Entrevista a Cristina Fernández Pintado y Pablo Molinero, intérpretes de la película «Eixam», de Óscar Bernàcer, en una de las salas de los Cines Verdi Park en Barcelona, el martes 1 de septiembre de 2026.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Cristina Fernández Pintado y Pablo Molinero, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Asier Iturrate de Revolutionary Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Óscar Bernàcer y Joana M. Ortueta, director y coguionista de la película «Eixam», en una de las salas de los Cines Verdi Park en Barcelona, el martes 1 de septiembre de 2026.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Óscar Bernàcer y Joana M. Ortueta, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y a Asier Iturrate de Revolutionary Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
“Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios”
Aristóteles
Esta es la historia de Lluc, un tipo que no ha sabido amar ni ser un buen padre, y como consecuencia, lo pierde todo. Un día, lo rescata Alba, antigua compañera de centro de menores, y lo lleva a su comunidad perdida entre las montañas. Un lugar independiente, alejado de la sociedad, y autogestionado, en el que un grupo de personas viven ayudándose los unos a los otros y viendo en un entorno natural y tranquilo. Con esta premisa, el director Óscar Bernàcer (Palma, 1978), y afincado profesionalmente en Valencia, debuta en la ficción con el largometraje Eixam (Enjambre), después de unos cuantos documentales críticos con la fiebre turística valenciana. El relato escrito por el tándem Joana M. Ortueta (coguionista en La casa y la serie Heridas) y Jorge Juan Martínez, que compartieron la serie Servir y proteger, no sigue los códigos del thriller al uso, porque se aparta de lo esperado y nos envuelve de un lugar bello e inquietante a la vez, en el que entramos a través de la figura del protagonista y cómo se va enfrentando a ese entorno que tiene muchas capas, y sobre todo, cómo va descubriendo a cada uno de sus habitantes y lo que allí se cuece.
La fortaleza de la propuesta se capitaliza a partir del interesante y cuidado guion y un grupo de intérpretes que transmiten verdad, cada uno en su rol y su tarea dentro de la comunidad, sin olvidarnos del citado entorno, un escenario tan tranquilo y cotidiano, y su otro lado, que irá emergiendo, en que la historia dosifica con orden y paciencia la información que va conociendo el espectador. Una película sin prisas, con pausa y siendo muy concisa en hablarnos de las relaciones reales, ficticias, calladas e invisibles que existen en ese lugar tan apartado y a la vez, tan reconocible. Hay muchas capas en Eixam, quizás tantas como la condición humana, porque de eso va la película, de lo que somos como personas, lo que nos define como humanos, y todo aquello que ocultados a los demás, y sobre todo, a nosotros mismos, de las leyes no escritas por las que nos regimos para continuar con la idea comunitaria, lo que aceptamos y lo que no, y lo que elegimos o no. El director, valenciano de adopción profesional, no juega al misterio y a llevar de aquí para allá al espectador, sumergiéndonos en un extraordinario suspense psicológico, dejando ese espacio tan importante donde el respetable ejercerá o no de juez implacable con lo que ve y sucede en la citada comunidad.
Para el equipo técnico, Bernàcer se ha acompañado de antiguos cómplices como el cinematógrafo Víctor Entrecanales, con el que ha trabajado en diversos cortos y en los documentales, El hombre que embotelló el sol (2016) y Here comes the Sun, pequeñas reflexiones sobre turismo de sol y playa (2021), amén de películas como La banda y L’àvia i el foraster. Su luz se acoge muy bien en el entorno, cuidando cada encuadre y generando esa atmósfera tan real como misteriosa, sin acudir a las trilladas técnicas del género. El montador Vicente Navarro, que hizo con el director el cortometraje El deseado (2020), y haber trabajado con Avelina Prat y Claudia Pinto, construye una edición que huye de lo convencional, que cae en el rostro del protagonista, en un relato reposado y misterioso, en sus 100 minutos de metraje que se ve con mucho interés. Para la música tenemos a la compositora Raquel Sánchez, que ha trabajado en películas como Escanyapobres y Mario, y series como Delta, consigue una banda sonora que se contagia con la naturaleza y el carácter de los personajes, y sobre todo, esa atmósfera tan cercana y tan oscura instalada en la comunidad.
En el apartado interpretativo me van a permitir que nombre a todo su elenco, empezando por el dúo protagonista Pablo Molinero y Cristina Fernández Pintado, y siguiendo con el resto de la comunidad de Malpàs: Pablo Derqui, María Maroto, Gloria March, Jordi Aguilar, Marta Belenguer, Àngel Fígols, Abdelatif Hwidar, con las breves presencias de Sergio Caballero y Neus Asensi. Un grupo que está brillantísimo y que irradia luz y oscuridad. Si tuviésemos que destacar los padres cinematográficos estarían en Perros de paja, de Peckinpah, Defensa, de Boorman, y Furtivos, de Borau, entre otras, films claves y capitales de cómo mostrar las oscuridades de la condición humana enfrentada a sus propios miedos, al otro y a un entorno que puede ser mágico, misterioso y atrayente, y también, oscuro, inquietante y muy hostil. Eixam, de Óscar Bernàcer se suma a esta pequeña pero interesante ola de cine valenciano sólido y magnífico y en valenciano, que está saliendo en los últimos años, las ya citadas en este texto a las que añado La invasió dels bàrbars. Buen cine a pesar de la deriva política de sus gobernantes. Salut y llarga vida al cinema valencià!. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Isabel Rocatti, intérprete de la película «Cowgirl», de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, en una de las salas de los Cinemes Girona en Barcelona, el martes 19 de mayo de 2026.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Isabel Rocatti, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y Sandra Ejarque de Revolutionary Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Miguel Llorens, codirector junto a Cristina Fernández Pintado de la película «Cowgirl», en una de las salas de los Cinemes Girona en Barcelona, el martes 19 de mayo de 2026.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Miguel Llorens, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y Sandra Ejarque de Revolutionary Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Entrevista a Pep Munné, intérprete de la película «Cowgirl», de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, en una de las salas de los Cinemes Girona en Barcelona, el martes 19 de mayo de 2026.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Pep Munné, por su tiempo, sabiduría y generosidad, y Sandra Ejarque de Revolutionary Comunicación, por su tiempo, cariño, tiempo y amabilidad. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA
Es muy raro ver en el cine actual historias sencillas y cotidianas. Historias que nos hablen de personas maduras tan cercanas como las que podamos ser nosotros. Historias que se ambientan en espacios alejados del mundanal ruido, donde la vida tiene otro tiempo, quizás, un tiempo más de verdad y sincero. Como la película Cowgirl, el segundo trabajo del tándem valenciano Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, protagonizada por Empar, un mujer de sesenta años que viven en un pueblo rodeado de montañas en la provincia de Castellón con su inseparable Tona, una vaca que quiere embarazar para seguir con su vida y su trabajo. La oportunidad, porque esta película va de eso, de aprovechar las circunstancias para seguir hacia adelante, la tiene Bernat, el vaquero más caudaloso del lugar. La cosa se complica con una idea mercantilista del alcalde ambicioso de turno, además, de la llegada de Riqui, un joven que oculta muchas cosas. Estamos ante una trama sobre personajes que son personas de carne y hueso, y a los que les suceden cosas sencillas pero altamente emocionales y dificultosas.
Después de Coses a fer abans de morir (2020), el dúo creativo Pintado y Llorens dejan la juventud y la despedida de un gran amigo, para adentrarse en el otoño crepuscular de unos personajes como Empar y Bernat que registra el magnífico guion de Rafa Albert coescrito junto a los directores, en esta curiosa mezcla de western y drama social y rural, en el que todo fluye sin necesidad de aspavientos ni grandes sucesos, todo gira en torno a tres personajes y la vaca. Una mujer madura en pleno duelo y necesitada de un nuevo ternero para su existencia, para seguir creyendo y no vencerse ante las hostias de la vida. Un maduro de larga estancia en las Américas que regresa al pueblo, a sus raíces y quizás, a tantas cosas que dejó para irse o huir. Y finalmente, el joven Riqui, un náufrago que desea echar alguna raíz y dejar tanta negrura que ha habido en su vida. Los directores no hacen gala de condescendencia ni nada que se le parezca, porque andan por otros lares, los de construir personajes que transmiten verdad, que se alegran y se entristecen, que patalean y que intentan vivir a pesar de los pesares, porque estamos ante una cinta que no se aleja de lo humano, sino que lo observa, se acerca de forma honesta y sobre todo, lo refleja de la forma más profunda y sensible.
Un equipo técnico sobresaliente empezando por la excelente música de Clara Peya, que ya descubrimos su gran talento en documentales como EnFemme, y con cineastas como Laura Jou y Javier Ruiz Caldera, y más recientemente en Un altre home, de David Moragas. La música de Palafrugell construye una soundtrack llena de poesía, cercanía y ambiental, que se difumina con los quehaceres diarios y los diversos conflictos que van brotando en la trama. La transparente y precisa cinematografía que firma uno de los codirectores Miguel Llorens, con una amplia carrera como cinematógrafo al lado de grandes nombres como Marc Recha, con el que hizo sus dos de sus primeras películas El cielo sube y L’arbre de les cireres, amén de Pau Durà y Pedro Pérez-Rosado, entre otros. La luz se muestra natural y nada embellecedora, sino capturando los grises que desprende cada encuadre. El gran trabajo de montaje de Alfons Suárez, que trabajó en la miniserie Mítics 70 (2024), del mencionado Llorens, que consigue dotar de equilibrio y elegancia a una trama que se va a los 109 minutos de metraje, en el que nunca tenemos la sensación de cansancio y mucho menos de derivas innecesarias, sino de un ritmo latente dentro de un entramado de miradas, gestos y silencios.
Un gran reparto encabezado por la excelente Isabel Rocatti que, después de medio siglo dedicada a la interpretación le llega el primer protagonismo con Empar, una mujer a la que la gran actriz le da misterio, grandeza y resistencia. Le acompañan un estupendo Pep Munné, otro de los rostros más conocidos de nuestro panorama, ahora metido en la piel de Bernat, el Mitchum de The Lusty Men, el tipo que retorna a sus raíces, a su anterior vida, a sí mismo. El tercero en discordia es Carlos Cuevas, un joven actor que hace del fugitivo que se hace amigo de un personaje en concreto. Después tenemos una retahíla de buenos actores valencianos como el eficiente veterinario Joaquín Climent, el pelotazo alcalde Carles Sanjaime, el impertinente ovejero Àngel Fígols, que ya estaba en Coses a fer abans de morir, entre otros. La película Cowgirl, de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens tiene esa autenticidad de una historia bien contada, con sencillez, alejada de moderneces del momento, y mostrando unos personajes de verdad, de esos que hablan y callan sus cosas, las de antes y las de ahora, y siguen como pueden en un lugar vaciado pero sigue resistiendo los embates del mal llamado progreso y la especulación emocional y física en la que existimos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA