Entrevista a Roser Aguilar

Entrevista a Roser Aguilar, directora de “Brava”. El encuentro tuvo lugar el lunes 3 de julio de 2017 en el hall de los Cinemes Girona en Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Roser Aguilar,  por su tiempo, generosidad y cariño, a Maria Guisado de La portería de Jorge Juan, por su amabilidad, paciencia, atención, generosidad y cariño, y a Toni de Cinemes Girona, por su amabilidad y cariño.

El pastor, de Jonathan Cenzual burley

LA TIERRA NO SE VENDE. 

“¡Oid Ahora ricos!

Llorad y aullad por las miserías que os vendrán.

Santiago 5:1-6

Anselmo es un pastor de 55 años que vive en la casa donde nació a las afueras del pueblo, en medio de una meseta de vasta tierra, con la única compañía de su perro Pillo y sus ovejas. Su vida es humilde y sencilla, vive sin televisión, ni agua corriente ni luz. Su única distracción después del trabajo son algún chato de vino en el bar del pueblo y devorar los libros que coge de la biblioteca municipal. Un día, aparecen dos tipos que en nombre de una constructora que quiere comprar sus tierras para construir una urbanización y un centro comercial. Anselmo se niega, no quiere vender, a pesar del montante de dinero que ofrecen para convencerle. La tercera película de Jonathan Cenzual Burley (Salamanca, 1980) vuelve a los mismos escenarios de la Salamanca rural que poblaban su  debut, El alma de las moscas (2009) en la que dos hermanos de camino al funeral del padre que no conocieron se encontraban con personajes pintorescos y perdidos por las tierras de Castilla, y El año y la viña, realizada cuatro más tarde, en la que presentaba una parábola en la que un brigadista de la guerra civil acababa en la Salamanca del 2012. Las dos películas tratan temas sobre la condición humana siempre acompañadas de un sentido del humor absurdo e irreverente.

Ahora, con El pastor, Cenzual Burley cambia de rumbo, abandona el humor para adentrarse en terrenos más propios donde la sobriedad y la desdramatización cimentan su discurso, planteándonos una historia de trama sencilla, en la que hay pocos diálogos y el conflicto reside en su exhaustiva planificación formal, en la que los espacios y los silencios de la Castilla profunda se convierten en uno de los elementos que sustentan el entramado de la película, apoyados en unos intérpretes desconocidos que brillan con aplomo y sinceridad aportando verdad y naturalidad a sus personajes, entre los que destaca el trabajo de Miguel Martín dando vida al pastor solitario. La cinta, con reminiscencias a las historias oscuras y de profunda carga psicológica de Delibes, en las que plantea eficazmente el eterno conflicto entre el hombre de campo y su tierra, enfrentado al hombre de ciudad, con sus billetes y sus ambiciones. El cineasta salmantino hace de su modestia su mayor virtud, acotando su relato con pocos personajes, y pocos espacios, huyendo de los lugares manidos en este tipo de historias, sin caer en el sentimentalismo ni mucho menos en la condescendencia de otros títulos, en la que no hay ni buenos ni malos, sino personas que se mueven según sus intereses, dejando tiempo y espacio para conocer el trasfondo real de cada uno de ellos, conociendo sus situaciones personales y aquello, en algunos casos oscuro y terrible, que les hace imponer ciertas actitudes con el afán de tener y poseer todo aquello que se les niega, provocando que tomen medidas ilegales para conseguir todo aquello que se proponen.

La película y su planteamiento, nos recuerda a El prado, de Jim Sheridan, de 1990, en la que un anciano irlandés y campesino, magistralmente interpretado por Richard Harris, se veía en la tesitura de defender sus tierras que habían entrado en subasta pública, porque en El pastor, nuestro hombre no tiene que defenderse de los elementos naturales como el frío, la falta de alimento o el deterioro de su oficio (como si ocurría en El somni, de Christophe Farnarier, donde documentaba el último viaje trashumante de un pastor y sus ovejas por el Pirineo catalán), no, aquí el adversario es mucho peor, es la codicia deshumanizada de un hombre que en su afán de poder y materialismo quiere imponerse ante la voluntad del hombre tranquilo, de campo, arraigado a su tierra, a un lugar, de pocas palabras, y de existencia silenciosa y profunda. Cenzul Burley, vida y alma del proyecto, y auténtico hombre orquesta, emulando a los piones, ya que asume los roles de dirección, coproducción, guión, montaje y fotografía,  construye una película que sigue la tradición literaria española, el ya citado Delibes o Aldecoa, como la cinematográfica, con el drama rural de profundidad psicológica como La caza, Furtivos, El corazón del bosque, Tasio, etc… forman parte, no sólo de nuestro imaginario popular, sino que entronca con nuestras raíces rurales en las que los conflictos se suceden entre aquellos que desean por las buenas o las malas lo que el hombre de campo tiene y no cesarán en su empeño, haciendo todo aquello que éste en su mano para poseerlo, cueste lo que cueste. Una película de ritmo pausado, marcando sus tiempos y manteniendo el conflicto a fuego lento, in crescendo, en el que todos los personajes acabarán en su propia encrucijada, llevando al límite sus intereses, no por el bien de todos, sino en el suyo propio.


<p><a href=”https://vimeo.com/217159572″>EL PASTOR TRAILER</a> from <a href=”https://vimeo.com/dypcomunicacion”>DYP COMUNICACION</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Aves de paso, de Olivier Ringer

aves_de_paso-cartel-7342EL PARAÍSO DE LOS PÁJAROS.

A Cathy, una niña belga de unos 10 años, su padre le regala un huevo de pato para su cumpleaños. El destino quiere que cuando nazca el animal vea por primera vez a Margaux, una amiga discapacitada de Cathy, y de esta manera la vea como su madre. La tercera película del cineasta Olivier Ringer (Bruselas, Bélgica, 1961) después de dos anteriores trabajos enfocados también en el mundo de la infancia y sus conflictos, nos presenta un relato iniciático en la que dos niñas deberán emprender un camino llenos de aventuras cotidianas y realistas para salvar a su nuevo amigo. Ringer, que vuelve a contar en la producción con su hermano Yves, construye una historia sencilla, delicada e intimista, en la que el conflicto es pequeño, pero de dimensiones dramáticas para sus protagonistas, en la que filma a sus personajes de forma humanista, huyendo de esas historias edulcoradas en las que nos plantean aventuras demasiado fantásticas y muy alejadas de la realidad, cayendo en la condescendencia y los buenos sentimientos, aquí, no hay nada de eso, se trata y se describe a los personajes de manera realista, sin caer en el estereotipo, dotando a todos ellos de posiciones cercanas a nosotros.

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Unos padres que debido a sus ajetreadas vidas, no encuentran el espacio que permita a sus hijos crecer en armonía, y siendo capaces de escuchar las necesidades de sus primogénitos, intentando zanjar los problemas de forma brusca y rápida, para así seguir con sus ocupadas vidas. Las niñas, en su pequeño mundo, harán todo lo posible e imposible, para ayudar al pequeño e indefenso animal, cuidándolo y llevándolo hasta donde haga falta, actitud que les lleva a oponerse y rebelarse a la autoridad paterna, para que su nuevo amigo tenga un destino diferente al de la granja productiva. Ringer nos cuenta su fábula de manera tranquila y reposada, sin aspavientos, apartándose de recursos efectistas y demás, su cámara sigue a sus personajes, los describe con la distancia prudencial, dejando al espectador las pertinentes conclusiones, nos habla en primera persona, sin juzgar nunca ni su historia ni lo que en ella sucede, hablándonos de temas próximos como la libertad individual, la sobreprotección de los padres, el valor de la amistad, los problemas de la discapacidad, y esas ansías de crecer y enfrentarse a tus propias problemas. Temas que son tratados de manera pedagógica, dentro de un campo humanista, en la que no hay buenos ni malos, sino circunstancias de nuestro propio destino, y la aventura más grande que podamos realizar y no es otra cosa que la de nuestra propia vida.

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Ringer ha realizado una bellísima y sensible película, que se aleja de los lugares comunes de este tipo de cintas, filmando en lugares fríos y alejados del mundanal ruido, donde solamente encuentras humedales o carreteras secundarias en las que apenas pasan coches y debes esperar horas a los pocos autobuses que la atraviesan, un mundo de las afueras, un mundo no muy alejado del tratamiento de buena parte de los relatos sobre la infancia de la cinematografía francesa o belga, que la acerca al cine de los hermanos Dardenne, y que también nos recuerda a otros personajes infantiles que desafiaron la autoridad paterna para ser ellos mismos, y con la necesidad de huir para enfrentarse a sus propias vidas y sus propios problemas y de esa manera, descubrir el mundo que les rodea, con sus alegrías y tristezas, como la Dorothy de El mago de Oz, el Bruno Ricci de Ladrón de biciclietas, el Antoine Doinel de Los 400 golpes, John y Pearl Harper de La noche del cazador, los Julián o Bonnet de Adiós, muchachos, o la Ana de El espíritu de la colmena, y tantos otros, todos ellos, niños y niñas que, descubren el mundo de los adultos, un mundo con otras reglas, otros conflictos, un mundo en el que descubrirán su verdadero carácter y sobre todo, a construirse su propia vida con todo lo que eso comporta.


<p><a href=”https://vimeo.com/191500274″>AVES DE PASO Tr&aacute;iler VOSE</a> from <a href=”https://vimeo.com/user14072243″>CINEYMAX.COM</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Rumba Tres. De ida y vuelta, de Joan Capdevila y David Casademunt

Rumba_Tres_de_ida_y_vuelta-412937002-largeCUANDO SE APAGAN LAS LUCES.

Arranca la película con un plano cenital, en el que observamos sobre una mesa un plato lleno de gusanos, junto a una cuchara y un vaso vacío. Una imagen relevante que explica la infancia oscura y terrible que vivieron los hermanos de Rumba Tres. En ese momento, irrumpe la música y la película deja paso a contarnos como les cambió la vida a tres chicos de barrio que consiguieron ser una referencia en el mundo de la rumba con su música, sus grandes éxitos, las giras multitudinarias por España, Latinoamérica y Europa.

Joan Capdevila (1977, Barcelona), hijo de uno de los integrantes de Rumba Tres, y David Casademunt (1984, Barcelona), nacidos en el seno de la ESCAC, con experiencia en producción, videoclips y publicidad, se lanzan en su puesta de largo a explicarnos las luces y sombras de un grupo que en la década de los 70 y 80 lograron uno de los mayores éxitos de la historia de la música española, con sus rumbas alegres y pegadizas, en las que contaban sus sueños, ilusiones y amores. Los directores barceloneses abren varios frentes dotando a su film de un rompecabezas en el que el espectador deberá reconstruir la trayectoria humana y profesional de Pedro y Juan Capdevila, y Pepe Sardaña. Utilizan material de archivo (fotografías, imágenes de televisión y recortes de prensa), entrevistan a familiares, mujeres e hijos, artistas, gentes del espectáculo, periodistas musicales (filmados desde un ángulo dejando el plano inundado por el espacio, para que podamos intuir el entorno que rodeaba al grupo), y finalmente, ficcionan, de forma estilizada y con ese “look” de películas setenteras, con aroma a “quinqui”, para filmar aquellos momentos alejados de las luces de neón, pero que vivieron de forma apasionada y humana los tres amigos.

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Una película dividida por 8 capítulos, en los que en los dos primeros tercios, nos presentan los éxitos y la multitud que rodeaba al grupo, la parte brillante, llena de luces y bambalinas, las anécdotas y los sucesos que rodean a los grupos de éxito, a la parte de mito y espectáculo que acaban convirtiendo a estos hombres y mujeres en seres de éxito donde no faltan los aplausos y las felicitaciones, donde sólo los vemos a partir de otros, los que los conocieron, rieron con ellos, amaron, y compartieron ese mundo extraño y complejo de la fama, filmado de un modo enérgico, con un ritmo apabullante, de montaje apasionante y lleno de luz y calidez. Para el último tercio, los directores cambian el tono, plantan su cámara, y el ritmo se apaga, adquiere otra naturaleza, más serena y tranquila, y el primer plano inunda el relato. La película se recoge hacía dentro y nos presentan con entrevistas a los componentes de Rumba Tres, volvemos al plano del inicio, en la que nos hablan de su dura y terrible infancia en un colegio infernal que les marcó el resto de su vida, cómo la música actúo de terapia para superar los malos momentos, la pérdida de sus seres queridos, y la trayectoria de Rumba Tres y cómo el éxito se fue apagando y dejando paso a un olvido injusto. La película de Capdevila y Casademunt nos habla de aquella España de posguerra hambrienta y oscura, de los años setenta de aperturismo y nuevos tiempos, y los divertidos y veloces ochenta (aquellas carreteras secundarias, los casetes y los vinilos, las melenas cardadas, el fenómeno fan, los pantalones acampanados, etc…)  para adentrarse en la locura inmobiliaria de los noventa, y cómo los tiempos iban cambiando, y los gustos del público también. Una obra sincera y honesta, que penetra de forma vital a las luces y sombras de un grupo pionero en la rumba de nuestro país, de la parte humana que están construido los sueños y cómo estos se materializan, a veces de forma abrupta, y como todo sueño finaliza de la misma forma, casi sin darse cuenta, condenándolos a un olvido sucio y oscuro, como se abandonan los zapatos viejos, que diría Sabina.


<p><a href=”https://vimeo.com/140774929″>RUMBA TRES, DE IDA Y VUELTA</a> from <a href=”https://vimeo.com/user43470042″>Rumba Tres</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>