Supernatural, de Ventura Durall

ENFRENTAR LAS HERIDAS. 

“La única asignatura que tenemos que pasar todos es la de la vida. Qué nos importa que nos describan lo que vivimos con términos sabios, si en realidad se vive sin palabras. Y en realidad, cuando se habla de curanderismo, de salud, de enfermedad, del bienestar, del malestar, de ser fiel a sí mismo, de la traición, lo que estamos haciendo es únicamente vivir. ¿Por qué no decir las cosas llanas? ¿Por qué disfrazar con palabras sabias lo que es inmediato y entero? (…) Ejercita los sentidos, callar, olvidar, ser el que ve y no el que dice, porque el que dice muere con el diccionario”. 

André Malby 

El cineasta Ventura Durall (Barcelona, 1974), ya había tocado algunos temas de Supernatural, como los referentes a las diferencias entre ciencia y magia en Bugarach (2014), codirigida junto a Salvador Sunyer y Sergi Cameron, en la que unos individuos se refugian en un pequeño pueblo del Sur de Francia ante la inminencia del fin del mundo, y las difíciles relaciones con el pasado y la figura paterna en el díptico ficción-documental Las 2 vidas de Andrés Rabadán (2008) y El perdón (2009). 

En Supernatural, el relato se desdobla en la experiencia real de la actriz Anna Alarcón, que protagonizó L’ ofrena (2020), de Durall que, siendo niña fue salvada de una durísima anorexia gracias a la ayuda de André Malby (1943-2008), una sanador, chamán, filósofo, investigador y herbolario, entre otras muchas más cosas. Y por otro lado, tenemos a Mathurin Malby, hijo del citado André, doctor de profesión y muy contrario a la sabiduría de su progenitor, con el que mantuvo una difícil relación. A partir de estas dos experiencias, la película los junta y viven una serie de actividades, como la que sucede en las cuevas de la luz, última residencia de André, en la que se reúnen antiguos colaboradores y curados del chamán. El cineasta barcelonés impone una mirada de observación, de honestidad y nada pretenciosa. La película no juzga, escucha las diferentes posiciones y sobre todo, indaga en los pasados de sus dos personajes, a través de un rico material de archivo: fotografías, relatos, diarios y archivo televisivo, donde Malby padre intervenía. Un interesante y profundo collage que ayuda a sumergirse en las elegantes, reposadas y sofisticadas imágenes que nos sitúan en la naturaleza en todo su esplendor, en los distintos viajes espirituales y demás aspectos. 

Técnicamente la película es asombrosa y con un acabado extraordinario con una cinematografía que firman el dúo Núria Gascón, que ha hecho cortometrajes de Irene Moray y Alba Cros, e Iván Castiñeiras, que ya estuvo en la citada Bugarach, y en trabajos de Sergi Cameron e Ángel Santos, componen una sinfonía de grandes encuadres que nos introducen de forma majestuosa y bellísima a cada espacio de la película que nos lleva por varios lugares, por España y Estados Unidos. La música de Justine Bourgeus, que eleva cada plano y cada instante de la historia que se cuenta, potenciando la trama psicológica que ayuda a que los perspectivos viajes muy personales y profundos de los protagonistas se convierta en una maravillosa y enriquecedora experiencia. Otra pareja es la que firma el montaje como son Nikan Salari y Maria Castan, habitual del cine de Jaume Claret Muxart que acaba de estrenar Extrany riu, y del director Xavi Puebla, entre otros. Una edición llena de matices, que bucea de forma tranquila y pausada en cada mirada y gesto, en sus 84 minutos de metraje, en la que hay innumerables altibajos en este viaje tanto físico como exterior, donde escuchamos muchos puntos de vista diferentes e interesantes.

Podríamos ver Supernatural como un western clásico y nada complaciente, que va sobre dos ideas contrapuestas, la eterna lucha entre lo que yo creo y lo que cree el otro, pero, a parte del argumento, la cosa va por otros lares, porque la película huye de la lucha entre razones y sentimientos, y explora las experiencias personales de cada uno, a través de su memoria, sus complejidades y las situaciones vividas y las que creen haber vivido. Si hay algún espectador que vaya al cine buscando respuestas inmediatas no las va a encontrar, porque la película escucha y sitúa su objetivo en todas las miradas y perspectivas para que cada espectador saque sus propias conclusiones, o quizás no. En la cinta de Ventura Durall se citan dos propuestas antagónicas como la ciencia y la magia o lo invisible, aquello que no entendemos, y no luchan entre ellas, si no que coexisten unas y otras, según la circunstancia, y según los diversos testimonios que aparecen en la historia. Las dificultades y oscuridades de las relaciones paterno-filiales también son un tema recurrente en la cinta, y es ahí donde la película vuela y nos hace un nudo en la garganta, porque lo muestra de forma directa y dura. Vean Supernatural porque además de hacerles reflexionar y mucho sobre lo que somos y todo lo que ignoramos, que es mucho. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Chloé Barreau

Entrevista a Chloé Barreau, directora de la película «Fragmentos de una biografía amorosa», en el marco de El Documental del Mes, iniciativa de DocsBarcelona, en la terraza del Instituto Francés en Barcelona, el martes 1 de abril de 2025.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Chloé Barreau, por su tiempo, sabiduría, generosidad, a Sam Wallis, por su gran labor como intérprete, y a Carla Font de Comunicación de El Documental del Mes, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Fragmentos de una biografía amorosa, de Chloé Barreau

LA JOVEN QUE AMABA EL AMOR. 

“Tú crees que amas el amor, pero lo que amas en realidad es la idea del amor”. 

Frase escuchada en el film “El hombre que amaba las mujeres” (1977), de François Truffaut

El hecho de vivir, indispensablemente, va en consonancia con todas las personas que han transitado por nuestras vidas, y sobre todo, aquellas personas que han significado alguna cosa en nuestras existencias, personas que dejaron alguna huella, algún efecto que nos ha hecho ser de una u otra forma. Amistades y sobre todo, amores, ya sean correspondidos o no, y todas esas experiencias que siguen almacenadas en nuestro alma. Recuerdos y memoria de nuestra propia vida. Amores que parecían irrompibles, para toda la vida, pero que quedaron en historias de amor o no recordadas y la mayoría olvidadas. En la película Fragmentos de una biografía amorosa, de Chloé Barreau (París, Francia, 1976), se vuelven a las historias de amor de la directora, pero no desde el “Yo”, sino desde el contraplano, es decir, desde el recuerdo de sus ex, de aquellos personas que transitaron por su vida sentimental. Un recorrido profundo y sincero, y de ficción, ya que las personas recuerdan el pasado, y lo inventan, porque así es la memoria, mucho de invento y algo de verdad.

Barreau es licenciada en Literatura Moderna por la Soborna, también ha hecho cortometrajes, especiales para televisión, docuseries para especializarse como productora creativa en la pequeña pantalla, amén de debutar con la película La Faute à Mon Père, the scandal of Father Barreua (2012), sobre la historia de amor prohibido de sus padres: un sacerdote católico y una enfermera que fue un escándalo en la Francia puritana de los sesenta. Con su segundo trabajo, primero documental, repasa sus amores a partir de los testimonios de sus ex parejas, a través de sus voces e imágenes de vídeo, y el contenido de las cartas de amor y desamor, ya que la directora filma compulsivamente desde los 16 años, grabando su vida, sus amistades, sus experiencias y sus amores. Siguiendo una estructura lineal, con algún que otro salto, tanto atrás como adelante, rompiendo ese esquema lineal. Escuchamos a los otros/as y nos dan una visión abierta, profunda e interesante de los amores de la directora, recogiendo buena parte de la década de los noventa entre París y Roma, volviendo al tiempo de la juventud, al tiempo del amor, al tiempo donde todo era posible, donde la vida y el amor y la juventud todavía vivía sin móviles y demás pantallas que nos han encerrado aún más. 

Todas las historias de amor tienen dos formas de mirarlas, pensarlas y sentirlas, y rara vez podemos conocer al otro/a y sobre todo, la visión que tuvieron o tienen, porque la película se adentra en el pasado desde el presente, o lo que es lo mismo, desde la memoria, desde el ejercicio de recordar, de todo aquello que recordamos o lo que creemos recordar que, acompañadas de las escogidas imágenes domésticas van dando una honesta exploración de todo lo que ocurrió, donde la película no juzga ni condiciona la visión de los espectadores, todo lo contrario, se sumerge con total libertad en todo lo que generan los testimonios y las citadas imágenes, creando esa idea de memoria fabulada, en que el cine ayuda a encontrar esos limbos necesarios y parecidos a lo que intuimos como aquella realidad, en un brutal ejercicio de memoria, documento, ficción donde el amor adquiere las mismas características, en ese intento de acercarse a lo que sentimos, a las huellas que nos dejaron aquellas historias, y sobre todo, lo que ha quedado de aquellas experiencias, si es que quedó algo, y cómo lo recordamos, como lo hablamos y cómo nos vemos entonces a través de nuestros recuerdos y las imágenes. 

En realidad, la película Fragmentos de una biografía amorosa también nos habla de la imposibilidad de extraer algo contundente del pasado y lo que éramos, porque siempre nos vemos como extraños de nuestra propia vida, y por ende de nuestra memoria, y por mucho que pensemos en ello y analizamos nuestros recuerdos y las imágenes, como ocurre en el caso de la obra, siempre estamos bordeando nuestra propia historia en un vano intento de racionalizar lo que fuimos y lo que somos. Quizás todo es una ficción y a la postre, nosotros somos unos pobres diablos que intentamos acercarnos a la memoria con las armas equivocadas, y más bien deberíamos ver nuestra vida como una película, inventándola constantemente, y siendo esclavos de nuestra propia memoria o lo que creemos que es eso de recordar. Celebramos la película de Chloé Barreau por querer contarnos el amor o lo que creemos que es el amor a partir de los otros y otras, a través de lo que dejamos en ellos y ellas, y sobre todo, cómo nos ven, nos recuerdan y si es igual o parecido a cómo los recordamos nosotros/as, en un sugerente ejercicio de idas y venidas, de pasado y presente y sin tiempo, porque al fin y al cabo, la vida avanza hacia adelante de forma oficial, y en el fondo, avanza como quiere a merced de nosotros mismos, que acabamos siendo espectadores de nuestra memoria y sentimientos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Patricia Franquesa

Entrevista a Patricia Franquesa, directora de la película «Diario de mi sextorsión», en su domicilio en Barcelona, el martes 22 de octubre de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Patricia Franquesa, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Paula Borja de comunicación de la película, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Ken Wardrop

Entrevista a Ken Wardrop, directora de la película «Una Navidad para todos», en el marco de El Documental del Mes, iniciativa de DocsBarcelona, en los Jardins Mercè Vilaret en Barcelona, el martes 3 de diciembre de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ken Wardrop, por su tiempo, sabiduría, generosidad, a Sam Wallis, por su gran labor como intérprete, y a Carla Font de Comunicación de El Documental del Mes, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Una Navidad para todos, de Ken Wardrop

EN ALGÚN LUGAR DE IRLANDA…

“La esperanza es como el sol, que si bien se pone al final de cada día, vuelve a salir cada mañana”. 

Charles Dickens

Érase un pueblo de Irlanda. Uno de esos pueblos que para nosotros no tendrá nombre. Uno de esos pueblos en los que conoceremos a cinco personas: un viudo con dos hijos pequeños, una madre soltera con tres hijos, una mujer sola que imagina una vida que no tiene, un obrero que vive sólo junto a su perro y una señora que está sola en su casa y con sus recuerdos. La película se llama Una Navidad para todos (“So This is Christmas”, en el original) de Ken Wardrop (Portarlingron, Irlanda, 1973) y nos cuenta la vida de unas personas tan cercanas como nosotros. Cinco miradas a la soledad. Cinco individuos que, a pesar de los palos vitales, siguen cada día tirando del carro. La acción arranca a finales de noviembre, un mes vista del día de Navidad, donde el bullicio de las calles, el trasiego de gente preparando y comprando la comida y los consabidos regalos hacen de la pequeña ciudad un hervidero de entusiasmo y alegría. La película no va en contra de la Navidad ni mucho menos, si no que nos explica las cotidianidades de estas cinco almas en las que la vida se ha vuelto difícil, algo amarga y llena de ausencias.

El cine de Wardrop se construye a partir de las complejidades de las relaciones humanas, de todo aquello que somos y lo que no, y cómo nos relacionamos con los otros. En su cine ha hablado de temas como los hombres que han pasado por las vidas de un grupo de mujeres en His & Hers (2009), de la masculinidad y la relación con sus madres en Mom and Me (2015), Making the Grade (2017), sobre la educación. Historias que rescatan la sencillez y la naturalidad de las personas anónimas y las vicisitudes de sus vidas. En Una Navidad para todos, no relega el humor, todo lo contrario, la película está impregnada de humor para contarnos vidas muy duras, llenas de presencias y sobre todo, de ausencias, de personas perdidas en una especie de limbo entre la vida y la muerte, que deben seguir viviendo a pesar de los pesares, a pesar de los que ya no están, a pesar de ellos mismos. Tiene el aroma de la mejor literatura dickensiana y el gran cine humanista británico, del que hacen hecho Loach, Leigh, Frears, Sheridan y Andrea Arnold,  entre otros, donde encontramos miradas a esos barrios obreros ingleses en los que la realidad se palpa en cada espacio, habitados por personas que se levantan cada día intentando que sus existencias sean mejores, o al menos no vayan a peor. 

La magnífica cinematografía de Narayan Van Maele, a través del 35mm que ayuda a crear ese efecto atemporal que ayuda a no revelar el lugar concreto donde ocurre la trama, y sobre todo, esa cercanía e intimidad que tanto busca la historia, en que las personas/personajes están al lado nuestro, con esa cámara que es uno más, un observador que mira sin molestar, que entra en sus vidas, en sus casas con precisión y detalle. El montaje de John O’Connor construye en sus reposados 86 minutos de metraje, un relato sin prisas y con mucha pausa cada retrato en el retrato de la Navidad, lo que no vemos ante tantas luces y destellos y fluorescentes parpadeantes, la realidad que se oculta de los demás, las tantas vidas que van de aquí para allá. El cineasta irlandés quiere que nos detengamos, y las miremos y no las juzguemos, la cinta no lo hace, sino que las trata con honestidad y humanidad. La cinta es un retrato de cinco personajes en situaciones muy duras y emocionalmente difíciles de digerir, pero la película no cae en el tremendismo ni mucho menos en la sensiblería, sino que opta por desenterrar la esperanza de cada uno de ellos, desde lo sincero y la transparencia.  

Resulta muy acertado estrenar una película como Una Navidad para todos en este período, y no lo digo porque sea contraria a la Navidad, ni mucho menos, eso sí, nos habla de los valores de este período, como se menciona en el maravilloso arranque de la película con los niños y el párroco y la sorprendente llamada telefónica. Unos valores como la esperanza y la tristeza y soledades compartidas, muy alejados de los valores mercantilistas y de consumo estúpido en los que se ha envuelto la Navidad, un período de derroche inútil donde prevalece la apariencia y el materialismo y el individualismo y la desigualdad más imperantes de la débil y torpe condición humana. La película de Wardrop es un toque de atención, es una llamada al orden humano, a dejar de seguir girando en esta rueda vacía de gastos y más gastos y prisas y egos sin sentido, y volver, si alguna vez hemos estado, a esa idea de fraternidad y hermandad, aunque sólo sea por unos días, quizás un tiempo, donde no nos miremos tanto al ombligo ni al éxito, que vaya usted a saber qué diantres es, y seamos más humanos, pero de verdad, un poco más, y que no se nos olvide, que el mundo y la sociedad de la formamos parte seguro que nos lo agradece y sobre todo, nosotros mismos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Entrevista a Laura Plancarte

Entrevista a Laura Plancarte, directora de la película «Sueño mexicano», en el marco de El Documental del Mes, iniciativa de DocsBarcelona, en el Hotel Casa Gràcia en Barcelona, el martes 5 de noviembre de 2024.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Laura Plancarte, por su tiempo, sabiduría, generosidad, y a Carla Font de Comunicación de El Documental del Mes, por su generosidad, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA