Entrevista a Álvaro García-Capelo, director de la película «Viento Sur», en el marco de BCN Film Fest, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el jueves 27 de abril de 2023.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Álvaro García-Capelo, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Sílvia Maristany de Comunicación del Festival, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
“El suicidio no acaba con las posibilidades de que la vida empeore, el sucidio elimina la posibilidad de que mejore”.
Kat Calhoun
No me digan que no recuerdan a George Bailey, el esposo y padre de familia, de la pequeña localidad de Bedford Falls que, agobiado por las deudas, una noche decide acabar con su vida. Pero, cuando lo va a hacer, se le aparece un ángel y todo cambia. ¿Ya saben de quién les hablo?. Sí, correcto, la película es ¡Qué bello es vivir? (1946), de Frank Capra. Algo parecido les sucede a los protagonistas de El primer día de mi vida, de Paolo Genovese (Roma, Italia, 1966), porque un ángel también los recoge en coche una noche de lluvia intensa. Tenemos a Napoleone, casado y empleo bien remunerado, pero desconoce el motivo de tanta infelicidad. Arianna, policía y divorciada, no soporta vivir después que su hija muriese. Emilia, la eterna segundona en gimnasia, no quiere vivir en su silla de ruedas después de un grave accidente. Y, finalmente está Daniele, un niño que odia ser youtuber y comer tanto, pero sus padres no lo escuchan. Cuatro almas que han dejado de vivir. Cuatro almas que tendrán una semana más, siete días para ver sus vidas, o lo que fueron, y sus no vidas, la huella que han dejado en los otros.
De más de la decena de películas de Genovese, comedias entre lo romántico y el drama, siempre con temas actuales, como hizo en Una famiglia perfetta (2012), Tutta colpa di Freud (2014), The Place (2017), Una historia de amor italiana (2021), y Perfectos desconocidos (2016), su gran éxito, que ha sido exportado a muchos países en forma de remake, como el que hizo Álex de la Iglesia en 2017. Con Il primo giorno della mia vita, en su título original, con un guión escrito a cuatro manos por el propio director junto a sus cómplices Rolando Ravello, con más de 40 títulos, entre los que destaca trabajos con Scola y Sorrentino, Paolo Castella e Isabella Aguilar, en la que construyen un relato íntimo y profundo, recogido y tranquilo, en la que hablan de forma madura y concisa de un tema tan difícil como el suicidio, pero haciéndolo desde su complejidad, huyendo de lo simplista y los manidos mensajes de positividad y demás aspectos tan machacados en la actualidad, porque la película mira de frente, sin estridencia ni piruetas argumentales, construyendo una trama lineal, convencional, con personajes diferentes y cercanos, donde cada uno expone sus razones y sus circunstancias.
La película es una película sobre la escucha, sobre mirarnos, sobre no tratar de entender sino escuchar, quedarse cerca del otro y escucharlo, eso que nunca hacemos. Una película sobre problemas y sobre cómo afrontarlos, aunque a veces las soluciones no se vean o tarden en verse, y quizás, no sean de nuestro agrado, porque la felicidad nunca está asegurada y en ocasiones, no sabemos qué nos ocurre, y debemos seguir así, intentando mejorar y mejorarnos, porque es la única forma de hacer las cosas. Al igual que en el apartado guion, en la parte técnica, el director italiano también opta por viejos conocidos como el cinematógrafo Fabrizio Lucci, con esa luz nocturna y de interior, con pocos exteriores de día, con ese hotel anclado en el tiempo y espacio, que nos recuerda a las viejas películas en blanco y negro, la editora Cosnuelo Catucci, en un buen trabajo de montaje, en una historia que va a las dos horas de metraje, en un relato que apenas hay movimiento y poco diálogo, y finalmente, la música de Maurizio Filardo, que añade lo que no se dice y lo que callan los personajes, apoyándose en el silencio y en las diferentes composiciones.
Un gran reparto, bien conjuntado y diferente, que logra un buen empaque con personajes de edades desde la infancia a la adultez, y variadas posiciones sociales y culturales. Encabezados por el gran Toni Servillo, que descubrimos con la maravillosa composición de Titta Di Girolamo en Le conseguenze dell’amore (2004), de Paolo Sorrentino, y con el paso de los años, se ha convertido en uno de las grandes figuras de la interpretación europea. Su ángel, sobrio y comedido, es todo un arte de la composición de personaje y de mirar, porque Servillo no sólo mira, sino traspasa. Le acompañan Valerio Mastanorea como Napoleone, que ya había trabajado con Genovese en The Place, y también, con Virzì, Ferrara, Winterbottom y Bellocchio, entre otros, en un personaje muy cerrado, el más parecido al que hace Servillo, ya lo descubrirán, la estupenda Margherita Buy es Arianna, una de las actrices de la última época de Nanni Moretti, amén de Ozpetek, Veronesi y Tornatore, y muchos más, que como Servillo y los grandes, mira muy bien, es decir, que explica sin decir nada, y entendemos muchas aspectos de un personaje que sufre mucho. Sara Serraiocco hace de Emilia, la joven machacada que no encuentra su ilusión después de no poder hacer lo que más le gusta. Una actriz que hemos visto junto a los citados Salvatores, Virzì y Cavani. El niño Gabriele Cristini, con más de 30 títulos en su intensa filmografía, se queda con el personaje de Daniele, el niño sometido por su padre por los beneficios de youtube.
La película de Genovese tiene muchas historias dentro de ella, algunas más alegres que otras, y otras, agridulces como la vida misma, podemos verla como una balada, por todo lo que cuenta y cómo lo hace, pero suena a jazz, en una noche de lluvia, tal y como arranca la película, y su desarrollo va en consonancia a las emociones encontradas y contradictorias de sus variados personajes. Unas almas que no necesitan ganas de vivir, si no que les ha llevado a quitarse la vida, y no a base de golpes, sino con diálogo, cariño y cercanía, y sobre todo, sentirse acompañados, y sobre todo, escuchados, ese mal tan instalado en la sociedad actual, con todos y todas con nuestros quehaceres cotidianos, en continuo movimiento, como pollos sin cabeza, tan intensos y ocupados, y nos olvidamos de lo más importante, de detenernos, de mirar a nuestro alrededor y no olvidarse de quién tenemos junto a nosotros y nosotras, porque quizás, el día que lo hagamos ya es demasiado tarde, y no nos conceden una semana más para pensar en nosotros, y lo que dejamos en los demás, como le ocurría a George Bailey y los personajes de El primer día de mi vida. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Paco Bezerra, dramaturgo y coguionista de la película «La desconocida», de Pablo Maqueda, en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el viernes 21 de abril de 2023.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Paco Bezerra, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego y Ainhoa Pernaute de Revolutionary Press, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Pablo Maqueda, director de la película «La desconocida», en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el viernes 21 de abril de 2023.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pablo Maqueda, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego y Ainhoa Pernaute de Revolutionary Press, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Laia Manzanares, actriz de la película «La desconocida», de Pablo Maqueda, en el marco del BCN Film Festival, en el Hotel Casa Fuster en Barcelona, el viernes 21 de abril de 2023.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Laia Manzanares, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Katia Casariego y Ainhoa Pernaute de Revolutionary Press, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
“La cosa más aterradora es aceptarse a sí mismo por completo”,
Carl Jung
Imaginen un parque en las afueras de cualquier ciudad, uno de esos parques que por las tardes se llenan de niños que juegan y padres que los vigilan, y en sus caminos de alrededor hay otros corriendo y otros en bici. En uno de esos parques, donde hay juego y vida, cerca de esa cotidianidad, también hay otras cosas, se han citado un hombre y una adolescente, están sentados, uno habla y la otra escucha, no sabemos para qué están ahí, pero podemos imaginarlo. Con este arranque, tan incómodo e inquietante, arranca la tercera película como director de Pablo Maqueda (Madrid, 1985), después de #RealMovie y Manic Pixie Dream Girl, ambas del 2013, y Dear Werner (Walking on Cinema) (2020), un documento que el propio repetía el viaje a pie de finales de los setenta del famoso cineasta. Vamos a quedarnos con las dos primeras, porque ya ponían de manifiesto los oscuros y peligrosos mecanismos internet, sus identidades y el ciberacoso, porque con La desconocida, vuelve a los espacios de las redes sociales y a todos los adultos-cazadores que las usan para captar adolescentes-presas, y lo hace basándose en la pieza teatral Grooming (2009), de Paco Bezerra, que coescribe el guion junto a Haizea G. Viana (que conocimos su faceta como productora junto a Maqueda apoyando películas de Chema García Ibarra, Marçal Forés, entre otros), también coproductora, y el propio director.
Una historia que, a modo de matrioska rusa, oculta muchas otras cosas que, no vamos a desvelar, ni siquiera a intuir, obedeciendo el texto anti-spoilers que actúa como advertencia al comienzo de la película. Lo que sí podemos decir es que tenemos a un tipo que se hace llamar Leo, que se nos presenta como esposo y padre de una niña, que tiene un trabajo sin más, como vemos en la cuidada y estupenda presentación a ritmo de Julio Iglesias, que recuerda a aquella otra de José Sacristán en Magical Girl, de Vermut, con el que Maqueda comparte muchos tonos y aromas a la hora de abordar los espacios oscuros y terroríficos de la condición humana desde la más absoluta cotidianidad. Frente a Leo, tenemos a Carolina, una de esas adolescentes solitarias que pierde el tiempo en los interminables chats y contacta con el adulto, y se cita en el citado parque. A partir de ahí la película se disfraza de thriller psicológico, como aquellos de los sesenta y setenta que hacían los Hitchcock, Fleischer y demás demiurgos de la tensión, la inquietud y el miedo, porque no sé los demás espectadores, pero un servidor lo ha pasado mal viendo la película, tanto por lo que se ve como lo que se intuye, y también, lo que se imagina, en este macabro juego sobre lo que somos, lo que nos gustaría ocultas y sobre todo, lo que no ocultamos.
El director madrileño se ha acompañado de grandes como la cinematografía de Santiago Racaj, que consigue inquietarnos y encerrarnos en la madriguera que propone el relato, un agujero en el que nos metemos abducidos por el ímpetu de unos diálogos que explican mucho más de lo aparentemente significan, el exquisito y conciso montaje de Marta Velasco, porque no nos damos cuenta de los giros y virajes de su trama, ya que todo se cuenta de forma directa y sin piruetas enrevesadas, todo queda claro y por eso, da más acojone, como la excelente música de Elena Hidalgo, que nos va sumergiéndonos hacia ese bosque y esos bosques que son los personajes. Maqueda ya nos había demostrado su buen hacer en la elección de sus intérpretes. Todos recordamos a la composición maravillosa de Rocío León en sus películas-internet citadas, por eso no nos extraña que para encarnar a los misteriosos y cercanos personajes de La desconocida, se haya decantado por un actor de la talla de Manolo Solo, que puede hacer lo que se le antoje, con esa mirada, esos gestos y sobre todo el palomo que le imprime a sus criaturas.
No era fácil encontrar una actriz que tuviese que batallar con un actor como Solo, pero la ha encontrado en una de las mejores actrices de su generación, en la piel de una brillante Laia Manzanares, una de esas actrices capaz de hacer personajes con una franja de edad grande, porque puedes creerla como adolescente y como adulta, y eso es mérito de una actriz con una dicción perfecta y una mirada que traspasa la pantalla, como demostró en su rol en Temps salvatge, la obra con la que deslumbró en el Teatre Nacional de Catalunya. Y después, nos encontramos con Eva Llorach, que ya había estado en #RealMovie, en el rol de Elisa, la mujer de Solo, y madre de su pequeña hija, con ese buen hacer que tiene una actriz que demuestra naturalidad por sus cuatro costados. El director madrileño no esconde sus referencias, al contrario, los expone como muestra del cine como medio de legado y transmisión para los que vendrán, ahí nos cruzamos con Hard Candy (2005), de David Slade, quizás el más evidente, porque también abordaba el tema del ciberacoso desde una perspectiva realista y noir, los ya citados, y Carlos Vermut, que mencionamos nuevamente, porque ahí se emparenta y mucho con Maqueda, porque construye una fábula brutal y lo hace desde la cotidianidad más pura y elegante, sin entrar en embellecimientos ni trampas estúpidas a los espectadores.
Más referencias como las de los universos sucios, solitarios e inquietantes del Fincher de Zodiac y Perdida, con esos personajes de muchas piezas. No podemos olvidarnos de Caroll y su inmortal Alicia, sus maravillas, su a través del espejo, y demás. La mirada crítica y devastadora de la novelista Elfride Jelinek está muy presente, así como La pianista (2001), de Michael Haneke, que adaptó su libro homónimo, donde también se abundaba en el universo de la parafilia. Y ya lo dejamos, haciendo caso al texto introductorio de la película, dejando que los espectadores que quieran asomarse a esos mundos terroríficos que se cruzan cada día con los nuestros, puedan descubrir una película como La desconocida, de Pablo Maqueda, un cuento de terror no con casa encantada, sino con paisajes y personajes inquietantes, una de esas películas que no dejan indiferente, por su osadía, por los temas que toca y sobre todo, por como los plantea y los desarrolla, una pieza clave que hace que una película interesante sea una gran película. No lo olviden, no desvelen nada del contenido de la película, porque dejarán que otros como ustedes pierdan el sentido de cualquier película, descubran su contenido, un contenido que quizás, tiene mucho de nosotros, o quizás no. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Marc Fitoussi, director de la película «Las cícladas. Escapada de amigas», en el marco del BCN Film Festival, en la terraza del Hotel Casa Fuster en Barcelona, el jueves 27 de abril de 2023
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Marc Fitoussi, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Violeta Cussac de MadAvenue, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.
Cuenta la no vida de Blandine, una mujer de cuarenta y tantos, como cantaba Sabina, a la que su marido dejó hace dos años por una mujer tan joven como su hijo de 20 años. Blandine va del trabajo a su vida rutinaria y aburrida hogareña, tan cuadrado como previsible, sin más qué hacer y sometida a su pena y compasión, apática y triste. Su hijo, preocupado por su madre, provoca una cita con Magalie, una amiga íntima del instituto treinta años atrás. Magalie es el otro lado del espejo de Blandine, es ruidosa, vive al día, de aquí para allá, libre en el amor y despreocupada en todo. La cita no acaba de funcionar, una está en la vida y disfrutar, y la otra, está en sufrir y encerrarse. Pero la cosa no va acabar ahí, porque el hijo, otra vez, empecinado en la felicidad de su madre, provocará otro encuentro, empujando a compartir viaje a Grecia y visitar la famosa isla Amorgos, donde se rodó su película favorita de entonces, Le Grand Bleu (1988), de Luc Besson.
Como es de esperar, el viaje estará plagado de imprevistos, desencuentros y mucho más. Si echamos un vistazo a la filmografía de Marc Fitoussi (Francia, 1976), a los ocho títulos que la componen, está repleta de heroínas femeninas, o mejor dicho, de antiheroínas femeninas, de todas las edades y condiciones sociales. Mujeres envueltas en encrucijadas emocionales que deben lidiar con problemas de todo tipo, pero sobre todo, con ellas mismas. En Las cícladas. Escapadas con amigas, (que hace referencia al archipiélago griego donde se desarrolla la película), no iba a ser menos, pero esta vez, reúne a dos mujeres en las antípodas, tan diferentes como extrañas que, en su día, fueron íntimas pero ahora son dos desconocidas. Como ocurre en sus anteriores trabajos, mezcla con sutileza y acierto, el drama íntimo y personal con la comedia más loca y desprejuiciada, en las dos figuras protagonistas. Una, Blandine, es alta y delgada, una especie de patito feo que ni se quiere ni lo intenta, y enfadada con el mundo, pero más con ella misma, una especie de día nublado en bucle. Frente a ella, Magalie, que está en el otro extremo, totalmente despreocupada en todos los sentidos, fascinada por la dance music, liberada en el sexo y en las relaciones, y sobre todo, una mujer que vive la vida sin pensar en el mañana.
El director francés estructura su película a través de una road movie al uso, visitando las diferentes islas, es decir, Santorini, la primera escala, luego Kerinos, donde conocen surfistas y cabras, y esperan, Miconos, donde pasan una gran noche con bijou y Dimitris, una pareja excéntrica, y finalmente Amorgos, el destino final o no. Unas islas que las circunstancias van llevando a las protagonistas, donde cada isla-visita se convierte en los diferentes estados de ánimo por los que van pasando las actrices principales y en sus (des) encuentros, que tienen muchos momentos agridulces y altibajos. Con una cuidada y detallada luz mediterránea que combina sus claroscuros propios de la historia que nos cuenta, que firma Antoine Roch, en su segunda película con Fitoussi después de Las apariencias, hace tres años, en una interesante incursión en el thriller psicológico. el exquisito y agitado montaje de Catherine Schwartz, que ya trabajó con Fitoussi en la serie Call My Agent (2015), entre otras, en una película con muchas experiencias y situaciones que se va a los 110 minutos de metraje.
Aunque la verdadera fortaleza de la película reside sin dudarlo en su grandísimo reparto con una desatada y exuberante y genial Lauren Calamy como Magalie, en su segundo trabajo con el director después de la citada Call My Agent, y que hemos visto mucho últimamente en títulos tan diferentes como el drama íntimo y social A tiempo completo, y el thriller rural Sólo las bestias. Junto a ella, y en ocasiones, algo más alejada, jejejeje, un impresionante y Señorita Rottenmeier triste y rígida como Olivia Cóte, que nos encantó como la secretaria de Catherine Frot en Entre rosas, en su primera vez con Fitoussi, dos actrices que ya coincidieron en la comedia alocada y divertidísima Vacaciones contigo… y tu mujer(2020), de Caroline Vignal, y para rizar el rizo, a esta pareja cómica y tan diferente, se les une una estupenda Kristin Scott Thomas, que le da ese toque desatado que va mucho con el personaje de Magalie, las dos tan locas y divertidas. Una actriz a la que nos hemos acostumbrado demasiado a verla en roles dramáticos cuando es una gran comedianta como demuestra con su Bijou y la relación libre que tiene con su griego, o sea, con Dimitri, el pintor rico que no entiende ni papa de francés.
Fitoussi nos regala y nunca mejor dicho, una comedia para divertirse y pasar el rato, pero con algo más, como suele pasar en la cinematografía francesa, tan cuidadosos con ese cine comercial con algo más, porque Las cícladas. Escapada con amigas, no sólo nos hace pasar un buen rato riéndonos con las ocurrencias de Magalie y las reacciones de Blandine, sino que también explora temas tan universales y humanistas como la amistad, la bondad, la fraternidad, la empatía, el amor y la reconciliación y cómo lidiar con las personas que queremos y son tan diferentes a nosotros, y sobre todo, es también un relato que nos habla a susurros y a gritos de cómo aceptar la derrota, el abandono y encontrar las herramientas para seguir, para conocernos y conocer a los otros, a que la tristeza puede ser un gran vehículo para dejar y dejarnos de leches y descubrir y descubrirnos porque el mundo está ahí fuera y nunca espera a nadie, sigue girando con más o menos personas, es así, y Blandine lo debe de aceptar y mirarlo de frente. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Pavel Giroud, director de la película «El caso Padilla», en el marco del BCN Film Festival, en la terraza del Hotel Casa Fuster en Barcelona, el viernes 21 de abril de 2023
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pavel Giroud, por su tiempo, generosidad y cariño, y a Miguel de Ribot de A Contracorriente Films, por su tiempo, amabilidad, generosidad y cariño.
Entrevista a Carla Subirana, directora de la película «Sica», en su domicilio en Barcelona, el viernes 26 de mayo de 2023.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Carla Subirana, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA