El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi

DECIDIR QUIÉN QUIERES SER.

“Aprender a amar es un acto político”.

Antonella Sudasassi

Isabel tiene 30 años. Isabel es madre de dos hijas que cuida con ternura y sensibilidad. También, es una esposa complaciente con su marido, al que trata con amor. Limpia la pequeña casa con esmero y dedicación. Y cuando sus quehaceres domésticos la dejan un instante, se introduce en su pequeña habitación de costura donde recibe vecinas a las que arregla y diseña sus vestidos. Isabel ha crecido siendo una mujer servicial, siempre pendiente de los demás, de sus necesidades, de sus deseos, de su bienestar. Aunque, parece que nadie pregunta a Isabel por su situación emocional, incluso nadie le pregunta por ese oculto deseo de Isabel de abrir una tiendecita de costura, un verdadero sueño para su existencia. Isabel vive ausente, callada, casi invisible, a la que todos acuden para resolver sus conflictos, sin darse cuenta que Isabel también tiene conflictos que resolver pero se los calla, no los comparte, porque no fue educada para eso, fue educada para servir a los demás, para seguir la línea trazada, para estar a punto cuando su marido quiere sexo, sin preguntarle a ella pro su satisfacción. Isabel mantiene silencio, porque nadie se ha preocupado de su intimidad, porque su marido quiere un tercer hijo, y varón para más detalle, aunque Isabel no lo ve tan claro, porque ella ha empezado a cuestionarse su vida, su feminidad, su sexualidad y su realización personal, que quizás no es la que tiene en su vida.

La directora Antonella Sudasassi (San José, Costa Rica, 1986) ya exploró todos los temas internos de la mujer en su etapa infantil en su pieza de 17 minutos La niñez (2016) para poner el foco en la mujer, en sus deseos ocultos, los que se calla, porque la realidad se impone, y sobre todo, lo que se espera de ella, como deja claro y con contundencia en el arranque de la película, durante la celebración familiar, en la que Isabel acaba de preparar un pastel y todos y todas le recriminan su tardanza, en una primera secuencia que ya observamos la actitud ausente e invisible de Isabel, en la que su propia familia esperan que reaccione como se le espera, no como ella quisiera, y ese demoledor instante en que la mujer imagina como destroza el pastel con sus propias manos, unos deseos ocultos que a lo largo de la película veremos cómo se materializan en diversos flash mentales de Isabel. Sudasassi nos guía por este disección de la mujer y todo su interior a través de la omnipresente Isabel, conduciéndonos por ese pequeño pueblo costarricense donde se mueve en una armonía establecida, conservadora y anclada desde siglos, donde todo se rige por unas estructuras sociales muy marcadas e inamovibles, donde no hay un leve resquicio para que Isabel y las mujeres digan la suya, sean ellas mismas y puedan decidir alguna cosa, por mínima que sea.

La directora centroamericana debuta en el largometraje con un relato-retrato extraordinariamente sutil y sobrio, alejado de cualquier tipo de pretenciosidad y panfleto feminista, sino todo lo contrario, reivindicando a la mujer con sus deseos y contradicciones,  de forma honesta y sencilla, donde el conflicto se desarrolla en silencio, oculto, alejado de las miradas inquisidoras que pululan por la película, a través de esa cotidianidad que asusta de lo íntima y natural que se muestra, como si la pudiéramos tocar u oler, tan de aquí y ahora que produce escalofríos a pesar del calor insoportable que padece Isabel y los demás personajes, con esas hormigas que se cuelan por cualquier resquicio del hogar, extraordinaria metáfora de esa invasión, tanto física como interna, que ha empezado a producirse en el interior de Isabel, como esos momentos cruciales en la película cuando la protagonista se ducha y no puede desquitarse las pegajosas hormigas, ese calo pegajoso tan agobiante, o esos otros encuentros sexuales con su marido donde Isabel, siempre debajo, más que disfrutar del acto, se encoge con las violentas acometidas del marido.

Una película formalmente muy estilizada, donde el tiempo pesa y todo parece demasiado estático, tanto las cosas como la existencia de Isabel, contándonos toda esa mugre existencial a través de una atmósfera asfixiante, con esos planos estáticos y largos, en los que apreciamos la vida carcelaria en la que vive la desdichada Isabel, donde apenas hay secuencias exteriores, y si las hay todo son prisas e inquietudes, quizás ese instante en el mar cuando Isabel mira desde la horilla la extensión del agua, casi como un grito de libertad, ajena al grupo familiar que se divierte atrás, igual que el arranque de la película, en un claro reflejo del conflicto interior que batalla en el interior de Isabel, entre el deber tradicional como esposa y madre, y esos sentimientos que contradicen toda esa estructura social y grita con fuerza para poder salir y empezar a decidir su vida, su maternidad y sexualidad, como si le apetece echarse unos tragos con una amiga que nadie traga.

Isabel tiene una mirada que difiere de su vida hasta ahora y de su familia, cansada de ser quién no es, y esperanzada de empezar a caminar en otra dirección, cambiar el rumbo, abriendo nuevos senderos, nuevas ilusiones, y sobre todo, nuevos sentidos, porque los que están ya no les seducen, han quedado caducos, donde Isabel (magistral la interpretación de Daniella Valenciano, a través de sus intensas miradas, sus leves gestos, profundos y  detallistas, y su manera de moverse, de aquí para allá, y esa larga melena, rebelde y difícil de sujetar, símbolo de esa prisión, primero y liberación, después de su vida) caminará hacia una vida nueva e ilusionante, en la que quiere despertar a ese ser dormido y servil, experimentando sus deseos e ilusiones y sentir de nuevo, un renacer en el que volver a aprenderlo todo,  reivindicando su forma de sentir y amar, dejar atrás las cargas tradicionales del pasado, y caminando hacia un futuro amplio y diferente que le haga sentir como mujer, libre y en paz con ella misma. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/310113395″>ELAMEDIA ESTUDIOS</a> from <a href=”https://vimeo.com/elamedia”>Elamedia Estudios</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Placer femenino, de Barbara Miller

ROMPER LAS CADENAS.

“No conocemos ninguna religión que no discrimine (…) En ninguna de ellas a la mujer se le ha reconocido su libertad individual”.

Amelia Valcárcel

Deborah Feldman es una estadounidense que creció en el seno de una comunicada judía ortodoxa, obligada a casarse, cuando nació su hijo, rompió con su familia y su religión, y huyó para ser libre y ayudar a otras mujeres oprimidas. Vithika Yadav es una india que nació en el seno del hinduismo, aunque ella pudo casarse por amor, y ahora lucha para concienciar a las mujeres, a no permitir matrimonios forzados, y a los hombres, para que respeten a las mujeres. Leyla Hussein es una somalí criada en una familia musulmana a la que practicaron ablación, ahora, su activismo le ha llevado a ser una voz contra esas prácticas salvajes que mutilan sexualmente a las mujeres. Rokudenashiko es una artista japonesa nacida en una familia sintoísta-budista, aunque ella vive en libertad y protesta con su trabajo a una sociedad que mercantiliza el cuerpo de la mujer y la juzgó por obscena por hacer expresiones artísticas sobre su vagina. Y finalmente, Doris Wagner que creció en una familia protestante-católica de Baviera, ingresó como monja, sufrió abusos sexuales por parte de su superior, y ahora, lucha contra esos abusos e insta a otras a denunciarlos.

Cinco mujeres, cinco relatos, cinco maneras de luchar contra lo establecido, cinco miradas contra la opresión, cinco mujeres contra las formas arcaicas y patriarcales de las diferentes religiones del mundo, cinco dogmas que oprimen y encadenan a las mujeres, a someterlas en pos de Dios. La directora Barbara Miller (Zurich, 1970) dirigió en el 2012 Voces prohibidas, en la que documentaba a tres mujeres que utilizaban internet para denunciar la falta de libertad de expresión en sus países. Ahora, se sumerge en estas cinco mujeres activistas, liberadas y libres que han roto con su pasado, su familia y su religión y han empezado una nueva vida, una vida en la que continúan alzando su voz contra el machismo religioso, contra aquellos que oprimen y someten a las mujeres utilizando la religión como mecanismo. La película sigue su historia, de dónde vienen y hacia adonde van, y lo hace desde su intimidad, desde lo más profundo de su ser, desde sus emociones, y documentando su cotidianidad de lucha, de protesta y de activismo libre y decidido, realizando diferentes acciones, ya sean desde su trabajo o su compromiso social por y para las mujeres, y cómo no, concienciando también a los hombres, y a los más jóvenes, creando con muchísimo esfuerzo caminos diferentes a los establecidos, mirando de formas diferentes y sobre todo, provocando acciones de respeto hacia las mujeres, hacia sus cuerpos, hacia su sexualidad.

Miller explica con honestidad y veracidad la realidad de estas cinco mujeres, registrando los innumerables muros de intransigencia y fascismo que se encuentran diariamente, y todos sus procesos de liberalización que las ha llevado a sufrir amenazas, insultos, y violencia por parte de familiares, amigos y demás afines a la religión que criticaban con dureza, aunque, esos procesos no las han amilanado, las ha hecho más fuertes, más firmes en su decisión y su actividad, dotándola de más importancia y necesidad para alimentar y liberar conciencias encadenadas en la radicalidad y los convencionalismos religiosos, sociales y culturales. La cineasta suiza no construye ningún ejercicio manierista y mucho menos panfletario del problema de la sexualidad femenina en el mundo, sino que nos habla desde la intimidad y la profundidad de estas cinco mujeres que un día dijeron basta y alzaron su voz contra la injusticia religiosa, contra los hombres malvados y contra tantas leyes religiosas patriarcales, que un día se pusieron a caminar en otra dirección, a pensar y sentir para ellas y no para los demás.

Un documento sencillo, veraz y admirable, construido desde la sencillez, desde el alma, desde estas cinco voces femeninas que se pusieron de pie, que reivindican su sexualidad, su libertad y el respeto hacia los demás, que se sigue con intensidad e interés, sin trampa ni cartón, que logra hacernos reír, conmovernos y sobre todo, concienciarnos, haciéndonos reflexionar sobre las estructuras religiosas y su funcionamiento, y cómo no, nos hace mirar a las mujeres de formas muy distintas a las establecidas, mirándolas a sus rostros, a sus cuerpos, a su sexualidad, y su liberalización, tanto como personas como mujeres, sumergiéndonos en sus reivindicaciones, en su continua lucha y en sus armas poderosas, alzados contra todos y todo, contra viento y marea, haciendo de su sexualidad y sus cuerpos una forma de lucha para igualarlos con los de los hombres, reivindicando el mismo trato, las mismas miradas, guiándonos sobre todo a una sociedad justa, solidaria y humanista. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/322816511″>#PLACER FEMENINO Trailer Subtitulado al espa&ntilde;ol</a> from <a href=”https://vimeo.com/filmburo”>Film Bur&oacute;</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Venus, de Lea Glob y Mette Carla Albrechtsen

DESNUDANDO EL SEXO FEMENINO.

“No sé hasta qué punto Jens, amigo mío de la infancia, y yo, conocíamos nuestras intenciones cuando, por las tardes, nos metíamos en la alcoba de mi madre. En cualquier caso, aprendimos dónde tocarnos y, claramente, allí sentí mi primer estremecimiento de deseo. Desde aquel momento, supe que lo que sucedía en aquella alcoba acabaría jugando un papel importante en mi vida. Como cuando tienes un nuevo hobby, que no puedes parar de pensar en él”.

 ¿Cada cuanto tiempo piensas en sexo? ¿Qué es lo que más disfrutas en la cama? ¿Has tenido alguna vez algún orgasmo? ¿Con cuántas personas has tenido sexo? Estas series de preguntas, y algunas más, a mujeres entre 18 y 25 años relacionadas con la sexualidad femenina fue el primer punto de partida en la que las directoras danesas Lea Glob, curtida en el medio televisivo, y Mette Carla Albrechtsen, del campo publicitario, se enfrascaron como trabajo de documentación para una película sobre la sexualidad de las mujeres. Aunque después de estudiar la respuesta de las protagonistas, desistieron de la película inicial, y pusieron en marcha una película sobre la sexualidad femenina contada por ellas mismas. El dispositivo es sencillo, convocaron un castin al que se presentaron una serie de mujeres y a través de una entrevista van contestando preguntas relacionas con su sexualidad, en el que hablan abiertamente sobre su sexo, su cuerpo, las relaciones mantenidas, como lo descubrieron, y demás cuestiones.

Observamos a mujeres de distinta sexualidad y diversas maneras de relacionarse con el sexo, desde lo más banal hasta las partes más perversas y oscuras. Una película que muestra el sexo sin discursos ni dogmas, aquí todo vale, todo es escuchado atentamente por las directoras, un salto al vacío en el que se cuentan los secretos más íntimos, las fantasías más ocultas, y sobre todo, cada una de ellas habla a la cámara sin pudor ni timidez, explicando todo aquello que les pone y lo que no, todos los diversos caminos del sexo que les han llevado a conocer mejor sus deseos y sobre todo, a conocerse mejor ellas mismas. La intimidad sexual y el propio cuerpo inundan cada toma, convirtiéndose en los protagonistas absolutos de la película, testimonios directos sobre experiencias vividas, imaginadas o fantaseadas, todo cabe en su declaración-sexual, un testimonio intimo y cercano en el que todas ellas desnudan su sexualidad frente a la cámara, ofreciendo una visión completamente distinta a la que la banalización del sexo, por parte de la moda, la publicidad y de los medios oficialistas, han construido en el imaginario de la población, optando por una falsa masculinidad donde la mujer parte como mero objeto sexual y sumisa.

Una película sobre mujeres, sobre su sexualidad y sus intimidades y secretos, para todos los públicos, para todos aquellos que quieran profundizar en un tema tabú en nuestras sociedades occidentales y bien pensantes, a las que les falta más comprensión, respeto y tolerancia con las mujeres y descubrir sus deseos más íntimos. Glob y Albrechtsen han construido un ensayo fílmico de grandes hechuras, colocando el foco en el interior de la sexualidad de cada mujer que nos habla, que nos cuenta, que nos explica, desnudándose delante de nosotros, en todos los sentidos, descubriéndose a sí misma, hablando de sus momentos de felicidad sexuales, y cómo no, de sus frustraciones, que también las hay, como todo en la vida. Un dispositivo cinematográfico sencillo y directo, en el que, a través del primer plano, y una exquisita sensiblidad y delicadeza, nos hacen participe de un mundo íntimo, en el que nos hacen cómplices, a nosotros los espectadores, que asistimos atentos a escuchar las experiencias sexuales de estas mujeres, en un camino vital de continuo aprendizaje sobre nuestros ser y las partes más profundas de nuestro interior.