Entrevista a Iván Morales

Entrevista a Iván Morales, director de la película «Esmorza amb mi», en la Biblioteca de la Filmoteca de Cataluña en Barcelona, el lunes 2 de junio de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Iván Morales, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Katia Casariego de Revolutionary Comunicación, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Esmorza amb mi, de Iván Morales

DES-AMOR, DES-ENCUENTROS. 

“Tras arder siempre, nunca consumirme; y tras siempre llorar, no consolarme; tras tanto caminar, nunca cansarme; después de tanto mal, no arrepentirme; ni haber, por tanto olvido, recordado (…)”

De Francisco de Quevedo cantado por Manzanita en “Naino”

Todo empezó como un guion que no logró rodarse. Más tarde, se convirtió en una obra de teatro que se representó con mucho éxito en la Sala Beckett en la temporada de 2018. Ahora, vuelve a la casilla de salida y Esmorza amb mi, de Iván Morales (Barcelona, 1979), se convierte en una película que nos habla de cuatro almas del Raval barcelonés que están en tránsito, o más bien, en una especie de limbo emocional, en el que arrastran sus existencias como pueden. Tenemos a Natàlia, que trabaja en un pub y lleva años haciendo un docu sobre el desamor, que acaba de tener un accidente que la hace ver la vida de otra forma. Está Salva, ahora enfermero que dejó atrás una vida de camello del barrio, y ahora, intenta construir un futuro diferente junto a Carlota, que estuvo a punto de palmarla de sobredosis y ahora también se está reconstruyendo, y finalmente, Omar, el agitador de los tres anteriores, alguien que iba para músico, pero todo cambió y ahora, se pierde por las noches, sin rumbo, sin vida y amargado. 

Morales es un artista muy inquieto y cinéfago empedernido, debutó como guionista con 19 tacos en Mi dulce (2000), ha hecho mucho teatro como autor, director y adaptador, y lleva más de 30 años como actor en películas y series junto a Judith Colell, Darío Argento, Daniel Monzón, etc…, además de haber dirigido algunos cortos como el multipremiado Sushi (2023). Ahora debuta en el largo con un guion coescrito con Almudena Manzú y Marta Armengol, muy imaginativo ya que está contado a lo Rashomon y las Vidas cruzadas, de Altman, en el que en forma episódica vamos adentrarnos en los pasados y presentes de cada personaje, y por ende, su relación con los restantes. Una historia llena de honestidad y sobre todo, de humanismo, que planta su cámara para hablarnos de aquello que nos duele, aquello que nos sobrepasa, y todas esas cosas que tenemos en nuestro interior, y que tanto cuesta sacar y compartirlas con los demás. La enorme experiencia teatral del director ayuda a sumergirnos en personajes complejos, con miedo, vulnerables y muy creíbles y cercanos, de esos que traspasan la pantalla con una gran naturalidad. Individuos que son como nosotros, escapando de sí mismos e intentando ayudarse y ayudar al otro. 

La película está muy cuidada formalmente transmitiendo una fuerza visual con unos planos y encuadres que observan, pero guardando la distancia adecuada y sin entrometerse en juzgar y otros menesteres. Aquí se busca una verdad y se consigue con transparencia y nada condescendiente. La magnífica cinematografía de Agnès Piqué, que conocíamos por sus trabajos con Laura Ferrés, y los documentales Canto cósmico. Niño de Elche, Mentre siguis tu y Las novias del sur. El gran trabajo musical que va ejerciendo de agitador junto al citado Omar, donde escuchamos el temazo de Manzanita, que encabeza este texto, otro gran tema de la cantante urbana Lia Kali, y las composiciones de Nara is Neus, que hizo la de La revolución de las musas y Nora Haddad, codirectora de Alteritats. El excelente trabajo de montaje que firma Jaume Martí, con más de 40 títulos en su filmografía, y el montaje adicional de Xavi Esteban, que ya hizo el del mencionado Sushi, construyen un relato enrevesado pero nada complicado, creando ese intenso cruce de miradas, gestos y acciones que los personajes van y vienen, cruzándose en su historia y en las otras, en un interesante ejercicio cinematográfico que devuelve la artesanía al cine, al hecho de no sólo contar una historia sino contarla con todos los medios expresivos a su alcance para hacerla seductora al público. 

El inmenso reparto elegido por Iván Morales brilla con gran intensidad en sus personajes rotos, quebrados y sonámbulos por una Barcelona de verdad, muy alejada del Posa’t guapa y diferentes movidas que nada tienen que ver con la realidad social que vive la mayoría. El director reivindica la Barna auténtica o lo que quede de ella. Tenemos a una especial Anna Alarcón, la única actriz que repite personaje de la obra, junto a un impresionante Álvaro Cervantes, el músico maldito o el que fue y ya no es. Iván Massagué imponiendo carácter y fragilidad y Marina Salas más de lo mismo, y una breve pero interesante presencia de Oriol Pla, que no dejará a nadie indiferente, quizás, el actor más camaleónico de la farándula de este país. Todos componen desde la verdad, desde el alma, como esos intérpretes polacos de las películas de Zulawski, Skolimowski y Kieslowski, que se abren en canal en sus películas, creando un torbellino de emociones desbordante hacia el abismo. O las almas que tanto le gusta retratar a Leigh, esas gentes de barrio que deambulan por las ciudades en un no tiempo donde todo lo que conocieron parece haberse borrado o simplemente marchado y ellos no se han enterado. 

Celebramos con gran entusiasmo la puesta de largo de Iván Morales, mola qué tipos de Barcelona, tan sanos y creativos, nos abran su mirada a otra ciudad, más real, más humana y más cercana, que se aleje de esas historias de la parte de arriba, que son de otro rollo, pero se agradece más visiones y diferentes miradas que no había. Morales se ha parido un pedazo de película que habla de todos nosotros/as, y lo hace desde la verdad, desde lo más íntimo, desde lo más profundo, y también desde lo más incómodo, complejo y duro, porque la vida tiene lo que tiene y es lo que es, con sus ratos maravillosos y otros, en los que lo mandarías todo a hacer puñetas y más allá. Déjense llevar por los personajes que construye con acierto e inteligencia el director porque los conoce muy bien, porque los trata con sinceridad, y porque no quiere que sean como los que ya conocemos, sino otros, diferentes porque se han filmado muy poco en los últimos tiempos. al fin y al cabo lo que explica la película no es un almuerzo más porque Esmorza amb mi reivindica la necesidad de los seres humanos de querer y sentirse queridos, pero no como la mayoría, sino de verdad, de la que sacude la caja torácica, aquella que no se olvidará nunca. Ustedes ya me entienden, y si no, ya lo verán cuando les pase. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Álvaro Cervantes

Entrevista a Álvaro Cervantes, actor de la película «Esmorza amb mi», de Iván Morales, en la Biblioteca de la Filmoteca de Cataluña en Barcelona, el lunes 2 de junio de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Álvaro Cervantes, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Katia Casariego de Revolutionary Comunicación, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Iván Massagué

Entrevista a Iván Massagué, actor de la película «Esmorza amb mi», de Iván Morales, en la Biblioteca de la Filmoteca de Cataluña en Barcelona, el lunes 2 de junio de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Iván Massagué, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Katia Casariego de Revolutionary Comunicación, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Marina Salas

Entrevista a Maria Salas, actriz de la película «Esmorza amb mi», de Iván Morales, en la Biblioteca de la Filmoteca de Cataluña en Barcelona, el lunes 2 de junio de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Marina Salas, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Katia Casariego de Revolutionary Comunicación, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad.  JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Nicolas Cazalé

Entrevista a Nicolas Cazalé, actor de la película «Esperando a Dalí», de David Pujol, en la terraza de Gran Torino Garage Bar en Barcelona, el jueves 13 de julio de 2023

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Nicolas Cazalé, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Violeta Cussac de MadAvenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Clara Ponsot

Entrevista a Clara Ponsot, actriz de la película «Esperando a Dalí», de David Pujol, en la terraza de Gran Torino Garage Bar en Barcelona, el jueves 13 de julio de 2023

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Clara Ponsot, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Violeta Cussac de MadAvenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Entrevista a Vicky Peña

Entrevista a Vicky Peña, actriz de la película «Esperando a Dalí», de David Pujol, en la terraza de Gran Torino Garage Bar en Barcelona, el jueves 13 de julio de 2023

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Vicky Peña, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Violeta Cussac de MadAvenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.

Esperando a Dalí, de David Pujol

CADAQUÉS 1974.

“Ojalá que la espera no desgaste mis sueños”.

Mario Benedetti

Érase una vez aquella Barcelona del 74, una ciudad que luchaba contra el dictador moribundo, y otra, que quería abrirse hueco en el difícil mundo de la cocina de autor. Dos formas de enfrentarse a la vida, o lo que es lo mismo, dos hermanos, Alberto y Fernando, respectivamente. Dos individuos que, por la lucha del pequeño, Alberto, deben huir a Cadaqués, y más concretamente, al Surreal, un restaurante costero regentado o no por un tal Jules, un soñador, un loco, un francés, que su gran ilusión es que su vecino más ilustre, Salvador Dalí, vaya a comer a su establecimiento. Los dos hermanos se encontrarán allí una especie de microcosmos: la pareja Lola y François, que todavía andan en las calles de aquel París de 1968, sobre todo, él, porque ella, hija de Jules, es puro fuego e intensidad. Está Luis, el escudero de Jules, Tonet, otro soñador que quiere pintar todo el pueblo de azul. Rafa, un zorro marino que ahora disfruta los manjares del Mediterráneo. Y “los otros”, es decir, Arturo, el chófer de Dalí, tan serio, tan profesional, y tan “amigo”, Gala, la señora del genio, tan rusa, tan distante, y tan ella. Y el Teniente de la Guardia Civil Garrido, la ley, el que todavía nos recuerda el tiempo en el que vivimos. 

El director David Pujol, con estudios en Barcelona y EE.UU., de dirigir tv movies como Morir en tres actos, cortos como El mismo día a la misma hora, documentales como Salvador Dalí, en busca de la inmortalidad, y El Bulli. Historia de un sueño, que han sido la base de Esperando a Dalí, porque aúna dos elementos que ya había tocado como Dalí y la cocina, fundiéndolos en dos personajes, Jules, el soñador que quiere que Dalí se siente a su mesa, y Fernando, el joven chef que todavía está detrás de su lugar en el mundo. Porque la película de Pujol reúne en su historia a un grupo de náufragos que van a parar al Surreal, una especie de isla desierta que acoge a todos esos personajes desamparados, que no encajan en esa realidad tan dura de finales de los setenta, una realidad que no acepta a los soñadores, a los locos y a los diferentes. Viste su relato de fábula, que tiene mucho parentesco con aquellas deliciosas comedias italianas como Los inútiles (1953), de Fellini, Rufufú (1958), de Monicelli, que en España tuvo su reflejo con Berlanga en Bienvenido Mr. Marshall (1953), Novio a la vista (1954), Calabuch (1956), y Los jueves, milagro (1957). Todas comedias corales, con un toque agridulce, que retrataban un lugar, una forma de vida e idiosincrasia, y sobre todo, nos hablaban de soñadores y perdedores de gran corazón, porque a pesar de la dura y triste realidad, había tiempo de imaginar un mundo mejor. 

Pujol coge esa idea y nos devuelve a aquel tiempo, donde la libertad o las ansías que había, chocaba con la ley todavía anclada en los oscuros años de la dictadura, como muestra la magnífica secuencia en el que participan los hippies y sus puestos de artesanía siendo violentados por la Guardia Civil, ante la atenta mirada de Rafa, y esas otras protagonizadas por la ley. Pujol vuelve a contar en la cinematografía con Román Martínez de Bujo, para crear esa luz mediterránea, tan brillante y tan cegadora, con esos claroscuros que aportan el estado emocional de los diferentes personajes. Para el montaje también opta por un viejo cómplice como Jordi Muñoz Salló, en un relato que maneja con soltura los momentos cómicos con los dramáticos, y las situaciones surrealistas y oníricas, con un gran ritmo que no cesa en ningún instante, en una película nada fácil de ejecutar ya que se va casi a las dos horas de metraje. Por último, un gran fichaje, el compositor y maestro Pascal Comelade, con esa música tan característica, creada con instrumentos musicales infantiles, y ese aroma de cuento, de fábula espiritual que encaja a la perfección con las imágenes de la película. 

Un elemento importantísimo para una película coral es su reparto y el de Esperando a Dalí, luce de forma muy brillante e íntima, donde cada uno de los personajes está muy cerca de nosotros, unos tipos y tipas que se alegran y entristecen como hacemos por aquí. Destacan la pareja principal encarnada por José García, fantástico como histriónico y quijotesco Jules, bien acompañado por Iván Massagué como Fernando, que bien mira este actor, y ese gesto que mantiene durante la película, un tipo de pensamiento y de acción, y poco habla. Pol López es Alberto, el activista que ha de huir, siempre tan bien como ya demostró en la reciente Suro, los franceses Clara Ponsot y Nicolás Cazalé son Lola y François, personajes que se parecen pero no tanto, e importantes para los hermanos llegados de Barcelona, un viejo conocido como Francesc Ferrer hace de Tonet, esos seres tan necesarios para la vida y los lugares, Alberto Lozano es Luis, ese Sancho Panza de Jules, o lo que es lo mismo, el que siempre está ahí, para bien o para mal, Pep Cruz es Rafa, esos tipos que cuentan las mil y una, que saben tanto de Cadaqués como de la condición humana, con ese momentazo con Strauss de fondo. El siempre cercano Paco Tous como la ley, que gesto y que pose, al igual que José Angel Egido, actores curtidos en mil batallas que nunca defraudan, Varvara Vodina es una de las hippies que deambulan y tendrá su momento con uno de los hermanos, y finalmente, Vicky Peña, una gran actriz, siempre elegante, con una mirada que tan bien habla, encarnando a Gala, ni más ni menos, fantástica y tan “ella”. Ah! También está Dalí, pero tan enigmático, tan cercano como lejano, tan divino, tan genio tan “él”.  

Me ha encantado Esperando a Dalí, de David Pujol, porque no es pretenciosa, porque no usa la cocina como un reclamo, sino que está ahí, es un elemento más, como puede ser Dalí, y esa espera u obsesión, o razón, nunca lo sabremos. Es una película pequeña pero muy grande, porque cuenta una parte de un tiempo donde se empezaba a respirar, y a soñar, porque tiene amor, magia, frescura, transparencia, alegría y tristeza, por sus sueños y derrotas, porque nos habla de gentes que sueñan a pesar de esta sociedad, que ya era un dolor entonces, en ese lugar llamado El Surreal, que deben conocerlo, porque es imposible que lo olviden, se lo aseguro, lleno de almas que sueñan y hacen para que esos sueños se cumplan, aunque a veces o siempre, lo hacen torpemente, como todos y todas, ¿No?. Pero a pesar de los obstáculos y piedras en el camino siguen soñando, porque si no no hacerlo sería mucho peor. Los personajes de la película son como los cowboys que retrataba Peckinpah, unos individuos que pertenecen a este mundo, pero a un mundo que ya pasó o quizás, nunca llegó, y andan deambulando por sus propias vidas, esperando algo o alguien, quizás a Dalí o a ellos mismos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Galder Gaztelu-Urrutia

Entrevista a Galder Gaztelu-Urrutia, director de la película «El Hoyo». El encuentro tuvo lugar el martes 5 de noviembre de 2019 en el Soho House en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Galder Gaztelu-Urrutia, por su tiempo, amistad, generosidad y cariño, y a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.