Virus tropical, de Santiago Caicedo

PAOLA (Y LOS DEMÁS).

La voz en off de Paola, que todavía no ha nacido, nos explica su propia historia, a modo de narradora, para darnos la bienvenida a la película que arranca con el prólogo del embarazo de su madre, que algún que otro médico demasiado “Avispado” lo diagnostica como “Virus Tropical”, ahí es nada, entre lo esperpéntico y absurdo del comienzo se inicia la película, con ese magnífico plano que tras las nubes encuadra aquel Quito (Ecuador) de 1976, cuando Paola, la protagonista dará a luz, y conocerá, primero a su madre, Hilda, que se gana la vida como vidente, a su padre, Uriel, que fue sacerdote y en muchas ocasiones, ejerce como tal en su casa. Y sus hermanas mayores, Claudia, que pronto despertará su rebeldía y su coqueteo con las drogas, amén de su independencia y alejamiento de su familia, y por último, Claudia, reacia, en primera instancia a la recién llegada, peor con el tiempo se convertirán en una especie de madre-hija no declaradas. La novela gráfica Virus Tropical vio la luz en 2011 de la mano de Paola Gaviria, alias “Powerpaola” (Quito, Ecuador, 1977) donde hablaba de primera mano su vida en la capital ecuatoriana, infancia, adolescencia y el traslado a Cali (Colombia) a través de las relaciones familiares, propias, personales, amores y descubrimiento de un entorno en ocasiones demasiado hostil y extraño.

El director caleño Santiago Caicedo (Cali, Colombia, 1976) autor de varios cortometrajes de animación, y uno de ellos, Uyuyui¡ (2011) donde trabajó mano a mano con Powerpaola. Después de aquella experiencia fructífera arrancaron el proyecto de llevar al cine Virus Tropial, escrita por Enrique Lozano, que también estuvo en el cortometraje, en forma de un largometraje de animación de 96 minutos, donde han optado por una animación inocente y cálida, llena de matices y formas, y en blanco y negro, muy artesanal y directa, donde seguimos los pasos de Paola desde su nacimiento, sus años de descubrimiento, tanto en su entorno como en el personal, su adolescencia y primeros amores en Cali, y su llegada a la edad adulta. Caicedo nos cuenta un relato agridulce sobre la vida, con sus sinsabores y alegrías, eso sí, con humor perspicaz, inteligente e irónico, donde nos habla de una familia muy disfuncional, familia que podría recordar a las que retrata Wes Anderson, con sus peculiaridades, sus formas diversas de abordar la cotidianidad y la extrañeza de su vida y demás, y sobre todo, la idiosincrasia tan diferente de abordar sus problemas.

Todo se nos cuenta a través de la mirada inquieta y curiosa de Paola, entre la extrañeza propia de cuando eres niño, y poco a poco, se irá abriendo a ese mundo desconocido, superficial en muchos momentos y divertido en otros, en una versión femenina de Antoine Doinel, muy cercana a la adolescencia que experimentaba la Lady Bird, de Greta Gerwig, sintiendo o sufriendo las primeras salidas nocturnas con sus colegas, los primeros canutos, los besos robados o no, su primera vez y esa forma peculiar y rara de enfrentarse al mundo, a su entorno, y a todo aquello que siente por primera vez, sabiéndose alguien que encaja poco o nada en esa sociedad que parece ir muy deprisa, y en otros momentos, pareciendo todo de una vulgaridad y vacío enormes. Caicedo nos implica de forma natural y savia en su película y en las sensaciones diversas y extrañas de su personaje Paola, vivirá una infancia solitaria, en un principio, para luego verse protegida y guiada por su hermana Patricia, en una relación en la que sentirá el amor y la pérdida cuando la hermana abandona el hogar familiar para irse a Cali, y luego, el reencuentro con la Patricia, y una nueva vida, ya de adolescente en el Cali de finales de los 80 y sobre todo, en los 90, un mundo diferente, con otro acento y otras formas de vida, como se sentirá Paola, como una extraterrestre recién llegada, donde todo vuelve a empezar, donde todo nunca termina de acomodarse.

La película está envuelta en un fuerte ritmo, donde no dejan de suceder cosas, con idas y venidas en el seno familiar, como la separación de los padres, las continuas huidas y pérdidas de Claudia, de mal asiento, que proporcionará tantos disgustos a la madre, una mujer que deberá reinventar su vida constantemente, intentando vivir su vida o lo que queda de ella. La narración está llena de humor, ese humor corrosivo, genial y cínico, que se adapta al relato de forma natural, sin forzarlo ni utilizarlo de forma insustancial, sino todo lo contrario, donde convive de forma sencilla y honesta con el drama, incluso en muchos momentos, pasando de uno a otro, o mezclándolos, en la misma conversación o en los múltiples detalles y capas que abundan en todo el metraje, como ese padre ex sacerdote, esa madre vidente, esa hermana rebelde, o la otra, agria y luego amorosa, o la actitud de Chavela, la criada ecuatoriana, que parece una más o no.

Una adaptación magnífica y ejemplar de la novela de Powerpaola, donde ya se evidenciaban los temas y argumentos que exploraba con sabiduría y sencillez como la sexualidad, el feminismo, la familia o la identidad personal, en que recoge aquel aroma que ya residía con fuerza y magnetismo en Persépolis, de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, otra novela gráfica que ya siguió el mismo camino ahora trazado por Virus Tropical, donde también nos explicaban con todo lujo de detalles la infancia y adolescencia de una niña en el Irán de los 80 dominado por los Ayatolás, la misma mirada irreverente y personal de la que hace gala Paola, eso sí, en un mundo diferente, pero también, intransigente con aquellos que piensan diferente al resto, en una sociedad que Paola descubrirá desde muchos puntos de vista diferentes y formas extrañas, creciendo en el Quito de los 80 y haciéndose persona y mujer en el Cali de los 90, una mujer independiente, sencilla, audaz en el dibujo, y enérgica en sus decisiones, en sus amistades, en el sexo, y en las relaciones con su peculiar familia, sus amigos, y con ella misma. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=»https://vimeo.com/240558114″>Virus Tropical – Trailer</a> from <a href=»https://vimeo.com/timboestudio»>Timbo</a> on <a href=»https://vimeo.com»>Vimeo</a>.</p>

Entrevista a Pere Marzo

Entrevista a Pere Marzo, director de la película «Goodbye Ringo», en los Colibri Studio en Barcelona, el miércoles 13 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pere Marzo, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Francina Verdés, miembro del equipo, por las gestiones realizadas y su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Hugo Silva

Entrevista a Hugo Silva, actor de la película «70 binlandens», de Koldo Serra, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Hugo Silva, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Emma Suárez

Entrevista a Emma Suárez, actriz de la película «70 binlandens», de Koldo Serra, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Emma Suárez, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Koldo Serra

Entrevista a Koldo Serra, director de la película «70 binlandens», en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Koldo Serra, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Entrevista a Nathalie Poza

Entrevista a Nathalie Poza, actriz de la película «70 binlandens», de Koldo Serra, en los Cines Renoir Floridablanca en Barcelona, el martes 5 de marzo de 2019.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Nathalie Poza, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño, y a Eva Herrero y Marina Cisa de Madavenue,  por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.

Ánimas, de Laura Alvea y José Ortuño

TÚ NO DEBERÍAS ESTAR AQUÍ.

Una de los elementos que más decepciona en las películas de género, sobre todo en el thriller psicológico, no es su desarrollo, sino su desenlace, quizás el apartado más complejo y difícil, presumiblemente son relatos llenos de intriga, donde se crean atmósferas inquietantes, y unas tramas enrevesadas, sí, pero interesantes, es en el momento de cerrar la película cuando todo el entramado argumental cae estrepitosamente y en la mayoría de los casos, salvo contadas excepciones, nos encontramos con resoluciones vacías, inverosímiles y sobre todo, facilonas, que de ningún modo están a la altura de lo que acabamos de ver. Ánimas tiene la estructura de film de género de terror, de corte psicológico, donde abundan las referencias, de las que no escapa ni oculta, en la que entrelaza de manera intensa una trama sencilla, de pocos espacios y realmente muy inquietante, que deja para el final la resolución de su madeja, pero en ningún momento, cae en ese final poco creíble, se le podrá reprochar algún pasaje algo embarrullado y extraño, pero su desenlace está a la altura de lo contado, dejándonos realmente muy satisfechos con su cierre.

Ánimas es el segundo trabajo del tándem formado por Laura Alvea (Sevilla, 1976) y José Ortuño (Sevilla, 1977) después de The Extrarodinary Tale of the Times Table (2013) su sorprendente e imaginativo debut, donde a través de un trama colorida que remitía a los cuentos infantiles, escondía un relato oscuro y tenebroso sobre ser padres y sus consecuencias. Ahora, los directores sevillanos, han cambiado de registro, pero sólo en apariencia,  encontramos que la forma y la atmósfera se han vuelto más oscuras e inquietantes, más fantásticas, donde abundan los juegos con el espacio, el sonido y todo aquellos objetos presentes o no. Aunque el color se haya apagado y todo se haya ensombrecido, y la comedia haya dejado pasó al terror, siguen contándonos un relato muy psicológico, protagonizado por dos almas inquietas que deberán hacer frente a sus miedos, el leitmotiv de las dos películas, para seguir con sus vidas y no detenerse a pesar de sus inseguridades. Estas dos almas son Álex, una adolescente segura y de fuerte carácter, y Abraham, un poco más joven, pero todo lo contrario de personalidad, como si fuese el reverso de Álex, ya que se trata de alguien inseguro e introvertido, debido a la mala situación familiar que tiene que soportar a diario con una madre enloquecida y un padre violento.

Alvea y Ortuño envuelven su película en pocos espacios, un par de viviendas, a cual más inquietante, con esa decoración propia de los setenta con empapelamiento de las paredes y objetos que remiten a un tiempo atemporal y difícil de definir, con los pasillos ominpresentes de un edifico en el que apenas se ven vecinos, y algunas escenas callejeras, situando sus momentos más álgidos en los espacios domésticos, sumergiéndonos en esa atmósfera oscura e inquietante, en el que dos adolescentes vivirán ese tiempo de transición, un tiempo de cambios trascendentales en sus vidas, donde dejarán de ser niños para convertirse en adultos, vivir sus propias vidas, tomar sus decisiones y coger las riendas de su existencia haciendo frente a sus conflictos interiores y exteriores. En la película predominan los colores verde y rojo, en la que crean ese ambiente claustrofóbico y agobiante en el que vive Abraham, donde parece que todas las salidas lo llevan a la soledad, aunque ahí estará Álex para echarle todos los cables que hagan falta, y acompañarlo en este aventura oscura e inquietante.

Los cineastas sevillanos optan por un universo plagado de múltiples referencias al género de terror, desde clásicos imperecederos como Psicosis (adoptando la mítica escena de la ducha) El resplandor (acogiendo la secuencia del baño y esos inacabables pasillos) Al final de la escalera (con esas escaleras y objetos que caen de ellas) o La profecía (en el que los juegos con la presencia del maligno son evidentes) y también, otros grandes nombres míticos del género como Carpenter (y su mítico coche) o la relación entre los niños de Déjame entrar, y muchos más que los espectadores fans del género irán descubriendo. Todas esas referencias, siendo evidentes en algunos casos, no lastran el contenido ni la forma de la película, sino que experimentan el efecto contrario, no creando el recordatorio nostálgico, que sería pernicioso para el resultado, sino dotando a su atmósfera de un juego de referencias que ayudan a dotar de carácter a su forma y fondo, creando un juego deformante de espejos laberínticos, en el que nada paraece lo que es, donde nos sumergimos de forma natural y concisa en aquello que se nos está contando.

Uno de los hallazgos de la película recae en su joven pareja protagonista, que como sucedía en su primera película, son dos actores desconocidos para la gran pantalla. Por un lado, tenemos a Clare Durant, la Álex de la historia, esa mujer de fuerte personalidad, mirada penetrante y gesto enérgico que se convierte en el contrapunto perfecto de Abraham, al que da vida Iván Pellicer, con su gesto apesadumbrado y mirada intensa y triste, bien acompañados por la sobriedad de Liz Lobato, la madre ausente de Abraham, la frescura de Chacha Chuang como la novia de Abraham, y las presencias de dos titanes como Ángela Molina, haciendo de psiquiatra, y Luis Bermejo como ese padre violento. Un buen y audaz cuento de terror psicológico con un inmenso trabajo del equipo técnico y artístico, sin casa encantada, ni fantasmas ni situaciones harto inverosímiles, sino una estupenda e interesante trama que nos habla de todos nuestros miedos, reales e imaginarios, de las dificultades y los fantasmas interiores de hacerse mayor, de entenderse a uno mismo, y sobre todo, de los extraños y complejos mecanismos para manejar situaciones emocionales propias y ajenas cuando todo parece desembocar hacia algo muy oscuro, terrible y atroz.

El ataúd de cristal, de Haritz Zubillaga

NUNCA TE VOY A MENTIR.

Amanda es una actriz treintañera considerada en la profesión. Esta noche, es su gran noche. La industria la homenajea. Pero, la noche empieza a torcerse. Primero, su novio le llama excusándose que no podrá asistir debido a un contratiempo en el viaje de vuelta. Aunque, lo peor está por llegar. La limusina que la recoge no es una limusina cualquiera, en el interior del vehículo le esperan fantasmas del pasado que vienen a rendirle cuentas y para nada de forma amistosa, sino todo lo contrario, en una espiral profunda y terrorífica donde sus peores pesadillas se harán realidad. El director Haritz Zubillaga (Bilbao, 1977) firma su primer largo, después de una exitosa carrera en el cortometraje, donde su trabajo titulado Las horas muertas (2007) entre muchos otros, siempre dentro del género de terror, se alzó con numerosos premios internacionales, una pieza de terror sobre unos incautos, su caravana y un francotirador. Zubillaga vuelve a un único espacio, el interior de la limusina (como ocurría en Cosmopolis, de Cronenberg) pero el director bilbaíno adopta la cobertura de thriller terrorífico, en el que ese espacio de interior se convertirá en el lugar de la película, donde Amanda tendrá que someterse a las exigencias sexuales y macabras de una voz distorsionada que la vigila.

A medida que avanza el metraje, descubriremos quién anda detrás de esa voz y el vínculo terrorífico que tiene con Amanda. Zubillaga echa mano de todos los clichés habidos y por haber del género, pero sin sobarlos ni rendirles pleitesía, su película los recoge y los transforma dentro de su dispositivo de ese espacio en el que aparentemente le rodea el éxito y la sofisticación, aunque Amanda y su pesadilla, lo acabaran convirtiendo en todo lo contrario, en un espacio de horror y de supervivencia. Se agradece también la duración de la película, unos 77 minutos, que nos recuerda a aquellos ejercicios de suspense nacidos en la RKO y Universal que rondaban la hora y algo de metraje. El cineasta bilbaíno saca partido a su reducido espacio con la aparición de nuevos objetos y situaciones que provocan tensiones, lesiones y demás problemas para la integridad de Amanda, retorciendo aún más si cabe la trama, en la que nos enfrentamos a nuestro pasado, a aquellos pecados olvidados o que quisiéramos olvidar, y a esas personas que de un modo u otro, formaron parte de nuestro pasado y nuestro destino, aunque nosotros no le dimos importancia.

Un thriller tenebroso y con un extraordinario juegos de luces, a través de las miserias del cine, del lado oscuro, en una sociedad competitiva y deshumnizada, que nos interpela sobre las consecuencias de nuestros actos y hacía donde estos nos pueden llevar, y sobre todo, un relato donde nos enfrentamos a nosotros mismos, al reflejo deformado y oscuro de nuestra alma (como ocurría en la novela de El retratro de Dorian Grey, de Oscar Wilde) en un juego macabro entre nosotros y aquello que nos culpabiliza, en un poderoso y asfixiante ejercicio del más puro terror, en el que la joven desdichada, que pronto la conoceremos realmente, se ve envuelta en una pesadilla horrible en la que parecía que iba a ser su gran noche. Una película que bebe y con acierto de muchas ramas del terror, desde el más clásico, donde nos van descubriendo el artefacto de la pesadilla hasta el “Giallo italiano”, donde hermosas mujeres se ven traumatizadas por dementes incontrolados, con esa voz terrorífica que nos devuelve a aquella de Hall 9000, la inteligencia artificial que dominaba a los hombres, que escuchábamos en 2001: Una odisea en el espacio, o más reciente la voz de Moon, que atormentaba y confundía al astronauta solitario que deseaba volver a su casa.

El grandísimo trabajo de la actriz Paola Bontempi (vista en breves papeles en numerosas series televisivas) que interpreta a la protagonista absoluta de la función, dando vida a Amanda, en el que destaca ese rostro desencajado y furioso, y su cuerpo magullado y herido, en una composición difícil y compleja de la que sale muy airosa de esta gran oportunidad, revelándose como una actriz de garra y fuerza, primero metiéndose en la piel de una actriz elegante y presuntuosa, para terminar como una superviviente nata en la que deberá mantenerse firme y también, porque no decirlo, enfrentarda a sus males, porque el pasado ha decidido tocar a su puerta y nos e va a ir así como así. Zubillaga ha construido una película con hechuras y valiente, de una tensión in crescendo, donde la pesadilla de horror se va sumergiendo en una terrible jungla de horror sin fin, sacando un partido extraordinario al reducido espacio, y a su único personaje, que sufre la violencia de ese engendro que si bien parece mecánico, pronto descubrirá su verdadero rostro, y será entonces cuando nuestras pesadillas más profundas emergerán a la superficie más cotidiana.

Encuentro con Guillermo del Toro

Encuentro con el cineasta Guillermo del Toro, junto al actor Sergi López y Esteve Riambau, director de la Filmoteca, con motivo del ciclo que le dedica la Filmoteca en colaboración con Sitges. Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Cataluña. El encuentro tuvo lugar el domingo 8 de octubre de 2017 en la Filmoteca de Cataluña en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Guillermo del Toro, por su tiempo, sabiduría, generosidad y cariño,  y a Jordi Martínez de Comunicación de la Filmoteca, por su amabilidad, generosidad, tiempo y cariño.