 13 títulos que he confeccionado de las películas de fuera que me han conmovido y entusiasmado, no están todas, por supuesto, faltaría más, pero las que están, si que son obras que pertenecen a ese cine que habla de todo lo que he explicado. (El orden seguido ha sido el orden de visión de un servidor, no obedece, en absoluto, a ningún ranking que se precie).

1.- ARIMA, de Jaione Camborda

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/02/06/arima-de-jaione-camborda/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/02/10/entrevista-a-jaione-camborda/

2,. <3, de María Antón Cabot

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/02/21/3-de-maria-anton-cabot/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2019/05/30/entrevista-a-maria-anton-cabot/

3.- LAS LETRAS DE JORDI, de Maider Fernández Iriarte. 

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/03/13/las-letras-de-jordi-de-maider-fernandez-iriarte/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/07/10/entrevista-a-maider-fernandez-iriarte/

4.- ASAMBLEA, de Álex Montoya

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/04/17/asamblea-de-alex-montoya/

5.- EL ÚLTIMO ARQUERO, de Dácil Manrique de Lara

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/07/24/el-ultimo-arquero-de-dacil-manrique-de-lara/

6.- LA ISLA DE LAS MENTIRAS, de Paula Cons

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/07/23/la-isla-de-las-mentiras-de-paula-cons/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2021/02/14/entrevista-a-milo-taboada/

7.- BLANCO EN BLANCO, de Théo Court

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/07/31/blanco-en-blanco-de-theo-court/

8.. LA BODA DE ROSA, de Icíar Bollaín

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/08/21/la-boda-de-rosa-de-iciar-bollain/

9.- LOS EUROPEOS, de Víctor García León

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/01/los-europeos-de-victor-garcia-leon/

10.- LAS NIÑAS, de Pilar Palomero

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/04/las-ninas-de-pilar-palomero/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/07/entrevista-a-pilar-palomero/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2021/02/24/entrevista-a-sofi-escude/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/06/entrevista-a-zoe-arnao/

11.- L’OFRENA, de Ventura Durall

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/18/lofrena-de-ventura-durall/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/20/entrevista-a-ventura-durall/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/23/entrevista-a-anna-alarcon/

12.- UNO PARA TODOS, de David Ilundaín

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/18/uno-para-todos-de-david-ilundain/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/09/21/entrevista-a-david-ilundain/

13.- CARTAS MOJADAS, de Paula Palacios

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/08/cartas-mojadas-de-paula-palacios/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/10/entrevista-a-paula-palacios/

14.- AKELARRE, de Pablo Agüero

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/06/akelarre-de-pablo-aguero/

15.- NO NACIMOS REFUGIADOS, de Claudio Zulian

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/15/no-nacimos-refugiados-de-claudio-zulian/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/17/entrevista-a-claudio-zulian-3/

16.- MESETA, de Juan Palacios

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/24/meseta-de-juan-palacios/

17.- LÚA VERMELLA, de Lois Patiño

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/10/31/lua-vermella-de-lois-patino/

18.- NIEVA EN BENIDORM, de Isabel Coixet

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/13/nieva-en-benidorm-de-isabel-coixet/

19.- HIL KANPAIAK (CAMPANADAS A MUERTO), de Imanol Rayo 

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/11/20/hil-kanpaiak-campanadas-a-muerto-de-imanol-rayo/

20.- DEAR WERNER (WALKING ON CINEMA), de Pablo Maqueda

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/11/23/dear-werner-walking-on-cinema-de-pablo-maqueda/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/11/25/entrevista-a-pablo-maqueda/

21.- LA VAMPIRA DE BARCELONA, de Lluís Danés

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/06/la-vampira-de-barcelona-de-lluis-danes/

22.- PA’TRÁS NI PA’TOMAR IMPULSO, de Lupe Pérez García

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/11/27/patras-ni-patomar-impulso-de-lupe-perez-garcia/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/06/entrevista-a-lupe-perez-garcia-2/

23.- MY MEXICAN BRETZEL, de Núria Giménez Lorang

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/11/my-mexican-bretzel-de-nuria-gimenez-lorang/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/15/entrevista-a-nuria-gimenez-lorang/

24.- EL AÑO DEL DESCUBRIMIENTO, de Luis López Carrasco

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/07/el-ano-del-descubrimiento-de-luis-lopez-carrasco/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2021/08/23/entrevista-a-luis-lopez-carrasco-2/

25.- BABY, de Juanma Bajo Ulloa

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/20/baby-de-juanma-bajo-ulloa/

26.- A STORMY NIGHT, de David Moragas

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2020/12/19/a-stormy-night-de-david-moragas/

https://242peliculasdespues.wordpress.com/2021/03/09/entrevista-a-david-moragas/