Ouaga Girls, de Theresa Traore Dahlberg

ÁFRICA CON NOMBRE DE MUJER.

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”

Provervio Chino

La  ciudad  de  Uagadugú,  la  capital  de  Burkina  Faso (literalmente,  “tierra  de  hombres  íntegros”) es un lugar donde ser mujer se convierte en un problema, ya que el futuro se encamina a ser madre y esposa, y estar al cuidado del hombre. Aunque, eso no siempre es así, porque un grupo de mujeres ha roto esa cadena y tiene claro que su futuro no pasa por ser una más junto a su hombre, sino todo lo contrario, poder vivir con su trabajo y ser independiente, hacerse una vida con trabajo y esfuerzo, por eso van cada día a CFIAM, un centro educativo para la iniciación  y  el  aprendizaje  de  oficios  a  mujeres, y aprenden mecánica del automóvil. Bintou, Cantale, Mouniratou, Catherine, Dina, Marthe, Rose, Adissa y Nathalie son nueve mujeres jóvenes que estudian para construirse una vida, nueve mujeres que seguiremos en su cotidianidad más íntima y personal, mientras estudian, se divierten y le cuentan a la psicóloga quiénes son, de dónde vienen, sus dificultades personales de ayer y hoy, y los problemas ante sus parejas para reivindicar su identidad como mujer y dar rienda suelta a sus ilusiones y sueños.

La cineasta Theresa Traore Dahlberg, nacida en 1983 y criada entre la isla sueca de Öland y Burkina Faso, nos cuenta una película directa y cotidiana, sin caer en sentimentalismos ni nada por el estilo, sino en construir una marco sincero y honesto, donde sus inquietas y valientes heroínas han tomado un camino muy diferente en un país azotado por un paro juvenil del 52%, aunque también hay que decirlo, un país en movimiento y lucha que en 2014 consiguió derrocar el régimen autoritario de Blaise Camparé, en el poder desde el año 1987, después de fuertes movilizaciones sociales de una población desencantada y hambrienta. Seguimos a estas mujeres durante los cuatros años que duran sus estudios de mecánica, desde sus clases, tanto teóricas como prácticas, sus momentos de diversión y asueto, sus bromas y conversaciones sobre sus relaciones, su trabajo, su futuro laboral, sus prácticas en empresas, sus salidas nocturnas, y demás.

Unas vidas que la película observa sin juzgar, muy cerca de ellas peor sin agobiarlas, en esa distancia justa en que el relato nos emociona desde lo más mínimo, sin pretenderlo, ni tampoco construyendo la emotividad, sino filmando a estas mujeres desde su cotidianidad, desde su interior, escuchándolas y mirándolas con detenimiento, mostrando sus vidas, sus sueños e ilusiones, en la que la narración nos hace una descripción íntima y compleja no sólo de la situación de cada una de ellas, sino también de la situación social, política, económica y cultural de Burkina Faso, en las que las existencias de estas nueve mujeres ejemplifican de manera sincera y brutal todo lo que bulle en un país que está sufriendo los cambios sociales más importantes en sus últimos treinta años de historia desde la independencia. Traore Dahlberg va mucho más allá con su retrato a estas nueve mujeres, porque con una serie de detalles significativos de sus vidas, traza un magnífico y emocionante retrato de las vidas de esas mujeres que representan el futuro de Burkina Faso, y los nuevos tiempos que se avecinan en un país demasiado azotado por la pobreza y la falta de oportunidades, donde estas nueve mujeres, a pesar de los prejuicios y el machismo existente, han decidido cambiar las reglas del juego, al menos poner las primeras piedras y labrarse su futuro laboral entrando en un empleo, casi exclusivamente destinado para hombres, aunque ellas saben que si las cosas tienen que cambiar para mejor, ellas, las mujeres tienen mucho que decidir y hacer por esos cambios.

La directora mitad sueca y mitad burkinense imprime a su película muchos elementos, desde la cotidianidad de la escuela, donde las nueve mujeres aprenden y socializan entre ellas, creando una hermandad fantástica y sensible, donde la película se convierte en un retrato social humanista y personal, donde ellas hablan con sinceridad sobre su futuro laboral, sus amores, sus hijos, hasta las partes de ocio, donde la diversión y la alegría invade a cada una de ellas, una alegría y compañerismo que nunca las abandona, un grupo que se convierte en una sola mujer, una sola voz, una mirada y un cuerpo lleno de energía, tenacidad, resistencia y compromiso con ellas mismas, con la compañera que tiene al lado, y con trabajarse un futuro que las lleve a vivir una vida alejada del patriarcado existente en su sociedad, una vida elegida, propia y sobre todo, una vida diferente y sincera con ellas mismas, una existencia que las lleve a cumplir sus sueños e ilusiones.