6 D’A 2016 – AL SERVICIO DEL CINE.

El pasado domingo 1 de mayo, cerró sus puertas la VI Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Después de 10 intensos días de cine, presentaciones, mesas redondas, y demás actividades relacionadas con el mundo cinematográfico. La retrospectiva de este año estuvo dedicada al cineasta lituano Sharunas Bartas, las secciones, como vienen siendo habitual, se dividieron en Direccions, Talents y Transicions. También, hubo como novedad principal, la apertura del certamen a otras sedes fuera del epicentro Barcelona. En las mesas se habló de intrusismo de cineastas en territorios de masculinidad, y de creación y autoría con respecto a la escritura y el montaje. La noche del sábado, en el Teatre CCCB, antes de la película de clausura, se entregaron los galardones: El Premio Talents recayó en Oleg y las raras artes, de Andrés Duque, el jurado también tuvo una mención especial para John From, de Joâo Nicolau. El Premio de la Crítica fue a parar a Baden Baden, de Rachel Lang, y finalmente, el Premio del Público se lo llevó Happy hour, de Ryusuke Hamaguchi. Premios que dieron carpetazo a un sinfín de actividades para todos los paladares, en un festival que después de 6 años, viene dedicándose al cine resistente, diferente, reflexivo y contundente, consolidándose en una ciudad en la que existe un público interesado por este cine, y ha hecho de esta cita, a comienzos de primavera, una concentración del cine que ha dejado huella en festivales prestigiosos de todo el mundo.

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Mi aventura en el D’A, como se conoce al festival, arrancó con la película ALLOYS, de Tobias Nölle. El cineasta suizo nos sumerge en un relato con tintes fantasmales, de excepcional cálculo formal, de atmósfera sugerente y oscura, en la que nos habla de un introvertido y obsesivo hombre que se dedica a investigar a los demás. El robo de uno de sus materiales, lo lleva a una espiral sin retorno de graves consecuencias psicológicas, en las que entabla una relación extraña con una joven vecina. Hay espacio para la comedia surrealista, los toques de thriller y un cruce fascinante entre la realidad, la fantasía y la crónica social, en la que se edifica una profunda reflexión sobre la soledad y continuar la vida sin los que se fueron. Siguiendo en la sección de Talents, miré con atención BADEN BADEN, de Rachel Lang. A través de la mirada dulce e inquieta de Ana (portentosa interpretación de Salomé Richard), una joven que vuelve a Estrasburgo, después de un trabajo fallido, y se intenta ganar la vida con trabajos esporádicos, mientras visita a su abuela enferma, flirtea con su amigo, mientras a la vez que sigue enganchada a una relación destructiva, mantiene una relación distante con sus padres, y además, se reencuentra con viejas amistades. Mantiene la atención con la personalidad desbordante de una mujer de gran fuerza y energía. La cámara la sigue incesantemente, pegada a ella (estilo Dardenne) y somos testigos de una vida a contrarreloj, en la que también hay tiempo para el amor, las inseguridades de la edad, y la sensación de sentirse desamparada y sobre todo, de no saber todavía en qué lugar ubicarse.

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De Talents, me acerqué a KAILI BLUES, de Lu Bian. La primera película del cineasta chino Lu Bian, nos propone un viaje físico, pero también emocional y espiritual. Un hombre se adentra en una zona rural recóndita para encontrar a su sobrino. La película de estructura narrativa y formal impecables, nos envuelve en un aura de fábula social, fantástica, y arcaica en el que viajamos de modo extraño por los caminos y lugares, que parecen perdidos en el tiempo, como si pertenecieran a otro tiempo y lugar. Apoyada en un estilo intimista, en el que podemos sentir el aliento y la desazón de los personajes, y narrada a través de largos planos secuencias, que nos trasladan de un espacio a otro, de forma milimétrica, en una trama sencilla sobre la identidad, y la aventura de conocernos a nosotros mismos a través de los otros. Sin dejar Talents, me sumergí en MATE-ME POR FAVOR, de Anita Rocha da Silveira. Curiosa e inquietante película brasileña que se centra en la mirada de una niña Bia y sus amigas, y en los misteriosos asesinatos de niñas, que además de convulsionar el barrio donde residen las protagonistas, provocan una extraña mezcla de seducción de la muerte y la identidad del asesino. La primera película de la realizadora brasileña también funciona como crítica social de la idiosincrasia brasileña. En un entramado narrativo de gran capacidad, en el que nos atrapa de manera sutil, en una mezcla de géneros y miradas que van desde lo fantástico, el thriller, y una vuelta de tuerca a las películas ambientadas en institutos. Mencionar el excelente trabajo interpretativo de Valentina Herszage, que encarna a la inquieta y reservada Bia.

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Una de las películas más esperadas del festival era OLEG Y LAS RARAS ARTES, de Andrés Duque. Precedida de las buenas acogidas en festivales de prestigio como el Cinema du Réel de Rotterdam o Punto de Vista de Navarra, donde cosechó premios importantes, la tercera película del realizador venezolano afincado en Barcelona, nos sumerge en la personalidad de Oleg Karavaitxuk, un músico ruso de 89 años de edad, enjuto y de voz aflautada, que se mueve dentro de la misticidad que requiere su personalidad, y lo captura de forma impecable en un escenario mítico, el museo Hermitage de San Petersburgo. Oleg va explicando anécdotas, situaciones y demás vivencias, y también, se detiene en su narración, para tocar el piano poseído con toda la energía y fuerza que le caracterizan, convirtiéndose en otro ser. Duque vuelve a maravillarnos con un retrato (como hizo con Iván Zulueta en su celebrada pieza) de un personaje extraño y sublime, que ama la Rusia zarista y a Stalin, a partes iguales, o sólo lo explica así. Un maravilloso juego de apariencias y extrañezas en un personaje de otro tiempo y de éste, de ningún lugar y de algún lugar. Un viaje imposible y envolvente que nos habla de arte, de quién quisiéramos ser y sobre todo, de quiénes pudimos ser. Para cerrar la sección Talents, estuve viendo VILLE-MARIE, de Guy Édoin. El segundo trabajo del quebequés es un drama intimista y cercano, con la noche como presencia incesante, que nos sumerge en un relato de madres/padres e hijos, de personas que tienen que convivir con la pérdida, y la terrorífica culpa que los atenaza constantemente. Vidas cruzadas en la ciudad de Mont-real, salpicada de dureza y desazón. Un actriz de renombre (enorme Monica Bellucci) que trabaja en su próxima película, con tintes demasiados autobiográficos y dolorosos para ella, una doctora y un conductor de ambulancia que comparten el escenario de urgencias, y además más cosas que guardan celosamente. Una historia narrada con fuerza, que nos habla de una manera delicada y sobrecogedora de nuestros sentimientos, y la naturaleza de nuestras relaciones.

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De la sección de Transicions, me llamó muchísimo la atención CHRONIC, de Michel Franco. El cuarto trabajo del director mexicano, rodado en inglés, y protagonizado por un excelente Tim Roth, nos mete de lleno, en un estilo documental, combinando actores profesionales con amateurs, en un drama de un hombre reservado que cuida de enfermos terminales, mientras arrastra una pérdida muy cercana que le separa de su familia. Una película dura y terrible, que de un modo realista, se acerca una realidad difícil y compleja. Una cinta que huye del sentimentalismo y la compasión, tratando de forma inteligente los dramas cotidianos de los personajes, y mostrando situaciones durísimas filmadas de manera sincera y honesta. De la misma sección, me interesó MI AMIGA DEL PARQUE, de Ana Katz. La actriz argentina de la reciente Kiki, el amor se hace, de Paco León, se ha labrado una carrera interesante como directora en su país, con historias intimistas, protagonizadas por personajes corrientes que se enfrentan a sus dramas personales y cotidianos. En ésta, se centra en una madre reciente que cría sola a su bebé (su marido trabaja fuera) y se relaciona con dos hermanas bastante embaucadoras y pesadas. Una reflexión madura y sincera sobre la maternidad y todos los efectos que esta ocasiona en las jóvenes madres. Katz se acerca los problemas reales, miedos e inseguridades que transitan en este tipo de situaciones. Utilizando un estilo realista y natural, que en ocasiones se disfraza de thriller dramático, se desata como una película inteligente, a ratos irónica, que se ve con bastante interés.

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Continuando en Talents, tenía curiosidad por MUCH LOVED, de Nabil Ayouch. Cineasta marroquí del que conocía Los caballos de Dios (2012). Ahora se centra en tres prostitutas que sobreviven en una sociedad corrupta y peligrosa, ofreciendo sus cuerpos, sentimientos y encantos a todos aquellos que quieran gastarse su dinero en ellas. Rodada con un estilo documental, y de extrema dureza, Ayouch (que se enfrentó a numerosos problemas en su país) narra de forma contundente y brutal a estas mujeres que rechazados por todos, incluidos los suyos, se mantienen a duras penas, soportando humillaciones y violencia, en un ambiente malsano y de terror, en el que sobresalen las buenas interpretaciones del trío protagonista, mujeres que sueñan con una vida mejor, que quizá solo existe en sus sueños o en otro país. Para finalizar mi viaje por el D’A, esperaba con expectación la película que clausuraba el certamen, LA PROPERA PELL, de Isa Campo e Isaki Lacuesta. El último trabajo del incombustible tándem, que firman la dirección por primera vez, es una película oscura, terrible y compleja, que nos sumerge en una trama sobre identidades, búsqueda y pasados sangrantes, constantes en el cine de Campo y Lacuesta. Una trama que sobrecoge por su dureza, tanto a nivel físico (filmada en Los Pirineos), como emocional, en un drama en el que un joven regresa con su madre, después de 8 años desaparecido. El pasado, la culpa y la pérdida enfrentan a unos personajes reservados y misteriosos, que mienten más que hablan, y ocultan más que muestran, en una narración excelente que camina entre el drama social (muy al estilo de los Dardenne) y el thriller rural, en un paisaje helado y abrupto que ahoga a todos los personajes. Una película que puso el broche de oro a un festival que se ha convertido en una cita imprescindible y muy necesaria en la ciudad de Barcelona, erigiéndose en uno de los festivales más interesantes y audaces en el actual panorama, que como viene siendo habitual, en la gala de clausura, se anunciaron las fechas de la próxima edición que se celebrará del 27 de abril al 7 de mayo del 2017. Larga vida al D’A y sobre todo, al cine que viaja a lugares inexplorados con miradas interesantes y reflexivas, que nos ayuden a entender a los demás, y sobre todo, a nosotros mismos, o si no lo conseguimos, que por lo menos, lo intentemos.

Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta

Murieron_por_encima_de_sus_posibilidades-895415915-largeEL ESPERPENTO NACIONAL

El cine de Isaki Lacuesta (Girona, 1975) ha destacado por su valentía y riesgo en sus propuestas, apoyándose en un lenguaje propio y a contracorriente, que ha experimentado y se ha sumergido entre los límites difusos y confusos de la ficción y el documental, con títulos imprescindibles que forman parte del último cine contemporáneo como La leyenda del tiempo (2006), Los condenados (2009) o  su díptico Los pasos dobles (que le valió la Concha de Oro) y El cuaderno de barro, ambas de 2011.  Ahora, su nuevo trabajo, el séptimo largo de su brillante filmografía, es un golpe de timón en su carrera, enfrentándose a la comedia, un género que si bien había coqueteado en alguna ocasión, (recuerden algunos instantes de la citada Los pasos dobles, o su pieza del 2013 para Venga monjas, Tres tristes triples), ahora es el centro de la película.

Una obra que ha visto la luz gracias al equipo técnico y artístico (donde Lacuesta ha logrado reunir uno de los repartos corales más célebres del último cine español) en el que todos ellos han participado en forma de cooperativa, en un rodaje que se ha prolongado durante un año. Una cinta alocada y de ritmo endiablado, que ya desde sus títulos de crédito (que recogen el guante de La pantera rosa) a ritmo de la canción de los Astrud, Hay un hombre en España que lo hace todo, hay un hombre que lo hace todo en España, deja claras sus intenciones, una aproximación crítica y amarga, a base de un humor irreverente y esperpéntico de la situación de catástrofe económica que ha asolado el país en los últimos tiempos. La estructura es clásica, nos pone en la pista de cinco desplazados por la crisis (uno de ellos ha perdido todo su dinero por invertir en un abandonado local que el Ayuntamiento tirará abajo, otro, acaba viviendo en una caravana y encima, no puede pagar el colegio elitista de su hija, el siguiente, está sin blanca por derrochador y debe la biblia en verso a su jefe que lo amenaza con matarlo, otro más, que malvive en un trabajo hostigando a morosos, y el último, la enfermedad terminal de su mujer le ha llevado a una situación desesperada), cinco almas en pena que han acabado con sus huesos en un manicomio, allí perpetran un plan diabólico y siniestro que consiste en escaparse y secuestrar al director del Banco Central Europeo.

La descripción que hace Lacuesta del panorama es desoladora y brutal, los escenarios deprimentes, situados en el extrarradio, lugares como hospitales sin recursos, barrios sin trabajo, puticlubs sin clientes, solares abandonados, y tugurios de vicio, en fin, espacios sin alma donde han ido a parar los desahuciados sociales, donde nos metemos en restaurantes chinos que tienen su entrada por una lavadora, y que además mientras comes puedes ver a los transeúntes, y estos sólo ven un espejo, o ese barco, oxidado por fuera y bello por dentro, todo un laberinto de pasillos, habitaciones y salones que no tienen fin, de auténtico lujo, donde se celebran bacanales y fiestones de sexo, drogas y alcohol, un mundo de contrastes y pura apariencia, una sociedad en descomposición, donde la riqueza es para unos, y la pobreza para todos. Destacan momentos brillantes como el instante de José Sacristán, donde hace autocrítica de las causas que han llevado a esa situación, o el intenso monólogo de Albert Pla, Pues a mí lo que me gustaría, (que recuerda a otro de los grandes momentos del cine de Lacuesta, el soliloquio de Bárbara Lennie en Los condenados, aunque de tono totalmente opuestos), sin olvidarnos del encuentro con el director del BCE, un Josep María Pou, pletórico, en penumbra y sólo, que parece un trasunto del coronel Brando Kurtz de Apocalipse Now). Lacuesta se ha abierto en canal, ha parido una estupenda película que contiene un derroche de rabia y desesperación, comedia bruta y desparramada, que no deja títere con cabeza, caza al cuello a todos y todos, asombra por su irreverencia y contundencia en algunos instantes, quizás cuando se pone serio pierde algo de fuelle. Una obra que nace como respuesta al momento, pero que aguanta su propia naturaleza y pese a quién pese, no sólo es hija de este tiempo, sino de muchos otros, muy a nuestro pesar. Una extraña mezcla de films como El mundo está loco, loco, loco (1963, Stanley Kramer), Atraco a las tres (1962, José María Forqué), Rufufú (1958, Mario Monicelli), o La Vaquilla (1985), y La escopeta nacional (1978), ambas de Berlanga, donde en esta última tendría su espejo inspirador, si el maestro nos habló del franquismo con su habitual mala leche y actitud negrísima, sería porque este país no tiene otra salida, que reírse a carcajadas y descojonarse de todos y todo, y sobre todo de nosotros mismos, aunque en el fondo de todo el asunto, nos sintamos más amargados y más solos.   

Entrevista a Jordi Morató

Entrevista a Jordi Morató, director de “Sobre la marxa (El inventor de la selva)”. El encuentro tuvo lugar el Martes 23 de diciembre de 2014, en Barcelona, en la Sala de Invitados de la Filmoteca de Catalunya.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jordi Morató, por su tiempo, generosidad y sabiduría, a Pilar Garcia de Prensa de la Filmoteca y Esteve Riambau, Director de la Filmoteca, por su amabilidad y complicidad, y a un empleado de la Filmoteca, que amablemente tomó la fotografía que ilustra la publicación.

Sobre la marxa (El inventor de la selva), de Jordi Morató

 cartell-sobre-la-marxa-webEl hombre contra la civilización

En el arranque de Los impacables (1955), de Raoul Walsh, un par de cowboys cabalga entre montañas nevadas. De repente, se detienen y observan a un hombre colgado de un árbol, a lo que uno de ellos exclama: “Al fin nos acercamos a la civilización”. La lucha del hombre libre contra la civilización es el tema elegido por el joven realizador Jordi Morató (Torelló, 1989) para su proyecto final de carrera en el máster de documental de la UPF, apadrinado por Isa Campo e Isaki lacuesta. A través de unos amigos y de casualidad, Morató conoció al protagonista de su relato, Josep Pujiula, llamado Garrel, y apodado “El tarzán de Argelaguer”. En un bosque de La Garrotxa, cercano a su vivienda, Garrel construyó con sus propias manos y durante 45 años, toda una ciudad: torres de 30 metros, laberintos, casas, presas de agua y túneles en la roca, todo ello utilizando materiales propios del entorno y reciclados. La película está fabricada a través de las imágenes de archivo que Aleix, un joven amigo, grabó a principios de los 90, en un serie de películas domésticas, donde Garrel actúa de Tarzán, jugando en el entorno que ha construido, así como también, luchando contra una manada de motoristas domingueros que amenazan con destruir sus construcciones. Las imágenes se acompañan con la voz en off del propio Morató, que nos va contando y reflexionando el mundo de Garrel, a través de un modo honesto y sincero. Realidad y ficción se mezclan en este documental humanista y emotivo, que atrapa la realidad de un hombre corriente que disfruta de su libertad en contacto con la naturaleza. Primero los gamberros drogatas, como el propio Garrel los denomina, luego la construcción de una autovía, y posteriormente, las normas legales que le obliga a cumplir el Ayuntamiento, hacen que el propio Garrel destruya su ciudad y pasado un tiempo, la llamada de lo salvaje, como le ocurría al can de Jack London, le obligue a volver a su bosque y comenzar a construir de nuevo su ciudad. Un hombre que se metamorfosea en ese ambiente, donde se siente libre y tremendamente feliz, un espíritu que no ha perdido sus ansias de jugar y el niño que sigue dispuesto a seguir disfrutando de la vida. Una película que también nos habla de un encuentro, el de Garrel con el cineasta, momento donde el relato nos asalta con bellísimas imágenes de observación, la mirada del cineasta hacía ese mundo, donde la naturaleza adquiere vida propia, y la materialidad, fuego, tierra y agua, se funden en una simbiosis de pureza donde las imágenes adquieren todo su valor. El debutante Jordi Morató nos habla de la libertad, de la tenacidad y la perseverancia de un hombre sencillo, que en la actualidad, a sus 77 años,  sigue alzando con paciencia, su paraíso particular, con la misma ilusión que le ha perseguido toda su vida, la de ese niño inquieto que no puede dejar de hacer cosas.