El radioaficionado, de Iker Elorrieta

NIKOLAS Y EL MUNDO.

“No compare, no mida. Ningún otro camino es como el suyo. Todas las otras sendas le tientan y le engañan. Deber recorrer el camino que tiene dentro de usted”.

Carl G. Jung

Erase una vez… un tipo llamado Nikolas, de unos treinta años y entregado a su pasión como radioaficionado. Después de morir su madre, quiere volver a su ciudad natal, Getxo, y esparcir las cenizas en alta mar, como expreso deseo de su progenitora. Y allá que se va. Podría tratarse de alguien más que hace algo, con la única diferencia que Nikolas tiene autismo. Este viaje es la primera vez que se enfrentará al mundo exterior, un universo ajeno e incierto para él, al que mirará en soledad, un mundo hostil que lo rechaza, porque Niko no es “normal”. El director Iker Elorrieta (Bilbao, 1977), ha trabajado en equipos de composición de imagen en cine de animación, ha editado y dirigido documentales para televisión y cine, y ahora, se lanza a producir y dirigir su opera prima, en una película diferente, nada convencional, que explora con sabiduría y solidez el autismo en la edad adulta, no alejándose de la verosimilitud que planteaba una película como Rain Man (1988), de Barry Levinson, donde conocíamos a Raymond Babbitt, interpretado magistralmente por Dustin Hoffman, componiendo un inolvidable personaje autista.

Elorrieta no construye una película condescendiente ni de lagrimita, sino todo lo contrario, porque el retrato de Nikolas enfrentándose al mundo es humano, realista y podríamos decir de carne y hueso. Contado como si fuese un cuento de hadas, peor con esa carga social que tanto ayuda a transmitir esa naturalidad y frescura que tiene toda la película. Una aventura cotidiana y demasiado real de Nikolas que, llegado a su Getxo natal, entablará una relación de amistad con Ane, una antigua compañera de colegio, y pagará su viaje trabajando en la limpieza de un pequeño velero. Allí, también sufrirá el rechazo de los otros empleados por ser como es, por ser diferente, por no ser como ellos. El estupendo trabajo de sonido que firma Xanti Salvador, que ha trabajado en los equipos de películas vascas tan importantes de las últimas hornadas como Handia y Dantza, entre otras. La excelente música de Aitor Etxebarría, al que hemos escuchado en la serie Intimidad, consiguiendo crear esa mezcla entre la dureza del norte y la vida junto a Ane en la que se sumerge Niko.

El cineasta bilbaíno no solo escribe y dirige, sino que también se responsabiliza de la enigmática y cálida cinematografía y del exquisito y ágil montaje que compone una película en la que suceden muchas cosas, tanto físicas como emocionales, en sus breves ochenta y siete minutos. Si la parte técnica y argumental funciona a las mil maravillas, la parte interpretativa no se queda atrás, porque lo que hace Falco Cabo, debutante en cine, es realmente impresionante, en un personaje que destila humanidad, sencillez, y sobre todo, alguien diferente y nada convencional, alguien que está en otra frecuencia, haciendo el símil de la película, alguien que es imposible no querer, adorar y sobre todo, entender aunque no resulte nada fácil, en ocasiones. Un personaje enorme, en su mundo, un tipo que recuerda a Fúsi, el protagonista de Corazón gigante (2015), de Dagur Kári, al que también le costaba adaptarse a un mundo que lo arrinconaba.

Nikolas necesita una especie de guía en este nuevo mundo que desconoce, y lo encuentra encarnado en Unsúe Alvárez que hace de Ane, al que hemos visto en breves papeles en series como Paquita Salas y en películas como 70 binladens. Su personaje es el que ayuda y se esfuerza en entender y sobre todo, en entrar en esa frecuencia en la que está Nikolas. Una persona especial que abrirá el mundo, la parte humana y cercana que también la ahí. Y finalmente, el otro lado del espejo, con el personaje de Lupo, que interpreta Jaime Adalid, con larga trayectoria tanto en televisión como en cine, uno de esos tipos que rechaza a Niko e intentará machacarlo. Elorrieta ha conseguido su difícil propósito: construir una película muy profunda y magnífica, con pocos elementos materiales, pero si mucho ingenio y una grandiosa labor de forma y fondo, porque El radioaficionado explica muchas cosas, y lo hace con inteligencia y sensibilidad, sin caer en la superficialidad ni nada que se le parezca, sino con acierto, intimidad y de verdad, esa verdad que tanto les falta a tantas producciones que pretenden contar una historia cercana pero con demasiadas ínfulas y alejadas a los propios personajes. Habrá que seguir los futuros trabajos de Elorrieta, al que esperemos que siga en esto del cine por muchos años y siga mirando la diferencia con la misma honestidad y sabiduría que lo hace en su primera película. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El secreto del Doctor Grinberg, de Ida Cuéllar

JACOBO GRINBERG. CASO ABIERTO.

“No existe una realidad independiente o ajena a nosotros, somos nosotros quienes la elaboramos”

Jacobo Grinberg

Cualquier tipo de búsqueda genera una profunda investigación, no solo ya los pormenores de la desaparición, sino los hechos que lo propiciaron, y aún más, la vida anterior del personaje en cuestión. Quizás esta última parte, más misteriosa aún más si cabe, porque la vida que conocemos, en cierto modo, la pública y la oculta, entraña el misterio en sí, porque de esa vida conocida o no, se encuentran las claves que ocasionaron dicha desaparición. En el caso de Jacobo Grinberg (Ciudad de México 1946), toda su existencia, la que conocemos o no, se truncó aquel lejano 8 de diciembre de 1994, cuando contaba con solo 47 años. Pero, he aquí la cuestión. ¿Cuáles fueron las circunstancias de la desaparición de Grinberg? ¿Cómo se produjo? ¿Quién o quiénes estaban interesados en él? E infinitas preguntas más. Todas esas cuestiones son las que se plantea el cineasta Ida Cuéllar durante los siete años de investigación sobre el caso, que vive a caballo entre Barcelona y Ciudad de México, astrólogo y estudioso del Tarot, y en sus obras un explorador de la imaginación y la consciencia, no solo nos explica la vida y el trabajo de Grinberg, sino también, intenta esclarecer las circunstancias de su extraña desaparición.

El secreto del Doctor Grinberg se decanta por el thriller de investigación, con el aroma de los mejores títulos del cine de género estadounidense setentero, abriendo varias líneas, llevándonos por muchos lugares del ancho planeta. En la primera, nos sitúa en las pesquisas del comandante Padilla, el jefe de policía a cargo de la investigación del caso, otra línea son las entrevistas del propio Cuéllar con familiares, amigos y colegas de profesión de Grinberg, en el que traza esa vida pública y oculta del personaje, y aún más, se hace una reflexión del trabajo de Grinberg, que destacó enormemente como neurofisiólogo y psicólogo, dedicándose a estudiar el chamanismo mexicano, la conciencia, disciplinas orientales, meditación y telepatía, llegando a ser mundialmente conocido. La película huye, inteligentemente, de las certezas, y elabora un trabajo exhaustivo, lleno de tensión, brillante y místico sobre la figura del investigador de la conciencia, y sobre todo, no enlazándolo ni nada que se le parezca, sino construyendo un retrato inolvidable sobre todo aquello que somos, y todo aquello que podríamos ser.

La película también actúa como un trabajo fascinante y revelador sobre Grinberg y todo aquello que fue: su viaje a Israel, que lo cambió para siempre, la aparición en su vida de personas como la curandera Pachita, sus relaciones con el poder, la amistad con el antropólogo y brujo Carlos Castaneda, su viaje al New York contracultural, y Teresa Mendoza, la mujer que compartía su vida cuando desapareció, la CIA estadounidense, y demás asuntos que se mezclan en la ardua investigación. Cuéllar lanza innumerables preguntas sin respuestas, investiga y elabora algunas hipótesis, algunas que quizás son ciertas, y otras, pura fantasía o no, nunca se decanta por ninguna de ellas, solo investiga y llega a ciertos lugares y personas, pero nunca nada definitivo, en cierta manera, no está muy lejos de Zodiac (2007), de David Fincher, la investigación de dos polis sobre uno de los mayores asesinos en serie de EE.UU., o de JFK (1991) y JFK: Caso revisado (2021), las películas de Oliver Stone sobre el magnicidio de Kennedy, ni tampoco de las películas-documentales-investigación de Isaki Lacuesta como Cravan vs. Cravan (2002) y Los pasos dobles (2011), sobre las misteriosas figuras del poeta Arthur Cravan y del pintor François Augiéras, respectivamente.

La opera prima de Ida Cuéllar destaca por su precisión y estupenda narrativa y forma, porque todo está elaborado con cuidado y detalle, nada se deja al azar ni mucho menos a la mera inventiva, porque la película consigue un trabajo riguroso, donde todo es honesto y cercano, se muestra lo más clara posible en sus investigaciones y en su incansable búsqueda, una búsqueda fascinante, hipnótica y llena de misterios que, a día de hoy, continúan ocultos, al igual que Jacobo Grinberg, un personaje que la película descubre y sobre todo, reivindica como estudioso de la mente y la conciencia, y nos habla de sus más de medio centenar de libros en los que plasmaba el resultado de sus novedosas y sorprendentes investigaciones. Nunca sabremos que ocurrió con Grinberg, o quizás algún día sí, lo que si sabemos seguro es que su trabajo y obra están ahí para ser descubiertas por cualquier persona que quiera saber, quiera conocer, y adentrarse en un mundo más allá de lo conocido, un universo fascinante y lleno de sueños, donde los sueños ya no son una mera ilusión, sino toda una búsqueda diferente, que tiene que ver con otras leyes, leyes que se escapan de lo racional y lo físico, y pertenecen a otras dimensiones, materias y estados, un universo en el que quizás Grinberg se encuentra ahora mismo, o tal vez, no, quizás alguna vez lo sepamos, y Grinberg también. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El cine de fuera que me emocionó en el 2021

El año cinematográfico del 2021 ha bajado el telón. 365 días de cine han dado para mucho, y muy bueno, películas para todos los gustos y deferencias, cine que se abre en este mundo cada más contaminado por la televisión más casposa y artificial, la publicidad esteticista y burda, y las plataformas de internet ilegales que ofrecen cine gratuito. Con todos estos elementos ir al cine a ver cine, se ha convertido en un acto reivindicativo, y más si cuando se hace esa actividad, se elige una película que además de entretener, te abra la mente, te ofrezca nuevas miradas, y sea un cine que alimente el debate y sea una herramienta de conocimiento y reflexión. Como hice el año pasado por estas fechas, aquí os dejo la lista de 26 títulos que he confeccionado de las películas de fuera que me han conmovido y entusiasmado, no están todas, por supuesto, faltaría más, pero las que están, si que son obras que pertenecen a ese cine que habla de todo lo que he explicado. (El orden seguido ha sido el orden de visión de un servidor, no obedece, en absoluto, a ningún ranking que se precie).

1.- ENTRE NOSOTRAS, de Philippo Meneghetti

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2.- DEL INCOVENIENTE DE HABER NACIDO, de Sandra Wollner

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3.- EL DIABLO ENTRE LAS PIERNAS, de Arturo Ripstein

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4.- EL AGENTE TOPO, de Maite Alberdi

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5.- NOMADLAND, de Chloé Zhao

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6.- OTRA RONDA, de Thomas Vinterberg

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7.- QUO VADIS, AIDA, de Jasmila Zbanic

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8.- GUNDA, de Viktor Kossakovsky

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9.- LA VIDA DE LOS DEMÁS, de Mohammad Rasoulof

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10.- FIRST COW, de Kelly Reichardt

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11.- EL TELÉFONO DEL VIENTO, Nobuhiro Suwa

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12.- LAS COSAS QUE DECIMOS, LAS COSAS QUE HACEMOS, de Emmanuel Mouret

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13.- LA MUJER DEL ESPÍA, de Kiyoshi Kurosawa

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14.- ¡AL ABORDAJE!, de Guillaume Brac

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15.- MADRES VERDADERAS, de Naomi Kawase

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16.- ANNETTE, de Leos Carax

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17.- LA METAMORFOSIS DE LOS PÁJAROS , de Catarina Vasconcelos

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18.- PREPARATIVOS PARA ESTAR JUNTOS UN PERIODO DE TIEMPO DESCONOCIDO, de Lili Horvát

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19.- UN SEGUNDO, de Zhang Yimou

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20.- TITANE, de Julia Ducournau

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21.- MALMKROG, de Cristi Puiu

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22.- PETITE MAMAN, de Céline Sciamma

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23.- LA CRÓNICA FRANCESA, de Wes Anderson

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24.- SPENCER, de Pablo Larraín

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25.- UN HÉROE, de Asghar Farhadi

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26.- EL PODER DEL PERRO, de Jane Campion

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Fire of Love, de Sara Dosa

LOS VULCANÓLOGOS ENAMORADOS.

“Es muy agradable sentirse. Tú no eres nada. No eres nada cuando estás cerca de un volcán”

Katia y Maurice Krafft

Katia y Maurice Krafft siempre fueron muy activos ante la sociedad y la política, Eran uno de los tantos jóvenes que se lanzaron a la calle en 1968 en París, para luchar por cambios y una sociedad más justa, solidaria y humana. Desencantados con la deriva social capitalista que se apoderaba del mundo occidental, encontraron en la naturaleza esa vía de escape para alejarse de todos, observar la tierra y sus misterios, y de esa forma, toparon con los volcanes en erupción, que habían sido objetos de fascinación para los dos desde la asolescencia. Katia y Maurice Krafft, geoquímica y geólogo, respectivamente, se enamoraron apasionadamente y de los volcanes, que se convirtieron en su razón de ser y estar en el mundo. Después de más de dos décadas, alrededor del mundo, observando, apuntando, reflexionando, filmando y tomando fotografías, muestras y demás de los volcanes, encontraron la muerte mientras estaban en el Monte Uzen en Japón, el 3 de junio de 1991.

Fire of Love, nuevo trabajo documental de la estadounidense Sara Dosa, cuenta su vida y su aventura con los volcanes, pero no lo hace de un modo convencional, reconstruyendo sus vidas, sino a partir de ellos, de sus miradas y reflexiones, a partir de todo su legado, un impresionante material de archivo que dejaron tras su muerte. Más de 300 horas de filmaciones en 16 mm que rodaba el propio Maurice, más de 300000 fotografías de Katia y más de 20 libros en los que contaban sus experiencias con los volcanes, e innumerable material de archivo de entrevistas y conferencias del matrimonio, y una infinidad de objetos, rocas y demás, recogidos del material que expulsaban los volcanes. Una película de noventa y tres minutos que condensa veinte años de amor por los volcanes de un matrimonio completamente singular, diferente y pionero en el estudio de la vulcanología, porque, gracias a ellos, su legado y sus investigaciones proporcionaron que se sepa más el comportamiento de los volcanes y su necesaria prevención para evitar muertes.

Un exhaustivo y preciso trabajo de montaje que firman Erin Casper, que ya había trabajado con la directora, y Jocelyne Chaput, con el que componen un fabuloso y profundo collage que va repasando las diferentes acciones de los Krafft con sus volcanes, la narración de la escritora y cineasta Miranda July, con esa voz suave y enigmática que va mucho más allá de las imágenes, porque lanza reflexiones, describe el antes y después de las imágenes, y sobre todo, nos ofrece un retrato en off de todo lo que vemos y lo que no, porque hay muchas vidas en las vidas de los Krafft, las que dejaron en imágenes y filmaciones, y aquellas otras, las que no están registradas pero también existieron. Porque si hay algo que adquiere una importancia vital en la existencia de la pareja enamorada de vulcanólogos es el misterio, y la película lo acoge de forma natural, porque siempre hay una aureola de misterio, tanto en sus vidas como en los volcanes que estudian, esos misterios infinitos de la tierra, de su pasado y sus orígenes, de todos esos fenómenos que sucedieron antes que nosotros, antes de todo, y todos esos fenómenos que suceden delante de los ojos atentos e inquietos de los Krafft.

Nunca sabremos porque los Krafft hacían lo que hacían, en el fondo, no importa, porque ellos lo hicieron y ya está, y mucho menos su forma de trabajar, acercándose tanto a los volcanes, algunos los llamaran temerarios y otros, simplemente, los envidiaran por todo lo que vivieron y lo que hicieron, porque dieron su vida, literalmente, por su pasión, por su deseo, por todo lo que eran, porque no eran otra cosa que unos apasionados de los volcanes, llenos de miedo, pero un miedo que no les impedía asomarse a los abismos que los llevaron por todo el mundo. La naturaleza y sus misterios siempre han sido objeto de estudio y reflexión en el cine de Dosa, porque en The Last Season (2014), su primer largometraje, dos ex soldados y cazadores de una difícil variante de hongo en los bosques del estado de Oregón, descubrían una forma de curar las heridas físicas y emocionales de la guerra. Con The Seer & The Unseen (2019), volvía al bosque, en este caso, en Islandia, donde una joven se comunica con elfos para salvar el ecosistema. Unos personajes que no andan muy lejos del matrimonio Krafft, que también encuentran su razón de ser en el contacto con la naturaleza, con la madre tierra.

Si algo tienen en común las personas que retrata la directora estadounidense en su cine es ese aura de seres especiales y cercanos, como una especie de desheredados y aburridos de la sociedad mercantilizada, que encuentran en la naturaleza una forma de sentir y construir una vida alejada de todo eso, estudiando y experimentando y descubriendo todos los secretos que oculta un universo tan físico y espiritual como la naturaleza, con toda su belleza y terror como los volcanes, con esas riadas de lava rojizas y anaranjadas que abruman por su exultante belleza, pero que son lenguas monstruosas de fuego que arrasan todo lo que se encuentren en el camino, o esas llamaradas de fuego que expulsan los volcanes, que nos dejan atónitos por su espectacularidad, pero que, por el contrario, destrozan todo lo que toquen. Los Krafft encontraron la muerte haciendo aquello que amaban, porque ellos no entendían la vida sin estar lo más cerca posible de un volcán en erupción, porque en el fondo, la vida hay que experimentarla y sentirla, dejándose llevar por aquello que le da sentido, y en eso, los Krafft, o lo que es lo mismo, Kati y Maurice no son solo un clarísimo ejemplo para todos, sino que también, sus incontables y profundos estudios, han servido para conocer mejor a los volcanes y evitar tragedias personales. Gracias por todo! JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a José Nieto

Entrevista a José Nieto, compositor de música, en el marco de la presentación de su libro «Música y estructura narrativa. Un estudio de la narración audiovisual desde el punto de vista de la música», en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el miércoles 9 de marzo de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a José Nieto, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, a mi querido amigo Óscar Fernández Orengo, por retratarnos, y a Jordi Martínez de Comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

Entrevista a Oriol Tarragó

Entrevista a Oriol Tarragó, diseñador de sonido de las películas «Las leyes de la frontera» y «Tres», en el marco del encuentro de los nominados a los Premis Gaudí, en el Hotel Arts en Barcelona, el viernes 18 de febrero de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Oriol Tarragó,, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y al equipo de comunicación, por su amabilidad, voluntad y empatía. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Inés García

Entrevista a Inés García, directora de la película «Winterreise», en el marco de La Inesperada Festival de Cine, en el parque de la España Industrial en Barcelona, el viernes 25 de febrero de 2022

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Inés García, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Miquel Martí Freixas y Núria Giménez Lorang, directores de La Inesperada, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Inés Toharia Terán

Entrevista a Inés Toharia Terán, directora de la película «Film, the Living Record of our Memory», con motivo de la celebración de «10 anys al Raval», en la Filmoteca de Catalunya en Barcelona, el martes 22 de febrero de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Inés Toharia Terán, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Jordi Martínez de Comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Voy a pasármelo bien, de David Serrano

LA CHICA DEL CURSO DEL 89.

“Los primeros amores siempre están ahí”

Antonio Gala

No soy fan de los Hombres G ni tampoco de los musicales, pero Voy a pasármelo bien, me ha encantado. La primera razón fundamental es que la película se desarrolla en aquel curso de 1989, cuando el que escribe tenía quince años, como uno de los «repetidores”. Un tiempo de adolescencia, de chicas, de quioscos, de los primeros cigarrillos y primeros cubatas, de fiestas con los colegas, de comprarte el disco o casete de tu grupo favorito, de fords fiesta, de la cagaste Burt Lancaster y querer ser más mayor para salir de noche e ir al instituto como tus hermanos mayores. La cinta es una interesante mezcla de comedia romántica y musical, donde un amor del pasado vuelve, y unos personajes, tantos niños como adultos, frescos, cercanísimos, divertidos y llenos de vitalidad y amargura, según el momento. Pero, la razón de más peso sería su director David Serrano (Madrid, 1975), autor, entre otras, de las recordadas Días de fútbol (2003) y Días de cine (2007), alguna que otra comedia divertida sobre amores que van y vienen, sus libretos para el teatro musical, como Billy Elliot, Grease y West Side Stoy, entre otras,  sus guiones para comedias musicales como El otro lado de la cama (2002) y su secuela, cinco años después.

La quinta película de Serrano, Voy a pasármelo bien, estaría más cerca de las comedias citadas de Emilio Martínez-Lázaro que del musical sofisticado estadounidense, donde todo brilla, todo es espectáculo, y todo suele acabar bien, con los enamorados yéndose hasta el infinito. La historia de Serrano que firma junto a la actriz argentina Luz Cipriota, sigue el aroma de ese musical cotidiano, naturalista y vivo, lleno de relatos de aquí y ahora, de personas de barrio, de chavales que se enamoran de la chica, de la torpeza para conquistarla, de las tristezas y frustraciones de unos casi cincuentones a los que la vida no les ha ido también como esperaban, o quizás sus expectativas estaba muy alejadas de la realidad. La acción se sitúa en el citado 1989 (que coincide en el contexto de finales de los ochenta, donde también se desarrollaban Sufre mamón de 1987 y ¡Suéltate el pelo! de 1988, las dos películas que hicieron los Hombres G, dirigidas por el gran Manuel Summers), en una ciudad como Valladolid, otro acierto, porque se aleja de esa gran urbe donde pasa todo, durante el curso escolar, con la llegada de Layla, una rubia que deslumbra a David, y con la ayuda de sus “colegas” intentarán que la chica se fije en su amigo. Pero, la película también nos cuenta el presente, con David adulto, y la llegada de Layla, convertida en una famosa directora de cine a punto de recibir un merecido homenaje en la Seminci.

En un audaz y estupendo montaje de Alberto Gutiérrez (habitual del cine de Dani de la Orden, y también de películas como No matarás y series como Veneno), la película viaja indistintamente a los dos tiempos, contándonos la primera vez para David y Layla, y la segunda oportunidad para los mismos personajes, treinta años después. La música siempre maravillosa de una grande como Zeltia Montes (que la hemos escuchado en películas de corte dan diverso como Adiós, Uno para todos y El buen patrón), ayuda a crear ese ambiente de alegría y melancolía que tiene la película, y la inmensa cinematografía de un crack como Kiko de la Rica (con un currículum que asusta con gente como De la Iglesia, Medem y demás), con esa luz cálida y fresca de 1989, que recuerda a aquella otra que hizo para Kiki, el amor se hace (2016), de Paco León, y la luz del presente, más oscura y triste. Escuchamos muchas canciones de los Hombres G, pero muchas, pero esto no es un obstáculo para aquellos que no son fans del grupo madrileño ni de los musicales como ya había comentado, porque la película encaja con gracia y buen tono las canciones en el contexto de la película que es una comedia divertidísima, con amores, tropezones, y demás, que toca un sinfín de conflictos de ayer y de hoy.

Los números musicales con sus canciones y coreografías están muy ligados al cine de Jacques Demy, a algunos títulos de Donen, y otros títulos patrios de comedias pop como Diferente (1961), de Luis María Delgado, ¡Dame un poco de amooor…! (1968), de José M. Forqué, protagonizado por el grupo “Los Bravos”, Un, dos, tres… al escondite inglés (1969), de Iván Zulueta, entre otros. Mención especial tienen las responsables de casting Ana Sainz.Trápaga y Patricia Álvarez de Miranda, tándem que debutó con Serrano en Una hora más en canarias (2010), responsables de grandes reparto como los de Hermosa juventud, y series como Arde Madrid, Vergüenza y Maricón perdido, entre otras, porque lo que han hecho reclutando a los actores y actrices jóvenes es maravilloso, porque todos están excelentes – con lo que difícil que es manejar niños y niñas -, brillan en cada canción con sus voces naturales e íntimas, y en sus coreografías, cercanas y muy llamativas, usando mobiliario urbano, alejándose del estudio y haciéndolo todo más cotidiano y sencillo.

En la producción un máster como Enrique López Lavigne, que produce de todo con calidad y cercanía, a gente como Vermut, thrillers densos y muy negros, series como Veneno y Vergüenza, documentales y comedias ácidas como Los europeos, o grandes cuentos de terror de Plaza, un todoterreno que recuerda a los Pepón Coromina y Luis Megino, porque, al igual que ellos, entienden el cine como una forma de vida. La excelente pareja protagonista Renata Hermida Richards e Izan Fernández, dando vida a Layla y David, y los otros y otras, como Rodrigo Gibaja, Javier García y Gabriela Soto Belicha, entre otros que, además, interpretan a las mil maravillas, recreando unas vidas y una época de forma alucinante, con el mérito que es un tiempo que ni conocen de lejos. Los adultos están muy bien y comedidos y llenos de dudas e incertezas,  a la cabeza con un siempre interesante Raúl Arévalo como David de adulto, con la actriz mexicana Karla Souza como Layla, y otros acompañantes como Dani Rovira, Teresa Hurtado de Ory, Jorge Husón y raúl Jiménez, con ese momentazo de karaoke que se marcan.

Voy a pasármelo bien se estrena en verano, pero es una película no solo de verano, porque es tan chula, tan honesta y enamora con su sensibilidad, su belleza y esos chavales, que los que tenemos casi el medio siglo, nos sentiremos uno más, porque habla de nosotros, de lo que éramos, de las chicas que nos gustaban y las gilipolleces que hacíamos para enamorarlas, y cada cosa que hicimos y no hicimos, y el tiempo va pasando, y treinta años después, nos volvemos a reencontrar con nosotros, como esos maravillosos momentos impagables y acertadísimos en que David adulto pasea por el mundo del David niño, porque en definitiva, la película habla de amor, de lo que quedó en nosotros, y todo lo que amamos y todavía nos queda por amar, porque como dice el poeta: “Hay amores que se resisten a morir, no sabemos por qué, solo que todavía están en nosotros”, si no que se lo pregunten al David y a la Layla adultos, en fin… No se la pierdan. La disfrutarán muchísimo, al igual que el que escribe estas palabras, aunque no sean fans de los Hombres G ni tampoco de los musicales. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

Entrevista a Carla Linares

Entrevista a Carla Linares, directora de la película «Daucus Carota», en la Cafetería La Principal en Barcelona, el viernes 21 de enero de 2022.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carla Linares, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA