Mia madre, de Nanni Moretti

Mia-madreCOMPARTIR EL DOLOR.

En un momento de la película, Margherita, la directora de cine, contesta de forma estándar a la pregunta que le hace un periodista, de si su película concienciará al público. Otros periodistas se levantan y le formulan preguntas a la vez, la cámara avanza hacía Margherita y escuchamos sus pensamientos: “Ya, claro, el papel del cine… Pero ¿por qué sigo repitiendo lo mismo año tras año? Todos están convencidos de que entiendo lo que pasa, que puedo interpretar la realidad, pero ya no entiendo nada”. Un personaje perdido, que discute con sus emociones,  enfrentado a la enfermedad de su madre, es lo que plantea la última película de Nanni Moretti (1953, Brunico, provincia de Bolzano, Italia.).

El reputado cineasta ha fabricado  un sólido drama intimista, desarrollado en un ambiente familiar y cercano, en un espacio donde seguimos la cotidianidad de Margherita, una directora de cine, atractiva, de unos cuarenta años – que apoya su interpretación en su contundente mirada y silencios- en pleno rodaje de su nueva película, y visitando a su madre enferma en el hospital. Ella es un personaje huidizo, que le cuesta a aceptar a los demás, en plena crisis sentimental (acaba de romper con su novio, actor en su película) y creativa, no acaba de encontrarse cómoda con la película que está rodando, un film que habla sobre la compra de una fábrica por un americano y los trabajadores se encierran para mantener sus puestos de trabajo. Moretti se ha alejado de sus películas más ambiciosas como El Caimán (2006), donde construía un retrato muy crítico y sarcástico sobre Berlusconi, o Habemus Papam (2011), donde hablaba de la incapacidad del Papá para responder a su pontificado, interpretada por un maravilloso Michele Piccoli, para adentrarse en su cine más querido, un cine que hable de él, de su oficio, y de su familia. Unas referencias que nos remiten a Caro Diario, aquel cuento maravilloso que filmó hace más de dos décadas, un universo cinematográfico planteado a través de su propia vida, su trabajo y los seres queridos que le rodean.

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En 1998 filma Abril, donde sigue volcando sus obsesiones y planteamientos como cineasta a través de su familia y cotidianidad, o La habitación del hijo, rodada en el 2011, uno de sus grandes éxitos de crítica y público, donde una familia se desmoronaba emocionalmente a causa de la pérdida de su hijo. Ahora, siguiendo las directrices de esta última, allí la era la pérdida, aquí es afrontar la pérdida que va a producirse, Moretti vuelve a centrarse en su universo particular, aunque esta vez ha escogido a la actriz Margherita Buy para que lo interprete, pero sus obsesiones personales siguen ahí, ahora nos habla de su madre, una profesora de latín y griego, de su pérdida, y la experiencia de vivir una experiencia así. Se reserva el papel del hermano, alguien a quién no se le puede reprochar nada, y la hija de la directora, una adolescente en plena revolución hormonal. Moretti encierra a sus personajes en su querida Roma, y nos conduce por su película a través de la mirada de Margherita, una mujer que no se agrada, que su trabajo no le llena, y además, debe aceptar y superar la enfermedad de su madre. En su película número 12, Moretti nos sumerge en un sentido homenaje a su madre, a su memoria y al recuerdo que lo invade, formando un microcosmos de emociones complejas y difíciles, en un paisaje de emociones complicadas, un lugar retratado de forma sencilla y tierna, donde se permite la licencia de viajar por diferentes géneros y tonos, las secuencias cómicas e irónicas, muy de su gusto, están presentes a través de John Turturro, fantástica su interpretación, un actor americano, con pinta de italiano, que aparece como una exhalación aportando las dosis de locura y comedia a la película, desbordándolo todo con su peculiar forma de vivir e interpretar, y le sirve para homenajear a su querida Roma y al Fellini de los 60 con Ocho y medio o La dolce vita. Una obra de un cineasta que maneja a sus personajes de manera íntima y edifica sus películas a través de los detalles, creando un mundo donde se mezclan de forma admirable la fantasía, los recuerdos y los sueños. Un cine crítico con la sociedad de su tiempo, aparentemente ligero, pero que esconde múltiples capas, donde retrata las complejidades y dificultades de la vida, el paso del tiempo, y el oficio de cineasta que tanto ama.

Encuentro con Isabel Coixet

Encuentro con la cineasta Isabel Coixet, con motivo de la programación en la Filmoteca de Catalunya de la retrospectiva íntegra de su obra, y el ciclo Dones (Bastant) perdudes, elegido por ella. El evento tuvo lugar el lunes 11 de enero de 2016, en la cafetería de la Filmoteca de Cataluña.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Isabel Coixet, por su tiempo, conocimiento y sabiduría, y a Pilar García de Comunicación de la Filmoteca, y a Sandra Ejarque de Vasaver, por su paciencia, amabilidad y cariño.

Entrevista a Hubert Sauper

Entrevista a Hubert Sauper, director de «We come as friends». El encuentro tuvo lugar el viernes 20 de noviembre de 2015, en la terraza de la cafetería del CCCB de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Hubert Sauper, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Marta y Laura de La Costa Comunicació, por su amabilidad, paciencia y afecto, y al equipo de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, por tomar la fotografía que ilustra la publicación, y por acogerme con tanto cariño y hacerme sentir tan bien, en un festival tan necesario, emocionante y vital.

La primera película. Ideas y experiencias de filmación y producción/ La Sala de los Cineastas.

Evento organizado por la Unión de Cineastas. Bajo el título «La primera película. Ideas y experiencias de filmación y producción», conversación sobre los proyectos de Carla Simón, «Verano 1993», de Meritxell Colell, «Tierras de soledad», y de Elena Martín, «Julia Ist», y la experiencia de producir a debutantes de los productores Sergi Moreno, de Lastor Media, y Artiz Cirbián, del Colectivo Niu d’Indi. Moderados por la cineasta Mar Coll. El encuentro tuvo lugar el martes 15 de diciembre de 2015, en el Cine Zumzeig, en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carla Simón, Meritxell Colell, Elena Martín, Sergi Moreno y Artiz Cirbián, por su tiempo, generosidad y simpatía, al equipo de Unión de Cineastas, en especial a Mar Coll y Cristina Silvestre, por su paciencia, amabilidad y cariño, y al Cine Zumzeig, por apoyar la causa y dar visibilidad a este tipo de eventos.

Entrevista a Ion de Sosa

Entrevista a Ion de Sosa, director de «Sueñan los androides». El encuentro tuvo lugar el viernes 20 de noviembre de 2015, en la Plaza de Joan Coromines de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Ion de Sosa, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Marta y Laura de La Costa Comunicació, por su amabilidad, paciencia y afecto, y al equipo de L’Alternativa. Festival de Cinema Independent de Barcelona, por acogerme con tanto cariño y hacerme sentir tan bien, en un festival tan necesario, emocionante y vital.

Masterclass de Gianni Amelio

Masterclass de Gianni Amelio. El encuentro tuvo lugar el miércoles 11 de noviembre del 2015, en la Filmoteca de Catalunya de Barcelona, en el marco del ciclo dedicado al cineasta italiano.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que ha hecho posible este encuentro: a Gianni Amelio, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Pilar García de Comunicación de la Filmoteca y al equipo de Filmoteca, por su amabilidad y paciencia, y por organizar este encuentro tan especial.

Entrevista a José Luis Guerín

Entrevista a José Luis Guerín, director de «La academia de las musas». El encuentro tuvo lugar el lunes 28 de diciembre de 2015, en la vivienda del director en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a José Luis Guerín, por su tiempo, sabiduría y generosidad, a Sonia Uría de Suria Comunicación, por su paciencia, amabilidad y cariño, y al colega de El Punt Avui, que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra esta publicación.

Incidencias, de José Corbacho y Juan Cruz

incidencias_cartelEN MEDIO DE LA NADA.

El tándem formado por José Corbacho (1965, Hospitalet de Llobregat) y Juan Cruz (1966, Barcelona), nacidos en el seno de la productora televisiva El Terrat, han labrado una filmografía de películas estimables e interesantes, en las que a través de retratos intimistas y cotidianos, mezclaban con acierto la comedia y el drama, tomaban el pulso de las gentes de barrio, y las dificultades y alegrías en las que se enfrentaban en su deambular diario, con el denominador común de la ciudad colindante, obrera y emigrante de Hospitalet. En su debut, Tapas (2005), se centraban en la variopinta parroquia de seres que se reunían en un bar, todo contado con una frescura y encanto, en su segunda película, Cobardes, rodada tres años después, siguiendo la misma línea que la anterior, ahora el protagonismo se lo llevaba un joven acosado en el instituto, el tono era más social y dramático, pero seguían manteniendo el pulso de la descripción de personajes y el pulso del barrio. Un año después, dieron el salto al medio televisivo, la apuesta era Pelotas, de la que hicieron un par de temporadas, el protagonismo se lo llevaban unos personajes de barrio que se alegraban y enfadaban por culpa de un equipo de fútbol de regional, todo contado a través de esa comedia social con tintes dramáticos.

En su tercera película, han cambiado de rumbo, quizás mantienen el espíritu de alguno de sus personajes de barrio, pero ahora cambian de escenario, meten a sus criaturas a bordo de un tren que despega de Barcelona con destino a Madrid la noche de fin de año. En un momento del viaje, en mitad de la nada, la línea se queda sin tensión y el tren se detiene. A partir de ese instante, empezaremos a conocer a sus variopintos y extremos personajes: su tripulación, un maquinista obsesionado con su padre y el orden, un subalterno, simpático y enamorado de la chica de la cafetería, que anda muy perdida con ganas de salir corriendo, también, tenemos a un cargo público que huye junto a su amante, una pirada escolta, con un maletín lleno de dinero, una pareja que se morrean, él, psicótico y ella, japonesa, un modernillo enfermo de las nuevas tecnologías, un árabe con un bulto sospechoso, un joven matrimonio, él, obsesivo del móvil y tonto de capirote, y ella, de carácter y a punto de dar a luz, una atractiva sola y borracha, y para rematar el cuadro, una pareja de abuelos, que el marido se quedará fiambre.

Incidencias

Con este panorama, el intento de los directores es evidente, plantear una suerte de comedia disparatada, llena de situaciones rocambolescas, y cargas de tensión donde las horas que van pasando con el tren detenido, harán aumentar el nerviosismo de los personajes y la locura se irá apoderando de las relaciones y desencuentros que se van generando. La intención de hacer una comedia de lo disparatado de la realidad social del país tiene su gracia, aunque aquí, no acaba de funcionar, el mejunje es demasiado extremo, y no hace ni pizca de gracia, carece de complicidad con el espectador, unas situaciones demasiado rebuscadas que no acaban de implicar la necesaria empatía con los personajes, un microcosmos estereotipado que no cuaja y además se tiene la sensación que cada uno de los personajes está representado algo o alguien. Parece un humor de antes, trasnochado, que ya no cala en los espectadores, y para acabar de adobar todo el contenido, nos presentan unas entrevistas que aluden a lo ocurrido esa noche en el tren, que no encajan en la trama, y además rompen el ritmo que pretenden imponer en la historia. Ni el buen hacer del magnífico plantel de intérpretes salva la función. Recuerda en tono y situaciones a Los amantes pasajeros, de Almodóvar. Deseemos que Corbacho y Cruz vuelvan a su universo, a su barrio, que tan buenos resultados les había dado, a esos héroes cotidianos que trabajan duro por traer un trozo de pan a casa, de la cervecita del bar, el súper de la esquina, en el retrato de esas gentes humildes que tiran pa’lante con su vida como pueden junto a sus amigos y familia.

La odisea de Alice, de Lucie Borleteau

ImprimirENTRE DOS MUNDOS.

La joven directora francesa Lucie Borleteau, con experiencia en labores de producción y dirección al lado de directores de la talla de Claire Denis o Arnaud Desplechin, se enfrenta en su opera prima a un relato situado a bordo de un viejo carguero, “Fidelio” (título original de la película) siguiendo los pasos de Alice, una joven ingeniera que se embarca para sustituir a un marino fallecido. En tierra, deja a Alex, su prometido, un dibujante de cómics, en el buque, se reencontrará con Gaël, su primer amor, y capitán del navío.

Borleteau huye de los relatos de aventuras marinas, de Stevenson o Melville, aquí no hay ataques de piratas, motines a bordo, etc… Su interés reside en la cotidianidad de unos marinos, todos hombres, excepto Alice, describe con especial realismo ese mundo, un mundo alejado de los suyos, un universo diferente, donde conviven franceses y filipinos, donde los únicos problemas son mecánicos o algún que otro conato de incendio, en el que se come en grupo, donde se vive con gran camaradería y cooperación, que sigue en las salidas nocturnas que llevan a cabo cuando atracan en un puerto para descargar o recoger mercancía, las labores de mantenimiento mecánico y las largas horas de descanso, donde el mar inmenso devora a cualquiera, en el que la inmediatez de la sociedad no tiene cabida, y se impone otro ritmo, más pausado y suave. Alice, vive con el recuerdo del amor que ha dejado en tierra, y la aventura que emprende con Gaël, sus derivas emocionales, y su planteamiento de un amor que se preocupa del otro, soñando con la utopía de amar y estar con dos personas indistintamente, la llevará a plantearse muchas cosas de su vida, y sobre todo, no sólo a aceptarse a sí misma, sino también a asumir que las emociones de los demás pueden ser diferentes a las suyas. Borleteau ha fabricado una película sencilla y honesta, que miramos con tranquilidad a través de los ojos de Alice, de sus caminos confusos emocionales y el desarrollo cotidiano de un viaje a bordo de un barco, donde nos impregnamos de sus olor a salitre, a grasa, nos ensuciamos con su mecánica, y asistimos al ruido ensordecedor de su maquinaría.

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La cineasta francesa apoya su película en su heroína Ariane Labed (vista recientemente como camarera servicial en Langosta, de Yorgos Lanthimos), su mirada magnética y profunda, acompañada de un físico frágil y sólido a la vez, y una interpretación llena de fuerza y cargada de erotismo y sexualidad, que le valió el premio a la mejor actriz en Locarno, es una de las grandes bazas con las que juega la película. Además, de un interesante reparto que amén de los dos amantes de Alice, constituyen un ágil microcosmos de personas que se mueven eficazmente por el interior del buque, por esos pasillos estrechos y oscuros, y por las salas de máquinas llenas de grasa y humo. Borleteau deja el protagonismo a sus actores, a sus confusiones amorosas, a sus sentimientos, a todo lo que les rodea en ese mundo de travesía que se impone en sus existencias, a un mundo rodeado de mar, una cotidianidad que nada tiene que ver con lo que sucede en la tierra, una premisa que nos lleva a recordar unas palabras que Alice suelta a Gaël en un momento de la película: Lo que sucede en el mar, se queda en el mar.

Entrevista a Jorge Alí Triana

Entrevista al director Jorge Alí Triana. El encuentro tuvo lugar el viernes 23 de octubre de 2015, en la Filmoteca de Catalunya de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Jorge Alí Triana, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Pilar García de comunicación de la Filmoteca, por su paciencia, amabilidad y cariño, a Verónica de Imago Barcelona, por su cariño, y a la 10ª Diáspora: Festival de cine colombiano de Barcelona, por su festival y dedicarle una retrospectiva al director Jorge Alí Triana.