Entrevista a Fernando Colomo

Entrevista a Fernando Colomo, director de «Isla bonita». El encuentro tuvo lugar el lunes 2 de noviembre de 2015, en el hall de los Cinemes Texas de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Fernando Colomo, por su tiempo, generosidad y simpatía, y a Cristina Marinero de Marinero Comunicación (autora de la fotografía que ilustra esta publicación), por su paciencia, amabilidad y cariño.

 

Entrevista a Javier Cámara

Entrevista a Javier Cámara, actor de «Truman». El encuentro tuvo lugar el martes 27 de octubre de 2015, en la terraza de la habitación 801 del 10º piso del Hotel NH Calderón de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Javier Cámara, por su tiempo, generosidad y simpatía, a Sandra Ejarque de Vasaver, por su paciencia, amabilidad y cariño, y a un colega que tuvo el detalle de tomar la fotografía que ilustra la publicación.

Inside Out (Del revés), de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen

003_pVIAJE AL INTERIOR DE LAS EMOCIONES

En los años 80, muchos niños disfrutamos de «Érase una vez… el hombre», una serie de dibujos animados que recogía de forma amena, didáctica y divertida los avatares de la humanidad, su éxito fue tan extraordinario, que produjo otras secuelas, en una de ellas «Érase una vez… la vida», se concentraban en el funcionamiento del interior de nuestro organismo. La última aventura de Pixar se encamina por aquellos mismos derroteros, se centra en el interior de todos nosotros, en concreto en el interior de nuestro cerebro, y el funcionamiento de nuestras emociones. Desde que a mediados de los 80, Steve Jobs, uno de los creadores de Apple, y John Lasseter fundaron los estudios de animación Pixar, aunque no fue hasta una década después, en 1995, cuando presentaron Toy story al mundo, su primer largometraje de animación íntegramente generado por ordenador. Su éxito fue bestial, y aparecieron más títulos, algunos más enfocados a los más pequeños como Bichos, Cars y su secuela, Brave o la secuela de Monstruos, S. A., no obstante las películas que han afianzado el nombre de la compañía en el panorama cinematográfico actual han sido las películas que gustan tanto a los niños como a los adultos, o dicho de otro modo, esas películas bien construidas, con un diseño y ambientación espectaculares, y un ritmo vertiginoso, que hablan de emociones y aspectos de la sociedad que pueden llegar a entender los más pequeños como los adultos que los acompañan al cine. Películas como la mencionada Toy story, y su secuela de 1999, Monstruos, S. A. (2001), Los increíbles (2004), Ratatouille (2007), Wal-e (2008),  Up (2009).

Inside out, traducida por estos lares como Del revés, estaría en este segundo grupo. La trama, muy parecida a la maravillosa y magistral El viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki (muy semejante en muchos tramos) se centra en Riley, una niña de 11 años que se ve obligada a dejar el medio oeste americano, el lugar donde siempre ha vivido, para trasladarse a la gran ciudad, San Francisco, debido a que su padres ha encontrado un trabajo mejor. Estos cambios repercutirán y harán mella en su carácter, y sobre todo en sus emociones, y es ahí, en ese espacio, donde se sitúa la película, en el mecanismo de las emociones, en el interior de su mente, donde conoceremos a Alegría, la más importante en la vida de Riley, la Tristeza, que si bien es constantemente rechazada, finalmente tendrá un protagonismo importante y certero, y las secundarias, Asco, Miedo e Ira. Todas se encuentran en el Cuartel General, lugar desde donde se manejan todas las emociones de Riley. Pero, un fatal accidente provocará que tanto Alegría como Tristeza sean despojadas, por uno de los conductos donde se lanzan los recuerdos, hacía el exterior, donde se encuentran espacios como el país de la imaginación (donde se guardan, algunos recuerdos como desechos a punto de tirar por un barranco donde van a parar las cosas que se olvidan), también conocerán la fábrica de sueños (que escenifican y filman, como si estuvieran en un rodaje, en su estudio y todo, todos los sueños de Riley mientras la niña duerme), y en la memoria a largo plazo (laberíntico espacio repleto de interminables estanterías donde unos pequeños funcionarios eliminan esos recuerdos que ya no son útiles). En esta difícil misión que consiste en volver al cuartel general, en las que Alegría guarda celosamente en su mochila 5 recuerdos inolvidables de Riley (a modo de bolas que parecen sacados de la bolera, con su peculiar sonido cuando chocan), contarán con la ayuda del amigo imaginario de cuando Riley era pequeña, mitad animal, humano, un ser en mitad de muchas cosas, que parece no saber adónde ir ni cuál será su destino final.

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Con todos estos elementos, los directores Pete Docter y Ronaldo Del Carmen, construyen una hermosísima y trepidante fábula para todos los públicos, llena de aventuras y problemas, donde la astucia y el ingenio jugarán papeles fundamentales en el transcurrir de la historia. Estamos ante una aventura parecida a Monstruos, S. A., en aquella, dos seres del otro mundo, como ocurre en esta, tienen que salvaguardar los sueños, en aquel caso, en este las emociones. Aunque también, nos recuerda a Toy story 2, cuando el niño se hacía mayor y los juguetes veían peligrar su existencia en la casa. O incluso, en Up, en esos sueños imposibles que sólo nosotros somos capaces de hacer posibles. La película nº 15 de Pixar emerge como un maravilloso y emocionante compendio o resumen de la trayectoria de la compañía. Una comedia deliciosa, simpática y desbordante locura donde se derrocha imaginación y construcción cinematográfica, le sobra algo de moralina en el tramo final, aunque no desmerece en absoluto su resultado final. Uno de los grandes títulos del estudio, alzada a los altares de obras como Ratatouille o Los increíbles, y las ya mencionadas. Acérquense a ella, les hará disfrutar de lo lindo, déjense llevar por su inagotable e inmensa imaginería, y sobre todo en la materia de la que estamos construidos los seres humanos, que no es otra cosa que las emociones, aquí nos presentan 5 de ellas, hay muchísimas más, eso sí, pero las de la película, son un buen ejemplo del funcionamiento de nuestra psique.

 

¡Buen Camino!, de Lydia B. Smith

A_Buen_camino-597951954-largeEL LATIDO HUMANO

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”

Antonio Machado

La realizadora estadounidense Lydia B. Smith debuta en el largometraje (después de una amplia experiencia en los departamentos de producción y cámara en películas tan importantes como Ed Wood, Matilda o Mentes peligrosas), abordando el viaje emocional y espiritual de seis personas que están haciendo el Camino de Santiago (el Camino Francés, de 800 km de recorrido desde St. Jean Pied de Port, en Francia, hasta Santiago de Compostela). Seis personas de diferentes nacionalidades, edades y creencias, todas ellas con sus propias razones y motivaciones personales que les han llevado a realizar este viaje personal e interior hacía sí mismos.

La cineasta toma una actitud honesta y humana, se aleja de subterfugios conmovedores y efectistas, y se centra en las personas, en este grupo de seres humanos y sus vivencias diarias acompañándolos en estos 40 días más o menos que dura el trayecto. Unas personas que han dejado atrás la vertiginosa vorágine del mundo, se han parado, y se han puesto a caminar, en soledad o en compañía, disfrutando de otro tiempo, un tiempo detenido, un tiempo para respirar, para escucharse, para mirar y disfrutar de cada gesto, de cada detalle, del propio paisaje y sentir sus emociones en contacto con la madre naturaleza. La directora se detiene en cada uno de ellos, se toma el tiempo necesario, nos los muestra de manera sencilla, y desde un lado espiritual, a unos, y otros como aventura y reto personal, no pretende enseñar nada sobre el camino, tampoco que su película sirva como un escaparate para empujar a otras personas a hacerlo, sino todo lo contrario, es un viaje muy personal de cada uno de ellos, mostrándonos los momentos alegres y los problemas que se van encontrando: la camaradería que reina entre los peregrinos o caminantes, la solidaridad entre ellos, la convivencia que se genera y la paz y tranquilidad que se respira a cada paso, y por otro lado, las dificultades que se van encontrando, el cansancio físico, lesiones y heridas, lluvia, sol abrasador, y demás incontinencias de la propia naturaleza del camino.

Smith aporta los testimonios de sus protagonistas, que van explican sus sensaciones y sentimientos que van experimentando a lo largo y ancho de la ruta jacobea, acompañado de las reflexiones de los expertos en el camino, sacerdotes, hospitalarios y demás personas que explican la historia, las motivaciones y el espíritu que recorre todo el trayecto religioso que recorren gentes de todo el mundo desde el siglo IX. La cineasta americana se detiene en los gestos y los detalles, pariendo un magnífico trabajo de luz que invade todos los escenarios naturales de la película, y retrata la belleza y tradiciones de los lugares y pueblos que se van encontrando durante el trayecto, su cámara camina entre los peregrinos, vive y respira la experiencia, habla cuando es necesario, y calla cuando la situación lo requiere, toma su distancia cuando las personas que filma necesitan su espacio, se introduce en sus vidas, en sus personales trayectos de búsquedas de sí mismos, de manera sutil y enriquecedora, sin caer en discursos y juicios sobre ninguno de ellos, deja que ellos se expliquen, que el propio camino los defina o simplemente, que el camino y la experiencia que están viviendo, les sumerja en un proceso vital y personal que han elegido vivir para seguir creciendo como seres humanos y descubrirse a sí mismos.

Las altas presiones, de Ángel Santos

372539EL PAISAJE ANÍMICO

La película arranca con un joven grabando con una cámara de vídeo lugares abandonados, espacios que fueron, pero que ya no son, lugares que pertenecen a otro momento, a otro instante. Miguel, que así es como se llama el joven, registra esos espacios para futuras localizaciones de una película. Un personaje que se tornará guía omnipresente de este cuento sencillo y honesto, un hermosísimo relato que nos habla de las derivas emocionales de este tiempo nuestro que vivimos, un tiempo de incertidumbre, de tránsito, de no saber a dónde ir, ni que hacer, un tiempo detenido, sin identificación, quizás un tiempo que nos conducirá a un lugar desconocido o tal vez a un lugar que conocemos pero que ya no es el nuestro. Ángel Santos (Pontevedra, 1976) se enfunda en su segundo título, el primero Dos fragmentos/Eva (2012), en algunos caminos ya transitados en su primer largo, (con Miguel Gil en la escritura, y Fernando Franco, director de La herida, en tareas de montaje), recogiendo las vidas de unos jóvenes que se sienten perdidos, que abrazan con nostalgia, un tiempo y unos recuerdos, que ya no son, cómo si pertenecieran a otro. Miguel se siente así, trabaja para el cine, pero no le satisface el empleo, filma imágenes para otro, imágenes que el mismo ya no reconoce, aun habiendo sido de ese lugar.

La cinta de Santos aborda la crisis, pero sin hablar de ella, sino del estado de ánimo que erosiona en cada uno de los personajes, ese aliento voraz sumergido en el interior de cada uno, ese tiempo sin tiempo, ese deambular por lugares fantasmagóricos con amigos de otro tiempo, personas que tomaron otro rumbo, otros caminos, que cuesta reconocer, que no son lo que eran. La trama es escueta, Miguel vuelve a su ciudad, y se reencuentra con sus amigos que han ido haciendo sus vidas con desigual suerte, pero también se enfrenta  a sus paisajes, a lo que recuerda, que se han convertido en espacios vacíos, olvidados, sin vida, donde los recuerdos se desvanecen. Miguel intenta vanamente recuperar a la que fue su novia, lo que fue su entorno, quizás el encuentro con Alicia le haga cambiar ciertas cosas de su vida, de ese tiempo perdido y de alguna manera intenta recobrar, aunque sea de una manera tímida y poco decidida. Santos nos habla en voz baja, susurrándonos, en esta bellísima pieza de cámara, nos interpela a nosotros, nos relata la decepción y la frustración de muchos de ahora, a través del cine y el amor, que emergen en elementos que laten de manera profunda e inquieta. Una película sin música extradiegética, donde el paisaje y el sonido se convierten en capas que envuelven a los personajes dotándolos de una lectura invisible pero fácilmente reconocible. El film se nutre de las fábulas rohmerianas, de los cuentos agudos y viscerales de Hong Sang-Soo, del aroma que recorría a aquellos cineastas españoles de la transición, como Martínez-Lázaro, García Sánchez o Trueba… y del cine español contemporáneo, un cine parido con pocos recursos, pero formalmente ambicioso, que cuenta mucho de ese estado de ánimo latente y herido de los jóvenes de ahora.

Las vidas de Grace, de Destin Daniel Cretton

SHORT TERM 12 PosterLas derivas emocionales

Una amiga, gallega de nacimiento, me contaba en cierta ocasión, que debíamos ser amables con todas las personas que tratábamos, porque cada una de ellas estaba librando una batalla en su interior. Short Term 12, cuya traducción vendría a ser, Acogida temporal 12, es una película que se desarrolla en un centro que acoge a menores de edad en situación de vulnerabilidad. El director se basó en experiencias personales vividas mientras trabajaba en un centro para menores, situaciones que ya recogió de forma breve, en un cortometraje, con el mismo título que la película, dirigido en 2008. La acción gira en torno a la figura de Grace, la joven educadora y alma del lugar, a su lado, le acompañan un grupo humano de jóvenes entre los que destaca, Mason, su pareja. El entramado emocional de la cinta, estalla con la llegada de Jayden, una adolescente rebelde, huraña y agresiva que llega al centro por la difícil convivencia con su padre, después del fallecimiento de su madre. El debutante Destin Daniel Cretton sitúa su relato en el difícil y complejo mundo de las emociones, en los miedos que nos amenazan, en la dificultad que reside en expresar nuestros infiernos… Situaciones todas ellas contadas de una manera natural, de un modo sincero y directo, la cámara de Cretton traza su objetivo en las personas, en las relaciones que se van originando y los conflictos que estas van generando. El realizador estadounidense se sirve de unos mínimos escenarios: el centro, donde se desarrolla casi toda la trama, y la vivienda donde cohabitan Grace y Mason. Es una obra sencilla de producción, pero gigantesca en todo lo demás, destacando su preciosismo  en la economía formal, casi toda la película se filma con cámara en mano, a la manera de los Dardenne, donde no faltan los momentos duros y emotivos, en los que se continúa con la misma línea contenida, sin separarse lo más mínimo del objetivo principal de la película, que no es otro que, explicarnos como un grupo humano lucha a diario para superar sus problemas emocionales provocados por padres que no los querían. Cretton apoya su relato en la figura de su protagonista, Grace, una joven que, al igual que los niños que ayuda, también se vio inmersa en situaciones parecidas, y como ellos, tendrá que enfrentarse a sí misma, quizás por eso sabe escucharlos y protegerlos, y ayudarles a salir de sus propios miedos y monstruos que los amenazan, y de esa manera, consigan compartir su experiencia para ayudarse a sí mismos y superar lo que les entristece. Brie Larson, la intérprete que da vida a Grace, la joven heroína de lo cotidiano, esta inmensa, creando una composición llena de energía y magia, consiguiendo los momentos más emocionantes del relato. Premio del público en la última edición de la Seminci, esta película nos conduce inevitablemente a Hoy empieza todo (1998), de Bertrand Tavernier, que de forma admirable también posaba su mirada en los niños más desfavorecidos y con problemas, a través de la figura de un director de una escuela infantil. Dos historias que nos susurran al oído, nos cuentan dos fábulas modernas sobre niños que sólo necesitan un poco de afecto y comprensión.